Fics de Naruto.
Réquiem de una Kunoichi.
Capítulo 14: A-Misión. (Parte 3)
La Identidad de Misteriosa Niña.
Naruto se quedó atónito ante la declaración del Kyubi, su querida Hinata estaba en una situación muy peligrosa y había sido él, quien la había colocado en ella. Quería correr a toda velocidad para rescatarla, pero había algo muy importante que lo detenía de hacerlo, no era el hecho de escuchar toda la conversación de Kyubi, sino un hecho más importante…
—E-e-e-ella e-e-es u-u-un… —Naruto lucía bastante nervioso.
—¡Oye Baka, me oíste! —gritó nuevamente el Kyubi, Naruto por fin salió de su estupor—. Por fin. Como lo oíste, es un espíritu y uno muy especial.
—O-Oh sea… q-que-que-que si-si-si e-e-es-es-es… ¡u-un fa-fa-fantasma! —Naruto estuvo a punto de pegar un grito.
—Oh, es cierto, le tienes terror a los fantasmas —habló el Kyubi en un tonó algo particular.
—Di-dime l-la ve-verdad zo-zorro —Naruto intentaba juntar valor—. E-esa ni-niña e-era un fa-fa-fantasma…
—Pues aunque me gustaría divertirme molestándote, no, no era un fantasma —Naruto pudo respirar con tranquilidad—. Sin embargo —Naruto volvió a sentir escalofríos—. No es un espíritu ordinario, creí que todos los espíritus de su tipo se habían extinguido.
—Y eso por qué —para este momento el miedo ya se le había ido a Naruto—. ¿Es que es muy especial?
—Digamos que quien simpatice con ella, será una persona muy afortunada —Naruto se quedó meditando en las palabras del Kyubi—. Sin embargo, quien la haga enojar, será muy desgraciado en su vida.
—Entonces es un espíritu algo temperamental —sonrió el rubio—. Así como tú…
—Dale, más o menos… ¡Qué has dicho! —protestó el Kyubi molesto.
—Vamos, solo bromeaba —rió Naruto—. Pero si dices que Hinata podría estar en peligro, te haré caso.
—Entonces muévete y ve a rescatar a la chica de ojos blancos —protestó Kyubi—. Ya que si ella muere, mi plan se arruinará.
—¿Mo-morir? —preguntó confundido Naruto—. No dijiste nada de que Hinata pudiera morir
—No me pregonaste —.fue la respuesta del Kyubi.
—Sostente estúpido zorro —Naruto comenzó a correr a toda velocidad, con los brazos extendidos hacia atrás para reducir el nivel de fricción con el aire.
Hinata y su pequeña amiga ya estaban más repuestas luego de haber llorado como magdalenas por todas las personas que habían perdido, aunque no conocían a muchas de ellas. La pequeña se había quedado dormida y Hinata la había acostado en la cama, se había quedado viéndola con detenimiento, cuando Naruto llegó gritando como loco.
—¡HINATA! —gritó Naruto al tiempo que tiraba la puerta de una patada, Hinata lo vio muy molesta y le hizo guardar silencio—. Pe-perdón.
Hinata sonrió, se acercó a la niña durmiente y le beso la frente, la pequeña pareció sonreír. Luego la arropó y salió de la habitación con Naruto, no si antes darle un coscorrón por tumbar la puerta.
—Perdón —habló el rubio avergonzado ya fuera de la habitación —. Estaba preocupado por ti.
Hinata se sonrojo, era la primera vez que oía a Naruto decir esto y le gusto mucho. Aunque lo que hizo igual estaba mal, pero en el fondo fue por una buena causa, luego le pediría perdón a la pequeñita.
—Maldito Kyubi, ¡la próxima vez te mató! —se escuchó una profunda risa, sin embargo Hinata no le dio importancia o cuando menos no le prestó atención, ya que aun recordaba las palabras de Naruto.
—Estaba preocupado por mí —sonrió Hinata.
