Enamorado de mi Mejor Amiga

Por: Milaah

Disclammer: Los personajes de Card Captors no me pertenecen, solo la historia, -Ryuu también es mío, aunque al parecer a nadie le cae bien…-


Capitulo V: El Fin Justifica los Medios

Al abrir los ojos se sentía mucho mejor que hacia un par de horas. Fijó su vista en la hora del despertador, ocho y media de la mañana. Se estiró antes de pasear su vista por la habitación. Sus ojos se posaron sobre la figura de una castaña que dormía sobre una silla. Dibujó una sonrisa en sus labios mientras que se ponía de pie. Se situó al lado de la chica. Se acuclilló junto a ella, simplemente para admirarla mientras dormía. El impulso de recostar su cabeza en el regazo de la chica pudo más que él. Colocó su cabeza en el lugar deseado, aun contemplando su rostro. Agradecía que Sakura tuviera el sueño bastante pesado. Cerró sus ojos, fantaseando lo que sería que ella lo estuviera mimando. Un par de segundos, tal vez minutos, de estar fantaseado vinieron a su mente los recuerdos de hacia un par de horas. Sakura era más buena que la Madre María Teresa de Calcuta…

---Flashback---

Aun seguía tratando de asimilar las palabras de Toya Kinomoto cuando dos esmeraldas se introdujeron en su campo de visión. Primero alzó una ceja confundido ¿Acaso él no venía a llevarse a Sakura? Después las palabras de ella le aclararon.

-Hmm… Mi hermano me dijo que me quedara a cuidarte… Me extraña que diga eso pero… Estaba preocupada porque no sabía si podría cuidarte en la noche… Aun así él va avisar a mi casa, espero que no te moleste me quede contigo- decía mientras se vislumbraba un sutil carmín en sus mejillas.

-Con que iba enserio…- decía para sí mismo luego fijando su vista en la castaña le contestó:- ¿Cómo quieres que me moleste con mí mejor amiga por el simple hecho de que se quede a dormir en mi casa, además de hacerlo para cuidarme?-

-Bueno yo…- murmuraba sonrojándose aun más.

-Ya déjalo así Sakura-

-Está bien… ¡Ah por cierto! ¿Qué era lo que quería hablar mi hermano contigo?-

-Bueno…- ¿Ahora que se suponía le iba a decir?

Tu hermano quiere que sea tu novio porque el tuyo no le gusta, además de que hace tiempo quiero serlo pero no he tenido el valor de decírtelo. También me dijo que si me convirtiera en un amigo con derecho para ti, tal vez así consiga lo que quiero. ¿Es increíble que Toya Kinomoto y Shaoran Li tengan un objetivo en común, no?

Las mejillas de Shaoran tomaron el mismo color que las de su acompañante segundos antes. Condenada conciencia…

-¿Shaoran? ¿Estás bien? Te estás colorando, ¿Te está subiendo la fiebre otra vez? ¿No te sientes caliente o algo por el estilo? ¿Quieres que te traiga algo?- ya para su última pregunta estaba al lado del aludido colocando su mano en la frente del chico.

-Cálmate linda- pedía acariciando con la yema de sus dedos su mejillas, haciéndola sonrojar a causa del adjetivo, para luego sonrojarse él dándose cuenta de cómo la acababa de llamar- Estoy bien enserio, no hay porque preocuparse-

-Al fin de cuentas… ¿Por qué te sonrojaste?- preguntaba curiosa.

Demonios, ¿desde cuándo Sakura era tan… observadora? Ahora la pregunta era… ¿Cómo responderle? No podía decirle porqué se había sonrojado, tampoco quería mentirle. ¿Entonces qué…? Tal vez una casi verdad funcionaria.

-Pues… pensaba en alguien…-

-Ah…- decía ella mientras el brillo de sus ojos se perdía y sus esmeraldas se oscurecían- estabas pensando en ella…- afirmaba clavando la mirada en el piso.

Una pequeña sonrisa cruzó los labios del joven. ¿Es posible estar celoso de sí mismo? Bueno, ahora solo tenía que animarla un poco. No la desmentiría ya que, técnicamente estaba haciendo eso.

-¿Acaso estás celosa?-

-¿Yo? ¿Celosa? Bah…-aseguraba sacándole la lengua- Además, se que jamás me cambiarias por alguien más ¿Verdad?-

-Eso nunca- confirmaba ampliando su sonrisa, era imposible que él la cambiara a ella por alguien más… siendo que si cambiara a Sakura por ella, la estaría cambiando por ella misma.

La flor sonrió abriendo los brazos, Shaoran sonrió comprendiendo el mensaje e imitándola para que ella se acercara.

-Eres muy especial para mí, eso nunca va a cambiar- le confirmaba el castaño apretándola contra sí.

-Yo tampoco te voy a cambiar nunca por nadie- Shaoran sonrió ante el comentario, estrechándola aun más al igual que ella hizo con él. Después de que pasaran un par de segundos así, Sakura hizo ademán en separarse, al parecer para hablar.

-¿Quieres algo de comer?-

-Sólo si tu vas a comer-

-Está bien… comeré si con eso hago que comas, ¿Qué quieres que te prepare?-

-Lo que tú quieras comer-

-Hmm… ¿Te parece si preparo okonomiyaki?-

-Si encuentras lo que necesitas para prepararlo sí- le decía viendo como ella se iba por la puerta- Ah una última cosa- comentaba haciéndola voltear- ¿Serias tan amable en devolverme mi MP3?-

Sakura rió nerviosamente caminando de regreso a la cama, extendiéndole el dicho aparato. Shaoran sonrió ante la cara de su amiga, cogiendo el reproductor de música entre sus manos. Ella salió de su habitación después de devolvérselo. El chico suspiró, Toya Kinomoto iba muy enserio y siendo las cosas como son le estaba dando una mano. Por primera vez estarían trabajando en "equipo" para conseguir un "objetivo" en común.

Luego de un rato de estar pensando en las musarañas, un olor familiar invadió su olfato. Alzó la vista topándose con una castaña quien cargaba dos platos, seguramente con okonomiyaki.

-Siéntate y te paso tu plato- ordenaba Sakura haciendo que él se incorporara en la cama.

-Bien…- decía para luego agarrar su plato- ¿Vas a comer aquí o prefieres comer en la mesa?-

-No voy a dejarte comiendo solo- aseguraba sentándose en la silla que había dispuesto hacia tiempo ya al lado de la cama de Shaoran.

-Si es así, entonces siéntate en la cama, hay bastante espacio aquí-

Sakura miró la cama, luego de chasquear con la lengua se sentó mirando a Shaoran cerca de las rodillas de este. El chino suspiró tratando de que ella no lo notara, no era exactamente ahí donde quería que se sentara. Bueno ya que…

Las cosas transcurrieron de manera normal el resto de la noche. Entre charlas, bromas y chistes se le hicieron las once y media de la noche. Sakura tomaba constantemente la temperatura de Shaoran, buscando algún indicio de que retomara la fiebre. Este se dejaba, aunque sabía que ya estaba completamente curado, gracias a ella. Ahora la chica estaba acostada sobre las piernas de él, partiéndose de la risa por lo que acaba de decir.

-Bueno… Creo que deberíamos acostarnos- decía Sakura.

-Cinco minutos más… Anda, todavía es temprano-

-Nada Shaoran, tienes que descansar, no quiero que vuelvas a caer en la fiebre-

-Pero si ya me siento bien-

-Nada de peros señorito, a dormir se ha dicho…-

-Claro, pero quiero saber con qué ropa vas a dormir tu- preguntaba mirado la ropa de su acompañante.

-Buena pregunta…- aseguraba dirigiéndole una mirada a su uniforme de la preparatoria.

-¿quieres que te preste una camisa?-

-Yo la agarro después, ahora quiero que te duermas ¿si?- pedía quitándose de sus piernas.

-Si con eso estas contenta está bien…- afirmaba encogiéndose de hombros para meterse entre las sabanas- Otra pregunta, ¿Dónde vas a dormir?-

Sabes que quieres que diga que en tu cama…

Los colores subieron a su rostro obligándolo a desviar la mirada. Maldita conciencia, ¿por qué siempre tenía que hacerle cosas por el estilo?

-No sé… bueno después veo, ahora duérmete-

-Pero…-

-Sin peros Shaoran, duérmete de una vez o me molesto contigo-

-Está bien mamá…- aceptaba cerrando los ojos y arropándose mejor.

Escuchó a Sakura suspirar, para que luego de un rato perdiera la conciencia.

---Flashback---

Después de volver a la realidad, suspiró para retirar su cabeza y alejarse lo suficiente para poder cargarla. Tratando de no moverla mucho la llevó hasta su cama. La acomodó y la arropó, para que aunque sea pudiese dormir bien por un par de horas más. Se inclinó sobre ella y besó su frente antes de salir del cuarto para dejarla dormir.

Al salir de su habitación, miró el desorden que había por todo el departamento. Ahora era un buen momento para hacer un poco de limpieza. Tendría que empezar recogiendo la ropa que había tirada por todas partes, luego la metería a lavar mientras limpiaba el suelo. Tendría que acabar con la montaña de platos sucios acumulados en el fregadero. Después limpiaría un poco la cocina para hacer lo mismo con el baño. Arreglaría el cuarto, intentando no despertar a Sakura, para luego meter en la secadora la ropa limpia que seguro ya se habría terminado de lavar cuando el baño estuviese limpio. Después se prepararía el desayuno, ya que no tenía hambre, y esperaría a que su amiga despertara.

Suspiró cansado pensando en toda el quehacer que tenia por delante. Eso le pasaba por dejar que todo el sucio se acumulara tras semanas de su última limpieza… ¿Cuándo fue la última vez que limpió…? Tal vez unas dos o tres semanas. ¡Si Wei estuviera aquí! Él no hubiese dejado que el desastre se apoderara del apartamento, pero es que tenia que volver a Hong Kong devuelta a la mansión Li. Él iba a estar en Japón hasta que Shaoran se pudiese cuidar solo. Y eso fue alrededor de un año atrás. Desde ese entonces ha tenido que encargarse por el mismo de la limpieza. Pero tenia que hacerla, Sakura estaba en casa y tendría que arreglar. Aunque claro ella estaba acostumbrada a su desorden.

