Fics de Naruto.
Réquiem de una Kunoichi.
Capítulo Ova: No me acuerdo el Número pero se llama "Cambios".
Advertencia: Contiene Eichii.
Advertencia 2: Sí esperan situaciones pervertidas… sigan esperando :p
Hinata acaba de despertar, curiosamente no se había levantado como en otras ocasiones, sudorosa, cansada, sin respiración y/o aterrada; por el contrario, estaba muy animada, incluso se podría decir que la energía le sobraba, ya que apenas abrió los ojos, bajo a toda velocidad a prepararle el desayuno a todos los integrantes del clan Hyuga y vaya que son bastantes.
—¿Hinata-sama se encuentra bien? —preguntó Neji al ver a su prima cocinando de lo más divertida, llevaba ya una buena cantidad de platos y parecía que no iba a acabar.
—No me preguntes —respondió tranquilamente Hanabi, quien seguía observando a su hermana desde fuera de la cocina—. Yo creo que debe haber sido algo que le pasó ayer.
—¿Con Naruto-kun? —preguntó Neji, Hanabi asintió, Hiashi, quien pasaba por ahí de casualidad, se detuvo al escuchar el nombre de Naruto—. Pues debió ser algo bueno lo que le hizo Naruto para tenerla así.
Hiashi quien no había alcanzado a escuchar toda la conversación, estaba más que dispuesto a salir a buscar al Genin, para interrogarlo sobre que fue lo que le hizo a su única hija y de acuerdo a su respuesta, le daría una paliza, lo castraría o lo mataría… lo las tres juntas.
—Ahora que recuerdo, Sakura-dono no salió ayer con Naruto-niichan —comentó Hanabi secamente—. Creo que esta en una misión haciendo no se que cosa para la Hokage.
—Entonces no me explico que sea, normalmente Hinata-sama se pone muy triste cuando no ve a Naruto —Hanabi estuvo de acuerdo con Neji—. Aun recuerdo el infierno que nos hizo pasar cuando Naruto se fue de la aldea por tantos años a entrenar.
—Ya lo creo, lloraba como magdalena todo el día encerrada en su cuarto, durante los primeros tres meses —exclamó molesta Hanabi—. Y yo era su paño de lagrimas, hasta tuve que dormir con ella la primera semana. Eso si fue molesto.
—¿Molesto?, tuve que ayudarle a comer —comentó Neji.
—Yo le ayudaba a vestirse —respondió tranquilamente Hanabi.
—Tuve que hacer todas sus tareas —esto ya parecía una pelea de "a quien había fastidiado más la Hinata melancólica" y como era obvio, Hanabi no iba a perder.
—Eso no es nada —y era obvio que Hanabi debía sacar su carta triunfal y así lo hizo—. Yo la tuve que bañar… la vi desnuda —A Neji le salió un hilito de sangre por la Nariz.
—Suertuda… Di-digo, tú ganas este encuentro, pero recuerda, volveré —Neji se retiró tranquilamente, Hanabi hizo una pose triunfal y se dirigió hacia la mesa, donde esperaba tranquilamente su primo. Hiashi quien había visto toda la escena escondido de lejos, se extraño de la actitud de su hija y su sobrino, pero no les dio importancia.
—¡El desayuno esta listo! —se escuchó desde la cocina, los tres "invitados" principales ya estaban en sus respectivos asientos esperando la comida de Hinata, pero esta no llegaba.
—¿Y ahora? —preguntó Hanabi, quien estaba bastante hambrienta luego de presenciar el banquete que les servirían.
—No sé, supongo estará ultimando detalles, ya sabes como es Hinata-sama —comentó Neji.
—Sí, quizás esta adornando la ensalada o haciendo otra vez sus flores de rábanos —Neji asintió—. Aunque sabe que es inútil, no me hará comer ninguna verdura.
—Pero recuerdo que Hanabi-sama devoro todo el pastel que le preparo Hinata-sama.
—Es que era postre, como no me lo iba a comer. Hasta le pedí más.
—Pero Hanabi-sama, el pastel que te comiste sola era de Zanahorias.
—Con razón estaba tan feliz de que me lo comiera —Hanabi arrugó el puño—. Ahora que Nee-san salga la golpearé.
Hinata en ocasiones anteriores ya les había dado muestra, no solo de su magnifico don culinario, sino de la creatividad y esmero que ponía en sus platos. Cada platillo era una verdadera obra de arte, que daba pena comerla. Todo ello solo para lucirse con la única persona que le importaba, por desgracia para ella, en lo único que pensaba su "novio" cada vez que se sentaba a comer, era en comer todo lo que pudiera lo más rápido posible, antes de que Hiashi lo echará a patadas.
—Sin embargo… —Hanabi miró su reloj preocupada—. No es normal que mi hermana se demore tanto.
