Fics de Naruto.

Réquiem de una Kunoichi.
Capítulo... creo que 13: A-Mision. (Parte 1)

Hinata se encontraba esperando en la entrada de Konoha, esperando al parecer a alguien más. Aun no salía el sol, así que se podría decir que era muy, muy temprano, en la madrugada. Hinata no tuvo que esperar mucho, ya que la persona a la que esperaba, llegó, aunque aun medio dormida.

—¡Na-Naruto-kun! —exclamó muy feliz Hinata al ver llegar al rubio, mas este solo le respondió con un largo bostezo—. Pe-perdón por hacerte venir tan temprano.

—No hay cuidado Hinata, es una misión de la Vieja Tsunade —habló entre bostezos el rubio—. Por cierto, ¿qué es lo que íbamos a hacer?

—Naruto-kun —respondió Hinata algo desanimada—. Tsunade-sama mencionó, que ya se acercaba la fecha en que se abría el Loto Lunar.

—Ah si, recuerdo algo, de lo que nos contó —Naruto se rascó la cabeza—. Es una flor mística, que se supone se abre una vez cada siete años.

—Sí, faltan tres días para que se abra, no sabemos la hora exacta. Por eso debemos vigilarla hasta que se abra, para poder usarla de inmediato. Porque según las indicaciones de la Hokage, la flor abierta solo vive pocos minutos. Así que vamos a estar solos cuidando una flor... —Hinata se sonrojo un poco, al darse cuenta de que en verdad, pasaría un día completo a solas con su eterno amor.

—Oye Hinata. ¿Qué era lo importante de esa estúpida flor? —preguntó Naruto, considerando su misión muy aburrida.

—Naruto-kun. El polen de la flor es usado para hacer una medicina muy importante y codiciada —respondió Hinata, Naruto se sorprendió un poco.

—Ne, Ne... Hinata, ¿qué medicina es esa? —preguntó Naruto, esperanzado de que su misión no fuera tan aburrida como se oía.

—Naruto-kun, tú también estabas cuando la Hokage-sama, nos explico toda la misión —protestó Hinata.

—Luego de que nos comentó del Rango de nuestra misión, no escuche lo demás —comentó tranquilamente el rubio, Hinata solo suspiró.

—No sé realmente que tipo de medicina es la que la Hokage-sama planea hacer —respondió intrigada Hinata—. Me gustaría saberlo, pero la Hokage no dio mayor información —respondió algo confundida Hinata—. Solo me indicó como preparar la medicina y que era de vital importancia que se la lleváramos apenas estuviera.

—Debe ser algo muy importante —Hinata estuvo de acuerdo con Naruto—. Entonces andado Hinata. Debemos encontrar esa flor para la vieja Tsunade.

Ambos ninjas se pusieron en marcha, Hinata viajaba más atrás con la mirada baja, imaginando todas las oportunidades que se presentarían al estar a solas con Naruto, durante tanto tiempo. Mientras Naruto ensayaba como lucharía, con los cientos de ladrones y maleantes que se aparecerían en su aventura, de pronto, Naruto se detuvo. Como Hinata no iba percatándose del camino, se tropezó con Naruto.

—Pe-perdón Naruto-kun —dijo avergonzada Hinata, luego de golpear al rubio.

—No hay cuidado. Oye Hinata, tú sabes hacia donde es que esta esa flor —Hinata solo sonrió, eso era lo que le encantaba del rubio.

—Si, Naruto-kun —Hinata sacó un mapa de su bolso, luego de extenderlo en el suelo, comenzó a explicarle a Naruto—. Debemos ir hasta la Aldea Oculta de las Nubes, en el País del Rayo. Pero Naruto-kun, recuerda que esta es una misión de Rango A.

—Hai, hai —asintió algo fastidiado Naruto, lo que menos esperaba, es que Hinata también lo regañara—. Pero porque es de tan alto Rango. Se supone que solo vamos a buscar una estúpida flor.

—Na-Naruto-kun, esa flor es muy valiosa. Además esta misión es de Rango A, ya que debemos adentrarnos en un país enemigo. Recuerdas tú combate con Neji-niisan —Naruto asintió, aunque de eso hacia tiempo, en realidad lo único que recordaba de ese combate, es que había derrotado al genio de los Hyuga—. El te mencionó porque murió su padre, mi tío. El país del Rayo intento secuestrarme y aun están detrás del secreto del Byakugan de los Hyuga.

