AMIGA MÍA
Summary: En una noche las cosas cambian, ya no puedo ser sólo tu amigo y el deseo ferviente de repetir esta noche, en miles más, me corrompe y no puedo dejar tus labios.
CLOSER
Stranded in this spooky town
Stoplights are swaying and the phone lines are down
This floor is crackling cold
"No debo quedarme aquí."
"Estás loca, claro que sí."
"No, no puedo, te estoy quitando tu espacio y tú no deberías estar aquí conmigo consolándome, tú… tú… tú tenías una cita, ¿ves? Debo irme, Edward."
Ella iba a levantarse y él la jalo de las manos para que volviera a sentarse.
"Eso no importa, Bella, entiéndelo. No me voy a sentir tranquilo sin saber qué es lo que haces, además de que ese imbécil podría ir a verte y entonces de verdad me angustiaría no saber qué haría cualquiera de los dos."
"Pero, Edward…" Bella se quedó mirando de un lado para otro, como si buscara una respuesta más con que responder a Edward.
"Bella, no lograrás hacerme cambiar de idea."
"Pero, Edward, por favor." La voz de Bella se comenzaba a apagar de nuevo, y nuevas ganas de llorar se empezaban a juntar. "De verdad, no quiero que me veas así, es demasiado."
Él se acerco de nuevo hacia ella para abrazarla, aunque ella se rehusó al principio se dejó rodear por él. La seguridad de sus brazos le otorgaban un consuelo valioso, y esto le decía por dentro, que no todo estaba del todo mal.
"Yo quiero que estés aquí, Bella, no importa, sólo quédate aquí."
"Está bien, Edward."
No dijeron nada más por un largo tiempo, mientras ella recuperaba de nuevo el aliento y poco a poco los recuerdos de lo que acababa de suceder perdían sus fuerzas sobre ella y empezaban a perder significado, aunque sea por el momento. Aunque de repente, cuando cerraba los ojos y recordaba sus palabras de quererse casar con él, la hacían sentirse humillada, demasiado humillada, porque la persona que tanto apreciaba vio como se equivoco. Le hubiera gustado nunca conocer a ese hombre, nunca haber confiado en él o al menos que Edward nunca hubiera tenido que ver aquello, era muy humillante que él mismo sea el que la consolara ahora. Pero por otro lado, no podría haber nadie mejor que él ahora.
"¿No tienes hambre, Bella?"
"No, la verdad es que no." Contesto tras un suspiro.
"Um, bueno, te prepararé algo de tomar de todas formas. Horita regreso."
"Está bien, yo voy al baño."
Mientras Edward fue a la cocina decidió a hacer algo de chocolate, ya que Bella casi nunca tomaba café. Ella fue a ver su estado al baño, cuando se miró al espejo se llevo una gran sorpresa.
"¡Ay Dios! Que terrible me veo. ¿Por qué Edward no me dijo que me veo tan mal? ¡Qué horror que él me vea así! Tengo que arreglarme."
Comenzó por lavarse la cara, hasta dos veces, lástima que sus ojos se veían algo cansados por tanto llorar pero no podía hacer mucho al respecto. Se peinó y arreglo el cabello, dejándolo todo completamente suelto. Quiso poder cambiarse de ropa, necesitaba algo más cómodo, pero aquí no había nada para ella. Sin embargo se volvió a mirar al espejo y aún sin maquillaje ni tanto arreglo se veía bien.
Cuando salió vio a Edward acomodando dos tasas de las cuales se elevaba una línea fina de dulce calor humeante. Su olfato no la dejo mentir, aquello era chocolate y lo mejor era que estaba preparado por Edward, no había nadie más en el mundo que lo supiera preparar exactamente a su gusto.
Con los ánimos un poco más arriba y un peso menos en el aire se decidió a llegar junto a él con una nueva sonrisa, tal vez no la más animada pero si una de las que resultaban más apreciables. Y justo cuando él la miró supo que obtuvo el resultado que quiso, aunque no quito del todo la preocupación que se revelaba entre sus ojos chocolate.
"Edward ¿por qué no me dijiste hace rato que me veía tan mal?"
Él rió al ver como tan de repente el humor le había cambiado, aunque lo que más deseaba era saber que era lo que sentía por dentro, saber que tanto le dolía o que tan poco le importaba, quien sabe. Él sabía muy bien que los sentimientos más profundos de Bella, los que más le dolía no solía revelarlos.
