Hola que tal pues ahora es mi turno de traerles un pequeño one shot, disfrútenlo tanto como yo lo disfrute escribiendo.
Queremos agradecer enormemente a todos los reviews que nos han dejado en verdad que nos han hecho muy felices.
Lamento la demora pero es que por dificultades técnicas no pude subirlo antes ya que a mi computadora se le ocurrió volverse loca pero lo resolví y no perdí nada de mi valiosa información, esto me enseño a que debo de hacer los respaldos cada semana. u.u
Este drabble va dedicado especialmente a Gravity. Disfrutalo ojala de verdad te guste.
D Gray Man no me pertenece es de su autentica dueña Katsura-sama.
- + - + - A media luz - + - + -
Estaba oscuro, la noche transcurría con calma, por los pasillos oscuros caminaba un chico albino, se dirigía a la biblioteca pero la oscuridad era tal que no vio la puerta y se estrello en ella.
-Itai- exclamo mientras le salían cascadas en los ojos por el golpe recién hecho.
Después de recobrarse dirigió su mano al pomo de esa vieja puerta de madera, la abrió cuidadosamente y un rechinido le causo escalofríos.
-Porque será que todas las malditas puertas rechinan aquí- dijo con la carne de gallina por el escalofrió.
Entro, topo la puerta leve para no cerrarla, ya que no quería quedarse encerrado por accidente, busco entre esa penumbra una vela encendida que le fuera de utilidad, vio hacia todas direcciones y por fin la vio una pequeña vela en el fondo, fue hasta ella la tomo con mucho cuidado, la dejo en una parte cercana para que le iluminara en lo que ahora le correspondía hacer, que era su informe de la última misión a la que había ido.
Se sentó y empezó a recordar lo que hizo en la misión de apoco lo fue plasmando en aquel papel con una ortografía bien hecha pero nada comparada a la de Bookman.
-Debo de mejorar mi letra- expreso quedamente con el rostro deformado por su mueca de desagrado ante su letra.
Siguió escribiendo hasta que por fin pudo poner el punto final de aquel informe, bostezo y se recargo en el respaldar de la silla de madera que ante su movimiento rechino.
-Ahora también rechinan las sillas- expreso rodando los ojos hacia un lado.
Vio que había un pequeño libro que le llamo la atención, así que dirigió su mano a donde estaba este libro, lo tomo y lo observo detenidamente. Era un libro de pasta roja y letra en cursiva que afortunadamente estaba es su idioma. Lo empezó a ojear.
-Materia gris de que tratara esto- lo empezó a leer detenidamente entre mas avanzaba mas deseaba no haberlo leído- basta es suficiente ¿a quién se le ocurrió escribir algo como esto?- dijo mientras apartaba el libro de su vista. Suspiro y dejo caer su frente en el escritorio, cerró los ojos.
-Que haces aquí- dijo de pronto una voz.
El albino salto del susto, cayendo de espalda.
-Auch! Eso me dolió- expreso mientras aun se encontraba en el suelo y se tallaba el trasero.
-Te pregunte qué demonios haces aquí a estas horas- hablo el recién llegado.
-¡Kanda!- expreso totalmente sorprendido asomándose desde abajo por el escritorio.
-Che como siempre eres un torpe.
-Oye!!- expreso el albino poniéndose de pie en un salto.
-Que haces!- pregunto de repente cambiando un poco de tono.
-ah!? Yo pues este estaba terminando de hacer el informe de la misión.
-Oh!- expreso el japonés.
-Y tú ¿a qué has venido?
-Pues supongo que lo mismo que tu debo de hacer el informe de la misión.
-oh! Y se puede saber cómo te fue- el japonés lo miro extrañado- si no quieres no digas nada- empezó a recoger sus cosas- que pases buenas noches Kanda.
-No fue como lo esperaba- dijo el japonés mientras comenzaba a acomodar el papel en donde iba a escribir.
El albino al escucharlo hablar, dejo sus cosas a un lado, tomo asiento y puso su atención ante las palabras de este.
-¿Que es lo que paso?- pregunto el albino con las manos recargadas en su barbilla y los codos sobre el escritorio.
-La inocencia no fue más que una falsa alarma, que habían dispersado los akumas- dijo el japonés mientras estaba concentrado escribiendo. Tan concentrado estaba que no se dio cuenta cuando el albino se acerco, hasta haberse situado detrás de su espalda.
