Fics de Naruto.

Réquiem de una Kunoichi.
Capítulo 14: A-Misión. (Parte 2)

Hinata se encontraba muy asustada, había descubierto toda su misión y su identidad. Lo peor es que no sabía si la persona que la había escuchado, era o no parte del enemigo. Mucho menos, si estaban en territorio enemigo o no. No había pasado ni un día y la misión ya estaba en peligro, lo peor, es que Naruto no había hecho nada, todo fue gracias a ella.

—Na-Naruto-ku-kun —Hinata dudo en sacar su kunai y atravesar el pecho de la niña frente a ella, pero las órdenes de un ninja son claras, por el bien de la misión, hay que hacer lo que se deba—. ¡No puedo hacerlo! —Hinata, quien ya había tomado la kunai con su mano, la soltó aterrorizada.

La pequeña la miró muy nerviosa al ver un objeto filoso caer de sus manos, lo único que hizo fue inclinarse y recoger los trozos rotos de las tazas de cerámica. Hinata la vigilaba de lejos, así como la pequeña la observaba de reojo. La situación se volvió un poco tensa al acabarse los trozos de losa, ahora debería levantarse e ir a tirarlos.

—¿Qué hago? —Hinata estaba nerviosa, la kunai estaba a escasos centímetros de sus pies—. Si ella escapa aprovechando que va a tirar la basura… ¡Tendré que actuar!

—¿Po-por qué me sigue viendo de esa forma? Tiene la misma mirada que ese hombre de ojos rojos —la pequeña lucía una expresión algo tensa, Hinata la tenía muy nerviosa, al comienzo parecía dócil y amable, pero cambió de repente y lo peor, es que lo hacia a cada momento—. ¿Qu-qué hago?

La niña decidió levantarse e ir a tirar las tazas rotas, pero al hacerlo, Hinata levanto rápidamente la kunai del suelo, haciendo que la pequeña se asustará y se resbalará. La niña tiró nuevamente los trozos de taza y se cubrió asustada el rostro con las manos, fue cuando Hinata se dio cuenta de lo que hacia.

—Pe-pero que estoy haciendo. ¡Es solo una niña! —Hinata tiró su kunai muy lejos y se acercó lentamente a la pequeña, mas esta seguía asustada—. Se que me debes tener miedo por como actué. Discúlpame, no fue mi intención asustarte, es solo que… bueno, sucedieron muchas cosas…

La pequeña bajo levemente las manos y de reojo comenzó a observar a Hinata, Hinata seguía hablando acerca de las cosas que le habían sucedido con Naruto, aunque la pequeña no comprendía nada, el tono calmo de Hinata, la tranquilizó.

—…y fue cuando desperté aquí, sin saber donde se había metido Naruto-kun —para cuando Hinata había acabado su historia, la niña ya había bajado las manos, es más, la estaba escuchando atentamente, Hinata sonrió feliz—. Perdóname de nuevo por lo de hace un momento.

—Esta bien, todos tenemos un mal día —sonrió la niña, Hinata comenzó a recoger los trozos de loza desperdigados por el suelo, la pequeña también le ayudo, cuando sin querer se corta con uno de ellos—. Ayyy.

—Déjame ver —Hinata tomó la mano de la niña y como si fuera una madre, besó su dedo y lo sopló—. ¡Listo! Y el dolor se fue, así como el sangrado.

—E-Es verdad —exclamó la pequeña al darse cuenta que su dedo ya no sangraba.

—Es un pequeño truco que aprendí cuidando a mi hermana Hanabi —sonrió Hinata—. Aunque eso era cuando Hanabi era muy pequeña, dudo mucho que ahora acepte gustosa que la trate igual.

En algún lugar de Japón.

—¡ATCHISH! —estornudo fuertemente Hanabi, quien se encontraba estudiando con su madre.

—Te estas resfriando Hanabi —la madre de Hanabi acercó su frente a la de su hija y cerró los ojos, Hanabi se sonrojo y se alejo de esta algo molesta.

—¡MAMÁ! Ya no soy una niña —exclamó Hanabi muy sonrojada.

—Perdón, antes te gustaba que te atendieran así —Hanabi bajó la cabeza apenada—. Supongo que no querrás que te prepare sopa caliente y que te atienda hasta que te recuperes.

—Ha-hai —fue lo único que respondió.

