Hola ¡estoy de vuelta! ^^
Tardé en publicar porque tenía uno de los tantos bloqueos que suelen aparecer de repente. Pero ya estoy bien y estoy escribiendo el siguiente capítulo.
Espero que os guste tanto o más que el anterior.
Gracias a todos por vuestros reviews, son mi inspiración ^.^
Disclaimer: Todos los personajes de Marvel y Fox no me pertenecen, ni me pagan nada por hacer esto. Solo es por el placer de manipularlos a mi antojo XDD
Capítulo 05. La lección
-¿Estás loco o qué? –le dice Pietro a John una vez están lejos del aula.
-GRR ¡Ese malnacido me ha quedado sin mechero! Y ahora no podré utilizar mis poderes.
-Creo que no has visto la que se te venía encima ¿verdad? Y tú solo te preocupas de no tener forma de utilizar tus poderes… ojalá y solo quede en eso.
-¿De qué hablas? –no entiende nada.
-Como vi que tardabas decidí ir a buscarte. En el camino me encontré con Magneto que se dirigía para el aula en donde tú te encontrabas. Él siempre tiene la costumbre de aparecer 5 min antes de que toque el timbre para volver a las clases. Por suerte no me vio y te pude sacar de allí antes de que llegara. Si te hubiera visto allí… seguramente te habría echado la culpa de todo el estropicio que allí había. ¿A qué fuiste? Y ¿por qué estabas con Kevin y los demás?
-Bueno para empezar… fui a por algo que había olvidado y me los encontré allí. Me estaban esperando. Y todo el estropicio que viste lo formé yo, para defenderme.
-¡¿Qué?! –Le mira con los ojos llenos de sorpresa –será mejor que me lo expliques todo desde el principio –dice mientras bajan las escaleras en dirección hacia el gimnasio.
Poco a poco John le estuvo contando a Pietro todo lo sucedido. Después de la clase de gimnasia les tocaba música, por lo tanto aún no habían vuelto a su clase, ni sabían cómo la habían dejado Kevin y los demás.
-Ya me imaginaba yo algo así –le comenta Pietro a John una vez hubo acabado la historia.
-Creía que se iba a salir con la suya… pero le salió el tiro por la culata –comenta John la mar de feliz.
-No le subestimes. Suele ser de los que no se rinden y puede meterte en algún embrollo sin que tú te des cuenta y a la más mínima.
-¿Cómo sabes todo eso?
-Bueno siendo el primo de Lance… digamos que pasé algún tiempo con él, "conociéndonos", cuando en una ocasión se mudó con nosotros unos días a la casa del bosque.
-Según veo no te cae bien ¿no? –dice con una sonrisa.
-Es un creído y le gusta dar órdenes a todo lo que se mueva. No le soporto –se cruza de brazos.
-Espero que no se vuelva a meter conmigo, sino…
-Ten cuidado con lo que haces. Tú sueles ser impredecible, pero él también. Si no me equivoco, Magneto le tuvo que haber pillado infraganti, y seguro que cambió la versión de la historia a su favor –dice Pietro pensativo –Lo más seguro es que te haya echado la culpa de todo.
-¡Pero no tiene pruebas!
-¿No dejaste nada que te pudiera incriminar? –le pregunta acercándose un poco más a él, mirándole con los ojos entrecerrados.
-Creo que no –dice pensativo.
-¿Seguro? –vuelve a insistir.
-¡Espera! Kevin lanzó mi mechero cuando nos estábamos enfrentando. Aunque quedó para el arrastre eso podría ser una prueba ¿no crees?
-Bueno si quedó inservible también estará irreconocible y por lo tanto no habrá forma de probar que fuiste tú. Eso sí, has de planear algo para prepararte. Seguro que con lo que le dijo habrá hecho que mi padre dude… y si duda lo primero que hace es buscar respuestas.
John abre los ojos como platos.
-¿Magneto es tu padre?
-Sí –dice confundido – ¡pero si ya lo sabías! Bueno… -sacude la cabeza intentando pensar en otra cosa. Él también estaba algo sorprendido con el cambio que había dado John y sobretodo su constante falta de memoria. – si mi padre duda de que ese objeto irreconocible que dejaste en el aula es tuyo… vendrá, y te dirá que le muestres tus poderes, y así se cerciorará de sí Kevin decía la verdad o no.
-Entonces ¿qué hago? No tengo otro igual de recambio.
Pietro esta pensativo unos segundos…
-Ven, tengo una idea –dice de repente.
Ambos se levantan de su asiento, y como la profesora se estaba retrasando, aún tenían tiempo. Se dirigen hacia la mesa de un compañero. Éste estaba acabando de dar unos cuantos retoques a un dibujo, y cuando ellos llegan levanta la cabeza triunfante.
-¡Hola! –les saluda
-Hola Chad –dice Pietro – Te quiero presentar a un amigo –señala a John – Este es John Allerdyce. John, éste es Chad.
-Hola, me puedes llamar Pyros.
Chad solo se limita a sonreírle.
-¿Qué estás haciendo? –pregunta Pietro con curiosidad mirando su cuaderno.
