Enamorado de mi Mejor Amiga

Por: Milaah

Disclammer: Los personajes no me pertenecen -Menos Ryuu, que si es mío!- La historia es de mi propiedad y… ¿Quieren recordarme para que se los digo?


Capitulo IV: Novios y Amigos con Derecho

Dio una vuelta más en la cama.

Maldición.

¡¿Era posible conciliar el sueño otra vez?! Al parecer, esta noche no…

Otra vez…

Hastiado se levantó de la cama, le dirigió una mirada al despertador. Cuatro y media de la mañana, tendría que conformarse con cuatro horas de sueño…

Otra vez…

Esperaba no quedarse dormido en clase…

Otra vez…

Aunque pensándolo bien, saltarse la clase de Artística a primera hora no era una mala idea para echar una siesta por ahí si el sueño llegaba a vencerlo.

Vuelvo y repito… Otra vez, desde que te enteraste sobre eso ya no duermes bien ¿sabias?

Sacudió su cabeza tratando de acallar a la vocecita de su cabeza. La condenada siempre terminaba diciendo la verdad, por razones desconocidas. Se enteró en jueves sobre aquello y aun no conseguía la razón por la cual no había dormido bien los últimos días. Ya era sábado y lo mas que había conseguido dormir corrido fueron unas cinco horas.

Colocó sus pies sobre la madera estirándose un poco antes de ir al rumbo a la salida de su habitación. Con una mano abrió la puerta y con la otra tapó su boca para bostezar, ¿Por qué ahora que estaba lejos de la cama venia a bostezar?

Eso pasa… Ahora ya te paraste, no te vuelvas a acostar, te quedas despierto.

Rodó sus ojos, le haría caso a la voz de su cabeza. Tenía 4 horas antes de que tuviera que irse a la preparatoria. No tenía mucho que hacer… En ese momento resbaló con un calcetín que estaba tirado en el suelo. Tal vez recoger un poco no seria mala idea, se decía a si mismo al encontrar algo que hacer. Cuando su mano estuvo a un par de centímetros del calcetín que intentó hacerlo caer se detuvo. Lo haría después… Volvió a erguirse y colocó ambas manos detrás de su cabeza, pensando que podría hacer.

Empezó a analizar sus opciones: Limpiar, ya había dicho que no; ver televisión, a esta hora no había nada bueno que ver; usar la computadora, ¿Qué clase de persona se conectaba a esa hora…? Mejor no preguntar; escuchar música, no tenia ganas; tocar guitarra, no sentía los dedos como para poder hacer un acorde; tirarse en el sofá hasta que el sol le molestara en los ojos, no parecía tan mala opción…

Se dejó caer en el mueble pasando su brazo sobre sus ojos. Quizá ahora si podría dormir un rato hasta que el despertador sonara, había dejado la puerta de su cuarto abierta seguro lo escucharía.

Esto le resultaba muy frustrante. Debía haber pasado ya una media hora y ni siquiera había bostezado. Rodó sus ojos dentro de sus parpados, incorporándose en el sofá. Bien, había pasado media hora eso era lo único bueno. Eran las cinco de la mañana, tal vez se podría dar una buena ducha… Aunque quizá le quite el sueño y no seria tan buena idea… Pero entonces no le daría tiempo después de ducharse como Dios manda porque llegaría tarde. ¿Hoy le tocaba servicio? Si era así entonces tendría que bañarse de una vez y asegurarse no tener ningún retraso. Aunque siempre le daba tiempo de ducharse cuando se paraba mas tarde…

El insomnio te esta afectando, ¡metete a duchar de una vez por todas!

La vocecita se volvía fastidiosa… Y lo peor era que tenia razón, la falta de sueño le estaba afectando. Se paró del sofá encaminándose al baño. Abrió la llave del agua caliente para luego despojarse de su mono. Ya dentro de la ducha, se preguntaba a si mismo porque siempre dormía únicamente con un mono si el frio le molestaba tanto… Aunque eso ahora era lo de menos, no recordaba haber disfrutado una ducha desde hacia tiempo

O.o.O.o.O

Alrededor de las tres de la mañana se había levantado con un mal presentimiento. Para asegurarse de que nada de lo que pensaba estaba sucediendo fue a revisar el cuarto de su hermano, solo para chequear. Ahogó un grito en su garganta cuando vio que no había absolutamente nadie en aquella habitación. Su padre llegó enseguida a su lado a ver que ocurría. Grande fue su sorpresa al notar lo mismo que su hija, Toya no estaba en su habitación. ¿Qué le había pasado a su hijo mayor?

Trató de mantener la calma para transmitirle un poco a la castaña quien estaba al borde de la desesperación. Le pidió que volviera a su cama, que seguramente su hermano regresaría en cualquier momento. Le aseguró que debió tener algún percance pero que no debía ser nada malo. Ella se negó rotundamente a acceder a su propuesta diciendo que lo esperaría abajo.

Ahora estaba frente a la puerta principal, con la vista fija en el objeto de madera. Abrazada a sus piernas y con la barbilla sobre las rodillas. Con lagrimas surcando sus mejillas y ojeras que delataban su falta de sueño. Sintió una mano colocarse sobre su hombro, junto con una mirada preocupada sobre ella.

-Hija, ya son las seis de la mañana; podrías quedarte a dormir y no asistir a clases hoy si prefieres- decía su padre viendo el aspecto demacrado de Sakura.

Ella negó con la cabeza, incapaz de hablar. Había pasado toda la noche en vela esperando el regreso de su hermano, ¿Qué le ocurrió? ¿Le habría pasado algo malo? ¿Estaría bien? ¿Por qué no volvió a casa esa noche? Esas y un millón de dudas mas poblaban su cabeza mientras se maquillaba. Soltó un suspiro y miró su despertador. Seis y cuarto de la mañana, hoy le tocaba servicio… No tenia ganas de ir a la preparatoria, pero iría de todos modos. No resolvería nada quedándose en casa…

Bajó a paso lento por las escaleras hacia la cocina. Entró sin hacer ruido, como de costumbre saludó a su madre y luego se sentó en la mesa. Su padre sirvió su desayuno frente a ella, para después sentarse a comer también.

-¿Estás segura de que quieres ir hoy al la preparatoria?-

-Si papá, voy a estar bien lo prometo- aseguraba levantándose de su asiento para llevar el plato al fregadero. No había probado prácticamente anda de su comida.

Suspiró, se encamino hasta el recibidor donde había pasado toda la noche envela. Miró sus patines. Hoy no tenia ganas de ir patinando hasta la preparatoria. Le sobraba tiempo como para querer llegar temprano.

Colocó su mano en la perilla y la hizo girar. Salió de la casa y se encamino hasta Seijo. Caminaba por la arboleda llena de arboles de cerezo que estaba cerca de su casa cabizbaja. Miraba el asfalto tratando de disipar su preocupación por su hermano. Entre un pensamiento y otro la línea de estos fue cortada gracias a que chocó con alguien.

-¿Sakura que te ocurre?- la voz preocupada del transeúnte hizo que subiera la mirada.

-Yukito…- decía antes de empezar a romper en llanto.

