Avatar es propiedad de la 20 Century Fox y de James Cameron.

Solo utilizo los personajes esperando retornarlos a salvo.

Espero que esto no se considerado plagio, si es así haganmelo saber

Si no han visto la peli mejor se abstienen de leer esto ya que contienen spoilers que podrían arruinar la sorpresa de ver esta fantástica película por primera vez.

Parecía que ya estaba dentro

Volví a mirara a los niños, parecían estar mas despiertos que nunca. Mire a Neytiri a través de el entretejido natural y vi, con total indignación, que había logrado que el bebe Tommy se durmiera. Vaya si tenia talento, era demasiado maternal.

- hijos, creo que es hora de ir a dormir – dije intentando sonar autoritario

Ambos mellizos comenzaron discutir en voz alta, tan alta que Neytiri me miro enfadada.

- por tu bien "ma" Jake, espero que Tom no decida regresar de los sueños.

Calme a mis hijos diciéndoles que iba a retomar la historia.

Vi que Neytiri se daba la vuelta acomodando al bebe en sus brazos y concentrando toda su atención en mi.

Ahora la misión debía ser cumplida. Como había sido siempre, con Neytiri era rápido o morías.

Bueno en este caso era rápido o dormías en la cueva del "ikran" por ocho días.

No era que los sopranos "banshees" entonaran el tipo de opera que te permitía dormir, así que no me quedo mas opción que continuar mi historia con una espectadora de mas, una que era mucho mas exigente que los niños.

Suspire mientras recordaba en donde lo había dejado.

Parecía que ya estaba dentro. Si hubiera estado sentado al frente de una nave hubiera podido decir que me había metido en un agujero negro pero con mucha luz y colores, lo cual era bastante absurdo.

- Jake....Jake -

Veía oscuridad por el momento así que como instinto humano comencé a parpadear para aclarar mis ojos. Luz, cegadora, después enfoque de sombras, parpadee, finalmente dos humanos inclinándose sobre mi.

- reflejo pupilar conservado – menciono una voz masculina poniéndome una linterna en el ojo izquierdo.

Aun no hablaba, era una sensación extraña. Alguien trono los dedos cerca de mis orejas.

Al parecer, por lo que dijo, eso también estaba bien.

Finalmente pude hablar

- hola chicos – fue lo único que se me ocurrió decir. Ellos estaban usando algún tipo de protección corporal y mascaras de oxigeno, yo no. Claro, el humanoide tenia el sistema respiratorio adaptado a el gas que respiraban en Pandora.

Comenzaron a atacarme con preguntas de índole físico, yo respondía a lo que mejor podia. Sentía un poco de frió en mis pies....

Sentía frió en mis piernas....

No. Hacia mas de seis años que no sentía nada de la cintura para abajo.

Sin poder lidiar con la incertidumbre que me carcomía levante mis manos, solo que ya no se trataban de mis manos en absoluto, o si lo eran, al menos tenia cinco dedos, pero eran el doble de tamaño de las que tenia antes, y tenían el color azul eléctrico.

Me erguí en la camilla donde estaba acostado tomando medio dimensión de el cuerpo pesado que estaba manejando ahora. Inmediatamente dirigí mi mirada al karma de mi vida, mis piernas, a las que el cerebro ordeno moverse.

Y ellas respondían, las piernas respondían.

Algo mágico y extraordinario pasaba ahí, sentía tanta emoción como si de repente volviera a ser un niño y me hubieran regalado el juguete que ansiaba enormemente. Las moví mas sintiendo la áspera sabana debajo de ellas, también eran mucho mas largas, musculosas y azules.

- no tan musculosas – susurro Neytiri levantando la mirada del bebe, sus ojos nos recorrían ampliamente interesados. Genial, ahora también la había cautivado a ella. Definitivamente debí ser payaso o mago en alguna otra vida. - Todo lo que fue, lo que supo, lo aprendió conmigo, incluso el hecho de muscular sus piernas.

