VIII
La adrenalina fluía por mis venas en torrentes descontrolados. Mis sentidos nunca habían sido tan finos, ni siquiera en mis muchas cacerías por el bosque. Nunca había percibido mi alrededor con tanta intensidad y claridad como entonces. Era tal mi tensión, que un simple movimiento de Danny, que caminaba empujado por mis firmes brazos anclados a su cintura, podía hacerme saltar y liberar el rugido atronador que estaba conteniendo.
'Nessie, ¿qué te pasa?' – Exigió Danny, al que había conseguido alterar con mi comportamiento.
No le pude responder por miedo a gruñir en vez de hablar. El Volkswagen de Jacob estaba a escasos metros de nosotros. Solo tenía que meterle y salir pitando de allí. Era consciente de que una vez mezclados entre los demás humanos, el vampiro no se atrevería a atacarnos por no romper las normas. Se marcharía en busca de cualquier otro humano que pasara por el lugar equivocado, en el momento equivocado.
'Mierda.' – Masculló Danny y le noté hacer el intento de pararse.
Los tipos de antes salieron de uno de los pasillos de coches aparcados poniéndose a la vista de Danny. Emitieron estruendosas carcajadas al vernos. Lo que faltaba. No llegaríamos al Volskwagen sin cruzárnoslos, pero eso era lo que menos me preocupaba en aquel momento.
'Sigue caminando. Mira al frente y no contestes a nada que te digan.' – Le ordené entre dientes. – 'Haz como si no estuvieran y métete en el coche. ¿Me has entendido?'
'Nessie no tengas miedo. No nos harán nada.'
No soy yo la que tiene que tener miedo, Danny. Me guardé esa carcajada que me provocó su comentario para otro momento en el que no tuviera que preocuparme de que un vampiro se nos echara encima. Mi capacitada mente estaba trabajando todas las posibilidades de lo que podía llegar a ocurrir y buscando soluciones al respecto. Ojalá fuera Alice.
Me parecía más lógico que el vampiro fuera a por el grupo de cuatro humanos, pues su olor debía atraerle más que no el de un humano y medio. En el caso de que fuera a por los tipos, ¿qué debía hacer? ¿Salvarles? Ni de broma. Si el vampiro iba a por ellos debía sacar a Danny de allí inmediatamente, antes de que decidiera zamparse el pack entero de humanos que había en el aparcamiento.
En el caso de que se decidiera por Danny, podría protegerle sin problemas. ¿No? Claro que ya nunca más sería yo algo humano a los ojos de Danny. La fuerza inhumana, los afilaos dientes, la velocidad… ¿Qué mentira taparía eso? Ninguna. Solo lo explicaría la verdad. Y la verdad no estaba al alcance de mi amigo. Me relajaba saber que tenía la fuerza suficiente para pelear con un vampiro el rato que Danny podía tardar en ponerse a salvo. Siempre que no lo dé por quedarse y hacerse el héroe… Bufé exasperada. Tal y como se había comportado esa noche, tenía toda la pinta de que Danny haría cualquier cosa menos lo más prudente: salir corriendo. Probablemente necesitará volver a volar como en el instituto. Intenté analizar cómo podría desarrollarse ese período de lucha, pero no fui capaz de imaginar mucho. El tiempo y la inexperiencia serían un punto a mi contra, claramente. Además, mis habilidades vampíricas estaban más limitadas por mi parte humana. No vamos bien, Nessie, nada bien. Me hizo sentir insegura no poder imaginarme cómo iría todo, no podía decidir cómo actuar.
Una parte de mi mente, la que controlaba al grupo de humanos, me avisó de que estábamos a punto de cruzarnos con ellos y mis oídos llegaron a captar varios comentarios subidos de tono sobre mí y amenazas para Danny. Uno de ellos rasgaba el aire haciendo girar una cadena. Estúpidos idiotas. Solo me van a complicar que ponga a salvo a Danny. Les dirigí una mirada furiosa y curvé mis labios mostrando un pelín mi perfecta y aterradora dentadura.
Por otra parte, me sentía algo inquieta y no se debía del todo a la delicada situación. Estaba casi segura de que el vampiro también debía sentir la misma inquietud. ¿Qué pensaría de mí? Yo, que desprendo un olor medio humano y medio vampiro. Era difícil sorprender a un vampiro, que en sus muchos siglos de experiencia debería haber visto de todo. Pero dudaba que se hubiera encontrado con alguien como yo alguna vez y seguramente sintiera curiosidad por mí. ¿Se habría dado cuenta ya de cómo mi corazón bombeaba? ¿De la sangre en mis venas? ¿De que eso no tenía sentido si yo desprendía un olor muy parecido al de un vampiro? De que yo también podía ser una…Me detuve y Danny se tropezó. La realidad fue como un bofetón. Yo también puedo ser su presa.
