V
El profesor de Educación Física había decidido separarnos por grupos para organizar la competición de voley. Sentados en las gradas del gimnasio, esperábamos a que nos organizara.
'¡Silencio chicos!' – Pidió el profesor, un tipo alto y fornido que se pasaba la mitad del día haciendo trabajar sus músculos. Se rumoreaba que tomaba anabolizantes. Me pregunté si Emmett los tomaría cuando fue humano y por eso ahora era así de musculoso. Bueno, mejor no se lo pregunto…Lo necesito de mi parte cuando suelte lo de la discoteca. – '¡Váis a ser vosotros mismos los que forméis grupo!'
Sylvie se estremeció. Era nula en gimnasia y estaba tan segura de que el profesor la iba a suspender como de que nadie la iba a querer en su equipo. Su novio Luke le frotó los brazos y yo le sonreí para animarla.
'¡Los capitanes bajad aquí para elegir a vuestros compañeros de equipo!' – Ordenó el profesor.
No le hizo falta mirar la lista para decir quiénes eran, siempre escogía a los mismos. Antes de que pudiera comenzar a nombrarles, Danny y Joe se levantaron de nuestro lado, así como cuatro chicos más de nuestra clase. Los seis chicos se pusieron en fila al lado del profesor y nos lanzaron una mirada al resto de los alumnos, sospesando los pros y los contras de coger a uno y a otro. En breve comenzarían a pelearse a gritos por los mejores alumnos de gimnasia. Entres esos estaré yo.
'¡Elegiréis a un chico y en el siguiente turno a una chica! ¡Sin excepción!' – Les cortó antes de que pudieran protestar. – '¡Y como haya una sola voz subida de tono o oiga algo que no debería oír, podéis daros por suspendidos! ¡Lange empieza!' – Ordenó.
Comenzó el chico alto y rubio de la derecha, el más alejado. Después comenzarían por la izquierda, donde estaba Joe. Inmediatamente supe que iría en su equipo. Joe no iba a elegir a Kelly, que jugaba en el equipo femenino de voley, por como estaban las cosas… A veces me agobiaba pensando si a mí y a Jake nos pasaría eso mismo, en el caso de que yo me declarara y él me rechazara. Se me revolvió el estómago. Vamos, no pienses en eso. Conseguía ponerme histérica.
En la primera pasada se llevaron a los mejores jugadores, Luke entre ellos, que acabó en otro equipo distinto al de Joe y Danny. Joe ni siquiera dijo mi apellido cuando le tocó elegir chica. Solo me sonrió y me guiñó un ojo.
'Vas a estar en mi equipo.' – Le prometí a Sylvie para tranquilizarla.- 'Y vamos a ganar la competición.'
'Joe es demasiado competitivo.' – Replicó ella, dudando de que Joe la fuera a elegir.
'Te lo prometo.' – Le aseguré antes de empezar a bajar las escaleras.
Escuché a mis compañeros murmurar sobre mí, por una vez con admiración, pues sabían lo buena que era yo jugando a cualquier deporte. Sonreí orgullosa cuando escuché a alguien decir que mi equipo iba a ser el ganador de la competición. Por supuesto que sí. Joe me dio un abrazo en cuanto estuve a su lado.
Porque sabía que los vampiros eran un simple mito para los humanos, pero si no, juraría que todos se habían puesto de acuerdo con Jasper e intentaban hacer que manchara mi historial. ¿¡No podían quedarse a una distancia prudente!? ¿¡A salvo!? Suerte que salí de caza ayer.
Mi amigo se inclinó por delante de la fila, conmigo entre sus brazos y ajeno a mi rigidez y haciendo caso omiso de lo que había dicho antes el profesor le dijo a Lange:
'Tengo a Nessie.' – A continuación le vocalizó un claro: Jódete.
El aludido le enseñó el puño con el dedo corazón levantado en respuesta. Joe rió entre dientes y me chivó:
'Decía que te iba a elegir a ti en el vestuario y no solo porque eres la más buena en gimnasia…'
'¿Qué quieres decir?' – Pregunté recelosa mirándole a los ojos.
