Hola aquí les traigo el siguiente episodio ^^

Perdónenme por la tardanza pero es que estaba en un bloqueo mental O.O

Espero y les guste

Gracias a todos por vuestros reviews

Disclaimer: Todos los personajes de Marvel y Fox no me pertenecen, ni me pagan nada por hacer esto. Solo hago esto por el placer de manipularlos a mi antojo XDD


Capítulo 04. Resistencia

A la hora del recreo Wanda y Kayla decidieron sentarse en la cafetería. Ésta estaba llena a rebosar. No cabía ni un alfiler, pero como habían llegado las primeras, cogieron sitio en una mesa junto a la pared.

-Qué raro el comportamiento de Pyros ¿no te parece? –dice Wanda de repente.

-Sí… –exclama Kayla absorta en sus pensamientos.

-Lo más raro de todo fue que sin más, decidiera irse. Yo le conozco mucho mejor que tú, y cuando te digo que no es algo que suela hacer normalmente, es por algo. Cuando se enfada y empieza una pelea la acaba. Aún no entiendo su repentino cambio de opinión –se da cuenta de que Kayla está en las musarañas- ¿Me estas escuchando?

-No… Disculpa pero estaba pensando en otras cosas –dice Kayla saliendo de su ensimismamiento.

-Ya me di cuenta –exclama frunciendo el ceño.

En ese momento llegan a su mesa: Lance, Pietro, y algo rezagado John. Avalancha y Plateado se sientan junto con Kayla y Wanda, pero John se tuvo que quedar de pie, ya que no había más sillas.

-Creo que te tendrás que quedar de pie –dice Lance riendo.

John enarca una ceja y seguidamente se recarga en la pared. Después mira a Lance sonriendo.

-Vale, vale. Ya cogí la indirecta. Se me había olvidado que este tipo de cosas simplemente no te importan.

De repente a John se le ilumina la cara como acordándose de algo, o cayendo en la cuenta de alguna cosa que se le hubiera olvidado hacer.

-¡Ahora mismo vuelvo! –dice casi corriendo hacia la puerta de la cafetería.

-Hey ¿A dónde vas? –pregunta Pietro algo alarmado por el comportamiento tan repentino de su amigo.

-¡A clase! –oye Plateado a lo lejos, centrándose en la voz de su amigo ya que había mucho barullo en la cafetería.

-'Pero si las clases las cierran' –piensa. No conseguía entender cómo se las arreglaría para entrar.

John sube por las escaleras y recorre los pasillos hasta llegar hasta el aula. Lo primero que piensa es que seguramente estaría cerrada con llave, y que había hecho su viaje en balde, pero se lleva una grata sorpresa al mover el picaporte de la puerta y descubrir que ¡estaba abierta!

-'Qué raro…' –piensa.

Un poco dubitativo abre lentamente. Lo más razonable sería que algún profesor estuviera dentro. En tal caso diría que se le había olvidado algo y asunto arreglado. De todas formas era la verdad. Sin embargo, no había ningún profesor dentro del aula, sino unos jóvenes que parecían pasárselo muy bien ellos solos. Se tiraban papeles en forma de bolas, unos a otros, sentados encima de algunas mesas. En el sitio del profesor estaba sentado otro chico. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho y los pies cruzados encima de la mesa. Su cabello era rubio, muy parecido al de Pietro, y sus ojos eran azules claros. En su rostro aparecía una sonrisa burlona. De alguna forma a John le resultó familiar su aspecto.

Pyros ni corto ni perezoso entra sin más en la clase, se acerca a su mesa y rebuscando en su mochila saca algo que se guarda en el bolsillo. Seguidamente se dirige hacia la puerta. Antes de llegar a ella, uno de los chicos se interpone en su camino cortándole el paso. Se miran unos segundos sin reaccionar ni articular palabra. Es entonces cuando habla el joven que está sentado en el sitio del profesor.

-Te estábamos esperando –se levanta del asiento y se acerca lentamente.

-No te creo ni una sola palabra –dice sin más. No podíais saber que iba a venir.

-Tenemos formas de saberlo.

-Ya… apuesto a que esa "peculiar forma de enteraros" tiene que ver con alguno de vuestros poderes –se cruza de brazos.

Los jóvenes se miran con asombro.

-Vaya, vaya…este chico nos resultó adivino y todo.

John intenta rodear al joven que había delante de él, pero éste le detiene sujetándole.

-¡Eh! No te pases. ¿Se puede saber para qué me buscabais?

-¿Ni siquiera te lo imaginas? –pregunta el chico que parecía ser el líder del "grupito".

John los mira confuso. No tenía ni idea de a qué se refería. O al menos desde que estaba en ese mundo, no recordaba nada de lo que le pudieran acusar.

Todos los jóvenes se echan a reír.

