Avatar es propiedad de la 20 Century Fox y de James Cameron.

Solo utilizo los personajes esperando retornarlos a salvo.

Espero que esto no se considerado plagio, si es así háganmelo saber

Si no han visto la peli mejor se abstienen de leer esto ya que contienen spoilers que podrían arruinar la sorpresa de ver esta fantástica película por primera vez.

Allí de en medio de la ensoñación de mis recuerdos yo enfoque a Neytiri que me miraba impasible, pero sabía que ambos estábamos pensando en ese día, en cómo cada una de las acciones del otro cambio todo el curso de el destino.

Como ella no respondió volví a decirle que gracias, solo que en esta oportunidad anexe un poco mas de palabras y trate de seguirla porque estaba escabulléndose rápidamente. Ella se dio la vuelta blandiendo eso que tenía en la mano que parecía ser un arco y con él me golpeo con una fuerza que, al menos en mi concepto, una mujer no debería tener, claro que teniendo en cuenta que ella no era exactamente una mujer, no podía sentirme ofendido, pero me sentía algo pateado en el departamento del orgullo cuando su golpe me hizo caer de espaldas y en mi trasero.

- no agradeces - me dijo ella hablando mi lengua pero de una manera extraña, no había la conjugación en el verbo y mirándome con odio – no agradeces por esto – volvió a levantar en arco en mi dirección y creí que me golpearía otra vez solo que lo usaba para dar mas y mas fuerza a sus palabras – esto es triste…muy triste.

Trate de tranquilizar lo que parecía su ira sabiendo ahora que al menos podía entenderme, luego ella se aparto hablando en esa lengua extraña de la que yo no sabía nada. Me puse de pie levantando las manos en señal de paz, aun no podía creer que estuviera mandándome la culpa cuando a final de cuentas ella era quien me había salvado. Así se lo hice saber poniendo algo de sarcasmo en mi frase para agregarle encanto.

Ella se pregunto en voz alta y así misma la razón por la que me había salvado de ser devorado por esos seis patas que parecían perros.

No esperaba que me contestara y mucho menos que al hacerlo me dijera lo que me dijo.

-tienes corazón fuerte, sin miedo…- luego se acerco, seguramente si estuviera en mi cuerpo humano me hubiera sonrojado ante el primero cumplido decente que alguien dirigía hacia mí. Pero ella borro mi empeño continuando la frase – pero estúpido, ignorante como un niño.

Deje que canalizara su ira hacia mí un momento, intempestivamente ella se dio la vuelta para irse otra vez y tuve que seguirla por los caminos que ella eligió los cuales recorría con sutil elegancia mientras yo correteaba tras de ella y le pedía que me esperara, distrayéndome con las plantas que rodeaban el camino que habíamos tomado y tocando su luz, ellas parecían tan vivas…

A pesar del tamaño y longitud de mis piernas ella era mucho más rápida que yo así que tuve que seguir corriendo para alcanzarla. Cuando lo hice ella se dio la vuelta y trato de apartarme de su espalda diciéndome, no en ese término pero algo parecido, que me regresara por donde había venido, y que no debía estar ahí. Ella no sabía que se iba a enamorar de mí.

Unas risitas interrumpieron el relato, volví al presente y a mis críos quienes reían, como cualquier niño, ante la mención del romance. Para ellos era ridículo, tanto como para todos los niños del mundo, pero bastaba con crecer y desarrollarse para darse cuenta de la verdad del amor.

-así que te enamoraste de mama – dijo Kain cuando su risita termino.

- no en ese momento, aunque me sentía bastante cautivado. Al volver algo así como uno de los na`vi, en cuerpo en ese momento ella era el equivalente femenino de mi nueva especie y evidentemente la encontraba atractiva, pero no estaba enamorado en ese momento.

- vaya Jake…acabas de perder tu oportunidad de dormir conmigo –dijo Neytiri acomodándose un poco en su hamaca de planta.

- recuerda, querida, que te encontré atractiva desde el principio.

- eso no basta.

Sonreí de lado, ella sabia bien que me había cautivado desde el primer momento en que nuestros ojos se cruzaron, igual que yo a ella.

Un bufido de falsa indignación salió de los labios de Neytiri.

Y otro de los míos, al final del relato conseguiría hacerme campo en la hamaca de plantas.

Continúe el relato en donde lo había dejado.

Cuando caminamos por un estrecho tronco casi me caigo lo que ella evito, salvándome así de la segunda oportunidad de morir en ese planeta. Me dijo que era como un bebe. Otra vez. Yo le pedí ayuda, y ella me dijo que no debería estar ahí. Luego su mirada cambio cuando algo parecido a brillantes motitas de luz comenzaron a caer intempestivamente del cielo directamente sobre mí. Intente apartarlas por si se trataba de algún bicho, posiblemente el que producía esa toxina venenosa de la que nos hablaba Quaritch. Ella impidió que las golpeara mirandolas con una adoración propia de una monja mirando la deidad divina. Las cositas terminaron de posarse en mí y solo en mi cuando deje que lo hiciera, Neytiri me miraba con fascinación mientras yo me sentía tan desorientado como un perro en una misa.