'Que le gustas…Pero ha sido bastante más bestia a la hora de decirlo. Le cogerías asco si te dijera palabra por palabra lo que ha dicho de ti.' – Me señaló con una cabezada a Danny. – 'Danny ha estado a nada de partirle la cara…' – Abrí los ojos sorprendida, pues Danny solía ser muy pacífico.- '…pero Luke se le ha adelantado y le ha dicho a Lange que se cortara un poco.'
Ah, genial. Todo el curso intentando que mis amigos no se peleen con nadie para evitar derramamientos de sangre conmigo por allí cerca y ahora casi se pelean por mí. Definitivamente, Jasper va a acabar ganando la apuesta a este paso.
Danny eligió a Kelly sin pensárselo dos veces. Se fueron haciendo pasadas de elecciones y Sylvie esperaba mientras tanto con expresión aburrida a quedarse la última. La persuasión no sirvió con Joe, demasiado excitado con la idea de ganar la competición como para pararse a pensar en la amistad. Al final me puse borde y ni quise imaginar cual fue mi expresión cuando mis otros compañeros se separaron bruscamente de mí y Joe me miró con los ojos como platos.
'Ok, ya cojo a Sylvie.' – Replicó Joe a regañadientes. – '¡Sylvie!' – La llamó.
Sylvie se levantó de un salto, emocionada por no ser la última. Escuché a Lange reírse de la elección de Joe y hacer un comentario despectivo de ella con otro de su equipo. Miré en su dirección y ahogué el siseó que estuvo a punto de escapárseme. Luke acababa de encararse a Lange porque también había escuchado el comentario sobre su novia. Deseé haber estado más cerca para decirle un par de cosas al idiota aquél. Luego le daré un pelotazo. Logré apaciguar mi enfado con ese pensamiento y pude hacer como que no me había enterado de nada, como era normal para un humano estando a esa distancia. Luke y Lange dieron media vuelta en cuanto el profesor les dirigió una mirada.
Cuando nos tocó jugar tuve que concentrarme al máximo en no desentonar demasiado y controlar la fuerza con la que golpeaba el balón. Si hubiera querido, no nos hubieran marcado ni un solo punto, pero no era plan, así que cometí un par de errores aposta que mi equipo pasó por alto. Estaban encantados conmigo. En dos partidos ganados, nos plantamos en la final y saboreé la venganza al ver que era el equipo del idiota de Lange el que había conseguido llegar a la final. Nos colocamos en nuestros respectivos campos y posiciones. Lange se las apañó para colocarse justo enfrente de Sylvie.
'Os vamos a machacar.' – Le dijo a Joe, que estaba a la izquierda de Sylvie. – 'Con esta paquete en vuestro equipo vais a perder.'
'Cierra la boca, idiota.' –Mascullé con enfado. Ahora si que no iba a quedarme callada. Quería demasiado a Sylvie como para permitir que la insultaran en mi presencia. – 'Te vas a tragar el balón como vuelvas a decir algo así.'
Joe, Sylvie y el mismo Lange me miraron boquiabiertos. Imaginé que era debido a que yo siempre trataba de pasar desapercibida y tenía fama de callada, reservada y pacífica. Quizás fui un pelín exagerada, pero no me importó. Lange era odioso y por muchas razones distintas. Joe estalló en carcajadas y Sylvie me sonrió agradecida, pero al tal Lange le sentó como una patada en el culo que yo le respondiera.
'¿Y vas a ser tu quién me lo haga tragar, guapa?'
Casi me salió un gruñido por el tono que empleó.
'Voy a ser yo, Lange.' – Saltó Joe antes de que a mí me diera tiempo a responderle. – 'Y de mi parte no te vas a tragar el balón sino un buen puñetazo.'
El profesor se plantó en la pista con el balón para dar comienzo al partido y la desagradable conversación finalizó. Enfadada como estaba, no dejé pasar ni un solo balón que tenía como objetivo mi área. Joe y mis otros compañeros también estaban haciendo un magnífico trabajo, motivados por el pique de antes. A medio partido Lange ordenó que tiraran todos los balones a la posición de Sylvie. Cobarde. Tuve que dejar pasar varios balones que parecían imposibles de detener porque hubiera sido descarado pararlos. Ya casi me era imposible ahogar el siseo amenazador de la rabia que me daba aquel imbécil.
