IX

Lo primero que vi al despertar fue el rostro tranquilo de Jake, que seguía dormido. Mi corazón se hinchó de felicidad como si fuera un globo y como tantas otras veces, sonreí tontamente. Le besé en los labios y me dispuse a liberarme de su abrazo para bajar a desayunar. En el momento en que traté de apartarle los brazos, Jacob comenzó a murmurar no sé qué de partirle la cara a un asqueroso chupasangres, a la vez que me pegaba más a él. Vaya, a Rosalie y a Edward les ha salido competencia en los malos sueños de Jacob.

'¿Jake?' – Farfullé con esfuerzo mientras apoyaba las manos en su pecho e intentaba separarnos. – '¿Te importa soltarme?'

Bufé al comprender que no habría manera de que me soltara si estaba dormido y toqué su mejilla con mi mano para pedírselo de aquella manera. Jacob me soltó al momento y por fin pude escaparme.

Iba frotándome los ojos, sin ver donde ponía los pies, cuando un dedo frío se posó en mi frente, deteniendo mi caminar.

'¿No pensarás entrar con ese enmarañado cabello a tu habitación, no?' – Preguntó la voz de Jasper en un tono que pretendía ser de reproche.- 'No me pongas histérica a Alice de buena mañana, por favor.'

Abrí los ojos y me encontré con mi guapo tío Jasper, que sostenía una pila de cajas en un brazo y me sonreía burlón. Le golpeé suavemente en el pecho y luego le abracé fuertemente. Jasper me rodeó con el brazo libre. Pensaba que era imposible sentirme mejor de lo que ya me sentía, pero estaba equivocada. Un leve carraspeo nos hizo separarnos. Alice estaba plantada en la puerta de mi habitación con cara de disgusto. Se hizo a un lado, se tapó los ojos y dijo señalando hacia dentro:

'Haz como si no hubiera visto ese desastre que tienes por pelo y métete en la ducha ahora mismo.'

Riendo me separé de Jasper y me tiré a su cuello para abrazarla. La besé en la mejilla y entré corriendo en lo que quedaba de mi habitación. Esme y Bella, vestidas con ropa de deporte, estaban amontonando mis cosas en cajas como las que cargaba Jasper.

'¡Buenos días!' – Canté.

'Buenos días, cariño.' – Canturreó Esme.

Mi madre dejó lo que estaba haciendo y vino a darme los buenos días. Salté a su cuello y enrosqué las piernas alrededor de la cintura. La besé en la mejilla.

'¿Cómo has dormido?' – Preguntó.

'Genial.' – Aseguré con una sonrisa de suficiencia.- '¿A qué habitación me traslado?'

'A la de invitados.' – Informó mi madre.- 'Esme va a redecorar tu habitación.'

No me sorprendió, pues después del destrozo que organizaron cuando Jacob me besó, a mi habitación no le quedaba otro remedio que ser remodelada. Toqué la mejilla de mi madre para decirle que podía quedarme en la habitación de Jacob en vez de en la de invitados, pero ella me fulminó con la mirada y sacudió la cabeza. Puse los ojos en blanco y bajé al suelo.

'¿Hay algo en especial que te haga ilusión para tu habitación, cielo?' – Preguntó Esme.

No tardé nada en responder.

'Querría que se pareciera a la casita del bosque que tenemos en Forks.'

Me gané una sonrisa de mi madre. Yo adoraba aquella casita en el bosque tanto como ella. Para mí era el escenario perfecto para mi vida de ensueño y me había dolido bastante separarme del lugar de mi feliz infancia. La añoraba por los maravillosos recuerdos que tenía de se lugar. Además, la casita era igualita a las que se describían en los cuentos de hadas que a mí tanto me gustaban. Si Esme podía redecorarme la habitación con aquel estilo estaría encantada.

'Tendrás tu habitación de princesa.' – Prometió Esme.

Alice me estaba esperando cuando bajé a desayunar después de ducharme, vestirme y poner mi cabello en condiciones. Me miró de arriba abajo, evaluando mi aspecto, para finalmente asentir satisfecha. Fue un alivio haber acertado a la primera y no verme obligada a subir para cambiarme.

'Ten.' – Alice me tendió su móvil y yo alcé una ceja. – 'Vas a llamar a Danny y a Sylvie, ¿recuerdas?'

