IV
Iba encajada entre Emmett y Jake en el asiento trasero del volvo de Edward y estaba de muy mal humor. Rosalie iba sentada en el asiento del copiloto, disfrutando de la libertad y la anchura que ofrecía aquel sitio. No apretujada entre dos gigantes. Edward conducía el coche. Los cuatro se habían empeñado en llevarme al instituto aquella mañana, ya que yo no tenía coche por el destrozo que le había hecho a la puerta. Jake me lo iba a arreglar, pero iba a tardar un buen tiempo. Edward había insistido en que me comprara uno nuevo, pero yo me había negado y le había dicho que si por casualidad algún día el motor no arrancaba, su volvo se vería en serios problemas. Mamá me había chivado que sospechaba que su vieja camioneta de cuando era humana, había pasado a una vida mejor por culpa de mi padre.
Después de una larga discusión por ver quién me llevaba al instituto aquella mañana, mientras yo desayunaba con desgana leche con cereales, Carlisle había sugerido que me acompañaran los cuatro. Si no fuera Carlisle, le odiaría por haber sugerido eso. No podían prestarme un coche, no…Tampoco iba a quejarme, pues me lo había ganado. La mayor parte de mi familia consideraba un crimen lo que le había hecho a mi coche e iba a pasar mucho, mucho tiempo, antes de que alguno tuviera el valor de prestarme el suyo.
No estaba enfadada porque no me hubieran prestado algún coche. Entendía que era una "criminal" de automóviles a sus ojos. Pero de ahí a que fueran cuatro mis acompañantes… Bufé enfadada. Lo negaban, pero lo cierto es que estaban ahí para vigilarme y no era por si decidía tomar por almuerzo a algún estudiante precisamente. Bueno, en el caso de Emmett sí ya que no quería perder la apuesta con Jasper, pero estaba segura de que Rosalie y Edward estaban ahí para echarle un ojo al humano que había intentado besarme y Jacob…suponía que era para asegurarse que nadie se estaba metiendo conmigo en el instituto.
Mis protestas no habían servido de nada. Se habían encogido de hombros al preguntarles qué pensaría la gente cuando me vieran bajar de aquel flamante volvo acompañada de tres modelos de revista y un gigante. Irónicamente, hoy no les importaba llamar la atención. Traidores…
Podía imaginarme el efecto que íbamos a causar en el aparcamiento del instituto. Todos se quedarían de piedra al verles y luego repararían en mí: Renesmee Carlie Cullen. Aquella que el día anterior había rechazado a su amigo y le había hecho volar en pleno pasillo del instituto. No necesitaba ser Alice para determinar lo que iba a ser mi día. Pintaba peor que el día anterior y todo por culpa de ellos cuatro.
Os odio.
'Nos odia.' – Repitió Edward en voz alta.
Siseé a Edward. Una cosa era que pudiera leer el pensamiento y la otra que fuera retransmitiendo todo lo que yo pensaba como el comentarista de un partido de fútbol. Retirar la palabra a alguien cuando Edward estaba por allí no era muy efectivo.
Emmett se tronchó de risa haciendo vibrar el coche entero y Edward hizo un esfuerzo por no reírse, pero por el retrovisor vi como se le curvaban ligeramente las comisuras de los labios. Él sabía que no lo decía en serio, que solo era producto del enfado. Rosalie se giró desde el asiento delantero con expresión de dolor y Jacob hizo lo mismo, sentado a mi derecha. Clavé la mirada en la carretera. No me iban a hacer sentir culpable teniendo en cuenta lo que me iban a hacer pasar.
'Venga, Nessie…' – Jacob se movió lo poco que le permitió el coche y alargó una de sus grandotas manos para acariciarme la mejilla. – 'No te enfad… ¡Eh!'
Las estruendosas carcajadas de Emmett, la risa cantarina de Rosalie y la de mi padre hicieron vibrar peligrosamente los cristales del coche cuando le di aquel mordisco a Jacob. Por muy enamorada que estuviera de Jake, él también estaba tomando parte en aquel complot y era tan culpable como los demás. Edward sonrió satisfecho con aquel pensamiento cuando Jacob y yo nos giramos la cara. Rosalie y Emmett se lo estaban pasando en grande y sus carcajadas me hacían hervir la sangre. Me mordí la lengua para continuar con mi silencio y no ponerme a despotricar.
