Enamorado de mi Mejor Amiga
Por: Milaah
Disclammer: Card Captors Sakura no me pertenece, tampoco sus personajes, menos algunos como Ryuu –declaradamente, A NADIE le cae bien Ryuu…-
IMPORTANTE: A partir del capitulo anterior, y para los que no se habían dado cuenta, este fic empieza a ser Clasificación: T (Mayores de 13). Puede que algunas escenas sean algo subidas de tono. Mentes sensibles, por favor abstenerse.
Capitulo VI: En la guerra y en el amor todo se vale, y estos es ambas I.
Sus respiraciones eran agitadas, ambos corrían entre las calles de la pequeña Tomoeda. Ella iba adelante jalando de la mano a su compañero, quien ya empezaba a verse cansado. La chica no había parado de correr desde que lo había despertado, pero a diferencia él no era de piedra ya estaba agotado. Intentaba aminorar el paso pero su acompañante no se lo permitía.
Soltó la mano de la chica, parando de inmediato. Se apoyó sobre sus rodillas mientras trataba de ventilar sus pulmones. La castaña bufó exasperada, era la tercera vez que hacia eso desde que habían salido del departamento. Dio media vuelta enseguida, cogiendo nuevamente la mano de su acompañante para volver a jalarlo.
-¡Shaoran descansas después, se nos hace tarde!- se quejaba- ¡Así no vamos a llegar a clases!-
-No estaríamos tan apurados… Si tú nos hubieras despertado más…temprano- reclama entre respiraciones.
-Deja de recriminarme por eso, si no corres va a ser tu culpa si no llegamos a tiempo-
-¿Es que acaso toda esta semana ha sido mi culpa que nos cierren en cara la puerta del salón?- decía sarcástico, empezando a tomar el mismo ritmo de ella.
-¡Solo han sido dos veces!- apuntaba ella haciendo pucheros, mientras veían como se alzaba la preparatoria Seijo frente a ellos.
-¡Lunes y martes, Sakura! ¡Hoy es miércoles!-
-Cállate, ya vamos a llegar- aseguraba señalando hacia el frente.
Los dos siguieron con su marcha apurada, ahora dentro de los pasillos del instituto. Los dos castaños corrían entre la soledad y el silencio de la preparatoria, Shaoran podía escuchar las suplicas de su amiga "Que no haya llegado, que no haya llegado, que no haya llegado". Sonrió para si mismo, esas eran las plegarias de todos los días. Los ojos de ambos se iluminaron al ver la puerta abierta. Los dos cruzaron a la derecha en la entrada correspondiente a toda velocidad esperando no tropezarse con na…
¡Un momento!
¿Y los demás estudiantes?
-¡¿Hoeee?!- Sakura miraba de un lado al otro repetidas veces.
-¿No según íbamos tarde?- preguntaba sarcástico el castaño.
-¡Pero cuando te desperté mi reloj decía quince para las siete!-
-Pues parece que no sabes leer la hora Sakura- se mofaba el chico tirándose en la silla luego de haber colocado su bulto en el respaldar de esta. Con su dedo índice señaló el reloj de pared que había en el aula marcando las seis y cinco de la mañana.
-Pero… pero… pero- tartamudeaba mirando su reloj luego el de la pared y así varias veces. Cerciorándose de estar leyendo bien la hora del artefacto en su muñeca, este indicaba que ya había pasado cinco minutos de las siete de la mañana- ¡Mira! ¡Mira mi reloj y dime que hora dice!- pedía extendiendo su muñeca frente al rostro del ambarino.
-Siete y… ¿Cinco?-
-¡Estas viendo! ¡Yo no soy la que no sabe leer la hora!- volvía a quejarse haciendo pucheros.
-Eso no quita que me hayas levantado técnicamente a gritos, no me hayas dejado terminar mi desayuno, me hayas traído arrastrado hasta la preparatoria, todo con una hora de adelanto- declaraba apoyando su codo izquierdo sobre el pupitre para posar su rostro sobre su palma.
La japonesa ahogó un grito de frustración, estos eran los momentos donde no soportaba a Shaoran Li. Bufando, rodó sus ojos para ir hasta su pupitre frente al castaño. Dejó sus cosas en este, sentándose dando medio giro para quedar cara a cara con él. Shaoran parecía divertido, la sonrisa en sus labios lo delataba, aunque sea sabia que no estaba molesto por la carrera de esa mañana. En cambio, ella trataba de aparentar estar molesta por sus comentarios. Con su ceño y sus labios fruncidos, trababa de fusilar con la mirada al joven frente a ella, antes de que la risa se terminara de apoderar de ambos.
-Madrugar es bueno de vez en cuando- aseguraba la chica.
-Mira quien lo dice…- ironizaba divertido el ambarino, haciendo que el ceño de su amiga fuese más pronunciado.
-¿Eres insoportable, lo sabias?-
-Creo que me lo has dicho unas cuantas veces- afirmaba, aun mas divertido que antes.
-¡Toda la culpa no es mía!- se quejaba la castaña.
-¿A no, entonces de quien es?- preguntaba alzando una ceja.
-Si tú te hubieras fijado en el reloj de tu cuarto, no hubiéramos corrido por toda Tomoeda-
-Quiero hacerte una pregunta- pedía cruzándose de brazos- ¿Cómo querías que mirara el reloj de mi cuarto, con todo lo que pasó esta mañana?-
---Flashback---
Nunca había sentido que su cama era tan cómoda. Estaba calientita, su almohada estaba esponjosa, sus sabanas lo calentaban lo suficiente, además de lo bien que estaba soñando… o mejor dicho, con quién estaba soñando. Enterró su rostro un poco más en la almohada, pensando que ese era el cuello de ella. Una de las comisuras de sus labios se elevó un poco formando una sonrisa ladina. Esta vez, un suspiro salió de su boca seguido de un murmuro:
-Sakura…-
-¡SE NOS HACE TARDE!- el grito que había resonado por todo el apartamento lo trajo enseguida a la Tierra.
Abrió sus ojos de golpe, a causa del susto. Pasaron unos segundos y como todo había vuelto a la calma, volvió a enterrar su rostro en la almohada cerrando los ojos. Estaba acomodándose de nuevo para reconciliar el sueño cuando las sabanas que lo cubrían habían desaparecido dejando su desnudo torso expuesto al frio de la mañana. Se encogió buscando mantener el calor de hace segundos, mientras que con una mano buscaba las sabanas.
-Levántate que se nos hace tarde- pedía una voz al pie de su cama.
-Podemos faltar a la preparatoria… No nos van a extrañar…- aseguraba dándose media vuelta en la cama, quedando de espaldas.
-Shaoran… No estoy para estas cosas, ¿Quieres pararte?- volvía a pedir la voz, esta vez mas cerca de él, podría decir que junto al lugar donde él estaba acostado en su cama.
-No quiero… Vamos a seguir durmiendo…- mascullaba, poniéndose la almohada sobre la cabeza.
-¿Qué tengo que hacer para que te levantes?- preguntaba la voz de la chica, mientras sentía como removían la almohada de su sitio, dejándolo vulnerable a la luz del sol.
-¿Dejarme dormir cinco minutos más?- proponía dándose vuelta otra vez.
Ahora que estaba boca arriba, podía ver la dueña de la voz que le estaba hablando desde hacia rato. Sino fuese porque estaba con un pie en el mundo de los sueños y otro en la Tierra hubiese reconocido esa voz antes. La sonrisa ladina que ella cargaba en los labios, se le contagió en el momento en que la vio a los ojos. En ellos había un brillo diferente… ¿O estaban más opacos que siempre y eso los hacia ver diferente? Vio como Sakura se sentaba en la orilla de su cama, haciendo que el camisón que traía puesto subiera descubriendo un poco más los muslos de la muchacha.
Enseguida apartó la mirada, buscando otra cosa más interesante de que ver antes que sus hormonas pensaran por él. Sintió sus mejillas sonrojar, para luego escuchar la risa de la castaña. Sus orbes ambarinos se movieron lentamente hacia el rostro de Sakura, para ver como esta sonreía de una manera… ¿Tentativa?
-Bien lobito…- había murmurado la castaña inclinándose hacia adelante para poder verlo mejor, usando una mano para apoyarse en el colchón y con la otra acariciar su abdomen, dibujando círculos en él con su dedo índice- ¿Qué tengo que hacer para que te pares?-
-Yo… bueno tu… es decir yo… mas bien nosotros…- la mitad de su cerebro había muerto en el momento en que ella se había inclinado sobre su desnudo abdomen, para empezar a dejar pequeños besos en él- ¿Sa-Saku-ura?-
No escuchó respuesta a su llamado, simplemente había oído la leve risa de ella. Todo su cuerpo se tensó en el momento en que la húmeda lengua de Sakura había empezado a pasearse por su vientre. Cuando se refería a todo, hablaba específicamente de su… masculinidad. Cada vez el camino que trazaba la lengua de la chica iba subiendo más y más hasta sus tetillas, donde no se abstuvo a jugar con ellas. Las manos del castaño apretaban con fuerza las sabanas, intentado que se quedaran allí…
Porque sabes que en el momento en que la toques… La harás tuya…
¡Conciencia traicionera! ¿Tenia que graficárselo tan bien?
Ahora eran nuevamente los labios de la chica los que recorrían su piel. No se había dado cuenta en que momento ella se había sentado sobre él, de lo único que estaba consiente era de que ahora estaba besando su cuello.