"Pero Bella, eso no es mi culpa, difícilmente puedo encontrarte mal. Para mí siempre te ves bien."
Ella se quedó mirándolo, buscando el sarcasmo entre sus palabras, pero él nunca se rió para burlarse de ella. Así que lo dejo por la paz y mejor se acomodo en el sofá y tomó su tasa con chocolate.
"¿Qué? ¿Esta vez no habrá reclamo?"
Ella ni siquiera alzo su vista y dio un buen sorbo de esa bebida que la llamaba a gritos, para ella pocas cosas eran mejor que esto.
"No"
"Vaya esta es la primera vez que no dudas de mis palabras y te las tragas enteritas, enteritas ¿Ya confías en mí?"
Él igual se tomo su taza y se sentó junto a ella, mientras veía su reacción, riendo entre dientes.
"Digamos que tal vez, pero la próxima vez dime cuando no me vea bien"
"¿Por qué? Si aquí no hay nadie más que yo y te aseguro que en el transcurso hasta aquí, nadie más te vio."
"Pero de todos modos no es justo, ve, tú tan guapo y yo tan trágica."
"Ja, ja, ja, si ya sé, no todos son tan afortunados como yo, de ser incapaces de verse mal. Lo siento, recordaré de ser más considerado Bella, no te preocupes"
Cuando termino de decir aquello recibió un buen golpe en el hombre de una Bella no tan contenta.
"Ja, ja, ja. Ven acá."
Él quiso pasar su brazo alrededor de ella, pero se lo evito levantándose para cambiarse al sofá más lejos, pero él fue más rápido que ella y la alcanzó para volver a sentarla entre sus piernas y con fuerza para que no se alejara.
"No, Edward, dejarme."
Era inútil pelear con alguien más alto y más fuerte, pero ni así ella desistió de intentarlo, mientras él se reía de ella.
"Mi preciosa, sabes que no es cierto, a alguien más que hermosa que tú no he encontrado. Pensé que ya te lo había dejado claro."
"Es que ya no me lo repites tan a menudo ahora. Siento que ya no me quieres como antes."
Él le sonrió y la acomodó sobre él, ella cedió y los dos quedaron suavemente recostados.
"Mi Bella, eso jamás podrá cambiar."
Dijo dándole un beso sobre la frente y ella escondió su rostro entre su cuello. Y así ella quedó dormida.
She took my heart; I think she took my soul
With the moon I run
Far from the carnage of the fiery sun
Y ni el mismo se dio cuenta cuando se quedó dormido, pero al despertar algo cálido nació de su pecho y lo reconforto mientras veía a Bella dormir tan plácidamente junto a él.
"De seguro esto era algo parecido a lo que tú sentías, Bella, cuando despertabas."
Se quedó mirándola, incapaz de moverse para molestarla. Quería conservarla así, tan tranquila y sencilla. Era agradable todo aquello que era bueno en Bella, casi toda ella era infinitamente preciosa; lo único malo era que, aún a sus 23 años no siempre sabía tomar las mejores decisiones; aunque si a eso venía el caso, tampoco él mismo sabía hacerlo a sus 25 bien contados, desgraciadamente hoy vio claramente el ejemplo de una de ellas.
A pesar de todo el tiempo que la conocía aún no podía explicarse por qué era ella así; cuando la conoció sintió que tenía una fortuna mayor de la que realmente poseía él, pero luego se dio cuenta que todo ese juego había sido montado por ella, porque ella quiso. Y fue así como se dio cuenta de que ella se merecía algo mejor, y que aquello él no sabía cómo dárselo.
Ella empezó a moverse entre sus sueños, él miro el reloj en la pared y vio que ya eran las cuatro de la madrugada y apagó la tele que había permanecido encendida. Miró a Bella de nuevo y vio que su sueño no era tan tranquilo.
Driven by the strangled vein
Showing no mercy I do it again
Open up your eye
You keep on crying, baby
La elevó con cuidado entre sus brazos y la llevo hacia su habitación para acomodarla sobre su cama, vio su vestido ajustado que no parecía lo más cómodo para dormir y se lo quito tratando de no despertarla y lo dejo en la silla frente al escritorio. Fue hacia su closet y busco entre sus camisetas una que le quedara bien.