- vaya, madre. Y yo que creía que padre lo había aprendido todo espontáneamente.

Neytiri sonrió con malicia. Genial, perdía el respeto frente a mis hijos.

En fin, me encontraba hablando de mis musculosas piernas, aquellas que podia mover y con las que podia sentir, era una sensación que hacia demasiado tiempo había deseado tener, pero solo ahora e indirectamente gracias a Tommy podia tener.

Me senté rápidamente halando de ciertos cables conectados al cuerpo. Ellos seguían diciéndome cosas como que me lo tomara con calma, que les dijera que sentía, si sentía mareo y eso, yo solo podia sentir el frío piso donde estaban mis pies. Deje que los dedos reptaran por ese baldosin un par de veces. Detrás de mi escuche a Norm siguiendo a pies juntillas todas las explicaciones e indicaciones que le daban. Yo estaba llevado por la emoción sin nombre que me producía tener mis piernas de vuelta.

Súbitamente me puse de pie. Hacia mas de seis años que no estaba de pie por lo que tambalee mientras me acostumbraba a tener caderas móviles de nuevo.

- ja! - exclamo suavemente Neytiri – apuesto que se puso a bailar usando sus nuevas caderas -

Los chiquillos rieron suavemente también pero no mire enfadado a Neytiri, ya había conseguido que el respeto a mi por mis hijos cayera aun mas bajo.

El mareo volvió, pero conocía la sensación demasiado bien, aquellos movimientos que nunca se olvidan y mas cuando habías deseado sentirlos como nada en el mundo.

Estaba de pie, nuevamente estaba de pie. A las personas que me rodeaban no parecía gustarles eso, seguían dándome indicaciones una tras otra mientras yo seguía tambaleándome intentando equilibrarme después de seis años. Finalmente cuando me estabilice quise quitarme los cables que tenia conectados, con tan mala suerte que al no saber manejar ese cuerpo muy bien me di la vuelta y tropecé con la fuerte cola una de las mesas de mayo, en donde habían ciertas herramientas punzantes.

Alguien grito algo mas fuerte pero yo me fui hacia el vidrio que tenia frente a mi dando tres torpes pasos. El científico moreno me decía algo relacionado con el Avatar pero lo único medianamente inteligente que se me ocurría decir era

- esto es genial -

Era genial, jamas me hubiera imaginado que la ciencia podia llegar a esto, solo me preocupaba por matar gente, obedecer ordenes y odiar la ciencia y ahí estaba, un cuerpo diseñado por la ciencia, para mi hermano, y en el que me encontraba en ese momento, de pie, caminando.

Vaya, vaya.

Me arranque los cables finalmente y antes de que me alcanzaran salí por una de las puertas laterales. Realmente daba zancadas cada vez que ponía un pie delante del otro. Empuje mas puertas mientras salia hasta que la ultima de ellas me dio la libertad que buscaba, daba a un campo de entrenamiento militar, con demasiada vegetación y luz.

Parpadee acostumbrando a esos ojos a esa luz del día que se proyectaba sobre el campo. Escuche los pasos pesados del avatar de Norm detrás de mi y empece a correr torpemente pasando frente a dos avatares tan altos que estaban jugando baloncesto. Me metí entre ellos medio interrumpiéndolos y pidiéndoles disculpas, cada vez podia manejar este cuerpo con mas facilidad, o eso creí hasta que casi fui abolido por un par de piernas de robot ambulante. Lo esquive también disculpándome y cuando menos lo pensé eche a correr sin importarme nada.

La perfecta sensación de sentir el viento rozar con mi cara, de sentir el suelo duro bajo mis pies, era algo con lo que había soñado por años. Corría como si me llevaran los diablos mirando como todo a mi alrededor pasaba rápido de una manera en que no se podia hacer estando en una silla de ruedas. Corrí y corrí hasta que deje atrás a Norm y a todo lo demás menos el campo.