—Por cierto Hinata, no ha sucedido nada raro —Hinata por fin salió de su sueño.
—¿Cómo que, Naruto-kun? —preguntó algo intrigada—. Te refieres a la pequeña —Hinata señalo en dirección de la habitación donde se encontraba la mencionada niña durmiendo.
—Sí, sobre ella. No has sentido nada raro —Hinata asintió.
—Te refieres a lo de que es un espíritu —nuevamente se le volvió a hacer la carne de gallina al rubio, a la sola mención de la palabra espíritu.
—S-si a-a-a e-eso mismo —respondió el rubio entre dientes, Hinata sonrió, ya todos en Konoha sabían del miedo de Naruto hacia los fantasmas.
—No te preocupes Naruto-kun, esa niña no es un fantasma —sonrió Hinata haciendo tranquilizar al rubio.
—Te lo dije, baka —se escuchó una voz, esta vez Hinata si la oyó, pero prefirió ignorarla.
—¡CÁLLATE! —gritó el rubio—. Tú eres más baka que yo…
—E-este Naruto-kun, con quien hablas —Naruto solo hizo un gesto.
—No, no es nada —luego cambió a una cara más sería—. ¿qué has averiguado de esa niña Hinata?
—Naruto-kun —Hinata dudo en responder a la pregunta de Naruto, pero era su "Naruto-kun" el que le preguntó—. No creo que deba decirlo, ella se ha mantenido esquiva sobre su identidad.
—¿E-esquiva?
—O sea, ha querido evitar revelar su identidad o el hecho de que es un espíritu —Naruto asintió, ahora si había entendido.
—Pero es buena o mala —Hinata sonrió, con eso había respondido la pregunta del rubio—. Entonces no hay de que preocuparse, verdad.
—No lo creo, Naruto-kun —Hinata dudo en hablar, pero lo hizo—. Ella vio la matanza cometida aquí, por los miembros…
—Si, lo sé. Ya me habló de ello —la interrumpió Naruto, quien al parecer no deseaba hablar mucho de ese tema—. Intente rastrearlos, pero no hubo suerte.
—Crees que debamos de informar esto a Konoha —Naruto meditó un poco su respuesta.
—Aun estamos en una misión, además, ya paso una semana —Hinata asintió, era cierto, había pasado una semana desde que el Akatsuki apareció por ese poblado, debían ya estar muy lejos, aun si llegaban los ANBUS, no podrían hacer nada—. Pienso que primero debemos terminar nuestra misión, luego informaremos de todo a la vieja Tsunade cuando regresemos a la villa.
—Si tú lo dices Naruto-kun —Hinata no estaba tan de acuerdo con Naruto, pero no quería llevarle la contraría—. Por lo pronto que hacemos.
—Pasar la noche aquí —respondió de lo más tranquilo Naruto, mas Hinata se puso más roja que un tomate—. Afuera esta oscureciendo y sería algo arriesgado el salir.
—Pe-pero Na-Naruto-kun —Hinata intentaba decir algo—. Fu-fuera de la habitación de la Za-niña, solo queda una habitación disponible, las demás están destruidas —Hinata mostró en ese mismo instante tres tonalidades de rojo diferentes.
—Entonces nos tocará dormir juntos —respondió el rubio casi sin meditar en lo que decía, mas Hinata si lo hizo y se desmayó a la sola idea de pasar toda la noche en la misma cama que el rubio—. Otra vez…
Hinata estaba despertando, se encontró recostada en una cama que ya había visto antes, cuando se quedó a solas con aquella pequeña; estaba en la habitación doble que quedaba en la casa. Lo que más la alarmo, era el hecho de que no llevaba su ropa habitual, de hecho estaba llevando una bata, algo pequeña para ella y muy transparente. Hinata se sonrojo y se cubrió con la sábana para no mostrar su figura.
—¿Po-po-porque llevo esto? —preguntó Hinata, aunque su pregunta era más bien del tipo retórica, aun así tuvo respuesta.