—¿Habrá sucedido algo? —preguntó Neji, quien también se encontraba preocupado y hambriento, más que nada lo segundo.
Sin esperar mucho, Hiashi se levanto y se dirigió a la cocina, detrás de él iban Hanabi y Neji. Cuando llegaron a la cocina se toparon con un espectáculo desgarrador, Hinata estaba tirada en el suelo, bañada con parte de la ensalada y el aderezo, al parecer se había desmayado e intentó sostenerse de la mesa, pero se fue llevando la bandeja con la ensalada.
—¡NEE-SAN! —Hanabi corrió a ver a su hermana.
—¡Hinata-Sama! —y no era la única preocupada, desde que Hinata había tenido esos desmayos continuos, cada vez que le sucedían, Neji se ponía mal.
—Rápido, llévenla a su cama —exclamó Hiashi angustiado.
Luego de que depositaron a Hinata en su cama, dos de los tres Hyugas, aunque famélicos aun, decidieron vigilar a Hinata, quien al parecer solo se había desmayado, nuevamente. Hiashi había salido a buscar a Tsunade.
—Nee-chan, que te pasa ahora —Hanabi lucía muy preocupada, pero no era la única—. Pensé que todos esos tratamientos de la Hokage irían a surtir efecto, pero cada vez fallan.
—Tal vez debamos intentar algo diferente —exclamó preocupado Neji.
—¿Qué sugieres? —preguntó esperanzadamente Hanabi.
—Si yo fui el culpable de que Hinata sufriera todo esto, quizás yo podría ser quien la cure —Hanabi se encontraba intrigada.
—Explícate —Neji asintió.
—Quizás si logró recordar todos los puntos exactos en los que golpee a Hinata-sama y los repito, pero siguiendo el orden contrario, quizás… solo quizás, su enfermedad se termine —Hanabi se encontraba indecisa, la idea de Neji era buena, pero sonaba muy peligrosa.
—No sé que decir, parece lógico, con el Byakugan y el Juken podemos disminuir o aumentar la producción de Chakra en un punto del cuerpo —Hanabi respiró hondo—. Pero eso es muy peligroso, si te equivocas en un solo punto, la vida de Hinata podría estar en peligro.
—Lo sé, se mejor que nadie lo que un mal Juken puede hacer —Neji se notaba muy decidido—. Pero desde que supe lo que le ocurría a Hinata-sama y que fue por mi culpa, he estado estudiando en secreto todos los libros y pergaminos del clan Hyuga,
Esta noticia convenció un poco más a Hanabi, quien aunque se mantenía dudosa, debía hacer lo mejor posible por la vida de su única hermana. Aunque siempre la había visto como un estorbo, como alguien muy débil, la verdad es que no solo la admiraba, sino que la quería mucho y perderla nuevamente, como cuando casi los deja de no ser por Naruto, la destruiría.
—¡Hagámoslo! —exclamó Hanabi muy sería, luego mostró un poco de duda—. Pero primero debes memorizar muy bien todos los movimientos que usaste con mi hermana —Neji asintió.
—Tengo todo el encuentro escrito en un pergamino, lo hicieron por orden exclusiva del tío Hiashi —Hanabi suspiró, no imaginaba que su padre hubiera sido tan despiadado con su hermana—. Esta en la habitación del tío, necesitare de tu ayuda para obtenerlo.
Mientras Neji y Hanabi se retiraban a su misión especial para salvar la vida de Hinata, esta luchaba incansablemente con sus propios problemas o mejor dicho, su propio problema, en este caso, su demonio interior o tal vez, el demonio de otro.
—Y-ya-ya t-te dije que no quiero nada, gra-gracias —habló muy nerviosa Hinata, frente a ella había una enorme reja de la cual se divisaban dos grandes ojos.
—Vamos, de seguro quieres algo. Pídeme lo que desees, por más imposible que parezca —comentó por enésima vez la misteriosa voz.
Hinata había despertado en un curioso laberinto, el cual le resultaba muy familiar, había vagado por lo que parecían horas, hasta que llegó a un gran espacio donde se encontraba una reja, de la cual se escuchaba una voz muy grave que le empezó a hablar, había estado intentando convencerla desde hace un buen rato, prometiéndole todo tipo cosas si a cambio quitaba un pergamino que servía como sello.
—Tal vez desees superar a cierta persona o lograr el reconocimiento de algún familiar cercano o quizás, hay alguien especial… —comenzó a susúrrale al oído, Hinata no pudo evitar mostrarse interesada.
—¿E-especial? —una gran sonrisa se dibujo detrás de las rejas, pero Hinata no pudo verla, ya que se encontraba pensando en lo que le había dicho aquella voz.
