YEES IM BACK IN BLACK!*Verenice canta revoleando el manuscrito del capi* Ok, no sé qué le flashee, no sé como pasó, lo único que recuerdo es que era tarde en la noche, y me dije "tengo que escribir otro capi"…así que horas más tarde en la mañana, me encerré en mi pieza y no paré. Hace mucho que no subo, y menos que miro la peli, asi que si no es mi mejor producción..No me maten xD ya…disfrútenlo, y hasta la próxima subida ;)

El joven Hope, devenido en cartero al sentar cabeza con la siempre pálida, siempre hermosa Johanna, siguió a Lovett dentro del local. Ella desempolvó un lugar en la barra, y después de servir un té, comenzó:

-¿No has oído nada nuevo acerca de Turpin, verdad?

-¿Se refiere al tutor de Johanna? Él…

-Shh…-le interrumpió ella.- vaya, creía que todos esos meses en el viaje habían servido de algo…mi querido, Turpin no era más que el monstruo que convirtió al Señor Todd en lo que es.

Anthony recordó el relato que el barbero le contó el día en que llegaron a Londres.

-El buitre…

-El mismo.-afirmó la mujer.-Como sabrás, después de su desaparición, el juez ha estado en boca de todos-Nellie suprimió una sonrisa, aún así estaba segura de que el muchacho no comprendería el sentido literal de la frase.-lo mismo que su bedel. El señor T…los ajustició.

-¿¡qué!?- Anthony estaba no menos que sorprendido. Había compartido tiempo con un asesino, le había salvado la vida…y aún así no le guardaba rencor."Dios santo, fui un marinero con todas las de la ley…"

-Tranquilo, corazón-Lovett le tomó de la mano, en pos de calmarlo.-Él era quien tenía a su hija…tu Johanna. Todd lo supo en seguida, y cuando le contaste de tus planes con ella, él solo se preocupó por recuperarla…

-¿Cree que haya huido a Southampton?-preguntó Anthony, con asombro. Si unas semanas atrás se había perdido buscando una plaza, ahora la ciudad resultaba tan pequeña como una aldea.

Lovett lo consideró un instante, mas cuando Toby cruzó la puerta agitando un frasco transparente, ella salió del ensimismamiento.

-¡Mamá, tengo el remedio!...-calló al ver al joven que estaba sentado frente a su madre.-buenos días, Señor… ¿se le ofrece algo?

-Toby, éste es Anthony, un amigo del Señor Todd…

Anthony le estrechó la mano amigablemente, Toby hizo lo mismo mientras se preguntaba cómo demonios alguien como Todd podía tener amigos.

-Déjame las aspirinas en mi mesita de noche, hijo…-Le indicó Lovett al niño. Volvió a dirigirse al joven, que sorbía té.-entonces…¿se mudaron a Southampton? Porque estoy segura de que allí es donde fue si es allí donde está Johanna…

-Nos mudamos frente a la iglesia, aunque creo que ya estamos condenados-opinó él con una sonrisa-la próxima diligencia no sale hasta esta noche…si le place, usted podría venir conmigo…

-¿Ya vas a dejarme, mamá? No fue mi intención ser tan inútil…por favor, puedo hornear pasteles, lavar trastos, amasar…-Toby reapareció en la habitación, cabizbajo.

-¡Vaya tonterías! Nunca voy a dejarte, cariño…ya que eres tan eficiente, ¿te importa ayudarme con los últimos pasteles?-la mujer salió de detrás del mostrador y fue hacia la puerta que daba al pasillo.

-¿Hay algo en que la pueda ayudar, señora Lovett?

-Si nos recoges esta noche no llevas donde el señor T, ya no puedo pedirte más, hijo…-la colorada lo miró, sonriendo.-Ahora estaremos ocupados, mejor abrir al mediodía antes que el poco dinero que nos queda se pulverice…

-Esta noche, a las ocho en punto. Lo prometo. Ha sido un placer verla, Madame, caballero…-con un gesto de su mano, se acomodó la boina y salió de la abandonada tienda.

-Toby, en marcha…preparamos un especial de despedida…y partimos a Southampton.

Johanna examinaba la fotografía con expresión inaudita. Esa misma que había visto en la barbería de la calle Fleet. El parecido entre ella y la otra mujer, una difunta Lucy, era indiscutible. Y el sombrío extraño que tenía frente a sí (¡el barbero!), era su padre. Eso alegaba él, y el hecho de que haya venido desde Londres, y la llame exactamente por su nombre era una evidencia que ella no iba a ignorar. Su corta vida no había sido más que una pesadillesca mascarada…pero al fin la música se había detenido, las máscaras dejaban ver los rostros…y la pesadilla terminaba. La rubia muñequita se echó en los brazos del mayor que, después de años de encierro, dolor y sufrimiento atroz, se había permitido llorar. La abrazó, como prolongando ese abrazo que quizás le había dado quince años atrás…y ahora por fin continuaba. Las chusmas, el cura y los mendigos, todos se dedicaron a observar la escena, tanto por el sentimiento implícito como por los dos personajes: luz y oscuridad, delicadeza y descuido, Johanna y Benjamin Barker.

-Es…sencillamente perfecto… creo que desde que el joven Anthony me rescató, esto es un sueño…por favor papá, entra en mi casa…

Sweeney obedeció, su semblante atacado de debilidad. Su paloma había crecido pulcra y hermosa, y la sencilla residencia era testigo de ello: los muebles, las paredes y las cortinas transmitían orden, felicidad y armonía.

"Te recuerdo ,Lucy…".pensó."Y siempre te recordaré, Johanna. Pero yo ,más que nadie…merezco morir."