—Ni modo que ibas a dormir con tu traje habitual —respondió un Naruto semidesnudo desde un mueble al otro extremo de la habitación. Hinata se asustó, pero quiso echarle una ojeada al cuerpo del rubio, más la oscuridad no le permitió… ¡MOMENTO! Si ella estaba vestida así… quería decir que…
—¡NA-NA-NARUTO-KUN ME DESVISTIÓ! —gritó Hinata para su interior—. ¡Y AHORA PRETENDE DORMIR CONMIGO! —una gran columna de humo comenzó a salir de sus oídos, hasta que se termino desmayando.
—Rayos, se volvió a desmayar —exclamó el rubio, una pequeña niña entro a la habitación—. Ni siquiera le pude decir que dormiría esta noche contigo — expresó el rubio al ver entrar a la pequeña con ambos trajes lavados y planchados tanto el suyo, como el de Hinata—. Gracias por lavar mi traje y cambiar a Hinata. De nuevo gracias por intercambiar cuartos, no se como hubiéramos podido dormir esta noche.
—De nada —sonrió la pequeña—. Hace mucho que no duermo acompañada.
—Entonces te dejo, cualquier cosa ya sabes donde estoy durmiendo —dijo esto y salió de la habitación.
—No ha sido tan mala persona como creía —sonrió la niña antes de tomar una almohada del closet y correr a acostarse junto a Hinata—. ¡Buenas noches Hinata-neesan!
A la mañana siguiente, ya habiéndole explicado todo a Hinata y luego de que esta se disculpará por su extraña actitud de la noche anterior, decidió recompensar a todos con un desayuno, aunque tuvo que improvisar, ya que en aquella vieja mansión no habían muchos ingredientes.
—¡Ya esta la comida! —llamó desde la cocina Hinata, Naruto y la pequeña que había estado con ellos, se sentaron en a la mesa al escuchar a Hinata—. Espero que se hayan lavado las manos.
Hinata entró con una sartén, en la cual habían tres omelets preparados, uno lo colocó sobre el plato de su pequeña anfitriona, el otro en el plato de Naruto y el último, obviamente era para ella.
—Espero les guste —sonrió Hinata antes de sentarse a comer—. Parecemos una familia —pensó Hinata muy animada.
—Gra-gracias —exclamó la pequeña viendo su plato—. Se ve todo delicioso.
—Ya lo creo —Naruto iba a empezar a comer, cuando se fijó en la niña a su lado—. Por cierto… no sabía que pudieran comer los espíritus…
Hinata soltó sus cubiertos nerviosa al escuchar a Naruto. Naruto tenía el don para decir lo primero que se le venía a la cabeza, aunque esto siempre lo terminará metiendo en problemas, pero esta vez, terminaría hiriendo a alguien más que a él mismo. La pequeña soltó una lágrima y corrió lejos de la sala, a encerrarse a llorar en su cuarto, Hinata corrió tras de ella y Naruto tras de Hinata.
—Vamos, no llores, por favor. Naruto-kun no lo dijo al drede —Hinata trataba de consolar a su pequeña amiga, pero era obvio que ocultar su identidad ya no sería posible—. Naruto-Kun —habló muy enojada Hinata.
—Gomen-gomen —repitió el rubio intentando disculparse—. Pero no entiendo porque quiere esconder que no era una niña humana —nuevamente volvió a hablar sin pensarlo el rubio, la pequeña empezó a llorar aun más fuerte.
—Naruto-kun —lo regaño de nuevo Hinata—. Si ella lo hizo, es porque tuvo sus motivos. Recuerdas como en la aldea te trataban tan mal por lo del Kyubi —Naruto asintió algo melancólico, aun le dolía recordar esos tristes días—. Es lo mismo con ella, quizás tenga recuerdos dolorosos, la gente suele temer a aquello que no entienda.