Lejos de la protección de mi familia y de Jake, me di cuenta de que yo también era vulnerable. Traté de mantener la cabeza fría, de permanecer serena y que no me diera un ataque de pánico. Calma. Yo también soy un depredador. Solo tengo que leer sus movimientos. Echaría todo a perder si me encontraba embotada por el miedo. Mi instinto de supervivencia afloró, dominando al temor.
En un segundo todo se hizo más próximo: Danny se detuvo conmigo, los tipos de la discoteca se pararon frente a nosotros…y el vampiro saltó con elegancia y sigilo hasta la única farola que nos iluminaba. La luz apenas tintineó con su peso. Dirigí la mirada a la farola, pero la luz de la bombilla lo mantenía a él en la sombra y a nosotros iluminados. Envidié como nunca el don de mi padre. ¿Quién sería su presa?
Lo teníamos encima y nadie, salvo yo, se había dado cuenta. Va a atacar. Sentí la cruda realidad muy cerca y me recorrió la espalda un escalofrío. Me agazapé y me puse delante de Danny, obligándole a retroceder hacia atrás poco a poco. Mis ojos, ya fuera, de la luz se adaptaron a la oscuridad y la silueta de el vampiro se fue definiendo poco a poco. Vaya… Y a pesar de todo, de mi tensión, de la extrema situación y del peligro no pude evitar sentirme fascinada por él. Era un vampiro hermoso. El rostro, tan bello y tan inmaculadamente pálido y perfecto, delataba su naturaleza inhumana. El cabello, un poco largo y negro como la noche, lo llevaba cuidadosamente peinado. Me atrapó su mirada intensa y peligrosa: escarlata. Era alto y ligero, pero los músculos se le marcaban bajo una ropa que consideré demasiado moderna para un vampiro nómada. Se movió hasta el extremo de la curvada farola caminando tranquilamente, haciendo tintinear otra vez la luz. Ya viene.
'¡Nessie suéltame!' – Bramaba Danny tratando de empujarme sin éxito. – '¡Nessie!'
'Sí Nessie, suelta a tu chico…' – Oía decir al del tatuaje mientras movía la cadena peligrosamente. – '…cuando acabemos con él, podremos divertirnos contigo. Vamos, preciosidad, no lo pongas más difícil.'
'Sabes que a ti no queremos hacerte daño, guapa. Deja que el imbécil de tu novio intente acercarse.'
'Eh tíos, dejadlos en paz. La chica no es de fiar.' – Comentó otro con voz trémula. – '¡Le ha roto el brazo a Peter!'
'¡No seas gilipollas!' – Le recriminó el del tatuaje. – '¿Qué te crees que es Catwoman o algo así?' – Me señaló. – '¡Solo se está haciendo la lista con esa pose de gata!'
El vampiro me dedicó una sonrisa y se agazapó sin apartar su mirada de la mía.
'¡Vas a ver como es una niñata como otra cualquiera!' – Chilló el del tatuaje.
'¡Nessie ponte detrás de mí!'
Me agazapé aún más y tensé todos los músculos de mi cuerpo, lista para atacar.
'¡Nessie!' – Gritaba Danny con ansiedad.
El vampiro se lanzó hacia abajo. El del tatuaje lanzó la cadena. Danny volvió a gritar mi nombre. En menos de un fugaz segundo comenzó y acabó:
Empujé a Danny hacia atrás, saltando a la vez hacia un lado. La cadena del tipo impactó contra uno de los coches haciendo saltar la alarma. Busqué al vampiro con urgencia y le encontré. Llegué a ver como el del tatuaje sonreía un instante antes de que el vampiro se le echara encima estampándolo brutalmente contra otro coche, aboyando la carrocería y destrozando los cristales. La columna del tipo se partió contra la carrocería del coche en un chasquido estremecedor. Ahogué una exclamación de horror. Entre el griterío de los otros tipos, un segundo golpe llamó mi atención. Era Danny, que acababa de caer en la acera. Se me revolvió el estómago al ver que no se levantaba, pero era más importante vigilar al vampiro que no ir en su ayuda. Me agazapé y esperé.
Los que iban con el del tatuaje callaron cuando el vampiro se alzó hacia ellos, imponente. Por un momento creí que iba a matarles también, pero cuando ellos salieron corriendo dando alaridos, él no se movió. Solo se giró poco a poco hacia nosotros. Imaginé quién era la presa.
¡Danny! Salté inmediatamente hacia mi amigo, ansiosa por tocarle, cogerle y salir de allí, pero un borrón oscuro se interpuso en mi camino. Era él. Contemplé con horror como el vampiro me adelantaba. Directo a Danny. Sin pensarlo ni un momento, agarré al vampiro del brazo y tiré de él al tiempo que le soltaba un atronador rugido de advertencia. El vampiro me miró desconcertado y saltó en dirección opuesta, alejándose. Compuso una mueca de frustración y luego me sonrió amablemente mostrando una perfecta hilera de dientes blancos y puntiagudos.
