HOLA¡¡

Vale, merezco millones de tomatazos y demás por la descarada demora. Solo espero que entiendan que mi tiempo es absolutamente limitado ya que en la mañana y la tarde tengo que estudiar y por la noche asistir a mis clases de patinaje (si, ademas patino) Y ya, fin del día. Desafortunadamente este fin de semana estuve súper ocupada y no pude escribir hasta hoy.

Lamento la oscura broma que les gaste con eso de fin jeje. Pero seguro que descansaron.

Bueno, gracias por su paciencia y por todos los reviews que mandaron. Ponen una gran gran y boba sonrisa en mi rostro todo el día.

Besos¡¡

A leer.

PD: Hoy estoy cumpliendo años jeje. See, 16 temporadas robandole oxigeno y espacio al mundo. Ustedes dirán "y eso que coño me importa?" pero tenía que ponerlo porque hoy fue uno de los mejores días de mi vida.

Ahora si

A leer.

5. Inentendible Entendimiento.

-¡Señor Sesshomaru, regresó!- Gritó Lin tremendamente feliz, a pesar de que su amo solo se había marchado por unos minutos. Luego corrió a alcanzarlo y se detuvo a un metro de distancia como solía hacer, para mostrarle la más reluciente de sus sonrisas.

Sesshomaru quiso darle una de aquellas miradas penetrantes para que ella entendiera que su humor no era el mejor en aquel instante, pero decidió que Yaken sería un mejor blanco que la pequeña niña. Lo esperó.

-¡Amo Sesshomaru!- Vociferó Yaken acercándose también. – Que alivio que se encuentra bien. Pensé que usted había decidido enfrentarse a ese demonio y que ahora estaría herido, pero veo que solo se tardó unos minutos y su estado es tan inmaculado como siempre-Se detuvo unos segundos para confirmar su afirmación, observando al Youkai- aunque huele un poco distinto…

-Yaken- Pronunció Sesshomaru con tono duro- cállate.

El demonio verde cerró la boca ipso facto y se enfurruñó preocupado por la actitud de su señor. Creyó que no sería oportuno preguntarle en aquel instante si el motivo de su enojo tenía que ver con Naraku, o con el olor a energía purificadora que despedía su cuerpo. Yaken conocía aquel aroma porque había estado en innumerables ocasiones junto a la sacerdotisa que viajaba con el inepto de Inuyasha. Se sintió furioso al concluir que la atrevida mujer tal vez se aventuró a tratar de purificar al gran señor Sesshomaru.

-Señor Yaken ¿se encuentra bien?- preguntó Lin a un palmo de distancia de su rostro, interrumpiendo sus cavilaciones. ¿Esa pequeña no sabía lo que era espacio personal? Parecía respetar solo el del amo Sesshomaru.

- Parece contrariado.- continuó la niña dubitativa.

-¡No molestes Lin! Estoy pensando, más bien alístate que es probable que dentro de poco el amo bonito nos pida que partamos de aquí.-Respondió Yaken.

Sesshomaru estaba hecho polvo. El viaje de regreso por el portal que creó Ahome no le había dañado en absoluto, sin embargo, había realizado cierto esfuerzo antes de recuperarse por completo del primer paso por el portal. Y su falta de cuidado le estaba pasando factura en aquel instante.

-Como ordene señor Yaken- Dijo Lin entusiasta con gesto solemne.

-Bien, las niñas pequeñas deben ser obedien…

-Pasáremos la noche en este lugar- Ordenó Sesshomaru interrumpiendo a su sirviente. Ambos lo miraron extrañados. Luego Lin sonrió.

-Lo que usted diga señor Sesshomaru.

Sesshomaru la miró y no pudo evitar recordar las facciones de aquella sacerdotisa. "Curioso" pensó, "Antes la mujer me recordaba a Lin, ahora es Lin quien me la recuerda a ella". Luego se recostó contra un árbol y permaneció así el resto del día, sin emitir sonido alguno. Reflexionando.

Ahome permaneció varios minutos en un limbo abstracto de sensaciones. Inuyasha se encontraba tirado a su lado y la miraba fijamente, tratando de leerla. El monje Miroku, Sango, Shippo y Kirara se habían acercado ya y todos se encontraban en perfecto estado, salvo unas quemaduras leves y un poco de dolor de cabeza por el desmayo.