No pudo resistirse más, las hormonas habían ganado la batalla contra su cordura. Sus manos soltaron enseguida las sabanas para pasar a la cintura de la castaña. Gruño en el momento en que sintió la tela bajo su tacto. Sus manos buscaron el camino a la piel de Sakura, bajando desde la cintura hasta el final del camisón. Cuando sus dedos sintieron la calidez de la piel de ella, pudo ver como ella se estremecía. Sonrió satisfecho, mientras que sus manos subían por sus muslos hasta su cintura nuevamente, esta vez de manera lenta y levantando el camisón a su paso.
Acariciaba ahora la espalda de la chica, escuchándola suspirar de placer contra su cuello. El deseo en su entrepierna aumentaba de tamaño cada vez más. La chica se separó un poco de él, a una altura donde era capaz de admirar sus pechos. La presión se estaba haciendo insoportable, necesitaba tenerla, tenerla ¡YA!
Al parecer alguien allá arriba lo había escuchado ya que después de haberle lamido los labios, Sakura se había despegado de él para murmurar:
-Hazme tuya, Shaoran…-
No lo dudó ni dos segundos antes de tomarla por la cintura y colocarla bajo su cuerpo. Sus manos habían buscado desesperadas la entrepierna de Sakura. Sin ningún rastro de pudor, sus dedos había arrancado la pieza que lo separaba de tenerla. Pudo sentir la humedad en la prenda, además de escuchar el grito que ahogó la castaña cuando sus dedos a través de la tela habían acariciado su intimidad. El deseo a ese punto era insoportable. Tiró lo más lejos que pudo la pequeña pieza, antes de que su mano volviese a la entrepierna de la chica. Quería que ella lo deseara a él tanto o más como él ya lo estaba haciendo, no importaba si tenia que aguantarse un poco más. Sus dedos empezaron a acariciarla, haciéndola jadear y gemir según como le afectaran sus caricias. Se aventuró un poco más, introduciendo sus dedos en su intimidad.
Un grito por parte de ella hizo que su impulso por complacerla se hiciera aun mayor. Sus dedos empezaron a entrar y salir, simulado ser su miembro. Sakura ya se había abstenido de tratar de opacar sus gritos, gimiendo cada vez más. Pudo sentir como se tensaba, suponiendo que iba a llegar al clímax se detuvo.
-No… te detengas…- suplicaba la japonesa.
Sus labios buscaron los de ella, para acallarla por un rato. Su lengua se introdujo sin ninguna piedad dentro de la boca de ella, explorándola a placer. Ahora sus manos acariciaban los pechos de ella por debajo de la tela, haciéndola gemir dentro de su boca. Cuando el aire les hizo falta a ambos, se separaron por unos segundos. Segundos que aprovechó la castaña para murmurar:
-Te necesito… ya-
Como si de una orden se tratase, dirigió sus manos al bóxer para deshacerse se él. Sintió las manos de ella detenerlo haciendo que la mirara extrañado.
-Yo lo hago…- afirmaba la chica.
Él solo asintió una vez con la cabeza, para sentir como ella retiraba el bóxer que los separaba de tenerse mutuamente. Sakura había rozado levemente su miembro en el momento de deshacerse de la pieza.
-Pervertida…- había murmurado el castaño antes de ayudarla a bajar a la prenda por sus piernas.
Ya estaba a nada de hacerla suya. Se situó en su lugar entre las piernas de la castaña. Miró por última vez a los ojos de la chica, sintiendo miedo de lastimarla en su inexperiencia. Ella solo pudo sonreírle antes de asentir una vez con la cabeza.
-Confío en ti… Se que no vas a lastimarme-
Se inclinó sobre ella para poder besarla antes de adentrarse en ella. De una sola embestida entró en el cuerpo de la castaña. La chica gritó dentro de la boca del castaño, haciendo que este se asustara. Él se separó lentamente de ella para verla a los ojos. Sus esmeraldas estaban abarrotadas en lágrimas, asustándolo aun más.
-Estoy… bien…- había dicho con la voz ronca.
Volvió a inclinarse sobre ella, esta vez para besarla con ternura tratando de reconfortarla un poco. Empezó a mover sus caderas por mero instinto. La castaña había profundizado el beso, y ahora jugaba con su lengua.
-Sakura…- había murmurado cuando se habían separado para tomar aire.
No sabía en que momento había comenzado a embestir con mayor fuerza, pero ahora sus caderas se movían a mayor velocidad. Al parecer el dolor en Sakura se había disipado, ya que las piernas de ella se enroscaban alrededor de su cintura, moviendo sus caderas al mismo compas que él. Los dos gemían y jadean de placer, cada vez más cercanos al éxtasis.
Las manos de la castaña se situaron en sus hombros, mientras empezaba a gritar su nombre:
-¡Shaoran!- gritaba llegando casi a la cumbre del clímax.
Gruño satisfecho, embistiendo con mayor fuerza y rapidez. Ahora las manos de ella empezaban a mover sus hombros desesperadamente.
-¡Shaoran!-
¿Qué estaba pasando allí?
De repente una luz segadora nubló sus ojos. Cuando recuperó la vista pudo ver a Sakura, vestida con el uniforme de la preparatoria, a un lado de su cama, agarrándolo por los hombros y batiéndolo con fuerza.
-¡Por Kami-sama, Shaoran! ¡PARATE! ¡Se nos hace tarde!-rogaba, o mas bien, gritaba la castaña.
Sus mejillas ardieron enseguida.
¿Todo había sido… un sueño?
Como si su cama quemara, se paró enseguida corriendo a la ducha.
-¡Shaoran no es momento para un baño!- reclamaba la voz de Sakura a sus espaldas mientras el apresuraba el paso.
-¡Lo necesito, son solo cinco minutos!- aseguraba ya dentro del baño.
-Esta bien, ¡pero si después no te da tiempo de desayunar no es mi culpa!- afirmaba la castaña, para luego escuchar el golpe seco de la puerta cerrándose.
No dudo en abrir la llave del agua fría y meterse bajo el chorro. Cuando decía que lo necesitaba… Lo decía enserio.
---¿Fin del Flashback?---
Su mirada voló a otra parte que no fuesen los orbes esmeraldas de su compañera. No había sido buena idea haber recordado el sueño de aquella mañana.
Están solos en la preparatoria, nadie llega a esta hora… ¿Qué te parece hacer que el sueño se convirtiera en algo más que un sueño?
Sus mejillas ardieron aun más. ¿Qué acaso a su conciencia no le bastaba traicionarlo hasta en sueños para venir a hacerlo ahora?
Sabes que te mueres por hacerlo…
¡¿Cómo se supone que iban a hacer una cosa así en medio de clases?!
Entonces estás admitiendo que quieres hacerlo.
¡Claro que no! Él simplemente quería decir que eso era una barbaridad hacerlo en el aula cuando en cualquier momento podría llegar alguien.
¿Sabias que no mucha gente va a la azotea?
-Que yo recuerde, tu no te querías levantar y cuando lo hiciste: saliste corriendo a la ducha- espetaba la castaña, sacándolo de su discusión con su conciencia- Luego teníamos cinco minutos para llegar a la preparatoria y tu apenas te habías comido un par de cucharadas de tu tazón de cereal, como yo no quería volver a llegar tarde te tuve que pararte de la mesa para poder estar aquí antes que el profesor-
-Pues al parecer lograste tu cometido- se burlaba tratando de sacar de su cabeza las imágenes del sueño- Pero eso no hace que deje de ser tu culpa el que hayamos llegado a clases con una hora de adelanto-
-Bien, ya que todo lo que pasa es mi culpa, y al parecer yo soy la que siempre mete la pata- aseguraba cruzándose de brazo, aparentando estar ofendida- Quiero que me digas "Señor Todo-es-siempre-culpa-de-la-pobre-de-Sakura-y-yo-nunca-he-hecho-algo-mal-porque-soy-Shaoran-Li" ¿Qué vamos a hacer en el tiempo que nos queda?-
-Ya algo se me ocurrirá…- afirmaba colocando su mano bajo su barbilla.
O.o.O.o.O
Ambos pelinegros iban de la mano por las calles de la pequeña Tomoeda.
-Gracias por acompañarme a la preparatoria- decía la chica a su novio antes de darle un beso en la mejilla.
-Sabes que es mi deber y derecho como novio hacerlo, princesa- aseguraba guiñándole un ojo.
-¿Tenemos planes para el viernes por la noche?-
-Hmm… Creo que no- meditaba el inglés- ¿Acaso quieres ir a algún parte?-
-¡Eriol! ¿¡No me digas que ya se te olvidó la catástrofe mayor que va a pasar ese día!?- escandalizaba la amatista.
-¡Ah! Tú hablas de eso… Mira que ya me tienes abandonado, me voy a poner celoso de Sakura y Shaoran-
-Ay ¿Cómo crees? Sabes que todo mi tiempo es para ti…- afirmaba dando un sutil beso en los labios de él- Pero ahora no… Hay una cita que arruinar-
-¿Desde cuando tú arruinas las citas de Sakura?- preguntaba alzando una ceja.
- Desde el momento en que ella decidió escoger tan mala junta- recalcaba Tomoyo.
-¿Desde cuando tú dices si las juntas de Sakura son buenas o malas?-
-¿Desde cuando tú dudas sobre mi capacidad para clasificar a las personas?- respondía con una pregunta la chica.