'No pretendía arrebatarte tu caza.' – Me fascinó su voz, cálida y sensual, tanto como lo había hecho su aspecto.
Alzó los brazos con la palma de las manos hacia mí, pidiendo calma o paz. Gruñí, recelosa. Estaba segura de que solo era una treta para volver a lanzarse hacia mi amigo.
'No te acerques.' – Ordené.
Inspiré con el propósito de lanzar después otro rugido salvaje, pero me quedé en la inspiración. Olí la sangre humana. Ladeé ligeramente la cabeza y me di cuenta de que era la sangre de Danny. Un hilo de aquel líquido rojizo le resbalaba por la frente como consecuencia del impacto. Me ardió la garganta, pero me obligué a prestar atención al vampiro. Mi instinto de supervivencia lo consideraba de mayor importancia que la sed. Temí que el olor de la sangre volviera loco al vampiro, pero el apuesto vampiro no pareció darse cuenta de que había un humano sangrando, pues simplemente ensanchó su sonrisa. Sacudió la cabeza como si no se creyera lo que estaba ocurriendo.
'No eres humana…' – Reflexionó en voz alta.
Gruñí quedamente intentando sonar peligrosa para que diera media vuelta. Todo sería más fácil si pensaba que era un vampiro.
'Pero tampoco eres como yo…' – Susurró el vampiro para sí mismo, confundido. – 'No puede ser…'
No apartó los ojos de mí, intentando desentrañar el misterio. De repente, esos ojos color borgoña se abrieron más y brillaron fascinados, como si hubiera descubierto algo extraordinario. Al instante compuso una mueca de disgusto y me pareció que acababa de descartar la teoría que acababa de pensar.
'Lo más fácil será comprobarlo por mí mismo.' – Resolvió convencido.
Un cambio ligero en la posición del vampiro me alertó. Reconocí esa mirada de resolución, ávida y codiciosa. Vuelve a atacar. Se agazapó un segundo antes de saltar directo hacia mí.
Al principio creí que iba a por Danny, que finalmente él había sucumbido a la llamada de la sangre humana. Pero cuando me agarró por los hombros, hundiendo sus poderosos dedos en mi carne y levantándome del suelo, supe que iba a por mí.
Jamás en mi vida había luchado contra nadie. Nunca antes me había visto en la necesidad de atacar a otro vampiro para defender mi vida. Estaba aterrorizada, pues no sabía qué hacer o cómo reaccionar. Me permití gritar de dolor la fracción de segundo antes de comprender que debía defenderme como fuera si no quería morir. Igual que hacían mis presas.
Un rugido salvaje sustituyó mi voz. Alargué ambas manos y conseguí arañarle el pecho.
Chocamos contra la pared de la fábrica, abriendo un boquete por el que nos colamos y un grueso pilar detuvo nuestro avance al chocar mi espalda contra el. En el momento en que traté de morderle me asestó un puñetazo en la cara.
El vampiro me sujetó por el cuello y me escudriñó con los ojos.
'Es increíble…' – Sus ojos color borgoña se clavaron en los míos con fascinación. – 'Eres lo último que esperaba…'
Aún estando en estado de shock, por los golpes, por el dolor, por la manera brutal en que me estaba tratando en vez de hincar sus dientes y beberse mi sangre, rugí salvajemente sacando toda la furia y el miedo en aquel gruñido que me desgarró el pecho. Gotitas minúsculas salieron disparadas de mi boca. No… Se me cortó la respiración cuando el rostro inmaculado del vampiro se manchó de mi sangre. El vampiro encajó la mandíbula fuertemente y abrió los ojos desmesuradamente.
Comprendí que acababa de sentenciarme a muerte. Se me doblaron las rodillas y mis brazos cayeron a ambos lados de mi cuerpo. La pulserita de Jacob que tenía desde bien pequeña tintineó cuando mi muñeca chocó contra mi cuerpo. Oh, Jake…No pude reprimir las lágrimas. Me pareció muy injusto que fuera a morir ahora que por fin Jacob y yo estábamos juntos, me pareció cruel porque había discutido con mi padre y Rosalie, me dio rabia porque estaba a punto de arruinar la lucha de mi madre en sus últimos días de ser humana. Y no quería separarme de Alice, Jasper, Emmett, Carlisle y Esme. No cuando desde pequeña me habían dicho que tenía toda la eternidad por delante.
Clavé mis manos en las suyas, decidida a jugarme la última carta. Usé mi don para lanzarle una aterradora amenaza de lo que iban a hacerle mi familia, mi lobo y su manada y mis otros amigos vampiros si me mataba.