El toque de lo que yo creía que eran las patas, aunque bien podían ser las alas ya que se impulsaban también con ellas, era tan sedoso como casi imperceptible. Se detuvieron sobre mí como si estuvieran seleccionándome para algo, luego todas se disiparon al mismo tiempo. Ahí había ocurrido algo especial, aunque aun no tenía el conocimiento espiritual necesario para entenderlo.

Luego, después de eso, ella súbitamente cambio de opinión y me permitió ir con ella.

Solo que en medio de mi carrera por seguirla fui atrapado por una trampa que me hizo darme contra el mundo de una manera muy dolorosa.

Cuando levemente la vista algo parecido a jinetes se acercaban a nosotros.

Neytiri comenzó a hablar su lengua extraña con los recién llegados, por sus tonos ambos estaban muy cerca de estar cabreados.

No supe muy bien lo que decidieron, solo que estaba correteando con ellos hacia la dirección que solo ellos conocían.

Llegamos a un sitio en donde había más azulitos reunidos, había algo de diferente en ellos como me pude dar cuenta cuando pude observar detenidamente. Sus manos tenían cuatro dedos cada una y las mías cinco lo mismo que los dedos de los pies, eran más largos y no tenían uñas, supuse que haciendo arcos como los de Neytiri las uñas no eran necesarias para defenderse. Llegamos al centro de lo que podía llamar el gran salón de reuniones. Era el tronco grueso y trenzado del enorme árbol que se erigía sobre nosotros iluminado por sí mismo y en donde parecían habitar algunos de ellos. Jamás había visto un árbol de esa magnitud pero dado lo poco que me había dedicado a admirar la naturaleza seguramente me sentía extrañado y habría más arboles como esos.

Me equivocaba, en la tierra incluso ya no quedaban arboles, no después de que tomamos todo lo que esa tierra nos ofreció y cuando ya no pudimos sacarle más nos dedicamos a invadir.

Un momento, ¿yo estaba pensando eso?, debía concentrarme en el deber que me había sido asignado como militar. Un árbol de esa magnitud parecía no tener un punto débil excepto tal vez la raíz, pero ya pensaría en describirlo cuando regresara, si es que lo hacía, todos ellos se mostraban demasiado hostiles para pensar positivamente.

Neytiri se adelanto cuando un equivalente a varón de más edad se acerco caminando por las raíces, entendía mas de maternidad de gallinas que de lo que hablaban aunque el instinto me decía que era de mi, o bien podría ser el hecho de que estaban mirándome despectivamente mientras lo hacían.

- el abuelo... Eytukan?- pregunto no muy segura Arina.

- así es. El jefe, tu abuelo, y a quien lamentablemente no poder pedir la mano de tu madre.

- pero estaba ahí – dijo Neytiri enigmáticamente, ella podía entender los lazos espirituales mejor que yo a pesar de que me esforzaba bastante.

Los niños asintieron y se mantuvieron en silencio como una ofrenda silenciosa por su abuelo. Respete sus inocentes corazoncitos haciendo exactamente lo mismo para respetar las creencias de mi esposa.

Continúe después de ese momento silencioso.

Un ejemplar varón mas joven, quien era el que me había atrapado se adelanto también. Y comenzó a hablar.

Neytiri se alejo un poco y me dijo que el de más edad era su padre.

Como buen cabeza hueca me adelante a saludarle como cualquier camarada humano lo que me valió gritos amenazas y un empujón lejos del personaje. Casi pude ver que querían matarme cuando otra persona se acerco, bueno otro humanoide. Era un ejemplar femenino y también parecía de edad, hablaba su idioma y me miro por encima del hombro de su hija demasiado fijamente para sentirme cómodo. Neytiri me dijo que se llamaba Mo'at y era la que interpretaba los designios de Eyowa, o algo así entendí, también me dijo que era su madre.

Ella se acerco mas, saco algo de el gigantesco collar que portaba y sin más me pincho en un hombro, de pronto me pareció tener diez años y estar en un hospital donde ella era la enfermera con la aguja letal.

Luego, en ese ingles rustico que había escuchado a su hija, me pregunto quién era.

Sin más le dije que mi nombre era Jake Sully y que era un soldado del batallón de los cabeza-bote, con tan buena suerte que parecieron tomárselo en serio, también me pregunto la razón por la que había venido a ellos y le dije que quería aprender, no podía decirle que el verdadero motivo de mi visita tenía que ver con el espionaje en forma de androide.

- tratamos de enseñar a otra gente del cielo…es difícil llenar copa que ya está toda llena - dijo ella acercándose mas.