- ¿Desde cuando tú haces las preguntas?-
-¿Podríamos dejar el juego de preguntas?-
-¿Desde cuando tu decides cuando parar un juego?-
-¡Eriol!- exclamaba la amatista.
-Bien como tú digas…- se resignaba con una sonrisa en el rostro- Pero quiero saber ¿Por qué vamos a arruinar su cita?-
-¿De que lado estas?- cuestionaba la azabachada- ¿Del de Kazanagi o del de Shaoran?-
-Pues del de Shaoran-
-Entonces a qué viene una pregunta tan tonta como la de: ¿Por qué vamos a arruinar la cita de Sakura?- imitaba la chica, haciendo los gestos que caracterizaban a Eriol, en un intento de burla sarcástica.
-¡No me comas!- pedía el inglés, haciendo rodar los ojos a Tomoyo.
-Esto es serio, Eriol- resaltaba ella- Sigo diciendo que Kazanagi no termina convencerme… Hay algo en él…-
-Que no te da buena espina, lo sé. Yo tengo esa misma sensación-
-Pues deberías estar apoyándome, solo hacemos lo mejor para Sakura-
-Pero…-
-Además, fue tu culpa que Kazanagi le haya pedido la cita- incriminaba la chica haciendo que Eriol abriera los ojos de par en par.
-¿Mi culpa?- preguntaba señalándose a si mismo.
-¡Claro que si!-
---Flashback---
Las fotocopias estaban pesadas… Pero no había podido negarle a Tomoyo la ayuda para llevarlas al salón de profesores. Solo le faltan unos dos pisos más por subir… ¿Qué esperanzas, cierto? Mientras trataba de darse ánimos mentalmente, escuchó unos pasos aproximarse a él por la espalda.
-¡Hiiragizawa!- llamaba un voz que cada vez se iba a haciendo más cercana.
-¿Kazanagi?- preguntaba dándose media vuelta.
-¿Qué tal?- saludaba el rubio al inglés.
-Todo bien… exceptuando por la parte de que tengo que llevar esto al salón de profesores-
-Oh… Eso se ve pesado…- aseguraba el chico de ojos azules- En fin, ¿No has visto a Sakura?-
-Oye Kazanagi hazme un favor- pedía el de lentes tan pronto como escuchó la pregunta de su acompañante- ¿Podrías llevar esto al salón de profesores? Es que yo tengo que ir con urgencia a la Dirección- se justificaba pasándole el montón de hojas a Ryuu.
-Pero Hiiragizawa yo- decía intentado que la pila de hojas que estaba en sus brazos no cayera al suelo.
-¡Muy amable Kazanagi! Te debo una- interrumpía empezando a caminar de espaldas- ¡Nos vemos luego!- se despedía, para salir corriendo por el pasillo.
Ahora solo tenía que encontrar a Sakura y llevarla bien lejos de los alrededores del salón de profesores. Para lo que sea que Kazanagi quisiera a la castaña, él tenía que evitar que lo consiguiera. O sino la reprimenda por parte de Tomoyo seria muy, MUY grande…
---Fin del Flashback---
-Es tu culpa- declaraba Tomoyo, deteniendo su marcha y cruzándose de brazos.
-¡Yo no sabia que Sakura estaba en el salón de profesores!- se excusaba parando de caminar para voltearse quedando frente a ella.
-Pues debiste suponerlo-
-¡¿Cómo iba a suponer que estaba en el salón de profesores?!- preguntaba pasándose una mano por el cabello, exasperado.
-Eriol… Esta discusión ya no tiene sentido- suspiraba la chica, para acercase a su novio y recostar su cabeza en su hombro- A lo hecho pecho… Solo nos queda arruinar la cita de Sakura-
-Como tú digas princesa- decía pasando su brazo alrededor de la cintura de Tomoyo.
-Vamos, que se nos hace más tarde y a nosotros nos toca el servicio.
…
Estos eran en los momentos donde odiaba dejar la cámara de video en casa. ¿Dónde había algo con que grabar cuando tus dos mejores amigos están comiéndose mutuamente?
Pues digamos que no todos los días llegas a clases temprano para hacer el servicio, y cuando abres la puerta te encuentras con tu prima y su mejor amigo intentándose comer. Shaoran tenía acorralada a Sakura contra la ventana del salón, sujetándola por la cintura; mientras que Sakura atraía al chino más contra ella por la nuca. Sus ropas se veían algo desarregladas, pasando por alto las nada inocentes caricias que se daban mutuamente. Estaban tan ocupados desayunándose que no habían notado el buen rato que Tomoyo y Eriol tenían viéndolos desde la puerta.
-Si tanta hambre tenían podían haber desayunado en casa- declaraba Eriol, haciéndolos separar de inmediato.
-¿El servicio no nos tocaba a nosotros hoy, Eriol? Que yo sepa, tendríamos que estar limpiando nosotros, pero al parecer ellos no vinieron a limpiar- aseguraba para dejar escapar una risa de sus labios.
-¡To-Tomoyo!- saludaba la castaña, completamente roja tratando de esquivar la mirada amatista- Este… Bueno yo… nosotros…- Sakura mordió su labio inferior sin encontrar una buena excusa para el espectáculo que habían montado.
La joven Daidouji simplemente suspiró caminando hacia su puesto. En el momento en que pasó junto a su prima había murmurado: "Aquí no pasó nada". Escuchó como Sakura dejaba escapar todo el aire de sus pulmones en una seña de alivio. Un "Gracias" llegó a sus oídos después de un par de segundos. Dejó sus cosas en su pupitre, dispuesta a empezar con el aseo de aquella mañana.
Eriol había hecho algo parecido con su joven amigo, a diferencia que el susurro no fue precisamente un "Aquí no pasó nada"…
-El lobo mostró los colmillos…-
-Cállate Eriol- bufaba exasperado el castaño, sin muchas ganas de discutir con el inglés.
-Ten más cuidado a la próxima… No queremos que Kazanagi sospeche algo…-
-Ya lo hace…- aseguraba Shaoran- Hasta empezó a jugar sus cartas-
-¿De que hablas?- preguntaba tratando de esconder un poco el asombro que se vislumbraba tras sus lentes.
-¡Eriol! Hablas después con Shaoran, ahora me ayudas con el aseo- pedía desde la pizarra la heredera Daidouji.
-¡Ya voy!- aseguraba dirigiendo su mirada por unos segundos a la amatista para volver al chino- ¿Y bien?-
-Ve con Tomoyo antes de que se moleste- aconsejaba Shaoran, omitiendo su pregunta.
El inglés dio una mirada de advertencia a su amigo, esa conversación no quedaría allí…
O.o.O.o.O
-¿Cuántas veces te he dicho que te amo, Tomoyo?- preguntaba la castaña mientras sus ojos brillaban frente a lo que sostenía entre sus manos.
-Ya muchas veces Sakurita- aseguraba sonriéndole a su prima- Ahora, deja de agradecerme y come-
-¡Gracias por la comida!- decía la chica empezando a engullir los alimentos frente a ella.
Tomoyo simplemente soltó una risa, para hacer lo mismo. El día había pasado más rápido de lo normal, para ser sinceros. Antes de que pudiera darse cuenta, la campana del almuerzo había marcado fin a la clase de matemáticas. Agradecía enserio la existencia de esa campana, a esa hora del día, para finalizar esa clase. Había salido técnicamente corriendo del salón para ir hacia el patio seguida de Tomoyo, luego, recordó que esa mañana no le había dado tiempo de preparar ni su almuerzo ni el de Shaoran. Aunque gracias al cielo Tomoyo siempre traía comida de sobra, y podría compartir con ella.
Y hablando de Shaoran…
¿Dónde se había metido?
-¿Hoe?- preguntaba la castaña buscando con la vista a su amigo.
-¿Qué ocurre?- cuestionaba la amatista.
-¿Dónde está Shaoran?-
- Con Eriol- contestaba con simpleza la chica, siguiendo con su almuerzo como si nada interesante estuviera pasando.
-Es cierto Eriol tampoco está- pensaba para si misma Sakura- ¿Dónde se metió ese par?-
-Están terminando su conversación de esta mañana- murmuraba a modo de respuesta.
-¿Hoe?- se volvía a extrañar la castaña, ¿Qué estaba pasando?
…
-¿Y bien?- interrogaba el inglés.
-¿Y bien que?- preguntaba el castaño recostándose a la reja.
-Sin rodeos, Li- pedía usando su apellido, como cada vez que quería hablar en serio con él- Quiero que me digas que es lo que te traes escondido con el asunto de Kazanagi-
-¿Hablas de lo que te dije esta mañana?-
Vio como el de lente asentía una vez con la cabeza. Suspiró metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón. Dio media vuelta despegándose de la reja para poder admirar la vista de Tomoeda que daba la azotea del instituto.
-Digamos que todo fue el lunes en la tarde… Después del receso, aquí mismo…- empezaba a relatar el chico.
---Flashback---
Estaba subiendo las escaleras de hacia la azotea, buscando una de las razones lógicas de porque acudía al llamado. Le habían dicho que Kazanagi lo estaba esperando en la azotea del instituto. Lo meditó un par de minutos antes de ir a ver que quería ese infeliz. Y para ser sinceros no tenia un muy buen presentimiento de lo que iba a pasar.