Naruto debía admitir algo, Hinata era muy buena entendiendo los sentimientos de las personas. Quizás se debía a su larga vida sufriendo por ser menospreciada por su propio padre, lo que le dio verdadera fuerza para poder avanzar. Ese mismo día para Naruto, Hinata se veía muy diferente a la pequeña niña tímida que había conocido hace mucho tiempo atrás, ahora lucía fuerte e imponente.
—Vamos pequeñita, sal por favor —Hinata suplicaba detrás de la puerta, pero no había señales de que la escucharan, aunque los gritos se habían detenido—. Naruto no sabe pensar muy bien, siempre dice lo que le llega a la cabeza. Debes disculparlo, es un tanto bruto en eso.
—Oye… —Naruto iba a reclamar, pero Hinata le dedico una mirada… que le hizo cambiar de opinión—. S-si es verdad, soy muy bruto…
—Sí salgo prometen seguir tratándome como lo hacían antes —se escuchó de detrás de la puerta.
—Claro, porque no deberíamos —habló muy contenta Hinata—. Para mi tú eres como la hermana menor que nunca tuve.
—¿Menor? Pero que hay de Hana… —Hinata le dio un golpe en el estómago a Naruto haciendo que se callará —. Comprendo… no tienes hermanas —exclamó el rubio casi sin aire y cogiéndose el estómago.
—Vamos, sal por favor —Hinata dejó de hablar al escuchar que el picaporte de la puerta se abría—. Gracias.
La pequeña salió del cuarto directamente a los brazos de Hinata, esta solo la sujeto fuertemente en un abrazo casi eterno. Cualquiera que los hubiera visto, juraría que ambas eran la representación perfecta de un cuadro de madre e hija, más no así para Naruto.
—Bien por ti Hinata, ya lograste que el espíritu saliera —la pequeña se sobresalto al escuchar a Naruto, al igual que Hinata, quien no logró atinarle otro golpe al rubio para que se callará—. N-no te va…
Pero fue tarde, la niña se volvió a encerrar en su cuarto. Pasaron cerca de dos horas y la niña no salía, Hinata había tomado la precaución esta vez de amarrar a Naruto y amordazarlo, solo por si acaso.
—Naruto-kun no puedes entender los sentimientos de aquella pequeña —Naruto miró a Hinata y solo levantó los hombros—. Piénsalo Naruto, tú mejor que nadie deberías entender lo que ella siente.
Del otro lado de la puerta, la pequeña que había estado escuchando lo que decía Hinata, apegó su oreja a la puerta, para escuchar su conversación con el rubio cabeza hueca. Ya se había tranquilizado y para este momento, ya no le importaba el hecho de que supieran que era un espíritu, pero le encantaba ver, como Hinata golpeaba a Naruto cada vez que decía una babosada.
—Recuerdas las miradas de odio de los habitantes de Konoha —Naruto asintió—. No te gustaría que eso sucediera de nuevo o sí —Naruto negó con la cabeza—. Así mismo, ella también tiene sus recuerdos tristes, no le gusta que se los recuerden. A nadie le gusta revivir sus momentos más tristes —una lágrima corrió por el rostro de Hinata al pronunciar estas palabras—. A nadie…
Naruto se sentó, había estado acostado todo el rato escuchando a Hinata. Estiró ambas manos intentando alcanzar el rostro de Hinata, para limpiar su rostro, pero como estaba bien amarrado, era imposible. Hinata se dio cuenta y sonrió, se secó las lágrimas y decidió desatar al rubio.
—Te desataré pero prométeme que no dirás ninguna idiotez —Naruto pareció pensar un largo rato antes de decir si—. Porque lo pensaste tanto… —le reclamó Hinata antes de desatarlo—. Ahora, tienes algo importante que decir, verdad —Naruto asintió.
—¡QUIERO IR AL BAÑO! —exclamó el rubio antes de salir corriendo, Hinata casi se cae de la impresión, pero del otro lado de la puerta, la pequeña intentaba aguantarse la risa.
—¡NA-NA-NARUTO-KUN! —gritó Hinata muy sonrojada.