—Entiendo, ya eres una niña grande… pero es una lastima —Hanabi miró de reojo a su madre—. Te iba a cuidar y mimar hasta que te recuperaras, incluso le iba a decir a tu padre que cancelara todos tus entrenamientos hasta que te recuperaras…

—E-en serió —Hanabi comenzó a toser, aunque era obvio que su tos era fingida. Su madre sonrió.

—Ara, ara. Parece que si estas enferma —Hanabi sonrió pensando en lo bien que la iba a pasar descansando todo el día—. Tendré que prepararte tres centímetros de penicilina y otra ración de jarabe de rábano y aceite de ricino…

—¡Eh! —Hanabi se alejó de su madre asustada.

—Era broma, ven, te llevaré a la cama —Hanabi sonrió.

—Pero igual te preparare el jarabe por si acaso…

—¡Mamá!

De regreso con Hinata y su compañera.

—¿Hanabi... sama? —Hinata solo rió—. ¿Dije algo malo?

—No, es que la llamaste sama, por lo general odia que le digan así —Hinata por fin terminó de recoger los fragmentos de taza tirados en el suelo—. ¿Dónde pongo esto?

—Ah, espera —la pequeña niña salió de la habitación y regreso con un cesto de basura, un poco pomposo pero servía—. Aquí, ponlos aquí.

—Bien, ahora a esterilizar esa herida —Hinata camino hasta la cama y se sentó, le hizo una señal a la pequeña para que se sentará nuevamente a su lado—. Vamos, no te va a doler.

—¿Segura? —Hinata asintió, la niña dudo un poco, pero por fin acepto la invitación de Hinata—. Pro-prométeme que no dolerá.

—Hecho —Hinata tomó delicadamente la mano de su nueva amiga y a manera de saludo empezó a hablar—. Me presentó de nuevo, me llamó Hinata Hyuga.

Hinata suspiró, ya le había dicho su nombre al enemigo, le había dado carta blanca para que actuara, lo único que le quedaba, era esperar a que aquella niña no perteneciera al país del trueno. La pequeña observo a Hinata detenidamente, luego sonrió.

—Eres una Hyuga, que bien, le escuche a un viajero que es un pueblo muy lindo ¿qué tal es? —Hinata se quedo meditando un momento lo que le decía la pequeña, hasta que lo comprendió.

—Te refieres a la ciudad, pues si, es muy linda —Hinata suspiró aliviada, la pequeña al parecer había relacionado su apellido con una ciudad de Japón, que también se llama Hyuga, en la región de Kanawaga-ken, muy lejos de donde se encontraban—. Si gustas te puedo contar de ella.

—¡De verdad! —la niña parecía emocionada, sin darse cuenta Hinata ya había desinfectado y vendado su dedo.

—Por cierto, no se si este bien que lo pregunte, pero… ¿vives sola aquí? —la pequeña asintió algo triste—. Ya veo, puedo preguntarte algo más.

—¿A-algo, qué? —Hinata pareció buscar las palabras antes de hablar, después de todo, no quería ofender a su anfitriona.

—Tú eres… lo que quiero saber… no, como lo digo —Hinata trataba de encontrar como formular su pregunta—. Lo que intento decir es si tú… olvida eso, vives sola aquí —la niña solo asintió—. Claro, era obvio, ya te pregunte eso. Vamos Hinata, dilo, no estas con Naruto-kun —pensó Hinata.

—Antes vivía con muchas personas, pero un día dos señores extraños aparecieron y mataron a todos —Hinata se sobresaltó al escuchar estas palabras.

—Lo-los mataron —la niña asintió—. ¿Fueron de la Aldea Oculta de la Nube?

—¿A-aldea? —la niña miró muy confundida a Hinata.

—Supongo que ella no conoce nada del mundo ninja. Y yo prejuzgándola, ahora entiendo muchas cosas —pensó la kunoichi algo avergonzada.

Quizás tenía razón, la niña se veía realmente inocente como para ser un arma asesina de cualquier aldea ninja. Y ella la había tratado como la cabecilla encubierta de las tropas enemigas, quizás era demasiada tensión acumulada por esta misión lo que la había hecho reaccionar así. Debía disculparse con la pequeña.

