Fics de Naruto.

Réquiem de una Kunoichi.
Capítulo 15: A-Misión. (Parte Final...?)
La Falsa Familia.

Había pasado solo un día, desde que Kichi se había unido al grupo de Naruto y Hinata; luego de descansar y reunir provisiones, decidieron partir los tres a la misión. En el camino, Hinata le había sugerido a Naruto, que para no despertar sospechas entre los habitantes de la aldea Oculta entre las Nubes, debían adoptar un "disfraz" y que mejor, que convertirse en una familia.

—¿Entonces recuerdas toda la historia, Naruto-kun? —preguntó esperanzadoramente Hinata.

El trío se había detenido a la entrada de la susodicha aldea, aunque se encontraban escondidos, debían planear cada movimiento con cuidado, la Aldea Oculta entre las Nubes era muy despiadada con los espías y ahora con su nueva "hija", debían ser muy precavidos.

—Veamos, yo soy tu esposo Hinata —Hinata se ruborizó al escuchar esto, la pequeña sonrió al ver a Hinata ruborizarse—. Nos enamoramos desde que nos vimos por primera vez en la academia ninja y nos casamos apenas nos graduamos.

—¡SI! —exclamó casi con un grito Kichi, luego se tapó la boca apenada—. Perdón, es que me desesperaba que Naruto-niichan no pudiera memorizar el plan.

—Te entiendo Kichi, pero no deberías decirle hermano —acarició Hinata la cabeza de su "hija" —. Recuerda que ahora es tu padre —Hinata se volvió a sonrojar.

—Bueno, de papá Naruto —exclamó como una verdadera niña mimada, aunque a Naruto no le hizo mucha gracia.

—Sí, sí. Ahora podemos entrar en esa aldea, tengo ganas de golpear muchos ninjas —exclamó Naruto levantándose con el puño derecho en alto.

—Nada de eso, Naruto-kun —lo sujeto del brazo Hinata y lo hizo sentarse—. Gomen. Debes recordar las órdenes de la Hokage, debemos pasar inadvertidos.

—Entiendo —habló de mala gana el rubio, Kichi sonrió—. Tú de que te ríes.

—Es que Hina… es decir mamá —Hinata sonrió levemente al escuchar ser llamada mamá— …si parece tu esposa de verdad, Naru… papá —Hinata pasó de tres diferentes tonalidades de rojo al escuchar estas palabras.

—Si, si y tú que… —habló Naruto de mala gana.

—¿Yo? —preguntó Kichi.

—Sí, si de verdad estuviera casado con Hinata… —Hinata no pudo ponerse más roja ya— …y tuviera una hija, no creo que le pusiera ese nombre.

—¿Qué tiene mi nombre? —habló defensivamente Kichi.

—Es un nombre demasiado raro —respondió tranquilamente el rubio, la pequeña se puso algo molesta

—No lo malinterpretes a Naruto-kun, Kichi —intervino Hinata antes de que sucediera algo—. Tu nombre es lindo, pero no podría ser nombre para una hija mía.

La pequeña se quedó algo confundida, igual que Naruto. Es que acaso… ¿la familia de Hinata debía aprobar los nombres que llevarían sus descendientes? Aunque Naruto vive en Konoha, la misma aldea que Hinata, casi tiene su misma edad y ha estado saliendo con la heredera del clan Hyuga desde hace algunos meses; en realidad conocía muy poco de la vida de Hinata o a la propia Hinata.

—Me pregunto si seré un mal novio —pensó el rubio intrigado—. Haré una promesa, desde hoy me preocuparé más por Hinata —Naruto golpeo la palma de su mano con su otro puño—. Es una promesa.

—¿Cómo es eso de los nombres? —preguntó algo interesada Kichi.

—Conoces que significa la palabra Gojuon —Hinata miró a su pequeña "hija" de forma esperanzadora, esta asintió—. Suponía que si lo conocerías, sería raro que viviendo en una mansión de ninja nunca lo hubieras oído.

—¿Go-juon? —preguntó Naruto tranquilamente—. Eso… ¿Se come? —Hinata bajó la cabeza desilusionada, ella reconociendo la grandeza de aquella "extraña" de Konoha y para variar, su eterno amor la hace quedar mal.