Luego de que regresó Naruto, se topo con una Hinata que seguía hablando con una puerta. Simplemente se sentó a su lado a escucharla sin decir una palabra o cuando menos intentarlo.
—Oye Hinata —Hinata no quería hacerle caso a Naruto, pero ignorarlo resultaba a veces más problemático que no hacerlo—. A todo esto, ¿Qué clase de espíritu es esa niña?
Hinata se sobresaltó, de todas las preguntas bobas que podían haber, justo Naruto había escogido la que se llevaría el premió mayor. Hinata no sabía que hacer, pero como desde hace varios minutos no había escuchado ningún ruido proveniente desde adentro, pensó en hablar.
—Espero que esté dormida —rogó Hinata antes de contestar a la pregunta de Naruto—. Esa niña es un Za…
—¡UN ZASHIKI WARASCHI! —se escuchó una voz, de inmediato Hinata volteó, era la pequeña que hasta hace poco había estado encerrada—. Sí, como lo oíste Naruto-niisan, soy eso, un monstruo —la pequeña comenzó a llorar—. Sí, soy eso, un Zashiki Waraschi… ¡ESTAS FELIZ!
—Feliz si, porque ya se que tipo de espíritu eres —habló casi sin pensarlo Naruto, Hinata estaba con mucha tensión por saber que sucedería—. Pero aun me queda la duda de saber que es exactamente un Zashiki Waraschi…
La pequeña, que hasta hace un momento estaba llorando, comenzó a reír ante las palabras de Naruto. Hinata no pudo aguantarlo y también empezó a reír, solo Naruto era el único que seguía sin saber que sucedía.
—Ya, en serió, que es un Zashiki Waraschi —repetía Naruto, pero sus acompañantes no le respondían.
En la Mansión Hyuga ocurría un evento, que aunque no tenía nada que ver con la aventura que estaba viviendo Hinata, podría servir como una referencia irónica del caprichoso destino. La joven Hanabi se encontraba estudiando sobre espíritus con su tutora personal, su madre.
—Bien, ahora escojamos otro —Hanabi asintió, tomó una tarjeta de entre varias mezcladas sobre su cama y se la dio a su madre, esta la leyó y sonrió—. Esta es sencilla… dime ¿qué es? —Hitomi volteó la tarjeta, mostrándole a Hanabi una especie de cruza entre jirafa y caballo.
—Un Kirin —Hitomi sonrió, Hanabi nuevamente había acertado.
Debido a la "enfermedad" de Hanabi, sus entrenamientos con su padre habían sido suspendidos, pero mientras estaba en cama, Hiashi puso una condición, Hanabi debería estudiar con su madre o no cancelaría los ejercicios. Como Hitomi era una "compinche" de las travesuras de Hanabi, además de que detestaba de que la sobre entrenaran, decidió aceptar la condición… solo que modificándola un poco, es que al final, su esposo nunca mencionó que debía estudiar Hanabi.
—Estuvo bien, ahora uno más difícil —Hitomi buscó entre las tarjetas y le mostró una en particular, que curiosamente guardaba cierta relación con lo que le estaba ocurriendo a Hinata en su aventura con Naruto—. Es un Zashiki Waraschi, que me puedes decir de él…
—Mmmmm… —Hanabi pareció dudar un poco, su madre hizo una señal con su mano, estaba dibujando una especie de círculo alrededor del cuarto—. Ah si, también son llamados los duendes del hogar, protegen la casa en la que se encuentran y a todos los que la habitan.
—Bien, que más —Hanabi pareció meditar un momento—. Recuerda donde se albergan.
—Claro, habita casas muy grandes y abandonadas —Hitomi asintió, Hanabi estaba feliz, a diferencia de las "clases" con su padre, con su madre si recibía elogios, no solo un "todavía lo puedes hacer mejor"—. Tiene el aspecto de un niño o niña pequeño, de unos cinco o seis años, con ropa tradicional japonesa.
—Muy bien, ahora dime, son buenos o malos —Hanabi asintió.