—Vamos Hinata, no seas paranoica —Hinata sonrió, era verdad, una niña tan inocente no podía ser un arma de guerra, así que… —. Sabes, te quería pedir discul… —pero Hinata no logro terminar, ya que su acompañante la interrumpió.

—No se exactamente de que aldea eran, porque ambos parecían ser desertores, lo digo por sus protectores que estaban rayados, aunque podría haber sido un engaño y los usaban como disfraces —comentó de forma ingenua la pequeña.

—De-desertores —la niña asintió—. ¿Qué sabes de ellos?

—No mucho, uno de ellos era enorme, además de muy feo y raro, tenía la piel azul y unas cicatrices muy extrañas en su rostro; usaba poderosas técnicas de agua y tenía una espada muy grande y fuera de lo común —la pequeña se levantó y comenzó a mover sus manos como si sostuviera la misma espada que mencionaba, de pronto se detuvo—. Diría que vino de la aldea Oculta de la Niebla por su protector, es más, juraría que era uno de los siete espadachines legendarios de dicha aldea —respondió tranquilamente la niña—. Sobre el otro sujeto…

Hinata ahora lucía más asombrada, quizás esta niña no era tan "inocente" como hacia creer. Como sabía tanto acerca del enemigo que los ataco, para conocer todos los detalles que mencionaba con detenimiento, debía haberse acercado al enemigo como para tener un contacto visual directo, pero si lo hubiera hecho la hubieran asesinado igual que a los otros… a menos que poseyera un jutsu único. Lo mejor era tenerla vigilada.

—El otro usaba técnicas de fuego muy extrañas… —la pequeña ahora simulaba el famoso Jutsu de cierta familia ninja de Konoha, el Katon Gokakyu no jutsu— …y tenía unos ojos rojos que daban miedo, parecía provenir del País del Fuego, por su protector en la frente, diría que vino de tu misma aldea… —la niña se quedó viendo el protector de Hinata, el cual cargaba en su cuello—. Pero yo se que tu eres buena, además es obvio que el era un desertor… lo olvidaba, hay un detalle más, el grandote lo llamó Itachi.

Ese nombre, Hinata lo reconoció de inmediato y gracias a esto pudo adivinar quien era la pareja de la que hablaba la pequeña. Sin querer habían llegado a un lugar muy peligroso, al peor lugar al que podían haber imaginado, Hinata estaba temblando aterrorizada, conocía el peligro de enfrentarse al Akatsuki, ya que habían asesinado a la pareja de su sensei, Asuma Sarutobi y tanto ella como los demás ninjas de Konoha no pudieron hacer nada para evitarlo.

—No tengas miedo, se retiraron apenas mataron a todos. Hace seis días —Hinata pudo respirar más tranquila, sin embargo, varias preguntas llegaban a su mente.

—¿Se-seis días? —la niña asintió.

—Hoy ya se cumplirían los siete, aun sigue ardiendo ese extraño fuego en la habitación donde mataron a todos —la pequeña suspiró con tristeza.

Hinata quería consolar a su pequeña amiga, pero si se trababa en serio del Akatsuki, más de la pareja de asesinos conformada por Itachi Uchiha y Kisame Hoshigaki, debía estar muy segura, antes de dar la alerta a Konoha.

—Sonará raro, pero me podrías enseñar ese fuego negro —la niña asintió sin dudarlo.

—¡Ne-negro! ¿Có-cómo sabías que era negro? —la niña se alejó asustada de Hinata—. ¡T-tú también estas con ellos!

La pequeña retrocedió aterrorizada hasta que golpeo con la pared, Hinata intentó tranquilizarla, pero cuando se acerco a ella, la niña se acurruco cubriéndose con sus brazos. Parecía estar cantando alguna canción de cuna, Hinata no sabía que hacer, todo el esfuerzo que había hecho, se había venido abajo. Lo único que le quedaba es decirle la verdad, se sentó nuevamente sobre la cama y empezó a hablar.

—Ellos dos son asesinos muy peligrosos, forman parte de una organización criminal conocida como Akatsuki y planean matar a Naruto-kun —la pequeña levantó la cabeza y miró a Hinata, sin embargo, Hinata no se dio cuenta de ello, ya que estaba llorando—. Mataron a muchas personas, incluyendo a la pareja de mi sensei y al Kazekage de la aldea oculta entre la arena.