Luego frene y respire hondo recordando todos mis días de entrenamiento en la marina.

- oye marine! -

Me llamo una voz que reconocí como la de Grace, solo que no era Grace llamándome en absoluto. O si era ella, era ella con cara de avatar. Se parecía endemoniadamente ella. Cogió algo de una de las plantas, parecido a un pomelo de color morado y me lo lanzo

- piensa rápido -

Lo agarre por instinto sin dejarlo caer y eso pareció complacerla.

- el control motor funciona bien - me halago sonriendo.

Durante ese día permanecí con ella aunque el tiempo fue racionalizado cuando se hizo de noche, allí condujeron a todos lo avatar a una especie de dormitorio de campamento. Había como mucho 25 mas aparte de mi y Grace.

Me senté en la cama asignada para mi mientras Grace iba dando ordenes a los demás. Tome mi "trenza" de pelo curioso por como era ese cuerpo y como eran esos alienas. Bajo la punta del cabello en la punta de la trenza algo parecido a patas de araña blancas se retorcía lentamente.

- - esto si que es extraño – pensé mientras las veía agitarse y me sentía algo extraño por ser yo la causa por la que se movían, parecían ser como una extensión natural del cuerpo para conectarse con algo. No tenia idea de con que.

Nos acostamos a dormir como si el día hubiese terminado en el mundo humano. Cuando cerré los ojos y el sueño me venció, en un solo parpadeo deje de estar en el dormitorio de campamento y a cambio de eso me encontraba enlatado en el enlace que se estaba deteniendo.

Verde, veía todo verde mientras la puerta se abría lentamente y me dejaba salir a mi mundo real, donde mis piernas no se movían y era mas pequeño aun.

Subí a mi silla andante y me fui a dormir en mi real camastro.

Al día siguiente recibí una llamada de parte de Quaritch. El general quería conocerme así que me direccione hasta donde se encontraban la mayoría de los soldados. Con tan buena suerte que me cruce con la única que no me dirigió mirada compasiva. Dijo que se llamaba Trudy y en nuestro breve camino me dijo que era piloto de helicóptero propio y que podia volar lo que quisiera. También me ofreció estar al frente de una de las armas laterales de su nave al día siguiente cosa que no me negué ya que estaba pensando en que no me lo diría.

Me dejo en la compañía de Quaritch a quien pille en medio de una sesión de ejercicios levantando pesas.

Cuando termino comenzó a hacerme un relato breve de lo que sabia de mi. Que había estado en las selvas de Venezuela, y que era un cabo de marina bastante condecorado. Difícilmente podia verme a mi mismo como el me describía estando a su lado sentado en una silla rodante, pero lo deje estar dado que al fin y al cabo el era mi superior.

También hablo de algo relacionado con tener un soldado en las filas avatares y como debía actuar para el, a pesar de no ser el directamente el responsable de que me hubieran traído aquí.

Me pidió que espiara a los Na`vi, los nativos de Pandora, que aprendiera de ellos y que encontrara la manera de que confiaran en mi. El espiá de los nativos.

Me sentí súbitamente como John Smith, un personaje de un libro que solía leer Tommy de pequeño, antiguo y que le encantaba, lo recito para mi al menos en tres oportunidades, hasta que pude ver, de manera general, de que iba la historia.

- sigo con Augustine? – le pregunte imaginando la gran cantidad de mentiras que iba a decir manteniendola a ella al margen de esa situación.

El afirmo, pero mientras lo hacia y yo accedia, de alguna manera podia sentir que no podría cumplir con todo lo que Quaritch estaba esperando de mi, un lisiado abandonado.

Ese día había incursión a tomar muestras de el suelo de Pandora. Trudy nos llevaría y Norm y Grace harían su trabajo. Ver avatares vestidos de humanos era algo extraño.