Empujó la puerta que lo separaba del último piso de la estructura, dejando ver al otro lado la sonrisa burlona del novio de su mejor amiga. Su ceño se frunció aun más, dándole a entender que no estaba allí para bromas de mal gusto. Kazanagi pareció comprender el mensaje, dejando a un lado su sonrisa para dar paso a un expresión un poco más seria.
-Li- saludaba el chico.
-Habla de una buena vez- pedía rodando los ojos, no estaba dispuesto a seguir un juego de falsa amabilidad.
-¿Alguien no está de buenas hoy, eh?- preguntaba con su aire burlón característico, haciendo a Li fruncir aun más el ceño y bufar con fuerza- En fin, vamos al grano. ¿Esto te es familiar?- preguntaba extendiéndole un sobre amarillo a su acompañante.
Shaoran miró con desconfianza el objeto. Después de varios segundos decidió tomarlo entre sus manos, abriéndolo con poca delicadeza. Lo inclinó levemente para poder vaciar su contenido. Del sobre salieron un par de fotos, alzó su vista a Kazanagi quien parecía divertido con la situación. Una de sus cejas se arqueó en símbolo de confusión, el rubio se limitó a hacer un movimiento de cabeza invitándolo a observar con mas cuidado las fotografías. Bajó su vista nuevamente, viendo las impresiones con aun mas cuidado. Sus ojos se abrieron de par en par al ver la escena reflejadas en ellas. ¿Quién había tomado aquellas fotografías y como habían llegado a manos de Kazanagi?
-¿Sorprendido Li?- indagaba dejando aparecer en sus labios una sonrisa de satisfacción- Yo no tanto… Debí suponerlo-
-¿Cómo conseguiste estas fotografías?-
-Tengo unos buenos observadores-
-¿Nos estuvieron siguiendo?- preguntaba frunciendo aun más su ceño.
-No había necesidad, Tomoeda entera se podría enterar de las cosas que ustedes dos hacen juntos, no todo el mundo da esas exhibiciones es publico-
-Eres un…- soltaba apretando sus puños con fuerza.
-Ah, ah, ah- reprendía Kazanagi mientras negaba con la cabeza- cuida tu vocabulario Li, nadie te esta insultando-
-¿Qué quieres llegar con todo esto?- interrogaba haciendo una bola las fotos entre sus manos.
-Primero que nada no vas a conseguir deshacerte de esas fotografías tan fácil, no soy tan estúpido como para darte las originales- declaraba cruzándose de brazos- Segundo, ¿Qué pretendo? Simple, tu quieres quitarme a mi novia, no voy a permitir eso-
-¿A si?-
-Aunque… Podríamos hacer esto más interesante ¿Sabes? Siempre me han gustado las competencias-
-Sakura no es ningún trofeo- declaraba metiendo las fotografías en uno de sus bolsillos, no se arriesgaría a nada.
-¿Quién dice que no?-
Estaba jugando con su paciencia, al parecer eso le divertía. Y lo estaba haciendo muy bien, en cualquier momento lo agarraria del cuello del uniforme y lo tiraría de la azotea. Cada vez la idea se hacia más seductora. Bufó con fuerza tratando de controlar sus impulsos asesinos haciendo sus manos puños a los costados de su cuerpo. ¿Kazanagi quería jugar? Entonces él también jugaría.
-Habla- ordenaba, haciendo que la sonrisa en el rubio se expandiera.
-Veras, como te dije la competencia siempre me ha gustado. Digamos que el mejor se quede con Sakura-
-¡Ella no es ningún maldito trofeo!- bramaba agarrándolo por el cuello de la camisa y arremetiéndolo contra la reja.
-Ten cuidado con lo que haces, Li- pedía sin inmutarse por su situación- A menos de que quieras que las fotos que te acabo de mostrar sean distribuidas a todos los estudiantes de la preparatoria, ¿Qué dices de eso? Que afectada se vería la capitana del equipo de porristas ¿No crees? Una ramera que le monta los cuernos a su novio con su mejor amigo-
-¡Eres un bastardo!- exclamaba el chino, enterrando su puño en la mejilla de Kazanagi.
El rubio llevó su mano a su mejilla, y estuvo a punto de contestar el golpe cuando decidió estallar en un carcajada sonora. Esto avivó aun más la rabia en el joven Li, quien iba a volver a golpearlo cuando decidió que era mejor no hacer nada de lo que se arrepentiría después.
-Esta vez no pienso hacer nada- aseguraba él, aun con su mano en la mejilla- Entonces ¿que dices Li? Un juego sucio, sin reglas, que gane el mejor-
-Atrévete a hacerle daño a Sakura, y date por muerto- amenazaba el castaño.
-Tomaré eso como un si- declaraba empezando a caminar hacia la salida de la azotea- Que gane el mejor competidor…- decía abriendo la puerta para luego desaparecer de la mirada ambarina.
---Fin del Flashback---
- Con razón la mejilla de Kazanagi ha estado de un tono morado estos días- decía en tono de broma, haciendo bufar y rodar los ojos al castaño- ¿Entonces Kazanagi está de acuerdo en que andes con su novia?-
-Es un sucio bastardo que no le debe importar un bledo Sakura…- decía a manera de respuesta.
-Supondré que eso es un si- murmuraba para si mismo- ¿Todavía tienes las fotografías?-
Vio como el castaño asentía una vez con la cabeza y buscaba entre los bolsillos de su pantalón un par de papeles arrugados. El chino se los extendió de mala gana, mientras que él los tomaba entre sus manos. Sus ojos se abrieron levemente de la impresión, al tiempo que una sonrisa cruzaba sus labios. Al parecer a Shaoran le gustaba bastante servir de servilleta para cierta castaña.
-No me digas… ¿Estabas tratando de quitarle un poco de helado con el que se había ensuciado con tu lengua?- preguntaba a manera de burla.
-Irónicamente si- aceptaba Shaoran mirando hacia otro lado con las mejillas en un leve tono carmesí.
-Al parecer no exageraba cuando dije que el lobo había mostrado los colmillos- decía devolviéndole las fotografías.
-Cállate Hiiragizawa-
O.o.O.o.O
-¿Qué planes hay para la tarde muchachos?- preguntaba el inglés.
Las clases habían acabado hacia no más de diez minutos. El grupo de cuatro chicos iba caminando por los pasillos del instituto en dirección a la salida. Eriol iba arreguindado de Sakura y Tomoyo por los hombros, mientras que Shaoran caminaba junto a la castaña con las manos en los bolsillos.
-Creo que mi madre quiere que la ayude a escoger un traje para una fiesta de la empresa- declaraba la joven Daidouji- Luego de eso me pondré a terminar la tarea de Física que tengo pendiente-
-¿Shaoran?- preguntaba el de lentes a su amigo.
-Nada muy interesante… Supongo que fastidiar a Sakura el resto de la tarde- afirmaba haciendo que la amatista soltara una risa.
-No va a poder ser querido- decía la castaña algo apenada- Ryuu me invitó a comer un helado con él-
-¡¿Qué Kazanagi hizo que?!- exclamaban a coro los demás.
-Voy a ir a comer un helado con Ryuu- repetía mientras una gota resbalaba por su frente, al parecer ninguno de sus amigos simpatizaba mucho con su novio.
-Muy astuto Kazanagi- murmuraba para si mismo el joven Li.
-¿Decías algo Shaoran?- preguntaba la castaña.
-No nada- aseguraba negando con la cabeza.
-¿Qué vas a hacer tú en la tarde?- preguntaba la amatista a Eriol.
-Pues, supongo que vaguear por ahí hasta que se haga tarde y luego ver un poco de televisión- declaraba encogiéndose de hombros.
Ya estaban a metros de la salida de Seijo. En esta había un rubio, que no tardaron en reconocer. Esa sonrisa burlona, esos ojos azules y esa cabellera rubia eran inconfundibles. Pudo escuchar los bufidos de sus demás amigos, definitivamente a ninguno le caía bien Ryuu. Avanzó unos pasos hacia adelante, liberándose del agarre de Eriol. Se paró frente al grupo para dirigirles una sonrisa.
-Bueno chicos, aquí los dejo. Ryuu me esta esperando- decía señalando a su novio con un movimiento de cabeza- Nos vemos en tu departamento Shaoran- se despedía de él.
Dio unos pasos hasta el castaño para darle un beso en la mejilla. Con lo que no se esperaba era que el joven Li no se conformaría con un beso en el cachete… Quedó totalmente paralizada en el momento que él movió su rostro, haciendo que sus labios se juntaran por milésimas de segundos. Cuando pudo reaccionar, se alejó instintivamente de Shaoran, rogando por que Ryuu no haya visto absolutamente nada.
Vio como la castaña se marchaba a paso apresurado. Tal vez no había sido la mejor idea haberla besado frente a Kazanagi, pero no podía aguantarse más la sonrisita sarcástica de sus labios. El muy desgraciado bien sabia que en ese momento él estaba muriéndose de los celos. Aunque tuvo su pequeña recompensa cuando vio el ceño del enemigo levemente fruncido por la escena. Esperaba no haber metido a Sakura en muchos conflictos mentales por lo que acababa de hacer, pero Kazanagi quería jugar ¿Cierto?