-Espera y verás… -el joven toca el dibujo y en un santiamén éste cobra vida. Sin duda se le daba bien lo de dibujar ya que se podía apreciar perfectamente de qué se trataba. Era un dragón en miniatura, que dio unas cuantas vueltas a su alrededor, para después sumergirse de nuevo en las páginas del cuaderno.
-Vaya… -dice John sorprendido.
-Su poder es místico –le explica Pietro – Puede crear todo lo que él quiera, con solo dibujarlo, y después decidir si quiere que permanezca sólido o no. –Quizá puedas ayudarnos –dice esta vez dirigiéndose a su amigo.
-¿Qué puedo hacer por vosotros? –Chad les dedica una de sus esplendorosas sonrisas.
Al rato…
Jean ya había llegado, y llevaban como 10 minutos dando clase de música, cuando alguien llama suavemente a la puerta.
-Adelante –dice Jean cuando la clase queda en completo silencio, cosa que solía pasar siempre que algo les llamaba la atención.
-Disculpe mi intromisión, señorita Grey. Quisiera pedirle que me dejara hablar 5 minutos con el joven John Allerdyce. Solo será un momento.
-Está bien, Eric. John ¿Podrías salir un momento? –se acerca a su pupitre.
John solo asiente con la cabeza, y levantándose de su asiento se dirige hacia la puerta, no sin antes dedicar una mirada a Pietro de "¿Cómo lo sabías?". Todas las miradas estaban puestas en él, y hasta que no sale de la clase, ésta no vuelve a la normalidad. Jean continúa con su materia, y al rato manda deberes que hacer a todo el mundo, pudiendo así volcarse en los papeles que tenía sobre su mesa.
-Chss -Wanda intentaba llamar la atención de su hermano, que estaba unas cuantas mesas más atrás, sin conseguirlo.
-Espera que yo te ayudo –la dice Kayla en la mesa de al lado. Ésta centra su atención en Pietro, y susurrando unas palabras logra que reparara en ellas. Eso sí, se sobresalta, pegando un brinco en su asiento.
Wanda le lanza una notita, la cual coge rápidamente sin que se diera cuenta nadie. Ésta dice…
-¿Por qué crees que habrá venido Magneto a buscar a John? ¿Qué querrá? ¿John podría tener problemas?
Contesta
Pietro escribe por la parte de atrás de la nota.
-Si hace todo lo que le he dicho, no creo que tenga ningún problema. Todo viene por una trampa que le tendió Kevin. Ya te lo explicaré todo más tarde.
Ah, ¡Y no me mandes más mensajes! (Que te conozco)
Cuando Wanda lee aquello pone cara de inocente, como si seguir haciéndole preguntas fuera algo que no se le hubiera pasado por la cabeza.
Mientras tanto fuera de clase…
Nada más salir del aula John se queda sorprendido al ver a Magneto. Tenía el mismo aspecto de siempre, sí, pero notaba que algo en aquella mirada, en sus ojos, había cambiado. Como si en esta dimensión tuviera un peso menos, o algo por lo que ya no se tuviera que preocupar. Incluso podía jurar que era "feliz".
Se sientan en unos asientos cercanos. El primero en hablar es Magneto.
-Tú tienes la habilidad de manejar el fuego, pero no le puedes crear ¿me equivoco?
-No señor
-Quiero que me hagas una demostración –le pide
Todo estaba pasando tal cual le había dicho Pietro que sucedería. `Que bien le conoce´-piensa. Sin más demora introduce su mano en el bolsillo de su chándal y saca un mechero idéntico al anterior. Por consiguiente le abre y pasa la llamita de éste a su mano, haciendo formas de animales en miniatura que se mueven, para luego cambiar continuamente de forma. Después, cierra la mano haciendo desaparecer la llama y se guarda el mechero.
Magneto estuvo muy atento a cada movimiento y tal y como él había supuesto ese joven jamás se separaría de algo tan valioso para él, como era su mechero, siendo la fuente de su poder. Tampoco creía que hubiera podido hacerle explotar por accidente, ya que manejaba su poder perfectamente. Pero antes de dar por hecho esto o aquello, prefiere cerciorarse mejor.
-¿Estuviste en clase durante el recreo?
-No –miente – estuve con mis amigos todo el tiempo. Si no me cree pregúnteles.
-Gracias por tu tiempo, eso era todo –se levanta – nos veremos en clase.
Magneto estaba cada vez más furioso. Estaba claro que Kevin le había mentido y todo aquel estropicio de la clase lo había hecho él. Pero eso no se iba a quedar así.
Mientras tanto en el aula…
-¿Estás seguro que no habrá sospechado que le mentiste? –le pregunta a Kevin uno de sus amigos.
-No lo creo. Ja, Ja, el iluso se lo creyó todo. Ahora solo falta que le den su merecido al estúpido de John. Seguro que después de esto se le quitarán las ganas de desafiarme. –comenta con voz orgullosa y triunfante.
En ese momento entra en el aula un encolerizado Magneto. A pesar de que deseaba ahogarle en ese mismo instante, prefiere mantener la calma y hacer algo mejor. Comienza la clase como si nada, pidiéndoles a los chicos que abrieran su libro de lengua por la página 2.