No sé ni como sucedió…Seguramente fue cosa de que tanto Joe como yo estábamos esperando el momento oportuno para bajarle los humos a Lange. Lo cierto es que me llevé una sorpresa cuando me encontré saltando en el aire con Joe a mi lado y con Lange tratando de bloquearnos el lanzamiento. Si hubiéramos querido marcar punto, podríamos haber golpeado el balón por encima de él, pero esa no era la intención de Joe y tampoco la mía. Entre los dos, le estampamos el balón en la cara a Lange.
Solo habían pasado tres segundos -los que Joe y yo tardamos en volver a pisar el suelo y los que Lange tardó en caer al suelo con la mano sobre su nariz- cuando el olor de la sangre me llegó con tanta intensidad. Oh, oh… Me quedé paralizada con la garganta ardiendo, mirando el líquido rojo que chorreaba por las manos de Lange, empapándole la camiseta. Noté como se me curvaban los labios hacia atrás en respuesta al delicioso olor y comencé a acuclillarme. Ni me enteré de que el partido se había detenido y que el profesor estaba entrando en la pista.
'¿Nessie, estás bien?'
La voz de Sylvie me despertó. Mi corazón dio una sacudida de aviso. ¿¡Cómo había sido tan estúpida!?Gemí y aguanté la respiración. ¡Otra vez no! ¡Sal de aquí! El pánico volvió a dominarme, pero esta vez, en vez de alejar a todos de mi lado, me alejé yo. Me puse la mano sobre la boca y la nariz y me marché corriendo. No quería ponerme a prueba quedándome.
Supuso un alivio ver a Jake, solo, esperándome en el aparcamiento del instituto al acabar aquella tarde las clases. Estaba cayendo una nevada tremenda y todos los alumnos se afanaban en ponerles las cadenas a las ruedas de los coches. Jacob estaba apoyado en la puerta del copiloto de brazos cruzados, como si no hubiera una tormenta de nieve en su pleno apogeo sobre nuestras cabezas. Le sonreí y atisbé a ver su sonrisa entre los copos de nieve que se derretían al chocar contra mi cara. No llevaba nada más que unos pantalones cortos y una fina chaqueta, pero nadie se daba cuenta. Conforme me iba acercando a él, más perdía de vista todo lo que me rodeaba y a la vez iba desapareciendo todo mi malestar por la estupidez que había cometido en gimnasia. Solo aparté mi mirada de la suya cuando le abracé fuertemente y cerré los ojos, hundiendo la cabeza en su pecho. Fue tan agradable sentir su calor... Jake me rodeó con sus brazos y se inclinó para besarme en la coronilla. Por suerte no estaba enfadado por el mordisco que le había dado en la mañana.
'Te he echado de menos.' – Susurré.
'Yo también.' – Me revolvió el cabello justo después de soltarme. – 'Venga, móntate o te vas a resfriar.'
'Jake, no me he resfriado en la vida.' – Repliqué molesta por que me había soltado.
'Por eso, paso de que te resfríes ahora. ¿No querrás darme un susto, no?' – Me abrió la puerta y me sonrió. – 'Señorita, por favor.' – Dijo haciéndome una reverencia.
Entré en el coche riéndome y antes de que pudiera girarme para cerrar yo misma la puerta, la cerró él. Rodé los ojos mientras Jake daba la vuelta y se sentaba en el asiento del piloto. Iba a pasar una década al menos, antes de que Jake me dejara tocar su coche. Le perdonaba aquella desfachatez porque cuando le mostré mi coche la noche anterior casi acabó llorando.
'¿Cómo te ha ido el día?' – Pregunté cuando nos pusimos en marcha.
'Bien, aunque la tarde pinta mucho mejor.' – Me dio un beso en la mejilla aprovechando que se estaba formando el habitual atasco en la salida del aparcamiento.
'Ya lo creo.' – Respondí sonriendo feliz.
Jake y yo nos íbamos al pueblo de al lado, que contaba con una tienda de antigüedades, para comprarle una nueva mesa a Esme. Me iba a pasar toda la tarde con Jacob y como siempre que estaba con él, tenía asegurada la diversión. La felicidad ya era parte de nosotros dos.
'Lo siento cariño, pero no he podido hacer nada hoy por tu coche.'
'No te preocupes.'
Jacob trabajaba como mecánico en el pequeño pueblo donde vivíamos y en los pueblos del alrededor. Se había ganado su círculo de clientes gracias a que, a diferencia de otros mecánicos, no tenía problema alguno en salir a arreglar cualquier coche que se hubiera quedado tirado en mitad de la carretera en medio de una nevada como la de aquel momento.