Antes de entrar Grace me dijo que dejara hablar a Norm, pero por lo que había oído los nativos no se encontraban demasiado conformes con nosotros. Debía recordar que cuando llegue había visto flechas pegadas a los neumáticos de uno de los tanques.

Nos enlazamos. Era algo extraño dejar mi cuerpo atrás, al menos era la conciencia que tenia ahora, era como si de alguna manera estuviera realizando algún tipo de desdoblamiento.

Trudy nos llevo por entre las aguas de esas selvas que desde el cielo se veían tan inofensivas como un jardín personal.

Cuanta diferencia había con lo que era ahora la Tierra.

Aquí la naturaleza podia respirarse en cada trozo de árbol, en la Tierra todo era gris y oscuro, muerto. Habíamos acabado con todo y ahora queríamos apoderarnos de la belleza de este lugar. Esa parecía ser la intención aunque debía admitir que parecía ser la intención de Quaritch y del ejercito y no la de la Dra Augustine.

Cuando aterrizamos fui el asignado a proteger la misión. Mire al rededor inspeccionando la cantidad de peligros que podían esperarnos en este sitio, aparentemente todo estaba normal.

Anduvimos por los bosques conmigo delante escuchando los ácidos comentarios de Grace acerca de que me relajara.

Se detuvieron en las raíces de un árbol y comenzaron con toda su parafernalia científica.

Me entraron ganas de caminar un poco alejado de eso que no entendía. Me metí entre unas brezas y flores de colores exóticos dándome cuenta de que hacia demasiado tiempo no veía colores tan vividos.

Finalmente aterrice en un claro donde había unas flores color melón. Nunca había visto flora de ese tamaño pero estaba aprendiendo a no sorprenderme por nada de este planeta. Al menos por ese momento.

Me acerque mas escuchando las aves, bichos y demás que circundaban el lugar. Era demasiado limpio, ni siquiera las selvas de Venezuela se encontraban en ese estado de higiene, hubiera deseado que algún lugar en la tierra fuese de esa manera.

Me acerque mas a las flores gigantescas, la textura que ofrecían era extrañamente atrayente así que hice lo que cualquier humano en mi lugar habría hecho. Extendí los dedos y toque la suave superficie, súbitamente la flor se cerro sobre la curva de si misma, me pareció mas a la reacción de un caracol cuando le tocabas las antenas. Las otras permanecieron abiertas así que comencé a tocar otra y otras hasta que todas se asustaron.

Cuando el campo quedo libre quedo ante mi y demasiado cerca para permanecer tranquilo una especie que jamas había visto.

Lo único con lo que podia compararlo, y vaya que tenia demasiadas características diferentes, fue con un rinoceronte de la tierra. Solo que parecía tener una gran maza aplanada en la nariz y parecía dura.

Grace menciono algo acerca de invadir su terreno y de reclamar su territorio. Esto me sonó mucho a los animales de la tierra y entendía el afán loco de defender la tierra propia ante la amenaza de un desconocido. Ojala hubiéramos pensado así de la tierra, cuando las personas hacían guerra tratando de defender territorio y por el poder y la intimidación terminaban siendo dominados entregando los ideales por los que habían peleado.

No me moví por que Grace dijo que no lo hiciera y aunque odiaba admitirlo ella estaba mas capacitada que yo, en ese terreno, para decirme lo que debía hacer. El animalejo seguía gruñendo hasta casi decía que pataleaba, me arme de un valor que no tenia y le grite de vuelta.

Mire hacia Neytiri quien en ese momento había soltado una visita y negaba con la cabeza. Seguramente pensaba que había sido demasiado cabeza hueca como para haber hecho eso. La mire ceñudo y me volví a mis hijos, esperaba ver los primeros matices de sueño en sus ojos pero ahí seguían, imperturbables mirándome.

Suspire.