-Sakura dime que pasa- se alarmaba el maestro Tsukishiro al abrazar a la hermana de su amigo- ¿Te pasó?- vio como Sakura negó con la cabeza- ¿Ocurrió algo malo?- Sakura asistió con la cabeza una vez y levantó la vista para verlo a los ojos.

-T…To…oya- hipaba ella.

-¿Qué le pasó a tu hermano?- preguntaba volviendo a alamar.

Vio como Sakura habría la boca para decir algo pero sólo salió un sollozo de esta. Yukito trató de calmarla abrazándola un poco más. Luego de que pasó un rato, ella logro controlar los sollozos y por fin pudo hablar.

-El… n…no vo… olvio a c…casa ano…oche- decía entrecortadamente.

Yukito suspiró aliviado para luego acariciarle el cabello tratando de transmitirle algo de tranquilidad.

-No te preocupes pequeña Sakura- le pedía- tu hermano esta bien- aseguraba.

-¿Co…como lo sabes?-

-Yo no soy el indicado para decírtelo- declaraba para ver la cara de desconcierto de ella- te aseguro que tu hermano esta bien, ¿De acuerdo?-

-Hai- afirmaba limpiándose y separándose de él.

-Ahora, prométeme que no vas a volver a llorar-

-De acuerdo- decía levantando su mano derecha tratando de embozar una sonrisa.

-Ah y toma- decía extendiéndole la mano para dejar caer algo en la palma de ella.

Ella miró lo que le había dado y sonrió con nostalgia.

-Muchas gracias…- susurró antes de darse la vuelta, siguiendo su camino a la preparatoria.

O.o.O.o.O

Se sentía pésimo. Colocó su mano en su frente por enésima caminando entre los pasillos del instituto, estaba hirviendo: tenía fiebre. Debería darse media vuelta y devolverse a su apartamento a descansar un poco. Si eso haría, tal vez pudiera dormir y recuperar un poco del todo el sueño que había perdido esos días. Eran las seis y cuarenta y cinco de la mañana, nadie notaria que se había regresado a su casa porque nadie llegaba a esa hora.

Nadie que sufra de insomnio y no tenga nada mejor que hacer que llegar más que temprano al colegio.

La idea de volver a su cama para dormir todo lo que se le pegase la gana era la mejor que se le había ocurrido en toda la semana.

Después de la idea de intentar matar a Kazan…

Unos sollozos interrumpieron a la voz de su cabeza.

-¿Sakura?- su voz salió mas preocupada de lo que quería al identificar a la dueña del llanto.

Corrió la puerta que tenia enfrente de un solo tirón y la visión confirmo su suposición. Era Sakura la que lloraba. Enseguida salió disparado al pupitre donde ella estaba. Se arrodilló frente a ella para abrazarla como si tratara de protegerla de algo.

-¿Qué te ocurre? ¿Te sientes mal? ¿Te pasó algo malo? ¿Por qué lloras?- las preguntas salían de su boca sin que el pudiera evitarlas- ¡¿Alguien te hizo algo?! ¡¿Dime a que idiota tengo que partirle la cara?! Oh, de seguro fue ese Kazanagi, vas a ver como lo voy a cas…- sus crecientes amenazas se vieron interrumpidas por la risa de Sakura.

-Cálmate Shaoran, estoy bien- decía pegada al pecho de su amigo- Nadie me hizo nada malo, no me siento mal…- le aseguraba para luego sonreír divertida- Y no tienes por que castrar a Ryuu…-

El joven Li iba a bufar, pero se dio cuenta de que había dicho en voz alta su amenaza a Kazanagi. Sus mejillas se volvieron rojas en ese momento y desvió su mirada como si ella lo estuviera viendo. Sakura seguía pegada a su pecho escuchando los latidos acelerados del corazón de su amigo. Volvió a reír al sentir la incomodidad de él, luego de que pareciera recobrar la voz nuevamente bajó su mirada hacia ella.

-Pero…- dijo llamando su atención haciéndola subir su cabeza- Aun así… ¿Por qué lloras?- volvía a preguntar limpiado los rastros de lagrimas de sus mejillas.

Ella desvió su mirada de las orbes ambarinas de su amigo, mordiéndose el labio inferior y reteniendo la lagrimas que querían escapársele. Él enseguida se arrepintió de hacerle la pregunta, ahora sus esmeraldas estaban de nuevo cristalinas. Refugió la cabeza de su amiga en su pecho, tratando de calmarla.

-Olvídalo, no tienes porque decírmelo-

-Gracias…- murmuraba al aferrarse a la chaqueta de él.

La cabeza estaba por reventarle, solo quería dormir un rato. Pero no podía dejar a Sakura en ese estado, empezando porque no sabia que le ocurría. Sintió como ella se despegaba de su pecho y escondía su rostro en su cuello.

-Te quiero mucho, Shaoran- soltó de repente.

-Yo también te quiero mucho- respondía enseguida con una sonrisa melancólica. Más de lo que piensas, agregó en su mente antes de que ella se despegara de él y lo mirara preocupada.

-Estas hirviendo- corroboraba su frase al tocar su frente y luego al de Shaoran.

-No es nada- aseguraba el restándole importancia, ahora lo más importante era ella- es solo una calentura, se me pasara cuando avance la mañana-

Ella lo miró incrédula e iba a reprocharlo pero el habló primero.

-Hoy nos toca hacer el servicio-

Sakura alzó una ceja, sin encontrarle sentido a la frase que acababa de pronunciar, agregándole el cambio radical de tema. Seguía preocupada por la temperatura del joven Li. Luego de un par de segundos pudo relacionar las palabras «Hoy», «toca» y «servicio». Asistió con la cabeza, alejando sus brazos del torso de su amigo para que el hiciera lo mismo. Él se puso de pie y le ofreció la mano para ayudarla a pararse de su asiento, aunque no fuese necesario. Después de que ambos estuvieron parados se repartieron el trabajo. Shaoran cambiaria el agua del florero, y limpiaría los pupitres mientras que Sakura borraría la pizarra y limpiaría los borradores.

Pasado un rato, la joven Kinomoto había terminado con su parte del trabajo y a su compañero únicamente le faltaba cambiar el agua del florero.

-Voy a terminar con esto- avisaba desde la puerta el joven- espero verte aquí cuando regrese- advertía con una sonrisa divertida en los labios

-Claro Shaoran, en el momento en que te voltees me voy a escapar ¿oíste?- contestaba guiñándole un ojo.

Él trató de contener una risa antes de cerrar la puerta detrás de si. Ambos soltaron un suspiro cuando dejaron de verse. Shaoran enseguida llevó su mano a su frente, sentía como le latía la cabeza. Cuando llenara el florero con agua aprovecharía para refrescarse el rostro. No se iría por el simple hecho que aun estaba preocupado por Sakura. Tendría que averiguar de alguna forma que era lo que la tenia así, esperaba que no fuese nada demasiado grave y que pudiese ayudarla en algo.