Vivíamos en el norte del estado de Idaho, al pie de la cordillera Clearwater de las Montañas Rocosas. Esa región tenía todos los requisitos deseados por mi familia. Era un lugar hermoso, lleno de verde y de vida u osos, diría Emett, gracias al río Clearwater. El cielo solía estar cubierto la mayor parte del año y cada dos por tres llovía a cántaros. Las tormentas en invierno eran brutales y a veces, incluso llegaban a suspenderse las clases.
Poco a poco se había ido solucionando el atasco en la salida y pudimos entrar en la carretera. Le di la mano a Jacob e hice uso de mi don. Siempre que viniera él a buscarme al instituto, no me importaba quedarme sin coche.
'Siempre que quieras, vendré yo a recogerte.' – Prometió haciendo relucir sus blancos dientes. Me encantaba la manera en que contrastaban con su piel oscura. – '¿Cómo te ha ido el día?'
Estaba tan ocupada en sonreír como una tonta por su culpa, embobada mirando su atractiva cara, que tardé unos segundos en procesar la información. La quinta vez que mi parte racional me repitió la pregunta pude contestar:
'¡Bien! ¡Muy bien!'
Jake dejó de mirar a la carretera para clavar su mirada en la mía. Mi respuesta tan convincente y rápida me había delatado. Me mordí el labio. No le di tiempo a que me preguntara, ya sabía lo que me iba a decir.
'En cuanto lleguemos a la tienda y aparquemos te lo enseño.' – Le prometí y después bufé. – 'Resumiéndolo, podemos decir que soy idiota.'
'Nessie, no eres idiota.' – Respondió él poniendo los ojos en blanco. – 'Si tú eres idiota, dime por favor como quieres que llame a Rosalie…Aunque decirle idiota a la rubia es quedarse corto…'
'Debería evitar la sangre y me las apaño para romperle la nariz a un imbécil adrede. Casi me tiro a por él.' – Le expliqué haciendo oídos sordos de lo que decía sobre mi tía. – '¿Soy idiota o no soy idiota?'
'Soy un licántropo y vivo en una casa llena de vampiros.'
Jacob y yo nos miramos fijamente. Al final su respuesta me hizo estallar en carcajadas. Jacob trató de mantenerse serio, pero solo lo consiguió durante un fugaz momento, pues acabó riéndose también. Pasó un brazo por encima de mis hombros y yo entrelacé mi mano con la de él. Apoyé la cabeza en su hombro mientras él conducía. Era imposible no sentirme bien si Jake estaba a mi lado.
Llegamos al pueblo de al lado al cabo de una media hora larga por culpa de la tormenta de nieve. Quizás hubiéramos llegado antes si hubiéramos ido corriendo. Nos quedamos en el coche mientras le daba una detallada película de mi día a Jacob. O me lo pareció a mí o soltó un gruñido cuando le mostré el abrazo que me había dado Joe. Sigue soñando, Nessie, no son celos. Seguro que solo le ha molestado lo que ha oído decir a Joe que Lange decía en el vestuario. No me demoré en los partidops de voley, sino que fui directamente al grano.
'¡Esa es mi Nessie!' – Exclamó cuando le mostré el momento del pelotazo y me revolvió el cabello al añadir. – 'No confundas lo de pasar desapercibida con dejar que te vacilen. Ese tío se merecía un pelotazo y algo más. Si se le ocurre decirte cualquier otra cosa, me pasaré a hacerle una visita.' – Concluyó sonriendo divertido. – 'Seguro que conmigo al lado no se atreve a responderte. ¡Ja!'
'Jake…' – Murmuré rodando los ojos.
'¿Qué pasa, pequeña?' – Preguntó haciéndose el inocente.
'Nada.' – Me puse algo seria. – '¿Cómo crees que se van a tomar en casa lo de la discoteca?' – Tenía un poco de miedo a la reacción de Edward.
'Yo de ti no pondría la mesa nueva de Esme al alcance del señor pataletas hasta que se lo hayas dicho.' – Rió divertido y yo le mostré a mi padre rompiendo la mesa. – 'Por eso mismo te lo digo. Bella es muy tolerante, así que no creo que haya problema por su parte.' – Se encogió de hombros, pero yo no las tenía todas conmigo. – 'Si no estás muy segura, siempre puedes esperar a que regrese Jasper y que te eche una mano con tu padre.'