—Verás Naruto-kun… —empezó a hablar Hinata, tratando de explicarle todo lo que podía al rubio, de la manera más sencilla posible— El Gojuo es…

Mientras Hinata intentaba darle una clase particular a nuestro eterno Genin, su "hija" por otro lado, sabiendo lo que se tardaba en aprender algo su "padre", decidió, para matar el tiempo, ir a investigar la famosa aldea. Mientras Hinata estaba entretenida enseñando a Naruto, Kichi decidió darse una pequeña vuelta por la Aldea Oculta entre las Nubes.

—Veamos que hay por aquí —aunque la aldea era prácticamente igual a cualquier aldea ninja, para la pequeña, era la primera vez que había llegado a una—. ¡Qué lindo! —exclamó la niña fijándose en el puesto de vigilancia a la entrada.

Lo normal hubiera sido, que los ninja vigilantes la detuvieran al verla, porque ella no era un miembro de la aldea, pero al ser un espíritu, Kichi había aprendido a "dejarse ver" solo a las personas que consideraba como "apropiadas", para el resto, ella simplemente era invisible.

—Ara, eso es más lindo… —la pequeña Kichi dejó de observar a los guardias, los cuales estaban sintiéndose algo extraños al ser observados, pero no saber por quien—. ¿Qué es?

Kichi se detuvo frente a un bazar, donde vendía innumerables artículos, entre ellos juguetes. Ante la tentativa de ser invisible para la mayoría, pensó en "tomar prestado" alguna de las cosas tan lindas que observaba, pero como Hinata ya le había advertido antes de llegar, decidió no hacerlo.

—Son muy lindas —suspiró la pequeña viendo varios rehiletes los cuales giraban al soplar el viento, estaba tan concentrada, que incluso se olvido de seguir en modo invisible—. Me gustaría una, pero no tengo dinero.

Un hombre que pasaba, se detuvo al escuchar las palabras de la niña, luego sacó algo de su bolsillo y se acercó a la pequeña niña. Kichi ya estaba por irse, cuando un hombre algo mayor se le acerco y le puso algo en su mano, luego se retiró. Extrañada se fijo en lo que era.

—¡ES DINERO! —casi gritó la niña, luego comenzó a contar su regalo—. Es lo justo para comprar mi juguete. ¡SI!

Kichi entró sin dudarlo a la tienda, sin saber que Hinata y Naruto la estaban buscando. Muy preocupada Hinata preguntaba por todo el pueblo por el paradero de su "hija", pero no había señales de ella. En parte debido a que conocían de la habilidad de la pequeña para hacerse invisible.

—Ne, ne, Hinata —habló Naruto llamando la atención de la preocupada "madre" —. Aunque sea un espíritu invisible, con tu Byakugan no lo podrías encontrar.

Era verdad en parte, el chakra que despedía de su cuerpo la pequeña Kichi era inconfundible y fácil de rastrear con el Byakugan, pero no se encontraban en Konoha, si usaba el Byakugan, serían descubiertos en el acto. Así que Hinata debería buscar otra forma de encontrarla.

—Naruto-kun, ¿Cómo supiste que Kichi era un espíritu? —preguntó intrigada Hinata, Naruto no era muy listo, pero si lograba descubrir como se dio cuenta de la identidad de Kichi, tal vez podrían usar eso para encontrarla.

—Pues veamos —Naruto sabía como había descubierto la identidad de la pequeña, pero lo que no sabía era como explicarle a Hinata que fue Kyubi el que se lo dijo—. Tuve algo de ayuda.

—¿Ayuda? —Hinata quedó pensando un momento, supuso que el que le ayudo a Naruto era el Kyubi, pero si Naruto no se lo quería decir, tendría sus motivos—. No sabes si podemos lograr que nos ayuden de nuevo.

—Lo intentaré —Naruto cerró los ojos, esperando aparecer frente al Kyubi, pero no hubo suerte—. Nada, lo siento.

—¿Qué haremos ahora? Ella debe estar pérdida, sola, triste… —exclamó Hinata preocupada casi como una verdadera madre—. Era su primer día fuera de la mansión.

—¿Primer día? —Naruto se quedó muy confundido, cuanto habían hablado Hinata y aquel espíritu en una sola noche. Al rubio se le ocurrió preguntarle por aquel formidable Jutsu que aun le debían—. Por cierto, no te mencionó algo de un jutsu de viento.