—Descuida Hinata. Si aparece algún enemigo yo lo venceré —Hinata se emocionó mucho ante las palabras de Naruto, aunque luego regreso a la realidad.

—No Naruto-kun. Recuerda que debemos pasar desapercibidos, fueron las palabras de la Hokage —Naruto comenzó a hacer memoria.

—Transición a los Recuerdos de Naruto—

Hinata esperaba en la oficina de la Hokage, hace más de una hora habían enviado por Naruto, pero aun no llegaba. Tsunade se comenzaba a impacientar cada vez más, incluso Shizune había salido de la habitación temiendo la ira de su maestra.

—¡Maldito Naruto! ¡A qué hora llegará! —Tsunade golpeó enojada su escritorio, partiéndolo en dos. Hinata estaba algo asustada.

—Tsunade-sama. Naruto-kun acaba de llegar —Shizune entro con buenas noticias, sin embargo, la Gondaime no estaba tan feliz- Shizune tuvo que esquivar un pisapapeles que le había lanzado Tsunade enojada—. Tsunade-sama, contrólese. Recuerde "eso" tan importante.

—Es verdad. Pasa Naruto —Naruto entró al escuchar su nombre, aun no estaba muy convencido de aceptar la misión, desde que había estado saliendo con Hinata, su misión más interesante había sido el cuidar de ella—. Me alegra el verlos a los dos aquí —Tsunade sonrió, tanto Hinata como Naruto se mostraban algo intrigados.

—Dime vieja. Me vas a dar una buena misión ahora —habló en un tono algo altanero, Tsunade tuvo que tragarse su enojo para poder responderle.

—Claro, los he tenido a ambos descansando para esta importante misión —sonrió la Hokage.

—¿Y qué va a ser?, algo aburrido como cortar el césped o pintar una casa —respondió molesto el rubio, Tsunade quiso golpearlo, pero por el bien de la misión, debía ser lo más cortes posible con él.

—Escucha bien Naruto, tú también Hinata —ambos asintieron—. Los voy a enviar a una misión de Rango A.

Naruto no podía estar más feliz, una misión de Rango A, una misión de Rango A, era la segunda más alta después del Rango S, una misión de Rango A... es lo que había pedido desde hace meses, una misión que estuviera a su altura. Una misión donde pudiera demostrar todas sus capacidades de Ninja, no le importaba que tuviera que hacer en este misión, lo único que le importaba ahora, es que era de Rango A.

—Pe-pero Hokage-sama, una misión de Rango A es muy peligrosa. Esta segura de darnos algo como eso —habló Hinata interrumpiendo los sueños de grandeza del rubio. Como era posible que luego de tanto tiempo de espera por una buena misión, cuando ya la tenía en las manos, Hinata viene a hacerle esto.

—Creo en sus capacidades, Hinata —Shizune se mantenía al margen de la conversación.

—Si lo cree así Hokage-sama, yo aceptare la misión —respondió Hinata, Naruto estaba feliz.

—¿Cuándo empezamos la misión Tsunade-obasan? —preguntó animado Naruto.

—No querrías saber mejor, de que trata, Naruto-kun —habló por fin Shizune.

—A mí si me gustaría saber. ¿Si-sino es molestia? —pregunto tímidamente Hinata.

—Ninguna. Su misión consiste en infiltrarse a un país que ha estado en guerra con Konoha durante mucho tiempo —respondió Tsunade.

—Comprendo. Una vez que lleguemos, debemos destruirlo —habló muy decidido Naruto.

—¡Cállate y termina de escuchar por una vez en tu vida! —le reclamó Tsunade—. Deben ir a la aldea oculta de las Nubes, en el País del Trueno —Hinata hizo una mala cara, al escuchar ese nombre—. Veo que aun los recuerdas Hinata. Sí, es la misma aldea que planeo hace mucho tiempo atrás, secuestrarte para descubrir la habilidad secreta del clan Hyuga.

—S-si, lo recuerdo —respondió tímidamente la kunoichi.