-Así que… Naraku logró devolver el ataque de Inuyasha- Concluyó Sango. Ella y Miroku llevaban un rato especulando y contándose los diferentes puntos de vista acerca de lo sucedido, una vez que habían visto a Inuyasha y Ahome estables. – Luego todos quedamos inconscientes a excepción de Inuyasha que recibió algún tipo de maldición ¿verdad?–Preguntó mirando a su amigo.

-Sí, ¡Ese canalla!- Contestó Inuyasha desde el suelo. Aún continuaba en el mismo lugar porque se sentía un poco débil y todos hacían un circulo a su alrededor. – La próxima vez que lo pille le meteré a colmillo de acero por el…

-Él llevaba una piedra- Interrumpió Ahome con tono sombrío. Todos giraron la cabeza al instante, sorprendidos y aliviados ya que ella no había emitido palabra alguna desde que le preguntaron si se encontraba bien. – Con aquella piedra logró devolver el Bakú riu ha y lo mezcló con una maldición diseñada para devorar lentamente el cuerpo. –Hizo una pausa breve y no supo si deseaba o no decir lo que diría. No quería mencionarlo a él. Sin embargo tendría que hacerlo. Suspiró– Yo no pude ver que era lo que sucedía exactamente porque estaba junto a Inuyasha, pero creo que Sesshomaru se enfrentó a Naraku y también le devolvió el ataque o algo así…

Miroku observó a Ahome un poco extrañado. Le pareció que sus ojos adquirían un tono vivo y sombrío a la vez mientras decía aquello. No le prestó atención, aún había muchas cosas por discutir.

Todos guardaron silencio durante unos segundos.

-¿O sea que Naraku ya no usa el fragmentote de la perla que tiene? ¿Ahora lo cambió por una piedrita?- Preguntó Shippo rompiendo el silencio.

-Eso no es todo, ¿Recuerdan que estábamos caminando y de repente Naraku apareció de la nada? Pues al parecer lo hizo con la piedra también, porque yo vi como desapareció de la misma forma.-Añadió Ahome mirando sin mirar.

-¿Pero porque atacarnos de un momento a otro y personalmente? ¿No se la pasa ocultando su culo y enviando estúpidas marionetas?- Preguntó Inuyasha irritado. Le estresaba el maldito de Naraku y también lo apenaba que Ahome se sintiera tan mal, él entendía que se hubiera preocupado, pero ya había pasado el peligro ¿Por qué seguía tan sombría?

-Porque quería probar su nuevo juguete- Contestó Ahome. –Lo dijo él mismo.- Se sorprendió de saber eso, en realidad en aquel momento no estaba prestando atención, preocupada por Inuyasha.

Todos guardaron silencio de nuevo, sumidos en sus propias conclusiones.

Después de unos segundos, Miroku volvió a reparar en Ahome y recordó preguntar algo- Señorita Ahome, ¿Fue Sesshomaru quién purificó la herida de Inuyasha con colmillo sagrado verdad?- Todos le miraron excepto Ahome que bajó un poco la vista. No habían hablado de eso y ella no deseaba hacerlo.

-En realidad lo hicimos juntos- Contestó alicaída, aunque sintiendo una rara satisfacción al mencionar la última palabra. Miroku se percató del énfasis breve que hizo la señorita Ahome en ella- Yo purifiqué una parte con mis energías espirituales y él terminó el trabajo con colmillo sagrado.

Inuyasha se sintió repentina y tremendamente furioso. – ¡No necesito que ese imbécil se compadezca de mí! ¡Debiste hacerlo sola Ahome! No debiste permitir que él me ayudara. ERES FUERTE TÚ PODÍAS SOLA.- Ladró tan acalorado que se sentó para demostrar su enojo. Ya se sentía bien.

Ella lo contempló en silencio durante cinco segundos. Miroku, Sango y Shippo dieron automáticamente un paso atrás para alejarse de sus amigos. Luego estalló.

-NO SEAS ESTÚPIDO, SI HUBIERA PODIDO SOLA NO LE HABRÍA PEDIDO AYUDA A SESSHOMARU.-Respondió Ahome iracunda. Se puso de píe para gritar con más libertad- TÚ, DESGRACIADO MALAGRADECIDO Y TU TONTO ORGULLO. –Luego, como si hubieran cambiado de canal, bajo el tono de voz junto a su mirada- No sabes por todo lo que pasé pensando en tu herida y eres tan campante que me dices que debí hacerlo sola.- La volvió a levantar con fuego en los ojos- ¡ERES UN TONTO INUYASHA! ¡ABAJO!