El animal retrocedió y solo atine a decirle mariquita pensando que algo de su tamaño podia asustarse por mi. Pero cuando escuche un bramido mucho mas potente que el primero y me di la vuelta me di cuenta de el verdadero motivo del retiro de el otro animal ya que se trataba de uno que fácilmente podia doblar el tamaño del primero. Salto encima de mi y callo con un estruendoso ruido.

Mire y grite a Grace buscando la guiá de su sabiduría pero de entrada sabia que este bichote no se iba a intimidar por que le dijera mariquita y le gruñera con mi voz, que al lado de la de sus gruñidos parecía de bebe.

Grace me dijo que corriera pero no necesito ordenarmelo tan tarde ya que instintivamente huí del peligro metiéndome entre los arboles por donde mejor se apreciara camino. Claro que ahí no había camino que seguir en absoluto. Sin mirar que dirección tomar y ni siquiera recordar donde había dejado a Grace y a Norm, me seguí internando mas y mas entre la maleza mientras el bichote me perseguía sin parar. Cuando corría alcanzo a morder el morral que llevaba, afortunadamente era de atar así que me libre fácilmente mientras dejaba al bichote que se comiera lo que tenia. Seguía corriendo pero en menos de un segundo lo tenia casi encima de mi. El camino se termino y lo único que sentí bajo mis pies fue aire. Mientras caía fui brevemente consciente de la cascada que se erigía a mi lado. Puse ambos brazos en el pecho y penetre en el agua de la única manera que podia habiendo caído desde tremenda altura.

La fuerte y súbita presión hizo que la cabeza me diera vueltas. Nade con mi nuevo cuerpo hasta que estuve en la superficie, la nariz me sangraba pero dudaba que no lo hiera después de la caída. El monstruo rugió pero al parecer no quería copiar mi intempestivo salto así que se quedo rumiando la desgracia de no poder comerme.

Nade hasta la orilla y me puse de pie mirando a mi alrededor.

Si no hacia mala contabilidad de el tiempo estaba atardeciendo y mi experiencia en las selvas anteriores me habían prevenido acerca de lo salvaje e incierta que podían ser cuando la oscuridad de la noche les daba libertad para ejercer en toda su plenitud.

Penetre en mas bosques siempre intentando mirar por donde caminaba.

Atardeció demasiado de prisa así que me vi obligado a hacer mis propias medidas de proteccionista. El fuego, como primer aliciente, a cualquier bichejo que se me acercara le iba a asar las cejas sin pensármelo dos veces. Como pude encontré una madera apta para hacer algún tipo de antorcha, mientras hacia esto sentí la luminosidad ceder a la noche, la oscuridad cerniéndose sobre mi. Debía tener miedo, pero como marine entrenado la oscuridad era aliada en cuanto a lo de esconderse, pero debía admitir que me inquietaba el ruidoso que venia escuchando desde tiempo atrás, como me había dedicado a comparar animales alienigenas con los de mi propio planeta podia decir que esos ruidos que escuchaba eran de hienas preparándose para su aperitivo.

Con algo de dificultad termine de enhebrar la camisa en la improvisada antorcha mientras los ruidos de risas y las patas pisando en el piso se acercaban mas.

Cuando la tuve encendida ilumine lo que mis ojos no alcanzaban a captar. No había fallado al decir que parecían algo así como perros salvajes solo que estos tenían seis patas en vez de cuatro, y eran huesudos en ciertas partes del cuerpo. Sus ojos brillaban con resplandor verde y para mayor inquietud había demasiados rodeándome y a lo lejos se escuchaban las risitas de otros mas acercándose a la ahora luminosa pieza comestible.

Comencé a girar y a azuzarlos con el fuego que había creado dándome cuenta de que solo retrocedían por momentos antes de seguir bailando a mi alrededor como tanteando, como chacales esperando el momento preciso para atacar a la presa en donde mas le doliera.