'Estas teniendo una reacción infantil, Nessie.' - Me repitió Edward por enésima vez desde que habíamos subido al coche.
¿Reacción infantil? Decidí jugar un poco con Edward, ya que estaba tan atento a todo lo que pensaba. Yo te voy a dar reacción infantil. A tí, a Emmet, a Rose y a Jake. Pensé enfadada. Quizás si desaparezco sin dar explicaciones durante unos días se os bajen los humos. Sugerí con claras intenciones de llevarlo a cabo. Edward dejó de reírse al oírlo y me miró con expresión fiera a través del retrovisor.
'Ni se te ocurra, jovencita.'
Sonreí por primera vez en aquella mañana y la sensación de suficiencia fue alucinante.
'Emmett, Rose.' – Les llamó Edward. – 'Dejad de reíros.'
Rosalie intuyó que alguna mala idea se me acababa de ocurrir, pues volvió a girarse y me miró con una ceja alzada. Emmett tardó un poco más, pero al final fue capaz de contener la risa. Parecía que al fin iba a prevalecer el silencio en el coche, resaltando mi enfado, cuando el móvil de Edward me aguó la fiesta. En un rápido movimiento mi padre sacó el móvil del bolsillo y cogió la llamada. Creo que todos pudimos escuchar la voz chillona de Alice gritando:
'¡Pon el altavoz!'
'Misión cumplida, Alice.' – Le informó Edward dejando el móvil en el cajoncito que había entre los dos asientos delanteros. – '¿Cómo va por París?'
'¡Oh! ¡No me puedo creer que estéis haciendo eso!' – Gritó Alice con resentimiento.- '¡Solo os divertís cuando no estoy yo!' – Se quejó.
¿Divertido? Fulminé el móvil con la mirada y estuve a punto de decirle cuatro cosas a Alice, pero recordé que había decidido no decir ni pío. La muy traidora se hubiera a apuntado a traerme al instituto de haber estado aquí. Edward se rió y asintió.
'¿Nos ves?' – Preguntó perpleja Rosalie. – '¿Cómo puede ser si hemos traído al perro también?'
'Porque Jacob se apuntó a última hora, ¿no? Antes de quedarme ciega solo os vi a ti, a Edward y a Em.' – Explicó Alice. – 'Supuse que se os había unido Jacob en el último momento.'
'Has acertado, pequeñaja.' – Se rió Jake. – 'Me despertaron con sus gritos y decidí apuntarme cuando me enteré de qué iba la cosa.'
Alice rió satisfecha con aquella risa musical suya, muy pagada de sus habilidades para ver y no ver, en este caso. Dirigí una mirada asesina a Jacob. No se podía decir que le importara demasiado estar con tres vampiros y medio en un coche a pesar de ser licántropo. Parecía que lo de llamar la atención y el repelús por los vampiros era algo a convenir.
'¿Nessie?' – Peguntó entonces Alice con segundas intenciones. – '¿Dónde está mi sobrinita favorita?' – Cantó.
Me crucé de brazos y no contesté. Me la imaginé haciendo un mohín y supe que acerté cuando la oí decirle a Jasper que se iba a tener que emplear a fondo conmigo a la vuelta. Jasper le sugirió que se cerciorara de que verdaderamente estaba ahí y Alice le gruñó que si estaba dudando de su magnífica vista. Oí a Jasper disculparse rápidamente y mis tíos, mi padre y Jacob se rieron por lo bajo.
'¿Está ahí verdad?' – Inquirió Alice al cabo de un segundo. La voz delató su inseguridad. Odiaba que le fallara la visión y yo siempre la desconcertaba con su don. – '¿No estoy haciendo el idiota para nada, no?'
Mis cuatro acompañantes volvieron a reír y hasta yo esbocé una sonrisa.
'Sí, estoy aquí Alice.' – Respondí incapaz de soportar que Alice se sintiera mal.
Rosalie se giró para mirarme con el ceño fruncido. Indignada, seguramente, porque le hablara a Alice aún a sabiendas que ella desearía profundamente haber tomado parte en el complot. ¿Si no por qué otra razón estaba llamando y no había mencionado nada de compras?
'¿Has recuperado el habla, Nessie?' – Rosalie alzó una ceja.