El brazo del rubio aprisionó la cintura de la castaña, seguramente a manera de venganza. Soltó un bufido, bien, él también podía jugar y eso era lo que estaba haciendo por mucha rabia que le diera. Pudo ver el destello azul de los ojos de Kazanagi, mirándolo con burla y satisfacción antes de desaparecer por las rejas de Seijo.
-¿Qué están esperando?- preguntaba la voz de la amatista, sacándolo de sus pensamientos.
-¿Qué dices Tomoyo?- indagaba en castaño, sacudiendo levemente su cabeza para centrar su atención en su amiga.
-¿Qué esperan para seguirlos?-
-¿Seguirlo?- esta vez el que preguntaba era Eriol.
-¡Por supuesto!- afirmaba con una sonrisa la chica- ¿No iban a hacer nada durante la tarde, pues? Ya tienen algo que hacer, además, así saben los movimientos que realiza el enemigo- aseguraba guiñándoles un ojo a sus dos amigos-Yo los acompañaría, pero la tarde la tengo ocupada, así que vallan ustedes… ¿Qué dicen?-
-¿Qué dices Shaoran?- preguntaba el ingles al lobo, quien se había quedado pensativo mirando al suelo.
La mirada ambarina se despegó lentamente del piso, para mirar con una sonrisa un tanto siniestra al inglés.
-Creo que se me antojó un helado…-
…
-Si sigues mirando así a Kazanagi no va a haber con quien competir- aseguraba el inglés mientras llevaba una cucharada de su helado de vainilla a la boca.
-Cállate Hiiragizawa y sigue comiendo- ordenaba al tiempo que el hacia lo mismo, solo que con un poco menos se sutileza.
Bien, había estado allí durante dos horas viendo como Kazanagi y su grupito de amigos hablaba entre ellos con y con Sakura. No se aguantaba más que él no la soltara ni por dos segundos. ¡¿Quién se creía él para tener agarrada por la cintura por tanto tiempo, susurrarle cosas al oído y darle besos en la mejilla?!
Creo que es su novio por algo, ¿No crees?
Cállate conciencia traidora y sigue comiendo…
Estás desvariando, ¿lo sabias? A mi no me invitaste helado…
Que te callaras te había dicho.
Ya era su tercera copa de helado de chocolate, no podía evitarlo. Especialmente por la parte donde los celos lo estaban comiendo vivo y lo que quería era ir a aquella mesa, degollar a Kazanagi y quedarse con Sakura. Si bien sus instintos sádicos habían sido apaciguados por los comentarios que Eriol hacia de vez en cuando, no los había eliminado por completo. Las ganas de poder destrozarle el rostro al rubio y darle una muerte lenta no se irían hasta el momento en que sus manos se alejaran de la cintura de su Sakura.
-¿Puedes dejar de pensar en maneras de matar a Kazanagi y hacer una cosa más productiva como intentar escuchar su conversación?- suplicaba Eriol, rodando los ojos fastidiado.
-Creo que tengo algo mejor en mente-aseguraba sonriendo cínicamente- ¡Camarera!- llamaba a la chica que atendía su mesa.
Había notado la forma en que la muchacha lo miraba, no era tonto. Pero podía usar eso a su favor: una sonrisita y un par de yenes, le podrían servir de mucho en estos momentos.
Vio como su amigo llamaba a la camarera, esa sonrisa en su rostro no era normal. Oh no… Ahora venia lo bueno, Shaoran Li iba a llevar a cabo su venganza. La chica llegó enseguida, ignorando olímpicamente al inglés y centrando toda su atención en el chino. Su amigo le sonrió a la camarera de una manera que puso totalmente roja a la chica. Luego sacó del bolsillo de su chaqueta un par de yenes y los colocó en el bolsillo del delantal de la muchacha. Señalo con una sonrisa maliciosa en el rostro al rubio de un par de mesas más allá, mientras le murmuraba algo al oído a la chica. Ésta asintió una vez con la cabeza, alejándose hacia a dentro del local.
-¿Quieres explicarme?- pedía el de lentes, para ver como la sonrisa de su amigo se expandía.
-Tu solo observa- decía señalando con la cabeza a la mesa donde están Kazanagi y su grupo.
Un par de segundos más tarde, la chica con la que Shaoran había hablado estaba de vuelta. En su mano derecha cargaba una bandeja con un Banana Split sobre esta. La vista de la chica se fijó por unos segundos en Shaoran y le guiñó un ojo. Luego siguió su camino pasando por un lado de la mesa del rubio hasta que…
-¡Por Kami-sama!- la exclamación de Kazanagi fue música a los oídos de Li.
Ya podía irse a dormir hoy tranquilo sabiendo que había arruinado la tarde de helado improvisada del rubio. Por unos segundos los orbes celestes se posaron sobre él con el ceño fruncido. Al parecer Kazanagi había notado su presencia hacia rato. Otra par de ojos se posaron sobre él. Una mirada aguamarina intentaba asesinarlo, esa debía ser Tawakashi.
Tawakashi, Aiko. No sabia mucho de esa chica, pero al igual que Kazanagi, no le daba buena espina. Ojos aguamarina, cabello negro, tez blanca, buen cuerpo… pinta de: Mujer Fatal. Esa era la descripción de aquella chica. No tenía muy buena fama en el instituto, y no quería enterarse por que razones. Por lo que sabia era muy apegada a Kazanagi, no sabia hasta que punto; pero tenia sus sospechas y no creía que fueran falsas sobre la relación que tenia con el rubio.
Después de tratar limpiar el helado derramado sobre su ropa, en intentos infructuosos se volvió a sentar. Sabía que seguramente Kazanagi debía estar pensando en alguna manera de vengarse ahora, pero podría soportarlo después de haber llenado su uniforme con helado.
-¿Supongo que ahora si estas feliz, verdad?- preguntaba el inglés al ver la sonrisa dibujada en los labios del castaño.
- Ni te imaginas- murmuraba llevando una ultima cucharada de helado a su boca.
O.o.O.o.O
-Me parece raro…- aseguraba la castaña, abrazando sus libros.
Y era realmente extraño a decir verdad. Tomoyo Daidouji no era de las que sabia que su prima iba a tener una cita y no le confeccionaba un vestido. Por primera vez en muchos años, Tommy no se había ofrecido a ayudarla a maquillarse, a vestirse, a hacerle un traje, o cualquier cosa relacionada. La Tomoyo que ella conocía hubiera armado una fiesta para toda Tomoeda porque iba a tener una cita, pero al parecer la idea no le emocionaba en lo más mínimo… Verdaderamente extraño.
-¿Qué dices?- preguntaba la amatista, sacándola de sus pensamientos.
-Es que… Me parece extraño que no hayas ni siquiera tratado de hacerme un vestido para mi cita con Ryuu…-
-Ah…- musitaba la chica, sintiéndose algo mal.
En realidad ella quisiera estar animada con respecto a lo de su cita pero… No podía, simplemente, no podía. Kazanagi, al igual que al resto, no le caía bien, no de daba buena espina mejor dicho. Había algo en el que no le cuadraba del todo y… No quería contribuir en sus planes. Además, no podía pasarse de bando. Estaría con Shaoran hasta el final, Sakura tendría que darse cuenta de las cosas algún día. Ella sabia que Sakura sentía algo más por Shaoran que simple amor de amigos, no por algo no dejaba de verlo, esas miradas, esas sonrisas, tenia que darse cuenta de lo que en verdad sentía… Y Shaoran tenia que animarse a confesarle lo que sentía, no podía quedarse parado esperando a que algo hiciera entrar en razón a Sakura.
-¿Tommy? ¿Tomoyo me estas escuchando?- indagaba Sakura batiendo su mano frente al rostro de su prima.
-Oh, lo siento ¿Qué decías?-
-¿Enserio estas bien? Que yo sepa la que siempre anda en la luna de las dos soy yo, no tu- apuntaba con una sonrisa juguetona en los labios.
-Solo estaba pensado- declaraba haciendo un movimiento con su mano para restarle importancia al asunto- En fin… Aquí te dejo, hablamos después- decía cruzando en el pasillo que le tocaba para ir a practica del coro.
La castaña suspiró… Bien, al parecer tendría que arreglarse ella sola el viernes por la noche…
…
Sus dedos volvieron a deslizarse por las cuerdas de la guitarra, sin producir sonido coherente alguno. Un suspiro salió de sus labios, ya se estaba atrasando mucho. No era normal que tardara tanto desde de las practicas. Volvió a pasear sus dedos por las cuerdas. ¿Le habría pasado algo?
Todas sus dudas se disiparon en el momento en que una respiración agitada se escuchó al otro lado de la puerta. Bien… Hora de poner su plan en marcha.
-Pasa- murmuró el castaño.
Después de un par de segundos, una japonesa sonrojada, tal vez por la carrera que había dado desde las duchas al salón de música o tal vez porque había sido descubierta en su plan de espiar a su mejor amigo mientras practicaba guitarra apareció por el umbral de la puerta.
-Es mejor tener un publico visible a estarle cantando a alguien detrás de la puerta, ¿Sabias?- aseguraba con una sonrisa el chino a la flor.
-Bueno… yo…- el sonrojo en sus mejillas aumentaba mientras más tiempo pasaba viendo las pupilas castañas.
-Vamos, no te quedes allí parada, siéntate- pedía palmeando con su mano izquierda el lugar junto a él en el banco del piano.