—No que yo recuerde —respondió Hinata pensativa, Naruto se desilusionó—. Pero si quieres le puedes decir a mi primo Neji que te ayude, el domina el elemento Viento.

Mientras Hinata subía la moral del rubio y le explicaba como convencer al genio del clan Hyuga de que le diera una clase y le enseñara a usar sus Jutsus originales, una pequeña se paseaba por toda la aldea de la Nube, jugando con un rehilete, el mismo anciano que le había dado el dinero, la vigilaba de lejos.

—¡Qué lindo es este lugar! —sonrió la pequeña mirando a través de una vitrina, cuando de pronto—. ¡Naruto-niichan y Hinata-neechan! Me separé de ellos.

La pequeña espíritu corrió en busca de "sus padres", pero en lugar de hacerlo como cualquier niño perdido, Kichi corrió directamente en dirección de ellos, atravesando calles, virando esquinas, saltando todo tipo de obstáculos, hasta que llego donde ellos. Dos encapuchados que ocultaba no solo su ropa, sino en el caso de la mujer, hasta sus ojos.

—¡Mamá! —con una genuina actuación de hija pérdida, la pequeña se lanzó a abrazar a Hinata. Cuando Hinata se inclinó a cargar a "su hija", esta le comentó algo al oído y luego Hinata asintió.

—No te vuelvas a escapar así mi niña o te castigaré la próxima vez —exclamó Hinata en un verdadero tono maternal—. Nos tenías muy preocupados.

—No lo haré mamita, perdóname —respondió la pequeña también en un tono de niña arrepentida, Naruto estaba muy confundido ante la actitud de ambas—. Pero me podrías comprar un dulce.

—No crees que eso sería mimarte mi pequeña Hanako —Naruto se sorprendió ante este cambió de nombre que le dio Hinata—. Pero lo haremos con una condición.

—¿Cuál mamá? —preguntó con genuina ingenuidad la pequeña.

—Hanako-chan, ya que te recorriste todo el pueblo. Nos podrías llevar a una florería. Tú padre aun me debe el arreglo de flores de mi cumpleaños —respondió Hinata sin salir de su papel de madre, aunque ahora lo hizo con un leve tono de esposa.

—¿Regalo? No te di ya un vale para comer donde Ichi… —pero Naruto no pudo acabar de hablar, ya que Hinata le pisó el pie—. ¡Ay! Hinata, eso duele.

—¡Naruto-kun! —Hinata le dirigió al rubio una mirada que muy pocas veces le habían dirigido, cuando menos Hinata—. Me vas a comprar un ramo de flores por mi cumpleaños, cierto.

—Ha-Hai —Naruto tragó saliva, Hinata era incluso más aterradora que Sakura o que Tsunade juntas—. T-te-te co-compraré to-todos los arreglos que quieras.

—¡Ara ara! Qué buen esposo tengo —tanto Hinata como Hanako sonrieron—. Ahora Hanako-chan, nos llevaría s aun florería por favor.

—¡Entendido! —la pequeña "Hanako" ahora se dedicó a mirar en todas direcciones, luego volteó a ver a su madre, Hinata pareció entender lo que "su hija" le dijo con la mirada—. Primero podrías comer algo mamita.

Naruto se asustó de que esta "nueva" Hinata pudiera golpear a la pequeña al no seguir sus ordenes tan estrictas, pero para su sorpresa, Hinata no pareció molestarse. Por el contrario, parecía muy de acuerdo con la sugerencia de la niña, sin embargo, no le gusto que Hinata volteara a verlo.

—No lo sé, deja ver que opina tu padre —Naruto, quien estaba cada vez más que confundido por la actitud de ambas, aun no digería el extraño comportamiento de sus compañeras—. Cariño, tu hija quiere desayunar. Crees que podríamos desviarnos de nuestra atareada agenda y detenernos a comer en algún lugar.

—¿Desa-yuno? —Naruto quien casi mete la pata preguntándoles en media calle acerca de esa forma de actuar, por primera vez, lo salvó su estómago. El rubio se sonrojo al escuchar como le sonaban las tripas, sus compañeras rieron al escuchar esto.