¿Buscando excusas para no hacer la limpieza?

Sacudió su cabeza y frunció en ceño, ¡esta vez no le daría razón a la voz de su cabeza! Iba a hacer la limpieza, tanto que el departamento iba a quedar brillante de lo limpio. Se rompería la espalda limpiando si era necesario para que todo quedase más que impecable. Hasta usaría detergente para que aparte de limpio quedara oliendo bien. ¡Ja! La vocecita fastidiosa se tendría que tragar sus palabras.

Y todo va a quedar oliendo a pino fresco.

Pero a diferencia de las otras veces, si es que alguna otra vez usó detergente, iba a usar el que tenia olor a flores tropicales.

O.o.O.o.O

Un olor agradable la sacó de sus sueños. Era delicioso, delicioso y muy apetecible. Un gruñido hizo que quitara la concentración de aquel exquisito olor, para ponerla en su abdomen. Enseguida llevó una mano a su estomago. Tenia hambre. Esperaba que eso que se oliera fuese el desayuno que seguramente su padre estaba preparando. Luego abrió los ojos. ¡Un momento! ¡¿Desde cuándo su habitación era anaranjada y no amarilla?! ¡¿Querían decirle en qué momento habían construido un balcón y habían cambiado sus cortinas por unas verdes?!

Y cayó en cuenta.

¡Por supuesto! Las imágenes de las ultimas 24 horas pasaron frente a sus ojos en un par de segundos. Ya ubicada en el tiempo y en el espacio, se dio cuenta de otro detalle. ¿Cuándo la silla se había vuelto lo suficientemente amplia para poder acostarse y cómoda? Otro golpe de realidad llegó a ella. Estaba en la cama de Shaoran. Donde se suponía debería estar Shaoran. Justamente donde Shaoran no estaba. ¡¿Qué se había echo Shaoran?! Tercer golpe de realidad del día de hoy. Shaoran se había levantado temprano, la había dejado a ella en la cama, y se había ido a hacer lo que sea que fuese a hacer.

Se levantó de la cama, aun con el uniforme de la preparatoria puesto, para dirigirse a la puerta de la habitación. Al abrir esta, el olor se hizo aun más fuerte. Se encaminó a través del departamento hasta la cocina. La imagen que tenia en frente dudaba olvidarla en algún momento de su vida. Pero es que ver a Shaoran Li con un delantal rosa y un pañuelo del mismo color en la cabeza, cocinando unos waffles es una cosa que no se ve todos los días. Soltó una leve carcajada, ganándose la atención del castaño.

-Buenos días, bella durmiente- saludaba con una sonrisa el castaño.

-Buenos días, Shaoran- contestaba ella dejando escapar un bostezo.

-Si quieres dormir un rato más, yo te despierto cuando este listo el desayuno, enserio- decía acercándose a ella, después de quitarse el delantal.

-No estoy bien, no te preocupes- pedía al ponerse de puntillas para mirar sobre el hombro del chico- ¿Qué cocinas?-

-El desayuno- le decía como si fuera la cosa más obvia del mundo.

-No me digas…- contestaba rodando los ojos para encaminarse a la cocina, donde se encaramó en el mesón junto a donde estaba la comida preparándose. Se agarró del filo para acercarse a donde estaba lo que cocinaba, olfateó antes de dejar escapar un suspiro- Huele muy bien-

-Gracias- respondía caminando hacia donde estaba ella, volviendo a su labor de preparar el desayuno.

Sakura miraba atentamente todo lo que hacia él. Sus ojos estaban fijos en los movimientos de sus manos, como tratando de aprender lo que hacia. La boca se le hacia agua cada vez que el olor llegaba a su nariz, Shaoran cocinaba divino, o aunque sea olía exquisito. El chico la miraba de reojo, sonriendo por la atención que ponía a lo que hacia.

-¿Puedo probar?- pedía después que ya ni podía más con el olor, poniendo ojos de borrego y meciéndose- ¿Si?- rogaba para ver como Shaoran se cruzaba de brazos mirándola divertido por los pucheros que hacia.

-Bueno…- terminaba aceptando el castaño después de la insistencia de su amiga.

Sacó un tenedor de un gabinete para poder darle un poco de lo que preparaba. Ella sonrió antes abrir la boca para que el pudiese darle lo que quería. Shaoran volvió a sonreír ante su actitud, se colocó frente a ella para darle a probar.

-Cuidado que está caliente- alertaba mientras dirigía el tenedor a su boca.

Ella asintió con la cabeza esperando el bocado. Cuando la porción de comida llegó a su boca, masticó lentamente saboreando lo que tenia dentro. Dejó escapar un suspiro, estaba delicioso, tal cual como olía. Vio como él dejaba el tenedor a un lado, mirándola fijamente en espera de su opinión.

-¿Y bien?- preguntaba impaciente.

-Hmmm…- meditaba haciéndolo esperar, se veía tan sexy cuando se desesperaba. Ya va, ¿Qué fue ese ultimo pensamiento…?

-¿Sakura? ¿Me vas a dar tu opinión o voy a esperar hasta mañana?-

-Todavía no le encuentro el sabor- decía agarrando nuevamente el tenedor para coger otra porción antes de que Shaoran pudiese reclamarle cualquier cosa.

-¡Hey! Deja de pellizcar el desayuno- se quejaba quitándole el tenedor de la mano, para que ella volviera a agarrarlo del mesón y hacer lo mismo de segundos atrás.

-No puedo, ¡está muy bueno!- declaraba aun con un poco de comida en la boca.

-Entonces déjame comprobar si es verdad…- decía aferrándose a su cintura.

Sakura ladeó la cabeza sin comprender, hasta que cayó en cuenta de lo que iba a hacer cuando los labios de él estaban degustando de los de ella. Cerró los ojos tan pronto sintió la lengua de Shaoran delineando sus labios, pidiendo paso. Ella le concedió lo que quería, pasando sus brazos alrededor del cuello de él, dejando que este explorara su boca a placer. ¿Dónde Shaoran había aprendido a besar así…? Sus piernas ahora estaban enroscadas a la cintura del joven chino, correspondiendo de igual manera al beso. El oxigeno hizo falta en los pulmones de ambos, obligándolos a separarse.

-Tienes… razón…- le decía tratando de recuperar el aliento- esta… muy bueno…-

Sakura volvió a ladear la cabeza sin entender. Luego recordó la razón por la cual el la besó. Tal vez él quisiera probar un poco más de lo que estaba preparando… Sus mejillas se sonrojaron, ¿Por qué últimamente pensaba en ese tipo de cosas con respecto a Shaoran?

-Por cierto- decía mirando el uniforme que traía puesto la chica, sacándola de sus pensamientos - en la sala algo de ropa para que te cambies, la trajo Tomoyo-

-¿Tomoyo me trajo ropa?-

-Si, cuando estabas durmiendo.- le informaba para luego sonreír- dijo que la mandaba tu hermano-

-¿Mi hermano…- decía señalándose a sí misma- me envió ropa a tu- ahora señalaba a su amigo- departamento?-

-Así parece- afirmaba sonriendo a la cara de desconcierto de Sakura.

-Oh bueno, iré a cambiarme- le decía antes de bajarse del mesón, rompiendo el abrazo. Shaoran le dio el permiso necesario para que pudiera volver al suelo. Cuando estuvo a unos pasos de la puerta, la voz de Shaoran la llamó a su espalda.

-Una ultima cosa-

-¿Di…?- no pudo seguir hablando ya que un par de brazos la rodearon en el preciso momento que giró sobre sus talones.

-Muchas gracias por cuidarme…- susurraba Shaoran escondiendo su rostro en el cuello de Sakura.

Los primeros cinco segundos estuvo total y completamente petrificada, sin hacer movimiento alguno. Simplemente sintiendo el calor que emanaba el cuerpo que la rodeaba. Después pudo relajarse, correspondiendo al abrazo que le proporcionaba Shaoran. Rodeo la cintura de él con sus brazos, apoyando su cabeza en su pecho.

-Me alegra tanto que ya estés mejor…- murmuraba para que luego el intensificara el abrazo.

Pasaron así varios minutos, al parecer ninguno de los dos quería romper aquella unión. Shaoran suspiró, ya era suficiente, o aunque sea eso era lo que creía pensar. Depositó un beso en la cabeza de su amiga para luego separarla de él.

-Tienes que cambiarte- le prácticamente ordenaba.

Ella asintió con la cabeza dándose media vuelta para ir a la sala. Al entrar a aquella habitación encontró una bolsa, parecía muy cargada de ropa. Se acercó lentamente a ella, como si temiera que esta le fuese a hacer algo. Llegó frente a la bolsa y la abrió. Sobre toda la ropa que había, pudo ver una pequeña nota.

-Sakurita, hubiese hablado contigo en persona pero cuando vine dormías. Tú hermano me llamó esta mañana para que fuera por esto para ti. Dijo que podías pasar la semana entera en casa de Shaoran si querías, por eso envió tanta ropa. También dijo que no te preocuparas por el señor Fujitaka, él está totalmente de acuerdo con que le hagas un poco de compañía a Shaoran. Si necesitan cualquier cosa no duden en llamar Ah, también dijo: "dile al monstruo que no intente comerse al mocoso, los monstruos como ella siempre andan comiéndose a la gente" Nos vemos el lunes. Daidouji Tomoyo-

Había decidido ir a la sala para ayudarla con la ropa que había traído Tomoyo. Recordaba lo pesado que se veía la bolsa cuando ella lo trajo. Cuando llegó a la puerta de la sala pudo ver a Sakura leyendo la nota que había escrito su amiga esta mañana, nota que no se molestó en leer. Cuando la chica terminó de leerla, la metió con fuerza dentro de la bolsa, haciendo pucheros y con el ceño fruncido. No pudo evitar sonreír ante la escena, desprendía un aire infantil cuando hacia eso. Luego la escuchó bufar:

-No te comas al mocoso, los monstruos como tu siempre andan comiéndose a la gente. ¡Juh! Yo no soy un monstruo y Shaoran no es ningún mocoso- exclamaba molesta para luego jalar la bolsa con fuerza, sin medir su peso antes, y prácticamente caer al suelo junto a ella.