Me llevé las manos a la cabeza y se me abrieron los ojos. ¡No! ¡No! ¿¡Cómo no había caído en ello!? Jake me cogió por los hombros y me zarandeó levemente.
'¿Nessie?' – Me llamó asustado. - '¿Qué pasa?'
Debía estar tan blanca como mi familia y con razón. Bajé las manos y farfullé:
'Alice…'
Mi tía volvía el sábado por la mañana. En cuanto se enterara de que iba a ir por la noche a una discoteca, iba a convertir aquel día en un infierno. Maldito duendecillo obsesionado con la moda. Jake dejó caer la espalda contra el asiento y el coche entero se movió. Lo oí respirar profundamente mientras se recuperaba del susto que acababa de darle.
'Exagerada.' – Espetó.
'Yo sé de otro que ha reaccionado exageradamente.' – Repliqué.- 'Oh, mierda… ¡No me acordaba de Alice!' – Gemí.
Me cogí el puente de la nariz con el dedo índice y pulgar. Un gesto que había adoptado de mi padre en situaciones de extremo estrés, como era aquella. Hoy a Jake reírse por lo bajini y le dirigí una mirada furibunda. Acababa de entender porque me había puesto así.
'Trataré de protegerte.' – Prometió poniéndose serio al mirarlo yo tan mal.
'Fracasarás. No tengo escapatoria. ¿Tú has oído lo que ha dicho Alice está mañana cuando llamó?'
'Podemos fugarnos los dos juntos.'
¿Fugarnos? Por la expresión de Jake pude ver que hablaba en serio. Mi corazón comenzó su propia fiesta como si fuera un tambor. Me ahorré contestarle una cursilada como "Contigo me iría al fin del mundo", pero lo hubiera hecho de buena gana. El calor subió por mi cuerpo hasta teñirme las mejillas de rojo. De repente, su mirada pesaba más que cualquier otra cosa y tuve que desviar la mía. Jake levantó mi barbilla y me escudriñó con los ojos. Arqueó uan ceja, confuso.
'Eh...C-creo que tendremos que fugarnos y regresar solo una hora antes de que me pasen a buscar mis amigas.' – Le dije, tratando de mantener la compostura. – 'Soy capaz de sobrevivir a una hora de tortura con Alice, pero no más.'
'¿Nos vamos a nuestro sitio de siempre?' – Sugirió Jake.
'Prefiero buscar otro sitio distinto. Alice irá a buscarme allí en primer lugar.'
'Seguro.' – Coincidió él. – 'Iremos un buen rato por el río para que no pueda rastrearnos.'
Jacob rió orgulloso cuando volví a abrazarle y le besé en la mejilla.
'Esto, Nessie…' – Susurró Jacob separándome lo justo de él como para poder mirarnos a los ojos. Me sonrió con tristeza y yo fruncí el ceño en respuesta. – 'Van a venir los chupasangres de Irlanda la semana que viene. Alice llamó después de que te dejáramos en el instituto para avisar a Carlisle.'
La alegría fue desapareciendo para dar paso a la tristeza y la ansiedad, conforme iba entendiendo lo que me quería decir Jake. Me cogió el rostro con las manos cuando me puse seria. Su voz también fue perdiendo el tono alegre y divertido de siempre.
'Aprovecharé para bajar a La Push.' – Anunció con voz hosca.
'Iré contigo.'
Jacob me dedicó una débil sonrisa, pues sabía que no era posible ya que en gran parte los Irlandeses venían a verme a mí. Me soltó la cara. Además, era toda una desfachatez no recibir a los Irlandeses con la familia al completo, después de la incondicional ayuda que nos prestaron años atrás. Me crucé de brazos y me recliné en el asiento. Me tomé unos segundos para meditar e intentar tomármelo bien…
¿Bien lejos de Jacob? Imposible. Me reventaba estar separada de Jake. Le echaba tanto de menos y me entristecía tanto que me pasaba todo el día callada o llorando. Cuando Jake se iba, era como si las tinieblas se cernieran sobre mí. Como si el sol desapareciera. A pesar de mi alta temperatura, sentía frío. Jacob se llevaba con él una mitad de mi alma. De mi corazón. Y costaba seguir viviendo lejos de él. Era duro y dolía mucho.