—Pues parece que es unánime, tú padre también quiere desayunar —mientras el grupo se dirigía a un lugar donde desayunar, guiados por su propio y particular guía, la pequeña Kichi, ahora Hanako. Alguien, desde las sombras no había dejado de seguir los movimientos de la "familia".

—Así que desayuno —exclamó la misteriosa figura—. No es mala idea ir a comer algo, quizás tenga tiempo de investigarlos más de cerca.

Hinata, Naruto y la "hija" de ambos comían en lo más cercano a la tienda de Ichiraku, un negocio ambulante de Ramen, claro que según Naruto no se igualaban a los que comían siempre, aun así, pidió una ración extra. Aunque su pequeña hija era un espíritu, podía comer comida humana, de hecho había devorado casi la misma cantidad que Naruto.

—Otro más viejo.

—¡Quiero otro! —exclamó la pequeña imitando a Naruto, Hinata sonrió.

—Se ve que les gusta el ramen a su hija y a su esposo, señora —exclamó el vendedor bromeando con Hinata, esta sonrió.

—Es igual a su padre.

—¡Viejo, otro más!

—Y a mí también, por favor.

—Veo a lo que se refiere.

—Aunque ojala su padre aprendiera modales de su hija —sonrió Hinata.

Mientras el dueño de la tienda les servía una nueva orden a la pareja de comensales, Hinata reunía información, de forma bastante disimulada, al igual que lo haría cualquier viajero recién llegado a un pueblo grande, preguntaba sobre detalles poco transcendentales de la aldea que visitaba.

—No lo sabía, así que cuentan con su propio mirador —el dueño de la tienda se encontraba hirviendo más fideos—. Un lugar más que visitar antes de decidir si quedarse en la aldea de la Nube.

—Pues se lo recomiendo, la Nube es una buena aldea.

—No será que me esta diciendo eso, para tener a mi esposo y a mi hija como clientes frecuentes —bromeó Hinata.

—Pues me atrapó, jamás tendré tan buenos clientes como ellos —el dueño le sirvió una orden de ramen especial a Hinata.

—Yo no ordene esto —exclamó Hinata confundida.

—Es una cortesía de la casa —sonrió el dueño, al tiempo que rellenaba el cuenco de Naruto y de su "hija" —. Visiten la aldea, les recomiendo mucho el jardín botánico. Cultivamos nuestras propias plantas medicinales.

—Siempre quise ser horticultora. Dígame más —el dueño del puesto se notó feliz al encontrar un tema que le interesara a su posible "cliente" frecuente.

—Pues como sabe, la Nube es una aldea dentro de una montaña, así que…

Mientras el dueño del puesto de ramen charlaba con Hinata, "intentando" convencerla con su historia de quedarse en la aldea, en el verdadero hogar de la pareja, Konoha, una misión de búsqueda clandestina se organizaba para buscarlos.

—Bien, lograste reunir más gente, Konohamaru —la misión era comandada por la propia hermana de la desaparecida.

—Solo a Moegi y a… ¡óyeme! ¿Quién murió y te dejo a cargo?

—¡Tú! Sino te callas y escuchas —Hanabi arrugo los ojos y miró enojada a Konohamaru.

—S-Si-Si-Si Jefa —Moegi solo rió.

—Un grupo de cuatro, esto será difícil —Hanabi se puso a pensar en voz alta—. Nos tomará dos días a paso normal ir hasta la aldea de la Nube, pero con el grupo que tenemos serán cuatro o más días…

—¡Oye, como que cuatro o más!

—Te dije que te calles Konohamaru.

—O-Ok jefa.

—Y si intentamos reunir a más niños —comentó Moegi.

—No seria de mucha ayuda —intervino Udon—. Solo nos demorarían más.

—Eso es cierto, necesitaríamos ninjas fuertes, de nivel Chunnin o superior —habló pensativa Hanabi.

—Chunnin, podríamos pedirle ayuda a Iruka-sensei.

—Konohamaru-baka, se supone que esta misión es clandestina… o sea secreta. Como crees que le podemos pedir ayuda a un sensei.

—Perdón, solo era una idea.

—¿Y a los amigos de Naruto-niichan?

—Eso podía ser mejor, pero quien podría ayudarnos.