Recordé que lo había pensado la vez que me desperté en mitad de la noche para ir al lavabo. Llamé primero a Danny. Fue un alivio saber que ya estaba en casa y que solamente le habían dado unos puntos en la cabeza. Además, no recordaba nada posterior a cuando salimos de la discoteca, por lo que el supuesto conductor borracho se llevó toda la culpa de su herida y no yo. No habría colado lo del subidón de adrenalina otra vez. Prometí pasar a visitarle aquella misma tarde. Mientras tanto, Alice iba picoteando un poco de cada cosa que había preparado Esme para desayunar. Sonreí al ver su cara de asco.

'¡Por dios!' – Masculló la vez que escupió el té en el fregadero. – '¿¡Cómo te puedes beber eso!? ¡Que asco!'

'Si a Jasper ya le costaba besarte, peor ahora.' – Le dije en broma.- 'Vas a estar a dos velas por un buen tiempo.'

Alice me sacó la lengua.

'Que Jazz sea más reservado a la hora de expresar sus sentimientos en público debido a los valores y el pensamiento de su época no quiere decir nada.' – Contraatacó ella. – 'En realidad, te sorprenderías.' – Agregó muy ufana.

'Muy bien, Alice. Pero no quiero detalles.'

Llamé a Sylvie y en cuanto le dije que aquella tarde iría a ver a Danny, rápidamente organizó una quedada con los demás. Le dije que llamara a la madre de Danny antes de que nos apoderáramos del salón de su casa para ver una película. Vi a Alice agarrar el bol de cereales con leche para probarlo. Olisqueó el contenido y no muy convencida remenó el contenido con la cuchara, evaluando los pros y los contras de meterse aquella guarrada en la boca. Tuve que darle la espalda para no estallar en carcajadas y perder el hilo de todo lo que me estaba diciendo Sylvie.

'Eh...Vale, Sylvie. Sí, perfecto. Nos vemos allí a las seis.'

De repente algo crujió a mi espalda. Me llevé un sobresalto y me agazapé a la vez que gruñí por puro instinto. Entonces vi a Alice con las manos vacías y el bol roto a sus pies, con toda la leche y los cereales esparcidos. Me enderecé y la miré extrañada. Por un momento creí que no le había gustado el diseño del bol y que por eso había decidido ponerle fin, pero al ver que era uno de los que ella misma había elegido junto con Esme unas semanas atrás con verdadero entusiasmo, me asusté. Alice no lo había hecho adrede. ¿Qué le pasa? Le colgué a Sylvie al ver a Alice quieta como una estatua, mirando sin ver nada. Una visión.

'¿Alice?' – Pregunté titubeando.

Jasper entró en la cocina como si le hubiera llamado a él en vez de a ella. Miró el destrozo que había a los pies de su esposa y la miró con…El miedo que sentí me hizo tambalear y tuve que agarrarme a la mesa para no caerme temblando. Aquella sensación desapareció tan repentinamente como apareció. ¿Qué le pasa a Jasper? Jasper se colocó frente a su esposa, le puso las manos sobre los hombros y se inclinó sobre su rostro para preguntarle con ansiedad:

'¿Qué ves, Alice?'

Mi madre y Esme acudieron a la cocina, atraídas por aquella pregunta tan frecuente y seguramente, porque también habían experimentado aquel súbito miedo. Bella dirigió la mirada a los pies de Alice y su rostro se volvió inexpresivo al ver el bol destrozado a sus pies. De reojo vi a Esme con una mano sobre la boca y otra sobre su congelado corazón. Me di cuenta de que los tres habían dejado de respirar. ¿Qué está pasando?

'Alice…' – Insistió Jasper, zarandeándola fuertemente ante su silencio. – '¿Qué ves?'

'A Emmett.' – Musitó con una vocecilla débil.

'¿Qué hace Emmett?' – Preguntó Jasper.

'Provocar a Félix.'

Bella, Esme y Jasper se convirtieron en perfectas estatuas. ¿Félix? ¿Por qué me suena ese nombre? Entonces Alice dio un respingo y sus ojos dorados volvieron a ver. El móvil desapareció de mis manos para aparecer en las suyas. Reconocí el número de mi padre cuando lo tecleó con frenesí.