El vampiro soltó una exclamación de asombro y se alejó de mí de un salto. Achicó sus ojos una vez más, quizás sin comprender que había sido aquella sucesión de visiones o quizás asustado por la amenaza, por los lobos gigantescos. Después…se fue.
No sé cuanto tiempo tardé en comprender que el vampiro se había marchado. Me abracé el cuerpo dolorido y resbalé por la columna hasta el suelo, temblando como nunca y respirando forzosamente. Comencé a llorar sonoramente hasta que el sonido de una sirena me recordó que Danny estaba tirado en medio del aparcamiento, herido. Me obligué a abandonar la fábrica e ir a su encuentro.
Tenía los sentidos adormecidos y la voluntad casi anulada. Mi cerebro funcionaba a trompicones, guiándome en lo que debía hacer. La sangre, que llenaba mi boca, me inmunizó contra el olor de la sangre de Danny. Tapé la herida de la cabeza de mi amigo con mis propias manos para cortar la hemorragia, como recordaba que Carlilse me había dicho una vez. Busqué el móvil de Danny en el bolsillo de su pantalón para llamar a Sylvie, pues ignoraba donde habría ido a caer el mío. Mi cerebro inventó fácilmente una mentira digna de mi padre para explicar lo sucedido. Fue fácil decirle a la policía lo que había ocurrido con aquel conductor borracho que casi nos había atropellado a Danny y a mí y que se había llevado por delante al del tatuaje. No tuve que fingir mi estado alterado. Me ahorré un examen médico alegando que mi padre era doctor y me dejaron marchar al comprobar que Carlisle Cullen era efectivamente médico y que yo me sostenía perfectamente sobre mis piernas. Llevaron a Danny al hospital y Kelly se fue en la ambulancia también. Sylvie me abrazó llorando cuando dije que yo necesitaba regresar a casa, pero me dejó marchar por mi semblante abatido al prometerle que la llamaría en un par de horas. Luke llevó a Sylvie y a Joe al hospital de Salt Lake City. Esperarían allí a los padres de Danny, a los que ya había avisado la policía y que estaban de camino. Me las había arreglado para que no avisaran a los míos.
Había amanecido cuando llegué a casa. No me molesté en meter el coche en el garaje. Anhelaba el tacto frío de mi familia en mi cuerpo dolorido. Necesitaba la calidez de Jacob para quitarme aquellos temblores que sacudían mi cuerpo por culpa del miedo. Seguía en estado de shock. La calma en la que mi mente estaba sumida me asustaba, pero sabía que solo me hacía falta ver un rostro familiar y volver a sentirme protegida y a salvo para derrumbarme como en la fábrica. Seguía tensa y había tenido que hacer un verdadero esfuerzo para no romper el volante del Volkswagen con mis manos. Caminé a paso excesivamente lento por el caminito de tierra. Subí los tres escalones del porche y cuando fui a abrir la puerta, esta se abrió sola. Como siempre, ahí estaba Edward.
'¿Nessie?'
Sonreí al ver a mi padre y los ojos se me llenaron de lágrimas. Me abrazó antes de que pudiera siquiera pensarlo y una vez entre sus brazos, me sentí protegida y a salvo.
'¿Cielo?'
No fue hasta escuchar la voz de mi madre cuando me derrumbé. Se armó un revuelo impresionante en casa cuando comencé a llorar desconsoladamente, temblando sin ningún control. Mi cuerpo se sacudía en espasmos convulsivos entre los brazos de mi padre.
'Nessie, cariño, ¿qué te pasa?' – Me suplicó Bella con la voz teñida de preocupación. Fui incapaz de responder y ella me cogió la mano y la apoyó en su mejilla. Tampoco pude decirle nada de aquella manera. – '¡Edward! ¿Qué le pasa?' – Gritó histérica.
'¡No lo sé! ¡No hay nada en su mente!' – Le oí chillar y reconocí el miedo en su voz. – '¡CARLISLE! ¡JASPER!' – Bramó.
Edward me alzó y yo enrollé las piernas alrededor de su cintura y hundí la cabeza en su pecho, llorando contra él. Oí a Rosalie y a Esme a mí alrededor, llamándome tan asustadas como mi madre, preguntándome que me ocurría.
'Nessie por favor…' – Suplicó mi tía cogiéndome una mano y poniéndosela en la cara. – 'Dinos que te pasa, cariño.'
'Voy a llamar a Jake.' – Emmett se precipitó al bosque.
Me puse aún peor al saber que Jake no estaba allí. Edward, asustado por mi reacción, nos metió dentro de la casa llamando a Carlisle y a Jasper con urgencia. Les oí venir desde distintas partes de la casa, a ellos dos y a Alice.
