¡Hola! ^^ Ya estoy de vuelta.
En el capitulo anterior, vimos cómo Pietro les daba a todos la noticia de lo mal que se encuentra Kayla. También vimos, cómo John se abalanzó sobre Kevin y cómo a éste le impusieron un merecido castigo. ¿Qué tal seguirá Kayla? ¿Se recuperará?
Todo esto lo sabréis por fin hoy ^^
Por cierto, antes de que se me olvide XDD
*Marimar: Espero que te guste este capítulo tanto o más que el anterior. Y no te desesperes ya habrá tiempo para que salga Gambito XDD
*Crystal Luna: ¡Bienvenida! Muchas gracias por tu review. Me imagino todo el esfuerzo que tendrás que hacer para imaginarte a John con otra XDD
Disclaimer: Todos los personajes de Marvel y Fox (excepto mis OC) no me pertenecen, ni me pagan nada por hacer esto. Solo lo hago por el placer de manipularlos a mi antojo XDD
Capítulo 10. Un nuevo sentimiento
A las 5 de la tarde…
Lance llegó a las 5 en punto al hospital, y preguntó en qué habitación tenían a Kayla. Subió y se encontró al médico acabando de revisarla y tomando unos apuntes. El doctor al verle, le saludó y le dijo que se sentara, que tenía que comunicarle algo importante.
En ese momento, estaba frente al hombre, esperando a que le dijera eso "tan importante". Presentía que no debía de ser nada bueno por la cara tan seria que tenía el médico.
-No sé si sabrás esto o no, pero mi deber es decírtelo –empieza el hombre.
Lance le observa expectante desde su asiento.
-Le hicimos muchos análisis a la joven, y no detectamos mutación alguna.
Lance abre los ojos sin poder creerlo.
-¿E-Está seguro? –pregunta con un hilillo de voz.
-Desgraciadamente sí –el doctor asiente con la cabeza –como doctor mi deber es cuidar por su salud, por lo que aún así la intentaremos reanimar, aunque está muy débil y es poco probable que se recupere.
-¿No tenéis a alguien que pueda curar o algo así? –pregunta Lance.
-Sí así fuera ya no estaría en esa cama luchando por su vida –responde- No podemos hacer nada más –se levanta- Lo siento –sale por la puerta.
Lance permanece pensativo un buen rato más. ¿Cómo era posible que no se pudiera hacer nada? Aún no se lo puede creer. Y ¿cómo se lo diría a los demás? Seguía así, cuando entra John a la habitación.
-¡Hola! –saluda mientras se acerca a la cama -¿Cómo está? –pregunta.
-Muy mal. Los médicos no dan esperanzas- responde con voz triste.
-¡Eso no puede ser! –Se sienta en el sillón casi al lado de la cama.
-No encuentran a ningún mutante que tenga poderes de curación –le explica.
John se levanta como si de repente se le hubiera ocurrido algo.
-Yo conozco a la persona idónea –se dirige a la puerta.
-¡Espera! Voy contigo –sale por la puerta con él.
Van en coche hasta la dirección que le indicó John. Llegan y se bajan.
-¿Es aquí? –pregunta Lance quitándose las gafas, enganchándolas en el suéter, y mirando el barrio.
-Sí –responde John observando la casa.
-¿Por qué yo no conozco a nadie de por aquí? –dice extrañado.
-Tengo amigos extra –le mira sonriente.
John recuerda haber encontrado una agenda en su cuarto, un par de semanas atrás. Le echó un vistazo y reconoció el nombre de un mutante que él había conocido estando con Magneto, reclutando mutantes. No podía ser casualidad que el nombre fuera igual y que no le conociera ¿o sí? De todas formas, no tenía tiempo de investigar y en unos momentos saldría de dudas.
Se acercan a la casa y tocan al timbre. Abre la puerta una mujer.
-Disculpe ¿ésta es la casa de Bruce Maxwell? -Pregunta John cerciorándose de que no se había confundido.
La mujer los mira unos segundos antes de responder.
-Sí ¿qué quieren? –dice desconfiando.
-Soy un amigo de Bruce, y quería saber si se encuentra en casa –prosigue John.
-No se encuentra. Váyanse –y cierra la puerta.
-Qué mujer más agradable ¿verdad? –le dice Lance a su amigo.
Se dirigen al coche pero antes de llegar observan como un joven se acerca a la casa. John va a su encuentro.