Le sonreí a modo de respuesta, pero no dije ni una sola palabra. Alice estalló en carcajadas al otro lado de la línea.
'Nessie…' – Dijo Alice con voz melosa que anunciaba una seguna intención. – '¿Quién es tu tía preferida?'
'Tú, Alice, por supuesto.'
'Apúntate esa, Rose.' – La chinchó Alice.
Jacob, Edward y Emmett rieron cuando Rosalie se giró hacia delante con la mandíbula apretada y sin saber donde poner las manos.
'Cuídado con mi coche, por favor Rose.' – Susurró Edward.
Rosalie dejó las manos descansar sobre su regazo y no contestó.
'Ya veremos que opinas, Nessie, cuando Alice aparezca mañana con todo ese montón de ropa.' – Espetó Rosalie con suficiencia.
'¡Oh Nessie!' – Soltó Alice emocionada al oír la palabra compras. - '¡Te va a encantar! ¡Te he comprado cada cosa! ¡Estarás monísima!'
Ugh. Alice dejó de ser mi tía favorita en cuanto la oí decir aquello. No quería ni imaginarme los montones de ropa que iba a traer y el fin de semana que me esperaba siendo su muñeca de vestir particular. Bella y yo teníamos que ponernos de acuerdo de una vez para escaquearnos, tal y como habíamos acordado. Llamaría a Bella a la hora de la comida y le diría de ir a cazar muy, muy lejos. Edward me miró divertido por el espejo del retrovisor. Quizás hasta él se nos uniera con tal de escapar de las garras de Alice.
'Renesmee Carlie Cullen.' – Saltó Alice ofendida.
Mierda. Alice y su don.
'Tú y tu madre no os vais a librar de mí. Me da igual si tengo que ir a buscaros a la misma Antártida. Removeré cielo tierra hasta encontraros.'
'Jacob vendrá con nosotras.' – Canté con rintintín.
'Ya he buscado un punto ciego con anterioridad, cariño.' – Contraatacó Alice.
'¿Ah sí?' – Pregunté curiosa.
Edward gruñó y Alice se disculpó rápidamente con mi padre. No me bastó nada más para saber por donde iban los tiros, así como para saber que no tenía escapatoria. Alice me atraparía y una vez lo hiciera, lo retorcería todo hasta hacernos sentir culpables. Entonces, Bella y yo nos probaríamos la ropa, incapaces, una vez más, de negarnos a nada que Alice quería. La manipulación era el punto fuerte de Alice.
'Alice, te quedan menos de cuarenta y ocho horas.' – Le recordó mi padre.
Había sido una sutil despedida. Muy típica de él. Seguro que temía que a Alice se le escapara algo más o que yo me pusiera a preguntar sobre ese punto ciego.
'Oh, es verdad.' – Murmuró Alice algo enfadada. – 'Porras, se me ha hecho tarde.' – Su voz sonó algo más lejana al dirigirse a su marido: – '¡Jazz, llama a la limusina! Me voy de compras, chicos. Nos vemos mañana. ¡Besitos para toda la familia! ¡Arrevoir!'
Parpadeé perpleja. ¿A qué persona normal se le ocurría ir en limusina a comprar? De verdad que Alice se pasaba de la raya en casi todo lo que hacía. No me extrañaba que Bella le tuviera tanto pánico a sus maquinaciones. Hasta que mi tía no colgó, no me di cuenta de que ya estábamos en el aparcamiento del instituto. Vi a un grupo de chicos quedarse mirando el volvo fascinados y a otro estamparse contra el poste de la farola por estar mirando a Rosalie y no hacia adelante.
El desastre estaba al caer. Sentí la necesidad de salir corriendo de allí antes de que más gente se diera cuenta de nuestra presencia.
'¡Puedes dejarme aquí mismo, papá!' – Grité mientras agarraba la mochila con una mano y pasaba por encima de Jacob para salir. – '¡Os veo luego!'
Actué sin pensar y abrí la puerta aún estando el coche en marcha. Edward frenó en seco antes de que yo saltara y Jacob me agarró cuando fui a estamparme contra el asiento de delante por el frenazo. Rose, Jake y Edward gritaron mi nombre en perfecta sincronización.
'¡NESSIE!'
'¡Adiós! ¡Te veo luego, Jake!'
