Hola de nuevo a todos, se que de nuevo me demore, pero de nuevo tengo explicaciones que quizás no quieran escuchar ya que lo que en realidad nos interesa es el HoroxRen ¿No es así? Estoy seguro que si es así, y esta bien que amemos a esta parejita, en realidad amo esta pareja y por eso es que escribo y publico no importa a que hora deba hacerlo.

De nuevo perdón por la tardanza, repito que el fic ya esta terminado y quizás en una semana publicare el capitulo final, si no llego muy cansado del trabajo (por cierto, esa es mi disculpa XD).

Bueno… veamos que pasa con Horo y Ren


COMO REN TAO RECUPERÓ LA LECHE

Capitulo 3 de 4

(HoroxRen)

Las mañanas con Ren siempre eran algo que me hacía sentir que valía la pena estar vivo y que valía la pena despertarse todos los días aunque el mundo estuviera lleno de gente que no entiende muy bien mi idea sobre crear un inmenso campo de plantas para todos los koropokkuru. Eso no importaba, esa gente no importaba, tener a Ren a mi lado todas las mañanas era suficiente para sentirme vivo y sentirme feliz de estarlo.

Esa mañana estaba dispuesto a hacer que me escuchara, estaba dispuesto a perseguirlo por todos los lugares de la casa y de la mismísima cuidad si era necesario hasta que se hartara y decidiera escucharme, en el momento en el que esto sucediera me disculparía desde el fondo de mi corazón ainu y el sabría que mis palabras eran sinceras ya que él me entiende y sabe cuando hablo algo desde el corazón.

Sin embargo de nuevo hubo cambio de planes y una sonrisa picara se apoderó de mi rostro, de hecho creo que era la sonrisa mas amplia que había puesto en las últimas 24 horas, todo debido a que cuando abrí mis ojos lo primero que me encontré fue la mitad derecha del cuerpo de Ren acomodado sobre mi, su pierna entrelazada con las mías y su mano derecha acariciando inconscientemente la banda elástica de mis pantalones… ¿Qué estaba buscando el travieso Ren mientras dormía eh? Bueno… esa pregunta podía contestármela después, otro día, otro mes, otro año después, lo único que importaba en ese momento era lo bien que se sentía su cálida presencia casi cubriendo todo mi cuerpo, no, no me iba a quejar de ello, es mas, lo iba a disfrutar todo lo que me fuera posible ya que esa posición de Ren era la mas clara prueba de que el me extrañaba aun cuando no era ni siquiera un día lo que llevábamos de "separación"

Su rostro estaba muy cerca del mío y por varios minutos me quedé allí, solo mirándolo, mirando su piel que era una imitación perfecta de la fina porcelana china, sus pestañas que eran largas y estilizadas, sus labios que eran muy muy suaves, su cabello de tono azul oscuro y purpura… siendo honesto el chico era todo un tesoro. Cuando otro minuto pasó sentí muchas ganas de besarlo, después de todo estábamos por completar un día sin un solo beso en serio, eso debía ser un record para nosotros, sin embargo, antes de ir por sus labios fui por su cabello y lo besé en la frente, trayendo con esto su aroma de melocotón a mi nariz, con esta misma acaricié la suya un segundo después… eso siempre lo hacía sonreír, en esta ocasión solo un pequeño jadeo escapó de su garganta.

—Buenos días dormilón —Dije tibiamente esta vez llevado mi nariz a su mejilla. Su respuesta fue un gruñido aun medio dormido mientras su mano buscaba unos centímetros mas adentro del pantalón— Alguien me extraña mucho ¿no es así? —Dije besando su mejilla, en ese momento vi abiertos por fin los misteriosos ojos ámbar que se clavaron en los míos— Buenos días —Repetí.

—¿Que haces?

—¿Mmm?

—¿Qué demonios crees que haces? —Preguntó sin mover un solo musculo.