Cuando el cerró la puerta lo primero que hizo fue esconder su cara tras sus manos. Moría del sueño, pero Shaoran tenia fiebre, aunque no lo quisiera admitir. Tal vez consiguiera mandarlo devuelta a casa a que descansara un poco. Soltó un bostezo, ya pensaría en formas de mandarlo a casa cuando empezaran las clases. Recostó su mejilla contra la madera del pupitre donde estaba sentada. Dormiría un rato mientras Shaoran regresaba. Tenía alrededor dos minutos para cerrar los ojos y "descansar la vista"…

-Señorita Kinomoto, estas no son horas de estar durmiendo en clase- decía una voz frente a ella.

-Disculpe profesor, yo…- se disparó a decir al alzar la cabeza, luego se detuvo en seco cuando reconoció la sonrisa del rostro que estaba justamente frente al suyo a un par de centímetros- ¡Shaoran!-

-Lo siento- se disculpaba sin borrar su sonrisa- Es que no pude evitar hacerlo- se excusaba al ver como ella le sacaba la lengua- ¿Tienes sueño verdad?- preguntaba mirando las ojeras que traía encima.

-Tu también- contestaba ella acariciando las bolsas de color purpurino que estaban debajo de los orbes ámbares del castaño.

-Tenemos que hacer algo con eso- declaraba Shaoran sin apartarse de los roces de los dedos de Sakura, que ahora se dedicaban a hacer figuras sobre sus mejillas.

-A claro, ¿Qué propones? ¿Quedarnos dormidos en medio de clase?- comentaba con sarcasmo sin despegar la vista de donde impartía sus caricias.

-No- contesta simplemente- Vamos a saltarnos clases para dormir un rato, nótese la diferencia-

-Por supuesto- decía nuevamente sarcástica la oji-verde.

-Es muy simple, apenas son las…- volteó la vista hacia su reloj de pulsera- siete y cinco, hora es que va llegando gente al instituto. Con un poco de suerte, nadie nos vera y podremos escabullirnos al patio trasero donde pasaremos ahí toda la primera hora durmiendo, después simplemente volvemos para la clase de Japonés a segunda hora y aquí no ha pasado nada ¿Qué te parece?-

Sakura bostezó antes de contestar:

-Todo sea por un par de minutos de sueño- decía poniéndose de pie.

-Está bien- contestaba el castaño- Ahora, sígueme- le decía agarrando su mano y tirando de esta para sacarla del salón.

O.o.O.o.O

-Buenos días, princesa- contestaba el inglés el saludo de su novia.

Tomoyo respondió con una sonrisa para luego voltear su rostro hacia los dos lugares vacios.

-Ni Sakura, ni Shaoran han llegado- declaraba para volver a voltear hacia Eriol- ¿Qué les habrá pasado?-

-No lo sé- decía pensativo para luego dibujar una sonrisa en sus labios- pero oye, me voy a poner celoso de ese par, no dejas de preocuparte por ellos y a mi ya me tienes olvidado-

-No seas tonto Eriol- le reprochaba divertida antes de darle un corto beso en los labios- Lo que pasa es que ambos se han comportado muy extraño desde el jueves-

-Las razones de Shaoran son muy obvias, pero… ¿Pudiste averiguar por qué Sakura se comporta de esa manera?-

-No- negaba con la cabeza- No ha querido hablar del tema conmigo y siempre evade mis preguntas, no la quiero presionar, pero es que me parece de los más extraño que no se le note feliz al lado de…-

-Daidouji, Hiiragizawa- saludaba una voz a sus espaldas.

-Y hablando del Rey de Roma…- murmuraba Eriol a su novia antes de voltearse.

-Ohayo Kazanagi- respondía Tomoyo con su típica sonrisa.

-Kazanagi- saludaba Eriol haciendo un ademan con la cabeza que el aludido contesto de igual manera.

Ryuu movió un poco su cabeza hacia un lado, tratando de ver los demás puestos de trabajo de más allá. Alzó una ceja al ver un par de lugares vacios, donde se suponía deberían estar dos castaños.

-Oigan, ¿Y Sakura y Li?-

-Nosotros tampoco sabemos que les pasó- informaba Tomoyo.

-No seria raro que Sakura llegara tarde hoy pero no se que ocurrió con Shaoran- le decía Eriol a Kazanagi quien asistió con la cabeza.

-Oye Ryuu, ¡ven acá un momento!- llamaba una voz femenina desde el otro lado del aula.

-¡Ya voy Aiko!- contestaba mirando hacia la dirección donde se encontraba quien le llamaba- Me buscan, si me disculpan…- se excusaba dando un paso hacia atrás.

-Por supuesto, adelante- accedía Tomoyo mientras que Eriol la abrazaba por la espalda.

-Con permiso- fue lo ultimo que se escuchó decir de Ryuu antes de que se alejara de la pareja.

-No me termina de caer bien- declaraba ella al fruncir levemente el ceño- no es un mal chico, sino…-

-Que te gustaría que tu "cuñado"- decía haciendo las comillas con sus dedos- fuese nuestro querido Shaoran ¿verdad?- preguntaba divertido.

-No entiendo como es que Sakura se hizo novia de Kazanagi, ¡cualquiera notaria que esta enamorada de Shaoran!-

-Cualquiera menos Sakura- corregía divertido Eriol.

-Si pero… Aun sigue sin gustarme Kazanagi como novio de Sakurita- reafirmaba haciendo pucheros.

-¿Y a ti te gusta tu novio?- preguntaba dándole la vuelta a Tomoyo y sujetándola por la cintura.

-Hmm…- meditaba posando sus brazos sobre los hombros del inglés- No se… No estoy segura-

Eriol sonrió y plantó sus labios sobre los de Tomoyo.

-¿Ahora?- preguntaba el zafirino.

-Tal vez…-

El inglés volvió a besarla.

-¿Qué tal ahora?-

-Puede ser que si…- murmuraba mientras una sonrisa divertida cruzaba sus labios.

Otro beso más y la misma pregunta.

-¿Qué me dices?-

-Creo que si-

-¿Cuántos besos más te tengo que dar para que me digas que si?- preguntaba fingiendo que trataba de contener su desesperación.

-Mmm- volvía a meditar, pero antes de poder dar su respuesta una voz mando al orden.

-Buenos días clase, a sus lugares por favor- ordenaba la profesora de artística al ingresar al aula.

La pareja se separó y volvieron a sus respectivos sitios de trabajo para comenzar con la clase de Artística.

O.o.O.o.O

-¿Vas a quedarte ahí parada todo el día?- preguntaba el joven que estaba sentado bajo la sombra del árbol a su compañera quien seguía de pie.

-No pero…-

-Entonces ven y siéntate- le ofrecía un puesto al lado de él dándole un par de palmadas al espacio de grama vacio.

-¿Y si alguien nos descubre?- preguntaba sentándose al lado de él.

-Nadie viene para esta parte del patio Sakura, no te preocupes te lo digo por experiencia- aseguraba cerrando sus ojos y recostando su cabeza contra el tronco del árbol.

-¿Con que aquí es donde vienes cuando te saltas las horas de clase?- preguntaba en un tono de "!te atrapé!"

-Pues si- admitía encogiéndose de hombros para restarle importancia.

-Pero yo…-

-Sakura ¿Querías si o no venir a dormir un rato?- preguntaba abriendo nuevamente los ojos y mirándola a sus orbes esmeraldas.