'¡Nessie!' – La voz de Alice estaba teñida de angustia. – '¿¡Qué no he visto!?'
'Nessie, cielo…' – Bella acarició mi mejilla, pero retiró la mano inmediatamente. Se quedó en silencio un segundo antes de gritar: - '¡Está sangrando!'
Esme acudió a mi madre y ella la abrazó. Rosalie se precipitó hacia mí, pero mi padre nos giró a ambos dándole la espalda.
'Guarda la distancia.' – Exigió.
'¡No le voy a atacar!' – Siseó mi tía realmente dolida. – '¿¡Quién te crees que soy, Edward!?'
'¡Calmaos todos!' – Pidió la tranquila pero autoritaria voz de Carlisle. – 'Jasper, por favor.'
Agradecí la intervención de Jasper, pues me parecía imposible parar por mi misma y estaba sintiéndome realmente culpable por lo que estaba sufriendo mi familia. Llorando débilmente apoyé la mano en la mejilla de mi padre y esta vez fui capaz de mostrarle lo que había ocurrido, antes de que todo se volviera negro.
Desperté bruscamente saltando. Siseé al no reconocer el lugar y me agazapé. Me aterrorizó la idea de continuar en la fábrica con el vampiro al acecho. Me encontraba desorientada y asustada. Fue un alivio escuchar su voz:
'Nessie, tranquila. Estás a salvo.'
Busqué inmediatamente de donde provenía esa conocida voz, sin relajar mi postura. Jacob estaba de pié con una mano tendida hacia mí. A su lado, mi madre me miraba con una expresión de dolor que consiguió revolverme el estómago. Sentí algo blandito y suave bajo mis pies y me di cuenta de que estaba sobre una cama blanca enorme. El olor a pino, tan familiar, me dio una pista. Reconocí la habitación de Jake al ver el inmenso balcón que daba al bosque y los muebles de madera oscura. Me quedé sin habitación anoche. Recordé.
'Cariño tranquilízate.' – Susurró la agradable voz de mi madre en un tono lento y cauto. – 'Estás en casa. Nadie te va a hacer daño.'
Jacob encajó la mandíbula y se desplomó en la cama. Sentado en el borde, ocultó la cara entre las manos. Abandoné mi postura defensiva y abracé a Jake por la espalda para consolarle. Apoyé la barbilla en su hombro y miré a mi madre. Bella se adelantó para acariciarme la mejilla con una sonrisa tierna. Besé su mano.
'Estoy bien.' – Aseguré con una sonrisa cansada. – 'Lamento mi reacción, mamá. No pretendía asustaros.' – Suspiré. – 'Ha sido algo instintivo, pero ya pasó.'
Bella parpadeó repetidamente y emitió un sollozo ahogado. Solté a Jake y salté de la cama para abrazar a mi madre, sabiendo que estaba llorando a su manera. La puerta de la habitación se abrió y Esme entró acompañada de Carlisle. Les sonreí con verdadera alegría, incapaz de ocultar mi alivio. Estoy en casa. Esme se adelantó y nos abrazó a las dos.
'Nessie, ¿cómo te encuentras?' – Preguntó Carlilse correspondiendo a mi sonrisa.
'Mucho mejor que…' – Me giré hacia la mesita de Jake para ver la hora.
'Te has pasado casi un día entero durmiendo.' – Susurró Esme acariciándome el cabello.
'Fue demasiado.' – Respondí. – 'No sé ni como conseguí conducir hasta casa si os soy sincera. Supongo que no me derrumbé hasta que me vi enteramente a salvo.'
'Por favor, dejadme examinar a Nessie.'
Bella y Esme se apartaron para dar paso a Carlisle. Fui incapaz de contenerme y el abracé fuertemente. Mi abuelo me acarició la espalda y me besó en la frente. Después me senté en la cama y agarré una de las grandotas manos de Jacob y la entrelacé con la mía. Le pedí que se animara con mi don, pero Jake no varió su postura y continuó mirando al suelo, sosteniendo su frente con la otra mano. Esto me va a llevar un tiempo. Rodé los ojos y dejé que Carlisle hiciera su trabajo.
'Papá os puso al tanto.' – Afirmé.
'De todo lo que te hizo ese…' – La última palabrota de Bella se mezcló con un siseó.
Traté de averiguar en que lugar de la casa se encontraba mi padre, pero no oí a nadie más en toda la casa. Desconcertada miré a Esme y a Bella.
'¿Dónde está todo el mundo?'
Esme suspiró y compuso una mueca de desagrado. Carlisle tocó mis costillas. Contuve el quejido de dolor justo a tiempo, pero no pude engañar a nadie. Bella encajó la mandíbula fuertemente y Esme mostró en un segundo toda la preocupación que debía haber estado ocultando.