-Tienes buena letra, a comparación de la mía es mucho mejor- dijo mientras se asomaba para poder ver mejor la letra de su compañero. Al acercarse se recargo sutilmente en la espalda del mayor inconscientemente.
-Es obvio moyashi- dijo burlonamente.
-¡¡Que!!- dijo dando un respingo- no es para tanto Lavi la tiene mucho mejor.
-Ja eso es obvio es el un sucesor de Bookman ese es un requisito indispensable.
-Ha- expreso el albino a un sin quietarse de la espalda del japonés.
-Por cierto que tal te fue a ti en España- pregunto el japonés mientras continuaba con su escritura.
-Pues supongo que me fue bien, si pude recuperar la inocencia y no salió nadie con lesiones graves, solo uno que otro raspón, pero nada del otro mundo.
-Qué extraño
-¡He!?¿Porque lo dices?
- Por que tratándose de ti era seguro de que acabaras tirado en la cama de un hospital.
-Ya veo crees que soy un inútil es eso ¿verdad?
-No lo creo, solo digo que siempre te lanzas a lo pendejo, no analizas la situación en la que estas solo vas al ataque.
-Sé que me suelo llevar por mis emociones trato de no hacer eso pero me es imposible, no soy como tú, una bestia sin corazón.
-¿A quién le dices bestia?- expreso el japonés molesto, dejando caer el pincel con el que escribía, volteándose rápidamente, dejando caer al albino encima de el.
-Yo...yo... lo siento no fue mi intención caer encima tuyo.
-Che- espetó el japonés.
El albino cuidadosamente se quito de encima del japonés, pero en ese preciso instante sus miradas se encontraron, en ambos pareció encenderse una llama de excitación. Quedaron en completo silencio mientras se acomodaban.
-Bueno- dijo el albino un poco nervioso- supongo que a ti no te paso nada ¿verdad?- inquirió preguntando mientras se acomodaba de nuevo en la silla.
-Pues si, no me he herido de gravedad solo uno que otro corte, pero los buscadores si resultaron algo heridos, antes de que me reproches del porque, fue porque eran varios akumas de nivel tres y estaban bien coordinados, además de que yo era el único exorcista de ahí.
-Pero me alegro de que no haya muerto nadie- y le regalo una dulce sonrisa que lo empalago.
-Che- dijo mientras volvía su atención hacia aquel papel- mierda- expreso en un fuerte grito.
-¡Que!- pregunto sorprendido el albino.
-Por tu culpa eche a perder lo que llevaba del informe, ahora tendré que volver a hacerlo.
-Lo siento- expreso el albino.
-No es para tanto moyashi- dijo volviendo a colocar un nuevo papel para empezar de nuevo a escribir.
-….
-…
El silencio se hizo presente pero ambos sentían cómodo ese silencio, estaban concentrados en los suyo el japonés escribiendo rápidamente su informe mientras que el albino terminaba de leer el suyo.
-Bueno ya está mi informe parece no tener errores y no se me ha escurrido ningún detalle.
-Che- se levantó de la silla, acomodo el informe en su respectiva carpeta.
-Que pases buenas noches Kanda- le dijo el albino al japonés viendo como este estaba de pie dispuesto a irse.
-hump- es lo que recibió como repuesta interpretándolo como un igualmente.
El albino se acerco nuevamente hacia aquellos libros que había los tomo entre sus manos y los acomodo por tamaño, estaba a punto de tomar la decisión de irse de ahí pero accidentalmente tiro la pila de libros que había al lado cayéndole encima.
-waaa- grito al ser enterrado.
-Che-
-A Kanda a un no te has ido- le dijo mientras estaba enterrado por los libros, en donde su cabeza apenas se alcanzaba a asomar.
-Escuche un ruido, regrese, pero solo eras tú y tu torpeza.
-Oye- dijo ofendido.
-Che- se acerco hasta donde estaba el albino ayudándole a quitar la montaña de libros que tenia encima.
Ambos se encontraban ocupados quitando los restos de libros esparcidos por el suelo cuando sus ojos volvieron a encontrarse.
-Yo... yo... este- tartamudeaba el albino.
-Che- se puso en pie dejando los últimos libros bien acomodados.
-Gracias Kanda- dijo mientras sentía encender sus mejillas.
-Che- viendo detenidamente al albino.
El albino se encontraba nervioso ante la presencia del japonés, torpemente agarro la vela para apagarla pero en su torpeza esta escurre un poco quemándole la mano.