Besé a Jake en la mejilla, pues me era imposible marcharme sin aclarar que todo estaba bien entre nosotros dos y me escabullí de los brazos de Jacob. Pude abrir la puerta y salté fuera con agilidad. Estaba tan desesperada por salir del coche que ni me detuve a cerrar la puerta. Aún podía oírles hablar enfadados por mi reacción cuando me eché la mochila al hombro y me subí el cuello de la chaqueta. Supuso un alivio ver que apenas estaba en la entrada del aparcamiento y que me quedaba un buen trecho a pie hasta la entrada principal. Que no se os ocurra bajar del coche y seguirme. Me giré para asegurarme de que mi padre me había oído. Edward asintió mirándome y yo suspire de alivio. Mi familia no iba a hacerme de niñera por más tiempo y por suerte, no muchos me habían visto bajar del Volvo.
Comenzó a nevar y me apresuré en meterme en el porche del instituto. Me detuve un momento por si veía a alguno de mis amigos, pero no vi a ninguno. Ni si quiera a Danny, aunque tampoco tenía deseos de encontrármelo. Me metí en el instituto y me dirigí hacia el gimnasio. Me había propuesto hablar con Danny para pedirle perdón por el empujón, pero no sabía como iba a reaccionar él cuando me viera. Quizás salga corriendo despavorido… Gemí, imaginando que probablemente ocurriera algo parecido. Un humano no tiraba por los aires a otro que le sacara dos cabezas en altura y bastante más de peso. Fantaseé con la idea de hacer novillos durante un rato, para luego volver a la realidad. Me tocaba educación física a primera hora y tocaba competición de voleyball. A mí me encantaba competir y me gustaba abusar (un poco) de mi parte de vampiro para dejar mal a los chicos que se creían los mejores en gimnasia. Además, el profesor había sido claro diciendo que quién no se presentara estaría suspendido y yo tenía que demostrarle a Emmett que aún habiendo heredado la parte humana de Bella, podía aprobar esa asignatura sin ningún problema. Abrí la puerta del vestuario femenino y me colé dentro para cambiarme.
'¡Nessie!'
Mi amiga Sylvie me saltó al cuello dándome un abrazo. Me dio tal susto que me quedé rígida y quieta como una estatua. La garganta me ardió levemente, pero lo tenía todo bajo control. Sylvie se separó de mí, mirándome extrañada.
'¿Estás bien?' – Preguntó clavando sus ojos castaños en los míos.
'Sí, sí.' – Respondí asintiendo con una sonrisa y aguantando la respiración le di un suave abrazo para arreglar lo que acababa de pasar. – 'Buenos días.
Sylvie era mi mejor amiga en el instituto. Era una chica normal, algo más alta que yo, de ojos y cabellos castaños. Sylvie se preocupaba, a veces demasiado, por todos sus amigos y no tenía problemas en repartir abrazos y besos a todo el mundo. Cosa que a mí me suponía un problema cuando tenía sed. Últimamente, Sylvie andaba un poco preocupada porque el grupo estaba separándose a causa de la tensa relación entre Kelly y Joe. Imaginé que aquel abrazo tan efusivo era resultado de la inseguridad que le producía lo que iba a pasar ahora conmigo y con Danny. Recordé que ella fue una de las que me vio haciendo volar a Danny y el corazón me dio una sacudida, presa del pánico. Pero Sylvie me sonrió como si nada pasara y después se fue a abrir su taquilla.
'¡Hola Nessie!' – Saludó Kelly, mi otra amiga, que estaba sacando su mochila de la taquilla. – 'Eh…Esto…' – Titubeó la chica rubia mientras me miraba con sus ojos azules y los desviaba una y otra vez. – '…Danny te estaba buscando para hablar…Creo que es por lo de ayer…'
Kelly no lo creía, lo sabía. Kelly sabía todo de Danny, pues era su mejor amiga. Pero ella se había acostumbrado a quitarle importancia a las cosas, como escudo de defensa, para intentar que nosotros no viéramos realmente lo que le había afectado que Joe la rechazara. En el grupo estábamos de acuerdo en dos cosas, la primera: Kelly fingía fatal y la segunda; Joe se iba a arrepentir de lo que había hecho, pues Kelly era un trozo de pan, además de encantadora.
'Habla con él, por favor.' – Me pidió.
