XIII

'Parece que fue ayer cuando era una hermosa bebé, ¿verdad?'

'Ahora está más guapa. Sé nota que es hija de Edward.'

Escuchaba sus suaves y hermosas voces lejanas, hablando en leves susurros que me impedían oírles con claridad. Comprendí que estaban hablando de mí y me molestó que solo dijeran que era guapa por papá. ¿Y mamá qué? Quise contestarle a la voz para quejarme, pero era como si estuviera a kilómetros de distancia y me costaba mover el cuerpo.

'Seguro que trae de cabeza a todos los chicos del pueblo. ¿Cómo lo llevas Edward?'

De repente se pusieron a reír. Reconocí la risa de mamá, la de Rosalie y la de Esme, pero seguía sin poder ponerles rostro a las otras tres voces femeninas. Pero eran tan familiares… Quería abrir los ojos y verlas. Me moví intentando despertarme, pero notaba el cuerpo tan relajado que no conseguía que me respondiera. ¿Por qué?

'¿Hay alguno por el que ella se haya interesado?'

Un bufido acompañó a la respuesta de Rosalie:

'Por el perro.'

'Oh, vaya.'

No me gustó nada ese tono de desaprobación.

'Lo sé. Menuda decepción.'

'Rose.'

'Bella, tu tampoco te lo tomaste muy bien que digamos.'

'Solo fue al principio. Intento sobrellevarlo lo mejor posible.'

'¿No lo aceptas, Rosalie?'

'No, y su padre tampoco acaba de digerirlo.'

'Todos acabarán por aceptarlo. Nessie tiene derecho a estar con quién desee y nadie se lo impedirá bajo este techo. Ella lo sabe.'

'Pues tú sí que te lo has tomado bien, Esme.'

'Ella debe ser feliz.'

'Si lo miráis por el lado bueno, al menos ya estabais avisados desde que nació.'

Aquel comentario despertó mi interés. La curiosidad me hizo espabilarme un poco más, pero seguía sin sentirme dueña de mi cuerpo. ¿Pero porqué narices no me despertaba de una vez?

'Esme, no te lo tomes a mal, pero no sé como podéis vivir en la casa con el pestazo que echa el lobo. Sobretodo en esta habitación. ¿No habéis pensado en fabricarle una caseta?'

'Ésa sí que es buena, Kate. ¿Carlisle no ha pensado en estudiar veterinaria?'

Esos comentarios sí que me molestaron y mucho. La ira despejó mi obnubilada mente y aquello me permitió moverme mínimamente. Comprendí que aquel estado tan relajado era obra de tío Jasper, que debería haber estado usando su don conmigo parte de la noche. Recordé que me había dormido en el sofá mientras esperaba a los primos y que había tenido una odiosa pesadilla en la que yo buscaba a Jake desesperada y no podía encontrarle. Me las apañé para poder hablar:

'Jasper…'

Recuperé toda la conciencia y con ella mi cuerpo. Había estado tan desesperada por recuperarme a mí misma, que me cegó la luz del día la abrir los ojos. Me quejé con un gemido y me puse de lado, tapándome la cara con el brazo.

'Buenos días, cielo.' – Me dijo la voz de mamá.

Quité el brazo y pestañeé varias veces hasta que lo que había frente a mí se definió: Bella, la diosa griega real, me sonreía. Me acarició la mejilla y me besó en la frente.

'Buenos días…' – Murmuré con voz raposa.

Me reincorporé lentamente y algo confusa miré a mí alrededor. Estaban tía Rosalie y la abuela Esme y junto a ellas dos, había dos hermosas vampiras más. Kate, con su cabello rubio ceniza que me sonreía con picardía y Tanya, tan hermosa y sexy con aquel cabello largo del color de las fresas y la expresión algo descarada de siempre. Les fruncí el ceño, demasiado molesta por lo que habían dicho de Jake como para sonreírles y darles una buena bienvenida.

'No habléis mal de mi Jake en mi presencia.' – Avisé enfatizando las palabras clave.

'¡Renesmee!' – Protestó Esme, con el ceño fruncido. – '¿Pero qué manera tan descortés de dar la bienvenida es esa?'

'Han empezado ellas.' – Me defendí con mala cara.

Lejos de enfadarse, Tanya y Kate se desternillaron de risa, llenando la habitación de Jacob de música. Una mano me rodeó los hombros y pegué un brinco al descubrir a Carmen, la hermosa vampira de melena morena y de piel pálida olivácea, sentada a mi otro lado en la cama. Me sonrió con dulzura, con sus ojos dorados cargados de bondad.