—Si especial, alguien con el que te gustaría estar, quizás en una cita romántica —Hinata se encontraba pérdida ya en las palabras de aquel extraño ser y este obviamente, ya se había dado cuenta, de que sus artimañas habían surtido efecto—. Tomados de la mano, caminando frente al mar, mientras ven una puesta de sol y en la mejor parte, un largo y profundo beso se lleva a cabo.
Todo el rostro de Hinata se volvió rojo de golpe, una sonrisa se dibujo nuevamente detrás de las rejas, este era el momento de actuar y Kyubi no lo dejaría escapar. Libero una gran parte de Chakra rojo desde el piso de la jaula hacia Hinata, esta estaba tan abochornada pensando en lo que le dijo Kyubi, que no se dio cuenta de lo que estaba haciendo.
—Justo como lo planeaba, ahora solo falta un último detalle para completar todo —el cuarto alrededor de la jaula pareció desdoblarse y girar complemente, hasta que volvió a la normalidad—. Ja-ja-ja, esto me tendrá un buen rato entretenido. Además será una buena forma de vengarme de ese rubio cabeza hueca.
Mientras aquellos enormes y penetrantes ojos se perdían dentro de aquella reja, Hinata era transportada de vuelta fuera de esa extraña prisión. Cuando la kunoichi despertó, se encontraba siendo cuidada por su repentino desmayo, sin embargo, junto a ella no estaban Neji o Hanabi, sino Sakura.
—Otra vez ese sueño. Me pregunto, cuantas veces ya lo tenido en esta semana —pensó Hinata, aun le costaba levantarse, quizás cuando se cayó, se golpeo la cabeza, tal vez por eso Sakura la estaba atendiendo.
—Al fin despiertas, me preocupaste —exclamó Sakura, quien parecía estar mojando una pañoleta en agua fría—. No te levantes, debió ser un golpe muy fuerte, deja que te atienda primero.
—Gra-gracias —exclamó Hinata, aunque su voz sonaba algo extraña, quizás se lastimo más que la cabeza.
Sakura procedió a usar su jutsu curativo, aunque se demoró un buen rato, pareció satisfecha de su trabajo.
—Pues no parece haber nada grave —sonrió Sakura—. Siempre he dicho que es una gran ventaja que tengas la cabeza tan dura. Aun así debería vendártela, no creo que sea aconsejable que no lo haga.
—Estoy bien Sakura, menos mal… ¿ya puedo ir como mi hermana y mi padre? —preguntó Hinata aun confundida por la situación, Sakura puso una cara aun más confusa.
—¿Quiénes? —preguntó Sakura, Hinata no tuvo más alternativa que repetir su pregunta.
—Puedo ir ya con mi hermana y mi padre —Hinata se sobresaltó al ver que Sakura colocó una mano sobre su frente y la otra sobre su propia frente.
—Fiebre no tienes, supongo que el golpe si te afecto —Hinata no entendía que era lo que Sakura trataba de decirle—. No sé como decirlo, después de ese golpe, no creo que sea aconsejable decirte esto.
—¿De-decirme qué? —preguntó Hinata temblorosa.
—Tú padre falleció hace ya mucho tiempo, ya van a cumplirse dieciséis años desde que murió—Hinata tragó saliva, no lograba digerir esta noticia.
—¿Nani? —Hinata se asustó ante lo que Sakura le comentó, que sucedía, permaneció desmayada varios años quizás—. ¿M-mi p-padre? —Sakura solo asintió, Hinata se lanzó a llorar sobre los hombros de Sakura y esta no tuvo más alternativa que tratar de tranquilizarla.
—Ya, ya, se que esto puede ser doloroso, pero anímate —Sakura intento sonreír, pero sabía que en el fondo, una noticia así, dolería mucho—. Nunca espere que llegaras a preguntarme algo así, pero supongo, que tarde o temprano lo harías.
—Gra-gracias por comprenderme Sakura —exclamó Hinata ya un poco más repuesta, aunque no del todo.
—Ahora si me permites, creo que debo vendarte la herida de la frente, tú sabes, por precaución —Hinata asintió y Sakura comenzó a vendarle la frente—. Sabes algo, es bueno tener una conversación de este tipo cuando menos una vez, te hace ver menos infantil que de costumbre, no sé, es agradable.
—Gracias… creo —Hinata no comprendía muy bien lo que Sakura le decía, pero quizás se debía al golpe en la cabeza del que le había contado cuando se cayó. Momento, Hinata reacciono a algo que no le cuadraba, si se suponía que su padre había muerto hace años, como era que el golpe que la había puesto en coma, aun no se curaba, necesitaba más información—. A mi también me gusta hablar contigo Sakura, aunque últimamente no lo hemos hecho muy seguido —Sakura asintió—. Pe-pero hay algo que aun no entiendo, con respecto a lo de la muerte de mi padre. Es que no comprendo, el se veía muy saludable y fuerte.