- ¡vamos! – azuce esperando poder librarme de esta antes de que estos monstruos destrozaran a mordiscos el cuerpo en el que ahora me transportaba. - ¡no tengo toda la noche! -

El chacal que estaba mas cerca pareció entender mi prisa por dejar el asunto zanjado y se lanzo a atacarme decidiendo que era un blanco fácil por que verdaderamente lo era.

Me defendí como pude con la antorcha y con los puños, pero sus compañeros sabían que atacarme uno por uno no les reportaría el beneficio que obtendrían si me atacaban de a mas.

Seguí peleando, en una de esas evitando que el reptil ese me comiera la cara.

Escuche algo parecido al sonido de una voz femenina antes de que el perrazo que me atacaba fuera atravesado de lado a lado por una flecha, según vi cuando invertí nuestras pociones de ataque.

Me di la vuelta brevemente para ver a una figura saltar frente a mis ojos esgrimiendo un arco y pareciendo tan vengativa como Juana de Arco, una historia de la que Tommy también había parecido disfrutar.

La mujer o lo que fuera soltó la flecha sobre otro chacal mientras caía frente a mi y se enzarzaba con ellos en una lucha violenta, pero aun así tan elegante como una coreografiá de ballet.

Podía ver cada movimiento de los suyos, con precisión como ella parecía manifestaros. Era fuerte y para mi extralimite gusto también era hermosa, musculosa y elegante.

Les dio la paliza que yo planeaba darles, y mientras la miraba ahuyentar a los demás pensaba que era demasiado superior en la selva de lo que yo me creía. Ella, o lo que fuera me había salvado de perecer devorado por alienigenas seis-patas .

No pude dejar de captar sus movimientos ya que parecía una criatura que conocía demasiado bien ese medio bosque, parecía fundirse con cada movimiento de una manera brutalmente femenina.

Finalmente los que se abstuvieron de recibir una paliza huyeron ante la evidente superioridad de esa nativa, parecida a mi pero con mucho demasiado diferente.

Ella susurraba palabras que no entendía mientras cubría sus ojos de la antorcha encendida que había hecho y tirado en medio de mi propia lucha. La cogió volviendo a susurrar ese lenguaje extraño y sin meditarlo la lanzo al agua haciendo que el fuego se ahogara en seguida.

Trate de detenerla pero incluso era mas rápida que yo. Luego exasperado me volví hacia ella sintiéndome tonto por estar tan pendiente de sus movimientos.

Lentamente, como si pisara nubes en vez de madreselva, la nativa se acerco al animal al que había atrae vezado sin piedad.

Le hablaba mientras el animal seguía agonizando,. Ella termino de asesinarlo para evitar sus gemido de moribundo, el animal dejo de moverse en un segundo. Ella termino de decirle lo que sea que le decía. Me acerque a la charca donde ella había lanzado y apagado la antorcha, la recupera sacudiéndola brevemente.

Cuando volvía a mirar al rededor descubrí por que ella había apagado la antorcha, cada planta que era tocada por mi mirada comenzó a brillar con luz propia, tan luminoso como un foco ahorra- energía. Mire como cada árbol se encendía y daba la suficiente claridad para verlo todo bien. Era....demasiado irreal y hermoso. Me volví a ella sonriendo pero ella aun estaba con su perro. Luego, sin prestarme la mas mínima atención ella se dirigió al cadáver del otro chacal que ya estaba muerto. Se hinco frente a el y volvió a murmurar esas palabras

- se que probablemente no entiendas nada de lo que te digo...- dije hincándome con la ayuda de la apagada antorcha - pero gracias - Si, debía sentirme agradecido de que ella hubiera salvado mi azul trasero.

Sus ojos se enfocaron en los míos y supe que ella era algo diferente, eran ojos dolorosamente expresivos. No los había así en la Tierra.

Allí de en medio de la ensoñación de mis recuerdos yo enfoque a Neytiri que me miraba impasible, pero sabia que ambos estábamos pensando en ese día, en como cada una de las acciones del otro cambio todo el curso de el destino.