'¿Por cuánto tiempo?' – Pregunté con un hilo de voz.
'Será poco. Una semana solamente.' – A mí no me parecía poco, pero no dije nada. Jake parecía tan afligido como yo. – 'El día de Navidad estaré aquí con tu regalo.' – Me prometió con aquella magnífica sonrisa suya.
Clavé mi mirada en la suya y me aguanté las ganas de llorar. Jake se dio cuenta y me envolvió con sus fuertes brazos. Limpió mis lágrimas cuando cayeron por mis mejillas y me besó en los párpados. Nos quedamos un largo rato abrazados y en silencio.
'¿Por qué me duele tanto separarme de ti?' – Susurré.- 'No me siento tan mal cuando mamá y papá hacen uno de sus viajes o cuando a Rose le da por irse a vivir un tiempo a solas con Emmett…' – Suspiré y yo misma pude darme una respuesta. No estás perdidamente enamorada de ellos. Ahí lo tienes, aunque parezca una locura.
Me sorprendió la voz profunda con la que habló Jake a la vez que me miraba a los ojos.
'Tú y yo somos como una sola persona, pequeña.'
Sonreí y puse mi mano sobre una de las suyas, que volvían a sostener mi rostro. Giré mi cara para besarle la palma.
'Te quiero Jake.'
'Yo también te quiero, Nessie.'
Por supuesto, esas palabras no tenían el mismo significado para mí que para Jacob y aunque en otras ocasiones eso me dolía, esta vez me bastaba.
'Eh, Nessie, cariño.' – Murmuró de repente Jacob mirando el reloj digital del coche. – 'La mesa no se va a comprar sola y solo tenemos hasta las nueve, antes de que tu padre y la Barbie decidan darme caza.' – Dijo con sorna. – 'Y puesto que solo me queda un mes de vida, porque me vas a obligar a contarte eso tan chungo, desearía poder despedirme de Billy y la manada antes de que muera.'
'Jake, no digas chorradas.' – Le di un suave puñetazo.- 'Dudo que sea para tanto.'
Salimos del coche y otra vez, justo antes de que me diera tiempo a cerrar la puerta, ahí estaba Jake para cerrarla. Le enseñé los dientes y le gruñí. Él solo cerró la puerta y me pasó uno de sus brazos por encima de mis hombros.
'Entiéndelo, cariño.' – Dijo riendo burlón. Volvió a besarme la cabeza. – 'Tengo suficiente con arreglar esa puerta.'
'Vuelve a hacer algún comentario sobre lo que hice y te prometo que vas a tener trabajo hasta el año que viene después de cómo va a quedar tu coche.'
'Vale, vale.'
La tienda de antigüedades le hubiera encantado a Esme. Tardamos poco en decidir qué mesa llevarnos, pues tanto a mí como a Jake nos gustó una primera mesa de cuatro patas que vimos. Era de madera oscura y tenía tallada hermosas enredaderas por los bordes y las patas. Estuvimos un rato más dando vueltas por la tienda, mirando aquí y allá y toqueteando sin que nos viera la dependienta. Decidí llevarle a Rosalie una fina pulsera que me costó una barbaridad de dinero según Jake, pero que era preciosa. También compré un libro antiguo con las cubiertas de cuero gastadas, ribeteado de cenefas doradas. En realidad el libro estaba hueco y tenía la función de un pequeño cofre. A Bella le va a encantar. Estaba contentísima con mis compras. Empezaba a cogerle el gustillo. Jacob tuvo que sacarme a rastras de la tienda cuando la dependienta se ofreció en mostrarme una pieza de colección. Me estaba dando la vena compradora compulsiva de Alice y al paso que iba, la tarjeta de crédito iba quedarse en números rojos. No le compré nada a Alice porque me lo tiraría a la cabeza si llegaba a saber que era de anticuario. Ella es más chic.
Regresamos a casa comentando sobre la última vez que Jake, mamá, papá y yo estuvimos en Forks visitando a Charlie, Billy y la manada. Apenas hacía un mes, pues solíamos ir a menudo, siempre que podíamos combinar los estudios de Bella, los de Edward y los míos para que no nos afectaran a ninguno de los tres. Llamé a mi madre cuando faltaba un poco para las nueve, para decirles que estábamos a punto de llegar. Me sorprendió el tono de voz cansado de Bella y todo el barullo que se oía de fondo, lleno de risas y alegres conversaciones.