—Eso sí, no cabe duda, era el más fuerte de toda la aldea —Sakura corto las vendas y se detuvo—. Aunque no pensé que supieras todo de él, creí pues, que con eso de la prohibición de hablar del tema, nunca te enterarías siquiera.
—¿Pro-prohibición? Debe haber sido algo muy grave lo que paso —pensó Hinata muy preocupada—. Podrías decirme al menos, que ha sido de mi hermana.
—Yo creí que… pues luego de todo lo ocurrido hace años y la aldea odiándote, estarías acostumbrado ya a la idea de que no tener a tus padres. Ya sabes, con lo del asunto ese, del demonio que ataco a la aldea y lo sellaron dentro de ti.
Ahora Hinata estaba sumamente confundida, de que rayos le hablaba Sakura. Mientras Sakura "desvariaba", Hinata aprovecho para fijarse bien donde se encontraba, era un cuarto, pero no parecía ser el de un hospital. Parecía un cuarto de hotel.
—Etto, Sakura. ¿Por qué estamos aquí?
—Eh, dijiste algo Naruto.
—¡Na-Na-Na-ruto-kun! ¿Dó-dónde? —Hinata comenzó a buscar por todas direcciones, pero no logró encontrar al objeto de su amor, la situación estaba cada vez más rara.
—Sabes, creo que estas cada día más raro —comentó Sakura luego de vendarle la cabeza a Hinata—. No se como es que lograste conseguir novia así, Naruto.
—¿¡Nani!?
Mientras Hinata era bombardeada por miles de pensamientos e ideas sin sentido, Naruto por su lado, había reaccionado al instante al ver en la situación que se encontraba. Como nunca había sido capaz de analizar con rapidez lo que había pasado y descubrir.
—!Qué tu que! —gritó Hanabi frente a la cama de Hinata.
—No grites o te escucharan todos, ya así tengo problemas. Ahora sería peor si Neji y tu padre se enteraran —"Hinata" se portaba muy raro y eso a Hanabi no le agradaba.
—Repíteme nuevamente lo que dijiste antes.
—¿De nuevo? Ya te lo he dicho siete veces —Hanabi asintió—. No entiendo como, pero de alguna manera estoy en el cuerpo de Hinata. Yo soy Uzumaki Naruto.
—¡Qué tu que!
—¿Otra vez? Mejor ayúdame a descubrir que fue lo que paso y como termine así.
—Momento, si eres Naruto-niichan…
Hanabi aun dudaba de la historia de Naruto, pensando que era alguna broma de su hermana mayor, aunque Hinata no acostumbrara a jugarle ese tipo de bromas, quizás era una venganza por algo.
—Dime que fue lo que Naruto-niichan me regalo para mi cumpleaños.
Naruto abrió la boca a más no poder, ni siquiera recordaba que fue lo que desayuno en la mañana, ahora mucho menos que le regalo a Hanabi para su cumpleaños. Naruto se concentro, quizás si hacia un esfuerzo recordaría que era ese gran regalo.
—¿Era algo costoso?
—No. De hecho era algo muy barato.
—¿Era algo que se ponía en el cuerpo?
—No lo creo, sería muy difícil usar eso como vestido.
—Entonces era un juguete.
—Si, era un juguete.
—¡Ya sé! Era una muñeca.
—¿Una muñeca? —Hanabi trono su puño y le dio un sendo golpe en la cara a Naruto… o más bien a su hermana—. Go-go-gomen Hinata-neechan, no se porque reaccione así…
—Reaccionaste como —Naruto sonrió—. Como si hubieras estado con Naruto y este te hubiera hecho enojar.
—Na-Na-Na… —Hanabi por fin entendió—. Naruto-niichan ¡Eres Naruto-niichan!
—Por fin, valió la pena el golpe aunque —Naruto puso su mano sobre su mejilla y comenzó a sobársela—. Pegas como caballo Hanabi. Pobre Hinata, espero que no se le hinche el rostro.
—¿¡Qu-qu-qu-qué diablos paso!? ¿Po-po-po-por qué eres mi hermana?
—Y yo que sé, no se supone que tú eres la lista —Hanabi estuvo a punto de golpear a Naruto, pero se detuvo al ver el rostro de Hinata asustada por el golpe—. ¿Nani? No me vas a golpear.
—Ojala pudiera hacerlo ¡Pero estas en el cuerpo de mi hermana mayor! —comentó Hanabi tratando de tragarse la rabia que sentí—. Sin tan solo alguien nos pudiera dar una idea de que sucedió con ustedes —Naruto reaccionó ante las palabras de Hanabi.
—¡Ya sé! Tal vez si investigo algo. Espérame, ya regreso —Naruto cerró los ojos, dejando a Hanabi muy confundida.