¡PLAN!

-Eso le pasa por grosero- Dijo Shippo sonriente de que Ahome hubiera recuperado su tono de voz normalmente varios decibeles por encima de lo natural.

-¡Pero por que me haces eso! Simplemente odio que el maldito de Sesshomaru se esté metiendo todo el tiempo en mis asuntos y se crea superior a mí.- Protestó Inuyasha de cara al suelo.

-¿Acaso pretendías que te dejara ahí tirado cuando podía salvarte? –Inquirió Sango con el animo de hacer entrar en razón a Inuyasha.- Sabes que no tienes que decirle nada Inuyasha, es mejor soportar que algún día te lo eche en cara a haber muerto de aquella forma.

-Feh.- Fue todo lo que contestó él mientras se incorporaba.

-Calma, calma chicos- Dijo Miroku con las palmas levantadas para tranquilizar el ambiente. – Dejemos estos temas pesados para más tarde, por ahora debemos descansar y recuperarnos. Aún no hemos evaluado detalladamente las heridas de todos y tenemos que tratarlas para que no se infecten.

-Ahome tiene una fea quemadura- Saltó Shippo. La había visto desde hace rato en la altura de su muslo, pero no había dicho nada porque todos estaban en otras cosas. Sin embargo no permitiría que su amiga se hiciera la valiente y la ocultara.

-No es nada- Dijo ella sin ocultar su irritación. Inuyasha la había molestado bastante, no quería verlo.

-Claro que sí. ¡Ahome, está súper fea! Muéstrasela a Miroku.- Inquirió Shippo de nuevo. Inuyasha miraba hacía otro lado aún enojado por lo de Sesshomaru, pero sus orejas se movían significativamente frente a cada palabra de sus amigos.

Ella rodó los ojos resignada y descubrió su falda un poco para mostrar el principio de la herida. Todos lanzaron un pequeño "oh" al verla, incluso Inuyasha giró los ojos interesado.

-Pero Ahome, ¡sanas súper rápido!- Dijo Sango- Esta quemadura parece de más de un día.

-Bueno sí… creo que sano rápido.- Este era el momento idóneo para relatarles de una vez por todas a sus amigos la aventura de dos días en otra dimensión junto al Lord del oeste. Sin embargo una parte suya, hasta ahora desconocida y ruin, muy ruin, no deseaba contarles algo de carácter tan… íntimo. Sí. Esos días, en especial (exactamente) la última media hora habían realizado un cambio en ella y se habían grabado en su mismo código genético. Aquello sería solo suyo. Reflexionaría y en caso de querer contarles después, lo haría. Pero no en ese momento, debía pensar en muchas cosas y no deseaba responder a preguntas comprometedoras.- ¿Ustedes cómo están?- Añadió para cambiar el tema.

-Yo solo estoy un poco magullada- Contestó Sango.

-Por mí no se preocupen, tengo algunas pequeñas quemaduras pero no son mayor cosa- Dijo Miroku.- ¿Tú como te encuentras pequeño Shippo?

-Estoy perfecto Miroku gracias.

-Bien, será mejor que nos marchemos de este sitio para recuperarnos. Sé de una aldea cercana donde tal vez necesiten algún exorcismo.- Dijo Miroku concienzudamente mientras le tendía la mano a Inuyasha para que terminara de incorporarse.

-Seguro que no necesitan nada- Musitó Sango achicando los ojos.- Usted es quien desea refugio.

-No pongas en duda mi honorabilidad querida Sango. – Contestó Miroku fingiéndose ofendido. - ¡Andando!

--oooooooooooooooooooo—--

Ahome se encontraba caminando por un sendero sin forma, buscando aquello que su cuerpo aclamaba. Sabía que ahora todo estaba bien, que en aquel instante era correcto dejar fluir sus deseos. Tenía la boca seca, y el corazón arrugado. Pero todo estaría perfecto en cuanto lo encontrara y pudiera sumirse bajo el peso de sus ojos. Aceleró el paso.

-Si sigues dando vueltas de aquella forma terminarás perdida.- Atajó una dura voz matizada con azúcar.