Miró hacia su ventana y vio la luz de la aurora más allá, había pasado más tiempo del que se había dado cuenta, pero ya empezaba a sentir el cansancio de no haber dormido como hubiera debido. Fue al baño de la habitación y cambio su ropa quedando sólo en un pantalón para dormir, no había demasiado fresco para cubrirse demasiado. Vio su cama totalmente entera para ella y no quiso interrumpir aquello.
Sabía muy bien que aquello no iba a ser cada mañana, y se quedó un momento junto a ella cuidándola. Y por momentos, entre sueños, unas lágrimas se derramaban, y como bien él sabía Bella estaba más dolida de lo que realmente representaba. A ratos se las limpiaba y susurraba palabras que parecían tranquilizarla.
Cuando ella finalmente se detuvo él se sintió más tranquilo.
And it's coming closer,
And it's coming closer
o-x-X-x-o
A la mañana siguiente ella no se sentía muy segura de saber en qué lugar se encontraba, se frotó los ojos y se acomodo para observar la habitación a su alrededor, no tenía idea de cómo había llegado ahí. Y trato de rememorar todo aquello que sucedió el día anterior y cuando lo logró inmediatamente se arrepintió de ello. Se acostó de nuevo y cerró los ojos con fuerza, tratando de contener su humillación, al menos ya se sentía segura de que no iba a lograr derramar una sola lágrima más por ese hombre.
Dando un suspiro volvió a abrir los ojos, sentía que le dolía la cabeza, quedo mirando el techo considerando volver a dormir, no estaba tan cansada, pero definitivamente no quería encarar a nadie, no quería saber que pasaba ahí afuera, ni quería que nadie la llamara, sólo quería un momento de absoluto silencio, ella pensaría que haría.
Pero para empezar no se encontraba ni en su propio departamento, no podía hacer lo que quisiera aquí y para empezar ¿dónde estaba el auténtico dueño de esta cama? Sin muchas ganas se levanto, corrió esas suaves sábanas y abandonó ese cómodo colchón de esa cama tan amplia para ir a buscarlo. Pero cuando se levanto se llevo una leve sorpresa, en una silla a un lado se encontraba su ropa, entonces.
"¿Qué se supone que traigo puesto?"
Vio que las mangas que traía no eran del tamaño para ella, así como el cuello que traía puesto, se giró frente a un espejo y se descubrió a sí misma en una camiseta algo familiar.
"Es de Edward."
En seguida se rió por lo ridícula que se veían en aquella prenda tan grade, aunque no cubría sus piernas como debiera ser; pero aquel gesto tenía algo curioso, algo afectuoso. Y con una sonrisa empezó a peinarse y más que nada sentía que necesitaba lavarse la cara al menos. Toco la puerta del baño de la habitación, por si acaso Edward se encontraba ahí; por un momento se lo imagino ahí y de lo divertido que sería simplemente entrar por sorpresa, volvió a tocar y una vez más y nadie respondió; así que no estaba ahí. Entró y se dispuso a hacer lo que necesitaba.
Cuando salió se sentía un poco más aliviada su cabeza, así que salió en búsqueda de Edward, sintiéndose mucho mejor. Cuando abrió la puerta el aroma de algo dulce le llegó, si su olfato no la engañaba, eso era miel y hot cakes. Si así se despertaba una cada mañana, valía mucho la pena quedarse aquí cada noche.
En efecto lo encontró en la cocina acomodando los últimos hot cakes que había preparado en el centro de la mesa. Dos platos estaban acomodados uno junto al otro, así como dos vasos que contenían jugo de naranja y la miel a un lado, así como la mantequilla, todo se veía muy bien.
"Eso se ve delicioso."
"Vaya ya despertaste, bella durmiente."
"Si así es ¿tiene mucho que tú despertaste?"
"Así es, no pude soportar aquellos ronquidos tuyos"
Ella lo empujo a un lado y replico molesta.
"Yo no ronco, en absoluto."
"No, pero si te hablas mucho cuando duermes."
"¡Ya, Edward!"
"Está bien, ¿cómo te sientes hoy?"
"Bien."
"Si, eso se ve."
Ella sintió su mirada de arriba para abajo y pestañeo.
"Te seré sincero, me imagine un momento similar a este, pero las circunstancia anteriores a esto eran distintas."