-Hayyy- se quejo haciendo que en su rostro se formaran cascadas de llanto- solo eso me faltaba quemarme con cera caliente- decía mientras seguía llorando.
-Che eres una llorona moyashi.
Ante este comentario miro inquisitoriamente al japonés, que de igual manera le miro, se acerco hasta el, lo tomo de la mano, mirándola detenidamente.
-No es tan grave para que te pongas a llorar así moyashi.
-¿¡He!? Claro como no eres tu el que se quemo- haciendo un claro reproche.
-mmm- mirándole de reojo.
Teniendo la mano del albino en la suya con su otra mano quito los restos de cera que ahora se encontraba dura y pegada a la mano del albino. Lentamente quito esa molesta cera, el albino estaba expectante a los movimientos del japonés, sinceramente no se esperaba una reacción así por parte del japonés. Vio como terminaba de quitarle la cera de su mano.
-Gracias- dijo quedamente con sus mejillas encendidas.
-Che- dijo aun sin soltar la mano de este.
-Un de nada sería más decente- dijo molesto el albino.
-Che cállate moyashi.
-Que soy Allen- dijo todo enfurruñado.
-Como sea- dijo sin tomarle importancia al enojo del niño.
El albino solo volvió a mirarle con enfado total a lo cual el japonés también le respondió, de un movimiento rápido al albino tomo la vela y derramo del liquido de esta en la mano del japonés, quien a su vez sorprendido por el ridículo comportamiento del albino dio paso a su enfado, lanzándose encima de este para tratar de quitarle la vela pero este no se dejo atrapar fácilmente, pero al tratar de huir del japonés este lo alcanza a tomar del antebrazo la jala para sí, aplicando mas fuerza de la necesaria ocasionando que este se estrellara en su cuerpo derramando el liquido restante en su uniforme.
-Che mira lo que ocasionaste moyashi.
-¡he! Pero si no fue mi culpa Bakanda tú fuiste el que me jalo- expreso el albino.
El japonés aun no se había dado cuenta de que tenía agarrado al albino, este a su vez estaba cada vez más nervioso ya que el otro no lo soltaba, hubo un silencio, en ese silencio el albino quiso soltarse del agarre.
-Es... Este creo que ya puedes soltarme- dijo sonriendo nerviosamente.
El japonés quien no se había dado cuenta lo soltó rápidamente pero en ese instante sus miradas se reencontraron. Volviendo a encender la chispa de excitación que unos instantes atrás habían experimentado.
-Moyashi- dijo el japonés.
-Bakanda- dijo nervioso el albino.
El japonés se acerco al albino lo tomo de la barbilla, sin decir palabra alguna lo beso, el menor jamás se hubiera esperado algo así por parte del japonés, instintivamente quería alejarse de el pero otra parte de su instinto no quiso, en un impulso llevo sus manos al pecho de este pegando aun mas sus cuerpos. El japonés al sentir esto lleva una de sus manos hasta la cintura del albino y lo pega mas a él, profundizando más el beso, lamio sus labios para pedir permiso a entrar, el albino solo abrió su boca permitiéndole entrar, el mayor metió su lengua probando todo el interior de la húmeda cavidad del albino quien no se quedo atrás y como pudo trato de seguirle el ritmo al japonés, pero era claro quien llevaba ventaja en esa lucha campal.
Estaban disfrutando de esa lucha pero tenían que separarse por la falta de aire que tenían sus pulmones en aquel instante, se alejaron unos cuantos milímetros dejando un hilo de saliva que los unía, abrieron sus ojos volviéndose mirar detenidamente.
-Yo… este… kanda..- alcanzaba a balbucear el albino.
-Shhh no digas nada moyashi además aun me debes lo de la mancha de mi traje y pienso cobrármela, por supuesto con intereses-dijo finalmente formando una mueca de gusto ante su comentario.
Como lo había dicho se la iba a cobrar al albino.
Lo tomo nuevamente del mentón acercándolo más para volverlo a besar pero esta vez fue más sutil, tierno y lento, que hizo que el albino se doblegara ante el japonés, ya que estaba a punto de reprocharle lo de su comentario.
Se estaban disfrutando mutuamente que pronto eso no fue suficiente para el japonés quien empezó a bajar su mano hasta la espalda baja del albino, quien solo se puso más nervioso.
-Ka… ka… kan... kan…da ¿Qué pretendes?
-Ya te dije pienso cobrarme lo de mi traje.
-¡He!