Vi de reojo a Sylvie arrugando la frente, muy preocupada por mi respuesta. ¿Por qué todo el mundo se empeña en hacerme sentir culpable hoy? Pensé indignada. Finalmente me convencí de que tenía que hablar con Danny, pedirle perdón por el empujón y tratar de arreglar el otro asunto para que el grupo no acabara por desintegrarse. Me daría mucha pena si eso ocurría, pues eran los primeros amigos humanos que tenía y los meses que había pasado con ellos antes de que se complicaran las cosas habían sido geniales.
'Me cambiaré e iré a hablar con él.' – Comenté mientras abría mi taquilla. – 'Gracias por darme el mensaje, Kelly.'
Sylvie y Kelly se pusieron a parlotear alegres sobre los planes para el fin de semana, tratando cambiar de tema. Las relaciones amorosas no correspondidas iban camino de convertirse en tema tabú. Mientras me vestía con el chándal del instituto, oí horrorizada a mis dos amigas acabar de organizar la noche del sábado en Salt Lake City. Cada vez que oía la palabra discoteca, sufría tanto como si me estuvieran poniendo un vaso de sangre humana en las narices y no pudiera probarlo. No hice ningún comentario al respecto y me fui preparando una excusa para no ir. Sylvie y Kelly iniciaron un desconcertante discursito, pegadas a mi lado mientras me estuve recogiendo el cabello en el espejo, para comentar lo maravillosa que era Salt Lake City. El paraíso, vamos. Pensé con sarcasmo mientras que ellas no paraban de decir cosas buenas y de lo bien que lo íbamos a pasar esa noche.
'¿Vamos en mi coche, vale Nessie?' – Me indicó Sylvie con una sonrisita de suficiencia.
'¿Perdón?' – Pregunté alzando una ceja, mirándola a través del espejo.
Ellas solo me sonrieron. ¡Así que ya ni siquiera me preguntaban si quería ir! ¡Lo daban por hecho! Supuse que Danny le habría dicho a Sylvie que a mí no me hacía mucha gracia el plan. De repente encontré sentido al maravilloso discurso de Salt Lake City que acaban de ofrecerme como quien no quiere la cosa.
'Esto…' – Comencé a decir buscando alguna excusa.
'Nessie, por favor.' – Me cortó Kelly haciendo un mohín. – '¡Ven!'
'Va, sí.' – Añadió Sylvie poniéndome carita de pena. – '¡Hace mucho tiempo que no salimos todos juntos! ¡Será terapia de grupo! ¡Iremos los seis!'
Lamenté haberlas subestimado. Kelly y Sylvie habían aprendido a poner mis caras para conseguir lo que querían y casi parecía que la misma Alice le había enseñado a mi mejor amiga a manipularme. Comenzaba a sentirme culpable por no querer ir y eso que aún no había decidido nada. Luego dicen que soy yo la que siempre se sale con la suya.
'Tengo que preguntarlo…' – Respondí mientras me escabullía hacia la puerta. – '…en casa.'
Kelly y Sylvie me persiguieron fuera del vestuario insistiéndome para que fuera, pero me dejaron en paz en cuanto Luke, Joe y Danny salieron del vestuario de los chicos. Así como Kelly, me quedé clavada en el suelo. Sylvie y Luke se encontraron con un apasionado beso en los labios y Joe se dedicó a mofarse un poco de ellos, invitándonos a bromear sobre la pareja a Danny y a mí y pasando completamente de Kelly. Kelly aguantó firme, pero yo vi de reojo como se le humedecían los ojos. Suspiré y miré con algo de temor a Danny, esperando que echara a correr en cualquier momento. Pero Danny me miró y me sonrió amablemente. Me desconcertó por completo. ¿Una sonrisa? Ni sale corriendo, ni me grita, ni parece enfadado… ¿Se estará quedando conmigo? No, no lo parece… Sentí tanto alivio como si me dijeran que las maletas cargadas de ropa de Alice se habían perdido en el viaje. Le sonreí a Danny en respuesta y di un paso hacia él. El resto de nuestros amigos se apresuraron en meterse en el gimnasio alegando que el profesor estaba pidiendo ayuda para montar los postes y la red de voley, pero yo oí como se quedaban detrás de la puerta del gimnasio, escondidos para escucharnos.