'No les hagas caso, corazón.'

'¡Carmen!' – Exclamé entusiasmada. – '¡No me había dado cuenta!' – La abracé inmediatamente. – 'Estoy un poco grogui aún.'

'Pues para estar grogui tienes el genio muy despierto, ¿eh Nessie?' – Kate se adelantó y me revolvió el cabello. – 'No te enfades con nosotras, tonta.'

'Ya de chiquitita se veía que iba a tener el mal genio de su padre.' – Comentó Tanya, riendo. – 'No nos lo tengas en cuenta, anda.'

'Si no os metéis con Jake, os perdono.'

'No nos meteremos con tu Jake, tranquila.' – Prometió Tanya rodando los ojos.

'¿Has dormido bien?' – Se interesó tía Rose, inclinándose por encima de Bella para besarme en la mejilla.

'Sí, no he soñado nada.'

'Bien. Voy a hacerte el desayuno.' – Me dijo mamá levantándose. – '¿Qué te apetece?'

'No mucha cosa. Un vaso de leche y un par de galletas estarán bien.' – Murmuré, no tenía apetito.

Mamá, Esme y Rose se me quedaron mirando seriamente, como si hubiera dicho algo malo. Carmen me dio un suave apretón en los hombros.

'¿Prefieres ir de caza, linda? Eleazar y yo podemos acompañarte, ya teníamos pensado salir.'

'Oh, no gracias.' – Negué con una sonrisa. – 'Tampoco es que tenga mucha sed.'

Tanya, Kate y Carmen intercambiaron una mirada significativa con Rosalie y luego pusieron tan mala cara como mi tía. Fijo que Rosalie ya les había puesto al corriente de lo mal que estaba por la marcha de Jacob.

'Voy a tener que darle una descarga a tu Jake, si es por él que no comes.' – Amenazó Kate.

Le dediqué una mirada envenenada.

'Tienes que alimentarte, Nessie.' – Susurró Carmen, acariciándome la mejilla. – 'Jake se va a disgustar si se entera de que no te alimentas bien, ¿verdad?'

'Cierto.' – La apoyó Tanya. – 'Y no va a encontrarte hermosa si te quedas esquelética.'

Me quedé mirando a Tanya y a Carmen intentando mantener una cara de aparente indiferencia, pero la verdad era que me aterraba la posibilidad de que no le gustara a Jacob por estar demasiado delgada y fijo que se cabreaba si no comía bien. Mamá se lo chivaría seguro porque se lo contaban casi todo. Chasqueé la lengua y miré de reojo a mamá. Ella ya estaba sonriendo ampliamente, sabiendo que me habían convencido. Puse los ojos en blanco al murmurar:

'Un vaso de zumo con dos tostadas y un tazón de leche con cereales, por favor.'

'Eso está mejor.' – Aprobó Carmen.

La pillé guiñándole un ojo a Tanya cuando creía que no miraba, pero a pesar de intuir que había sido una encerrona, no me molesté. Podría zampármelo todo con un poco de esfuerzo y así todo el mundo estaría contento.

Bajé un poco más tarde, ya duchada y vestida al comedor junto a Tanya, Kate y Carmen, que se habían quedado charlando conmigo. Garrett y Eleazar estaban allí junto a Emmett, Rosalie, papá y Esme, hablando. Podía oír a mamá en la cocina, pero no había ni rastro de Jasper y Alice. Carlisle debía estar en el hospital.

'¡Nessie!' – Chilló el loco compañero de Kate, justo antes de alzarse para saludarme. – 'Estás preciosa, jovencita.' – Me dijo el guapo vampiro haciéndome una reverencia, antes de cogerme la mano y besármela.

'Gracias.' – Respondí poniéndome colorada.

Me correspondió con una brillante sonrisa y me fijé en que sus ojos ya no tenían el color terroso que habían tenido la última vez que nos visitaron, un año atrás. Ahora tiraban más al dorado característico de mi familia, pero no llegaba a ser tan puro como el de ellos.

'Has mejorado.' – Le dije, admirada.

'Y acabaré por conseguirlo.' – Sentenció con orgullo.

Kate pasó por su lado, riéndose burlona y le tiró de la coleta rubia. Garrett la agarró por la cintura y la atrajo hacia él.

'Aunque algunas lo duden.' – Dijo fervientemente antes de besarla en los labios.