Su corazón se detuvo antes que sus pasos. Era él.

-No deseo perderme. Ya encontré lo que buscaba- contestó ella.

-¿Me buscabas a mí?- Preguntó Sesshomaru aún sin dejarse ver. No esperó una respuesta- ¿Por qué?

Ella se giró con presteza para encontrar su mirada, pero solo alcanzó a visualizar el césped moviéndose levemente. Él se había alejado del lugar en donde estaba un segundo antes.

-Porque deseo que me mires.- Respondió sin sonrojarse. Luego se giró de nuevo para buscarlo tras ella. Él la volvió a esquivar.

-¿Por qué?- Preguntó desde la derecha. Ahome se giró rápidamente pero él desapareció de nuevo y se ubicó a su espalda.

-No lo sé. Porque me gusta.

-¿Yo te gusto?- Inquirió él muy cerca de su cabeza, aunque con el mismo tono imperturbable y dulce a la vez. Ahome sintió su presencia y se volteó con gran esfuerzo. Él se alejó de nuevo. Ella empezaba a marearse y su boca se secaba más y más de anhelo. Aún no lo había visto ni una vez. Era como estar atado de pies y manos y tener el manjar más apetitoso en frente.

-No lo sé. ¿Te importaría dejar de hacer eso y mostrarme tu cara de una maldita vez?- Contestó irritada. Al parecer su deseo de que la mirara era superior a la incomodidad que sentiría normalmente frente a aquella pregunta de gran trasfondo.

-No lo haré. – Respondió Sesshomaru tranquilamente. Ella no se giró a buscar el sitio de donde provenía su voz.

-Quiero que me mires, me gusta como lo haces.- Dijo ella tranquilamente mirando al frente. Tampoco se sonrojó en esta ocasión.

De pronto, sintió una lánguida corriente de aire que la azotó por detrás y una mano ruda que se posó bajo su ombligo. La mano estaba fría, pero enviaba oleadas de calor por todo su cuerpo. Luego, sintió su delicioso aliento introduciéndose en su oído con parsimonia.

-Te aseguro que eso no es lo único que podría gustarte de mí.- Añadió él con voz suave pero rígida.- Puedo hacer mucho más que mirar.- Ahome se estremeció significativamente y giró el rostro para encontrarse con el suyo. Sesshomaru no se escondió esta vez. Ella sintió como su corazón se llenaba, pero su boca se secaba aún más. Él la miraba de aquella forma y aún permanecía con la mano en su vientre, aumentando su ritmo cardiaco y su temperatura corporal. Ella deseaba terminar de girar su cuerpo y no solo su cuello para contemplarlo con más comodidad, pero temió que al hacer eso, él retirara su electrizante mano.

-Desearía que tuvieras el sentido del tacto en la mirada.- Manifestó con voz ronca de sequedad y anhelo.

-No puedo.- Contestó él.- Pero puedo lograr mucho solo con el tacto- Luego bajó su mano parsimoniosa y lánguidamente convirtiendo la sangre de Ahome en lava pura.

-¡AHOME DESPIERTA!- Gritó la voz de Inuyasha con desespero.- ¡HORA DE IRNOS!

Ahome abrió los ojos de golpe y casi colapsa por el repentino cambio de escena. Inuyasha estaba de píe mirándola con el entrecejo fruncido y moviendo un píe de un lado a otro, estresado. Luego procedió a sonrojarse en su máximo esplendor. "Qué vergüenza" Aún sentía su corazón bombeando y la sangre fluyendo con fervor. Se preguntó que tanto había hecho mientras dormía.

-¡Eres un pesado Inuyasha! ¿No podías esperar tan solo unos segundos más?- Preguntó mientras se incorporaba. Entonces su sonrojó aumentó tres grados al reparar en lo que su inconsciente aclamaba al preguntar aquello.

-¡Pero si la pesada eres tú! Llevo horas llamándote.- Contestó él aún irritado.

Shippo saltó en defensa de Ahome- No es cierto, la llamaste una vez por su nombre y a la segunda le gritaste. ¡Eres un mentiroso! Además aún no es hora de partir.

-¡Cállate enano!- Siseó Inuyasha mostrando su puño. – Pronto nos echarán de aquí ya que es evidente que no se necesitaba ningún exorcismo.