-Si pero…-

-Entonces nada de peros y vamos a dormir ¿quieres? No se tu pero yo me estoy muriendo del sueño- aseguraba el joven chino para volver a cerrar sus ojos.

-Debe ser a causa de la fiebre…- pensaba Sakura mientras cerraba también sus ojos.

Su cabeza empezó a balancearse y de un momento a otro estuvo apoyada en el hombro de Shaoran. Cuando este sintió algo caer sobre uno de sus costados abrió un ojo para ver que era. Dibujó una sonrisa cuando vio que Sakura estaba apoyándose en él. Uno de sus brazos lo pasó detrás de su espalda y el otro por enfrente agarrando la mano del otro brazo, de forma en que tuviera a Sakura atada entre sus brazos. Ella se acomodó mejor sobre su pecho y luego quedó nuevamente quieta. Él apoyó su mejilla sobre la cabeza de ella para quedar el también quieto.

-Oye Sakura…- susurraba para llamar su atención.

-¿Hmmm?-

-Te quiero mucho- decía al darle un leve beso en la cabeza.

-Yo también te quiero mucho Shaoran- contestaba para acomodarse mejor sobre él y quedar totalmente rendida…

Estaba despierta, pero no quería abrir los ojos. Estaba muy cómoda donde se encontraba. Unos brazos la rodeaban proporcionándole un lecho muy acogedor. Se acomodó un poco mejor, haciendo que su nariz rozara con la mejilla de su acompañante, sonrió dejándose llevar por el impulso y beso la pequeña porción de piel que estaba a su alcance. Frunció el ceño cuando sus labios hicieron contacto con su mejilla, su calentura había empeorado. Abrió los ojos pudiendo observar las mejillas sonrojadas y escuchar la respiración entrecortada de su mejor amigo.

-Ay no…- exclamaba alzando una de sus manos hacia la frente de Shaoran- te estas poniendo peor-

-¿Hmmm?-

-¿Shaoran estas despierto?-

-Cinco minutos más, mamá…-

-No soy tu madre- respondía tratando de contener la risa- Soy Sakura-

-Sakura…- murmuraba al tiempo que una pequeña sonrisa cruzaba sus labios.

-Si Sakura…- decía retirando los mechones castaños de su frente- Tenemos que llevarte a casa, estas empeorando-

-No…- declaraba mientras se aferraba mejor a la cintura de ella.

-Shaoran no seas terco, no quiero que te pase algo malo-

-No me quiero ir… Me quiero quedar contigo aquí…- reclamaba, sin intensiones de soltar a Sakura.

-Por favor…- suplicaba pero el no cedería… Tal vez seria hora del Plan B:- Anda Shao, no me hagas tener que pedirle ayuda a alguien para llevarte a tu departamento-

-¿Ayuda?-

-Si… Quizás Ryuu pueda ayudarme…- murmuraba pensativa.

-Kazanagi…- gruñía al fruncir el ceño.

-Sigo sin saber que tienen todos contra él…- suspiraba resignada, en el momento en que su celular reclamaba su atención.

-Un mensaje… de Tomoyo…- decía para empezar a leer el texto.

-Sakura ¿Dónde estas metida y porque no viniste a clases en todo el día?-

-¿Todo el día…?- murmuró sorprendida, enseguida dirigió su mirada al reloj del celular…

-¡¿Qué?!- exclamaba horrorizada al ver que eran las tres y quince de la tarde.

-No grites…- se quejaba el chino moviendo un poco la cabeza incomodo.

-Lo siento mucho- decía acariciando la mejilla de su compañero- Dormimos demasiado, ya se acabaron las clases, tenemos que llevarte a tu apartamento-

-No- volvía a imponer el joven.

-No me dejas otra opción…- decía empezando a escribir un mensaje de texto.

-Estoy con Shaoran en el patio trasero, necesito que traigas a Eriol y a Ryuu contigo por favor…-

Unos cinco minutos después de haber mandando el mensaje, los tres personajes aparecieron frente a ellos.

-¿Quieres decirme que es lo que pasa?- preguntaba Tomoyo sonriendo ante la escena.

-Shaoran y yo vinimos a dormir la primera hora de clases aquí… pero parece que nos quedamos más tiempo…- se excusaba mientras sus mejillas se sonrojaban y desviaba la mirada, después de dar un suspiro para controlar los colores de su cara volvió su vista a su prima- Shaoran tiene fiebre y hay que llevarlo a casa, pero no quiere hacerlo…-

-No me voy a ir de aquí…- gruñía Shaoran apretando aun más a Sakura contra si.

-Es por tu bien…- suplicaba Sakura mirando a su mejor amigo.

-No-

-¿Ves Tommy?- decía resignada, para después fijar la vista en las dos personas que estaban detrás de ella- Eriol, Ryuu perdonen que los moleste así pero necesito que me ayuden a llevarlo a su departamento, él esta ardiendo en fiebre y no quiero que empeore-

-No hay problema- contestaba el inglés con una sonrisa.

-Supongo…- decía resignado, cosa que Sakura no not'o, y regalándoles una sonrisa empezaron a ver como iban a llevar a Shaoran a su casa, mientras este soltaba leves quejas.

Luego de un rato de discusión, decidieron que hacer.

Sakura logró zafarse del abrazo de su amigo gracias a que se estaba debilitando por la fiebre, cosa que no le hizo gracias pero aunque sea serviría para poder llevarlo a su departamento. Entre Eriol y Ryuu pararon a Shaoran y pasaron los dos brazos de este sobre los hombros de cada uno. El joven Li gruñía al tener que ser llevado por Kazanagi y hacia las cosas mas difíciles.

-Escucha Li, se que no te caigo bien pero has esto por Sakura que ya esta bastante preocupada por ti- le decía en tono cortante el novio de Kinomoto en un susurro a Shaoran de modo que solamente él escuchara.

Este bufó una ultima vez y se dejó guiar por sus dos compañeros. Sakura y Tomoyo llevaban los bultos de los cuatro, aunque quienes traían a Shaoran habían protestado por esto. Las muchachas se excusaron diciendo que era suficiente con que tuvieran que llevar a Shaoran para que también llevaran los bolsos. Ellos no discutieron más el asunto, dejándolas llevarlos.

Sakura los guió entre las calles de Tomoeda hasta el edificio donde vivía Shaoran. Cuando estuvieron en frente de la puerta principal, la joven Kinomoto buscó dentro del morral de su amigo las llaves del departamento. Ya dentro, los novios de las muchachas dejaron a él joven Li en su habitación.

-Tomoyo y yo vamos a esperar a fuera- se excusaba Eriol agarrando la mano de la joven Daidouji y tirando de ella para salir del departamento.

-Muchas gracias- decía por enésima vez Sakura.

-No hay por que, Shaoran también es mi amigo- le decía regalándole una sonrisa para luego salir junto con su novia.

La castaña volvió su vista a Ryuu y le sonrió de forma agradecida.

-Enserio te agradezco mucho que hagas esto por mi-

-No tienes porque decirlo preciosa- contestaba con una sonrisa, agarrando su mano para arrastrarla hacia donde habían salido Hiiragizawa y Daidouji- Es sábado, ¿te parece si salimos a alguna parte?- decía ya cerca de la puerta.