No te comas al mocoso… Ja, ja, ja muy gracioso Kinomoto…

En tal caso él que lo haría serias tú, sabes que te encantaría comerte a Sakura…

Sus mejillas se sonrojaron enseguida tras las imágenes que pasaron por su mente: Sakura, él, desnudos en una cama sudando… Estaba a punto de echar humo por las orejas por las imágenes que creaba su imaginación. ¿Desde cuándo él era capaz de crear ese tipo de imágenes, además con Sakura?

-¿Shaoran estas bien?-

-¿Qué? ¿yo? Si, si estoy bien…- decía dándose media vuelta, olvidándose totalmente de su propósito inicial- venia a avisarte que el desayuno estaba listo- bueno, aunque sea tenia una excusa para venir, ahora esperaba que no preguntara por el color de su cara.

-Oh gracias- dijo para que luego escuchara sus pasos detrás luego la vio delante de él y sintió como era jalado- vente vamos a desayunar o se va a enfriar- decía volteándose para sonreírle, sonrisa que él tuvo que corresponder aunque su rostro quedara un rastro del sonrojo de hacia unos minutos, necesitaba una ducha…

-Shaoran yo tengo que llevarte a mi casa definitivamente- decía llevándose un bocado de su desayuno a la boca- cocinas divino, te llevaré a mi casa y te tendré como mi chef personal-

-¿Chef personal?-

-Si, veras, yo no cocino muy bien que digamos- yo no diría lo mismo, decía interiormente Shaoran- entonces, tu te encargarías de preparar mi desayuno, almuerzo y cena, todos los días-

-Muy interesante propuesta- afirmaba el castaño- ¿Qué gano yo?-

-Hmmm…- meditaba la oji-verde- Pues, ¿Qué te parece que venga una ves por semana a arreglar tu departamento?-

¿Porque no mejor te quedas a dormir?

Shaoran se sonrojó al entender el doble sentido del comentario de la vocecita. ¡¿Cuál era su obsesión con… ese tema?! Toya Kinomoto lo castraría si se llegase a enterar que le puso un solo dedo encima a Sakura. Castrado, inconsciente, un par de costillas rotas, una pierna fracturada, con moretones en el cuerpo, todo vendado, postrado en una camilla de hospital. Ese seria su futuro si se atrevía a tocar a Sakura. Al parecer la idea de que venga a arreglar el departamento era buena… Pero primero, una ducha estaría bien.

-Ya termine- declaraba viendo su plato, no quedaba mucha comida- Voy a darme una ducha ¿o prefieres ducharte tu primero?-

-No, esta bien, ve a ducharte yo espero a que tu termines- aseguraba mientras se levantaba para recoger su plato y el de Shaoran.

-Antes, voy a llevar la ropa que trajo Tomoyo a mi cuarto ¿Esta bien si la dejo ahí?-

-Claro- afirmaba desde el fregadero. El joven chino escuchó el correr del agua, haciéndolo ir a donde estaba ella.

-Deja eso así Sakura, yo me encargo de lavar los platos-

-No, tu me cocinas, yo limpio ¿No habíamos quedado en eso?- preguntaba sacándole la lengua de forma infantil.

Shaoran sonrió ante su gesto, se veía realmente bonita cuando hacia eso. O al menos eso pensaba él. Sakura correspondió su gesto, para luego ponerse de puntillas y… ¡Por Kami-sama! ¿Sa-sa-sa-Sakura le había robado un…?

-Ve a ducharte- ordenaba con la mirada fija en los platos, tratando de hacer que su cabello fuese una pantalla con la cual cubrir el sonrojo que invadía sus mejillas.

-Si Claro… Estás en tu casa…- le recordaba antes de

Su cabeza daba vuelta, su corazón bombeaba sangre con más fuerza que nunca, era una explosión de emociones por dentro. ¿Sakura había hecho lo que creía que había hecho? ¿Sakura lo había besado…? Pero es que eso era imposible, es decir, ella tenia novio, ella quería a su novio, o aunque sea eso pensaba él, ¡ella no tenia motivos para robarle un beso! ¿Seria eso alguna señal de que ella…?

No te hagas ilusiones, recuerda que no es el primer beso que se dan, o te recuerdo la osadía que hiciste esta mañana, todo porque no te pudiste resistir a su "linda actitud infantil" ¿o ya se te olvidó…?

Bien, que alguien le dijera donde vivía la molesta voz porque en unos días ocurría un asesinato. Era cierto, no era el primer beso que se daban pero es que el de la iniciativa siempre era él. Pero que ella lo besara… Eso era nuevo tal vez…

¡Para el carro! ¡¿Acaso quieres que Toya Kinomoto te castre o que?!

Hora de una buena ducha…

O.o.O.o.O

Luego de terminar con los platos, había ido a la sala para ver si Shaoran seguía allí. Era una idiotez pensar en que se quedaría en la sala pero últimamente tenia una obsesión con verlo. Si, estaba obsesionada con su mejor amigo ¡¿Algún problema?!

Ya estas mal de la cabeza…

Seria mejor buscar algo que hacer antes de que pensara en más idioteces. El departamento de Shaoran… Muy bien, había estado aquí muchas veces pero al lugar donde jamás había entrado era a su cuarto. Anoche, por primera vez, en los años que se conocían había entrado al cuarto de Shaoran Li. Pero no había reparado en absolutamente nada, estaba muy ocupada encargándose del dueño de ese cuarto. Hoy seria distinto, el había dicho: Estas en tu casa. ¿Eso quería decir que podía entrar a su cuarto a libre albedrio? Claro, también esta que allí había dejado su ropa entonces tendría que entrar a buscarla.

¿Quieres dejar de buscar excusas para entrar en su habitación y hacerlo de una vez por todas?

Esta vez le haría caso a la vocecita, mejor no perder el tiempo. Con pasos dudosos se encaminó a lo que seria la recamara del joven Li. Colocó su mano sobre la perilla y antes de girarla algo dentro de ella la detuvo. ¿Y si se estaba quitando la ropa en el cuarto, en vez de en el baño?

Más razones para entrar, admite que lo quieres ver como Dios lo trajo al mundo.

Eso no se lo negaría… Lo colores subieron enseguida a su rostro ¡¿En que demonios estaba pensando?! Ver a Shaoran en pelotas… ¡No podía! ¡Simplemente no podía! Pero si lo iba a ver… ¡Deja de pensar así de una buena vez por todas Sakura Kinomoto! Inhaló profundamente antes de agarrar con mayor fuerza la perilla. Bien, si Shaoran estaba desnudo pues que se preparara porque ella no se detendría…

¿Qué piensas hacerle al pobre niño?

Los colores subieron a su rostro. Muy bien, abriría con los ojos cerrados. Así si estaba en un estado "no-indicado-para-mejores-amigas" él tendría tiempo para salir corriendo, o ponerse algo encima, o lo que fuera, daba igual. El punto era que así no lo vería desnudo, o eso creía. A la cuenta de tres abriría la puerta. Dio un respiro antes de empezar a girar la perilla.

Uno… Dos…

Dos…

Dos…

Dos…

Tres querida…

Giró la perilla y empujó la puerta. Y luego… ¿Nada? Absolutamente nada había pasado, ni siquiera un mísero sonido. Nada. ¿Qué había pasado? ¿Acaso Shaoran se había quedado petrificado o que? No se atrevía a abrir los ojos, no quería encontrarse con nada…

Hubiese sido más fácil que tocaras antes de abrir la puerta.

¡¿Y por que no se lo había dicho antes?! Por supuesto… Ahora le tocaba asumir las consecuencias. Abrió uno de sus ojos lentamente, con miedo a lo que podría ver. Cuando este estuvo totalmente abierto pudo ver… Un segundo. ¡No había nadie en la habitación! Su mirada se paseó por esta buscando indicios de Shaoran. No había ninguno. O eso parecía hasta que su vista se topó con el suelo. Allí empezaba un camino de ropa. La chaqueta del uniforme de la preparatoria, unos pasos más allá estaba la camisa blanca, luego el pantalón… La temperatura de su rostro aumentaba conforme miraba el rastro de ropa que guiaba al baño, todo gracias a las imágenes que creaba su cabeza de cómo había llegado toda esa ropa hasta donde estaba. Después del pantalón estaba… La puerta del baño. Todo su sonrojo desapareció en ese momento, al parecer se quedaría con la imagen de Shaoran en interiores. El color que había desaparecido, volvió enseguida. Una de dos, o dejaba de pensar esas cosas, o aprendía a vivir con ellas. Entró al cuarto, cerrando la puerta detrás de ella. Se decía que la habitación de alguien era su santuario.

Entonces bienvenida al Santuario de Shaoran Li…

Sus ojos recorrieron en cuarto. Bien, no se había fijado en absolutamente nada de la recamara de Shaoran hasta ese momento. Empezando que juraría que su cuarto tendría paredes verdes, en cambio son anaranjadas. Además del balcón que tenia, pero esas dos cosas ya las había visto antes. Llegó hasta el balcón, y abrió la puerta de cristal corrediza. El sol calentaba la piel que el uniforme dejaba descubierta, el día estaba hermoso, tal vez Shaoran quisiera ir a comer un helado al parque…

Volvió a entrar, cerrando la puerta tras de ella. Pasó su vista hacia el estéreo de Shaoran. Encima de este habían un par de caratulas de Cds. Se acercó para verlas mejor, al parecer eran de los CDs que más escuchaba. Las tomó entre sus manos a manera de observarlas.

