2- Hospitales verdes

Notas Iniciales: En primer lugar muchas gracias por leer mi fic nwn. Siento profundamente que la primera parte no se entendiese (básicamente es que Naruto, Kakashi y Sakura van a por Sasuke… Sí, otra vez…Es que no se rinden estos tres u.u).Quiero advertiros de algo: En este capítulo empezarán a aparecer un montón de personajes inventados por mí pero que son indispensables para la trama (de echo, el fic va un poco sobre ellos), yo creo que me los he currado y que son unos OC que entran en la decencia y originalidad a la hora de sacarse personajillos de la manga así por que sí, Pero si a alguien que le estuviese interesando el fic no le gusta la existencia de este tipo de creaciones, lo siento muchísimo. En fin que sea lo que Dios quiera y dentro capítulo

Por más que les había buscado, Sakura no encontraba a sus compañeros. Cuando despertó, ellos no estaban a su lado y una densa y plateada niebla, que seguía sin disiparse, se había cernido sin piedad sobre el páramo en el que se habían parado a descansar tras la larga, y húmeda, caminata del día anterior.

La joven kunoichi se paró en mitad del prado. Estaba agotada. Aquella niebla no solo era pegajosa e incómoda para la vista. Sino que, además, la humedad hacía que no pudiese moverse con comodidad.

Sakura se dejó caer con pesadez sobre la hierba, cuyo color oscilaba entre el verde y el grisáceo, con la firme intención de reanudar la búsqueda en cuanto recuperase el aliento y se le pasase el flato.

Cuando alzó la cabeza, olvido lo que tenía que hacer.

Justo en frente de ella estaba la mujer más hermosa y terrorífica que seguramente jamás habría pisado la Tierra.

Era alta y espigada, como una caña a la orilla de un húmedo río. Con la piel pálida y de aspecto terso. Dedos y brazos delgados y flanqueando su bien proporcionado cuerpo con soltura y elegancia. Su rostro tenía aspecto de sirena o ángel caído por su perfil griego y la delgadísima línea de una boca que no sonreía. El largo y blanco pelo parecía una cascada lechosa a su espalda. Y luego, los ojos más rojos que Sakura pudo jamás vislumbrar. A su lado, el Sharingan eran unos irises muertos y sin brillo. Pero los de aquella sublime mujer estaban… vivos. Relucían casi con fosforescencia, como rubíes arrojados a las brasas. Tenían magnetismo y luz propia.

Sakura estaba hipnotizada por ellos, pero eso no le impidió notar que la mujer, vestida con un largo y tétrico vestido negro de tirantes gruesos, larguísima falda y ningún adorno, se arrodillaba ante ella, le acariciaba el carrillo izquierdo con una de sus delgadas y frías manos. Con esa misma extremidad la atrajo hacia sí. La mujer bajo la cabeza hasta la altura de su cuello.

Y rompió su piel con los colmillos, bebiéndose su sangre.

***

Se irguió súbitamente en la cama en que estaba postrada en cuanto despertó de aquella horrible pesadilla. Sakura notaba el sudor frío que le caía de la frente. De forma instintiva se llevó las manos al cuello. No notó vendajes ni heridas ni restos de ungüentos o chakras curativos. Así pues, ¿la vampira no había sido más que una pesadilla? Convencida de ello (y, también, sumamente aliviada) Sakura inspeccionó sus alrededores.

Estaba en un, cuanto más, atípico hospital. Primero, las camas eran agradables y mullidas, así como las inmensas y blandas almohadas. Ella trabajaba a veces en un hospital y sabía que las camas allí nunca eran cómodas.

Segundo. Las paredes, las cortinas, la puerta y algunos elementos del mobiliario eran de un intensísimo verde lima que daba mucha luz y vida a la habitación. ¿No se suponía que las habitaciones en ese tipo de edificios debían ser totalmente blancas para evitar ataques nerviosos por parte de los pacientes?

Tercero. Había muchas y extrañas plantas. Eso ya era el colmo. ¡Las plantas robaban el oxígeno por la noche! ¿Y así esperaban que los pacientes sanaran? En cuanto viese una enfermera o un algo le gritaría hasta quedarse afónica.

Por el momento decidió que lo mejor era dejar eso para más tarde y pensó que hacía en el hospital.