'Alice no es buen momento.' – Informó con voz grave mi padre al otro lado de la línea.

'¡Dile al cabezahueca de Emmett que se deje de tonterías!' – Chilló enfadada.- '¡Alejaos de ellos inmediatamente!'

'¿Qué has visto?' – Inquirió mi padre.

'¡Limítate a hacer lo que te digo, Edward! ¡Dile a Emmett que cierre esa bocaza suya!'– Alice se masajeó la sien con la mano que no sostenía el móvil y con voz más calmada añadió: - 'Y regresad a casa, ya no os veo atrapándole. Ha desaparecido.'

'¿Cómo que ha desaparecido?'

'Ha sido como cuando Jacob interfiere en nuestro futuro. Ya no os veo atrapándole, así que regresad a casa y no permanezcáis ni un segundo más con ellos dos.'

'Ellos también le están buscando, Alice. Buscamos al mismo vampiro y Demetri le va a encontrar. Ahora que tu has dejado de verle, es lo más fácil y rápido.'

'Edward Cullen, me importa un pimiento que Demetri pueda encontrarle. Lo único que me importa es que he visto como Félix y Emmett peleaban. Te puedo asegurar que va a ocurrir. No nos conviene un enfrentamiento con alguien de los V…' – Me miró y rectificó al instante. – '…de ellos y lo sabes.'

Mi memoria volvió a las tardes de Jake en el río y a sus palabras, recorriendo la historia de mis padres hasta llegar a ellos…

'Vulturis.' – Musité con voz queda.

Las miradas de los cuatro vampiros de la casa se concentraron en mí. Le quité el móvil a Alice, ante su estupefacción.

'¡Papá! ¡Para a Emmett! ¡Volved a casa, por favor!' – Supliqué muerta de miedo porque mi tío hiciera cualquier cosa que pudiera ofender a los vampiros italianos que querían a mis padres y a Alice. – '¡Dile a Emmett que no haga nada! ¡Volved y no os enfrentéis a los Vulturis!'

Se hizo el silencio al otro lado de la línea.

'Dile al bocazas de Jacob que se prepare porque mañana mismo estoy ahí.'

Edward colgó. Tardé unos segundos en asimilar mis propias palabras y en encontrarle un sentido a la respuesta de mi padre. Vulturis. Me agarré el puente de la nariz y suspiré largamente. Debería haberme ahorrado la última palabra. Otra vez había hecho gala de mi magnífica torpeza y otra vez había metido en problemas a Jacob. No necesitaba verle la cara mi padre para saber cuan enfadado estaba, su tono de voz ya lo decía todo. Resoplé de fastidio imaginándome otro desastroso arranque de ira de de mi padre.

'Alice…' – Musitó Esme en un susurro débil.

'Tranquila, Esme. Rosalie, Edward y Emmett vuelven intactos. Llegarán mañana por la tarde.' – Susurró Alice con una sonrisa. – 'Lamento haberos asustado.'

Jasper acarició la mejilla de Alice y la rodeó con los brazos. La besó en la frente y se quedaron mirando largamente a los ojos, en una de esas conversaciones mudas tan características en ellos dos. Cogí la mano de mi madre y ella me sonrió cuando la miré. Le mostré a mi padre y le dije por mi don que no se preocupara, que todo saldría bien. Ella me abrazó fuertemente y me besó en la cabeza.

'No soportaría eso otra vez.' – Susurró.

Mediante mi don le mostré difusas imágenes de unos años atrás, de aquel día que estábamos en el claro del bosque nevado de Forks. Borrones de una multitud ataviada de negro a la que podía ponerle nombre a pesar de que solo se lo oí mencionar a Jacob una vez: Vulturis. Le pregunté si era a otro enfrentamiento como ese al que temía y cuando mi madre asintió, todo fastidio por haber enfadado a mi padre desapareció. Si Bella estaba más tranquila ahora que mi padre volvía para que el italiano y Emmett no pelearan, merecería la pena volver a enfrentarme a mi padre por defender a Jake.

'No soy como Alice, pero sé que saldríamos ganando otra vez.' – Le aseguré a mi madre con una sonrisa. – 'Gracias a ti, mamá. Eres invencible.'