-Veamos que escuchas Shaoran Li…- murmuraba para si misma, pasando las caratulas una a uno- Panic! At The Disco… Paramore… My Chemical Romance… Panic! At The Disco, otra vez… Bien, vamos a poner algo de esto…- decía abriendo la caratula donde se leía "Pretty Odd"

Encendió el estéreo, metió en cd dentro de este, para empujar la bandejita hacia dentro otra vez. Se dio media vuelta dejando que la música sonara. Bien, la primera canción no la conocía. Su mirada se paseaba por la habitación en busca de algo interesante que curiosear. Sus ojos llegaron hasta su escritorio, allí habían unos porta retratos. No los había visto la noche pasada. En fin, se encaminó hasta donde estaban las fotos para verlas mejor. Habían 3 porta retratos. En el primero aparecía Shaoran con cinco mujeres, todas ellas abrazándolo. Sonrió divertida al ver la cara del joven Li. Aunque más que todo se preguntaba quien eran ellas. Supuso que debían ser sus cuatro hermanas y su prima, alguna vez él le habló sobre ellas. Recordaba sus palabras exactas…

-Algún día van a terminar matándome Sakura, sino es mi prima Meiling quien me tira al suelo prácticamente ahorcándome, son mis hermanas Fanren, Feimei, Shiefa y Fuutie que hacen exactamente lo mismo, a excepción de que ellas son cuatro, y logran asfixiarme aun más rápido- había dicho antes de suspirar resignado, dejando escapar una sonrisa- Pero sabes… No las cambiaria por nada, ellas son especiales-

Sonrió ante el recuerdo, se veía como Shaoran las quería. El siguiente cuadro eran dos adultos, una pareja. La foto fue tomada en un jardín, el cual era espectacular, siendo sinceros. Asumió que debían ser sus padres, aunque según sabia su padre había muerto cuando el era muy pequeño por eso nunca lo conoció… El siguiente retrato era de… Sus ojos se abrieron de par en par al ver una foto de ella. ¿Por qué Shaoran tendría una foto de ella? Es decir, era su mejor amiga, pero… ¿Por qué razón tener una foto de tu mejor amiga en un porta retrato? Que ella supiera, eso únicamente lo hacían los enamora… ¿Shaoran enamorado de ella? ¿¡De donde sacaba esas ideas, por Kami-sama?! El no podía estar enamorado de ella, ¿o si?

¿Quieres dejar de delirar y volver a Tierra? ¿O se te olvida que Shaoran tiene a quien querer? ¿Ya olvidaste el día donde estuvo a punto de decirte de quien estaba enamorado…?

Sus hombros cayeron y soltó un suspiro, su conciencia tenia razón… Pero… ¿Por qué se preocupaba tanto por eso si ella tenía novio? Sus ojos se abrieron como platos al recordar a…

-Ryuu…- tapó su boca con una mano.

Ella y Ryuu eran novios. Ella nunca había besado a Ryuu, tampoco se sentía emocionada por hacerlo. Ella había besado a Shaoran siendo novia de Ryuu. Además de que no le desagradaba en lo mas mínimo la idea de volver a besarlo… Pero ese no era el punto en este momento. Si había besado a otro chico, que no era su novio, siendo novia de alguien, eso quiere decir que ella le había sido… ¿infiel?

Inhaló con fuerza tratando de calmarse. Es decir, Shaoran había sido quien la había besado a ella ¿cierto? Entonces, no tenia porque preocuparse de esa forma, ella no le había sido infiel apropósito.

Por supuesto, eso seria valido si tu no hubieras correspondido sus besos, sus caricias… Es más, ¿También olvidaste cuando le robaste un beso esta mañana en la cocina? ¿O es que ibas a besarlo en el cachete pero su boca se atravesó en el camino?

Exhaló con fuerza. La vocecita no ayudaba a calmarla, ¡No podía ser infiel! Eso iba completamente contra su moral… Pero tampoco quería apartar a Shaoran… Simplemente no podía hacerlo a un lado. Cosas inexplicables de la vida. Si Ryuu no se enterara…

Eso dicen todos los amantes de las novelas, y a la final siempre terminan descubriéndolos…

Pero ella no estaba en una novela ¿Cierto? Ahogó un grito en su garganta, le daría algo en cualquier momento.

Back to the streets where we began

Feeling as good as lovers can... you know

Now we're feeling so good

En ese momento agradeció a que conocía la letra. Cantar. Si cantar, tal vez si cantaba podría dispersar los pensamientos de su cabeza por un rato. Eso era lo que necesitaba. Cerró sus ojos e inhaló antes de empezar a seguir la letra de la canción. Paseó su mirada por el escritorio hasta que algo llamó su atención.

Picking up things we shouldn't read

It looks like the end of history as we know

It's just the end of the world

Junto a este había algo negro y grande. Se dirigió hacia donde estaba el ahora objeto de su inspección. Al parecer era de cuero y parecía una… ¿Era la guitarra de Shaoran? ¿A él no le importaría si ella… le echara un vistazo, cierto?

Back to the street where we began

Feeling as good as love .. you could .. you can

La curiosidad pudo más que ella. Agarró el estuche de la guitarra entre sus manos para llevarlo a la cama. Se sentó en esta, colocando lo que seria el instrumento sobre su regazo. Deslizó el cierre lentamente, temiendo poder maltratarlo. Cuando la guitarra estuvo al alcance de su vista la saco de su empaque.

Into a place, where thoughts can bloom

Into a room where it's nine in the afternoon

And we know that it could be

And we know that it should

And you know that you feel it too

'Cause it's nine in the afternoon

Era muy bonita… Podría decir que su color se asemejaba al de la madera de un cerezo. La punta de sus dedos acariciaban la perfecta planicie de la guitarra hasta que llegaron a algo que no era tan liso. Despegó sus dedos de la superficie para poder ver que había debajo de estos. Sus ojos se encontraron con unas inscripciones… Parecía… ¿Chino? Bien, no era japonés ya que no entendía que decía allí, lo mas seguro era que fuese chino. La cuestión en ese momento era saber que decía. Ella seguía cantando mientras observaba lo que tenia entre sus manos. Tenia tiempo sin escucharlo cantar tal vez él pudiera cantarle algo, ¿No le importaría verdad?

-Your eyes are the size of the moon you could 'cause you can so you do we're feeling so good…- Un momento, ¿alguien quería decirle que paso con la música?

-Just the way that we do when it's nine in the afternoon…- sus mejillas se sonrojaron al identificar al dueño de la voz quien completó el verso-No sabia que te gustaba Panic! At The Disco, Sakura-

-Yo tampoco- contestaba aun incapaz de voltear- Hasta hace un par de días- contestaba con la misma frase que el había utilizado días atrás.

-Ja, ja. Muy graciosa- contestaba, se lo podía imaginar rodando los ojos- Oye, ¿Qué tienes allí?-

Inmediatamente bajó su vista a sus manos donde estaba la guitarra. Bien, esperaba que no molestara por tomarla prestada un rato…

-Bueno… Yo…- alzó su vista para encontrarse con Shaoran.

Corrección, con el suculento torso de Shaoran Li.

Estaba tan embobada viendo el físico de su amigo que al parecer no reparó mucho en lo que le decía su conciencia. Pero, ¿Cómo se le ocurre salir del baño con únicamente el pantalón puesto? Además de que no se había secado del todo, dejando algunas gotas en su pecho haciéndolo ver… Había que agregarle que se notaba que le gustaba ir al gimnasio ya que sus abdominales estaban tan bien formados que… Pero ni hablar de sus brazos, a este chico le gustaban las pesas porque esos músculos no se sacan de la nada… Su cabellera castaña seguía húmeda por la ducha, dejando escurrir pequeñas gotas de agua que caían en sus hombros y… ¡Por Kami-sama! ¡Shaoran Li era todo un bombón! Un bombón de rico chocolate que estaba a su orden para comérselo todo…

Los colores subieron a su rostro, obligándola a bajar la mirada. Malditas hormonas y maldito cuerpo bien formado de Shaoran…. Bien olviden lo de Shaoran, solo maldecía a las hormonas…

-¿Acaso soy tan feo que no me quieres mirar?- preguntaba el castaño confundido viendo como su amiga bajaba la cabeza.

Alzó una ceja aun con la mirada gacha. Al parecer le faltaba velocidad, ¿¡Como podía decir eso, si hace prácticamente hacia unos segundos se lo estaba comiendo con la mirada!? Bien, ella no era la única despistada por aquí…

-Shaoran que tonterías dices… si estas para comerte con chocolate y fresas…-

-¿Disculpa?- preguntaba el castaño alzando una ceja.

La temperatura de su rostro aumentó, al parecer estaba pensando en voz alta. ¡Debía dejar de hacer eso…! Oyó a Shaoran suspirar, su mirada estaba en sus pies, pudiendo ver también los de él. Estos se dieron vuelta para desaparecer de su campo de visión. Alzó la cabeza extrañada al ver a Shaoran alejarse. Mala idea… Ahora era su espalda la que quedaba servida en bandeja de plata para su completa degustación… ¿Por qué a este chico le gustaba tanto hacer ejercicio?

-¿Esa es mi guitarra?- preguntaba después de haberla buscado en su lugar junto a al escritorio, en el momento en que volteó pudo ver que se había ganado la mirada de la castaña-Por fin…- escuchó que murmuró dejando escapar una sonrisa.

No mires su torso, no mires su torso, no mires su torso…

-Ehm… Bueno yo…- decía apenada, pero no podía despegar su mirada del rostro de él ya que inevitablemente terminaría en su torso, aun así necesitaba huirle al ámbar que tan intimidada la tenia.

Shaoran soltó una risa, sentándose al lado de la chica, quien seguía con la susodicha guitarra entre sus manos.