Tanya pasó por su lado poniendo los ojos en blanco y fue a sentarse en el sofá, junto a Rosalie y Emmett. Carmen hizo lo mismo pero no llegó a sentarse, cogió a su compañero, el vampiro Eleazar y tiró de él hasta ponerle delante de mí. Entusiasmada a más no poder ella me señaló, él parecía bastante sorprendido.

'¿No está hermosa?'

'Mucho.' – Admitió Eleazar y me dedicó una sonrisa cándida antes de dar un paso y abrazarme suavemente. – 'Has cambiado mucho Renesmee.'

'No tanto.' – Repliqué yo, aún sabiendo que ellos que no cambiaban, me verían muy distinta al año pasado. – 'Solo he crecido varios centímetros más.'

'Y ya estás hecha toda una mujercita.' – Comentó él y luego se giró hacia Edward. – 'Nahuel, parecía más adulto que ella por eso.'

'Carlisle sostiene que aunque aparentemente haya parado de crecer, es posible que siga cambiando de manera muy lenta, casi imperceptible, hasta parecer más adulta.'

Me rugió el estómago y resultó ser algo bastante embarazoso delante de tantas personas con el oído tan fino. Cuando estaba Jacob mis rugidos de estómago se disimulaban más porque los suyos eran bestiales. Emmett se partió de risa en cuanto me puse colorada. Decidí que mientras no estuviera Jacob me regiría solamente a una dieta vampírica, quizás así mi cuerpo se acostumbraría de nuevo y mi estómago dejaría de rugirme. La sed era más disimulada por muy intensa que fuera.

'Que desconsiderados somos.' – Carmen frunció el ceño. – 'Ve a desayunar, corazón.'

'Sí, va a ser lo mejor.' – Coincidí.

Corrí a la cocina, donde mamá había puesto la mesa. Decidí que daría caza a las tostadas de mermelada de fresas y al zumo antes que al bol de cereales. Antes de desayunar por eso, miré de reojo el reloj de la cocina y luego me concentré en adivinar en qué lugar de la casa se encontraba mi pesadilla. Tenía el vestido para la comida del hospital y todos los regalos listos, por lo que las compras estarían fuera de lugar. Además, está sin pasta. Y aquella tarde la tendría ocupada entera con mis amigos humanos, por lo que Alice no podría arrastrarme a ningún sitio. Mamá, que tan bien me conocía, debió adivinar en lo que estaba pensando por mi cara de concentrada:

'Alice se ha marchado con Jasper hace nada a no sé donde.' – Bella se sentó en la mesa y me sonrió. – 'Parecía tener mucha prisa. Te has librado por ahora.'

'¡Por fin!'

Apuré el vaso de zumo de un trago y suspiré realmente aliviada. Un poco de paz. En el comedor los demás mantenían una alegre cháchara comentando la excelente decoración de Navidad de la casa. Me picó la curiosidad. ¿Qué cosa tan urgente tendría que hacer Alice? Fijo que se le ha olvidado comprar algo.

'En realidad ha sido cosa de una visión que ha tenido.' – Comentó Edward, que en ese momento entraba en la cocina.

Papá esbozó una sonrisa torcida y luego se inclinó sobre mí para besarme en la frente. Alcé la cabeza y su frío aliento rozó mi frente, antes de depositar allí un suave beso. Buenos días, papá.

'Buenos días, pequeña.'

Se sentó al lado de mamá después de besarla en los labios. Volví a mirar el reloj y decidí que iba a tomarme una larga hora de desayuno tranquilo, aprovechando la ausencia de Alice. Luego llamaría a Jake o también podía hacerlo ahora. ¿Se habría levantado ya?

'Antes desayuna, Nessie.'

Le saqué la lengua a papá.

'¿Alice ha salido pitando por una visión?' – Preguntó Bella.

Edward comenzó a reírse a carcajadas y mamá y yo le miramos molestas. No podemos enterarnos de todo, papá. Le recordé con acritud.

'Perdonad.' – Se disculpó Edward y se notó que hacía un gran esfuerzo por dejar de reírse. – 'Veréis, Carlisle iba a pasarse por Correos e iba a leer la carta del banco en que se le informa que la cuenta autorizada a su hija Alice Cullen está vacía. En su visión, Carlisle se enfurecía tanto que Alice ha decidido intentar impedir que lea ésa carta.'

'¿Ha visto si lo conseguía?' – Pregunté aguantándome la risa.- 'Porque ayer Alice vio como Carlisle y Esme le echaban bulla delante de toda la familia.'