'Carlisle…'
'Solo fue el impacto contra la columna. No tiene ningún hueso roto, amor.' – Le respondió el médico a su esposa en un tono suave y tranquilo. – 'Podría haber sido peor.'
Me mató la expresión amargada y la mirada dolida de Jake al oír las palabras de mi abuelo. Soltó mi mano y se dejó caer en la cama. Se tapó la cara con el antebrazo. Miré a Carlilse fijamente, bastante fastidiada, y le señalé a Jacob con la mirada. Él se rió quedamente.
'Jacob, hijo, pon de tu parte o volveré a llamar a Jasper.'
Miré al abuelo pidiendo una explicación. Carlisle suspiró y sacudió la cabeza.
'Jasper ha tenido bastante trabajo desde que llegaste anoche así. Entre Jake, Rose, Edward y Bella lo estaban volviendo loco. Ahora se está empleando a fondo con Alice.'
Recordé la nota de ansiedad y angustia en la voz de Alice. Lo único capaz de alterar a mi alegre tía era perderse algo. Sentí la necesidad de disculparme con ella, aunque sabía que Alice me gritaría cómo una loca si me atrevía a hacerlo. Suspiré largamente y miré hacia la ventana, intentando ver cualquier movimiento de alguien de mi familia allá afuera.
'¿Dónde están?'
'De caza.' – Contestó mi madre con una expresión grave. – 'Rastreando al vampiro que te atacó.'
'¿Todos?' – Pregunté sorprendida.
'Menos Alice y Jasper.' – Esme miró hacia el bosque. – 'Alice está intentando ver algo sobre ese vampiro y quiere averiguar porqué se le pasó por alto.'
'Alice no debería sentirse mal. Es imposible que viera nada.' – Fruncí el ceño. – 'Fue todo tan de improviso…No esperaba encontrar a ningún vampiro por allí, aunque en realidad es buen lugar para ir a cazar. Además, su aspecto era increíble…' – Murmuré recordándole fascinada. – 'No le debió costar nada "ligarse" a alguna chica y llevársela.' – Sacudí la cabeza. Me sorprendió la facilidad y la frialdad con la que fui capaz de hablar del vampiro que había estado a punto de matarme. Es solo porque me siento a salvo. – 'Tampoco pareció nada premeditado por su parte. Estaba bastante confundido por mí. Si Alice no lo vio fue porque también le vino de sopetón a él…'
'¿Nessie puedes abrir la boca?' – Pidió Carlisle.
Sacó del bolsillo de su camisa una linterna diminuta. Retiré mis labios y abrí la boca lo más que pude. Noté un tirón en mi mejilla derecha y palpé con la lengua una herida que comenzaba a cicatrizar.
'Eeessoy iieen.' – Me las apañé para decir sin cerrar la boca.
Miré de reojo a Jake y fruncí el ceño al ver que no se había movido. Genial Nessie, tu intento de hacerte la graciosa ha sido realmente exitoso. Carlisle se rió por lo bajo y me revolvió el cabello. Me palmeó la pierna y se puso en pie. Esme acudió a él y Carlisle la rodeó con su brazo.
'Creo que sería conveniente avisar a Edward de que estás bien, Nessie.'
'¿Puedes dejarme tu móvil, mamá?' – Pregunté. – 'Perdí el mío cuando me atacó.'
Bella sacó su móvil del bolsillo de su pantalón y me lo dio. Marqué el número de mi padre de memoria y esperé a que diera señal de llamada. Al primer pitido lo cogió.
'Bella.' – Dijo a modo de saludo con voz grave. – '¿Cómo está, Nessie?'
'Papá, soy yo.' – Le dije con voz tranquila. – 'Estoy perfectamente.'
'¡Oh, Dios! ¿Nessie, cómo estás?' – Exigió saber. – '¿Te duele algo? ¿Te ha mirado Carlisle?'
'Papá, relájate. Estoy bien, te lo acabo de decir.' – Suspiré. – 'Me gustaría que volvierais.'
Hice lo posible por no llorar como una niña pequeña, pues me sentía débil y asustada. Quería la protección de mi padre y de Rosalie.
'No voy a dejar a ese vampiro libre después de lo que te ha hecho, Renesmee. No me quedaré tranquilo hasta haberme encontrado con él.'
Iba a volverle a hablar, pero se oyó un golpe seco y entonces la voz cantarina de Rosalie chilló:
'¡Nessie! ¡Oh, cariño! ¿Estás bien?'
'Hola Rose. Sí, estoy perfectamente. ¿Porqué no vuelves a casa, por favor?'
'Porque tu padre es pésimo rastreando.' – Espetó ella en un tono enfadado. Deduje que ya debían haber tenido uno de sus piques de hermanos. – 'No vamos a volver hasta que hayamos acabado con él, cariño.' – De fondo escuché a Edward decírle que no necesitaba ser tan explícita. Me reí cuando Rosalie le mandó callar. – '¿Nessie, me oyes?'