"Si a propósito de eso, dime una cosa, ¿en qué momento perdí mis propias ropas y me puse esto?"
"¿No lo recuerdas, mi querida Bella? Me rogabas para que te lo quitara todo."
Un golpe mucho más fuerte le pego en el pecho, esta vez vio que Bella no estaba tan contenta con el chiste y en seguida se apresuro para empezar a disculparse.
"Lo siento, lo siento, no es en serio, discúlpame, sólo estaba jugando. Es que pensé que no sería muy cómodo dormir con aquello que traías puesto anoche. Era muy sexy, pero muy incómodo."
"Está bien, gracias por la observación y la atención, ¿podemos empezar a comer ya?"
"Como tú digas, señorita."
"De acuerdo."
You, shimmy shook my bone
Leaving me stranded all in love on my own
What do you think of me
Where am I now? Baby where do I sleep
El desayuno siguió su curso, pero por dentro Bella sentía algo, algo un poco embarazoso, pero al mismo tiempo prefería que fuera con Edward que cualquier otra persona en el mundo. Por un lado, él se encontraba un poco serio, más bien concentrado, como si pensará en algo muy importante, por lo que ella no lo distrajo mientras comía y los dos permanecieron en silencio. Tal vez ese día Edward tenía algo importante que hacer, tal vez pensaba en aquella chica que dejo plantada por su culpa, borro rápido de su memoria aquello que acababa de pensar, pero eso causo que terminara de comer más rápido de lo normal e ir a ponerse su ropa para irse a su departamento.
Le gustaba estar con Edward, pero después de todo él tenía sus propias cosas que hacer, así que no iba a molestar más ni a tomar más de su tiempo. Ella igual tenía cosas que hacer, y otras cosas más en que pensar, como por ejemplo, ¿qué hacer con ese departamento precioso? En verdad que se había ilusionado con él, pero ahora no podía hacer ella nada ahí sola, todo lo glorioso se había derrumbado; lo único que quedaba por hacer era venderlo, con toda la pena del mundo.
Cuando termino de arreglarse para salir y con las llaves de su auto en la mano se encontró a Edward serio frente a la puerta, esperándola. Ella sonrió y él también lo hizo, aunque no tenía tanta alegría.
"¿Ocurre algo Edward?"
"Sí, tengo algo que decirte, Bella."
Ella respiro hondo, temió por la forma en que dijo aquello, tan profundamente.
"Dime, Edward."
"Voy a hacerte una oferta, no sé si te guste pero espero que aceptes. En cierta forma, creo que te hará sentir un poco mejor, Bella. Pero solo será si tú quieres, pero tampoco te sientas obligada a decir que sí ¿de acuerdo?"
"Está bien, tú di."
"¿Te gustaría tener una cita conmigo esta noche?"
Bella casi cae de espaldas, de todo lo posible lo último que espero fue esto. Una cita, ¿una cita con Edward? ¿A qué venía esto?, ¿esto era lo que la iba a hacer sentir mejor?
"¿Es en serio, Edward? ¿Esto hará que yo me sienta mejor?" Le costó trabajo articular cada palabra, porque ni ella misma creía en lo que decía, todo aquello era casi absurdo.
"Así es. Para que despejes tu mente un poco. Ayer vi cómo llorabas, Bella y quiero que te olvides de aquello, que mires hacia adelante y que encuentres mejores cosas. Tampoco estoy diciendo que yo soy lo mejor del mundo, pero puedes empezar conmigo, somos amigos y nos conocemos bien. Y tampoco te obligo a nada que tú no quieras y de una vez te aviso que mis intenciones son honorables, me preocupo por una de las pocas personas que realmente me interesan."
Ella quedó un poco sorprendida y a la vez aliviada. Después de todo, no se oía mal todo aquello que decía. Una cita con Edward, ¿qué podía salir mal de todo aquello?
"Está bien, Edward, tendremos una cita."
"De acuerdo, Bella, confía en mí."
Y le dio un beso de despedida.
And it's coming closer
o-x-X-x-o
Canción: "Closer" – Kings of Leon
Aquí está el Nuevo capítulo que sea de su especial agrado. Como me lo llegaron a solicitar he puesto las edades, creo que esto ayuda mucho a entender la clase de relación entre los dos y varias cosas más que vendrán más adelante. Nos vemos la próxima semana!