—Aun están tras el secreto del Byakugan, por eso esta misión es mucho más riesgosa para ti. Se que aun te aqueja aquel problema con el Chakra. Es por eso que no te forzaré —Hinata pareció meditarlo, si decía que no, perdería una valiosa oportunidad de estar con Naruto a solas en una misión, además, quizás se la asignarían a otra pareja... o peor aun, buscarían otra compañera para Naruto.

—¡IRÉ! —casi gritó Hinata su respuesta, es que oportunidades como esta, venían una vez en la vida. Tsunade pareció hacer un gesto de victoria—. Ya estoy mejor, además voy con Naruto-kun.

—Considéralo mejor Hinata-chan —habló Shizune—. Es una misión muy riesgosa, tanto para ti como para Naruto y Konoha. Si se equivocan, en el mejor de los casos podrían capturarte, lo peor que podría suceder, es que le declararan la guerra a Konoha. Además está el problema del Akatsuki.

—Despreocúpate Shizune-neesan —respondió Naruto de lo más confiado—. Yo puedo contra cualquier enemigo que venga —Tsunade solo rió.

—Por eso te escogí, estoy seguro de que Hinata estará muy bien cuidada —Tsunade se levantó y pasó su mano sobre la cabellera del rubio, desordenándola—. Lo que realmente me preocupa, es que al saber de que se trata tu misión. Des vuelta atrás.

—¿Eh? —Naruto miró a Tsunade confundido.

—La misión en si es muy sencilla, pero debido a la ubicación donde se desarrolla, eleva su nivel —Tsunade volvió a su asiento, luego abrió un libro que estaba sobre el escritorio roto—. Este es el Loto Lunar —abrió el libro mostrando, lo que parecía ser una flor de loto muy blanca.

—Es muy lindo —exclamó Hinata al verlo, Naruto solo soltó un bufido.

—Esta flor es legendaria. Solo se abre una vez cada siete años y por pocos minutos. Luego de abierta, suelta su polen y muere —Hinata miró algo triste a la flor—. Su polen es muy codiciado. Puede usarse para preparar una droga muy poderosa, capaz de elevar la habilidad de Chakra de quien la tome, hasta el límite. Por desgracia su efecto también termina por arrebatarle la vida.

—¿E-entonces porque la quiere? —preguntó Hinata asustada al escuchar el efecto secundario que provocaba el uso de la flor.

—El polen también puede ser usado para creación de medicinas únicas. De hecho, el tratamiento con el que ayude a Rock Lee, no hubiera funcionado sino hubiera sido por la ayuda de esta flor —Hinata pareció feliz ante la respuesta—. Por desgracia, las reservas de este polen están muy bajas. Es por eso, que debemos aprovechar que se acerca el tiempo, en que la última de estos Lotos Lunares se abrirá.

—¿La última? —preguntó Naruto.

—Si. El Loto Lunar es una flor que ha sido muy codiciada por décadas. Por desgracia no crece más que de forma silvestre. Por eso se la ha llevado casi a su extinción total —habló pensativa Shizune—. Pero esta flor de la que hablamos, ha sido cuidada para ser entregada exclusivamente para Konoha.

—Es por eso que su misión será algo arriesgada. No solo deben llegar hasta la flor, adentrándose en el peligroso territorio. Sino que deberán evitar que los enemigos la obtengan o la destruyan —habló muy sería Tsunade—. Espero que no se repita el mismo resultado que cierta misión, hace algunos años atrás. O de lo contrarió, me tendré que ver en la obligación de no darles más misiones, que las de ser escoltas privados de Anko Mitarae.

Ambos ninjas asintieron, recordando su fallida aventura, para encontrar a cierto insecto que se suponía, rastrearía el paradero de Sasuke. Luego al escuchar el final de la amenaza de Tsunade, a Naruto le recorrió un sudor frío por la espalda. La última vez que ayudo a Anko a hacer algo, esta se aprovecho de la buena voluntad del rubio y lo "persuadió" para que le invitara un festín monumental y todo a cuenta suya. Luego tuvo que hacerla de niñero cuidando de que no se metiera en problemas.

—Entendido, no habrá equivocaciones —exclamó muy seguro Naruto.