En aquella clase también estaba Kayla. Ella iba a 4º de la ESO y Magneto estaba en el aquel momento dando clase a 1º de Bachillerato, pero como ella iba muy adelantada en esa materia pues decidieron pasarla a ese aula, al menos solo para esa clase. A ella no la gustaba mucho la idea, por eso de ser el centro de atención, pero como no tenía más remedio que aguantarse, prefería intentar pasar desapercibida.
-Por favor Kayla, ¿puedes empezar a leer? –la pregunta Magneto educadamente.
-Sí señor –responde
Kayla comienza a leer mientras Eric se pasea por la clase, sin perder de vista, ni por donde iba la lectura, ni qué hacía a cada segundo Kevin. No han pasado ni 5 minutos cuando Magneto observa que su objetivo presta más atención a Kayla que a la propia lectura.
-Señor Winslet prosiga –dice Eric de repente, cogiéndole desprevenido.
Kevin mira rápidamente el libro, intentando averiguar por donde lo había dejado Kayla.
-Ermm –es lo único que oyen todos.
-Según veo, para usted es más importante estar al pendiente de la señorita Kayla, que de su libro ¿verdad?
Toda la clase comienza a reírse del comentario.
-Ya que estando sentado detrás… -prosigue Eric- centra toda su atención aquí delante, háganos el favor de cambiarse de sitio, justo al lado de su musa. A ver si teniéndola al lado puede prestar la atención necesaria a su libro, o a la pizarra.
La clase sube aún más el volumen de sus risas haciendo enrojecer a Kevin de la vergüenza. Éste baja la mirada hacia su libro, se escurre un poco en la silla y pone los codos sobre la mesa intentando taparse la cara.
-¿A qué espera Señor Winslet? –dice Magneto intentando contener la risa.
Kevin recoge sus cosas y atraviesa la clase sin mirar a sus compañeros. Sabía que si rodeaba la cara los vería haciéndole burlas o riéndose, y eso no podría soportarlo.
Finalmente Kevin llega al pupitre de la 1ª fila.
-Ahora vuelve a abrir el libro y comienza a leer por el 2º párrafo. –le manda Magneto
Kevin hace lo que le pide sin pronunciar palabra alguna. Al poco rato de comenzar a leer, todos se han dado cuenta que la lectura no era su fuerte, precisamente. Se equivocaba cada dos por tres, trabándose en palabras simples y además cada vez estaba más nervioso.
-Se ve que tendré que mandarte de nuevo a 1º de la ESO para que aprendas a leer correctamente.
Kevin le mira con los ojos abiertos como platos. Estaba seguro que era capaz de cumplir su amenaza.
-No será capaz ¿verdad? Es una broma ¿no? –dice nervioso mirando primero a sus compañeros y luego a Magneto.
-Si no quieres que haga eso… -pone las manos sobre la mesa y le mira fijamente con una mirada penetrante. –será mejor que admitas aquí, delante de tus compañeros, que fuiste tú el que armó todo el estropicio de antes, y que quisiste echarle la culpa a un alumno para zafarte.
Kevin se queda sin habla. Ahora no solo tenía que soportar la burla de todos sus compañeros, sino que también había subestimado a Magneto, creyendo que le podría engañar y ahora ¡le había descubierto! ¿Le habría dicho John algo para que le hubiera llevado directamente a él?
-¿Y bien? Estamos esperando –Magneto comienza a impacientarse.
-Eso no es cierto, Señor –dice con voz temblorosa.
-Ah ¿no? –Se dirige a Kayla- Querida ¿has visto en el recreo al Señor John Allerdyce con su mechero? ¿Ha faltado en algún momento?
-Sí Señor. Le he visto en el recreo y llevaba su mechero. Y no, en ningún momento se ha separado de sus amigos. –Aunque Kayla no estaba enterada de lo sucedido, prefería decir algo a favor de John que darle la razón a un desconocido. De alguna manera sabía que así ayudaría.
Magneto mira a Kevin con el ceño fruncido y después añade:
-Como castigo tendrás que sentarte en todas mis clases por el resto de trimestre a mi lado en la mesa del profesor. –camina hasta la mesa y suelta su libro.
-¿¡QUE!? –Kevin no podía creérselo. Si hacía eso estaría a la vista de toda la clase y lo más bochornoso sería que parecería un niño de primaria que no sabe ni contar hasta 10.
-¿Tienes alguna objeción jovencito? Desde ahí podrás prestar más atención a tu musa –la clase comienza de nuevo a reír- y también aprenderás a leer correctamente. Espero que así aprendas la lección.
Ante las risas de sus compañeros se vuelve a poner rojo de vergüenza.
-Ninguna objeción, Señor –acaba diciendo en voz baja, pero lo suficientemente claro como para que Eric no comentara nada más.
En ese momento suena el timbre, avisando el final de las clases.
Continuará…
En esta ocasión parece que a Kevin le salieron las cosas mal pero…
¿Tratará de vengarse?
Y si lo hace…¿Qué hará esta vez?
Gracias por leer
¡Hasta pronto!