Bella me estrechó aún más entre sus brazos y escondió su rostro de mí, hundiéndolo en mi pelo. Le acaricié la espalda suavemente.

En ese preciso instante Jacob entró en la cocina, bostezando sonoramente y cargándose todo el sentimentalismo del momento. Pasó por nuestro lado, nos besó en la coronilla a mamá y a mí, murmuró un intento de Buenos días y se sentó en la mesa. Se metió una tostada entera en la boca y luego nos miró con una ceja alzada:

'¿Y esas caras?' – Preguntó. – '¿Se ha muerto alguien o qué?'

'Sí, Jake.' – Contestó mi madre mordazmente. – 'Tú vas a morir cuando Edward vuelva.'

'¿¡Qué he hecho ahora!?' – Inquirió Jacob.

La cantarina risa de Alice repiqueteó y un sentimiento optimista provocado por Jasper embargó la habitación. Esme le sonrió con ternura al pobre Jacob, al que últimamente traíamos loco entre todos. Me liberé de mi madre y me coloqué tras él para pasarle los brazos por encima de los hombros y abrazarle. Toqué su mejilla con la intención de explicarle lo que había pasado, pero no me dio tiempo:

'¿¡Quién te manda contarle a Nessie lo de los Vulturis!?' – Chilló mi madre.

'¡Acuéstate, Bella!' – Espetó Jacob con fastidio. – 'No me vengas en plan de mamá protectora porque te conozco. Sé que tú no estabas de acuerdo en eso de mantener a Nessie en la ignorancia.'

'Ah claro, y a ti no se te pudo ocurrir hablarlo al menos conmigo, que soy su madre.' – Bella se señaló con el dedo índice. – '¡Soy su madre, Jacob Black! ¡No tú! ¿Lo entiendes?'

'Sí, Bells, sí…' – Respondió Jacob con voz cansina mientras se pasaba la mano por la cara. – '¿Me puedes dejar desayunar tranquilo, por favor? Hay gente en esta casa que duerme y necesita un buen rato para volver a ser persona, ¿sabes? Lárgate a chillar a otro lado, anda.'

Bella hizo rechinar los dientes y sus manos se cerraron en puños a lado y lado de su cuerpo. Jasper, que seguía abrazando a Alice, puso los ojos en blanco antes de mirar fijamente a mi madre. Bella se serenó y abandonó la cocina refunfuñando.

'Chucho estúpido.' – Masculló para sí misma aunque todos la podíamos escuchar perfectamente. – 'Se cree que Nessie es suya.'

'¡No es que lo crea Bells!' – Respondió Jacob sonriendo divertido. – '¡Es mía!'

'Jacob…' – Lo cortó Jasper en un tono condescendiente. – '¿Te importaría poner de tu parte? Necesito un respiro.'

'¿Es que los vampiros se cansan?' – Se mofó él.

'No, pero perfectamente puedo dejarte muriéndote de pena la próxima vez.' – Jasper le mostró una magnífica sonrisa. – 'Puedo irme lo bastante lejos como para que no me afectes.'

'Jasper, no te pases de listo.' – Esme le dedicó una mirada de reprobación y luego se movió rápidamente por la cocina para coger la escoba y el recogedor. – 'Salid de ahí, niños, que voy a limpiarlo.'

'Te ayudo, Esme.' – Le dijo Alice y se deshizo del abrazo de su esposo. – 'Voy por el cubo y la fregona.'

Alice desapareció para volver a aparecer con un cubo lleno de agua y una fregona. Tuve que reírme por narices al ver a la fashion de Alice fregando el suelo y cuando me dispuse a ir a por la cámara de fotos, Alice casi me estampó la fregona en la cara.

'Están todas escondidas.' - Anunció con una sonrisilla de orgullo.

Aparté el mocho de la fregona de mi nariz y volví a sentarme en la mesa para desayunar. La casa volvió a adoptar aquel aire de tranquilidad que siempre tenía. Si no hubiera sido por la falta de Emmett, Rosalie y mi padre, casi se hubiera podido decir que allí no había pasado nada. Jacob y yo nos dispusimos a desayunar y Jasper se sentó en la mesa y nos estuvo haciendo compañía. Alice no tardó en unirse a nosotros alrededor de la mesa, pero Esme volvió arriba con mi madre para acabar de empaquetar mis cosas.