Justo entonces la puerta (verde) se abrió Un joven de estatura y grosor medios con el pelo castaño peinado con raya en el lado izquierdo. Llevaba un jersey verde oscuro y unos vaqueros, aparte de una bata blanca.

Miró a Sakura con algo de asombro. Sus ojos eran de un verde vivo y brillante, pero ni siquiera con unos irises tan llamativos resultaba, ni por asomo, alguien guapo. Aunque tampoco era feo.

La joven no tardó en identificarle con un trabajador del hospital gracias a la bata blanca. Por supuesto, y tal y como se había prometido, le gritó:

-¡Oye, tú! ¿Se puede saber que nari…

-Oh, estás despierta-dijo él sin demasiado entusiasmo pero con una ligera sonrisa en la boca-¿Tienes dolores de algún tipo? ¿Hambre? Seguro que sí. Tras tanto tiempo en coma…

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡COMO QUE EN COMAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!

Eso fue demasiado para la pobre Sakura. El chico no solo la interrumpía como si tal cosa si no que además le soltaba así sin más que llevaba vete a saber cuanto tiempo en estado vegetativo.

-Sí-le contestó el muchacho sin alterarse-. ¿No te has visto el pelo? Cuando te trajimos a ti y a los otros dos lo tenías corto.

Completamente congelada por dentro, Sakura se llevó una mano a la cabeza con lentitud. Durante los dos segundos que tardó en que sus dedos agarrasen un mechón y lo expusiesen frente a sus ojos rezó a todo dios habido y por haber que este siguiese sin traspasar sus hombros.

***

Naruto dejó de correr. Así no ganaba nada salvo cansancio y eso ni lo necesitaba ni lo quería. Pero tenía que dar con Sakura y Kakashi.

Alguien del cielo le tendría una increíble manía porque el tiempo tampoco ayudaba mucho. A la derecha, niebla. A la izquierda, niebla. Arriba, abajo, delante y detrás, más niebla.

-¡¡¡¡JODEEEEER, QUIERO SOL, SOL, SOL, SOL. NO NIEBLA. SOL!!!!-gritó, aún a sabiendas de que nadie le oía.

Cuando se tranquilizó oteó los, demasiados próximos, horizontes con un ligerísimo atisbo de esperanza.

Vio algo rojo que se movía. Una sombra.

Se decidió a seguirla. Por suerte no corrió demasiado. El halo rojizo se movía despacio e iba ralentizando la velocidad hasta que acabó por pararse.

Naruto se le acercó con cuidado. Algo dentro de él (e identificó ese algo con el monstruo de su interior) le decía que corría peligro ahí.

Con cuidado, el niño-zorro descubrió que la sombra que había estado siguiendo sin mucho esfuerzo no era si no la larga y fluida melena pelirroja de una chica.

Una muchacha joven y de cuerpo fibroso como una caña fluvial. Parecía llevar un jersey marrón y pantalones negros, pero los ojos de Naruto no lo distinguían bien el la espesa y húmeda niebla. No sabía como sería su cara pues ella estaba de espaldas.

-Oye-le dijo él-, ¿eres de por aquí? Me he perdido.

Lentamente, la chica giró su cabeza para mirarle.

Aquellos ojos azules…

***

-¡Aaah!

Con algo de sudor cayendo de la ceja, Naruto volvió poco a poco al mundo real.

Un sueño, pensó con aceleración, solo ha sido un maldito sueño…La chica también lo era.

Giró la cabeza con energía y vió a Kakashi dormitando en una silla verde justo al lado de su cama. Además se dio cuenta de que el lugar en el que estaban era un hospital. Aunque muy pintado de verde y con plantas.

Volvió a mirar a su maestro, que aún soñaba.

-Kakasi.¡ Kakashi-sensei!

-Uuuh…Anda, Naruto, si estás despierto.

-¡¡PERO HOMBRE, QUE ES ESA PACHORRA!!¡¡ALÉGRATE MÁS!!¡Anda, dime donde estamos!

-En un hospital n_n-contestó el adulto con toda tranquilidad, lo que hizo que su alumno perdiese su poca paciencia

-Kakashi… Ya sé… que esto es un p*** hospital…Lo que quiero saber es DÓNDE está… este hospital.

Sin prestar atención al taco de Naruto, Kakashi contestó con su habitual tono lleno de monotonía:

-Bueno… Yayoi-chan dijo que en Midorishima

-¿Quién? ¿Qué? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Cómo? Me he perdido . ¿Qué es eso de Yayoi y Midorishima?