—Donde te vas, por qué te duermes, Naruto-niichan, oye…
Fue lo último que escucho Naruto antes de perderse entre su conciente y sus subconsciente. Acto siguiente, tal como si aun estuviera en su cuerpo, viajaba a las profundidades de su mente, a encontrarse con su inseparable amigo, el Kyubi.
—¿Qué sucede aquí? —preguntó Naruto al ver el lugar al que había llegado, un laberinto de paredes de madera, pero muy diferente al que solía ir cada vez que visitaba al Zorro Demonio—. Este lugar parece más… femenino.
Las paredes de madera, tenían una extraña tonalidad algo afeminada, mezcla entre el rosa pálido y azul oscuro, además estaban decoradas con flores en color blanco de diferente tipo. Sin saber porque razón, Naruto parecía estar siendo guiado por un tipo en particular de flores. Mientras más se acercaba al final del laberinto, por alguna razón, el corazón de Naruto latía cada vez más rápido.
—¿Qué me sucede? —Naruto trababa de tranquilizarse, pero algo dentro de él, se lo impedía, era como si tuviera alguna mala experiencia reprimida—. Tranquilo, no es la primera vez que veo al zorro. Aunque si es la primera que lo veo en un lugar así.
Por fin Naruto llegó al centro del laberinto, la misma enorme puerta con rejas que había visto siempre, solo que, había algo diferente en esta. Naruto separó por fin su mano izquierda de la pared, la cual había llevado pegada por algunos minutos, sin recordar exactamente cuando hizo eso.
—Que raro, Hinata es la que suele hacer esto. Me mencionó una vez que si pegabas tu mano izquierda a la pared de un laberinto, no te perderías. ¿Pero por qué razón traía yo pegada la mano? —Naruto empezaba a divagar de nuevo, cuando algo llamó su atención, aquella misma enorme diferencia que lo había perturbado en primer lugar—. ¡No esta el sello de la reja!
Naruto corrió hacia la puerta, aunque sus movimientos no eran los acostumbrados, de hecho corrió moviendo los brazos de un lado a otro de una forma algo… afeminada. Aunque le molesto un poco su nueva manera de correr, estaba más inquieto por el sello faltante. Naruto se acercó a la puerta y comenzó a revisar.
—¿Qué raro? La puerta no se abre —el antes rubio intento jalar las rejas para ver que sucedía, pero igual que si hubiera estado el sello, no se abrían—. ¡Oye Zorro! ¿Estas ahí?
No hubo ninguna respuesta, Naruto volvió a llamar al Kyubi, pero seguía pasando lo mismo. Cansado de esperar, Naruto se arrimo a la puerta y fue cuando se fijo en su reflejo en lo que parecía ser agua, en el piso del extraño laberinto de madera.
—So-So-Soy Hinata —Naruto se tocó el rostro al tiempo que veía a su reflejo imitar sus movimientos, luego se pellizco—. ¡Ay! No, no es un sueño, de verdad estoy con el Kyubi. ¿Pero dónde esta él?
En otro lado muy distante, Sakura lidiaba con un Naruto mucho más "despistado" que de costumbre. Sakura sabia, puesto que había tratado por años con Naruto, que este era un poco "lento" para entender las cosas, pero esta vez, si que se estaba pasando de la raya.
—¡Por enésima vez! Escucha bien Naruto-kun —Hinata seguía mirando muy raro a Sakura ¿Por qué insistía en llamarla Naruto si ella era Hinata?
—Que no me llamo Naruto ¿Por qué me dices así Sakura?
—Dios, esta bien ¿Quién se supone que eres?
—No ves, soy Hinata Hyuga —Sakura comenzó a reír como loca—. Oye, no te me burles.
—Hinata eh, de verdad estas loco Naruto —Sakura puso su mano sobre la frente de Naruto—. Fiebre no tienes… ¡Ta-Ta-Tal vez sea, que te pegue demasiado fuerte y te dañe el cerebro! Na, en primera no tenías tanto cerebro que dañar. Debe ser otra cosa.
—Ya se, te probaré que soy Hinata —Sakura miró fijamente a Naruto.
—¿Cómo harás eso, Naruto?
—Es verdad, no había pensado en esa parte.
—Dios, ves que eres Naruto. Actúas igual de idiota que él. Hablas igual que él. Estas vestido igual que él. Eres Naruto y punto.
Hinata por fin reconoció que Sakura tenía un punto. Al comienzo le llamó la atención ver que la ropa que estaba usando, era la de su eterno amor, pero no le molesto, es más, se sentía bien de usar la ropa de Naruto y hasta estaba pensando en pedirle a su novio volver a intercambiar sus vestimentas.