-Pásamela…- ordenaba en un tono suave.

Después de unos segundos de procesar la información, y tratar de no mirar a Shaoran en el proceso, hizo lo que el castaño le pedía. Sakura agradeció el momento en que la guitarra cubrió los abdominales del chico, no aguantaría más…

-¿Me tocas algo…?- las palabras salieron de su boca sin que ella quisiera. Bajó su mirada apenada, haciendo sus manos puños sobre su regazo.

-¿Qué quieres que te toque?- preguntaba después de un par de segundos. Las esmeraldas de ella enseguida chocaron con los orbes ambarinos… ¿Entonces si le iba a tocar algo…?

-You're beauti…-

-No, esa ya la escuchaste- declaraba haciéndola sonrojar.

Al parecer se había dado cuenta que lo había seguido hasta el salón de música aquella tarde…

-Esta bien… si no te decides, entonces te tocaré una… Para ti…- decía antes de bajar su mirada a la guitarra y empezar a tocar acordes…

L is for the way you look at me
O is for the only one I see
V is very, very extraordinary
E is even more than anyone that you adore can

Cerró sus ojos, dejándose embriagar como siempre por la voz del joven Li, como cada vez que lo escuchaba cantar.

Love is all that I can give to you
Love is more than just a game for two
Two in love can make it
Take my heart and please don't break it
Love was made for me and you

Había algo que no la dejaba tranquila, pero al mismo tiempo le encantaba. Él había dicho que era para ella, o sea que se le dedicaba, eso quería decir que…

L is for the way you look at me
O is for the only one I see
V is very, very extraordinary
E is even more than anyone that you adore can

No se daría mala vida y disfrutaría lo que Shaoran el estaba dedicando a ella, porque estaba cantando para Sakura Kinomoto y no cualquier otra chica.

Love is all that I can give to you
Love is more than just a game for two
Two in love can make it
Take my heart and please don't break it

Love was made for me and you

Love was made for me and you

Love was made for me and you

-¿Te gustó?- preguntaba el castaño, con el mismo brillo en su mirada, justo como la primera vez que ella lo escuchó cantar.

De la garganta de la chica solo salió un ronroneo, tenia los ojos cerrados y se mecía al ritmo de la música que parecía estar sonando dentro de su cabeza. Las notas de la canción todavía hacían eco es sus oídos… "Love was made for me and you" Que bien sonaba eso de los labios de Shaoran…

Labios que ahora estaban sobre los suyos y que…

¡Un momento! ¿Shaoran estaba besándola otra vez…?

Que inteligente… Te mereces un premio…

Bien… Su cerebro acababa de convertirse en una masa gelatinosa no-pensante. El problema era que Shaoran Li daba unos besos de infarto. Su corazón latía a mil por hora, y su cabeza daba vueltas. Una de las tareas más difíciles era no corresponder, cosa que había dejado de intentar hacia rato ya porque ¿Quién no se rendiría ante el calor abrazador de su lengua…?

¿Dónde quedó Ryuu…?

Que se valla por donde lo trajeron… Ahora estaba muy ocupada degustando los labios del castaño a placer. Sus manos se apoyaron en el pecho de Shaoran, dándole la oportunidad de recorrer este. De arriba abajo, brazos, pecho, abdominales; abdominales, pecho, brazos. El mismo camino que recorrió las veces deseadas, tratando de grabarse la forma y la textura de su musculatura. Sus manos volvieron a su sitio inicial, el fornido pecho de Shaoran, llegando a una de sus… Sonrió entre el beso.

Escuchó al castaño gruñir en el momento que sus dedos se cerraron sobre una de sus tetillas. No pudo contener el impulso de pellizcarlo. Pero al parecer el joven Li tomaría venganza. Un par de segundos después ya estaba entre la cama y el cuerpo de Shaoran. Sus manos pasaron del pecho del joven, hasta la amplia espalda, recorriendo esta también a placer. Los mechones de cabello mojado del chico, hacían cosquillas en su rostro, mojándolo en el proceso. El castaño tenia sus manos aferradas a la cintura de ella, pero estas empezaban a moverse con más soltura acariciando sus curvas. Otro par de segundos y ya estaban técnicamente emparejados. Las mejillas de Sakura empezaron a arder en el momento que se sintió despojada de su camisa. El chino acariciaba su espalda, encendiéndola con su roce. Sus manos subían cada vez más y más hasta llegar a su…

-Sa… Saku… Sakura- trataba de decir algo coherente, pero es que ella no lo dejaba- Ti…Tienes que bañarte…- decía, tratando de separar se de ella, pero ni él mismo quería hacerlo.

Un par de segundos después la intensidad del beso bajó considerablemente. Otro par, las manos de él salieron de detrás de su espalda. Un minuto después de que le hubiera hablado, no sentía el peso del chino sobre su cuerpo. Cuando por fin pudo reaccionar, abrió los ojos. Se incorporó en la cama, viendo a Shaoran sentado al lado de ella con el rostro oculto en sus manos. Mordió su labio inferior, tal vez hizo algo que no debía y…

-Shaoran ¿Estas bien?-

-Si, ve a bañarte- ordenaba aun sin dar la cara.

Ella asistió pasando su mirada del chico, a la guitarra que estaba junto a este. Después de dar un par de pasos pisó algo blando. Bajó su mirada para encontrarse con su camisa. Sonrojada se agachó para recoger esta y seguir su camino. Se encontró con una silla, encima de esta estaba la bolsa con la ropa. Sacó lo que necesitaría para cambiarse y se metió al baño…

Maldición…

¿Por qué? ¿Por qué tenían que sucederle esas cosas a él? Agradecía haber tenido un momento de claridad al darse cuenta de lo que estaba haciendo, porque sino cierta presión incomoda en cierta parte de su anatomía hubiese pedido algo más que un simple beso… Esperaba que de aquí a que su amiga saliera del baño los calorones hubiesen pasado, tendría que controlarse mejor la próxima vez, o sino Toya Kinomoto terminaría castrándolo…

O.o.O.o.O

-Espera, repítelo otra vez porque creo que no escuché bien, ¿Qué Toya Kinomoto que?- preguntaba el ingles, por enésima vez desde que su novia le había contado.

-Ya te dije Eriol… A ver te cuento desde el principio, otra vez…- suspiraba la amatista antes de empezar su relato…

---Flashback---

Una de las tantas sirvientas de la mansión Daidouji había tocado la puerta de su habitación, con la excusa que tenia una llamada telefónica de la casa Kinomoto. Tomó el teléfono pensando que seria de parte de Sakura. Menuda sorpresa que se llevó que al momento que contestó el teléfono quien estuviese del otro lado de la línea no fuese otro que Toya Kinomoto. Él moreno había dicho que necesitaba pedirle algo y que pasara por su casa. Ella había accedido a su propuesta.

Ahora estaba frente a la puerta de la residencia Kinomoto esperando a que alguien abriese la puerta.

-Oh, Buenos Días Tomoyo- saludaba el amable señor Fujitaka a la prima de su hija- Que bueno tenerte por aquí, lamento decirte que Sakura no está de todos modos pasa-

-¿Sakura no está?- preguntaba Daidouji confundida.

-No, ella se quedó anoche en la casa del joven Li para cuidarlo, ¿Acaso no te comentó?-

-No, pero debí suponerlo- respondía con una sonrisa picara, bien después de hablar con Toya pasaría por donde esos dos a ver que no hicieran ninguna travesura…Toya… ¡Claro!- Oh, disculpe señor Kinomoto ¿Dónde esta Toya?-

-¿Toya?- inquiría extrañado para ver como hija de Sonomi asentía- Esta arriba, si quieres sube-

-Claro- decía antes de hacer una reverencia para ir escaleras arriba.

Ya en el segundo piso, pudo ver la puerta de la habitación de Sakura abierta, y dentro de esta una silueta de un hombre. Dio dos toques en la puerta antes de pasar. En la recamara de su prima, estaba Toya apoyado en la pared, con una bolsa en la mano, y mirando fijamente el closet.

-Buenos días, Toya- saludaba con una pequeña reverencia Tomoyo.

-Toma- ordenaba el mayor de los hermanos Kinomoto, extendiéndole la bolsa- Mete en ella suficiente ropa como para que Sakura se quede una semana en casa del mocoso- seguía dando órdenes el moreno.

-¿Y eso por qué?- indagaba la chica, comenzando a hacer lo que le había pedido.

-No es de tu incumbencia Daidouji-

-Pues debería tener algo que decirle a Sakura cuando pregunte por que le mandas tanta ropa a casa de Shaoran, no puedo decirle simplemente no era de mi incumbencia saber la razón- argumentaba la joven siguiendo con su labor.

La chica escuchó como el hombre bufaba, también pudo imaginarlo rodando los ojos.

Daidouji tenía ese don de… de algo que siempre la hacia conseguir lo que quería. Y tarde o temprano terminaría contándole lo que había sucedido ayer en la noche, pero seria mejor tarde que temprano…

-Veo que a ti tampoco te simpatiza Kazanagi- afirmaba de la nada Tomoyo.

Si Toya Kinomoto fuese más expresivo, sus ojos se hubiesen abierto como platos. ¿De donde había sacado ella eso…? Lo peor del caso es que era verdad pero podría decirse se quedaba algo corta con: "no simpatizar".

-Ni a ti, ni a Hiiragizawa tampoco, ¿Cierto?-

La joven Daidouji simplemente volteó su rostro, para mirar a Toya y dedicarle una sonrisa.

-Parece un buen chico, pero aun así no me da muy buena espina-

-Sakura es muy despistada como para darse cuenta de eso- afirmaba el hermano de la aludida.

-Así es… Entonces, ¿Qué planeas hacer con Shaoran?- a la chica no se le pasaba ni un solo detalle.

-No planeo hacer nada con el mocoso…-

-Ya veo…- suspiraba Tomoyo- me parece raro que no estés armando un complot para destronar a Kazanagi- comentaba algo sarcástica.