-Parece que últimamente estás muy olvidadizo ¿no creéis chicos? –dice entre risas.

-¿Acaso no recuerdas a Jessica? –se pone serio.

-¿Y tú que tienes que ver con ella? –salta repentinamente Pyros.

-¡Es mi hermana! ¿O es que me vas a decir que eso tampoco lo recuerdas? –dice enfadado el chico.

A John se le vino el mundo encima. Se había olvidado completamente de Jessica, y para colmo de males ahora acababa de descubrir que ese joven con tan malas pulgas resultaba ser el hermano.

-Solo te estaba probando, tampoco te pongas así –dice John para salir del apuro.

-¿Qué no me ponga así?, ¿Qué me estabas probando? Te vas a acordar de esta.

John estaba sentado en una de las mesas y había sacado su mechero para enredar con él, mientras escuchaba las voces que daba el joven. Éste se acerca y le quita su entretenimiento casi sin que se diera cuenta.

-¡Eh! ¡Devuélvemelo!

-No hasta que regreses con Jessica.

-Eso es asunto nuestro, de Jessica y mío, a ti no te incumbe.

-Dejó de ser "asunto de Jessica" desde que la dejaste. Ahora se ha convertido en "mi asunto". Te guste o no. No voy a dejar que le hagas eso.

-No tengo porqué discutir contigo cosas que "no te incumben". Ya la dije a ella todo lo que la tenía que decir, y no hay más que hablar.

-Está bien… si no puedo convencerte por las buenas, lo haré por las malas. Después de esto no te olvidarás de Kevin Winslet en lo que te reste de vida.

Alarga la mano derecha y hace aparecer una bola de energía que crece más y más hasta hacerse esplendorosa. En la otra mano sigue teniendo el mechero robado de John. Está a punto de lanzarle la susodicha bola de energía cuando alguien más habla.

-¡Nosotros también nos queremos divertir! –añade uno de sus amigos.

Kevin deshace la bola, y pensando unos segundos dice…

-Tened, entreteneros con esto –y les lanza el mechero de John.

Uno tras otro se van pasando el mechero. John intenta en vano atraparle antes que los demás, pero siempre se les adelantan, y como son muchos le toman el pelo, engañándole fácilmente. John en ese momento hubiera deseado tener el poder de Pietro, para darles su merecido.

De repente Kevin les hace a sus compañeros una señal, que sirve para que le tirasen de nuevo el mechero, y así lograr la atención de John.

-¿Le quieres? Ven a por él –exclama esbozando una sonrisa, mientras hace aparecer en su mano derecha una bola de energía.

-Sí claro, lo que tú digas.

John sabía perfectamente que eso era lo que quería para ponerle entre la espada y la pared, pero no iba a dejar que se saliera con la suya, no tan fácilmente. Tenía que distraerle. Con suerte se le caería el mechero y aprovecharía para cogerle.

-'Entonces sabrán lo que es bueno' –piensa

Se acerca poco a poco a la pizarra y coge unas cuantas tizas.

-A ver si esto te gusta más –dice sonriendo y empieza a tirarle tizas, dándole de lleno.

Enseguida sus amigotes van en dirección a John. Éste se había fijado que al lado de la puerta había un cubo con agua. Sin duda habían estado haciendo limpieza, y se le quedaron olvidado por descuido. Rápidamente le coge y tira su contenido en dirección a los bribones. Éstos caen estrepitosamente al resbalar, y por más que intentan levantarse no pueden.

-Ja Ja, eso para que aprendáis lo que es bueno –exclama John riéndose a no poder más.

Después coge el borrador, e igual que hizo con las tizas, se lo tira a Kevin, dándole en toda la geta.

-Ja Ja, así aprenderás.

-GRR –ésta me la pagas –dice enfadado.

Kevin no daba crédito a lo que sus ojos veían. En un santiamén, ese joven que había entrado hacía 10 minutos en la clase, y a quienes les tenían preparada una sorpresita, había dejado temporalmente fuera de juego a sus amigos. Al parecer el asunto había dado una vuelta de tuerca.

Es entonces cuando Kevin le lanza una de sus bolas de energía. John sabía lo que podía hacer y estaba alerta, con lo que la esquiva elegantemente, simulando tener una capa a su lado.

-¿Eso es todo lo que sabes hacer? –se cruza de brazos. Que decepción –mueve la cabeza hacia los lados.

-GRR ¡Ahora verás! –Kevin cada vez estaba más enfadado.

Le vuelve a tirar otra bola de energía, pero esta vez John se fija en ella. De esta forma puede utilizar sus poderes haciendo que una chispa vaya a parar en su mano.

Ambos se miran durante unos segundos…

De repente los dos tiran una bola; uno de energía y otro de fuego. Pero de lo que no se da cuenta John, fue que Kevin, además de lanzar la bola, también le lanza el mechero, el cual explota.