Sakura dio un par de pasos inseguros desde la puerta hasta el lugar junto a Shaoran. Se sentó con cuidado al lado del chico, cosa que arrebató una sonrisa del joven Li. La castaña miraba fijamente la guitarra que tenia entre sus manos, al parecer evitando mirarlo a los ojos. Volteo su rostro hasta el punto donde quedaba frente al de la chica. Se acercó lentamente a ella, dejando un beso en su mejilla ahora más sonrojada que antes. Sus orbes ámbares volaron hacia las cuerdas de la guitarra, empezando a tocar un melodía dulce.
Justamente en el momento en que sus labios se entreabrieron para cantar, una mano se colocó sobre la que usaba para tocar las cuerdas. Extrañado, volteó hacia Sakura quien lo miraba con una sonrisa. Cuando volvió a abrir sus labios, esta vez para hablar, los de ella lo acallaron acordando las distancias entre ambos. El asombro le pasó en los siguiente segundos, dejándolo corresponder al beso. En el momento en que la falta de aire se hizo presente, se separaron. Juntando sus frentes abrieron los ojos. Iba a volver a asaltar los labios de Sakura, cuando ella decidió hablar.
-¿Recuerdas que te pedí prestada tu guitarra el martes y el miércoles?-
-Si- afirmaba el chico, sin entender mucho a que iba a todo eso.
-Yo estuve tratando de aprender a tocar algo en ella durante ese tiempo- decía mientras sentía que sus mejillas se encendían aun más, si eso era posible- Y yo quería que tu me…-
La frase quedó al aire por dos razones: Primera, su voz había muerto en su garganta a causa de sus nervios; segunda, era imposible hablar si alguien te estaba besando, sobretodo si ese alguien era Shaoran Li.
-Me encantaría- aseguraba separándose de ella.
Pronto sintió el peso de algo en sobre su regazo. Sostuvo entre sus manos la guitarra que Shaoran acababa de darle. Colocó sus dedos en la posición del primer acorde, y su otra mano cerca de las cuerdas. Miró de reojo a su acompañante quien tenia toda su atención centrada en ella. Tomó todo el aire que pudieron almacenar sus pulmones antes de empezar a tocar.
Si bien estaba nerviosa por no equivocarse con las notas, también esta nerviosa por el tema de su voz.
Someone is there
Waiting for my song
I'm only looking
For someone to sing along
Gracias a Kami-sama su voz había salido bien. No se había equivocado en ningún acorde de guitarra, todo estaba bien hasta ahora. Quería voltear a ver a Shaoran, pero tenia miedo de equivocarse en una nota en el proceso.
Deep in the sky
Down where tree tops bloom
I know my heart will always lead me back to you
I know my heart will always lead me back to you
Tuvo que habérselo imaginado antes. Ella cantaría algo tan dulce como ella. Bien, eso había sonado cursi pero era cierto. La verdad es que le estaba gustando bastante como cantaba, ya estaba técnicamente entrado en la fase de embobamiento crónico pero eso no importaba ahora.
No sabia que ella tocara tan bien la guitarra, al parecer de verdad se había esforzado practicando.
Someone to lose my head for
Who stops the rain and tears
Someone that brings me flowers
Someone who cares for me.
Esperaba que todo su esfuerzo de dos días de practica hasta tardes horas de la noche hubiera valido la pena. Esperaba que a Shaoran le estuviese gustando tanto como a ella le gustaba que el cantara. Jamás había hecho algo así, pero creía que lo estaba haciendo bien.
Someone is there
Waiting for my song
I am only looking
For someone to sing along
Volvía de nuevo al coro, ya faltaba muy poco para acabar la canción. Ya había dejado el estrés atrás, cerrando los ojos y dejando las notas fluir.
Se veía tan irresistiblemente bonita así. Con los ojos cerrados, cantando, tan concentrada. Tenia que controlarse un poco y aunque sea dejarla terminar la canción. ¿Cierto?
When all my dreams
Finally reach yours
We will appraise
And maybe find the word truelove
We will apprise
And maybe find the word truelove
No le había dado tiempo de siquiera abrir los ojos cuando sintió un par de labios sobre los suyos. El peso de la guitarra había desaparecido de su regazo y ahora sentía las manos del castaño en su cintura. Pasó sus manos detrás del cuello del chico, para atraerlo más hacia ella.
Una leve grito por parte de ella resonó dentro de la boca del chico cuando Sakura se sintió alzar en el aire. Ciertamente la posición ya lo estaba cansando así que decidió arreglar las cosas para estar algo más cómodo. Colocó a la chica sobre sus piernas, para poderla besar con mayor comodidad.
Ahora podría decir que estaba en el mejor lugar del mundo. Nunca antes se había sentido tan bien en alguna parte y acababa de encontrar el lugar donde quisiera pasar el resto de su vida. Bien, tal vez estaba exagerando un poco pero en realidad nunca pensó que las piernas de Shaoran Li fueran tan condenadamente cómodas. Pegó su cuerpo totalmente al del chico, mientras que sus manos se dedicaban a acariciar su espalda y sus piernas de enroscaban al torso del chino.
Sintió a Sakura cada vez más pegada a su ser, y eso no estaba siendo nada bueno para su autocontrol. Sabia que no había sido la mejor idea ponerla justamente sobre sus piernas, pero demonios, no había encontrado otro mejor lugar. Sus manos empezaron a adquirir vida propia, acariciando las curvas de la chica. Un suspiro de parte de ella quedo ahogado en su boca cuando sus manos acariciaron su espalda por debajo de la tela del uniforme. Escucharon un chillido al cual no hicieron mucho caso, pero sintieron que se movían levemente hacia adelante.
Estaba yéndose hacia atrás cuando sintió el piano en su espalda. Sino fuese por el instrumento que había detrás de ellos ya hubieran terminado ambos en el suelo. Cuando sus pulmones empezaron a reclamar oxigeno, se separaron solo un par de segundos para poder tomar aire y seguir con su trabajo. La lengua de Sakura pidió paso, haciendo que Shaoran entreabriera los labios concediéndoselo. La chica exploraba la boca del chino a placer, mientras que sus dedos se enterraban en el sedoso cabello castaño. Volvieron a escuchar el mismo chillido de hacia rato, mientras volvían a moverse hacia adelante.
Su autocontrol había caído por la borda en el momento en que ella había profundizado el beso. Digamos que eso se podía notar en cierto bulto que se estaba formando en su pantalón. Rogaba porque Sakura no notaba lo que estaba despertando en él, y también rogaba por poderse control hasta el punto de no hacerla suya en medio del salón de música. Otro suspiro de la castaña murió en su boca cuando sus manos subieron lo suficiente para poder tocar su braseare. Era el momento donde se estaba debatiendo interiormente:
¿Deshacerse o no de la prenda? Esa es la cuestión.
Suenas como Hamlet.
Ja, ja. Por primera vez agradecía los comentarios sarcásticos de su conciencia, aunque sea lo había ayudado a desviarse un poco de lo que estaba a punto de hacer. No estaría bien deshacerse de ella en la preparatorio. ¿Qué pasa si llegara alguien y ellos en medio de circunstancias un tanto incomodas?
Como di hubiera pedido que pasara: la puerta del salón de música se abrió de un solo golpe.
-¡¿Disculpen?!- aquella voz no les sonaba para nada familiar en aquellos momentos, pero a juzgar por la aspereza seguramente era un profesor. Y sonaba algo molesto.
Si no fuera poco que los hubiesen encontrado comiéndose mutuamente: Sakura se sobresaltó tanto que hizo que el banco termina de moverse, haciéndolos caer a ambos al suelo.
Una sonrojada Kinomoto y un apenado Li se pusieron enseguida de pie. Shaoran rogaba porque nadie notara el bulto que se había formado en su pantalón, mientras que Sakura pedía por que el espectáculo que acaban de mostrar no los llevara a la oficina del Director.
-¿Y bien?- pedía una explicación el profesor, cruzándose de brazos.
-Este… Bueno… Yo… Nosotros…- Sakura trataba de encontrar alguna explicación racional, pero al parecer tenia la mente total y absolutamente nublada.
Escucharon al profesor suspirar, derrumbando su posición de impaciencia y regaño, para convertirla en una de resignación. Sus manos cayeron a los costados de su cuerpo y se adentró en el salón pasando junto a los estudiantes. Estos escucharon como el murmuró un: "Adolescentes…". Las mejillas de Sakura se encendieron aun más. Después de un par de segundos, el profesor que acababa de entrar salió con unos papeles en sus manos. Antes de salir les dirigió una ultima mirada y dijo:
-Asegúrense que la puerta quede cerrada cuando se vayan- pedía antes de desaparecer por los pasillos de Seijo.
…
-La próxima vez podríamos tener un poco más de cuidado, ¿No crees?- preguntaba la castaña a su compañero mientras pasaban sobre el puente antes del parque del Rey Pingüino.
-¿Eso quiere decir que va a haber una próxima vez?- indagaba sonriéndole de manera pícara a Sakura.
-¿Qué? Yo este… Quiero decir que…- sus mejillas se tornaron de color carmesí… ¿Estaría mal si admitía que quería una próxima vez?
-Ya déjalo así, no importa- aseguraba parar restarle importancia al asunto.
Siguió caminando sin darse cuenta de que ya no tenia nadie al lado. Detuvo su marcha y miró sobre su hombro para ver donde estaba Sakura. La chica estaba parada a mitad del puente, recostada al barandal con su vista fija en uno de los lirios del rio. Se acercó a paso lento hacia la castaña, ciertamente extrañado. Se colocó a su lado, viendo el mismo punto del agua que ella.
