Disclaimer: los personajes no me perteneces, ésta corta trama si.

Las frases en cursiva son conversaciones en la lejanía o telefónicas.

Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos.

La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee Cullen Swan.

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6. ARREGLANDO LAS COSAS.

- Renesmee, vuelve! – el grito de Jacob se perdió en el bosque, mientras yo seguía corriendo entre los árboles.

No podía ser que mis sentimientos fueron causados por la magia. Y si Jacob decía que me quería, también eran sus sentimientos causados por la imprimación?

Tenía que hablar con alguien. Con alguien que hubiera pasado por esto. Tenía que hablar con Sam.

No dejé de correr hasta que logré llegar a La Push, frente a la casa de Sam y Emily. Él debía conocer la respuesta a mis preguntas, ya que se imprimó de una Emily adulta y no de un bebé. Si Jacob estaba imprimado de mi, debió de ser la primera vez que me vio, cuando era un bebé.

- Renesmee, que haces aquí? – dijo la voz de Emily a mis espaldas. Me volví con rapidez y me abracé a ella con fuerza.

Emily me había acogido cada vez que había ido a La Push con Jacob. Ella seguro que me entendía.

- Tenía que verte. A ti y a Sam.

- Sam está en casa. Entremos.

Emily me acompañó a su casa y entramos al salón, donde estaba Sam.

- Hola Renesmee. Como va?

- No muy bien, Sam. Quería hablar con vosotros.

- Siéntate, por favor. – dijo Emily sentándose conmigo en el sofá.

Les conté lo sucedido en el bosque con Jacob, cuando me había dicho que yo era su imprimación.

- Nessie, cariño. Que Jacob se imprimara no quiere decir que los sentimientos tengan que ser de amor. Él solo quiere protegerte, estar a tu lado y que seas feliz.

- Entonces…

- Por lo que nos has dicho, Jacob se ha enamorado de ti. Así de simple. – dijo Sam. Se levantó de su asiento y se sentó a mi lado.

- Y yo?

- Pues lo mismo.

- Que idiota que soy. – dije cubriendo mi cara con las manos.

Después de haber huido de tal manera, no tenía el valor suficiente como para ir a buscar a Jacob, aunque no hizo falta.

Encontré a Jacob en la puerta de la casa de Sam y Emily. No me moví del porche, pero él si se acercó a mí lentamente. Parecía nervioso.

- Jacob…

- Nessie, estás bien?

- Si.

- Estaba preocupado. No sabía donde podías estar. – cada vez estaba más cerca de mí, y yo cada vez estaba más nerviosa.

Jacob estaba ahora a un paso de mi, me cogió de la mano y ambos nos sentamos en los escalones del porche. Jacob pasó su brazo por encima de mis hombros, mientras yo pasaba mi brazo por su espalda, rodeando su cintura, como tantas veces habíamos echo, aunque en ese momento tenía otro significado.

- Jacob, perdona por lo de antes. Estaba confundida. Ya no sabía que pensar.

- Debí contártelo de otra forma. Lo de la imprimación. Pero todo lo que te dije es cierto. Estoy enamorado de ti, pero entiéndeme.

- Te entiendo. Yo también me he enamorado de ti.

- Espero que tu padre no sepa nada, o seré hombre muerto.

- Puedo controlarlo. Puedo lograr que no sepa lo que pienso. Ahora que ha vuelto, tendré que pasarme el día cantando. Jacob…

- Si?

- Hace tiempo que deseo hacer una cosa.

- El qué?

Solté a Jacob de mi abrazo, quité su brazo de mis hombros y me volví hacia él. Puse mis manos sobre sus mejillas y acerqué mi rostro al suyo, rozando mis labios con los suyos, saboreando sus labios con mi lengua. Jacob no reaccionó al principio, pero noté como separaba sus labios y dejaba paso a mi lengua. Sentí el leve roce de su dulce lengua contra la mía, segundos antes de que se separara de mí.

- No puedo seguir, Nessie. – susurró.

Nuestras frentes estaban pegadas, por lo que podía sentir su aliento en mi rostro.

- Eres muy pequeña. Tienes seis años, y yo veinticuatro.

- Tengo quince. – me quejé.

- Sigue habiendo diferencia.

- Pero yo te quiero. Quiero que estemos juntos. – dije abrazándolo con fuerza.

- Ya lo estamos. Siempre lo hemos estado. Nunca me alejaré de ti. Al fin y al cabo, seguimos siendo amigos.