- pues mi taza está vacía…créame –le dije sonriendo de mi propia estupidez – pregúntele a la Dra. Augustine. – seguramente la doc. hubiera estado encantada de decirle a Mo'at que era un cabeza hueca.

Utilice otro corto argumento y ella delibero en su idioma con los demás. Neytiri pareció no muy conforme ya que se parecía a la hija díscola a la que una madre humana impide salir de fiesta.

- está decidido – me dijo Mo'at volviéndose a mi – mi hija te enseñara nuestras costumbres, aprende bien Jakesully, y luego veremos si la locura tuya tiene arreglo.

Uf, me había salvado por el momento, era en lo único en lo que podía pensar, tal vez no fueran tan salvajes como Quaritch los hacía querer ver, o tal vez yo, después de tanto tiempo en criogenia se me había ablandado el cerebro.

Me pegue a Neytiri en ese momento pues supuse que ella seria la clave en medio de mi espionaje.

A partir de ese momento mi vida comenzó a cambiar drásticamente. Comencé a aprender de los nativos tan fácilmente como mi talento de soldado me lo permitió.

- Eras el soplón – dijo Arina rápidamente interrumpiéndome pero pareciendo profundamente apenada por ello, parecía creer que me había ofendido diciéndome soplón y aunque fingí mirarla severamente en el fondo eso fue lo que fui, un soplón de primera categoría.

- no hables así a tu padre – susurro Neytiri a Arina que la miro avergonzada

- lo siento, madre, padre – dijo bajando sus ojos.

Kain parecía mirarla como si por culpa de ella el mundo podría acabarse, seguramente pensaba que por lo que me había ducho dejaría de contarles la historia de nuestra unión.

Tosí un poco para aclararme la garganta e hice lo posible para no mirar a Arina y reírme de su perpleja expresión.

Como decía, era el soplón espía, y mientras aprendía, tal como había prometido, pasaba reportes frecuentemente acerca de la distribución en esa aldea en donde vivían los androides a Quaritch. El parecía bastante orgulloso de lo que estaba llevando a cabo.

Pero por algún motivo Grace descubrió que estaba haciendo lo que ella no quería bajo ningún concepto, que un militar bárbaro como seguramente pensaba que era Quaritch, con las narices metidas en su proyecto de aprendizaje de las criaturas azules.

Así que, como era el único que podía manejar el avatar me vi en la obligación de trasladarme con Grace, con Norm y con los cuerpos avatares de ellos, hacia lo que ella llamo las montañas flotantes, o lo que Norm llamo muy pedantemente las montañas aleluya.

Descubrí que Norm no congeniaba para nada conmigo, no solo porque parecía exasperantemente sobrado al mostrar que sabía mucho más que yo en esto, y porque parecía envidiar en hecho de que viviera y congeniara con los nativos, aun así cuando ambos vimos las famosas montañas, tuvimos que quedarnos de una pieza ante el escenario que estas ofrecían.

- deberían verse las caras – dijo Trudy-

Si. Hubiera sido fantástico hacerlo especialmente porque sabía que si no se nos había caído la baba ante esto era porque se nos había secado de tener la boca abierta.

Jamás había sido testigo de tal magnificencia ni sabia siquiera que existiera algo así, aunque la neblina cubría algunas partes, el esplendor y tamaño era algo que era difícil pasar por alto.

Por fin llegamos a la especie de bunker desde donde nos enlazaríamos con los Avatares para seguir con la "misión".

Seguía aprendiendo todo lo que Neytiri me enseñaba, parecía no actuar con la rapidez que ella esperaría pero aun así ponía todo mi empeño aunque me ganara el apodo entre ella y Norm de "skawn".

- no te caía bien el tío Norm?- pregunto Kain algo sorprendido, tal vez porque había estado acostumbrado a verme la mayoría del tiempo retozando de caza con Norm como verdaderos hermanos y no podía asimilar que alguna vez hubiéramos sido "enemigos.

- más bien no nos conocíamos bien – esperando no incentivar el ingenio de mis hijos con las palabras envidia, celos, y exasperación, que eran los sentimientos que en un principio hubo entre Norm y yo.

- pero ahora son hermanos – dijo Arina aun reprimida.

Era cierto, Norm se había convertido en mi mejor amigo.

Seguía llenándome de conocimientos de Nativos, sus selvas eran algo incomparable, ni siquiera con Venezuela, cada vez me adentraba en su mundo, siendo llevado por la mano de ella casi podía llegar a olvidarme de mi objetivo inicial al llegar aquí, cada día podía captar los diferentes matices de este planeta que parecía estar bendecido por la prosperidad de la flora y la fauna, y en donde todo, incluso el aire, parecía tener vida.

Aun no podía saber que tan lejos llegaría en esas tierras que iba descubriendo.