—Bueno… yo… —La verdad era que el ambiente había cambiado en ese preciso segundo, completamente despierto se mostró muy diferente de cómo lo estaba haciendo minutos atrás cuando estaba medio dormido. Quería explicar… quería explicarle… no se… algo… decirle algo que no me hiciera quedar como un aprovechado por segunda vez, sin embargo nada vino a mi cabeza hueca.

—¡No! Tu nada —Y levantándose de repente fue hacia la mesa de noche, tomo la botella de leche de la noche anterior y luego fue hacia la puerta, la abrió y luego la azotó tan fuerte como nunca antes lo había visto hacerlo antes, seguro que Anna le iba a reclamar, pero seguro que Ren no se iba a dejar, estaba muy molesto y la verdad no sé que podría resultar de ese enfrentamiento. Cansado con tantos pensamientos y tantos rechazos de parte de mi molesto novio me tendí de nuevo sobre el futon tapándome la cara con la almohada de Ren… ah… ese aroma de melocotón era toda una tentación.

—Debo de estar muy enamorado de ti Ren —Murmuré dándole un ultimo suspiro a la almohada y levantándome para ir tras él.

Era aun temprano y ese brillo característico de la joven mañana llenaba todos los pasillos del lugar y hacía que la impecable duela de madera pareciera estar hecha de oro, caminar por la casa a esa hora de la mañana se sentía realmente bien, se respiraba una tranquilidad absoluta, unos minutos mas tarde el ruido sería el factor común del lugar, pero por ahora el silencio se sentía muy bien. Sin mucha prisa bajé por las escaleras con la intención de ir a la parte de atrás de la casa donde escuchaba el viento siendo cortado en un silbido que ya conocía muy bien.

El silbido de la cuchilla de Ren cortando el aire… y él… él sin camisa blandiéndola con una elegancia y una destreza a las que era imposible quitarles el ojo de encima, su pecho recién empezando a brillar por el sudor que provocaba ese ejercicio de destazar el aire, el tatuaje de su espalda parecía mas brillante con esa finísima capa de sudor encima, de la nada mis dedos estaban ardiendo, muriéndose por tocarlo.

No anuncié mi llegada, de hecho me senté en la duela en el mas pulcro de los silencios sabiendo que incluso de esa manera él ya sabía que yo estaba allí, por supuesto no me prestó atención, no me dirigió la palabra y siguió moviendo su arma como castigando al viento por quien sabe que motivo.

Es indescriptible lo apuesto que se veía sin camisa entrenando… si… es indescriptible, el solo verlo me hacia sentir sonrojado y mas aun cuando detrás de él uno de los pozos de aguas termales parecía pedirme que me lanzara con Ren y que olvidara el resto… que nos perdiéramos en la tibia agua por el resto del milenio… ja… nos fascinaba entrar a las aguas… de hecho… nuestra relación era una cosa muy ligada con el agua así esto suene raro… obvio… todo esto tiene un motivo muy claro.

Veamos.

Todo comenzó después del final tan realmente inconcluso del torneo de shamanes. Para aquel entonces la atracción que sentíamos el uno por el otro era bastante evidente, en todo momento lo descubría mirándome y en todo momento me dejaba descubrir de él mientras yo lo miraba, durábamos sonrojados la mayor parte del día puesto que como equipo permanecíamos la mayor parte del día juntos. Cuando nos sentábamos en el borde del techo en las noches permanecíamos en silencio dejando nuestras manos lo más cerca posible sin que llegaran a tocarse, el silencio era agradable, con él todo era agradable.

Cuando el momento de volver a Japón llego no sé que fue lo que nos inventamos, pero nos terminamos separando del grupo, de cualquier manera creo que nuestros sentimientos eran obvios para todos; tomamos uno de sus jets y luego allí en Japón un tren con rumbo a mi casa en Hokkaido, cuando llegamos a mi pueblo creo que a penas saludé a las personas conocidas y luego nos encerramos en mi casa desde el medio día hasta la mañana del día siguiente… todas esas horas haciendo una cosa y solo una cosa… cuanto nos deseábamos quedó claro allí.