- Lo somos. – "Amigos." Ahora que había probado el sabor de sus labios, no sabía si podría estar a su lado sin besarle de nuevo.

- Cuando seas mayor, las cosas pueden cambiar.

- Te tomo la palabra.

Jacob me dio un breve beso en los labios y se puso en pie.

- Volvamos. Tu familia debe de estar preocupada. – me tendió su mano y me ayudó a levantarme. – hace horas que no estás allí. Además, tu padre me matará como se entere de que ha sido por mi culpa.

- No le dejaré. – dije logrando hacerle sonreír.

Fuimos hasta su casa, donde cogimos el coche y me llevó a la casa de mis abuelos. Me dejó donde empezaba el camino que daba a la casa. Le di un beso en la mejilla, como solía hacer siempre, y bajé del coche. Mientras iba por el camino, no podía dejar de pensar en lo que le iba a decir a Rosalie para disculparme por mi comportamiento.

En cuanto puse un pie en el porche, alguien salió de la casa y se abalanzó sobre mí, abrazándome con fuerza.

- Oh! Nessie! Ya pensábamos que te habría pasado algo. Llevabas muchas horas fuera. No me odies, por favor.

Esas palabras me hicieron reaccionar y darme cuenta de que quien me abrazaba era Rosalie.

- Perdóname por mi comportamiento. Tú solo querías ayudar a mi mejor amigo, aunque no se porque, ya que creía que odiabas a Jacob.

- No le odio. Ya no. He aprendido a aceptar lo inevitable.

- Gracias. – besé su mejilla y volví a abrazarla.

- Vamos, están todos preocupados. – Rosalie me cogió de la mano y me llevó hacia el interior de la casa, donde estaban todos. – Alice nos llamó y nos dijo que no nos preocupáramos, pero no hemos podido evitarlo.

En cuanto me vieron entrar en la casa, todos vinieron a abrazarme. Todos salvo Emmett, que se quedó a un lado. Me preguntaron sobre qué me había sucedido. Les conté que había estado con Emily y Sam, y con Jacob. Mamá me preparó algo para cenar y cené bajo la atenta mirada de todos.

- Me voy a ir a dormir. Estoy cansada. – "Claro, has estado todo el día corriendo."

- Buenas noches. – dijeron todos a coro. – vamos a ir a cazar. Emmett se quedará contigo. – dijo Rosalie mientras me acompañaba a mi dormitorio.

- Vale.

Entré a mi dormitorio, me puse el pijama y me tumbé sobre la cama, sin molestarme en deshacerla. No se cuanto tiempo estuve dando vueltas, pensando en el comportamiento de Emmett. No me había dirigido la mirada en toda la noche, y ello me inquietaba.

Salí de mi dormitorio y fui hacia su habitación, que estaba vacía. Lo único que calmaba mis nervios era la música y, ya que Emmett estaba empeñado en ignorarme, no le podía pedir que me tocara algo, por lo que cogí su guitarra, me senté en la silla de su escritorio, y empecé a tocar.

Emmett había sido quien me había enseñado a tocar. Aun no se porque, pero no podía evitar que las lágrimas recorrieran mis mejillas, tocando la primera melodía que había aprendido a tocar. Me había costado mucho, y Emmett había tenido mucha paciencia conmigo.

- Renesmee?

No me había dado cuenta de que Emmett estaba en la puerta, mirándome. Me levanté de la silla, dejé la guitarra en su sitio y fui hacia la puerta con la intención de marcharme sin hacerle ningún caso, pero Emmett me bloqueó el paso y no me dejó salir.

- Me voy a dormir. Perdona por no pedirte permiso para entrar aquí. – dije sin levantar la vista.

- Ya has arreglado las cosas con todos?

- Creía que si, pero cuando he llegado a casa, mi mejor amigo se ha comportado de forma extraña, y no se el porqué.

- Renesmee…

- No me llames así. Tú no.

- Nessie, me alegro de que hayas arreglado las cosas con todos. No estuve seco por ti, sino por tu padre. Me está costando mucho no pensar en lo sucedido estos días. – puso su mano en mi barbilla y me obligó a mirarle a los ojos. – no es por ti. – repitió.

- Perdona por montar todo éste lío.

- Tranquila. Venga, va, ve a dormir.

- En realidad no tengo sueño. Nos echamos unos video juegos?

- Vas a morder el polvo. – dijo Emmett cogiéndome de la mano y bajamos hacia el salón, donde jugamos a la Xbox hasta que me quedé dormida en el sofá.

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