Sakura quedó totalmente estática, mirando en dirección a la habitación de Shaoran.

-Oye Ryuu… En verdad te agradezco la invitación, pero estoy preocupada por Shaoran. No tiene nadie que lo cuide y yo…-

El joven Kazanagi suspiro resignado soltando la mano de ella. Sakura ladeó su cabeza y él simplemente pudo reír.

-Mi novia es más buena que la Madre María Teresa de Calcuta…- murmuraba divertido haciendo sonrojar levemente a Sakura por su comentario- No importa, quédate a cuidar a tu amigo…- decía dándose media vuelta para dirigirse a la salida.

-Muchas gracias Ryuu…- le decía viendo como abría la puerta, dispuesto a abandonar el lugar.

-Oye Sakura-

-¿Si dime?-

-Te quiero…- murmuraba con una sonrisa.

Sakura quedó estática en su lugar sin razón alguna. Solo fue capaz de contestar a la sonrisa de Ryuu sin pronunciar palabra alguna. El joven Kazanagi, resignado por la espera de una respuesta cerró la puerta tras si. Sakura suspiró, ¿Por qué no había sido capaz de responderle un: Yo también Ryuu?

¿Sera por que no lo sientes?

Sacudió su cabeza alejando a la odiosa voz. Un quejido proveniente de una de las habitaciones del departamento llamó su atención. Enseguida se dirigió a la cocina en busca de una vasija para llenar con agua. Luego de encontrar un par de pañitos para humedecer se adentró en la recamara de Shaoran. Colocó la tina en la mesa de noche, luego mojó un paño y lo exprimió para colocarlo sobre la frente de su amigo.

-Me siento mal....- admitía por primera vez el joven.

-Ya lo se…- susurraba Sakura- Por eso estoy aquí para cuidarte-

-¿Sakura?-

-Si soy yo…- decía limpiando un poco el rostro sudoroso de él.

-No te… vallas- pedía buscando su mano.

-No te preocupes- le decía mientras entrelazaba sus dedos y acercaba sus manos a su mejilla- Aquí estoy, no me voy a ninguna parte, me quedare hasta que te sientas mejor- aseguraba quitando el paño de su frente con su mano libre y cambiándolo por otro.

Shaoran trató de sonreír e iba a seguir hablando pero Sakura lo acalló colocando un dedo sobre sus labios.

-¿No te esfuerces más y descansa si?- murmuraba Sakura dándole un beso en una de sus mejillas sonrosadas.

Shaoran susurró algo parecido a un si para luego quedar rendido en la almohada. Luego de chequear que había quedado dormido, Sakura soltó su mano y dejándola a uno de los costados de él se encaminó en busca de un termómetro. Abrió la puerta del cuarto de Shaoran tratando de no hacer mucho ruido, al mirar hacia dentro pudo ver dos orbes ámbares fijos donde ella estaba, luego sobre estos cayeron sus parpados y una sonrisa atravesó sus labios. Se dirigió al lado de la cama donde había colocado una silla. Agarró el termómetro en una mano, y con la otra acarició levemente el rostro de Shaoran. Mordió su labio inferior al sentir lo caliente que estaba su piel.

-No te preocupes…- le decía una voz ronca- Me voy a mejorar-

Enseguida se dio cuenta de que había cerrado los ojos y que ahora la mano de Shaoran estaba sobre la suya.

-No te esfuerces- pedía acercando la mano con el termómetro a la boca de él- Ahora abre la boca para que pueda ponerte el termómetro-

Este hizo lo que se le pidió, dejando que ella introdujera el termómetro. Pasado el tiempo necesario, sacó con cuidado el aparato de su boca. Al mirarlo, suspiró preocupada y volvió a morder su labio inferior.

-Treinta y nueve grados…- susurraba mirando la temperatura marcada- Voy a prepararte algo- decía dejando el pequeño artefacto en la mesa de noche para salir a la cocina.

Empezó a revisar los estantes de la cocina en busca de los ingredientes para prepararle algo a Shaoran. Después de un rato de búsqueda encontró lo que buscaba. Puso a hervir el agua mientras iba a la recamara de él. Entro con la vista fija en su paciente. Su pecho subía y baja con dificultad, sus mejillas estaban sonrosadas y su rostro estaba cubierto por gotas perlinas. Se acercó a paso lento, con una mano sobre su pecho. Se sentó nuevamente a su lado, y colocó su mano a uno de los costados de su rostro. Podría jurar que había subido más su temperatura. Pasó su mirada por su ropa, el uniforme no estaba ayudando a bajarle la temperatura. Dirigió sus dedos hasta el primer botón de la chaqueta, con intensiones de desabotonarlo. Así hizo con los demás botones hasta que termino desabrochando la chaqueta por completo. Como no podía parar a Shaoran, tuvo que abrir lo más que pudo la chaqueta para que esta no lo cubriera. Sus manos viajaron hasta el nudo de la corbata, deshaciéndose del nudo al igual que la corbata.

-Hmm…- se murmuraba el joven chino moviendo un poco la cabeza y abriendo los ojos.

-El uniforme esta haciendo que tengas calor- decía empezando a desabotonar la camisa blanca- tengo que hacer que te refresques, así que por eso te lo estoy quitando-

-Gracias….- murmuraba a tiempo de que ella terminaba su trabajo con la camisa.

-Ahora vuelvo, te estoy preparando algo para que te sientas mejor-

El joven asintió con la cabeza y volvió a cerrar los ojos. Antes de irse, Sakura colocó nuevamente el termómetro en su boca para verificar su temperatura. Cuando regresó a la cocina, el agua estaba lista para preparar el té. Iba a darle a Shaoran un poco de té con miel. Su madre le preparaba una taza cuando ella tenia fiebre, siempre le resultaba muy efectivo. Después de terminar con de preparar la inclusión, se encaminó de nuevo a su habitación.

Allí, ya Shaoran respiraba con más normalidad pero aun así se le dificultaba hacerlo. Se acercó a el, colocó la taza con te en la mesa de noche, luego apartó unos mechones castaños de su frente.

-¿Crees poder sentarte?- preguntaba viendo como el abría los ojos y afirmaba con una casi imperceptible movimiento de cabeza.

Tuvo que ayudarlo un poco para poder sentarlo en la cama. Luego de retirar el termómetro de su boca, le dio la taza que le había preparado.

-¿Qué es esto?- preguntaba viendo la tacita.

-Es té con miel- respondía con una sonrisa algo nostálgica- mi madre me lo daba cuando me enfermaba para que me sintiera mejor, seguramente tu también te sientas mejor si te lo tomas- Shaoran sonrió mirando la taza y llevándola lentamente hacia su boca.