Antes de que empezara con un reproche lo callo con un nuevo beso pero esta vez mas apasionado, dejando a flote lo que su cuerpo sentía en ese preciso instante, bajo a su cuello, lo empezó a saborear lentamente, dejando pequeñas marcas rojizas. El albino gimió ante lo que estaba sintiendo en ese momento, ladeo mas su cuello para permitir que el mayor continuara lo que estaba haciendo.
Empezó a desabrocharle el abrigo poco a poco muy lento, lo bajo con delicadeza por los hombros, este cayo a los pies del albino, pero no dijo nada, continuando con ese apasionado beso. El mayor continuo despojándole de sus ropas ahora estaba quitándole el ridículo lazo que tenía en el cuello de su camisa, lo jalo sensualmente que el albino solo atino a sonrojarse, restándole importancia continuo con lo suyo empezando a desabrocharle el chaleco, mandándolo a volar cerca de ahí.
-Kanda..mmm- dijo al sentir como el mayor le mordisqueo el lóbulo de su oreja, no quiso quedarse atrás, así que también empezó a desvestir al japonés, con las manos temblorosas las dirigió hacia los botones del abrigo de este, lenta y nerviosamente los empezó a desabrochar uno a uno, le quito el abrigo, lo deslizo por los hombros del japonés cayendo al piso, el mayor continuaba desnudándolo ahora ya iba bajando el recorrer de sus besos hasta llegar a la altura de sus pezones, tomo uno delicadamente empezándolo a rozar con suaves caricias ocasionando que este se endureciera ante su contacto, se acerco hasta su pezón, lo lamio humedeciéndolo lo metió a su boca empezándolo a succionar sintiendo en su cavidad bucal como se endurecía mas.
-mmm- gimió el albino sacándole una sonrisa al japonés.
-con tan poco te excitas moyashi- le dijo burlonamente.
-Cállate imbécil- le dijo entre un jadeo.
-Che.
Continuo torturando deliciosamente al albino, mientras estaba con un pezón en su boca con su mano acariciaba el otro, hizo lo mismo cuando cambio de pezón, dejo de besar el pezón y bajo lentamente besando lascivamente el abdomen del menor, quien solo gemía con su respiración acelerada. Llego hasta la altura de sus pantalones, lo desabrocho, bajando rápidamente este dejando al albino totalmente desnudo ya que en su camino también le había quietado la ropa interior.
El menor de los dos ahora estaba completamente desnudo frente al japonés, quien se encontraba agachado frente a su erecto miembro.
-No me mires así- pidió tímidamente colorado de las mejillas tal cual manzana madura.
-Déjate de estupideces- contesto el japonés poniéndose en pie para besarlo nuevamente, sin dejar de acariciar ese cuerpo a su merced.
El menor no quiso quedarse el solo desnudo, por eso con mucho esfuerzo y pena comenzó a desabrochar la camisa del japonés la desabotono lentamente con los nervios a flor de piel, se la quito y lo empezó a besar así como el mayor lo había hecho anteriormente. El japonés disfruto cuando el menor estaba deleitándose con su pecho, temblorosamente el albino comenzó a descender hasta donde estaba el pantalón de este, lo comenzó a desabrochar y bajar lentamente dejando al descubierto el enorme miembro erecto del japonés. Se volteo rápidamente totalmente apenado. El japonés al ver ese gesto sonrió maliciosamente ahora tendría un motivo más para molestar a ese niño. Resto importancia a esa pequeña acción para continuar con lo que realmente quería en esos momentos.
Tomo de los cabellos al albino jalándolo hasta ponerlo en pie, lo empujo sin cuidado alguno hasta toparse con el borde del escritorio en donde anteriormente cada quien hizo su informe.
-Kanda- dijo temblorosamente.
El japonés no respondió, tan solo lo monto al escritorio de un sentón que hizo que el albino se quejara.
-Oye eso me dolió- expreso.
-Che eso no es nada- dijo al japonés.
Sin más palabras que decir el mayos comenzó a besarlo de nuevo en los pezones comenzando a acariciarle su entrepierna, el menor soltó un gemido, bajo poco a poco dejando un rastro de saliva, hasta que llego a su objetivo el miembro del albino. Lo tomo con su mano empezando a masajearlo lentamente de arriba hacia abajo sacándole dulces gemidos al albino, lentamente se acerco hasta ese miembro metiéndolo a su boca pudiendo saborear en toda su extensión, comenzando un sube y baja con su boca.