'En serio, no sé cómo podéis comeros eso.' – Alice compuso una mueca de asco.

'Eh, yo no me quejo de tu dieta, vidente.' - Jacob le lanzó una galleta y Alice la atrapó al vuelo. – 'Apuesto a que no eres capaz de beberte un vaso de vinagre, señora yo-lo-veo-todo.'

'¿Te crees que nací ayer, pulgas?' – Alice arqueó una de sus finas cejas. – 'Bébete tú un vaso de vinagre y yo te seguiré.'

Jake y Alice comenzaron a retarse. Me llené un vaso de zumo de naranja y le di un trago, la herida de la mejilla me escoció e hizo que se me llenaran los ojos de lágrimas. Aparté el zumo a un lado, con mala cara. ¿Seguiría mi cuerpo dañado? Apenas me dolía nada… Moví mi espalda para evaluar los daños y me fastidió comprobar que seguía doliéndome. Voy a tardar unos días en recuperarme. Traté de recordar todos los golpes que había recibido para continuar mi análisis. Recordé cómo el vampiro había hundido sus dedos en mis hombros y bajé el cuello de mi camiseta hasta poder verme el hombro. Genial. Tenía las marcas de sus dedos en mi piel. Me descolocó el súbito silencio que se hizo a mi alrededor y al prestar atención a la mesa vi que todos me miraban seriamente, mudos. La cara descompuesta de Alice me revolvió el estómago, recordándome que tenía una conversación pendiente con ella.

'Estoy bien.' – Les dije. – 'No me duele nada.' – Mentí.

'Lo siento, Nessie.' – Alice apoyó la frente en su mano y me miró a los ojos. – 'De verdad que lo siento. No sé porqué no lo vi venir.'

'Porque no fue nada premeditado, ni por mi parte ni por la suya.' – Le sonreí. – 'No te sientas culpable, ¿vale? Bueno, mejor dicho…'- Miré a Jasper. – 'No permitas que se sienta culpable.'

'Y encima ahora el muy maldito a desaparecido de mi vista…' – Farfulló Alice cruzándose de brazos. – 'Ese desgraciado va a conseguir volverme loca.'

'¿Es culpa mía?' – Preguntó Jacob, levantándose de la mesa. – '¿Quieres que me aleje?'

'No, Jacob. No es tú culpa.' – Le negó Alice con fastidio. – 'Me he pasado toda la noche vigilando su futuro y hasta hace nada veía a Rosalie, Emmett y Edward atrapándole…Pero de repente se ha esfumado y no es por tu culpa. Ya me he encargado de comprobarlo.' – Alice frunció el ceño. – 'Esto es de lo más frustrante.'

Desde luego el vampiro que me había atacado era de todo menos normal. Que Alice no pudiera verle era solo algo más que sumar a la lista de rarezas de aquel vampiro: la ropa moderna aunque me jugaba lo que fuera a que era un nómada, su aparente "inmunidad" contra el olor de la sangre humana, el tono cálido y seductor que ahora me parecía claramente estudiado…y las pocas palabras que le había oído decir…

'No pretendía matarme.' – Afirmé en voz alta. Ahora que podía analizar la situación lejos del miedo y la tensión del momento, veía las cosas desde un punto de vista muy diferente. –'Creo que solo estaba comprobando lo que era.'

'¿Y no tenía boca para preguntar el muy inútil?' – Masculló Jake con enfado. – 'Me niego a creer que solo quería saber lo que eras. Nadie en sus cabales te atacaría, Nessie. Los vampiros normales se quedan fascinados por tu presencia por muy chupasangres que sean. Ya se comprobó cuando naciste. Incluso el viejo de los Vulturis te quería para su colección según tu padre, no quería matarte.'

'Tuvo oportunidad de morderme, pero no lo hizo, Jake.' – Le respondí un poco molesta porque no me creyera. – 'Por eso te digo que no quería matarme. Además, mira…'

Le toqué la mejilla y reproduje en su mente el momento previo al ataque, diciéndole que prestara atención a las pocas palabras que el fascinante vampiro había pronunciado. Corté mis pensamientos antes de que Jake viera como el vampiro se había lanzado a por mí, pues no quería alterarle más de la cuenta.