La abuela Esme dio un respingo en algún lugar de la casa y al momento se plantó en la cocina junto a nosotros con una expresión severa que no le pegaba nada.

'¿Es eso cierto?' – Exigió mordazmente.

Emmett, Tanya, Kate y Garrett entraron precipitadamente en la cocina con expresiones divertidas. Papá hizo una mueca y miró a Esme, que aguardaba su respuesta realmente seria.

'Sí, ya sé que he metido la pata.' – Le dijo Edward a Esme con el ceño fruncido. – 'Pero ya te lo explicará Carlisle. No es asunto mío.'

Esme asintió con los labios comprimidos uno contra otro, formando una delgada línea que parecía imposible en sus labios gorditos. Sacó un móvil rosa pastel del bolsillo y tocó el número de marcación rápida.

'Hola cosita dulce. Acabo de salir del Hospital.'

El trozo de tostada que acababa de morder salió disparado hasta estamparse en la pared. Ni yo pude evitar estallar en carcajadas, como Emmett, Kate, Tanya y Garrett al oír a Carlisle llamar así a Esme. Incluso Bella se estaba riendo de manera más disimulada y si papá no se reía seguro que era solo porque creía que ya había hecho bastante mal por hoy. Rosalie, Carmen y Eleazar vinieron alertados por nuestras histéricas carcajadas.

'Hola amor mío. Llamo simplemente para decirte que no hace falta que te pases por Correos esta mañana.' – Le dijo Esme, sin poder ocultar el enfado en su tono de voz.

'¿Pasa algo malo, Esme?'

'¡Alice!' – Explicó la abuela, indignada. – '¡Muy lista ha sido la niña, Carlisle! Seguramente se te haya adelantado, pero eso no va a impedir que la ponga en su sitio cuando regrese a casa.'

'¿Quieres explicarme qué pasa, cariño, por favor? No entiendo nada.'

'Resulta que Alice se ha gastado ya todo el dinero de la cuenta que le cargaste hace tres días y te ha visto yendo a Correos y montando en cólera al ver la carta del banco. Ha salido corriendo hace un rato seguramente para recoger ella el correo e impedir que la vieras, así que no hace falta que vayas.'

'Alice ha acabado con todo el dinero de la cuenta en tres días.' – Hasta a mí se me pasaron las ganas de reír al oír el tono que empleó el abuelo Carlisle.- '¿Cómo lo has sabido?'

'A Edward se le ha escapado.' – Explicó Esme.

Todos miramos a papá, que en ese momento se estaba pinzando el puente de la nariz en su particular pose de estresado. Antes de que Esme y Carlisle colgaran, comenzó a sonar otro móvil. El de Edward. Emmett trató de arrebatárselo de las manos, pero papá fue más rápido y no le dejó. Inspiró profundamente y pulsó el botón de coger la llamada.

'Alice, lo siento.'

'¡¡ERES UN CHIVATO DE MIERDA, EDWARD CULLEN!!'

'A-alice n…'

'¡¡LO HABIA CAMBIADO!! ¡¡NO SE IBAN A ENTERAR!! ¡¡PERO TU LO HAS FASTIDIADO DEL TODO BOCAZAS!! ¡¡COTILLA ASQUEROSO!! ¡¡ME LO PODIA ESPERAR DE CUALQUIERA MENOS DE TI!!'

¡¡Dioos!! Desee haber estado en el lugar de Jasper para ver a Alice tan enfadada. Tenía que ser un puntazo. A Jake le va a fastidiar haberse perdido todo esto. Los demás habían empezado a reírse otra vez por la tremenda bronca que le estaba echando Alice a papá. Imaginé que aquel descuido de papá se debía a que Bella, él y yo solo solíamos estar a solas, como ahora en la cocina, cuando estábamos en la casita de Forks. Papá se apartó el móvil del oído por el tremendo berrinche de su hermana y entonces Esme, sin llegar a colgarle a Carlisle, se plantó frente a Edward. Edward suspiró y le dio el móvil. La abuela compuso una mueca de desagrado, porque como a toda buena mamá, no le gustaba nada que sus hijos se pelearan o insultaran.

'Alice.'

Eso bastó para que Alice se callara de golpe. Esta vez fue mamá la que se rió a gusto. Oí a Emmett y Rosalie apostarse el castigo de Alice inmediatamente.

'¿Esme?' – Quiso asegurarse Alice con voz estrangulada.

'Así es jovencita. Carlisle y yo te estaremos esperando en el despacho de tu padre.'