-Muy lista Daidouji-

-Gracias- decía, sabiendo que había acertado- No le voy a decir nada, lo prometo- aseguraba terminando con su labor- ¿El señor Fujitaka sabe que Sakura va a quedarse esta semana con Shaoran?-

-Planeaba decírselo cuando vinieras-

-¿Entonces que esperamos?- preguntaba cogiendo la bolsa entre sus manos.

Presionó por tercera vez el botón blanco, a la espera de que alguien abriera la puerta. El zumbido que llevaba escuchando desde que se había posado frente a la puerta desapareció, luego del silencio pudo escuchar unos pasos fastidiados. Unos segundos después, la puerta se habría frente a ella dejando ver a un castaño quien parecía hastiado.

-¿Di…? ¿Tomoyo?- preguntaba el chico mirando mejor a quien le había abierto la puerta.

-La misma- afirmaba ella- ¿Puedo pasar?-

-Claro- decía Shaoran haciéndose a un lado.

-Veo que estas haciendo la limpieza- declaraba mirando la cantidad de artículos de limpieza que habían por todas partes, escoba, aspiradora, un balde con agua con un coleto dentro… Además de que todo olía a flores tropicales. Escuchó a Shaoran bufar a su espalda, haciéndola soltar una risita- ¿Es acaso por la visita que tienes en casa?- preguntaba la chica, sabiendo que si se volteaba encontraría a su amigo con las mejillas pintadas en carmesí. El chino se aclaró la garganta, como si de repente se le hubiese ido la voz por la incomodidad.

-No quiero ser grosero pero, ¿Para que vienes?- preguntaba el chico. La amatista sonrió, no le diría sin antes jugar un poco…

-Para algo… pero primero… ¿Dónde esta Sakura?-

-Ella.

-Oh no me digas- interrumpía la chica- Está durmiendo ya que anoche no la dejaste descansar, y ahora estas limpiando para que nadie se de cuenta de lo traviesos que son ustedes dos ¿no es así?- preguntaba con una sonrisa picara en los labios.

Los colores enseguida subieron al rostro del ambarino. Trató de fusilar a Tomoyo con la mirada, pero por como estaba le era imposible.

-Cállate- ordenaba desviando su vista de la amatista.

-¿Entonces si es cierto? ¡Pero ustedes dos son unos diablillos! No los podemos dejar solos ni una sola noche porque no pierden el tiempo- comentaba empezando a caminar de un lado a otro.

-Tomoyo…-

-Me hubiesen avisado lo que iban a hacer para confeccionarle a Sakura una linda pieza de lencería- decía la chica, mirando de reojo al castaño para ver como este se sonrojaba aun más, que imágenes se deberían estar formando en su cabeza- Claro, que seria color verde, se que es tu favorito… Además de que seria una seda transparente por donde…

-¡¿QUIERES DECIRME DE UNA BUENA VEZ PARA QUE VINISTE?!-

-No grites Shaoran, vas a despertar a Sakura- pedía Tomoyo pasando por un lado del castaño. Este estaba completamente rojo, su rostro podría ser fácilmente confundido con un tomate- Vente, vamos a la sala-

-Juro que un día de estos la mataré… Y no me va a importar lo que piense hacer Eriol después de eso...- murmuraba entre dientes apretando sus puños para seguirla.

-Cálmate- decía la chica ya sentada junto a la gran bolsa en uno de los sofás de la sala- Solo estaba bromeando-

-Pues fíjate que a mi no me parece gracioso…- declaraba sentándose en un sillón individual.

-Tienes que tener sentido del humor Shaoran-

-Corrección, tendría que compartir el retorcido gusto por las bromas pesadas que tu y tu novio tienen para que me parezca gracioso lo que acabas de hacer-

-Ya deja de quejarte que para eso no he venido- afirmaba la chica, dirigiendo su vista a la bolsa que traía consigo- Esta ropa la mandó Toya-

-¿Kinomoto mando eso? ¿Para quién?-

-Dudo que tú quieras ponerte una falda querido-

-Ja, ja, ja… Esta bien, sabemos que es para Sakura, entonces ¿Para que envió eso?-

-Hmm… Dijo que tenia que ver contigo, Kazanagi y Sakura, ¿Alguna idea?-

Los ojos del joven Li se abrieron de par en par… ¿Acaso Kinomoto le había contado a…?

-Entonces era cierto- meditaba la chica viendo la reacción de su amigo- ¿Qué piensa hacer contigo? ¿Qué le quites el puesto a Kazanagi o que?-

-Bingo…- murmuraba el chico.

-Ya veo… Si hay un "complot para destronar a Kazanagi" Bien aquí va mi pequeña colaboración al plan, esta ropa es para que Sakura pase la semana en tu casa, ¿Supongo que no te molesta, verdad? Olvídalo no respondas, le dejaré una nota a Sakura y luego los dejare solos- decía guiñándole un ojo para sacar de su bolso un lápiz y una libreta, arrancar una hoja de esta ultima y escribir la nota.

En un santiamén la chica ya estaba en la puerta dispuesta a irse, siendo seguida por el castaño quien aun seguía tratando de asimilar todo.

-No te preocupes, todo va salir bien. Además tu tienes algo que Kazanagi no- dijo antes de cerrar la puerta y dejar a un chino completamente desconcertado del otro lado.

---Fin del Flashback---

-Ahí es donde entramos nosotros- declaraba la chica.

-¿Qué se supone vamos a hacer preciosa?-

-Simple, mientras más lejos mantengamos a Kazanagi de Sakura, más rápido Shaoran va a poder hacer lo que tenga que hacer-

-Comprendo… Creo que será fácil-

-Con que hagamos eso, seremos de gran ayuda- decía guiñándole un ojo a su novio.

O.o.O.o.O

Cuando salió del baño, se encontró con una escena muy simpática. Shaoran tirado en su cama, con los audífonos puestos, escuchando música a todo volumen. Se acercó hasta la cama y se inclinó un poco sobre esta.

-Te vas a quedar sordo- comentaba la castaña quitándole uno de los audífonos.

-Baah…- bufaba antes de quitarle el audífono de la mano para volvérselo a poner en el oído.

-¿Quieres aunque sea bajarle un poco el volumen a la música?- preguntaba la chica, pero al parecer él no le estaba haciendo caso alguno. Infló sus cachetes en un gesto infantil de molestia, robándole una sonrisa al chino, si bien hacia eso era simplemente para ver los adorables pucheros de Sakura- ¡Shaoran te estoy hablando!- se quejaba, ahora para ver como el empezaba a mover la cabeza al ritmo de la música- ¡Eres insoportable!- exclamaba antes de salir por la puerta, tirando esta en su camino.

-Creo que se molestó…- murmuraba para si mismo, quitándose ambos audífonos y dejando el MP3 en la cama para ir por donde se había ido su amiga.

Abrió la puerta con sigilo, asomó su cabeza para ver a ambos lados del pasillo. Todo estaba en calma. Salió de su habitación, llamando a Sakura en un susurro. No estaba en la cocina, no estaba en el hall de entrada, no estaba en la sala. El siguiente espacio de su departamento que visitó fue el comedor. Ahí estaba ella, en el balcón, mirando el paisaje recostada a la baranda. Ahora que se fijaba, no había reparado mucho en el atuendo de Sakura cuando salió del baño. Traía puesta una falda rosada pastel de tablones que llegaba un poco más abajo de la mitad de su muslo. Sus pies iban calzados con unas delicadas sandalias de un blanco impecable, al igual que su camisa manga corta que por alguna razón le sonreía. Se encaminó a pasos lentos hacia donde ella estaba, tratando de no hacer ruido alguno. Agradecía que no hubiese cerrado la puerta de vidrio. Cuando estuvo justo detrás de ella la oyó suspirar. Con delicadeza, colocó sus manos en la cintura de Sakura haciéndola dar un respingo.

-¿De verdad te enfadaste?- preguntó el chico, pegándose un poco más a la nipona.

-¿Cómo crees? Solo dije que eras insoportable, eso fue todo- decía dándose vuelta para quedar frente a frente con Shaoran.

El chino sonrió al ver la camisa, por supuesto que la había visto antes. Recordaba habérsela regalado para su cumpleaños. En el frente tenia escrito "I Love Wolves" en negro, y debajo de esto había el dibujo de un lobo aullando. También recordaba la razón por la cual se la había regalado, pero eso era una historia diferente, relacionada con el significado de su nombre… Arqueó una de las comisuras de su boca, para luego mirar los orbes esmeraldas

-Bueno, es que como te fuiste así de mi habitación pensé que…- sus ojos se abrieron como platos, cuando sus palabras fueron acalladas con los labios de Sakura.

La chica se había puesto de puntillas, y había cerrado sus ojos antes de robarle un segundo beso. Antes de que Shaoran pudiese corresponder, había separado sus labios de los del chico. Lo miró a los ojos, sintiendo como lentamente la sangre se acumulaba en sus mejillas. Dio media vuelta con la misma velocidad, siendo incapaz de volver a mirarlo.

-Deja de decir tonterías, no estoy molesta- declaraba, tratando de concentrarse en el paisaje nuevamente.

Esperó la replica del muchacho que aun sostenía su cintura, pero el silencio había quedado entre ambos después de que habló. Y era que para Shaoran Li, que Sakura le robara un beso, por segunda vez en el día, era demasiado. No había movido ni un solo músculo. Ya eso no era casualidad, era imposible que la de ojos verdes haya hecho eso por… por… Sabrá Kami-sama que razón, pero es que… Entonces, de la nada vinieron las palabras de Tomoyo a su cabeza.

-Además, tú tienes algo que Kazanagi no- había dicho la amatista antes de retirarse.

¿Sería cierto? ¿Acaso Sakura sentía algo por él…? ¿Algo más que simple cariño entre amigos…?

No te desconcentres ahora, no eches todo por la borda por simples suposiciones. Eso lo sabrás con el tiempo, limítate a quitarle el puesto a Kazanagi.