—Eso espero —respondió algo alegre Tsunade, al ver la preocupación en el rostro de Naruto—. Por cierto Hinata, conoces acerca de preparación de brebajes y pociones.

—Si. En las clases de la academia me enseñaron —respondió Hinata.

—Perfecto, el polen debe ser preparado de cierta forma. Antes de irse, Shizune te entregará un pergamino, indicándote como debes proceder con el polen —Hinata asintió—. Ahora, como último detalle. Para la seguridad de esta misión, no deben informarle a nadie de su misión —ambos asintieron—. Vallan a descansar, mañana deben partir muy temprano. La flor no se abrirá hasta dentro de tres días a partir de mañana, pero no deben perder tiempo.

Ambos ninjas procedieron a salir, antes de dejar la oficina, Shizune le entrego un pergamino a Hinata. Cuando los dos ninjas se habían retirado, Shizune procedió a cuestionar la decisión de su maestra.

—Tsunade-Sama, no cree que debió decirles toda la verdad —Tsunade solo hizo un gesto.

—Es más divertido de esta forma. Tú crees que si Naruto supiera la verdad de esta misión, hubiera ido tan animado —Shizune pareció meditar, era verdad, Naruto no muy fácilmente accedía a realizar misiones que no considerara de buen rango—. Además, podemos estar todo un día sin ver a la parejita de Konoha.

—No es que no me guste la relación de Naruto y Hinata, pero estoy de acuerdo con usted, Tsunade-Sama —asintió Tsunade—. Es algo molesto el verlos siempre pasearse tan juntitos por la aldea. Sobretodo porque aun no tengo alguien a mi lado —habló Shizune.

—Estoy de acuerdo. Por eso, que te parece si nos vamos a beber algo para subir el autoestima —habló animadamente Tsunade.

—Buen intento. Aun tiene trabajo pendiente. Así que a trabajar —regaño molesta Shizune a su maestra.

—Fin de los Recuerdos—

Naruto seguía caminando en dirección del País del Trueno, el hubiera preferido correr, pero Hinata lo convenció de caminar. No debían gastar energía y ya estaba programado que la flor se abriera dentro de tres días, podían aprovechar para descansar. Además, si llegaban corriendo, quizás podrían ser descubiertos. Aunque en realidad Hinata lo que deseaba es pasar todo el tiempo posible con su eterno amor y si corrían, no podría disfrutarlo.

—Estoy en una misión con Naruto-kun —pensó feliz Hinata, quien viajaba varios metros detrás del rubio—. Debo aprovechar para pedirle un beso.

—¡Kuso! Que aburrido es esto. Con Hinata no puedo conversar como con Kiba o Chouji —pensaba algo fastidiado Naruto—. Si le llegó a preguntar algo equivocado, me va a terminar golpeando como con Sakura —Naruto si imagino la cachetada que le daría Sakura luego de alguna de sus usuales idioteces, luego comenzó a sobarse la mejilla. Hinata lo vio y se extraño de su actitud, pero no dijo nada.

Ambos ninjas seguían en su marcha casi eterna, por un lado, Hinata, quien caminaba detrás del rubio y con la cabeza baja, miraba de reojo a Naruto, esperando el momento oportuno para pedirle un beso. Naruto por su lado, caminaba muy aburrido, tenían casi medio día de camino hasta llegar a su destino, pero este trayecto se le estaba haciendo eterno.

—Na-Naruto-kun —habló Hinata, Naruto volteo a ver que quería la kunoichi.

—Dime Hinata —Naruto se quedó esperando a que Hinata le respondiera.

—N-no, nada —fue la única respuesta de la joven Hyuga, ambos se pusieron a caminar de nuevo—. Vamos Hinata. Ya no eres la misma niña tímida de hace tres años. ¡Díselo!

Aun seguían caminando igual que antes, Naruto con ambos brazos entrelazados sobre su cabeza, Hinata caminando sin despegar la mirada del suelo, ocasionalmente levantaba la cabeza para ver a Naruto, pero de lejos. Así había pasado cerca de media hora, hasta que Naruto se digno en hablar, aunque como siempre, soltó lo primero que se le vino a la cabeza.