Sakura bajó su mirada al termómetro al ver que el se estaba tomando lo que le había preparado. Su temperatura había subido… Treinta y nueve punto siete grados. Tenia que hacer algo para bajarle la fiebre, no podía seguir empeorando…

-Sakura…- una voz ronca llamó su atención haciendo que subiera nuevamente la vista. Shaoran le estaba extendiendo la taza que momentos antes ella le había entregado. Por instinto agarró lo que le extendía y lo colocó en la mesa de noche mientras él se volvía a recostar. Cuando por fin reaccionó enseguida le quitó el paño que traía puesto en la frente para humedecerlo, exprimirlo y volvérselo a colocar. Enseguida tomó una de las manos de Shaoran entre las suyas, sintiéndose impotente a ver como le subía la fiebre y ella sin lograr bajársela. Sintió como algo se posaba sobre sus dos manos. Alzó la vista, para ver la otra de mano de Shaoran sobre las suyas, juntos con una sonrisa en sus labios.

-Tranquila Sakurita- pedía intentando mantener la sonrisa- Pase lo que pase todo estará bien, es una simple fiebre-

-Descansa- susurraba poniéndose de pie.

Guiada por un impulso, pegó su frente con la de Shaoran. Podía sentir la humedad del pañito que había colocado en la frente de su amigo. El ámbar y la esmeralda chocaron en ese momento, arrancándole una sonrisa a ambos.

-Descansa, así te pondrás mejor- decía colocando sus manos a los lados del rostro del joven lobo.

Vio como el desviaba su mirada de sus ojos a un punto un poco mas abajo: sus labios. Fueron dos segundos, una indirecta que entendió claramente. Una indirecta que le decía que iba a hacer. Una indirecta que no hizo detener. Algo que quería que sucediera, aunque la cordura le dijera que no era correcto. Dejó caer pesadamente sus parpados, sintiendo únicamente sus manos enmarcando el rostro de Shaoran. Fue bajando lentamente sus labios, hasta que rozaron los de él. Otro roce… Uno más… Pequeños roces que hacían recorrer escalofríos por todo su cuerpo. No pudo aguantar mas, terminando de acortar la mínima distancia que los separaba. Sus movimientos eran lentos, dulces, suaves… Los labios se ambos parecían hechos el uno para el otro…

Un golpe de conciencia hizo a Sakura apartarse un poco de sus labios, solo lo necesario para dejar de besarse, quedando en un simple roce.

-Descansa…- repetía por tercera vez- voy por tu medicina-

-Así lo hare- respondía él joven, alzando un poco su rostro para volver a besarla.

Sakura se separó lentamente de él, sin querer alejarse. Acarició sus mejillas al retirar sus manos de su rostro, los orbes ámbares la siguieron por toda la habitación hasta que llegó a la puerta, y luego despareció de su vista…

O.o.O.o.O

Se sentó a uno de los lados de su cama para cambiar el pañito que traía en la frente. Shaoran estaba de brazos cruzados, sentado en su lecho.

-Perdón por arruinarte el sábado…- murmuraba Shaoran- seguro tenias planes para salir…-

-No digas tonterías- decía dándole un leve golpe en la nariz con su dedo índice- La persona con quien hago planes tenia fiebre-

-Con Kazanagi también haces planes…- susurraba con fastidio mientras bufaba.

-Ay, ya cállate- decía en tono de broma mientras sobre la mesita de noche el termómetro- ten, póntelo- ordenaba- Ah por cierto, gracias por prestarme tu MP3-

-Io no te o pesté… U lo aga'aste- balbuceaba con el tubito en la boca.

-Deja de decir tonterías y pásame él termómetro-

Shaoran hizo lo que le pidió, sacando de su boca el tubito que le impedía hablar. Una sonrisa surcó su rostro cuando vio la temperatura en el termómetro. Treinta y seis punto nueve. Su temperatura había bajado considerablemente. Se había llevado un buen susto, cuando la temperatura de Shaoran había llegado a los cuarenta grados. Hubiese podido jurar que tendría que hostilizarlo, pero luego empezó a descender, para su alivio.

-Ya estas mejorando…- susurraba para si misma.

-Hmm… ¿Qué escuchas?- decía al tiempo que le quitaba el MP3 de las manos- ¿Saturday Night Fever? ¿No te parece algo irónico?-

-¿De que hablas? Seria irónico su fuese de no…- enseguida acalló cuando volvió su vista a la ventana.

Abrió los ojos como platos, al darse cuenta de que el astro rey había desaparecido dejando a la luna en su lugar. Se apresuró a buscar su celular, eran las ocho y media de la noche.

-¡¿QUE?!- gritaba alarmando- Oh, tengo que llamar a casa ¡papá debe estar preocupado!-

Justamente iba a empezar a marcar el numero de teléfono de su casa cuando el celular empezó a repicar.

-¿Diga? Habla Kinomoto- contestaba sin ver el identificador de llamadas.

-¿¡QUIERO QUE ME DIGAS AHORA MISMO DONDE ESTAS MOUNSTRO!?-

-¿Toya?- decía alejando un poco el auricular de su oído.

-¿¡DONDE ESTAS?!-

-Volviste Toya…- suspiraba aliviada para sus adentros.

-¡NO EVADAS EL TEMA, DIME DONDE ESTAS!-

-Estoy en casa de Sha… ¿Hola? ¿Hermano? ¿Sigue ahí?- y la línea quedó muerta.

-Tu hermano va a venir a matarme…- comentaba riendo entre dientes en joven que yacía en la cama.

-Pero que dices…- y luego cayó en cuenta- Oh no… ¿Ahora que vamos a hacer?-

-Esperar mi sentencia de muerte…-

-¡No es gracioso Shaoran!- replicaba poniéndose de pie- ¡Sabes lo capaz mi hermano de hacer cualquier cosa, sobre todo si se trata de TI!-

-Cálmate no me va a hacer nada…-

-Eso es lo que tu piensas- decía empezando a desesperarse- Va a estar aquí en cualquier momento, va a entrar a esta habitación, y te va a matar-

-Eso sonó lindo…- comentaba divertido

-¡Deja el sarcasmo!-

-Tu empezaste-

-Claro que…-

-¡MOCOSO, MOUNSTRO ABRAN LA PUERTA SE QUE ESTAN AHÍ!-

-¿¡Pero que!? Co...Como llegó tan rápido…-

-Con la magia del cine…-

-¡SHAORAN!-

-¡ABRAN LA PUERTA EN ESTE PRECISO INSTANTE!- se volvía a escuchar.

-Esta bien… Fue un placer conocerte querido-

-Digo lo mismo…-

Sakura tomó aire, dispuesta a ir a la puerta principal a enfrentarse a su hermano. Los golpeteos sobre la pobre madera se hacían mas fuertes cada vez que pasaban los segundos y ella se acercaba a la puerta. Colocó una mano sobre la perilla y la giró.

-Sigue así y vas a tener que comprarle una puerta nueva a Shaoran- lo recibía con un tono despreocupado, con un toque de burla.

-¡¿DONDE ESTA ESE MOCOSO?!- gritaba entrando en el departamento

-En cama, tiene fiebre, lo estuve cuidando toda la tarde- le informaba con el mismo tono.

Toya alzó una ceja y continuó su camino hacia las puertas que supuso eran las habitaciones.

-Quiero hablar con él- decía en tono moderado, un normal a comparación con los gritos de hacia uno segundos.

-No le iras a hacer nada ¿verdad?-

-No Mounstro, simplemente quiero hablar con él-

Sakura alzó una ceja incrédula. Las palabras «Toya», «hablar» y «Shaoran» no iban juntas en una frase a menos de que haya un gran «NO» de por medio. Se dirigió a la puerta de la habitación de su amigo, abriéndola un poco para asomar su cabeza.