'Nessie…' – Gruñó Jake y me quedé helada al verle temblar en aquellas convulsiones que solían darle justo cuando estaba a punto de entrar en fase.- ¿Cómo puede ser posible que consideres fascinante al maldito chupasangres que casi te asesinó?'

'Jazz…' – Ordenó Alice.

El sonido de los pasos de mi madre acercándose llamaron mi atención. Bella se plantó al lado de Jacob y le puso una mano encima del hombro. Quizás fue cosa de mi madre o de Jasper, o quizás fueron las dos, pero Jake dejó de temblar aunque la expresión de ira de su rostro no llegó a borrarse del todo.

'Jacob, sabes que a Nessie le encantan los vampiros y que tiene tendencia a encontrar interesantes a los más peligrosos.' - Susurró Bella con cariño. – '¿O ya no te acuerdas de Drácula uno y Drácula dos?'

Jacob frunció el ceño y asintió, pero no volvió a mirarme.

'Nessie, ¿puedes mostrármelo?' – Me preguntó Jasper. – 'Edward nos lo explicó, pero me gustaría vivirlo en primera persona para ver si la conclusión que he sacado va de acuerdo a los hechos. Creo que puedes tener razón.'

Me animó que Jasper estuviera de acuerdo conmigo y extendí la mano por encima de la mesa para dársela. Jasper entrelazó su mano fría con la mía y cerró los ojos. Dejé fluir mis recuerdos como si fueran una película aunque me encargué de decirle que prestara atención en los momentos que yo consideraba clave. Jasper abrió los ojos y me sonrió al acabar. Jacob, Alice y Bella nos miraban expectantes.

'¿Y bien?' – Preguntó Alice.

'Renesmee tiene razón. Ella también se ha dado cuenta de que el vampiro no actuó con normalidad.' – Anunció Jasper mirándoles.

'No estaba cazando.' – Añadí yo. – 'Dejando de banda que pudo haber acabado conmigo si hubiera querido y no lo hizo, me miraba como si fuera algo valioso que acababa de descubrir.'

'El vampiro no se abandonó al instinto de caza.' – Asintió Jasper. – 'Se ve claramente que estaba actuando a conciencia, midiendo su fuerza, su velocidad y observando el resultado que obtenía. Estaba probando a Nessie.'

'Era como si estuviera experimentando conmigo para averiguar lo que era en realidad.'

'Pues ese desgraciado se equivocó con el modus operandi del experimento.' – Bella enseñó los dientes. – 'No le perdonaré nunca lo que le hizo a mi hija. Si los Vulturis no acaban con él, Edward y yo, solos, saldremos a darle caza.'

'Yo iré con vosotros.' – Afirmó Jacob.

Mi corazón dio una sacudida al oír sus palabras. Me sentí realmente ofendida, pues la noche anterior Jake había prometido quedarse conmigo. ¿Acaso solo me lo dijo para que me callara? ¿Solo estaba esperando a que a mí se me pasara el susto y que estuviera toda mi familia para protegerme antes de abandonarme? Entendía que se alejara de mí para ver a su familia cuando no nos quedaba más remedio que separarnos, cómo iba a pasar con el aquelarre irlandés. ¡Pero no pensaba pasarle que se largara a acabar con un vampiro que ni siquiera había tenido la intención de matarme! Dolería demasiado… ¿Y si era el vampiro el que acababa con Jake?

Alice se levantó de la silla. Cerró los ojos, frunció el ceño y se masajeó la sien.

'Debemos esperar a que estemos todos para tener esta conversación. Se deben tomar decisiones importantes.' – Dijo Alice con voz seria. – 'No sé si volveré a tenerle a la vista, Bella…' – Añadió con una vocecilla débil y le rostro crispado por la inseguridad. Jasper se levantó para volver a rodearla en un abrazo. – 'No me gusta la idea de que os marchéis con el propósito de acabar con él sin que yo pueda verlo. No os voy a permitir hacer eso si no veo nada. Sobretodo si los Vulturis están de por medio.'

'Espereremos a Rosalie, Emmett y Edward antes de hacer nada.' – Aceptó Jasper.

'Carlisle también tendrá mucho que decir.' – Añadí yo.