—¡Qué aburrido! Debí al menos traerme algo para entretenerme —Hinata se sintió algo mal al escuchar a Naruto—. Si al menos Hinata fuera más expresiva —pensó Naruto algo aburrido—. Y si comienzo la conversación —Naruto se detuvo, su idea no era tan mala, después de todo, debían convivir varios días juntos. Además, de que si llegaban a casarse, sería toda una vida juntos. Debían comenzar a llevarse mucho mejor, les guste o no—. Ne, Ne, Hinata. ¿Te gustaría ver alguna película cuando regresemos de nuestra misión?

—¡SI! —exclamó ilusionada Hinata, quien no podía creer las palabras del rubio, esta vez era él, quien se lo había propuesto—. ¿Qué película te gustaría ver, Naruto-kun?

—Se supone que yo debía preguntarte eso —Hinata se disculpo—.Escuche que hay una buena película de acción esta semana —Hinata se desanimó, ella hubiera preferido una película más romántica y tranquila, donde hicieran mucho más que golpearse sin parar.

—Esta bien Naruto-kun. Si quieres verla, podemos hacerlo apenas regresemos a Konoha —respondió Hinata tratando de mostrase alegre.

—Luego quieres ir a algún lugar a cenar —Hinata estaba que no lo podía creer, sería acaso que Naruto por fin se había animado a confesarle sus sentimientos.

—Do-donde quieras estará bien, Na—Naruto-kun —habló tímidamente la kunoichi.

—No sé, pensé que podrías elegir un lugar. Algo que te guste, lo que sea —habló tranquilamente el rubio—. Después de la última cena estropeada, es lo menos que puedo hacer por ti —pensó el rubio.

—¡De verdad! —este era el día, todo estaba a favor de Hinata, sino se lo decía ahora, se lamentaría por el resto de su vida—. Na-Na-Naruto-kun…

—Dime —respondió algo aburrido el rubio, sin dejar de ver el camino.

—Y-yo, y-yo, yo… t-te, t-te… qu-que quería decir —parecía como si Hinata pidiera permiso para decir una sola palabra, esto estaba molestando a Naruto y su viaje estaba recién empezando.

—Rayos, ya empezó, cuando se pone así no hay que hacer, se demora una eternidad—pensó Naruto algo molesto, ante la actitud demasiado tímida de su compañera—. Oye Hinata, que tal si hacemos algo mientras caminamos.

—Bueno —exclamó desilusionada Hinata, ya había empezado a juntar fuerzas—. ¿Qué cosa, Naruto-kun? —preguntó Hinata ya más repuesta.

—No lo había pensado —medito para si mismo el rubio—. ¿Qué suelo hacer normalmente cuando estoy a solas con Sakura?

Naruto comenzó a imaginarse junto a Sakura, esta estaba de lo más alegre, hasta que el rubio abría la boca y la pelirrosada se enojaba tanto, que lo trataba cual piñata en fiesta de cumpleaños. Naruto cerró los ojos y movió violentamente la cabeza de un lado para otro, como intentando desaparecer la imagen de Sakura golpeándolo.

—Juraría que sentí sus golpes —exclamó el rubio sobándose las mejillas, Hinata seguía esperando—. Sakura no fue buena idea, quizás con otro.

De inmediato Naruto comenzó a imaginar que haría con uno u otro habitante de Konoha, con Kiba y Akamaru de seguro se pelearía, con Sai de seguro le diría una de sus frases extrañas, con Shino… prefirió mejor no imaginar estar a solas con Shino, con Chouji o con Shikamaru, de seguro la pasaría bien, con Konohamaru de seguro empezarían a pelear por cualquier cosa y luego jugarían a cualquier cosa para decidir quien tenía la razón, janken, pescar el comodín, verdad o castigo…

—Verdad o castigo, nah, es un juego idiota —pensó Naruto algo desilusionado.

—Piénsalo mejor Naruto —un pequeño Ero-senin diablo se apareció sobre el hombro de Naruto.

—¿Ero-senin, qué haces vestido así?

—Olvídate de mi disfraz, vine a evitar que cometas una barbaridad.

—¿Barbaridad? ¿Cuál, la de jugar a verdad o reto?