-Pues una isla con mucha vegetación a juzgar por lo que vi desde la ventana de mi cuarto y la enfermera que me atendió al despertar en este hospital yo también.

Naruto sintió que la cabeza empezaba a dolerle por el esfuerzo psicológico que suponía para él aguantar a Kakashi a veces. Tenía muchos interrogantes en el cerebro y no le apetecía usar su (escasa)materia gris para resolverlos, así que le dijo a su maestro:

-¿Y Sakura-chan?

-Según Yayoi-chan en otra habitación, aún en coma.

-¡¡EN COMA??

-Sí-respondió Kakashi, tranquilo-. Hasta hace unos minutos tú también lo estabas, al igual que yo, que desperté esta mañana.

El joven intentó convencerse de que si ellos ya habían despertado, Sakura no tardaría mucho en hacerlo también. Pero no dejó de temer por su compañera.

Un rugido de su estómago, que exigía ser llenado, le distrajo de sus pensamientos. Kakashi debió oírlo también porque, bajo su máscara sonrió:

-Tienes hambre, ¿verdad? Ya ha pasado la hora de comer pero creó que si llamamos a una enfermera podrás llenarte el buche sin problemas

-Igual…¿Cuánto llevamos medio-muertos?

El rostro de Kakashi se ensombreció

-Eso ya no lo sé. No quisieron decírmelo. Dijeron que no estaban autorizados al menos hasta que despertase también Sakura.

Se mantuvieron un rato en silencio. Naruto miró por la ventana. Fuera, un sol tropical nutría con su luz una espesa y verde selva y producía reflejos centelleantes en el mar, al otro lado del cual se distinguía, aunque sin detalles, la otra costa, poblada de casas y otos edificios

-¿Sabes que es esa ciudad, sensei?- preguntó el rubio

El hombre siguió la dirección de la mirada de Naruto.

-No, me temo que no. Ni se me ocurrió preguntarlo.

Entonces, de repente y sin que ninguno lo esperase, la puerta se abrió de golpe, por lo que ambos miraron en su dirección.

La puerta la había abierto Sakura.

Les miraba jadeante y angustiada.

Naruto dijo:

-Sa…

-¡Naruto! T0T-le interrumpió ella abalanzándose sobre él-¡Es horrible, es horrible!¡Llevamos aquí tumbados a la bartola tres meses1

-¿¡Qué!?-esta vez fue el rubio el que gritó. Acto seguido , Sakura le estrangulaba riñéndole

-¡No me grites al oído, merluzo!

-¡Buaaa, pero no me pegues, Sakura!

Por su parte, Kakashi analizaba aquel dato con total tranquilidad

Tres meses, pensó, por eso Sakura tenía el pelo tan largo. Los cabellos de su alumna habían crecido salvajemente en aquel trimestre comatoso y ahora la cubrían media espalda. Algo que, para ser sinceros, la favorecía enormemente ahora que, gracias a los intensos entrenamientos de Tsunade, su silueta había experimentado un notabilísimo embellecimiento.

De la puerta abierta surgió un muchacho; el que le había dicho a Sakura lo del coma. Carraspeó llevando su puño blanco y enclenque hasta la altura del mentón:

-Oíd, no es por nada, pero al salir de un coma lo más recomendable no es aporrear a alguien. Y una persona bastante importante me encargó que os llevara a su presencia en cuanto despertaseis.

Kakashi miró al joven y le estudió de arriba abajo con detenimiento y concentración. A simple vista y por su mediocre complexión física no podía suponer ningún peligro. Pero sus brillantísimos ojos verde botella parecían irradiar… algo inusual.

El hombre dio por terminado su examen visual, de momento, y dirigiéndose a sus alumnos, de los cuales uno era masacrado a sangre fría por la otra, y dijo:

-Neh… Sakura, este chico…-se detuvo al no saber el nombre del chico, así que le miró interrogante y elocuente en su silencio. Él respondió, indiferente:

-Midori Oihe.

Kakashi le miró extrañado ante un nombre tan sumamente raro, pero no dijo nada y volviéndose a dirigir a la joven dijo:

-Midori-san dice que tenemos que ir a ver a alguien. ¿Te importaría seguir hablando con Naruto más tarde, eh?

A Sakura debieron convencerle los argumentos de Kakashi, porque soltó a su presa y mirando a Oihe dijo:

-Está bien. ¿Adónde vamos?