—Ya sé, te diré algo que solo Hinata sepa. Tú y ella se quedaron en su casa a dormir una noche. Verdad —Sakura se noto interesada en las palabras de Naruto, quería ver hasta donde avanzaría ese tan raro juego, por lo que le seguiría la corriente.
—Esta bien, dime algo que solo sepa Hinata —Sakura luego se puso a pensar en que tal vez Hinata le pudo comentar algo a Naruto, así que aprovecharía y mataría dos pájaros de una pedrada. Si Hinata le revelo algo de su plática secreta, la golpearía y a Naruto también.
—Veamos, recuerdo que… —de pronto, Hinata se congeló, por alguna razón, no podía recordar nada de esa noche—. ¿Qué me pasa? Lo único que viene a mi memoria son recuerdos de Naruto-kun y Sakura juntos, peleando con Sasuke, con Kakashi-sensei o con Sai —pensó Hinata muy contrariada.
—¿Y bien?
—No recuerdo nada, perdón —se disculpo Hinata muy confundida, Sakura solo lo vio enojada y amenazo con golpearlo de nuevo si la hacia perder el tiempo—. ¿Qué sucede? De verdad me habré convertido en Naruto-kun.
—Me voy, se ve que estas bien como para decir idioteces —Sakura abrió la puerta y salio de la habitación—. Decir que es Hinata, idiota.
—Perdón Sakura, no se que sucede conmigo —Hinata se miro las manos, luego se pellizco el rostro—. ¡Ay! De verdad siento lo que siente Naruto-kun.
Hinata se levantó y camino en dirección de la puerta, tenía la intención de salir a buscara Sakura y disculparse con ella, decirle que era una broma y tratar de fingir que era el verdadero Naruto. Pero algo la distrajo de su cometido original, un espejo de cuerpo completo que estaba en el fondo de la habitación.
—¡Si soy ! —Hinata se acercó al espejo y comenzó a mover los brazos, todo lo que ella hacia, lo repetía el reflejo de Naruto—. Que divertido. Espera, siempre quise hacer esto.
Hinata comenzó a hacer varias de las poses de manos que solía hacer Naruto, la invocación de Clones de Sombra, el Jutsu Sexi, el Rasengan, incluso la Invocación de sus Sapos. Aunque en ninguna de ellas, logró realizar la invocación respectiva, tanto de clones, sapos o del ataque, tan solo fueron poses.
—Fue divertido —comentó una Hinata algo cansada, incluso su reflejo estaba sudando—. Naruto-kun se ven tan sexy así —Hinata se mordió el labio inferior para evitar decir eso de Naruto, pero al hacerlo, su reflejo hizo lo mismo.
Hinata se volteó asustada respirando con dificultad, la imagen que vio, lo cerca que estuvo de Naruto, aunque fuera solo un reflejo, la había puesto muy nerviosa. Poco a poco se volteo y aun seguía observándola el rostro de Naruto, también muy nervioso, aunque en el fondo sabía que era su reflejo actual, aun así, no podía evitar que le provocara todas esas emociones.
—Na-Na-Naruto-kun es tan lindo —pensó Hinata luego de voltearse dejando el espejo a su espalda—. Tal pueda aprovechar y tomarle unas cuantas fotos a Naruto-kun.
Mientras Hinata preparaba una cámara digital (No olviden que aunque están en un mundo sin autos, aviones o armas, poseen otras cosas más básicas como las computadoras, televisores digitales o celulares :p), en otro lugar, Naruto hacia un descubrimiento.
—Rayos, Hinata en verdad las tiene enormes —exclamó Naruto muy sonrojado, luego de mirar asustado para todos lados—. Do-do-donde se habrá me-metido e-ese Zo-zorro.
—Se puede saber que has estado haciendo que pareces tomate de lo rojo que estas —es escucho una profunda voz salir desde atrás de la reja.
—K-Kyubi —habló Naruto aun agitado—. ¿Dó-dónde te has metido? ¿Qué es este lugar? ¿Y qué me has hecho?
—No lo deduces, ahora se supone debes ser más inteligente —fue la respuesta seca del demonio.
—T-tu-tu-tu-tu… —Naruto no terminaba de armar su frase, porque en primera, le costaba demasiado creer eso que le paso.
—¡BINGO! Adivinaste —sonrió el Kyubi mostrando una enorme sonrisa detrás de las barras.
—¡KUSO! ¡Maldito zorro! Se puede saber, ¿Por qué diablos me hiciste esto? —exclamó muy enojado Naruto desde el cuerpo de Hinata, aunque verlo, era algo bastante extraño.
—Estaba aburrido —respondió de lo más tranquilo Kyubi.
—Maldito zorro, devuélveme ahora mismo a mi cuerpo, sino… —Naruto apretó el puño, pero eso no pareció gustarle al demonio zorro.