-¡Qué hiciste! –exclama John con los ojos desorbitados al ver los restos de su querido mechero. Ahora no podría utilizar sus poderes y eso era como una maldición para él.

-Ja Ja. ¿Creíste que no me las pagarías? –dice sonriendo.

-GRR…

En ese momento Kevin ve pasar rápidamente un borrón. Eso hace que aparte la vista de John. Cuando vuelve la vista hacia éste, ¡ya no está!

-¡Maldita sea! ¿A dónde se fue? –Kevin estaba furioso y a la vez extrañado –Eso sí, esto no ha terminado aquí…

Los amigos de Kevin se habían logrado levantar del suelo y estaban tanto o más enfadados que su jefe, por tal humillación a la que habían sido sometidos.

-Le encontraremos –dice uno de ellos – y ésta vez no escapará.

En ese momento la puerta de la clase se abre y entra un Magneto sorprendido.

-¿Qué ha pasado aquí? –dice con cierta autoridad.

Los jóvenes no sabían qué responderle. Lo que había hecho John no estaba planeado, ni se lo esperaban, más bien se les había pasado el tiempo volando, y ahora no tenían escapatoria. Tendrían que cargar ellos con toda la culpa del estropicio que había armado John.

-¿Y bien? –vuelve a preguntar Eric

Los jóvenes siguen en silencio…

-Está bien… Como veo que ninguno de ustedes me comenta lo sucedido…no tendré más remedio que enviarles con el director, y que sea él quien decida qué castigo os irá mejor. O tal vez incluso os expulse definitivamente del instituto, no solo por entrar sin permiso en las aulas durante el recreo, sin respetar las normas, sino por el estropicio que habéis armado.

-Fue un accidente –dice uno de ellos

-¿Cómo dices? –Eric no le cree nada.

-Creo que fue un accidente, señor – esta vez habla Kevin, intentando evitar que su amigo dijera algo que pudiera comprometerles más aún – Entramos hace cinco minutos, porque se nos había olvidado algo, y esto ya estaba así.

-¿Y no podríais haberos esperado a que empezara la clase?

-Era solo un segundo y no pensamos que pasaría nada…

-Si es como tú dices ¿Entonces cómo explicas que tus compañeros estén todos empapados? –Magneto sigue sin fiarse.

-Cuando entraron fueron directamente a sus pupitres y resbalaron –les explica el joven

-¿Y tú porqué estas todo lleno de tiza? –Eric le mira con los ojos entrecerrados y los brazos cruzados.

-Me pasó igual que a ellos, ya que esto está algo resbaloso porque también llegó agua, solo que en vez de llenarme de agua, fue de tiza.

-Parece que lo de ser patosos os coge a todos ¿no? –Piensa unos segundos –Esta bien… como me dijiste lo que pasó, espero por tu bien que sea verdad, os pondré yo un castigo.

Los jóvenes abren los ojos como platos.

-Limpiareis toda la clase en este mismo instante y delante de vuestros compañeros. Empezareis por llenar el cubo de agua y poneros a fregar.

Los chicos empiezan a hacer cosas, y los alumnos que venían con Magneto entran con cuidado de no resbalar y se sientan en sus pupitres.

-Por casualidad ¿no sabréis quien ha hecho todo esto, verdad? –pregunta Magneto a los chicos.

-Creo saber quien lo hizo, señor –dice Kevin

-¿Quién fue?

-John Allerdyce

-¿Tienes pruebas que lo incriminen?

-Sí, están aquí mismo, en el aula.

-¿Ah sí? ¿Dónde?

-Aquí mismo en el suelo –baja la mirada. Kevin estaba limpiando la pizarra con un trapo mojado, que enjuagaba de vez en cuando en un cubo con agua. A unos pasos más allá de donde estaba él, había trozos de un objeto que claramente había explotado.

Magneto se acerca y lo examina detenidamente.

-Creo que puede ser el mechero de Allerdyce, señor. Quizá haya entrado y armado todo este estropicio, para luego sin querer explotar su propio mechero.

Magneto sigue en silencio.

-Digo yo que se le castigará ¿no? No es justo que nosotros estemos limpiando lo que él hace y que encima acabe bien parado. Vamos digo yo…

-¿Te quieres callar de una vez? –ruge Magneto de malas maneras, asustando casi a toda la clase.

Kevin no vuelve a decir nada. Eric por su parte, mandó deberes a sus alumnos y no dijo nada más al respecto. Al final de la clase fue en busca de John.


Continuara…

Kevin dejó en un apuro a John. ¿Qué hará éste al enterarse de todo?

¿Se las ingeniará para salir de ésta?

Magneto ¿habrá creído la versión de Kevin?

Todas estas respuestas en el siguiente episodio XDD

Gracias por leer

¡¡¡Hasta pronto!!!