—No idiota, ¡La de no hacerlo!

—Y… ¿por qué?

—Piénsalo bien, aunque es un juego infantil —Hinata estaba algo preocupada de ver a Naruto discutir con el aire, pero decidió no molestarlo, se veía muy serio—. Los retos planteados en el juego, no lo son tanto, cierto.

—¿A que te refieres?

—Las preguntas pueden servir para matar el aburrimiento —Naruto asintió—. Pero lo verdaderamente importante es… —Ero-senin diablo pareció concentrarse, hasta que soltó de golpe lo que iba a decir—. ¡LOS RETOS SIN RESTRICCIONES! —una sonrisa pícara se dibujo en el rostro de Naruto.

—Veo que lo has entendido, entonces, mi trabajo aquí terminó —diciendo esto, Ero-senin diablo desapareció.

—Ero-senin tiene un punto —sonrió Naruto—. Porque no, además, el que gana debe hacer lo que le mande el otro sin oponerse… hacer lo que le manden… lo que sea…

—Este, Naruto-kun —Hinata estaba algo preocupada de ver que Naruto no decía nada, lo único que hacia era reírse como bobo y babear sin control.

—Nani, ¡Ah si!, ya se que hacer mientras caminamos —sonrió el rubio—. ¿Qué te parecería jugar un juego, Hinata?

—¿Qué clase de juego? —preguntó un poco curiosa y a la vez nerviosa.

—Uno que se jugar seguido con Konohamaru, verdad o castigo —Hinata reaccionó algo nerviosa, conocía el juego, de hecho lo jugaba con Hanabi en casa, siempre para sortearse las tareas de la semana, pero siempre perdía.

—E-estas seguro, Na-Naruto-kun —Hinata estaba algo dudosa en aceptar la invitación del genin rubio, aun cuando estuviera enamorada de él… sin embargo, un pequeño Eri-senin vestido de diablo apareció en el hombro de Hinata.

—Momento Hinata, piénsalo, si juegas tus cartas adecuadamente… podrías hacer que Naruto te besará —Hinata se sonrojo ante esta declaración—. Valla, esta fue más fácil de convencer que el baka de Naruto —. Ero-senin diablo sonrió maliciosamente —. Mi trabajo aquí esta terminado —diciendo esto, desapareció.

—E-en-entonces q-que dices Hinata —habló algo nervioso el rubio.

—¡ACEPTO NARUTO-KUN! —gritó emocionada la kunoichi.

—Bi-bien —respondió algo sorprendido Naruto—. Al parecer a Hinata le gustan estos juegos, y yo que estaba preocupado.

—¿Qui-quién empieza Naruto-kun? —Hinata se sonrojo al pensar en el beso que le pediría a Naruto.

—Po-por qué no tú, las damas son primero —se sonrojo el rubio, Hinata asintió.

—Bi-bien, Na-Naruto-kun… ¿Verdad o Castigo?

—Ve-verdad —habló algo nervioso el rubio.

—¿T-te gusta aun Sakura? —preguntó Hinata con curiosidad, aunque una parte de ella deseaba no saber la respuesta a esa pregunta.

—Digo, castigo.

—Tramposo, ya no se puede cambiar.

—Pu-pues… algo —Hinata sintió como si algo en su pecho le doliera—. Pero tu me gustas más Hinata —Hinata sonrió, ese dolor misterioso desapareció de inmediato, Naruto respiro tranquilo.

—Te toca Naruto-kun —sonrió Hinata.

—Veamos… verdad o castigo.

—Verdad —Naruto ya tenía preparado el castigo para Hinata, a sugerencia de Ero-senin diablo, pero no se esperaba que Hinata dijera verdad.

Tal cual Me-tan intentando modificar una imagen, Naruto se quedó congelado intentando pensar en que preguntarle a Hinata. Después de todo era Hinata, no debía ser cualquier pregunta burda, debía tener un cierto aire de inteligencia y de sutileza.

—¿Naruto-kun? —Hinata miró confundido al rubio—. Sino has encontrado que preguntar, que tal si cambio a castigo. ¿Se te hace más fácil?