—¿Sino qué? —miró molesto Kyubi a Naruto, sus ojos parecían más tenebrosos que de costumbre—. No creo que lo entiendas niño, pero yo tengo el control en estos momentos.
—A q-que t-te refieres —preguntó Naruto algo nervioso.
—Así esta mejor —sonrieron aquellos grandes dientes, mostrando los enormes colmillos—. Sino me haces feliz, te dejaré así para siempre. Aunque es una pena por esa pobre chica.
—¿¡Qué le hiciste a Hinata!?
—No lo puedes deducir, si es tan fácil. Si tu eres ella, entonces ella…
—Ta-ta-también le hiciste esto a Hinata —Naruto se sonrojo a más no poder, pensando en lo que acababa de hacerle al cuerpo de Hinata.
—Pues claro, sino no sería divertido —río el Kyubi desde su prisión.
—¡Como le hagas algo malo a Hinata yo!
—¡TÚ QUÉ! —interrumpió el Demonio Zorro con un fuerte vozarrón—. Parece que aun no entiendes "niña" —Kyubi hizo énfasis en lo de niña, lo que molesto aun más a Naruto—. El que dicta aquí las reglas soy yo, si me haces molestar. Tú y tu novia se quedarán así para siempre y serás "TÚ" quien tenga el hijo varón que tanto deseo.
Naruto estaba que echaba chispas de lo enojado que estaba, las palabras del zorro lo habían enojado aun más y quería desquitarse con este, pero era verdad, si no hacía lo que el demonio le decía, conociéndolo, era capaz de dejarlo así hasta que naciera el primer hijo varón.
—¡Momento! —algo hizo reaccionar a Naruto—. "ESTE" es el cuerpo de Hinata.
—Pues si los cambie, debe ser así, no lo crees genio.
—Es lo que creía. Entonces dime ¿Por qué estas en su cuerpo?
—Valla, al fin te has dado cuenta.
—¿Qué es lo que hiciste?
—Afortunadamente nada, fue tu querida Hokage la que hizo todo el trabajo por mí.
—Tsunade-sama —Naruto reaccionó más que a la confesión del Kyubi, a sus propias palabras, desde cuando le decía a Tsunade "sama".
—Gracias a ella, mi poder se ha ampliado aun más.
—Fue por esa transfusión de Chakra rojo, cierto.
—Así que también tenía razón en ello —río el Kyubi—. Así que ahora eres tan inteligente como la pelioscura.
—¡Deja de mofarte de Hinata, ella es mi…! —Naruto se detuvo avergonzado, por alguna razón, las palabras no salían de su boca, era como si le estuviera prohibido decirlas o por el contrarió. Hinata estuviera tan nerviosa de pensar siquiera en ello.
—La defiendes. Por cierto idiota, no te has preguntado. ¿Por qué no hay un sello en mi puerta? —esta pregunta sacó a Naruto de su extraño estado de vergüenza.
—Ahora que lo mencionas si. La reja no se abre, pero no veo el sello.
—Ni lo verás, porque no lo hay.
—¡Qué has dicho!
—Sí, logré convencer a tu pelioscura amiga a que lo quitara. En realidad la amenace, pero para el efecto es lo mismo.
—¿Qué tú que?
—Calmado rubio o te quedas de chica.
—Maldito zorro, dime entonces que quieres de Hinata.
—Lo sabrás a su tiempo. Lo sabrás a su tiempo.
Naruto de pronto fue expulsado del extraño laberinto donde estaba aprisionado o más, se estaba hospedando el Kyubi. Nunca le había pasado eso o había sentido antes algo como la sensación que sintió ahora. A su lado estaba Hanabi, si hermana temporal.
—¿Qué sucedió Naruto-niichan? Te ausentaste por unos segundos.
—Es algo difícil de explicar, pero dime. ¿Hinata ha tenido algún sueño raro últimamente?
—¿Su-sueño raro?
—Sí, algo como una pesadilla con un monstruos que no puede ver, encerrado detrás de una gran prisión enrejada, donde se ven solo sus enormes dientes y sus ojos terroríficos —Hanabi reacción algo temerosa, era precisamente el tipo de pesadillas que acostumbraba a contarles Hinata—. Tal parece que si las ha tenido.
—¿Qué es? ¿De qué se trata todo eso?
—Es una larga historia, pero alguna vez oíste hablar Kyubi, el rey de todos los demonios…
Continuará...
Notas de Autor (Se que muchos se acostumbran saltarse esta parte, por ello la quite un tiempo, pero si se saltan estas Notas, se arrepentirán…):
Mil disculpas, me demoré más de la cuenta en actualizar, que problema es disponer de algo de tiempo. En fin, les dejo con un nuevo CAO y dentro de poco, continua la historia donde se había quedado.