—E-entonces u-ustedes —la pequeña miraba a Hinata de otra forma—. ¿Los están buscando para detenerlos? ¡Verdad! —habló emocionada la niña.

—¿De-detenerlos? —preguntó confundida Hinata, quizás la pequeña había malinterpretado todo lo que había dicho.

—Por eso tu amigo salió tras ellos apenas le conté lo que había pasado —Hinata se sobresaltó—. Entonces ustedes son… ¡Héroes de la justicia!, lo sabía —mintió la niña, quien hasta hace poco pensaba que Hinata la iba a matar.

—¡Na-Naruto-kun! ¿fue tras ellos? —la pequeña asintió.

—Pero es una lastima, ellos ya no deben estar por las cercanías. Luego de matar a todos los habitantes del pueblo, vinieron para acá —exclamó la niña algo melancólica—. Mataron a todos y se fueron, el pueblo al que fue tu amigo, ya debe estar vació. Me hubiera gustado ver como se enfrentaba a esos villanos, a lo mejor el hubiera evitado que todos murieran

—Pero por qué vinieron a esta zona despoblada, no veo sentido a eso.

—Estaban buscando algo, pero no estaba aquí.

—¿Buscando? —la pequeña asintió.

—Los oí mencionar que estaban buscando a un anciano de barba blanca —comentó la niña, pero Hinata no comprendía que tenía que ver esto con los planes del Akatsuki—. Ellos dijeron que ese anciano tenía lo que estaban buscando, algo llamado Yonbi.

—Yo-Yonbi, el cuarto Biju —Hinata se cubrió la boca—. Si ellos ya tienen al Yonbi, solo faltan cuatro Bijus más… antes de que vallan tras Naruto-kun —pensó nerviosa Hinata.

—Por cierto, no sé si te hayas dado cuenta, pero… —la pequeña hizó un alto para darle quizás algo más de emoción a sus palabras—. ¡ESTA ES UNA MANSIÓN NINJA! —gritó muy orgullosa la niña.

—¿Ma-mansión?

—Sí —fue la única respuesta de la pequeña.

—¿Qué es una Mansión Ninja?

—Es como una mansión normal, pero llena de ninjas —la pequeña soltó una risita—. Es broma, es un lugar donde se crean los diversos pergaminos que se usan para las invocaciones.

—¿De aquí vienen todos?

—No todos, hay varias Mansiones Ninjas y cada una se encarga de un tipo diferente de Invocación —Hinata estaba sombrada, pero más que nada, estaba feliz, su pequeña amiga ya parecía recuperada.

—Se algo de invocaciones, hasta donde recuerdo, hay invocaciones de seres sagrados… —Hinata comenzó a contar con sus dedos—. Objetos, animales, otros ninjas e incluso cadáveres.

—Conoces mucho —Hinata se sonrojó ante el comentario de su amiguita—. Esta mansión se encarga de las invocaciones de animales, para ser más exactos, las invocaciones de seres voladores.

—¡Como mi Mamahaha! Es un halcón de ataque, aunque lo uso como mensajero —la pequeña sonrió.

—Tienes uno de los contratos de la mansión ¿me dejarías verlo? —habló muy ilusionada la niña.

—Esta bien —Hinata sacó de su abrigo un pergamino, la niña lo tomó de inmediato y lo abrió—. O-oye, ¿qu-qué vas a hacer? —pero únicamente lo leyó.

—¡Es real! —gritó emocionada, luego se lo devolvió a Hinata—. Entonces si eres de confiar.

—¿De confiar? Gra-gracias… creo —Hinata guardó su pergamino, pero antes de que pudiera estar lista.

—Ven, es por acá.

La pequeña tomó la mano de Hinata y juntas salieron de la habitación, al salir, Hinata se llevó una gran sorpresa, para ser una casa oculta en un despoblado, era muy grande y lujosa, incluso podría rivalizar con su propia casa. Olvidándose de los lujos de la casa en la que estaban, decidió concentrarse en descubrir si lo que decía la pequeña niña era verdad. Subieron por una escalera y llegaron a una habitación al final de un largo corredor, la pequeña se quedó afuera de la habitación, Hinata entró.

—¡Po-por Dios! —exclamó Hinata aterrorizada al ver la escena, toda la habitación manchada de sangre, varios cuerpos mutilados y quemándose con un extraño fuego de color negro, el cual parecía estar a punto de apagarse—. Pero si nadie estaba armado —exclamó Hinata viendo los cadáveres, el olor putrefacto le empezó a afectar, por lo que decidió salir pronto de la habitación.