-¡Hey Bruce! –se acerca y le da la mano. Sin lugar a dudas era él.
-¡Vaya! ¡Cuánto tiempo! –se abrazan
-Mira, te presento a un muy buen amigo, Lance Alvers aka Avalancha –Lance se había acercado también y John aprovechó para presentarles.
-¡Hola! –se dan la mano.
-Bueno y ¿qué os trae por aquí? –pregunta Bruce.
-Me gustaría decirte que solo venimos de visita pero es que… necesitamos tu ayuda –exclama John con voz decidida.
En el hospital…
-¡Vaya! Qué solitario está esto –se dice Pietro al entrar al cuarto de Kayla y no encontrar a nadie.
Le suena el móvil y lo coge.
-¿Sí? –Espera- Ah hola amorcito –espera- no, aún no le dije nada –espera- ¿Qué porque? Porque estoy en el hospital –espera- ¡No, no te alarmes! Es por una amiga de Wanda. Se llama Kayla y está muy grave –espera- ¿La conoces? Ok, te diré la dirección…
Mientras tanto, se da una vuelta por el cuarto. De pronto, oye algo raro en el monitor y se da la vuelta.
-¡Luego te llamo amor, se puso peor! –y cuelga.
Sale corriendo a súper-velocidad en busca de un médico.
15 min después…
Lance, John y Bruce llegan al hospital. Al llegar a la sala de espera, ven a Pietro sentándose y levantándose del asiento, dando vueltas como loco, hecho un manojo de nervios.
-¿Qué te ocurre Pietro? –le pregunta Lance al llegar a donde estaba su amigo.
-¡Hola chicos! Menos mal que llegasteis ¡Os estuve llamando y no dabais señales de vida! –casi grita.
-Será por la cobertura –dice John sacando de su bolsillo su teléfono móvil y mirando la cobertura -¿Qué pasa?-
-Es Kayla, se puso peor. Los médicos no hacen más que entrar y salir, pero ¡no dicen nada! –se sienta en un asiento.
John mira a sus amigos alarmado.
-¡Vamos Bruce! –le dice.
-Sí –salen corriendo.
Llegan a la puerta, convencen a un guardia, que hacía ronda para que nadie pasara sin permiso, de que Bruce puede ayudar. Le dejan entrar solo a él, y una vez dentro se acerca a la joven y la toca con la mano en la frente. Un rayo de luz resplandeciente sale de su mano y recorre todo el cuerpo de Kayla brillando allá por donde pasa.
Entonces la joven se despierta sobresaltada y se sienta en la cama, como si hubiera tenido una horrible pesadilla que parecía no iba a acabar nunca.
-Tranquila, todo saldrá bien –dice Bruce.
Kayla está desorientada.
-¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? –pregunta.
-Ya todo pasó, recuéstate –intenta tranquilizarla.
Kayla hace lo que le dice y repara en los médicos que se llevaban cosas del cuarto. Su médico se acerca a la joven.
-Gracias muchacho, le devolviste la vida –sonríe y mira a la joven- bienvenida de nuevo.
Ve que Kayla le va a preguntar algo.
-Tranquila estás fuera de peligro –y se va.
John esperaba en la sala con Lance y Pietro. Al ver a los médicos salir se acerca a uno.
-¿Qué pasó? –pregunta nervioso.
-Tú amigo le devolvió la vida –sonríe- Podéis pasar a verla pero no estéis mucho rato, tiene que descansar.
John mira a sus amigos y sale corriendo en dirección al cuarto de Kayla. En cuanto la ve se acerca y la abraza. Prácticamente, se abalanza sobre ella.
-John me falta el aire –dice la joven con un hilillo de voz.
-Oh, perdona –se separa- No pretendía abrazarte tan fuerte –le salen los colores- es solo que… me alegro mucho de verte recuperada.
-Sí, sí, lo que tú digas Romeo –salta Pietro apartándole mientras se acerca –me alegra ver que decidiste regresar con nosotros –sonríe- eso sí, nunca más nos vuelvas a dar éste susto ¡casi nos da algo!
Todos se ríen del comentario.
-Te debo una –John se acerca a Bruce y le da palmaditas en el hombro- De veras, gracias –dice con sinceridad.
-Ya sabes que para lo que sea me puedes llamar –responde- Para eso somos amigos ¿no? –sonríe-
Al día siguiente…
Cuando John va al hospital se encuentra con que ya habían cambiado de habitación a Kayla. Entra sigilosamente.