—La pelirrosada no.

—E-e-esa chica me da miedo.

—¿Qué tal la rubia?

—Tú solo pensado en chicas lindas, piensa con seriedad Konohamaru.

—Ya estas igual que Sakura, Moegi.

Moegi se enojo y le lanzó un golpe a Konohamaru, aunque no se podía comparar a los buenos tiempos de Naruto siendo golpeado por una joven Sakura, era una clara imitación de estos dos. Hanabi, quien seguía pensado que hacer, estaba cada vez más enojada porque no la dejaban pensar en paz.

—¡Podrían callarse! Trato de pensar.

—Perdón Jefa —fue la respuesta unísona de los tres.

—Podríamos ahorrar un día si le pido a mi mamá que nos ayude, pero eso significaría —Hanabi tragó saliva al saber lo que vendría—. ¡Tendría que pedírselo también a mi padre!

—Transición a los Recuerdos de Hanabi—

Hanabi entraba muy alegre a la casa de su madre, ya que se le prohibía a la madre de esta, habitar la Mansión Hyuga por no ser una Hyuga de sangre pura. En compañía de su madre, estaba Hiashi visitándola, como de costumbre.

—Hola mamá… Veo que estas ocupada, si quieres vuelvo otro día.

—Hanabi-chan, puedes hablar con confianza —sonrió el padre de la kunoichi, aunque la sonrisa se veía más fingida.

—Esta bien —Hanabi miró sería a su madre —. Necesito ir a la Nube a buscar a mi hermana —Hiashi se levantó de golpe asustando a Hanabi,

—¿Qu-qu-qu-qué hace Hinata con ese en la Nube?

—Calma, solo están en una misión encomendada por la Hokage —Hiashi se volvió a sentar al escuchar estas palabras de su esposa, aunque seguía mascullando algo entre dientes—. Y dime Hanabi-chan ¿Para qué quieres interrumpir la misión de Hinata?

—E-etto. Es qué mi hermana se ha ausentado mucho junto a Naruto-niichan —a Hiashi se le hizo un nudo en la garganta al escuchar esto e imaginar que pudieran estar haciendo en una aldea tan lejana.

—¡Y-Y-Yo-Yo-Yo lo mato! —Hiashi se levantó nuevamente enojado, pero su esposa lo volvió a sentar.

—Tú tranquilo, deja que Hanabi-chan continué —Hanabi asintió—. Prosigue cariño.

—Gracias mamá. Mi hermana y Naruto-niichan se han demorado mucho y me sentí preocupada de que les pudiera pasar algo malo.

—Extraña a tu hermana mayor —Hanabi asintió apenada—. Es normal, nunca han estado tanto tiempo lejos. Quizás tú padre te pueda llevar con ella.

—¿Papá?

—¿Yo? ¿Y por qué yo?

—Bueno, sino quieres… —de pronto el tono de voz de la madre de Hanabi cambio—. A decir verdad, no sabemos que hagan tan lejos, sin nadie que los conozca. Ya han pasado varios días y pues, tu sabes, son jóvenes, además Hinata ha amado a Naruto toda su vida y haría lo que este le dijera sin dudarlo y…

Ambos, padre e hija se levantaron horrorizados al imaginar la escena que les estaban creando en su mente, por otra parte, la madre de Hinata y Hanabi sonrió ante la actitud de sus familiares. Nuevamente, Hiashi y Hanabi se sentaron avergonzados por su actitud.

—Además les serviría para pasar más tiempo juntos.

—Pero ya nos vemos todos los días en casa y en el entrenamiento —protestó Hiashi.

—A eso no le llamaría pasar el tiempo, cuantas horas les dedicas a tus hijas —Hiashi iba a hablar, pero su esposa lo detuvo—. Y no me vengas con que los entrenamientos son pasar el tiempo con ellas.

— Pe-pero mamá, yo puedo ir sola.

—Es cierto, ella puede defenderse muy bien.

—A una aldea a cientos de kilómetros de aquí, en otro país… ni en sueños jovencita —Hanabi solo lanzó un bufido—. Y cuidado como te expresas señorita, no seré una ninja como tú, pero aun soy tu madre.

—Perdón mamá.

—Y mi última palabra se respeta. Van los dos o no va nadie.