-¿Qué…?-
-Oye Shaoran- cortaba su pregunta la chica- Se me olvidaba preguntarte… ¿Te gustó?-
-¿Qué?- preguntaba alzando una ceja más confundido que antes.
-¿Qué si te gustó la canción…?- indagaba mientras el chico se colocaba detrás de ella.
Sintió las manos del castaño apoderarse de su cintura, obligándola a darse media vuelta para quedar frente a él. Sus esmeraldas chocaron con los ámbares de él, haciendo que se perdiera en ellos. A la luz del crepúsculo, se veían realmente bien. Esos destellos dorados que tanto le atraían cada vez se hacían más irresistible, bajó lentamente su mirada hasta sus carnosos labios que estaban curvados en una sonrisa.
-Dime si esto responde tu pregunta- decía inclinándose sobre ella.
No entendió a que se refería hasta que sus labios se encontraron con los de él. Gustosa lo volvió a recibir como lo había recibido hacia rato. Sus manos se posaron en la nuca del castaño, mientras que las de este se posaban a los lados del barandal formando una especie de jaula. Él presionó su cuerpo contra el de ella, a tiempo que profundizaba el beso.
Esta escena era divisada a lo lejos por un par de oji-azules. El chico apretaba con mayor fuerza la cintura de la chica, mientras que ella simplemente se recostaba a su pecho. Bien sabían que era arriesgado estar tan juntos, cerca del par de castaños; pero ninguno pudo resistir el seguirlo cuando escucharon la conversación de dos profesores. Unos comentaba de lo hormonados que podían llegar a ser los adolescentes, ya que había visto a un par de ellos en algo más que un simple beso en el salón de música. Ambos sintieron curiosidad por saber quien eran el par que encontraron.
Que sorpresa se llevaron cuando vieron saliendo con las ropas un tanto desarregladas a Li y a Kinomoto. Digamos que ella se tuvo que contener parte de la rabia de él, por verlos a ambos salir de aquel modo. Sabia muy bien que el chico no había tenido mucho avances con ella y lo que le daba más rabia era lo mucho que Li estaba logrando. Sus manos trataron de acariciar los brazos de él, intentado desvanecer un poco de la fuerza que ejercía en su cintura por la impotencia que le daba ver lo que el chino conseguía.
-Recuerda que tu tienes el titulo que Li no ha conseguido- afirmaba ella, tratando de consolarlo un poco.
-Ya lo sé, pero el consigue cosas que creo jamás lograré de ella-
-¿Quieres dejar de mortificarte? Un día de estos no me voy a aguantar más tus berrinches, además, ya me tienes olvidada, desde que apareció ella ya casi no me paras- aseguraba cruzándose de brazos y haciendo pucheros.
-No digas eso…- pedía bajando su rostro hasta su cuello para empezar a besarlo- No sé si ya te olvidaste, pero por la cita de mañana yo te debo algo-
-Cierto…- recordaba mientras un suspiro salía de los labios de la chica- ¿Mi departamento o el tuyo?-
O.o.O.o.O
-Amigo, tu estas loco de remate- aseguraba el chico de ojos miel a su compañero.
-Cállate Yuki- ordenaba bufando, mientras seguía metiendo ropa dentro de la maleta.
-¿No crees que deberían buscarse un lugar de encuentro más cerca que Osaka?- indagaba su amigo, mientras se recostaba a la pared.
-La conocí en Osaka, cuando nos fuimos de excursión hace un par de meses, la volví a ver cuando te acompañe allá de emergencia, por lo de tus abuelos- decía mientras luchaba con su maleta para poder cerrarla- Osaka ha sido el única lugar donde la he visto, Osaka seguirá siendo el lugar donde la seguiré viendo- declaraba bajando su maleta de la cama.
-No sabia que estabas tan enamorado- afirmaba Yukito con una sonrisa.
-Te dije que te callaras Yuki- repetía la orden el moreno.
-Supongo que esta a sido una de las razones por las cuales dejas a Sakura en casa del joven Li- dijo el ojimiel, sentándose en la cama- Para que no se preocupara tanto como la ultima vez-
No escuchó respuesta, mas con los años de amistad había aprendido a interpretar los silencios de Toya Kinomoto. Simplemente pudo sonreír, comprendiendo su silencio como un si. Vio como el moreno llevaba su maleta hasta la entrada de su cuarto, disponiéndola allí para salir en un rato.
-¿Ya lo hablaste con el señor Fujitaka?- preguntaba para obtener un nuevo silencio- Eso quiere decir que está de acuerdo- aseguraba Yukito poniéndose de pie, al ver como Toya abandonaba la habitación.
Bajaron las escaleras hasta llegar a la entrada, pasando frente a la sala donde estaba el señor Kinomoto. Este dejó el periódico que estaba leyendo a un lado, para poder ir a despedir a su hijo mayor.
-¿No quieres que te lleve hasta la estación de trenes?- ofrecía su padre.
-No gracias papá- decía negando con la cabeza- Me iré en bus-
-¿Estás seguro?-
-Si- afirmaba tomando su maleta- La parada de autobuses no queda muy lejos-
-¿No piensas decirle nada a la pequeña Sakura?- preguntaba pensando en la de ojos verdes.
-Yo… hablaré con ella cuando vuelva, creo que estaré aquí el sábado por la noche, para ese entonces ya habrá regresado de casa del mocoso- decía abriendo la puerta para poder salir.
-Entonces buena suerte, hijo- deseaba abrazando a su primogénito.
-Gracias- decía dando unas palmadas en la espalda de su progenitor antes de separarse de él.
Solamente esperaba que ella fuese la mujer indicada, y no estar haciendo todo esto en balde.
O.o.O.o.O
Desde que había dicho que iba a hacer la cena, Sakura había desaparecido, junto con la escoba, la pala y su MP3. Ya tenia una idea de lo que estaba haciendo, al parecer se había tomado muy enserio lo del trato de: "Shaoran cocina, Sakura limpia". Sonrió divertido, ya la cena estaba lista. Era hora de buscar a la castaña para que dejara sus labores de limpieza y fuese a cenar con él.
No tardó mucho tiempo en encontrarla, estaba barriendo cerca del balcón. Bueno, a decir verdad estaba haciendo cualquier cosa menos barrer. Al parecer la escoba era su compañera de baile, o tal vez su micrófono. Se acercó con cautela hacia ella, tratando de no hacer ruido para que ella no dejara de cantar y poderla escuchar.
-No me llames Dolores, llámame Lola… La que siempre anda por Barcelona buscando follón ay, ay, ay-
Sus ojos se abrieron como platos, se quedó totalmente estático en su lugar, sus mejillas junto con sus orejas ardieron y… su imaginación empezó a volar.
¡Demonios! Malditas hormonas adolescentes…
¿Por qué tenia que cantar esa canción? ¿Por qué tenia que hacer los soniditos del final de la estrofa? ¿Por qué tenia que escucharse tan tentadora y deseable? ¿Por qué cada vez no se le podía acercar a Sakura porque el deseo se hacia insoportable…? No podía tomarla, simplemente por tres razones: primero, antes que nada era su mejor amiga, merecía respeto y necesitaba de su consentimiento; segundo, por más que quisiera restregarle a Kazanagi que se había acostado con su novia, no podía hacer que ella le fuese más infiel de lo que ya era; tercero, quería conservar su masculinidad intacta, en otras palabras, si Toya Kinomoto sabia que le había robado la virginidad a su hermana, o seria compasivo con él y lo castraría o lo llevaría directo a la tumba.
Pudo ver que la castaña alzaba los ojos, mirándolo ahora por el cristal de la puerta corrediza del balcón.
-¿Qué ocurre, Shaoran?- preguntaba dándose vuelta, ciertamente extrañada por la quietud de su amigo.
Luego cayó en cuenta.
-¿No- No me di-digas que me-me escu-cuchaste?- tartamudeaba sonrojada.
El chico simplemente pudo asentir una vez con la cabeza, aun tratando de disipar las imágenes de su cabeza. La castaña enseguida sintió como de sus orejas empezaba a salir vapor. Eso no había sido muy cómodo que digamos…
-Oye Shaoran… ¿La-la cena está lista?- indagaba tratando de cambiar "el tema" de "conversación".
El chino sacudió su cabeza, para poder alejar las imágenes de una vez por todas y hacer lo que había venido a hacer.
-Si, para eso viene- aseguraba, dirigiendo su mirada a otra parte que no fuesen el par de esmeralda que lo miraban.
-Entonces vamos a comer- decía regalándole una sonrisa a Shaoran- Pero primero déjame dejar esto en el cuarto de aseo- comentaba antes de salir de la sala.
…
-Buenas noches, Sakura- decía desde la puerta.
Después de la cena no habían hecho mucho, Sakura se había dedicado a lavar los platos mientras que él trataba de ayudarla. Solo le había dejado secar los trastes limpios. Luego de eso fueron a la sala a ver televisión, sin encontrar nada interesante que ver. Pero eso no fue gran problema, ya que Shaoran estaba más interesando en hacer rabiar a Sakura que en la programación de aquella noche.