-Te equivocas querido Inuyasha.- Dijo Miroku mientras ingresaba al cuarto donde antes solo estaban Ahome, Shippo e Inuyasha.- He salido a revisar y me encontré por coincidencia con un pequeño monstruo que llevaba meses destruyendo sus cultivos sin que se dieran cuenta. Solo fue cosa de expulsarlo y los aldeanos nos ofrecieron hospedaje por toda una semana.

-Eso ha sido pura casualidad- Añadió Sango mientras ingresaba al cuarto con Kirara al hombro y tono de desaprobación- Si no fuera por ese desafortunado monstruito ya estaríamos fuera de aquí por fraude.

Ahome los observó a todos y supo el momento exacto en que su mente abandonó la conversación. Ese.

El día anterior habían caminado muy poco antes de encontrarse con la aldea. Ella lo recordaba todo bajo un manto nublado de agotamiento, ya que en realidad no había descansado correctamente desde hace por lo menos tres días. Presenció nebulosamente la breve conversación que tuvo el monje Miroku con un aldeano de mediana edad y luego fue guiada junto a sus amigos a un pequeño cuarto con esteras en el suelo. Lo último que supo fue que se tiró sobre una de las esteras y quedó frita hasta ese instante. Durmió casi quince horas.

Ahora era el momento de pensar. Su sueño la había preocupado sobremanera, principalmente por lo mucho que le había gustado. Ella nunca antes se había sentido así, ni siquiera con Inuyasha. Y era imposible buscar algún signo del hibrido en aquel majestuoso tacto. Lo que había sentido… era indescriptible en definitiva. Pero, ¿En que mundo paralelo el gran y orgulloso Sesshomaru pondría sus lánguidas manos sobre su cuerpo? Seguramente en el mismo en que la miraría inyectándole mariposas y la tocaría marcándola irremediablemente. Aquello había sucedido. No había duda.

Lo que sintió en el momento de conexión sagrada que vivieron el día anterior, sería el principal motor que desencadenara las sensaciones de su sueño. El anhelo… aún podía sentirlo. Su mente jugaba y la engañaba uniendo la sensación abstracta de un invisible sueño, con la absolutamente verdadera que tenía plasmada en la cara y en el corazón del toque de su mano.

¿Por qué? ¿Por qué ahora pensaba de forma distinta respecto a Sesshomaru? Tan solo tres días antes él era el desconocido hermano de Inuyasha. Inuyasha, su eje, su razón de ser, su motivo para salir de aquella dimensión, su razón para permanecer en el pasado, ¿La había mirado él alguna vez de aquella forma? ¿La había tocado y grabado con deleite? No. Y ella sabía que nunca lo haría. En el fondo, Ahome estaba resignada a compartir su corazón, estaba rendida al hecho de que Inuyasha la mirara y a veces viera a alguien más… a que en realidad nunca la hubiera buscado para besarla o acariciarla.

Y en solo diez minutos, su hermano la había hecho sentirse una mujer, la había hecho arder. ¿Serían las cosas iguales después de eso? Tendría que comprobarlo.

-Inuyasha- murmuró interrumpiendo la conversación de sus amigos que especulaban algo de Naraku. Él la miró extrañado por el tono distinto de su voz.- ¿Podrías acompañarme afuera un rato?

-Supongo que sí- Contestó prevenido.- Vamos.

Ella se incorporó y dejó el cuarto mientras sus amigos intercambiaban miradas curiosas.

Caminaron en silencio durante varios minutos, hasta que estuvieron a las afueras de la aldea, entonces Ahome se sentó sobre el césped e invitó con dos palmaditas a su lado a que Inuyasha se posara junto a ella. El ambiente era un poco tenso, ya que no se habían dirigido la palabra desde el día anterior, sin embargo Ahome sabía que muchas cosas dependían de lo que lograra hablar con él.

El tomó asiento y ambos permanecieron en silencio durante un largo rato. Ahome no sabía exactamente lo que tendría que decirle, ni siquiera entendía del todo el fin de lo que se proponía. Por eso no se fijó en la pierna de Inuyasha que se movía insistentemente manifestando su desespero. Cuando el silencio se hizo insoportable, él estalló.