Si preguntan porque no seguí el hilo anterior del Capítulo alternativo, o sea el de las Gemelas. Eso es porque primero les mostrare 3 Capítulos alternativos o más bien, 3 Sagas diferentes, para ver luego, cual es la que obtiene más votos para convertirla en un fics propio.
Por cierto, la de Hinata muerta o sea, el primer CAO, no cuenta :P.
En fin, mientras esperan los siguientes capítulos de "Réquiem de una Kunoichi", "Hinata, Ángel Guardián" y "Quantum Ninja"; los dejo con un poco de lo que será un nuevo fics. Este será muy diferente a todos los anteriores.
~ Avances del Nuevo Fics ~
Si con "Réquiem de una Kunoichi" estuvieron al filo de su asiento rezando porque no le sucediera nada malo a Hinata, con "Hinata, Ángel Guardián" llorando como magdalenas durante el encuentro de Hinata y Hanabi, y con "Quantum Ninja" se confundieron tanto con lo que sucedía… pero se murieron de la risa.
Lo que viene, les va a erizar la piel y les va a sacar cuando menos un susto.
En la categoría de Angust y Thriller, Producciones de Fics Independientes "Little Sweet Demon" les trae orgullosamente: "La Princesa Maldita de Ojos Blancos"; un fics que no les gustará leer a media noche.
Prólogo.
En una aldea muy lejana perdida en medio de las montañas, había una casa enorme, una gran mansión, la famosa Mansión Hyuga. En esta mansión vivía una pareja de jóvenes esposos que no habían podido tener hijos en años, incluso habían desistido de la idea de tener descendencia, hasta un día, se aparece un misterioso hombre llevando un extraño presente para la pareja. Aquel hombre se va y luego de nueve meses, aunque le edad fértil de la mujer había acabado hace mucho, da a luz a una bella niña de tez muy blanca y ojos... aun más blancos, decidieron ponerle Hinata.
Todo fue alegría en el pueblo, ya que aquel matrimonio era muy querido por todo mundo, y todos estaban alegres por la pequeña niña. Sin embargo… La niña parecía enfermarse constantemente, parecía tener una salud demasiado débil, tanto, que pasaba más tiempo recostada en su cuarto de lo que la veían en el pueblo. Su padre preocupado mando a traer a los mejores médicos de todos lados, gasto una verdadera fortuna en aliviarla, pero sin éxito.
Ya al borde de la muerte, regresa aquel extraño hombre de la primera vez y se aloja en la casa, jamás hablaba con nadie del pueblo y todos le tenían recelo, ya que este hombre era muy raro. Para empezar, al pueblo solo se podía llegar de dos formas, por caballo o en auto... pero este hombre siempre llegaba a pie
Nunca decía nada, siempre se alojaba en mansión y solo lo volvían a ver cuando se iba del pueblo, aunque la gente lo siguiera, nunca podía alcanzarlo, era como si desapareciera en las sombras del bosque
Cuando aquel hombre se fue de nuevo, milagrosamente la pequeña se curo de todos su males, por desgracia, una noticia había enlutado al pueblo. La madre de la niña por su avanzada edad, había fallecido mientras cuidaba de su hija, el cansancio excesivo y el no comer, había acabado con su vida... eso se decía en el pueblo
Al poco tiempo, la pequeña Hinata fue vista de nuevo jugando en el pueblo, con más energías que antes, era muy alegre y muy linda, todos la querían. Sin embargo una mañana, los extraños síntomas de la niña regresaron y tuvo que ser llevaba de emergencia a su casa. Esta vez no paso mucho tiempo antes de que Hinata regresara a jugar al pueblo, por desgracia, una de las criadas de la mansión había muerto en un accidente.
Con el tiempo, los síntomas de Hinata regresaban y era internada en su casa, pero volvía a mejorar al día siguiente. Por desgracia, siempre alguien de su casa moría en su misteriosa recuperación. Llego un momento, en que todos los sirvientes de la mansión habían muerto y Hinata volvió a enfermar. Esta vez no mejoro al día siguiente, por el contrarió, tardo tres días en recuperarse. Curiosamente, los mismos tres días en que uno de los aldeanos del pueblo que se interno al bosque a buscar leña, fue encontrado muerto por lo que parecía un animal salvaje.
La gente comenzó a lanzar rumores acerca de la pequeña Hinata y todos le empezaron a temer. Por primera vez la gente se fijo en aquellos blancos y puros ojos... los cuales, parecían vacíos, carentes de vida... o eso es lo que decían los aldeanos.
¿Qué tal?
Si les gusta, si les suena entretenida o no tienen más que leer :P, pueden buscar este fics que ya esta publicado. A ver si les saca un susto o cuando menos los deja intrigados :P.
Hasta el Siguiente Fics.