'Dime, Rosalie.'
'Nunca jamás volverá a hacerte daño.' – Prometió.
'No lo dudo, pero preferiría que regresarais conmigo.' – Me urgía tanto tenerles conmigo que incluso intenté desalentarles: - 'No lo encontraréis. Ni siquiera tenéis su olor para seguirle.'
'Hemos encontrado un par de trozos de tela en la fábrica. Aquellos que tu le arrancaste cuando le arañaste.' – Informó ella muy orgullosa. – 'En tres días lo tendremos.'
Suspiré abatida al saber que no tenían ninguna intención de regresar. Me contenté con hablar un rato más con Rosalie y luego con Emmett, que parecía claramente divertido con aquel nuevo juego. Me pidió que le recordara a Jasper que había perdido su apuesta, ya que mi expediente seguía impecable aunque por muy poco. Edward acabó por arrebatarle el teléfono a Emmett bajo el pretexto de que tenían prisa.
'Nessie, por favor…' – Murmuró con voz ronca. – 'No te separes de Jake, de mamá, de Jasper, de Alice, de Carlisle o Esme hasta que vuelva. ¿Lo harás?'
'Sí, papá.' – Accedí con un suspiro y traté de sonar valiente. – 'Pero no creas que me voy a pasar el día encerrada y que no voy a seguir con mi vida después de esto.'
'Hay algo más que quiero decirte antes de colgar.' – Prosiguió mi padre como si no me hubiera escuchado. – 'Lamento haber dañado a Jake. Te prometo que trataré de controlarme y…bueno, tienes tanto derecho como yo a demostrarle a Jacob cuanto le quieres. Prometo intentar no enfadarme.'
'Está claro que Esme os echó la bulla a ti y a Rose.'
La risa melódica de Esme cubrió el silencio de Edward.
'Rosalie también está un poco arrepentida.' – Prosiguió papá, haciendo oídos sordos de las protestas de Rosalie, que insistió tanto que Edward tuvo que rectificar un poco.– 'En realidad Rose solo se siente mal por el daño que te pudo causar a ti al golpear a Jacob, pero ya sabes que eso ya es mucho por su parte. No le pidas más.'
'Dale las gracias a tía Rosalie de mi parte, por favor.'
'Ten mucho cuidado hasta que yo regrese, ¿vale Nessie?'
'Te quiero, papá. Te paso con mamá.'
'Te quiero, cielo.'
Le di el teléfono a Bella y ella se lo llevó al oído y salió de la habitación para hablar con mi padre. Carlisle y Esme se dirigieron a la puerta para dejarme a solas con Jacob. Agradecí aquel gesto suyo tan considerado y me apresuré en abrazarles antes de que pudieran salir por la puerta.
'¿Podríais avisar a Alice? No estaré tranquila hasta que hay hablado con ella.'
'Ire yo misma a buscarla, cielo.' – Asintió Esme y me besó la mejilla. – 'Carlisle estará en el piso de abajo. Si necesitas cualquier cosa díselo, ¿verdad?' – Preguntó mirando a su marido.
'Descansa, Nessie.' – Aconsejó Carlisle. – 'Jake, tú también tienes que descansar, ¿de acuerdo?' – Le dijo elevando un poco la voz.
Traté de no irritarme cuando Jacob no se movió. Se está pasando tres pueblos con tanto dramatismo. Esme le dedicó una mirada de su infinita ternura y muy bajito me reveló:
'Lleva sin dormir más que tú. No pudo pegar ojo anoche, cuando te marchaste a la discoteca.' – Sonrió y miró a Jake por encima de mi hombro. – 'Unas horas de sueño os harán bien a los dos. Os prepararé un buen desayuno para la mañana y podrás hablar con Alice entonces, ¿vale cariño? Buenas noches.'
'Gracias.'
Cerré la puerta suavemente cuando salieron de la habitación. Tardé poquísimo en encaramarme a la enorme cama de Jacob. Me senté a su lado y retiré con cuidado el brazo con el que se cubría la cara. Acaricié con cariño su rostro crispado por el dolor y me incliné para besarle en los labios.
'Puedes dejar de atormentarte, culparte o lo que sea que estés haciendo, ¿por favor?'
'¿Cómo se me ocurrió dejarte sola?' – Susurró clavando sus ojos, llenos de dolor, en los míos. – '¿Cómo puedo ser tan inútil?'
'Oh, no empecemos con estas historias, ¿quieres? Es una completa estupidez lamentarse por algo que ya no se puede cambiar.' – Le dije en un susurro mientras le acariciaba el torso suavemente. – 'Creo que ya has oído a Carlisle. Estoy perfectamente.'