-Está un poco lejos-respondió él sin mucho interé momento deberíais vestiros, porque no quedaría muy bien que fueseis con el pijama del hospital, ¿no?

Sakura asintió sumisa y avergonzada con la cabeza. Oihe siguió diciendo:

-Por si no te acuerdas, tu cuarto es el seiscientos sesenta y seis y tu ropa está en el armario.

Aunque su expresión no varió mientras salía por la puerta, a Sakura se le congelaron las venas al oír el número de su habitación. ¡¿A quien se le ocurre poner a un comatoso en una habitación numerada como 666?!¡Era el colmo!

Naruto miró a Oihe y dijo:

-Mi ropa también está en un armario, ¿no?

El otro (y muy rarito) chico le miró:

-Sí, en el del cuarto de baño.

Y tras decir eso se marcho cerrando la puerta tras de sí.

***

Oihe se quedó apoyado en la pared que había en frente de la habitación del jinchûriki rubio.

Con cansancio masajeó sus sienes intentando tranquilizar a su cerebro.

Esas eran unas personas muy interesantes, o más bien, sus emociones le atraían como la sangre fresca llama al tiburón.

Era la primera vez en su vida que Oihe había tenido la oportunidad de experimentar con una persona que albergara un demonio en su interior y le ayudaría mucho con su principal experimento.

Del bolsillo de sus pantalones sacó un pequeño móvil, (N/A: Sí, van a existir los móviles, y más adelante saldrá una X-Box, XD) buscó un número en la agenda y cuando lo encontró llamó:

Le respondió una voz femenina y muerta, carente de toda vitalidad. Debería haberse acostumbrado. Había tenido toda su vida para hacerlo, pero aquel timbre seguía resultándole escalofriante:

-¿Sí?

Oihe tragó saliva antes de decir nada

-Quiero hablar con Koza, por favor

-Está ocupado. ¿Quién eres?

-Oihe. Tengo información que el interesa. Es sobre lo que nos ordenó Kunikage-sama.

-Ha salido-confesó la voz con monotonía-. Está en Aouchi.

Eso pilló a Oihe desprevenido. Sabía más que de sobra que Koza y Ai…pero su voz se alteró igualmente:

-¡Pero si hoy hace sol!

La voz de su interlocutora se mantuvo estática:

-Ya, pero ha ido.

Oihe apretó los dientes. Lo último que quería era a Koza con mal humor, algo que el sol sacaba bastante a flote, y la voz de su interlocutora era tan fría y desinteresada que le erizaba más de lo normal todo el vello de la nuca.

-¿Cuándo volverá?-preguntó con toda la educación que le fue posible.

-Ni idea.

Acto seguido, el joven oyó como colgaba su interlocutora.

"Mierda", pensó irritado mientras seleccionaba otro número. La voz que le respondió también era femenina. Pero esta era mucho más aguda y mostraba vida y una alegría y una tonalidad más bien propios de una niña pequeña:

-¿Dííííí-game?

Oihe no sabía si prefería la primera o la segunda respuesta. La primera era fría y borde; y la segunda, vibrante y bochornosa.

-Ai-chan, soy Oihe, ¿está Koza por ahí? Llamé a su casa y me dijeron que había ido a verte.

-Un momento, que le pregunte. ¡¡Koza-kun, -gritó, aunque no para el muchacho de ojos verdes-pregunta Oihe por tíííí!! ¿¡Qué le digoooo!?

Tras unos breves (brevísimos) instantes de silencio, Oihe oyó que Ai le decía, inocente:

-Dice que un pez te haga eso. ¿Qué es ese "eso" que dice? ¿Por qué a mí nunca me decís nada? ¡No es justo, Oihe-kun! ¡Que ya tengo 17 añitos, jooo!

"Pues demuéstralo, hija, demuéstralo…" se dijo Oihe para sus adentros.

-Dile que los de Konoha han despertado

Como conocía bien a Ai se separó el teléfono de la oreja como un metro. Y aún así oyó a la perfección los gritos de la chica.

-¡¡¡¡QUÉ, YA???? ¡HABER EMPEZADO POR AHÍ!¡¡KOZA-KUN, SE HAN DESPERTADO, SE HAN DESPERTADO! ¡HAY QUE IR AHÍ IPSO-FLAUTOS!