—Fin de los Recuerdos de Hanabi—

—Mamá en verdad es temible cuando se enoja —habló nerviosa la pequeña Hyuga recordando a su madre enojada.

—Jefa, jefa —interrumpió Konohamaru los pensamientos de la joven Kunoichi—. ¿Cuándo partiremos donde Naruto-niichan?

—Mañana en la mañana, Konohamaru. Mañana en la mañana.

Mientras la joven Hanabi preparaba todo para su viaje, ignorando completamente de la suerte de su hermana mayor. Naruto, Hinata y su recién llegada hija, Hanako, se enfrentaban a un problema mayor. Uno de los tantos grupos de los que les había hablado Tsunade había aparecido para reclamar la flor.

—¿Mamá qué hacemos? —preguntó asustada la pequeña Hanako.

—Descuida Hanako —sonrió Hinata muy segura de Naruto—. Ahora verás a tu padre en acción.

El grupo enemigo se componía de tres ninjas, venían al parecer del país de la lluvia, todos cargaban pesados paraguas y los blandían como sino pesaran. Naruto había sido descubierto en un desliz y para evitar problemas en la aldea, había decidido pelear con el grupo en un lugar solitario.

—Así que ustedes son los enviados de Konoha para reclamar el loto —habló uno de los ninjas, al parecer el líder del grupo.

—Ese loto pertenece a Konoha y no dejaré que te lo lleves.

—Ya veremos. Ren, Hakushin, a él…

Los otros dos ninjas asintieron y desaparecieron, volvieron a aparecer detrás de Naruto, lanzándole un golpe directo con los paraguas, pero este explotó en un tronco. Naruto reapareció detrás del líder y con una Kunai en la mano, lo amenazó poniéndosela sobre el cuello.

—Diles que se detengan o…

—¿O qué?

Al decir esto, el líder del grupo se transformó en un charco de agua, Naruto miró hacia todos lados buscándolo, pero solo se topo con la imagen de Hinata y Hanako como rehenes. Naruto se descuido y fue cuando del agua emergió un paraguas que lo golpeo en la quijada.

—Los hemos estado siguiendo todo el día —habló con una sonrisa el líder—. Sabíamos desde hace años que enviarían a miembros de Konoha por el loto, así que nos preparamos. Los hemos estado estudiando en secreto. Aunque nunca creía que enviaran al chico que persigue al Akatsuki y una miembro del clan Hyuga, nos pagaran muy bien por ustedes.

El líder abrió el paraguas y de este se lanzó un dardo del centro, el cual se incrustó en el cuello de Naruto, Hinata intentó ayudar a Naruto, pero los otros dos miembros del grupo amenazaron con atacar a Hanako con sus propios paraguas.

—Descuida, no es veneno —sonrió el líder luego de cerrar el paraguas—. Solo te inyecte un sedante, dormirás por horas, dándonos tiempo de tomar sus identidades, robar el loto y regresar para hacer negocios con sus cabezas.

—¿Qué harán con Hanako? —preguntó Hinata muy nerviosa de la suerte de su "hija".

—Descuida, aunque no posee el Byakugan, aun así pagarán bien en el Sonido por carne fresca para experimentos —Hanako abrazó asustada a Hinata.

—Mamá, protégeme —suplicó la pequeña con genuino gesto de terror.

—Ren Hakushin, quítenles todas las armas, amárrenlas y ayúdenme con este. Necesitamos a los tres para poder copiar sus rostros y hacernos pasar por ellos —los otros dos ninjas asintieron.

—Pero Aniki, no crees que puedan intentar escapar mientras las amarramos —habló uno de los esbirros.

—No lo creo, saben que la vida de este está en juego —habló sonriendo el líder del grupo, sosteniendo la cabeza de Naruto mientras lo apuntaba con el paraguas. Se escucho un "clic" y una cuchilla salió de la punta del paraguas directo a la garganta del inconsciente Naruto.

—De-dejen a Naruto-kun, no haremos nada. Lo prometemos —habló con algo de dolor Hinata.

El líder del grupo de ninjas sonrió, luego la cuchilla se volvió a guardar dentro del paraguas. Hinata y Hanako se dejaron atar sin oponer resistencia alguna, luego de esto, prosiguieron a amarrar a Naruto, quien seguía dormido. Hanako se veía muy nerviosa, pero Hinata, parecía muy seria.