La castaña se había aburrido de ser fastidiado por el chino, así que dijo que seria bueno que se fuesen a dormir, ya que mañana tenían que ir a la preparatoria. Shaoran trató de rogarle que se quedasen un rato más despierto, cualquier cosa encontrarían para hacer, pero ella ya había entrado al baño para darse una ducha antes de dormir.
Ahora él estaba parado en la puerta de lo que seria la habitación de Sakura, viendo como se arropaba después de darle un beso de las "Buenas Noches". Cuando la chica estuvo bajo sus sabanas, apagó la luz para cerrar la puerta e ir a su propio cuarto. Como la mayoría de las noches, había decidido dormir sin camisa, cosa que le trajo algunos inconvenientes al momento de darle el beso de las buenas noches a Sakura y las manos de ella.
Se metió bajo las sabanas, pensando en lo que posiblemente hubiese pasado si el no los hubiera detenido. Suspiró dando media vuelta en la cama para poder acomodarse de medio lado. Esperaba que los sueños del martes en la noche no se repitieran…
O.o.O.o.O
Estaba en una habitación oscura, no sabia donde estaba exactamente. A lo lejos pudo distinguir un destello azul, que identificó como los ojos de Ryuu. Otro destello más estaba junto a él, era Tawakashi y estaba abrazada al brazo de su novio con una sonrisa siniestra en el rostro. Ella estaba tirada en el suelo, mirando desde allí al par de oji-azules. Una lágrimas involuntarias bajaron por sus mejillas, cuando Ryuu se separó de Aiko para inclinarse sobre ella y murmurar:
-Me voy a divertir contigo un rato… ¿Qué te parece?-
Más lágrimas seguían bajando mientras que los otros dos ocupantes de la habitación reían con maldad ante su llanto. De repente alguien se puso frente a ella, en posición para defenderla. Alzó su vista tratando de ver quien era pero las lágrimas solo le dejaban ver una cabellera castaña…
Cabello castaño…
¡Shaoran!
-¡No voy a dejar que le hagas daño!- declaraba desafiando con la mirada al rubio.
-¿Ah si?- preguntaba con tono de burla.
Desde su lugar pudo ver como el sacaba de detrás de su espalda algo plateado y resplandeciente. Sus ojos se abrieron como platos, enseguida abrió su boca para alertar al chino.
Pero fue muy tarde…
La figura de él cayó de rodillas frente a ella. Las lágrimas se aglomeraron con rapidez en sus ojos, bajando con la misma velocidad por sus mejillas. Se arrastró hacia donde estaba el castaño, y poder sostenerlo en brazos. Al parecer no lo había apuñalado en algún sitio vital de su anatomía, la cortada estaba en su brazo derecho, donde el chico presionaba fuertemente con su mano.
-Sh…Shaoran- murmuraba ella, mientras veía como las lágrimas que llegaban a su barbilla caían sobre el chico en sus brazos.
-Estoy bi…en- mentía tratando de calmarla un poco.
Claro que no estaba bien, la cortada era grande y si seguía sangrando así él…
…
Enserio lo intentó, lo decía de verdad. Pero es que era imposible dormir con tanto ruido que hacia en la habitación de al lado. Suspiró, dando otra vuelta para poder poner su almohada sobre su cabeza, tal vez así no escucharía todo el ruido que hacia la chica en la recamara continua… pero ¿Qué tanto estaba haciendo ella a estas horas de la noche?
-¡SHAORAN!- un gritó desgarrador lo seco enseguida de la cama.
¡¿Qué estaba pasando?! Sin importarle lo frio que estaba es suelo, se bajó de su cama tan rápido como pudo para ir hasta la habitación donde estaba durmiendo Sakura. Abrió la puerta de golpe, encontrando a la chica en cuestión en su cama, moviéndose en exceso. Ella estaba repitiendo su nombre varias veces, mientras veía como lagrimas bajan por sus ojos. Se acercó hasta la chica, buscando el modo de despertarla sin ser muy brusco.
No tuvo que pensar mucho, ya que cuando estuvo a unos pasos de la cama, ella seguida se paró, con los ojos llenos de lagrimas y mirando de una lado a otro desesperada. Cuando las esmeraldas chocaron con sus ojos, la chica no dudo ni dos segundos en abalanzarse sobre él. Sus brazos enseguida apresaron el torso desnudo del joven, mientras que este sentía las gotas salinas recorrer su cuello, donde Sakura escondía su rostro.
-Que bueno que estas bien- había murmurado con la voz rota.
No entendió absolutamente nada, simplemente limitándose a corresponder el gesto. Sus brazos se cerraron sobre la figura de la chica, tratando de darle un poco de confort. Acarició con suavidad sus cortos cabellos castaños mientras que ella lo apretaba con aun más fuerza.
-Tranquila, todo esta bien… solo fue un sueño- aseguraba tratando de calmarla.
-Di-dime que me quieres- exigía la chica, extrañándolo bastante.
-Te quiero mucho, mi flor de cerezo- declaraba apretándola aun más contra si.
-Tenia tanto miedo Shaoran… Pensé que te perdería- decía enterrando aun más su rostro en su cuello.
-¿Perderme?- preguntaba ciertamente confundido.
Sintió como ella asentía una vez sobre la piel de su cuello. Suspiró, guiándolos a ambos hasta la cama de la castaña. La chica no se quiso despegar de él en ningún momento. El trató de separarla con delicadeza, para poder verla a los ojos. Cuando lo logró, usó su dedo pulgar para limpiar las lagrimas de las mejillas de la chica.
-¿Quieres contarme?- preguntaba el chino, para ver como ella asentía una vez con la cabeza.
Entreabrió sus labios para empezar su relato. Pasaron unos cinco minutos, antes de que pudiera contarle lo que había soñando. Claro que esto se debió a que de vez en cuando los sollozos se apoderaban de su voz no dejándola continuar. Cuando hubo terminado de relatar, el chico la abrazó con fuerza.
-Tranquila… Solo fue un mal sueño, eso es todo- consolaba para sentir como ella se aferraba a su torso.
-¿Shaoran?- llamaba un tanto insegura la castaña.
-¿Si dime?-
-Crees que podrías… ¿Quedarte a dormir conmigo?- preguntaba sintiendo que sus mejillas se tornaban rojas, y esta vez no era por el llanto.
-Bu-bueno… Está bi-bien- aceptaba el chino, sonrojado también.
Ella se separó de él, para poderse meter bajo las sabanas. Él hizo lo mismo, luego de que ella se hubiese acomodado totalmente en su lecho. Cuando estuvo en su lugar en la pequeña cama, sintió las manos de Sakura posarse sobre su pecho y luego la cabeza de ella. Bajó su mirada ciertamente sonrojado para ver una cabellera castaña reposando sobre él.
-Buenas noches, mi pequeño lobo- escuchó que susurraba la chica, antes de que la habitación se sumiera en total silencio…
Continuará…
Notas de Mila-chan: PERDON!!! Si ya se que no tengo perdón… lo sé pero… que más puedo pedirles? Esta semana es en la que he podido trabajar en el fic ya que he estado muy ocupada, otro mes ls hice esperar… u.u lo siento!!
Hay tanto que decir de este capitulo… Empezando por la parte en donde les regalé un lemon… Si, eso no estaba planificado, llámenlo tarde de hormonas y ociedad de Mila-chan si quieren `^^ Es mi primer lemon, y quiero saber que dicen de el, enserio es muy importante para mi saberlo!
Si odiaban a Ryuu antes de este capitulo, ahora lo deben odiar más… Estoy segura que ya saben quien es la chica de los arbusto del capitulo pasado, y también la deben odiar, lo sé.
Tantos besos, no les gusta? *-* Yo amo escribir besos, y los flashbacks, por eso hay tantos :D
Ya estamos viendo que es lo que pasa con nuestro Toya que aparece y desaparece de la nada… Para las que dijeron que era una chica la que lo tenia así… pues acertaron ;D.
Se que todas posiblemente estén desilusionadas porque el lobo no cantó en este capi… pero cantó Sakura! Premio de consolación (¿?) No me paren estoy mal… `^^ La canción que cantó Sak con la guitarra era Someone Is There Waiting For My Song de Aselin Debison. La otra que cantó fue Lola de Pastora.
Pasando a lo de los clubes…
Amamos a Toya Kinomoto (Miembros: 6)
Odiamos a Ryuu Kazanagi (Miembros: 7)
Shaoran Li es la cosa más sexy, adorable, hermoso, guapo, super dulce con Sakura, irresistible, ma's bueno que un camión de gomitas, chocolate puro (¿?), tierno, todo un papi, re-bueno, esta como quiere, es un sex simbol, todo un bombonaso, buen besador, sonrojable, dulce, despistado, victima de Tomoyo y Eriol, imperfectamente perfecto, amable, encantador, lindo de este planeta (Miembros: 11)
Un nuevo club a petición:
Amemos a Eriol Hiiragizawa: (Miembros: 3)
UN MILLON DE GRACIAS POR SUS REVIEWS
Prometí responderlos… Lo se, pero esta vez voy a responder los reviews enseguida que me lleguen.
Miren que no vi la novela hoy por estar escribiéndoles esto! xP Así que sean buenos conmigo y recompénsenme que no haya visto la novela dejándome reviews, si va?
La próxima entrega la quiero tener para dentro de dos semanas, pero como sabemos que es mentira que la voy a tener lista en dos semanas espérenme para Mayo.. xDD si puedo publicaré antes
Besos, los quierooo!!
Mila-chan! xP