-¿Viene a matarme?- preguntó enseguida que pudo ver las esmeraldas de ella.

-Ensériate- pedía rodando los ojos- No, creo que no vino a matarte, quiere hablar contigo ¿lo hago pasar?-

Shaoran tuvo la misma reacción que Sakura, ¿Qué quería Toya Kinomoto hablar con él? es más, ¿Desde cuando Toya Kinomoto quería hablar con él?

-Claro…- murmuraba para que luego la cabeza de ella desapareciera tras la puerta y esta se cerrara.

-Esta bien mocoso- se escuchó un par de segundos después seguido de la figura de Toya cerrando la puerta- Quiero que me digas absolutamente todo de Ryuu Kazanagi-

-¿Con que lo conociste…?- preguntaba fastidiado ante la mención del nombre.

-A mi tampoco me cae para nada bien ese chiquillo, dime quien es-

-El novio de Sakura- respondía encogiéndose de hombros y rodando los hombros.

-¡¿EL QUE?!-

-Escuchaste perfectamente, el n-o-v-i-o de tu pequeña hermana-

-¿Así que te quitaron el puesto?-

Shaoran no contestó. Se limitó a mirar hacia otra parte con la incomodidad reflejada en forma de un leve sonrojo en su rostro. Toya sonreía divertido, fastidiar al mocoso también le resultaba casi tan divertido que fastidiar a su hermana, obviando el hecho de que no lo soportaba.

-Ese chiquillo estaba en la casa hablando con mi padre cuando llegue…- empezaba a relatar el mayor de los hermanos Kinomoto ganándose la atención de Shaoran- hablaba sobre sus intensiones con mi hermana-

-Y por supuesto tu lo sacaste a patadas de la casa- comentaba divertido cruzándose de brazo.

Toya bufó, puso los ojos en blanco y le dedicó una mirada fulminante al mocoso.

-¿Y bien…?- preguntaba Shaoran, tratando de ver que se traía entre manos el moreno. El no iba a ir a su casa simplemente a eso.

-Tienes que quitarle ese puesto a Kazanagi-

¡Un momento! ¿Qué él había dicho? ¿Había escuchado bien o había sido obra de su imaginación? ¿El le estaba pidiendo que hiciera que…?

-¿Qué yo que? Disculpa creo que no entendí- decía atónito.

-Que le quites ese puesto a Kazanagi, ¿Acaso estas sordo?-

Pues al parecer si…

-¿Y como pretendes que haga eso?-preguntaba bufando- ¿Qué quieres? ¿Qué seduzca a Sakura o que?-seguía sarcástico- Ella es novia de él a voluntad propia, nadie la obligó a que estuviera con él- y terminaba gruñendo molesto.

-Y eso es lo que mas te molesta- agregaba Toya.

-Aun así… ¿pretendes que yo me haga novio de Sakura?- cuestionaba obviando su comentario anterior.

-¿Acaso no te gusta la idea?- decía alzando una ceja.

-¿Por qué de repente quieres que yo sea su NOVIO cuando siempre me has odiado por estar cerca de ella?- contestaba con una pregunta, o más bien volvía a obviar otro de sus comentarios.

-Porque no confió en las intensiones de ese tal Kazanagi, siempre supe que estabas enamorado de Sakura así que sabía que no le harías daño. Pero no tengo la misma confianza en ese chiquillo-

-Espera un momento- decía sin poder terminar de asimilar la información- ¿Cómo sabias que yo…? ¿Tenias confianza en que no iba a lastimar a…? ¿Cómo no vas a confiar en Kazanagi si apenas…?-

-¡No te emociones mocoso! Escúchame bien, tienes mi consentimiento para alejar a Sakura de ese chiquillo, sea como sea- declaraba el moreno.

-Mi pregunta sigue siendo ¿Cómo…?-

-Jugar sucio no esta fuera de tus opciones- cortaba su pregunta, encogiéndose de hombros para ver como el alzaba ambas cejas- ¿Nunca habías oído de los amigos con derecho?-

-Esta bien, ¿Quién me asegura mi pellejo cuando logre deshacerme de Kazanagi?-

-Te prefiero a ti sobre al chiquillo…- murmuraba- ¿Trato?-

-Hecho-

O.o.O.o.O

Su hermano y Shaoran llevaban ya mucho tiempo adentro, hablando. ¿Qué tanto estarían diciéndose? Lo más raro es que no había escuchado ni un solo grito o insulto en todo el tiempo que Toya llevaba en la habitación.

Suspiró ocultando su rostro entre sus manos. Esa no había sido su mejor semana… Y todo empezó el jueves en la tarde después de que escuchara a Shaoran en el salón de música…

---Flashback---

-Bien Kazanagi, que es lo que quieres hablar conmigo…- preguntaba tratando de centrar su atención en él.

Aun estaba aturdida por lo que había pasado con Shaoran. ¿Por qué se sentía así? No entendía… La curiosidad la mató en mencionó a una ella. ¿Quién era ella?

La chica de la que estoy enamorado…

Así me siento cuando estoy con ella…

Me siento identificado con esta canción…

¿Por qué sentía una ganas horribles de ser esa ella? Quería que Shaoran le cantara canciones, se las dedicara, le compusiera. Pero no era así, él…

El ya tiene a quien querer…

-Me gustas- confesaba Kazanagi.

Dio un respingo al escuchar esas dos palabras… ¡¿Qué, que?! ¿Qué se había perdido de la conversación?

-Dame una oportunidad- pedía Kazanagi- una oportunidad prometo no desperdiciarla-

-Yo… Kazanagi…-

¿Por qué simplemente no podía aceptar?

Tu sabes las razones… No lo haces, por él…

Pero él ya tiene a quien querer

Entonces acéptalo

-Por favor…- suplicaba Kazanagi buscando sus manos.

-Yo…- suspiró y alzó su vista a los ojos azules de su compañero- Esta bien, una oportunidad es lo que quieres, una oportunidad tendrás-

-¡Oh Muchas Gracias! ¡Veras que no te vas a arrepentir!- decía para luego acercarse peligrosamente a su cara. Sakura enseguida volteo para dejar únicamente al alcance de Kazanagi su mejilla, este captó el mensaje y plantó su beso ahí- Cuando estés lista- había murmurado antes de pasarle un mechón castaño por detrás de su oreja.

-¿Quieres que te acompañe de regreso a tu casa?- proponía su ahora novio.

-Este… hoy no, otro día ¿te parece?- decía poniéndose de pie y caminando hacia la salida.

-Claro-

---Fin del Flashback---

Recordaba que había salido corriendo en busca de Shaoran. Pero no lo había encontrado ni en el instituto ni en el camino de vuelta a casa…

También recordaba como se había enterado Shaoran de que tenia novio al día siguiente, el viernes por la mañana…

---Flashback---

-¡Buenos días Shaoran!- saludaba al ver a su amigo tirado en el suelo de uno de los pasillos del instituto.

-Buenos días Sakura- decía quitándose uno de los audífonos para poder escucharla mejor.