Sabía que cualquier decisión que se tomara solo se llevaría a cabo si mi abuelo lo consentía. De repente, todas mis esperanzas estaban puestas en mi querido abuelo, que por suerte odiaba tanto la violencia como yo.

Jacob y yo nos pasamos el resto de la mañana separados a causa de que ambos estábamos molestos con el otro por diferentes motivos. Él estuvo metido en el garaje y yo en el comedor haciendo mis deberes. En realidad, yo trataba de parecer enfadada por la contradicción de Jacob con su promesa, pero sin duda alguna Jasper estaba haciendo de las suyas. Mientras hice mis deberes supe que no habría manera de mantener aquella farsa una vez los acabara. Tenía la sensación de que una cuerda invisible trataba de arrastrar la silla donde estaba sentada hacia el garaje y supe que esa cuerda se convertiría en una goma elástica en cuanto se me acabaran los deberes y la poca voluntad que me quedaba para seguir haciéndome la dura. La goma se contraería, como si Jake y yo la hubiéramos estado estirando hasta el tope desde lugares opuestos, hasta llevarme a él.

Ocurrió antes de lo que esperaba. Me puse histérica cuando leí por quinta vez la primera frase de una breve narración y no llegué a comprender lo que decía por estar pensando en Jacob. Definitivamente estoy mal de la cabeza. ¡No puede ser verdad que sea incapaz de enfadarme con él durante al menos un par de horas! Me levanté de la mesa, abrí los grandes ventanales del comedor y salté afuera con el propósito de ir a verle al garaje.

Casi me caí al encontrarme a Jacob apoyado en la pared de la casa, justo al lado de la ventana. Jake estaba de brazos cruzados y su cara tenía una expresión de enfado tan estudiada que se veía de lejos que era falsa.

Nos quedamos mirando el uno al otro fijamente, separados por un breve espacio.

Decidí ahorrarme el "¿Qué haces aquí?" y Jacob el "¿A dónde ibas?". Los dos sabíamos perfectamente cuales eran las respuestas. Tampoco hicieron falta las palabras de disculpa. Le sonreí y Jake me sonrió en respuesta. Descruzó los brazos a la vez yo avancé hacia él y nos abrazamos en un movimiento tan harmónico como natural. Así como cualquier movimiento o gesto que se daba entre nosotros dos. Hundí la cara en su pecho y noté los labios de Jacob en mi pelo.

'Tu Mini está perfecto.' – Anunció.

Levanté la cabeza y le miré a los ojos, ilusionada. Esbocé una sonrisa y le estreché contenta.

'¿Lo has arreglado?'

'¿Qué crees que estuve haciendo mientras tu estuviste en la discoteca?'

'Se supone que deberías haber estado durmiendo.' – Le dije en un tono de leve reproche.

Jacob se rió e inclinó su cabeza hacia abajo.

'Gracias.' - Musité mirándol a los ojos con verdadera gratitud.

Me puse de puntillas para llegar a sus labios. Antes de que pudiera llegar a quejarme por la pose imposible de mi cuello, Jake me cogió de la cintura y luego entrelazó sus manos debajo de mis muslos. Me había alzado hasta dejar mi cara a la misma altura que la de él. Le apresé con los brazos alrededor de su cuello y mis piernas entorno a su cintura y le besé con pasión.

'¿Damos una vuelta?' – Pregunté contenta. – 'Quiero conducirlo.'

'Solo si prometes cerrar la puerta con cuidado, no rayarlo, no destrozarlo, no tener un accidente...'

Puse los ojos en blanco y Jacob comenzó a reírse. Le golpeé en el pecho suavemente como queja. Jacob puso marcha al garaje sin bajarme y sin dejar de reírse.

¡¡Hola!!

Estoy super contenta con el capítulo pasado, creo que es con el que más reviews he recibido. ;) ¡Muchísimas gracias! Como veis todo sigue tranquilito. Aviso que seguramente a partir de ahora tarde un pelín más en subir los capítulos, ya que dentro de nada voy a empezar con un fic que tenía pendiente. Los que me conocéis de antes, sí, es ese. ;P Creo que podré llevar dos fics a la vez sin problemas, pero tendréis que esperar un poquito más. Os pido paciencia.

¡Muchos besos y gracias por los reviews!

Eneida