-¡Hola! –Saluda- ¿Qué tal te sientes hoy? –se acerca
-¡Hola! Ya mejor, pero ¡estoy harta de estar en cama! –suspira
-Te tengo una pequeña sorpresa –sonríe.
Kayla se da cuenta de que esconde algo tras de sí.
-¿Qué es? –pregunta intrigada.
-Cierra los ojos –dice simplemente.
Ella hace lo que le pide.
-No vale mirar ¿eh? –John
El joven se acerca y deja lo que lleva en su regazo.
-Ya puedes mirar.
Kayla abre los ojos lentamente.
-¡Vaya! Te acordaste… -exclama ella casi en un susurro, muy emocionada.
En su regazo, John le había dejado una cesta pequeña, envuelta en un plástico trasparente, y con un lacito rojo. Dentro, se podía ver una gran variedad de golosinas de todo tipo.
-Te lo prometí ¿no? Además, ¿cómo me iba a olvidar de la apuesta que hicimos si por ti por fin acabé la dichosa redacción de español? –la dice sonriendo.
-Gracias –sonríe también.
-¿Por qué? ¿Por esto? –pregunta John
-Sí, pero sobretodo por salvarme la vida –Kayla baja la mirada –si no fuera por ti… -no acaba.
-No pienses en eso, piensa que ya todo acabó y que estás bien. Además, todo lo hizo Bruce –la intenta animar.
-Ya lo sé, y ya le di las gracias, pero tú le trajiste –se explica la joven- Y pensar que todo fue por el maldito de Kevin –dice con resentimiento.
-No pienses en nada. Sobre todo porque él ya no te podrá hacer nada más. Le mantienen a régimen sus poderes y no los puede usar –explica.
-¿Qué? ¿Pero cómo…? –se queda sorprendida.
-Todo por la solidaridad del profesor Eric Lensherr –dice lentamente.
-¡Vaya! Pero eso no quita que siga molestándome –la joven baja la mirada -¡es un incordio!
John se acerca más y la abraza fuertemente. La joven se sobresalta. No se lo esperaba, pero aún así corresponde al abrazo con gusto.
-No dejaré que se te acerque –asegura.
No sabía por qué, pero de un tiempo a esta parte, dentro de él había nacido la necesidad de protegerla, de todo o todos los que la pudieran hacer algún daño. Solo pensar en que pudo haberla perdido… no podía soportarlo.
Días después…
Los médicos seguían manteniendo en observación a Kayla. Decían que era necesario para evitar futuras recaídas. Prácticamente, todos los alumnos habían ido ya a visitar a la joven, incluida Wanda, que se la pasaba casi todo el día acompañando a su amiga.
John, por su parte, estaba entre el hospital y en la casa del bosque de acá para allá. Una tarde, Pietro le encuentra en la sala, sentado en el sofá, pensativo.
-¿Qué te ocurre? –le pregunta al sentarse.
-Eso quisiera saber yo –responde con fastidio.
-¿A qué te refieres? –Pietro no le entiende.
-¡No puedo dejar de pensar en ella! –exclama entre incrédulo y enfadado.
-Te refieres a… ¿Kayla? –pregunta dudando.
John solo le mira y suspira. Luego se levanta.
-Ahh… -sonríe- ¿Y cuando la ves qué sientes? –vuelve a preguntar Plateado.
- Que el corazón se me va a salir del pecho –dice mirando por la ventana y dándole la espalda –No sé qué rayos me ocurre pero no puedo evitarlo.
Pietro se levanta y se acerca.
-Lo que tienes se llama amor –pone una mano en su hombro- Nos pasa a todos tarde o temprano –sonríe.
¿Qué? No, todo menos eso –dice dándose la vuelta y mirando a su amigo sorprendido.
-Síguetelo negando si quieres, pero es eso. Tarde o temprano te darás cuenta –se sienta en el sofá –Ya me lo dirás. Ja, Ja, quien lo diría –ríe a carcajadas.
-No te burles ¿quieres? –John también se sienta, tapando su rostro, con las manos en la cabeza.
El motivo por el que Johnny se negaba una y otra vez lo evidente para Pietro, era porque no lo había previsto, y mucho menos en una dimensión alternativa. ¿Qué haría cuando supiera cómo volver a su universo? De ninguna forma podría llevársela consigo, y no soportaría dejarla. Simplemente él no estaba preparado para ello.
-Oye… Quería comentarte algo –dice Pietro serio.