—Son considerados beneficiosos, ya que la casa que habiten, le traerán buena suerte —Hitomi le hizo una señal a Hanabi, como si esperara algo más—. Ah si, pasa lo contrarió si abandonan la casa que habitaban, esta se llena de mala suerte. También se cree que pueden bendecir con buena fortuna a quien le agrade o maldecirlos con mala suerte si se ganan su odio.
—Muy bien Hanabi —Hitomi acarició el cabello de Hanabi, esta solo sonrió feliz—. Ahora estudiaremos como tocar la kagura.
—Comprendiste ahora Naruto-kun —Hinata le acaba de explicar a Naruto sobre el tipo de espíritu al que pertenecía la niña junto a ellos.
—Algo, pero si eras un protector de casas… —Hinata ya se esperaba que Naruto saliera con otra de las suyas— …como es que sucedió todo esto.
La pequeña se retiro a una esquina, se sujeto los pies mientras entonaba la misma canción de cuna que cantó cuando creía que Hinata le iba a hacer daño. La pequeña lucía muy triste, es más, parecía como si la habitación se hubiera puesto más oscura y fría, unas pequeñas llamas azules aparecieron rodeando a la pequeña.
—Fu-fuegos Fatuos —exclamó Hinata sorprendida—. Creí que solo los fantasmas los podían hacer.
La atmósfera tétrica, sumada a la aparición de aquellas bolas de fuego azules y más que nada, a la mención de la palabra fantasma de parte de Hinata, habían desterrado toda la confianza y valentía de Naruto muy lejos.
—Hi-Hi-Hinata ha-ha-has que de-deje de ha-ha-hacer eso, po-por favor —habló muy asustado el rubio, Hinata solo suspiro.
—Vamos… este… —Hinata se detuvo a pensar un momento—. ¿Cuál es su nombre? Es cierto, aunque hemos pasado casi un día completo con ella y al parecer nos ha aceptado, aun no nos ha dicho su nombre.
La pequeña pareció darse cuenta de que la pareja ya no le estaba poniendo atención, entre le temor de Naruto por los fantasmas y el dilema moral de Hinata acerca preguntarle o no su nombre, ella había quedado relegada, cuando menos hasta que hiciera algo más interesante… ¿pero qué?
—Si hay algo que recuerde bien, en todos mis años viviendo con ninjas es que… —le pequeña sonrió, había recordado algo que le serviría— …les encanta todo lo que tenga que ver con Jutsus.
La niña sonrió, quizás alguno de los dos ninjas frente a ella se interesaría en un Jutsu sorprendente y poderoso, un Jutsu secreto que había pasado de generación en generación, dentro de los habitantes de la Mansión Ninja del Viento. ¡UN JUTSU DE VIENTO!
—Oigan… saben una cosa —empezó a hablar la pequeña con un tonito bastante curiosa—. El clan ninja que vivió aquí, desarrollo una técnica ninja de tipo viento, que era… ¡INVENCIBLE! Y yo se donde ocultaron el pergamino —termino muy orgullosa.
Una especie de corriente eléctrica cruzó violentamente por toda la espalda de Naruto, esta misteriosa corriente le devolvió de golpe todo su valor perdido, es más, incluso podría decirse que le inyecto un extra de valor.
—¡DIME COMO HACERLA! —gritó el rubio, la pequeña sonrió, había logrado su objetivo, aunque estaba apuntando es a Hinata, pero ya que—. Haré lo que quieras…
La pequeña sonrió, esa voz le gustaba; sin embargo, aunque Naruto le estaba prestando toda la atención posible, no así Hinata, quien parecía estar más concentrada en otra cosa, pero que era tan importante.
—¿Oye Naruto-niichan? —inquirió la niña sin dejar de ver a Hinata—. Tú manejas el elemento viento, verdad.
—¿Có-cómo lo supiste? —se sorprendió el rubio.