La vocecita fastidiosa tenia razón, en parte. Ahora que lo recordaba, tal vez sería buen momento para ir por aquel "lindo detalle"…

Sintió como el calor de las manos del ambarino abandonaba su cintura. Mordió su labio inferior. ¿Acaso no le habría gustado que ella lo besara? Suspiró, esperando no hacer las cosas mal. Esa misma mañana Shaoran había pasado algo parecido, cuando estuvieron comiéndose él uno al otro, después de que ella lo hubiese pellizcado, él se había volteado y… sintió sus mejillas arder por el sonrojo. No entendía que pasaba, pero tampoco quería que le dieran una explicación. Había decidido que las cosas quedarían como el destino las quisiera y ella no intervendría, pero le empezaba a ser imposible separarse de los labios del chino. Comenzaba a sentir que Shaoran era su droga, y que necesitaba estar cerca de él. Por esa razón volteó para buscarlo con la mirada, pero no lo encontró. No había rastros de él en ninguna parte. ¿No era curioso? Cada vez que ella lo besaba, él tendía a desaparecer.

Caminó lentamente por el comedor, iría en busca del chino. Con una mano en el pecho empezó a recorrer el apartamento. Nada en la cocina, nada en el pasillo, nada en la sala. Escuchó un suspiro proveniente de la habitación de Shaoran. Asomó su cabeza por la puerta de la recamara del joven. Pudo ver a su amigo, frente al escritorio, en sus manos sostenía algo color plata, y en el escritorio había una caja aterciopelada azul, parecida a la de las joyerías…

Dejó escapar otra sonrisa, mientras admiraba la pieza en sus manos. Recordaba como había llegado a su posesión. Eso había sido un par de meses atrás, en las vacaciones de Navidad, cuando había ido a Hong Kong a visitar a su familia. Alzó su vista al cuadro con la foto de sus hermanas, su prima y él. Tendría que agradecerle algún día a ellas el dije…

---Flashback---

-¿Y bien?- preguntaba la pelinegra.

-¿Y bien qué, Mei?- repuso el castaño.

-¿Ya se lo dijiste?-

-¿Decirle qué a quién?-

-¡Por Kami-sama, Xiao Lang! ¡¿Ya te le declaraste a Kinomoto?!- enseguida el joven despegó al vista del libro que estaba leyendo, con las mejillas pintadas en carmín y los ojos abiertos como platos.

-¡Meiling!- suplicaba el chico.

-¡¿No lo has hecho!?- indagaba con otro grito, tapándose la boca con una mano, para luego mandarle una mirada reprobatoria a su primo- ¡¿Cómo es posible?! ¿¡Sabes cuanto tiempo tienes hablando de ella?! ¡No puedo creer que aun no lo hayas hecho!- seguía exclamando la de ojos rubís.

-¿Quieres dejar de gritar?-

-¿Quieres dejar de ser tan… tan… ¡Ay, no sé!? ¿No puedes declarártele de una buena vez?-

-No…- reponía con las mejillas aun sonrojadas, desviando la mirada.

-Muy bien- decía levantándose de uno de los sofás de la sala de la Mansión Li- Sígueme- ordenaba estirándole una mano para que la tomara.

-¿A dónde?- indagaba el chico alzando una ceja.

-¡Deja de preguntar tanto!- exclama tomando su mano, levantándolo de un tirón del sofá y arrastrándolo con ella entre los pasillos de la mansión.

Después de subir las escaleras para llegar a la segunda planta, y de ahí, recorrer casi todo el segundo piso en busca de la habitación correcta, la pelinegra se detuvo frente a la indicada. Escuchó a su primo suspirar del cansancio, rodó sus ojos mientras daba vuelta a la perilla. Empujó a Shaoran dentro de la recamara hasta que llegó a su cama, donde hizo que se sentara.

-¿Qué hacemos en tu habitación Mei?-

-Calla y espera- ordenaba secamente la chica al tiempo que buscaba algo entre las gavetas.

El castaño se encogió de hombros, haciendo lo que su prima le había ordenado. La veía rebuscar entre gavetas algo. Después de un rato de espera, Meiling se había detenido por completo. Se irguió completamente, dándose vuelta para ver a Xiao Lang con una sonrisa en los labios. El chico alzó una ceja confundido, sin saber que era lo que su prima se traía entre manos, literalmente. En las manos de la pelinegra había una pequeña caja aterciopelada. Miró la caja con duda cuando ella se la extendió. Meiling bufó y rodó sus ojos divertida.

-Vamos, no te va a comer- le aseguraba para volver a extendérsela- Ábrela-

El chino la miró una vez más, para luego hacer lo pedido. Abrió lentamente la caja mientras su prima se dedicaba a hablar:

-Verás, cuando rompiste nuestro compromiso, porque habías encontrado a la chica a quien querías, decidí hacer algo bueno por ti- declaraba:

- Hace año y medio, en vacaciones de verano si recuerdas, te hice la misma pregunta que hace un rato, obteniendo la misma respuesta- recordaba:

- En vacaciones de invierno, hace un año, te volví a preguntar, me respondiste lo mismo- decía ya con fastidio:

- Hace seis meses, en vacaciones de verano, pregunté lo mismo de todo el tiempo, y me sales con las mismas- la chica empezaba a desesperarse:

- ¡Hace cinco minutos te pregunté que si te le declaraste! ¡Me dijiste lo mismo de hace un año y medio!- vio como su primo levantaba la mirada de la joya que tenia entre dedos para reprocharle el grito, hizo un movimiento con la mano, como si tratara de espantar una mosca para aclarar su garganta y continuar:

- Por eso, a mediados Abril de este año decidí que debía hacer algo bueno por ti, pensaba dártelo cuando te le declaras para que se lo dieras a ella, pero viendo que tardas tanto en decírselo, tendré la conciencia limpia sabiendo que aunque sea tú lo tienes, si tienes el valor de declararte algún día, dale ese dije, será un lindo detalle- terminó.

Xiao Lang tenía la vista fija en lo que su prima acababa de darle. En sus manos sostenía una "S" en oro blanco, al final de esta tenía incrustada una esmeralda. Estaba sujetada por una fina cadena del mismo material, que relucía al igual que el dije en forma de "S". Era una prenda hermosa, y aparte de hermosa, se veía costosa.

-¿Cómo pagaste esto?-

-Bien… Yo no soy la única Li que quiere que te declares- había dicho su prima antes de guiñarle un ojo.

Volvió a despegar su vista de lo que sostenía, sintiendo el sonrojo en sus mejillas. Luego, la puerta del cuarto se había abierto, dando paso a cuatro mujeres, a lo lejos pudo ver una dama vestida de blanco quien guardaba una pequeña sonrisa en sus labios. Después, recordaba ocho brazos apretándolo con fuerza, para después se les unieran dos más y… el resto era historia…

---Fin del Flashback---

-¿Shaoran?- preguntó una voz detrás de su espalda.

Ya es hora…

Metió el dije devuelta en su cajita, para darse media vuelta. Fijó su vista en la castaña, quien le miraba entre extrañada y curiosa por lo que sostenía entre sus manos.

-¿Ocurre algo? ¿Por qué te fuiste así del balcón?-

-Porque venía por esto- decía elevando lentamente la cajita aterciopelada hasta que quedara a nivel del pecho de ella. Ella puso sus manos a la misma altura, para acercarlas tímidamente al objeto. Miró a Shaoran, quien la invitaba con una sonrisa a tomarlo. Abrió con suma delicadeza lo que tenía entre manos, dejando al descubierto un hermoso dije en forma de "S"…

-Verás, hace algún tiempo atrás me dieron esto para que se lo regalara a una persona especial- relataba el chino, viendo como se perdía tenuemente el brillo en los orbes esmeralda- Y encontré a la persona indicada-

-¿Si…?- preguntaba un tanto desanimada la castaña, con una sonrisa ciertamente melancólica en los labios, mirando con ese mismo brillo la joya, seguro estaría hablando de ella

-Si- confirmaba el chico, quien ahora se encontraba detrás de Sakura- ¿me permites?- preguntaba refiriéndose a la caja, ella dio media vuelta, para poder darle lo que le pidió, ciertamente extrañada. El chino mantenía la sonrisa en sus labios, tomó la cadena que sostenía al dije para abrir el broche- ¿Podrías darte media vuelta, por favor?- pidió en un susurro, viendo como ella hacia lo que le ordenaba más extrañada que antes.

Cuando estuvo totalmente de espaldas a Shaoran, cortó su respiración en el momento que sintió la manos de este acariciar su cuello. Luego sintió algo frío que chocaba contra su piel, bajó su mirada topándose con el dije que hace segundos estaba en manos del joven Li. Sonrió llevando una de sus manos a la prenda para acariciarla. Los dedos de Shaoran estaban en su nuca, luchando contra el broche para poder cerrarlo. En un par de segundos, la tarea estuvo lista. En ese momento, dos manos aprisionaron su cintura, y una barbilla reposando en su hombro.

-¿Te gusta?- preguntaba el ambarino.

-Por supuesto- declaraba ella.

Shaoran sonrió ahora abrazando la cintura de Sakura con sus brazos. La chica se acomodó mejor, cerrando los ojos y recostando su cabeza en el pecho del chico.

-Oye Shaoran…-

-Dime-

-¿Qué es lo que dice tu guitarra?-

-Ying Fa- respondió el castaño con simpleza.

-¿Qué significa eso?-

-Lo sabrás a su tiempo- decía viendo como ella hacia pucheros.

Luego de un rato de estar abrazados, pudo escuchar a Sakura suspirar. Volteó su rostro, encontrándose con la tersa piel de su mejilla. Sonrió plantando un beso en esta, haciendo que se sonrojara. Sus labios se curvaron aun más, y ahora en vez de besar aquella zona de piel, la acarició con la punta de su nariz.

-Sha…Shaoran…- llamaba ella, con la voz entrecortada.