—No quiero que me hagan daño mamá —sollozó la pequeña Hanako, Hinata miró muy seria a su "hija".

—Escúchame muy bien lo que te diré Hanako —Hanako asintió—. Has exactamente todo lo que te diga, sin dudar. Debemos salvar a Naruto–kun.

Mientras sus captores se ocupaban de Naruto, Hinata, se acerco a Hanako y comenzó a morder las cuerdas que la ataban, luego de liberarla, Hanako desató a Hinata e hizo algo que hasta ese día no había intentando, se sujeto de Hinata y se hizo invisible, esperando con esto, que Hinata también desapareciera

—¿Funcionó? —preguntó la pequeña Hanako sin abrir los ojos.

—No lo sé, aun me puedo ver —respondió Hinata mirando sus manos.

—Es que cuando yo me hago invisible me sigo viendo —comentó Hanako sin abrir los ojos.

—La prueba de fuego será ahora —Hinata tomo una pequeña piedra del suelo y la lanzó contra uno de sus captores.

—¿Qué paso? ¿Quién me tiro esto? —de inmediato al voltear a ver el lugar de donde provenía el objeto lanzado, se topo con una sorpresa—. ¡A-A-Aniki! ¡No están!

—¿Qué cosa? —el líder del grupo volteo a ver hacia donde antes habían estado sus rehenes—. ¡Do-Donde se fueron! Idiotas, les dije que les quitaran todas la armas

—Pero Aniki, así lo hicimos.

—No pudieron ir muy lejos, además tenemos a su amigo —el líder del grupo levató su pañuelo y señalo hacia los alrededrores—. Rápido, comiencen a buscarlas.

Los otros dos ninjas asintieron ante la orden y desaparecieron, mientras el líder del grupo apuntaba su paraguas ya con la cuchilla afuera, directamente al cuello de Naruto, mientras observaba nervioso a todas las direcciones. Hinata y Hanako quienes aun siendo invisibles estaban escondidas sobre un árbol, observaban todo con detenimiento

—Etto, mamá —inquirió la pequeña Hanako—. Somos invisibles, porque no solo vamos, lo golpeamos y rescatamos a Naruto-kun.

—No sabemos cuanto tiempo pueda durar tu habilidad, Hanako-chan —respondió Hinata sin dejar de observar cada movimiento de aquel ninja gracias al Byakugan—. Además, sus amigos deben estar cerca. No debemos hacer nada premeditado aun.

—¿Pre…meditado? —la pequeña Hanako confundida por las palabras de Hinata, comenzó a imaginar que significaba lo que su "madre" le quiso decir y rápidamente perdió la concentración

—¿Qué fue eso? —rápidamente aquel ninja lanzó una ráfaga de agujas hacia el lugar donde vio la imagen de Hinata y Hanako, por suerte, gracias a su Byakugan, Hinata pudo reaccionar a tiempo esquivándolo

—¡M-Mi poder! Se acabo, perdón mamá —habló apenada la pequeña Hanako.

—Tranquila Hanako-chan. Debemos concentrarnos en rescatar a Naruto-kun —Hanako asintió ante las palabras firmes de Hinata—. Igual que cuando te pedí confiaras en mí y lo hiciste, usando tu energía para hacer algo que no sabías si funcionaría. Te pediré ahora lo mismo.

—¡Sí! Mamá.

—Estoy desarmada, esto será muy peligroso. Pero tu te puedes hacer invisible de nuevo —Hanako asintió—. Yo seré el señuelo y lo distraeré, tu ve con Naruto-kun.

Diciendo esto, Hinata se lanzó a pelear mano a mano contra aquel ninja, la pequeña Hanako estaba muy nerviosa al no saber que sería de Hinata. Pero la actitud segura de esta, le infundió valor. Hanako se hizo invisible nuevamente y esquivando las agujas envenenadas que caían del cielo, llegó a rastras donde Naruto.

—Llegué por fin, por una vez soy la heroína —exclamó con una sonrisa de triunfo la pequeña—. Ahora de despertar a papá.