—Pues por tu forma de reaccionar, sino lo dominaras, no te hubiera importado que te mencionará acerca del Jutsu —Naruto asintió, era verdad, después de todo aun seguía reaccionando como un niño a muchas cosas, de forma muy impulsiva y eso hacia muy fácil predecir sus actos—. Pero… ¿Hinata-chan que técnicas domina?
Naruto se quedó helado ante la pregunta de su pequeña amiga, había pasado tanto tiempo con Hinata y nunca se le había ocurrido preguntarle eso, lo único que sabía es que Hinata dominaba el Byukugan y un montón de técnicas propias de su clan y relacionadas con su Doujutsu.
—Es simple, domina el Byakugan —habló muy convencido Naruto de haber atinado en su respuesta.
—¿By-Byakugan? —fue la única pregunta de la pequeña.
—Si, es una habilidad que posee que le permite… —Naruto se quedó pensando, sabía lo que Hinata podía hacer con su técnica, pero ignoraba como plantearlo en una explicación—. Pues… veras… su Byakugan… ¡LE PERMITE VER MUCHAS COSAS!
Naruto se sintió muy a gusto ante su respuesta, según él, había planteado magistralmente el funcionamiento único del Byakugan… aunque de cierto modo lo había hecho, aunque de forma muy superficial y burda. La pequeña prefirió aceptar la explicación de Naruto, aunque la había dejado con más preguntas que respuestas, tenía miedo de volver a preguntarle alguna otra cosa.
—M-me refería a que elemento domina —habló la pequeña, aun dudando de que Naruto le fuera de utilidad—. No sabes el tipo de elemento que domina, agua, fuego, tierra, rayo…
—¡Ah eso! —Naruto se quedó pensativo, aunque si había entendido desde el comienzo, solo intentaba evitar el tema—. Ya recordé, Hinata es del elemento Rayo —dijo Naruto muy orgulloso, aunque el mismo se había inventado la respuesta.
—¿Rayo? —pensó la pequeña—. Juraba que era de un elemento más sutil como Aguar o hasta Tierra. Pero Naruto-niichan es quien la conoce mejor.
—Por cierto tú —habló el rubio con una forma bastante "tierna", lo que molesto a la pequeña—. Donde esta ese Jutsu que me prometiste.
—Tengo nombre, sabías —respondió algo sería.
—Nunca lo dijiste, que quieres que haga. No soy brujo —respondió el rubio, la pequeña se sonrojo.
—Ti-tienes razón, lo había olvidado —respondió defendiéndose la pequeña—. En realidad no lo olvide, es que esa niña me asusto mucho y el rubio me puso muy triste.
—Y… —habló algo impaciente Naruto.
—Y… ¿qué? —preguntó la pequeña.
—Cómo que y qué, tú nombre. O quieres que te siga diciendo "Oye tú" —la pequeña le lanzó una mirada molesta—. Ves, entonces habla.
—Me llamo Kimiko no Michi, pero todos me decían Kichi —sonrió la pequeña—. Ahora, vamos por tu Jutsu, Naruto-Niichan.
—Continuará—
*Kimiko: Significa Niña noble.
*Michi: Significa Senda.
*Kimiko no Michi: Significaría la Noble Niña de la Senda o la Senda de la Niña Noble según el orden como se escriba; debería escribirse Michi no Kimiko, pero Kichi no sabe hablar muy bien, como Naruto.
*Kichi: Significa afortunado(a)
* Zashiki Waraschi: Es un espíritu japonés, descrito dentro de este mismo capítulo. Es un buen espírutu y el hogar que lo posee, se ve beneficiado con prosperidad y buena fortuna, pero cuando se va, llega la mala suerte.
*Kirin: Una criatura mitológica del folclor japonés, se supone que es una mezcla entre caballo y jirafa, se supone que tenía muchas cualidades sagradas, era el dios del cielo, o algo así y le podías pedir un deseo si lo veías. Por desgracia, solo se dejaba ver por personas que el Kirin consideraba merecedoras de verlo.