Alice colgó y Esme volvió a ponerse a hablar con Carlisle. Entonces papá se levantó y le tocó el hombro a la abuela con mucha suavidad. Ella se giró sin borrar su expresión malhumorada.

'Esme, no quiero molestarte, pero Shiobann, Liam y Maggie ya están aquí.'

El enfado se le pasó a la abuela. Como los buenos anfitriones que éramos los Cullen, salimos al porche de la casa para recibir al aquelarre irlandés. Esme tomó la iniciativa, bajando al caminito de arena, que había sido despejado de nieve cuidadosamente para esperarles y darles la bienvenida en nombre de todos y Carlisle. Les oí caminar en el bosque y el viento, que nos trajo sus efluvios de agua marina, anunció su aparición. Liam más corpulento y tosco y Shiobban de complexión más grácil caminaban con Maggie, la pequeña vampira de rizos pelirrojos en medio de ellos. Avanzaban rápidamente con la gracilidad y elegancia que yo tanto envidiaba de los vampiros. Sus dientes brillaron con la luz del sol a pesar de que este se ocultaba tras unas densas nubes grisáceas al sonreír y por fin llegaron al caminito de arena y tras recorrerlo, se detuvieron frente a Esme.

'Bienvenidos, Shiobban, Liam, Maggie. Sentíos como en casa.' – Anunció Esme, haciendo gala de la hospitalidad propia de los Cullen.

'Nos alegramos muchísimo de veros.' – Dijo Shiobban sonriendo cálidamente.- '¿Pero dónde está mi buen amigo Carlisle?'

'No tardará en llegar.'

Esme y Shiobban se fundieron en un cálido abrazo, que luego se repitió con Liam y Maggie. Rosalie, Emmett, Tanya… todos fueron bajando las escaleritas del porche para recibirles con abrazos y besos cargados de afecto. Yo aguardé con mamá, cogida de su mano y con papá delante de nosotras, nuestro turno.

'Nos hacéis muy felices con vuestra presencia.' – Dijo papá al abrazar a Shiobban.

'No miente.' – Se rió Maggie, que ya estaba esperando para abrazarle.

'¿Estás segura, Maggie?' – Se rió Liam.

Papá dejó a Shiobban y entonces ella clavó sus ojos en mí. No presté atención a la alegría que había en sus ojos por volver a verme, porque me quedé clavada en el suelo de manera mirándola fijamente. Jadeé de puro terror. Ya sabía que su dieta no era como la nuestra y ya había visto anteriormente a los irlandeses, pero igualmente, sus ojos provocaron en mí una reacción extraña.

Sus ojos eran rojos como la sangre.

Como los de Joham.

Me estremecí y di un paso hacia atrás por puro instinto a la vez que me agazapaba y siseaba en una clara amenaza. Shiobban abrió los ojos como platos y Liam se posicionó delante de ella, mirándome desconcertado. Ni me enteré del respingo que dieron todos los demás, ni siquiera me di cuenta de con que expresiones atónitas me miraban, porque yo solo tenía ojos para aquellos ojos color borgoña.

'¿Renesmee qué haces?' – Preguntó Esme, igual de desconcertada.

'¿Nessie?' – Murmuró Bella, tirando de mi mano para llamar mi atención.

'Tranquilizaos todos. No pasa nada.' – Intervino papá con tono calmado al comprender lo que me ocurría.- 'No os ofendáis, por favor.' – Les pidió a los irlandeses y luego se acuclilló frente a mí y me cogió la cara para obligarme a mirarle a sus ojos dorados. – 'Nessie, tranquila, hija. No son él. Son Shiobban, Liam y Maggie, los conoces desde bebé, ¿recuerdas?'

Tomé conciencia de lo que había hecho y busqué refugio en Bella, avergonzada. Enterré el rostro en el hueco de su cuello, ocultándome con su cabello. Por muy asumido que tuviera que el vampiro Joham solamente había querido comprobar qué era yo, seguía aterrorizada por la brutalidad de su ataque, pues jamás me habían dañado tanto como él. Mamá me acogió entre sus fríos brazos y me rodeó tanto como pudo, aunque me sentí más tranquila, no se podía comprar a la sensación de protección que me daba Jake. Me mordí el labio, haciendo un esfuerzo por no echarme a llorar.

'¿Qué ocurre, Nessie?' – Me preguntó mamá, preocupada. – '¿A qué ha venido eso?'

Le expliqué a mamá mediante mi don lo que me había pasado, porque me daba vergüenza reconocerlo en voz alta, aunque me sabía mal por los irlandeses. Luego me disculparé. Bella siseó al comprenderlo y luego me arrulló consolándome.