La pequeña Hanako, quien se había tomado muy en serió su papel de "hija", intento despertar a Naruto por todos los medios posibles. Gritándole al oído, echándole agua en el rostros, incluso propinándole unos buenos golpes en la cara, pero nada.

—Rayos, porque papá es tan difícil de despertar —exclamó cansada Hanako.

Hinata seguía eludiendo los ataques del enemigo, debido a que se encontraba desarmada, le era imposible atacar de frente gracias a la lluvia de agujas que caían, si no podía acercarse, su Taijutsu era imposible. El oponente de Hinata, quien al parecer había estudiado muy bien a los Hyuga, sabía eso y lo estaba aprovechando.

—No se muy bien como funcione tu Byakugan, pero lo que si sabemos —habló con una sonrisa de triunfo—. Es que los Hyuga necesitan pelear cuerpo a cuerpo. Si me mantengo peleando a distancia, no podrás hacer nada

Una nueva lluvia de agujas fue lanzada hacia Hinata, esta, que estaba ya más cansada, demoro un poco en esquivarlas, por desgracia una de estas agujas le fue rozando el pie, para alegría de su oponente. Hinata se sujeto el pie adolorido, sobre la herida se creo una ampolla que se veía dolorosa.

—Que mala suerte para ti —el oponente de Hinata, colocó el paraguas sobre su espalda y se acercó a esta—. Ese veneno es muy bueno, poco a poco inundará tu sistema e irá deteniendo los músculos de tu cuerpo uno a uno, hasta que mueras.

Hinata intentó mover su pierna adolorida, la que había sido atacada por el veneno, pero por extraño que pareciera, le era imposible hacerlo, aunque aun sentía su pierna y el dolor en esta, no lograba moverla ni un centímetro. Al parecer las palabras de aquel ninja eran muy ciertas, Hinata empezó a sentir que le era cada vez más difícil respirar, como si el aire estuviera más pesado.

—Es una lastima que mueras tan pronto. Pero pagan lo mismo por un hyuga vivo que por uno muerto —el líder de aquellos ninjas se acercó y tomo el rostro de Hinata con sus manos, Hinata cada vez respiraba más pesadamente—. Dentro de poco morirás, que crees que se detenga primero, tu respiración o tus latidos

La vista de Hinata también comenzó a nublarse, pero aun podía ver a su atacante, el ninja volvió a sacar su paraguas, pero esta vez no lo apuntó a Hinata, sino hacia la pequeña Hanako, quien seguía luchando por despertar a Naruto.

—N-No lo hagas —intentó gritar Hinata, pero apenas y se podía escuchar su voz.

—Anda, dijiste algo —sonrió malévolamente el ninja al tiempo que descargaba una ráfaga de agujas contra Hanako.

—¡HA-HANAKO! —gritó Hinata con todas sus fuerzas al ver caer a su hija al suelo.

—Una dosis como esa en una niña de su tamaño, no creo que viva más de tres segundos —Hinata pudo ver como Hanako, aun en el suelo, intentaba acercarse a Naruto para despertarlo. Con gran esfuerzo la pequeña se acercó al rubio, pero cuando iba a tocarlo, Hanako se derrumbo—. Es una lastima, ella lo provoco al querer liberarlo.

—Ha-Ha-Hanako-chan —exclamó Hinata llorando—. Hana…

Pero Hinata ya no logró terminar su frase, ya no salían palabras de su boca, lo peor era, que ya no lograba respirar, tal como lo había dicho hace poco, sus pulmones se habían detenido, era solo cuestión de segundos antes de que Hinata muriera.

—Descuida, no mataré al chico —sonrió perversamente—. Akatsuki lo quiere vivo.

—N-Na-Na… —pero por más que se esforzará Hinata en hablar, ya no salían palabras de su boca.

—Si deseas acabaré con tu sufrimiento de un solo golpe…

El ninja levantó su paraguas y de este surgió aquella cuchilla filosa, apuntó en dirección del corazón de Hinata con intensiones de traspasarlo. Hinata tan solo podía llorar pensando el la pobre Hanako quien había acabo su vida tan prontamente, en Hanabi que se pondría muy triste cuando ella no regresara y en Naruto, que sabía moriría a manos de Akatsuki.

—Será mejor que cierres los ojos, esto dolerá un poco —diciendo esto, dirigió su paraguas directamente al corazón de Hinata.