-Kanda para… por favor… para estoy a punto… ahhh…ahhh…ahhh.
El japonés al escuchar esto no se detuvo al contrario aumento más su ritmo agregando suaves masajes con su mano, sintió dentro de su boca como el pene del albino de endurecía mas sintiendo como aquel cuerpo comenzaba a temblar de placer pudiendo saborear por fin la esencia del albino, no dejando que se derramara ni una sola gota. Satisfecho por su labor se paro y beso a este dándole a probar el sabor de su propia esencia, se poso entre sus piernas extendiendo su mano hasta la boca del albino mostrándole sus dedos.
-Lámelos moyashi- le dijo sin descaro alguno.
-Soy Allen ¡Bakanda!- le dijo haciendo un puchero.
-Che solo haz lo que te digo- le dijo en una orden- además más tarde me lo agradecerás moyashi.
-¡¡Ehhh!!
-Hazlo
Sin poner mas resistencia el albino accedió a obedecer al mayor, metió esos dedos a su boca humedeciéndolos por completo, cuando el mayor sintió que ya estaban lo suficientemente humedecidos los saco de su boca y con su otra mano le separo las piernas, bajo su mano humedecida por la saliva del albino hasta su pequeña entrada.
-"Seguro es virgen"- pensó el japonés.
Lentamente con mucha delicadeza comenzó a introducir el primer dedo sintiendo como este era apretado por esa entrada, lo empezó a mover despacio de afuera hacia a dentro sintiendo como de apoco esa entrada se iba dilatando. Después de unos segundos metió el segundo dedo sintiendo como el cuerpo del albino se tensaba un poco viendo como este ponía un rostro de dolor y placer al mismo tiempo, al poco tiempo de estar con esos dos dedos metió un tercer dedo pudiendo observar como en los ojos del menor se comenzaban a formar lagrimas, siguió un rato dilatando esa pequeña entrada hasta que sintió que ya era suficiente, los saco cuidadosamente.
-Te dolerá un poco- le dijo susurrándole al oído.
-Lo sé- contesto el menor que se abrazo al japonés.
Lentamente comenzó a meter su pene en la entrada del menor pudiendo sentir como una cavidad caliente lo envolvía, el menor sintió como era partido en dos formando en su rostro un gesto de dolor acompañado por sus lagrimas, el mayor sintió como un liquido caliente se escurría pudiendo comprobar lo que anteriormente había pensado, se espero unos segundos para darle tiempo al albino de que se acostumbrara a su pene, pero antes de empezar a moverse lo beso tiernamente saboreando las lagrimas de este, cuidadosamente comenzó a moverse. Sentía como esas pequeñas manos se hundían es su espalda ocasionándole más placer.
El albino sentía una mezcla de dolor y placer inconscientemente empezó a mover sus caderas para hacer las penetraciones del japonés más profundas, quien respondió acelerando el ritmo, En aquella sala se podía escuchar los compas del ritmo de sus cuerpos acompañados por sus gemidos y gotas de sudor que se empezaban a formar.
-Nigh…mmm…ahhh…mmm gemía el albino debajo del cuerpo del japonés.
-Moyashi.. mmm- gemia el mayor.
Continuaron moviéndose frenéticamente hasta que sintieron que sus cuerpos llegarían al límite, en un gemido de placer los dos terminaron uno corriéndose sobre su abdomen mientras que el otro en el interior del menor. Sus respiraciones eran aceleradas y entre jadeos uno de ellos hablo.
-Moyashi- dijo entre jadeos.
-Si Bakanda- contesto de igual manera.
-Creo que me cobre de sobra lo de la mancha de mi traje.
-Ehh!!- dijo sorprendido el albino- tu – le dijo mirándolo amenazadoramente- como te atreves a decirme eso después de lo que paso.
-Che- contesto el japonés
-Ahora me dirás cada vez que un accidente pase por mi culpa te la cobraras de esta manera.
-Che- pero un brillo se apoderó de sus ojos- por cierto me debes lo de mi informe.
-¡Eh!
-Che
-No … Kanda..- siendo nuevamente besado del cuello-mmm espera…- pero ya no pudo seguir reprochando ya que el japonés lo había atrapado con sus labios.
A partir de ahora Kanda había encontrado una manera de hacerle pagar al albino.
Notas: jeje hasta que por fin lo termine jeje espero y sea de su completo agrado y nuevamente pido disculpas por el enorme retraso tratare de que sea menos frecuente.
El siguiente es de Cho-chan
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