'Tranquila, cariño. Es normal que sigas asustada.'

Rosalie se plantó a nuestro y supe que había entendido lo que acababa de ocurrirme. Noté sus fríos labios sobre mi pelo, musitando palabras cariñosas. Edward procedió a responder la pregunta que todos debían estar haciéndose, porque con un deje de ira en la voz explicó:

'Nessie tuvo un encuentro con un vampiro nómada la semana pasada y este la atacó.'

La sucesión de exclamaciones airadas, incrédulas y enfadadas dieron a entender que aquello requería una explicación mucho más contundente. Esme, viendo que aquello iba a ir para largo, pidió que entráramos en casa antes de comenzar a explicar mi encuentro con Joham. Solo se interrumpió la conversación cuando llegó Carlisle, pero fue por breves momentos. Aunque sus reacciones fueron de ira y algunos como Tanya, Garrett, Kate y Maggie pidieron unirse a la partida de caza si los Cullen decidían ir a por Joham, todos coincidieron que Rosalie, Emmett y Edward habían hecho lo más sensato que se podía hacer al aparecer los Vulturis en escena. Solo Garrett, el revolucionario compañero de Kate, opinó que no deberían haber abandonado la búsqueda porque los italianos estuvieran de por medio.

'No comprendo como ése loco sigue vivo.' – Musitó Tanya, después de que papá les hubiera explicado lo que oyó en la mente de los dos guardias italianos. – 'Intentar desvelar el mayor secreto y alzarse contra la realeza.'- Negó con la cabeza, incrédula.

'Alzarse contra la realeza es el sueño de muchos.' – Comentó Garrett como quien no quiere la cosa. – 'Aunque no estén tan locos como el tipo este.'

'No seas idiota.' – Lo atajó Kate, malhumorada. – 'Su vida ya está sentenciada al haberles desafiado.'

Conocía la historia de nuestros primos y por ello comprendía las reacciones de Tanya y Kate, siempre tan cuidadosas en todo lo que se refería a la justicia y los Vulturis. Mamá me la había explicado tiempo atrás refiriéndose a su creadora, pero fue Jacob quién me relató lo que le había ocurrido a Irina, la otra hermana, con los Vulturis. Como para no temerles… La conversación en el comedor continuó con aquel matiz serio en el que juzgaron la conducta de Joham, pero yo ya estaba aburrida de escuchar suposiciones y mi atención voló a las otras dos personas que no estaban participando en la conversación principal: Kate y Garret. Parecían mantener un debate y Kate parecía bastante molesta, al contrario que Garret que parecía disfrutar. Me hizo daño ver el modo en que Garrett que tenía sentada a Kate en su regazo, la rodeaba con sus brazos y apoyada su barbilla en el hombro de ella, mirándola con amor devoto.

'Si vives en paz a tu aire, ¿qué sentido tiene desafiar a alguien más poderoso que tú por gusto, sabiendo que no vas a vivir para contarlo?' – Murmuraba Kate.

'Mejor morir de pié que vivir arrodillado.' – Respondió Garrett solemne y con ése matiz heroico típico de las novelas históricas y series de televisión. Luego se rió para sí y al oído de su compañera añadió: – 'Aunque no tiene mucho sentido que lo diga alguien que está a los pies de la vampira más interesante y hermosa del planeta.'

Kate puso los ojos en blanco, pero acabó acariciando la cabeza de Garrett y se inclinó para besarle en los labios con una sonrisa satisfecha. Decidí salirme del comedor porque noté como se me humedecían los ojos. Bastante espectáculo he dado ya. Fui a la cocina a por un vaso de agua para disimular, aunque yo nunca solía beber agua, pero como aquellos días estaba tan extraña, seguramente colaría. Soy un desastre. Ni yo misma me reconocía. La cogí directamente del grifo y apuré el vaso de un trago. Escuché a alguien acercarse por el pasillo, así que sequé los ojos rápidamente por si acaso y me giré para recibirle con una sonrisa cordial. Era Maggie.

'¿Nessie?' – La pequeña vampiro esperó en el marco de la puerta de la cocina, cautelosa, aguardando seguramente mi reacción. Me sentí fatal por haberles fastidiado la bienvenida.

'Lamento mi comportamiento, Maggie.' – Le dije acercándome yo para que viera que no la temía ni nada por el estilo.