'¿Qué era todo ese jaleo?' – Preguntó Jake cuando colgué.
'Ni idea.' – Me encogí de hombros. – 'Tampoco tardaremos en enterarnos.
Al llegar pudimos ver que la nieve no había cuajado allí. Solo la cima de las montañas estaban blancas. Jacob condujo el coche hasta el garaje y le dio a uno de los botones de la llave para que se levantara la puerta metálica. Me extrañó que todos los coches estuvieran tan apretujados en el garaje. Me di cuenta de que los habían movido.
'¿Qué han hecho?' – Preguntó Jake tan extrañado como yo.
Uno por uno fui mirando los distintos coches de mi familia.
'No…' – Tragué saliva al ver ese coche. – '¡No! ¡No!'
Apoyé la cabeza en el asiento y miré al techo. No quería verlo... ¿¡Pero cómo confundirlo con ese color tan chillón!? Nessie, no pierdas la calma. Arrugué la nariz y olisqueé con mucho cuidado el aroma del garaje para captar su efluvio. Oh, no…
'Jake…' – Susurré con la voz ahogada. – 'Dime por favor que no hay un Porsche amarillo en el garaje.'
Chillé cuando Alice saltó sobre el capó del coche de Jake y pegó su cara al cristal.
'¡Nessie!' - Chilló emocionada.
Una fracción de segundo después mi tía se había colado con nosotros en el coche. Hasta que no vi que Alice estaba ocupando el asiento del copiloto, no me di cuenta de que yo me había encaramado a Jacob al gritar. Alice me hizo un mohín:
'¿Es esa forma de recibir a tu tía?'
'¿¡Pero tú no volvías mañana!?' – Grité.
'¿Y tú te crees que con solo un par de horas iba a poder arreglarte para ir a la discoteca?' – Bufó Alice indignada. – '¡Ni si quiera sé qué te vas a poner!' - Lo dijo como si fuera culpa de alguien. - 'Te he comprado tanta ropa en París… ¡Estoy deseando que la veas! ¡Vas a estar preciosa! ¡Todos esos humanos van a babear por ti! Oye, Nessie, ¿si te dijera de llevarte una mochila y a mitad de la noche cambiarte la ropa en el lavabo, te parecería muy exagerado?' – Alice no oyó mi negativa, pues continuó parloteando como un loro hasta que se detuvo y se puso seria. – 'Por cierto, Edward está un poco mosca con eso de que vayas a ir a una discoteca, pero lo tengo todo bajo control.' – Se rió con aquella risa encantadora. – 'Mejor dicho, Jazz lo tiene bajo control.'
'¡¡SE LO HAS DICHO A PAPÁ!!' – Grité aún más alterada que antes. – '¿¡ESTAS LOCA!?'
'Por eso la encerraron en un loquero cuando era humana.' – Se mofó Jacob. – 'Creía que ya lo sabías, Nessie.'
'Yo también me alegro de verte, saco de pulgas.' - Respondió Alice.
Jake y Alice se chocaron la mano, saludándose a su manera. Escondí la cabeza en el pecho de Jacob.
'Edward me va a matar.' – Murmuré.
'No. Solo te va a echar un poco la bronca.' – Alice me guiñó un ojo. – 'Lo he visto.'
'¡NO ME DIGAS!'
Me sentí extraña cuando una súbita oleada de calma me invadió, borrando cualquier emoción de ansiedad. Vi a mi tío Jasper entrar en el garaje seguido de toda mi familia. Tragué saliva al ver la expresión de mi muy enfadado padre. El terrorífico Edward. Rosalie y Emmett empezaron a reírse como dos histéricos al ver mi cara y Esme les cortó con una regañina. Carlisle le aconsejó a mi padre que se lo tomara con calma. No tardé ni dos segundos en saltar a los brazos de mi madre en busca de protección.
¡¡Hola!!
Ahora sí, ya está toda la familia Cullen al completo. En el próximo capítulo: Nessie yéndose de marcha.
¡Muchísimas gracias por los reviews! ¡Besitos!
Eneida