—¿Cambias? —Hinata asintió apenada, Naruto sonrió para sus adentros, era justo lo que esperaba—. Hinata, quiero que tú te… —pero igual que antes, Naruto se congelo, pensarlo era sencillo, pero pedírselo a Hinata, era muy complicado.

—Cualquier cosa puede ser, Naruto-kun —respondió avergonzada Hinata ante lo que acaba de decir—. Si me pides un beso, no me opondré —pensó Hinata muy apenada.

—No sé —se rascó la cabeza Naruto, en clara señal de no haber pensado en nada más—. ¿Qué tal si entrenamos con nuestros Jutsus?

Hinata se detuvo, miró confundida a Naruto, este por fin comprendió la idiotez que había dicho, se supone que Hinata estaba en un tratamiento para recuperar su Chakra perdido y el le pedía que lo gastará en un entrenamiento. Además, Hinata no era de las que le gustará entrenar mucho, no desde el punto de vista de Naruto, ya que casi nunca la había visto practicando, solo en muy contadas ocasiones. Toda la emoción del memento y el ambiente semi romántico, se habían esfumado de golpe.

—Mejor pienso otra cosa —si Hinata no era buena tratando de expresar lo que sentía, Naruto lo era menos con pensar en alguna buena idea.

—Este es el momento Hinata, mientras Naruto medita, debo pedírselo —Hinata dio un profundo respiro, para darse valor, mientras Naruto se exprimía la cabeza pensando, ella intentaba juntar fuerza a punta de respiraciones profundas, pero como era de esperarse, si uno respira demasiado…—. Naruto-kun, yo te qu… —Hinata cayó desmayada al suelo.

Luego de varias horas desde aquel incidente, Hinata por fin despertaba, cuando se levanto, una pañoleta cayó de su rostro, era de color naranja y parecía estar algo mojada, quizás era de Naruto, que estaba cuidando de ella. Hinata no pudo estar más feliz, pensó en guardar la pañoleta como su tesoro más preciado, hasta que se puso a meditar.

—¿Naruto no parece ser del tipo que llevaría una pañoleta con él? —en parte era muy cierto, Naruto no era famoso por ser previsor o por llevar más cosas que sus armas y varias cajas de ramen instantáneo—. ¿De quien será esto?

Por fin Hinata se dio cuenta de otro detalle que aunque era muy obvio, no se había percatado del mismo, por andar ilusionada con la dichosa pañoleta. No estaba en el bosque, de hecho se encontraba descansando en una linda habitación, sobre una cama muy cómoda y confortable, casi tanto, como su propia cama.

—Me recuerda un poco a la habitación de Karin—comentó tranquilamente Hinata, sin saber que la estaban escuchando.

—¿Quién es esa Karin que mencionaste?, ¿amiga tuya?

—Podría decirse, es la hija de la criada personal de mamá —respondió Hinata sin inmutarse.

—¿Criada de tu mamá?

—Sí, verás, mamá no vive conmigo. Mi familia es algo especial en cuanto a cierto tipo de tradiciones —habló un poco triste y algo forzada Hinata.

—Sino quieres hablar de eso, por mi no hay problema.

—No tengo que más hacer mientras regresa Naruto, así que, porque mejor no te acercas —exclamó Hinata luego de golpear con su mano la cama—. Hay suficiente lugar aquí.

De detrás de la puerta salió una pequeña niña, de unos cinco o seis años, con el caballo ondulado corto y parecía estar llevando un kimono. La pequeña dudo un momento en acercarse a Hinata, pero al ver la sonrisa en la cara de esta y como la llamaba, decidió aceptar la invitación.

—Me llamó Hinata Hyu... solo Hinata —comentó Hinata con una sonrisa, la pequeña dudo un poco.

—Mu-mucho gusto Hinata-sama, es un placer conocerte —Hinata sonrió.

—Lo mismo digo, pero te agradecería no uses el sama para llamarme, ya tengo alguien en casa que lo hace y es algo molesto.

En otro lado de Japón, a la misma hora.

—Salud Neji —comentó Tenten al ver fallar a su compañero de equipo por estornudar.

—Gracias, no se porque, pero creo que alguien esta hablando de mí —comentó luego de frotarse la nariz con la mano en la cual llevaba una kunai.