-LO LAMENTO ¿VALE?- Gritó poniéndose en píe y mirando hacía otro lado. Ahome se sobresaltó y lo observó sorprendida. Ella no estaba buscando una disculpa- Sé que hiciste todo lo que estaba a tu alcance y que Sesshomaru fue la última opción, pero… ¡Maldición me molesta tanto! Que hayas tenido que rebajarte a pedirle ayuda a ese engreído.

Ahome se sintió conmovida. Inuyasha estaba enojado porque ella le había suplicado a Sesshomaru. No se trataba de proteger su orgullo, él estaba molesto por proteger el de ella. Además, él le pedía disculpas, cuando ella pretendía compararlo con su hermano. Que ruin.

-Inuyasha yo… -empezó insegura- …a mi no me molestó para nada tener que dirigirme a Sesshomaru si era por tu bien. –Luego hizo una pausa para aclarar sus ideas.

Inuyasha no dijo nada. Ella continuó con voz progresivamente más débil.

-No sabes… no sabes lo que sufrí pensando en que tal vez te perdería.

Él se giró temiendo que ella rompiera a llorar, aunque incomodo y sin saber que decir. Sus miradas se encontraron y ella comparó con pesar los ojos grandes y rudos de Inuyasha, con los estilizados y serios de Sesshomaru. Supo bajo cuales deseaba estar en ese momento.

-Pero todo salió bien Ahome.- Contestó él con voz suave.- Te juro que no volveré a preocuparte de esa forma. Puedes tranquilizarte.- Continuó con resolución y mirada transparente. Era como un niño, uno rebelde y hermoso, uno de aquellos que solían gritar suplicando amor por medio de una simple mirada evasiva. Ahome lo amó en ese instante, como en muchos instantes anteriores, como en el momento en que lo vio por vez primera atado a un árbol y tocó sus suaves y peculiares orejas. Lo amaría siempre, había sido su primer amor y eso nadie lo cambiaría.

Sin embargo, la mitad de su corazón se desgarraba de ansiedad por ver otros ojos y sentir otro aroma. No entendía, no podía entender como su mundo logró transformarse en solo veinticuatro horas. Anheló entonces, anhelar. Deseó desear y quiso sentir. Se concentró con todas sus fuerzas, sacrificó cada célula de su cuerpo y cada latido de su corazón para sentir frente a los dulcemente reacios ojos de Inuyasha la avalancha de emociones que la sacudía cada que, como mínimo, recordaba la miel cristalizada de los de Sesshomaru.

Inuyasha se sintió incomodo ante tanto escrutinio y desvió la mirada.

-Por favor no lo hagas… - Susurró ella con voz quebrada. Él volvió a mirarla rápidamente con preocupación y miedo. Ahome pudo leer en su corazón que temía que ella se derrumbara en frente suyo. – Mírame, no dejes de hacerlo.-Pidió mientras sus ojos se nublaban con la escarcha salada de la comprensión.

-Ahome…-Susurró él mientras comprendía finalmente que había algo más.- Te miraré cuanto sea necesario, solo… solo no llores por favor.

Ella sentía como poco a poco su razón se derrumbaba y su garganta se llenaba con un nudo de frágil lodo. Lodo agridulce de verdades e impulsos, de comprensión sobrenatural y de miedo… principalmente de miedo. Porque al contemplar los ojos de Inuyasha, tan parecidos y tan distintos al tiempo… al contemplar sus sentimientos… supo, con alegría y sufrimiento, lo que él había sentido siempre al amar a dos mujeres.

Sus ojos colapsaron ante el último pensamiento y torrentes de lágrimas se escurrieron por su rostro. Ahome percibió el segundo exacto en que la expresión de Inuyasha se transformó en una de absoluta pena.

-¡Ahome! ¿Qué… que te sucede?- Musitó con voz estrangulada. –No hagas esto por favor. No soporto verte triste.

Ella no podía retirar la mirada de sus ojos. Cada lágrima que resbalaba, era una gota más de inentendible entendimiento. Cuando Inuyasha la veía a ella, irremediablemente veía un poco de Kikyo en sus facciones. Cuando ella observaba a Inuyasha, veía algo de Sesshomaru en sus facciones. ¡Qué juguetón era el destino! Ahora no podía dejar de mirar sus ojos color ámbar, pensando en los de alguien más, y deseando al tiempo, estar mirando a quien miraba.