Maggie sonrió contenta y salió a mi encuentro. Era imposible que esos ojos rojizos me dieran miedo en aquel rostro de niña inmaculado. Maggie había sido una de mis compañeras favoritas de juego en mi rápida niñez, si así la podíamos llamar, pues entre las dos nos dedicábamos a incomodar a los demás. Yo preguntando lo más comprometido que se me ocurriera y Maggie confirmándome si se nos decía la verdad o no. Había hecho pasar a todos por auténticos calvarios con Maggie y había organizado sin querer una que otra pelea entre los miembros de mi familia.

'Lo siento.'- Repetí al tenerla frente a mí.

'Oh, tranquila.' – Maggie abrió los brazos. – '¿Puedo abrazarte?'

'Claro.'

Y no mentía. Abracé a Maggie con fuerza, durante un largo rato. Me sentí orgullosa de mí misma al comprobar que ahora era un poquito más alta que ella y se lo hice saber por mi don. Maggie achicó los ojos y con falso enfado me espetó:

'No te pases, siempre serás más enana que yo.'

Me reí, pero me corté porque de repente se hizo un silencio repentino en el comedor. Maggie y yo nos miramos y al menos yo, agudicé mis oídos para ver si me enteraba de algo. Al oír el motor del Porsche en el garaje comprendí lo que pasaba. ¡Alice ha vuelto! Escuché a Esme y Carlisle ponerse en movimiento cuando se oyeron las puertas del coche cerrarse. Cogí a Maggie de la mano y tiré de ella.

'¿Qué es?'

'No quieres perderte esto, creéme.' – Le dije con prisa.

Salí corriendo detrás de los abuelos y le choqué la mano a Emmett al encontrarle en el pasillo, aguardando con una sonrisa maquiavélica como la mía lo que estaba por suceder. Rosalie también venía detrás de nosotros, dispuesta a ser testigo también. Los abuelos se giraron hacia nosotros al llegar a la puerta que daba al garaje con miradas que nos advertían tener la boca cerrada por nuestro bien. Emmett, Rose y yo pusimos nuestras mejores caritas de inocencia. Esto va a ser la bomba. Maggie nos miraba con el ceño fruncido sin saber qué esperar.

Les oímos subir las escaleritas y se abrió la puerta. Jasper fue el primero en entrar y Alice venía justo detrás de él, escondida. Nos dedicó una mirada acerada, que pasó rápidamente a algún punto de la casa que estaba detrás de nosotros. Probablemente el comedor donde estaba papá. Ni me quise imaginar la que tendría que estar liando Alice en la cabeza de Edward.

'Alice, sube al despacho con nosotros.' – Ordenó Esme.

'Sé lo que me vais a decir.' – Murmuró ella y puso carita de cordero degollado. – 'Quiero negociar.'

'Un castigo no se negocia, jovencita.' – Aclaró Carlisle. – 'Jasper, puedes acompañarla si así lo deseas.'

No quedó claro si Jasper deseaba comerse también el marrón o no, pero no tenía elección, pues Alice le hizo un mohín y le cogió del brazo. No se va a negar a nada que le pida. Jasper y ella se miraron durante unos segundos y luego él le asintió al abuelo. Los cuatro subieron al despacho de Carlisle y nosotros les seguimos. Fue de mutuo acuerdo aguardar en las escaleras en cuanto Esme nos miró de reojo. Alice nos enseñó los dientes antes de cerrar la puerta del despacho y nosotros nos reímos. Esperamos sentados en las escaleras, con el oído puesto en la conversación que había allá arriba. Se oyó al abuelo suspirar un instante. Luego me vi reflejada en el rostro estupefacto de tío Em al oír a Carlisle preguntarle a Alice cómo había sido capaz de gastarse aquella cantidad bárbara de dinero en tres días. Alice nos dejaría en la ruina si tuviera acceso a todas las cuentas de los Cullen.

'¿Qué ha ido a millón por día?' – Emmett parpadeó confuso.

'Bastante más.' – Le contesté. – 'Haz cuentas…'

'¡Pero si es imposible que le haya dado tiempo!' – Exclamó Maggie, que estaba flipando mucho más que nosotros seguramente.

'Madre mía…' – Musitó Rosalie, también atónita. – 'No me extraña que Esme se haya puesto así…'

La reacción de Esme estaba más que justificada. A Alice le dio un patatús cuando Carlisle le dijo que iba a retirar todas las tarjetas que había a su nombre hasta verano por lo menos. La oí sollozar y la imaginé poniendo la mejor cara de corderito degollado que sabía poner, pero Carlisle ya le dijo que no iba a permitir manipulaciones. La abuela le dijo que la conversación había terminado cuando Alice apeló a la compasión del abuelo, antes de que le hiciera caer.¡Ni si quiera tendría acceso al dinero que ganaba cada mes con su trabajo!