—No imagino quien, pero para la otra ten más cuidado o podrías herir a Lee —Tenten señalo en dirección de donde se había clavado la kunai de Neji, haciéndole literalmente un peinado al medio al pobre Lee.

—P-perdón Lee —dijo algo apenado Neji.

—N-no hay cuidado —respondió Lee antes de desmayarse.

De vuelta con Hinata.

—Por cierto, como te llamas pequeña —la pequeña niña junto a Hinata dudo en responder—. Sino quieres no me respondas, pero podrías decirme como llegué aquí y que es de Naruto-kun.

—Si —asintió la pequeña—. El chico Gaijin salió a conseguir algo de comida.

—¿Gaijin? —se quedó meditando Hinata un rato.

—Si, el chico que te trajo, alto, de traje naranja y negro, cabello rubio y ojos azules.

—¡Ah! Naruto-kun, se que parece un extranjero, pero es completamente japonés, te lo aseguro.

—¿No es un gaijin? —Hinata negó con la cabeza—. ¿Segura? —Hinata volvió a asentir—. Haberlo sabido antes, pude haberlo maldecido sin problemas.

—¿Mal-maldecido? —la pequeña comenzó a mover las manos en el aire, intentando negar algo.

—No, no es nada. Solo jugaba, pero sígueme contando de tu familia —Hinata asintió.

—Pues mi familia es de una larga descendencia de… una de las más antiguas y prestigiosas… —Hinata pareció dudar un poco—. Digamos que del lugar donde vengo, mi familia es muy importante por dedicarse a la actividad más común de mi aldea.

—¿Eh? —la pequeña miró confundida a Hinata, quien no sabía si se encontraba ya dentro del país del Trueno o no, como para revelar información tan valiosa a cualquiera—. ¿Son artesanos?, ¡Ya se, curanderos!, que tal médicos.

—No, no y no y por favor te agradecería no me preguntaras más —Hinata estaba decidida a no meter en problemas a una pequeña que recién conocía, después de todo, el país al que habían entrado era famoso por torturar para obtener información y no se detenían por nada o nadie.

—Bu-bueno —la pequeña se quedó sentada junto a Hinata, ambas se quedaron en la misma posición por cerca de diez minutos—. Vo-voy al baño.

La pequeña se levantó sin siquiera mirar a Hinata, Hinata notó la hostilidad, pero sabía que era lo mejor. Cuando la pequeña se estaba retirando de la habitación, Hinata pudo observar una lágrima fluyendo de su rostro, pero indecisa en que hacer, decidió dejarla marcharse.

—P-perdón —se dijo para sus adentros—. No debo involucrarte en algo tan arriesgado. Por cierto, ¿Dónde estará Naruto-kun?

Hinata se levantó y se dirigió hacia la ventana, pudo observar al asomarse que se encontraba en medio del bosque, literalmente en medio de la nada, lo único que observaba a su alrededor eran árboles y más árboles. Quizás no se encontraban en donde pensaba, a lo mejor Naruto preocupado por atenderla, se desvió del camino y terminó en otra aldea, quizás por eso se marcho a investigar su actual ubicación.

—¡Si, debe ser eso! —exclamó Hinata—. Entonces esta pequeña no podría ser un enemigo. Aun así no me puedo arriesgar, si cometo un error, la vida de Naruto-kun y nuestra misión estaría en riesgo. No quiero ser una carga nuevamente para Konoha o una deshonra para el apellido Hyuga.

—¿Hy-Hyuga? —exclamó la niña luego de dejar caer un par de tazas de té, al parecer la excusa del baño era solo eso, una excusa—. T-tú e-res una…

Hinata se cubrió la boca al darse cuenta de que había hablado de más, pero ya era tarde, la pequeña se había enterado. Sí esa niña era parte del enemigo, le había otorgado el poder para matarla a ella y a Naruto. Pero, si esa pequeña no era un miembro del enemigo, la había puesto en peligro al revelarle esa valiosa información.

—E-eres u-una Hy-Hy-Hyuga… —habló aterrorizada la pequeña.

—Continuará—

* Me-tan - Personaje representación del Windows Milleniun, el cual, literalmente se cuelga incluso con el hecho de intentar reiniciarlo.

*Gaijin - Extranjero.