La joven Kinomoto se sentó junto a él, quitándole el MP3 de las manos.

-Veamos que escuchas…- murmuraba viendo la pantalla- ¿But it's better if you do?-

-De Panic! At the Disco-

-No sabia que ellos te gustaban- le decía al devolverle el MP3.

-Yo tampoco… hasta hace un par de días-

-¡Espera Kazanagi!- ambos voltearon al escuchar la voz de Tomoyo.

En el pasillo venia Ryuu con Tomoyo persiguiéndolo y Eriol atrás. Estos dos últimos se pararon en seco cuando el rubio estuvo frente a los dos castaños.

-Buenos días Sakura- decía hincándose para darle el la mejilla a ella.

-Buenos días Ryuu- contestaba ella el saludo de su novio.

Y la cara de Shaoran era de total asombro… ¿Alguien seria tan amable de explicarle que estaba pasando allí?

-¿Ustedes…?- preguntaba el chino con las palabras atoradas en la garganta.

-Si- afirmaba el joven Kazanagi- Ayer en la tarde-

Enseguida pasó del asombro a la seriedad, un rostro neutral que no mostraba emoción alguna. Sakura se extrañó enseguida al ver esa faceta de Shaoran, recordaba que no la usaba desde que ellos dos eran amigos y ahora…

-Con permiso- murmuraba al ponerse de pie, pasando por al lado de Eriol y Tomoyo.

-Lo siento mucho hermano…- susurraba el inglés poniendo su mano en el hombro de Shaoran.

Este se detuvo solo por un par de segundos para luego retomar su marcha. Sakura iba a seguirlo pero cuando pasó al lado de sus dos amigos, Tomoyo la retuvo de la muñeca negando lentamente con la cabeza. Sakura asintió sin entender porque la actitud de su prima pero seria mejor hacerle caso.

---Fin del Flashback---

Shaoran estuvo todo el horario de clases sin hablar con nadie. Se veía tan diferente…

Se veía como cuando lo conociste…

Recordaba haberlo seguido hasta el salón de música esa misma tarde, para escucharlo tocar.

---Flashback---

Se recostó a la puerta entreabierta del salón, esperando a que el comenzara a tocar. Las primeras notas sonaron, y sus ojos se abrieron como platos, ella conocía esa canción. Era una de sus canciones favoritas, y Shaoran lo sabia.

Aunque no esta tocando para ti…

Sacudió su cabeza, tratando de apartar la vocecita no iba a dejar que nada la aturdiera mientras pudiera escuchar a Shaoran cantando.

My life is brilliant.

My life is brilliant.
My love is pure.
I saw an angel.
Of that I'm sure.
She smiled at me on the subway.
She was with another man.
But I won't lose no sleep on that,
'Cause I've got a plan.

You're beautiful. You're beautiful.
You're beautiful, it's true.
I saw your face in a crowded place,
And I don't know what to do,
'Cause I'll never be with you.

Yeah, she caught my eye,
As we walked on by.
She could see from my face that I was,
Flying high,
And I don't think that I'll see her again,
But we shared a moment that will last till the end.

You're beautiful. You're beautiful.
You're beautiful, it's true.
I saw your face in a crowded place,
And I don't know what to do,
'Cause I'll never be with you.

You're beautiful. You're beautiful.
You're beautiful, it's true.
There must be an angel with a smile on her face,
When she thought up that I should be with you.
But it's time to face the truth,
I will never be with you

Pudo sentir la melancolía, la nostalgia y el toque de tristeza en la ultima frase. Estaba decidida, entraría a hablar con Shaoran, quería saber que le ocurría y haría todo lo que pudiera por ayudarlo pero…

-Hola Sakura te estaba buscando- la voz de Ryuu la interrumpió en el momento en que iba a entrar al salón de música.

-Ah, hola-

-¿Quieres venir a tomar un helado con unos amigos?-

-Pues… Claro…- aceptaba mientras él la jalaba de la mano para salir juntos del instituto. Su mirada quedó fija en la puerta donde ahora estaba él tocando de nuevo la misma triste melodía.

---Fin del Flashback---

Aun no entendía que había ocurrido con él aquel viernes de la semana pasada. Suspiro resignada, siempre que le sacaba el tema a flote lo evadía con cualquier otra cosa.

También estaba Ryuu… Ninguno de sus amigos se llevaba bien con él… ¿La razón?… Era totalmente desconocida para ella. No tenia quejas sobre Ryuu ni el lo físico ni en su comportamiento. Era rubio, ojos azules, alto, tez blanca, con buen cuerpo, no tenia nada de que quejarse. También tenia un muy buen carácter, era muy simpático y tenia una sonrisa que lo caracterizaba.

Volvió a suspirar, recordando hechos mas recientes. El beso de hacia un par de horas para ser exactos, ¿Por qué lo había besado? No sabia ¿Iba a hacer algo al respecto? No ¿Evitaría que cosas así siguieran pasando? Tampoco ¿La razón? Ninguna, simplemente había llegado a la conclusión que si las cosas iban a pasar así, porque no era la primera vez que ella tenia un roce de ese estilo con el, ella dejaría que tomaran el flujo que quisieran…

-Mounstro, te quedas- la voz de su hermano la sacó de sus cavilaciones.

-¿Qué?- preguntaba confundida.

-Que te quedas, al mocoso le puede subir la fiebre y no hay nadie que lo cuide; yo le diré a papá, nos vemos mañana- se despedía saliendo del departamento sin decir más nada.

Alzó una ceja confundida, dirigiéndole una mirada a la puerta abierta de la habitación de Shaoran. ¿Qué había pasado allá adentro para que Toya le pidiera que se quedara?

Definitivamente las cosas se estaban poniendo cada vez más extrañas…

Continuara…


Notas de Autora: ¿Se puede salir? `^^ Hola a todos, no me maten por favor!! Vamos empareje las cosas, eso no cuenta? Si muchos de ustedes adivinaron lo de Ryuu, pero nadie se imaginaba lo de Amigos con Derecho… Mucho menos que Toya estuviera del lado de Shaoran! Eso no se ve todos los días!!

Hiendo parte por parte, que tal me ha quedado este capitulo? Los dos días de atraso valieron la pena? 24 paginas Word solo para ustedes! Espero las disfruten… Vieron que mi lobito sufre de insomnio? Si bueno, es que después de enterarse de lo de Sakura y Ryuu no ha podido dormir bien. Que se les ocurre que podría ser lo que le pasó a Toya? Sabemos que sigue vivo, pero alguien sabe porque falto una noche entera? Escucho opiniones! XP

A mi lobito le dio fiebre!! Pero me van a decir que no se ve bello delirando?

No comento mas ya que es tarde y me mandan a dormir! . Solo quería darles el capitulo ya que los próximos días van a ser algo agitados para mi!!

Hagan feliz a Mila-chan y presionen ese bello y hermoso botón verde de allá abajo siii??

Una ultima cosa, muchas gracias a Gaby-chan por la canción de Panic! At The Disco, dear me salvaste!! Se te quiere un mundo! `.^

EDITADO: Subire las respuestas a sus reviews del capitulo anterior a mi profile esta semana!