Y colgó. Típico de ahí.

Por lo menos Koza estaría donde Oihe quería en, a lo sumo, medio segundo o menos.

***

Con el pelo largo, ya no le quedaba tan bien la ropa, aunque su cara ganaba.

Sakura terminó de atar el protector en su cabeza y echó el último vistazo a su reflejo en el espejo del cuarto de baño.

En los ojos de la Sakura que tenía delante se denotaba ausencia, pues la mente del cuerpo auténtico, y no el reflejado, rememoraba el soñado ataque vampírico y el tan bello rostro de su agresora.

"Pero los comatosos no tienen sueños", se recordaba ella cada pocos segundos. O por lo menos lo intentaba. ¿Qué había sido entonces? ¿Una revelación? Según había leído, en algunas antiguas civilizaciones se creía que los sueños eran mensajes premonitorios que enviaban los dioses. Pero esa explicación no le servía por varios motivos. Uno, ella no era supersticiosa. Dos, tenía que (de nuevo) recordarse que aquello sobre lo que su mente debatía contra sí misma en aquellos momentos, no era un sueño. No-lo-e-ra.

Estaba en medio de sus cavilaciones cuando oyó unos golpecitos en la puerta, pidiendo paso libre a la habitación (seguramente, maldita, porque con un triple seis impreso en su entrada…).

Fue a abrir. Giró el pomo y al tirarlo hacia así, vio el rostro de quién pedía posa a la habitación maldita (por lo del 666).

Era otra vez el chico de ojos verdes y sosones.

-¿Puedo ayudarte?-le preguntó ella por pura educación y nada más

Él asintió.

-Sí que podrías. Ese compañero tuyo y tú, el rubio con cara de tonto, ¿qué grado de confianza tenéis? No pongas esa cara y limítate a responder.

Fastidiada, Sakura admitió:

-Bastante, pero solo somos amigos.

-No es eso lo que me importa. Eres de Konoha, así que sabrás lo que ocurrió hace dieciséis años, ¿no? Apareció un zorro de nueve colas y muy mala leche.

-Sí, me acuerdo por lo que contaban los mayores. Yo era un bebé.-respondió ella, no sin cierta reticencia. Más o menos creía que ya sabía por dónde iban los tiros y lo más probable era que el chico no tardase mucho en preguntarle si Naruto era o no el Jinchûriki de aquella bestia.

Él prosiguió:

-Por lo que he averiguado, esto es un secreto que concierne únicamente al Hokage y su consejo, pero mientras cuidábamos a tu compañero descubrimos que tenía al zorro en cuestión sellado dentro y quería asegurarme de que ni tú ni el otro estabais en la inopia. Eso complicaria un tanto las cosas.

-Ah, eh, gracias…-respondió Sakura algo perpleja.

Si no lo hubiera dicho todo con tal deje de desinterés puro y duro en su voz, habría resultado un halago y un preciado detalle

Pero eso no parecía que mantener una buena imagen le importase al chico de ojos verdes. Sakura cayó en la cuenta de que ni se había molestado en saber su nombre y que quizás era por eso que su interlocutor se mostraba tan seco. Estaba a punto de enmendar tal error pero él, como si adivinase sus pensamientos, se adelantó y dijo:

-No sé si me oíste la primera vez que lo dije. Me llamo Midori Oihe, y por favor acompáñame tenemos que irnos.

-Ah, sí, ya voy, Midori-san. Por cierto, ¿adónde vamos?

-A ver a alguien importante y peligroso

Notas finales: Sé que he tardado una barbaridad y lo siento (¿a quién co** se le ocurre estar desde febrero sin dar señales de vida?).Desgraciadamente no puedo prometer que vaya a ser diferente a partir de ahora, aunque lo procuraré. A todas esas personas que queráis darme por todos los lados por haber tardado tanto, ¡podéis mandarme un review mandándome a tomar por culo XD! Lo cierto es que todos acabamos contentos: vosotros me ponéis a parir y yo tengo un review. Por que yo solo actualizo si hay reviews jeje…

Aprovecho este comentario para darle las gracias a -Sakura.X, por su primer review, y a mi amiga Lube, Escritora de la página Slash-Heaven (te quejarás de publicista, ¿eh? XD) y amiga mía (¡te quiero, tía buena!) y compañera de perversiones (ku ku ku ku…)

En fin, ¡hasta la próxima, gentecilla de FF!