-Dime ¿qué ocurre? –Se incorpora. A John se le hace extraño ese cambio tan repentino.
-Es sobre tu hermana –dice nervioso.
-¿Qué pasa con ella? –al joven no se le pasa por alto los nervios de su amigo.
-¿Tú aceptarías que tuviera novio? –se mueve inquieto en el sillón.
-Depende –responde John pensativo.
-¿De qué? –Pietro.
-No aceptaría a un humano bajo ningún concepto –se explica mejor.
Pietro suspira relajándose un poco.
-`Al menos por ese lado estoy salvado´ -murmura.
-¿Has dicho algo? –pregunta John, que cree haber oído algo.
-No, nada –responde rápidamente
-¿Porqué lo has preguntado? ¿Es que sabes de alguno que le esté rondando? –Dice enfadado e incorporándose un poco en el sofá –Porque si es así soy capaz de matarle –hace aparecer una llamita en su mano derecha mientras sus ojos castaños brillan con malicia.
Pietro palidece.
-Es que… -baja la mirada a sus manos, las cuales reposan en su regazo- Siento lo mismo que tú sientes por Kayla –le mira- John, estoy enamorado de tu hermana –dice finalmente suspirando.
Johnny se le queda mirando entre incrédulo y sorprendido.
-¿Pasó algo entre ustedes? –pregunta manteniendo el mismo tono de voz severo.
Pietro le mira. Ya había empezado, asique lo mejor era soltarle toda la sopa.
-Somos novios –responde sosteniéndole la mirada- La amo y nunca la faltaría al respeto –prosigue- No te dice antes por todo lo que ha pasado con Kayla.
John sin decir nada más, de repente se abalanza sobre su amigo, haciendo que pegara la espalda en en asiento del sofá, quedando encima de él. Luego le coge del suéter.
-Di tus últimas palabras –sentencia John haciendo aparecer una bola de fuego en su mano derecha.
-No estarás hablando en serio ¿verdad? –dice Pietro mientras palidece aún más e intenta soltarse.
Pasan unos segundos.
-Di adiós –salta John, y luego se prepara para lanzar la bola de fuego.
-¡NOOO! –grita Pietro cerrando los ojos fuertemente poniendo sus manos en cruz como si fueran una barrera protectora.
En el último momento, John se echa a reír, hace desaparecer la llama y le deja libre levantándose. Pietro abre los ojos y baja las manos incrédulo. Se incorpora.
-¿Por qué has hecho eso? –pregunta molesto viendo a John reírse a no poder más.
-¿Cómo era? –Le pregunta- ¡NOOO! –Imita a Pietro poniendo sus manos en cruz y cerrando los ojos –luego vuelve a su posición anterior y sigue riéndose.
Pietro frunce el ceño.
-Ja, Ja, que gracioso–
-Ja, Ja, Ja, Ja –no deja de reír- No puedo creer que te lo hayas tragado. ¡Hasta te quedaste pálido! Ja, Ja, Ja, Ja ¡qué cara pusiste!
-Entonces… ¿lo aceptas? –pregunta cruzándose de brazos.
John intenta contener la risa. Respira hondo.
-¿Por qué no? Sé que puedes llegar a ser un rompecorazones, pero si mi hermana Evelyn te escogió es porque confía en ti y eso significa que le demostraste tu amor –sonríe- Ah, y lo de antes ha sido por burlarte de mí de esa forma –dice con aires de superioridad y alzando la cabeza.
-¿Sí? Ya verás –utiliza sus poderes y gira alrededor de él.
-¡Hey! –intenta cogerlo para que no le siguiera produciendo ese mareo.
Continuará…
En este episodio, gracias a que John recurre desesperadamente a un amigo que ni siquiera sabe si realmente está en esa dimensión, ha podido conseguir que Kayla se recupere.
Por otro lado, John tiene sus dudas sobre lo que siente realmente por Kayla. ¿Lo aceptará tarde o temprano? Al menos, su amigo piensa que es amor, pero ¿seguirá negándolo?
Pietro, al fin le ha contado a John sobre su relación con Evelyn. Tenía miedo de cómo fuera a reaccionar, pero para su alivio no tiene nada en contra.
¿Qué pasará ahora? ¿John aceptará que lo que dice su amigo es cierto? ¿Kevin volverá a hacer de las suyas?
Todo esto en el siguiente episodio
Gracias por vuestros reviews ^^
¡Nos vemos!