—Ves que no mentía —la pequeña comenzó a llorar, Hinata abrazó a su amiga para intentar consolarla—. ¿Qué les hicieron? ¿Por qué los asesinaron si todos se rindieron? ¡Ni siquiera perdonaron a los niños!

—Ya, ya, tranquilízate… deja de llorar, por favor —la niña se soltó a llorar sobre el hombro de Hinata, esta no sabía que hacer—. Para por favor… o me vas a hacer llorar a mí también.

Hinata intentaba no llorar ante las palabras desgarradoras de su pequeña amiga, pero le era muy difícil no hacerlo, en Konoha ya habían pasado por muchas perdidas, desde la muerte del Tercer Hokage, hasta hace unos pocos meses atrás con la muerte del sensei Asuma. Sin quererlo, Hinata también comenzó a llorar. Mientras en otro lado, Naruto desconociendo de la situación de Hinata, seguía investigando.

—¡Kuso! Se me escaparon de nuevo —maldijo el rubio, había estado peinando el bosque alrededor de la enorme casa, pero no había señales del Akatsuki—. Cuando estaba tan cerca.

Por fin llegó al pequeño poblado del que le había hablado aquella pequeña, no estaba tan lejos de la gran casona, pero debía admitir que esa casa estaba bien escondida. Luego de buscar en todo el pueblo, pudo constatar algo, aquella parte de la historia que le mencionó la pequeña, en que habían asesinado a todo el pueblo era cierta.

—Aquí no queda nada —apenas ardían unas pequeñas antorchas de color negro—. Según lo que me mencionó Ero-senin ese fuego arde por siete días, luego se apaga y por como luce el plazo será en unos pocos minutos.

Naruto se quedó mirando la antorcha, intentando predecir la fecha exacta en que llegó el Akatsuki a ese pueblo y el motivo por el mismo. Si lograba deducir eso, quizás podría alcanzarlos y si encontraba a Itachi, no tardaría mucho tiempo antes de que Sasuke se presentara.

—Falta poco —habló muy animado el rubio, pero pasaron cerca de dos horas antes de que el fuego se apagará del todo, para este tiempo, Naruto ya estaba bien dormido—. ¡Qué hora es! —habló entre bostezos Naruto luego de despertarse—. ¡Kuso! Se me olvidó que estaba vigilando el fuego.

Naruto se levantó asustado, con la esperanza de ver aun arder la llama negra, pero no tuvo suerte, ya se había extinguido hasta la más mínima señal de ello. El rubio solo suspiró, cuando estaba tan cerca de atrapar al Akatsuki y de encontrar a Sasuke, se le iba todo de las manos, de nuevo.

—Ya que no hay nada que hacer aquí, regresaré con Hinata —Diciendo esto, Naruto se apresuró a regresar con su "amada", pero mientras corría por el bosque, una idea rondaba por su cabeza—. ¿Cómo es que esa pequeña sabía con lujo de detalles todo lo que ocurrió? El Akatsuki es famoso por no dejar sobrevivientes, a menos que los enemigos que enfrenten, sean demasiado fuertes para ellos… Es más, porque cuando necesite de un lugar donde cuidarán a Hinata, apareció literalmente de la nada.

Naruto se detuvo a pensar, cosa rara en él, pero lo necesitaba. Por un lado encuentra un lugar donde dejar descansando a Hinata cuando más lo necesitaba, por otro, encuentra a una linda pequeña que le cuenta una historia que incluye a los dos miembros que ha estado buscando por años. Sin embargo, algo no cuadraba en todo eso.

—Es como un rompecabezas, pero faltan muchas piezas —habló Naruto en tono pensativo.

—Eh baka, ahora vas a imitar a ese amigo tuyo. Al vago ese que le da pereza hasta enojarse.

—Cállate maldito zorro —le gritó Naruto a su fiel compañero—. Por cierto, donde habías estado. Hace días que no sé de ti.

—Valla, ahora te pondrás nostálgico porque no te hable. La próxima vez veamos cuantos días pasan antes de que empieces a llorar —se mofó el Kyubi.

—Cállate maldito zorro. Sino estuvieras en mi estómago te golpearía —amenazó Naruto con el puño.