'Hola Danny.' – Saludé y le miré a los ojos. – 'Quiero pedirte perdón por lo de ayer.' – Fruncí el ceño. – 'Esto…me pillaste desprevenida y por eso reaccioné así. Te juro que no quise hacerte daño y que tampoco pretendía herir tus sentimientos.' – Me apresuré en decirle. – 'No sé lo que me pasó…'
Mentí, pues no le iba a decir que por un momento había decidido tomarle como merienda. Danny me sonrió.
'No te preocupes, Nessie. También fue un poco culpa mía.' – Danny se rascó la nuca y se sonrojó. – 'Mira Nessie…tú me…gustas. Y, bueno…vas a pensar que estoy loco y yo últimamente creo que se me aflojado algún tornillo o algo… pero es que hay veces que me atraes de una manera muy fuerte y es como que…me anulas la voluntad.' – Dijo frustrado.
¿Me lo dices o me lo cuentas? Ahí podía ver mi parte de vampiro en acción, atrayendo a los humanos a una muerte segura. En casa ya me habían explicado que para los vampiros era realmente fácil dar caza a los humanos aún sin usar la fuerza, pues el aspecto, la voz y el olor ya constituían un reclamo fatal. Si no hubiera sido secreto, le habría aclarado a Danny que no estaba loco y que no se le había desaflojado ningun tornillo. Sentí un poco de lástima por él cuando continuó excusándose.
'Creo que es por eso que intenté…eh…darte un beso. Te juro que no estaba en mis cabales.' – Me miró a los ojos y me suplicó: – 'No te enfades conmigo, por favor.'
'¡No!' – Me apresuré en contestar.-'No te preocupes, Danny. En serio. Todo está bien.' – Le tendí una mano y le sonreí. – '¿Amigos?'
Danny me miró y se rió, poniéndose aún más colorado.
'Si no quieres ser mi novia, supongo que sí.'
Me sonrojé hasta la punta de la nariz y le dije que lo sentía mientras él me estrechaba la mano. Escuché a mi amiga Sylvie chasquear la lengua desde el gimnasio y me reí. Pobre Danny. Yo que había intentado matarle y él sufriendo por si yo me habría enfadado con él y creyendo que se le estaba yendo la olla. Ahora entendía un poco más a mí padre, por haberse alejado de Bella para no hacerle daño. Mientras entrábamos al gimnasio no pude evitar preguntarle:
'Danny, ¿te hice daño? – Pregunté temiéndome la respuesta.
'Es verdad.' – Danny se detuvo como si acabara de recordarlo y yo me maldije por no haber mantenido la boca cerrada. – '¿De dónde sacaste ese chorro de fuerza?' – Preguntó emocionado. – '¡Sí eres super poquita cosa!'
Eso aparento. Si yo te contara… Comencé a reírme yo sola, pero me detuve al ver que Danny seguía esperando una respuesta.
'Eh…Tuve…un subidón de adrenalina.' – Contesté usando la explicación que mi padre me había dado para sacarme de situaciones delicadas como aquella. Aunque dudaba seriamente que se lo creyera, añadí fingiendo estar muy convencida: – 'Es muy común. Puedes buscarlo en el google.'
'Vaya…' – Danny asintió y continuó caminando.
Me quedé de piedra al ver que había funcionado. Me había reído tanto de Edward cuando Bella me contó como lo había usado con ella… Era una excusa pobre y barata que se veía de lejos que estaba sacada de la manga. Por suerte, Danny no era tan avispado como Bella. Nunca más volveré a reírme de los faroles que se inventa Edward. Me juré a mi misma.
'La verdad es que si tengo un par de hematomas en la espalda.' – Me dijo Danny sacándome de mis pensamientos.
'¡Oh! ¡Cuanto lo siento, Danny!' – Además de culpable, ahora me sentía fatal. – '¿No hay nada que pueda hacer por ti?'
Danny se quedó pensativo unos segundos y después sonrió:
'Puedes venir a la discoteca en Salt Lake City el sábado por la noche y bailar conmigo un rato en compensación.'
Y así es como me vi embaucada en uno de los primeros percales de mi existencia.
¡¡Hola!!
Pues ya lo véis. Nessie se nos va a ir de fiesta. ;P
¡Un besito y gracias por todos los reviews!
Eneida