-¿Si?- preguntaba plantando un nuevo beso en su mejilla.

-¿Qu…Quieres ir por u…un helado al pa…parque?- invitaba la castaña, robándole una sonrisa a Shaoran.

-Claro… Pero primero tenemos que resolver el problema de donde vas a dormir-

La chica alzó ambas cejas, ella había olvidado por completo ese tema. Shaoran pareció estar meditando algo por varios segundos, hasta que después de lanzar un suspiro volvió su vista a la chica.

-Había olvidado por completo la habitación de Wei- declaraba.

-Oh es cierto, el señor Wei solía vivir aquí cuando tenias dieciséis-

-Si- decía dejando escapar una sonrisa ante el recuerdo del noble señor- En fin, si limpiamos un poco el cuarto y arreglamos algunas cosas creo que puedes dormir ahí, ¿que opinas?-

-¿Qué esperamos?- preguntaba encaminándose a la puerta, deshaciendo su abrazo.

O.o.O.o.O

-Dos barquillas por favor, una de fresa y otra de chocolate- pedía el castaño a la que atendía el puesto de helados.

La chica miró a Shaoran dos veces antes de tomar el billete que este le extendía para pagar su pedido. Mientras el ambarino observaba como servían sus dos barquillas, podía escuchar los murmullos de un grupo de chicas a su derecha. Rodó los ojos pensando que estaría acuchilleando sobre él. No le parecía raro que lo hicieran, no era que su tuviera un ego tan grande pero es que cada vez que salía no podía evitar que unas cuantas se le acercaran el plan de coqueteo.

Sintió unas cadenas chocar "accidentalmente" con él. Volteó a su derecha para ver a la chica quien se había tropezado con él. Lo primero que pudo ver fueron dos grandes protuberancias, seguidas por un largo cabello rubio, más arriba una sonrisa nada inocente, y por ultimo un par de orbes prácticamente amarillos con una mirada felina. Puso los ojos en blanco mentalmente…

Aquí vamos otra vez…

-Oh disculpa- decía la chica- no me he fijado por donde caminaba- ronroneaba para soltar una pequeña risa.

-Si, creo que los dos nos dimos cuenta de eso-

La rubia rodó sus ojos y bufó, antes de volver a su sonrisa de hacia unos segundos, tratando de obviar el comentario de su "conquista".

-Y bien… ¿Qué hace un bombón como tu sin compañía?- preguntaba la chica, guindándose del brazo al descubierto de él.

-Algo mucho mejor que tener que soportarte…- murmuraba bufando exasperado.

-¿Disculpa?- decía la rubia, fingiendo haber escuchado mal.

-Aquí tiene sus barquillas- interrumpía la chica encargada del puesto de helados, clavando su mirada nada amigable en la rubia que estaba aferrada al brazo del castaño, esta devolviéndole la sonrisa triunfante. Shaoran tomó su pedido, cada cono en una mano, tratando de zafarse de la ojimiel.

-¿Dos barquillas? ¿Acaso vas a compartir una conmigo?- ronroneaba nuevamente ella, esta vez acariciando los músculos que se encontraban bajo sus dedos.

-Muy bien, sabes contar-comentaba sarcástico, empezando a hacer irritar a la rubia- si, son dos barquillas; no, no tengo intensiones de compartir nada contigo, es mas, empieza a molestarme tener que compartir el mismo aire, así que suéltate de mi brazo, además creo que a mi novia no le gusta que otras se anden abrazando de mi- declaraba mirando hacia atrás con una sonrisa en los labios.

La chica pudo escuchar las risas provenientes de donde estaba su grupo de amigas. Volteó a verlas con una mirada asesina, haciéndolas callar a todas. Lanzó una mirada de advertencia a las chicas, para luego fijar su vista en el mismo lugar donde el castaño. Se topó con un par de orbes verdes que miraban en su dirección.

-¡¿Ella es tu novia?!- preguntaba la ojimiel.

-Bueno, al parecer si, ya que ella está mirando hacia acá con otras intenciones que admirar mi trasero como lo hacen tu y tus amiguitas- afirmaba viendo como ella enseguida se soltaba, fucilándolo con la mirada.

-¡Eres un idiota, impertinente, cretino!- exclamaba alzando su mano para plantarla en la mejilla del castaño.

Justo en el momento que la rubia tomaba impulso para cachetearlo, dio un paso hacia atrás, haciendo que ella simplemente pudiese abanicar frente a su rostro. La ojimiel abrió sus ojos molesta, ahogando un grito en su garganta para darse media vuelta, tratando de abofetearlo con el cabello. Sus puntas lograron dar con la nariz del castaño, haciéndole cosquillas. Alzó su barbilla, tratando de conservar el poco orgullo que le quedaba, pasando de largo por su grupo de amigas con la misma actitud, para que luego estas la siguieran.

-Que carácter…- murmuraba divertido, caminando hacia donde estaba la castaña quien lo miraba extrañado.

-¿Quieres explicarme que fue todo eso?- preguntaba la chica para ver como él se sentaba al lado suyo.

-Nada, lo mismo de siempre…- comentaba encogiéndose de hombros.

-Claro- decía rodando los ojos para tomar su barquilla de las manos del chino- Yo soy Shaoran Li, me basto y me sobro porque estoy demasiado bueno como para decirte- imitaba ella exasperada, robándole una sonrisa al castaño.

-¿Qué pasa Sakura? ¿Acaso estas celosa?-

-¿Yo? ¡¿Celosa?! Eso quisieras tu…- dijo para mirar a otra parte.

-No te pongas así, ¿No viste como la mande a tomar aire? ¿Ni siquiera viste que trató de darme una cachetada?- preguntaba viendo como ella se sonrojaba tenuemente.

-No…- fue lo que alcanzó a oír.

-¡Entonces si estas celosa!- declaraba para ver como ella giraba su cabeza para verlo.

-¡Claro que…! ¿¡Shaoran que haces!?- exclamaba viendo como el chino se partía de la risa al momento de embarrar su rostro con su helado de chocolate.

-¿Yo? Bajarte un poco los humos- decía para ver como ella hacia puchero, luego una sonrisa nada inocente cruzó el rostro de la castaña y en menos de un par de segundos tanto su nariz como su boca estaban llenos de helado de fresa- ¡¿Sakura que hiciste?!- preguntaba viendo como ella sonreía divertida y le sacaba su lengua.

-¿Yo? Enfriarte la diversión- declaraba para ver como él trababa de contener una sonrisa.

-Ahora estamos llenos de helado-

-¡Tu empezaste! Tu lo arreglas-

-Con mucho gusto- decía luego de sonreír.

Acercó sus labios hasta la nariz de la castaña usando estos para limpiar el helado que había en esta. Pudo ver como Sakura se sonrojaba hasta el tope, haciéndolo sonreír aun más. Su sonrisa duró unos cuantos segundos, hasta el momento que sintió los labios de ella sobre los suyos, haciendo lo que él estaba haciendo con su nariz.

-Tú también estás sucio…- había sido la escusa de la chica, antes de deshacerse de los restos de helado de su boca con su lengua.

Su asombró duró poco, ya que ahora se dedicaba a corresponder a los besos de ella. Con la mano que le quedaba libre, la agarró por la cintura para poder estar más cómodo. Ella hizo lo propio, atrayéndolo por la nuca con la otra mano.

A lo lejos, un par de ojos aguamarina miraban la escena con una sonrisa torcida en los labios. Llevaba ya varios minutos tras su escondite en los matorrales, viendo al par de castaños en su juego. Se fue levantando lentamente, sin despegar su vista de la pareja. Su sonrisa se hizo aun más amplia antes de susurrar:

-Al parecer Ryuu no es el único que juega sucio por aquí…-

Continuara…


Notas de Mila-chan: GOMEN NE!! Oh enserio lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento… mil disculpas!! Wow, un mes fue demasiada espera, lo se, pero es que ni el colegio ni mi musa ayudan entonces no le podemos hacer mucho… `^^

Pasando al capi… hay tantas cosas que decir, empezando porque batí marca personal, 29 paginas Word es bastante no creen? Y bien… Bastantes besos también hay, no les encantan?? A mi sii!! xDD *-* Todos se preguntan quien será la chica del final, no dejé muchas pistas, es más, creo que sea imposible que logren adivinar pero escucho hipótesis!!

Que opinan del dije que le dio mi lindo Xiao a Sakurita?? Y, que hay de la camisa? xDD bien, ya no me acuerdo como se me ocurrió eso… La guitarra! Ese niño idolatra a esa chica no creen?

Ya pueden ver el papel que van a jugar nuestro par de pelinegros no? xP

Viendo sus reviews… se me ocurrió abrir un par de clubes, que les parece?

-Amamos a Toya Kinomoto (Numero de miembros: 1, **o sea yo! xP**)

-Odiamos a Ryuu Kazanagi (Numero de miembros: 0, **no puedo odiarlo, es mi creación!**)

-Shaoran Li es lo mas sexy, adorable **se buscan adjetivos, dejar reviews para sugerencias** de este planeta! (Numero de miembros: 1 **Yo otra vez! ;D)

Inscripciones a través de reviews!!

Y hablando de reviews, UN MILLON DE GRACIAS a todos los que se molestan en dejarme uno, enserio!!

Sus reviews los respondo después, lo prometo enserio! Y también respondo los reviews del capi que me falto… lo que pasa es que estoy apurada y tengo que irme y estoy muy de paso!

¿Adelantos del siguiente capi?

Naaah! xP Esperen a que publique

Tengo pensado tardar mas o menos dos semanas como siempre, y esta vez espero no tardar tanto, pero si me paso del 26 de marzo tendrán que esperar el siguiente capi hasta ma's o menos dos semanas después de semana santa, lo que pasa es que va a venir mi mes y medio de exámenes de lapso.. `u.u

Hagan feliz a Mila-chan y déjenle un review si??

En fin, nos seguimos leyendo! ^^

Mila-chan!