'No estás…' – Jacob se atragantó con la palabra, pero comprendí lo que quería decir. – '…de milagro. No tienes ni idea de cómo me siento. Se supone que yo estoy aquí para protegerte.'
'Tengo una idea de cómo te sientes, Jake. Me duele mucho verte sufriendo tanto por mi culpa.' – Suspiré y le miré a los ojos. – 'Déjalo ya, por favor. Tuve mala suerte y punto. No es nada extraordinario en mí. Es algo tan habitual como mi torpeza.' – Apoyé la cabeza en su pecho y se lo besé. – 'Te permito que te sientas mal por no estar besándome ahora mismo, no por algo de lo que ni tú, ni yo, ni nadie ha tenido la culpa.'
'Ese chupasangres tuvo la culpa.' – Escupió él. – 'Debería estar persiguiéndole con tu padre en vez de estar aquí.'
'No.' – Susurré con la voz ahogada. Me apoyé sobre los brazos para poder mirarle a la cara. – 'No te vayas tú también, por favor. No ahora, Jake…' – Se me llenaron los ojos de lágrimas. – 'Quédate conmigo.'
Jacob sonrió débilmente. Me atrapó con sus manos y me tendió en la cama, con la cabeza apoyada en la almohada. Se tumbó a mi lado y me besó en la frente.
'No puedo alejarme de ti.' – Susurró.
'Te quiero.'
Me abracé a él con fuerza, pasando un brazo por su cintura y poniéndole una pierna encima. Su calidez borró la poca tensión y angustia que aún tenía en el cuerpo. Jacob me rodeó con sus brazos en un fuerte abrazo. Me sentí tan segura como siempre que estaba entre sus brazos y el miedo desapareció. Encajé la cabeza en el hueco de su cuello y respiré el olor de bosque de su piel. Conseguí relajarme completamente.
Tan sincronizados como siempre, Jake inclinó su cabeza hacia abajo y yo alcé la mía y separé mis labios de su cuello. Jacob me besó suavemente. Separé los labios y perfilé los suyos con mi lengua. Jake se movió ligeramente para ponerse medio encima de mí, atrapándome entre su cálido cuerpo y la cama. Sus labios carnosos se entreabrieron entre los míos para que su lengua se colara en mi boca, acariciándome. Su calor me hizo sentir en llamas. Gemí contra su boca y me arrepentí al instante, por miedo a que como la otra vez, se detuviera. Pero Jake solo se entregó aún más al beso, expresando toda su angustia, su miedo a perderme y su amor. Colmándome de placer.
Solo podía sentirle a él.
Jacob, Jacob, Jacob…
Finalizó el beso con lentitud. Suave y sensualmente.
'Te amo, Nessie.' – Susurró.
Correspondí usando mi don, incapaz de hablar. Jacob se puso de lado y volvió a atraparme en aquel abrazo protector. Cerré los ojos y volví a hundir la cabeza en el hueco de su cuello. Jake apoyó la cabeza en la almohada y pegó sus labios a mi frente, me besó allí y nos quedamos en silencio. Al cabo de un buen rato susurré:
'Jake, ¿estás dormido?'
'No. ¿Qué quieres?'
'Solo decirte que merece la pena estar en peligro de muerte si luego vas a besarme así.'
'Duérmete, anda.' – Replicó él enfadado. – 'Empiezas a decir tonterías.'
'Que sepas que me enfadaré mucho si no me despiertas con un beso como el de ahora.'
'¿Quieres que tu padre me mate cuando vuelva?'
'He conseguido su permiso.' – Le informé muy ufana.
Jake rió divertido haciendo temblar la cama. Sonreí contenta e incliné la cabeza. Jake me besó en los labios y volvió a recostar la cabeza en la almohada.
'A dormir.' – Ordenó.
'Buenas noches, Jake.'
'Buenas noches, mi dulce Renesmee.' – Susurró contra mi frente. – 'Jamás volverá a tocarte nadie. Te lo juro. Nunca te volverán a hacer daño. Haré pedazos a todo aquel que intente dañarte. Yo te protegeré de todo siempre, cariño. Por toda la eternidad estaré a tu lado.'
Sus palabras se convirtieron en un arrullo tranquilo que me trajo el sueño. Antes de librarme a los brazos de morfeo atiné a preguntar:
'¿Y me amarás por toda la eternidad?'
'Te amaré por toda la eternidad.'
¡¡¡Hola!!!
En pimer lugar gracias por todos los reviews del cap pasado, que sientan de primera. ;)
Por supuesto, la cosa con el vampiro no va a acabar ahí. A partir de ahora se van a complicar un poquito las cosas, que ya toca. ¡Nos leemos pronto!
Besos,
Eneida