A la mañana siguiente me desperté algo temprano, sonreí al recordar lo que había pasado en las horas previas, respiré por unos minutos el olor de melocotón que ahora también hacia parte de mi cuerpo, con mucho cuidado retiré su brazo de mi pecho, luego me incliné, lo besé en los labios y me puse algo de ropa para salir y sentarme con los pies desnudos al borde del lago que quedaba en frente de mi casa, saqué una navaja y empecé a trabajar en una idea que se me había ocurrido la tarde anterior mientras nos besábamos incontrolablemente.

No sé bien cuanto tiempo pasó, el hecho fue que de repente un par de brazos rodearon mi pecho desde atras y sentí la respiración de alguien en la parte de atrás de mi cabeza, donde el cabello negro empieza a volverse azul, luego fue un beso allí también, las manos en mi pecho buscaron mi corazón

—Quien diría que eras una persona madrugadora —Murmuró en mi cabello. Yo volví a sonreír

—Claro que lo soy.

—Nunca te despertabas temprano en la aldea apache.

—Eso es porque no tenía mucho que hacer allá, sin embargo aquí si tengo trabajo

—¿Trabajo? Llegamos ayer y a penas y hablaste con tus conocidos ¿Qué trabajo podrías tener? —Fue en ese momento cuando busqué su mano derecha que acariciaba inconscientemente mi pecho y puse mi "trabajo" ahí. Por un momento palpó la madera con cuidado y finalmente la puso frente a sus ojos como no creyendo lo que era.

—¿Ikupasui?

—Sip Ikupasui.

—¿Y… para… para quien es? —Preguntó moviendo sus dedos por el intrincado tallado de la madera sin retirar sus ojos de ella como si estuviera realmente asombrado por la simple artesanía.

—¿En serio me estas preguntando eso? Por supuesto que es para ti

—¿Y por que?

—Porque esa es mi manera de pedir las cosas —Dije tomando sus manos y el Ikupasui entre mis manos sin esperar nada mas, sin esperar un segundo mas que me pudiera volver cobarde y con esto impedir que le mencionara mis sentimientos. La mirada ámbar de sus ojos me pareció tan intensa que tuve que mirar hacia el lago.

—¿Que cosas? —Preguntó.

—Tu sabes… bueno… que seas… que seamos… que —Era entonces o nunca— ¡Que seas mi novio Ren! —Y por unos segundos todo en la naturaleza de Hokkaido se silenció, por unos segundos solo el viento de la mañana se escuchaba mientras hacía que el agua salpicara en el borde del lago, era un sonido agradable, pero en ese momento el único sonido que me interesaba era lo que pudiera salir de los labios de Ren

—¿En serio? —Preguntó después de esos silenciosos segundos.

—Por supuesto que es en serio… mas en serio que en serio… muy enserio —Creo que mis palabras eran demasiado tontas, los nervios causaban que salieran de esa manera de mi boca.

—Quien diría que llevas un cursi adentro —Dijo con una sonrisa medio arrogante

—No soy cursi… solamente estoy muy enamo… —Pero antes de que completara mis palabras se lanzó contra mi y ambos fuimos a dar al lago, al lago que extrañamente no estaba tan helado como debería… la temperatura era perfecta… todo lo era. El resto de la semana la pasamos en mi casa haciendo… mmm… cosas de novios.

Supongo que a eso se debe nuestra atracción por el agua, fue allí donde nos dimos nuestro primer beso como novios. Suficiente motivo y era por eso que el pozo de aguas termales detrás de él se veía tan tentador

Y su garganta mientras bebía la leche también era algo muy tentadora, de hecho cuando miré hacia sus pies pude ver que era la tercera botella que se bebía esa mañana… de verdad que si le gustaba mucho la leche.

La leche…

La leche…

La leche… por supuesto ahí estaba la solución de mis problemas.

No sé como no se me había ocurrido antes.