-Ahome por favor… -Suplicó Inuyasha extendiendo una mano temblorosa y desnuda hasta el rostro de ella. Limpió sus lágrimas con dulzura y finalmente posó la mano en su mejilla al notar que los espasmos de Ahome disminuían con su tacto. –Tranquilízate.

Ella solo pudo maldecir al infante travieso que controlaba las casualidades. Hace solo veinticuatro horas, Sesshomaru la tocaba de forma muy parecida. La diferencia era que ahora sus hormonas no se disparaban como si de repente acabaran de darse cuenta de su propia existencia.

-Estoy bien. – Respondió Ahome por fin, con voz tenue.- Inuyasha…

Él bajó su mano lentamente y se quedó mirándola fijamente, con el dolor, la confusión y la impotencia marcadas en cada poro.

-Gracias- Concluyó ella.

-¿Me dirás que demonios te pasa?- Atajó él con la rabia que le generaba la preocupación.

-En realidad estoy confundida… por algo. ¿Me das permiso de volver un par de días a casa?- Susurró Ahome con voz nasal.

-¡Por supuesto que no! Ya has visto como está la situación de peligrosa. No es momento de tomarse descansos.- Ladró él exasperado- ¿Por qué estás confundida? ¿Por los exámenes?- Preguntó tratando de controlar el tono.

Ahome dudó por unos segundos. Definitivamente no le diría la verdadera razón de su sentir, sin embargo si se negaba, no podría quitárselo de encima hasta que la hiciera cantar todo. Tal vez una pequeña mentira no lo dañaría mucho.

-Sí. –Contestó desviando la mirada por vez primera- Inuyasha por favor… en realidad necesito alejarme y pensar en paz. Te juro que volveré completamente renovada y no me volverás a ver llorar.- Vale, eso ya era mentir bastante. Sin embargo empezaba a asfixiarse y quería ver su almohada ya. Tenían varios asuntos pendientes.

-No lo sé… ¿estas triste por los exámenes?- Preguntó esperanzado.- Porque si es así iré personalmente a tu época para discutir con el canalla que fabrica los exámenes.

-No es necesario Inuyasha…

-MALDITA SEA AHOME ¡NO QUIERO VERTE LLORANDO NUNCA MÁS!- Gritó incorporándose y desviando la mirada- SI PUEDO HACER ALGO PARA QUE NO ESTES TRISTE SOLO DILO.

Ella terminó de secar sus ojos y se incorporó junto a él. Extendió su mano y giró el rostro de Inuyasha para mirarlo de frente. Luego, sin previo aviso se lanzó hacia él y escondió el rostro en su pecho desnudo, mientras rodeaba su espalda con los brazos. Inuyasha no dijo nada, solo atinó a envolverla torpemente con sus extremidades.

-Todo estará bien- Musitó Ahome contra su piel- Solo necesito un descanso. Por favor… yo resolveré personalmente lo de los exámenes.

-Feh.

-¿Eso es un sí? – Preguntó ella alejando el rostro de su pecho para mirarlo a los ojos. Inuyasha miraba en otra dirección y empezó a dibujar círculos distraídos en la espalda de Ahome con el dedo.

-Si te sentirás mejor en tu época, adelante.- Respondió él con voz dura, sin corresponder su mirada.

-Gracias Inuyasha.- Susurró Ahome antes de volver a inclinar la cabeza sobre su pecho.

--oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo--

Bueeeeeeeee...

Tal vez dirán ¿tanta espera para esto?

Lamento no haber puesto muchos momentos Sess/kag en este capitulo, sin embargo tenía que darles un descanso y poner a pensar a Ahome en sus sentimientos.

El sueño algo subidito fue hecho absolutamente para Saya-Otonashi1 y su doble personalidad. Jeje, La verdad aún no sé si la historia tendrá lemon. Veremos lo que sale...

Agradezco de todo corazón sus comentarios y opiniones.

Ambar es por y para ustedes. Disfrutenlo¡¡

Gracias¡

SesshoMamorUyashaGF, azul, Lolichan36, Vampire Star, yela01, AllySan, mire-can, christythebest, Orion no Saga, AfRi PoTtEr, damalunaely, florciiita, hitomi, Isa.Leonhart, Saya-Otonashi1, eiko298, lunita- depp, LIA SAMA, lilo-granger (gracias por ese fantabuloso regalo de cumpleaños) ilein love, mideu.