—No te preocupes rubio, muy pronto cumpliré tu deseo —se escuchó una risa penetrante.

—No se que significa eso, pero te tendré vigilado.

—Pues veamos como Sherlock —se mofó nuevamente el Kyubi—. Si aun no logras resolver un problema tan sencillo. Dudo que puedas con mi artimaña.

—Si es tan sencillo para ti… dime, que de verdad tiene esa historia —inquirió muy molesto el rubio.

—Con una condición mí estimado baka —Naruto quiso golpear al Kyubi, pero nuevamente se tuvo que abstener.

—¿Cuál?

—Simple. Quiero que tengas un hijo varón con esa chica del cabello azul —Naruto tosió ante la petición del Kyubi.

—¿Qué has dicho?

—Lo que oíste. Quiero que tengas un hijo varón con esa muchacha del Byakugan —respondió serenamente el Kyubi—. No me importa cuantas hijas mujeres tengas, pero quiero un varón.

—¿S-se puede saber para qué? —preguntó sobresaltado.

—Tengo mis motivos. Tómalo o déjalo —Naruto dudo en aceptar la idea del zorro, pero sino le hacia caso, no podría averiguar nada.

—No lo usarás para nada malo.

—Define malo.

—Ya sabes, apoderarte del mundo. Destruir Konoha y matar humanos.

—Pues lo primero no lo haré, te lo prometo.

—¿Y lo otro?

—Estoy pensando… Estoy pensando.

—Estúpido zorro, te hice una pregunta —habló molesto Naruto.

—Esta bien, prometo que lo pensaré —comentó el Kyubi—. Pero dime, vas a tener un hijo con esa chica con la que andas bien prendido —Naruto dudo antes de responder.

—Y… ¿debe ser exclusivamente con ella? —preguntó el rubio con curiosidad.

—No me digas que aun te mueve el piso la pelirrosada —rió el Kyubi, Naruto se sonrojo.

—Na-nada de eso, solo es curiosidad —intentó defenderse el rubio.

—Pues luego de que tengas a tu primer hijo varón con la chica Byakugan, no me importa lo que hagas —respondió tranquilamente el Kyubi—. Sin embargo, si llegarás a tener a tu primer varón con otra mujer que no fuera la que te dije… ¡TE MATARÉ! —Naruto tragó saliva ante la amenaza del Kyubi.

—Entonces no tengo más opción, cierto —Kyubi rió al ver que su querido "baka" entendió la situación—. Pero no debe ser en este momento, cierto —respondió Naruto muy sonrojado

—¡Claro que no idiota! ¿Cuánto tiempo crees que tarda en nacer un bebé humano?

—Mmmmm… semanas no.

—De verdad eres un idiota.

—Si, si, si… lo que digas, ahora habla, esta en peligro Hinata o no. ¿Hay algo oculto en la historia de esa niña?

—Tal vez no lo sentiste tú, pero desde que entramos a esa mansión sentí una pestilencia inconfundible.

—Ah eso, eran los cuerpos muertos, no te diste cuenta.

—¡Eso no animal! ¡LA NIÑA!

—¿La pequeña?

—Sí, esa mismo.

—¿Qué tiene de malo esa niña?

—Para empezar, no es una humana.

—¡¡¡Qué!!!

—Continuará—

*Hyuga: Aparte del apellido de Hinata y el nombre de un buque japonés, es también el nombre de un pueblo en Japón.

*Kuso: Es una palabra característica de Naruto, usada cuando algo no va tan bien, como decir rayos o diablos, pero prefiero ahorrarme la traducción literal puesto que se podría malinterpretar.

* Katon Gokakyu no jutsu: Técnica de la gran bola de fuego, movimiento particular de la familia Uchiha, se supone que todos los Uchiha la pueden realizar. En teoría es el movimiento más básico aunque no por ello el más sencillo.

* Mamahaha: En el fics, el halcón de Hinata, lleva el nombre en honor al halcón de Nakoruru, de Samurai Shodown.

* Yonbi: El cuarto Biju, capturado por el Akatsuki, estaba sellado dentro de un anciano de barba blanca.

*Biju: Es el nombre con que se conoce a los nueve demonios con colas dentro de la saga de Naruto, Kyubi es el noveno y el más poderoso de todos.