Me regodeé de placer por la situación, como si fuera una villana, pero es que después de haber sido la marioneta de Alice… Bueno va, si la veo muy mal me la llevaré a comprar un par de cosas con mi tarjeta. Seguro que así la alegraría.

Al segundo de terminar la conversación, Alice pasaba por medio de nosotros como si fuera un huracán, directa al comedor. Yo de ti correría, papá. Le avisé, aunque no serviría de mucho.

Por la tarde me fui con mis amigos humanos a Salt Lake City para patinar sobre hielo en un skating. Me emperré en conducir el monovolumen de seis plazas del padre de Joe cuando íbamos a partir y no porque fuera precisamente un cochazo como el que le íbamos a regalar a papá, mamá y yo. Alice había visto que tendríamos un accidente yendo a Salt Lake City al cruzarse un ciervo en la carretera y era Joe el que conducía cuando se producía el accidente. Siendo yo la que conducía, Alice había previsto un viaje sin ningún problema, pues yo reduciría la velocidad al escuchar al ciervo. Durante el camino estuvimos hablando de la cena del instituto, de las compras que habíamos hecho cada uno para nuestros familiares y de los planes familiares que teníamos cada uno. Traté de no reírme cuando Kelly me hizo aquella pregunta:

'¿Y tú donde comerás el día de Navidad?'

Le sonreí al mirarla por el espejo retrovisor. En la montaña nevada, todos iremos de cacería. ¿Alguien había creído que los vampiros no hacían algo especial el día de Navidad? Nos daríamos nuestros respectivos regalos después de ponerlos bajo el inmenso árbol de Navidad del comedor y luego saldríamos a cazar. Sería divertido ir todos juntos. Además, los irlandeses se conformarían con cazar animales también y eso solo mejoraría aquél día.

'En casa con mi familia y unos amigos, como todo el mundo.' – Medio mentí volviendo la vista a la carretera. – 'Tengo ganas de que llegue.'

Sobretodo porque Jacob había prometido volver ese día. El día de Navidad iba a ser maravilloso y yo iba a recibir el mayor regalo del mundo: Jake. Sonreí tontamente y conté mentalmente los días que faltaban: tres. Genial. De repente mis oídos captaron algo allá afuera. Me concentré y además de la música, del fuerte viento y de la suave nevada que estaba cayendo, pude escuchar un rítmico golpeteo. Era el ciervo. Pisé el freno y cambié de marcha, reduciendo la velocidad. Ellos se dieron cuenta.

'¿Pasa algo?' – Preguntó Luke.

Sylvie dio un chillido cuando el ciervo se nos cruzó de repente, tan cerca del capó del coche. Joe y Danny soltaron un par de palabrotas. Kelly dio un respingo.

'Dios, porque poco…' – Bufó Luke.

Sus corazones latían a toda velocidad debido al susto. Sentí una inmensa gratitud hacia tía Alice y me sentí un poco culpable por haber disfrutado con la bronca que le habían echado y su castigo.

'Que buenos reflejos, Nessie.' – Kelly me puso la mano en el hombro. – 'Si no llegas a frenar, nos la pegamos fijo.'

'Sí, de vuelta al hospital.' – Danny hizo una mueca y se tocó la cicatriz que le había quedado en la cabeza.- 'Que divertido.' – Añadió sarcástico.

'Mi tío murió en un accidente de coche por estas fechas, hace dos años.'- Musitó Sylvie con la mirada ensombrecida. Luke la rodeó con un brazo.

'No te pongas triste, Sylvie.' – Le dije, apenada.

Ojala se pudieran evitar todos los accidentes de tráfico. Los muertos en carretera eran tantos…y entre ellos se encontraba la madre de Jacob. Era algo que yo tenía muy presente, a pesar de que tan solo habíamos hablado en una ocasión de lo que le sucedió y por aquel entonces yo no llegaba ni al metro de altura. Pero el dolor y la tristeza que vi en los ojos de Jake aquella tarde en que yo, siendo tan bocazas como siempre, le pregunté, me hicieron comprender que era algo que hacía infeliz a Jacob, por lo que nunca volví a preguntarle nada de ella. Sí que le pregunté por ella a su mejor amiga, Bella, pues deseaba haber conocido a la mujer que había traído al mundo al ser más perfecto existente en la faz de la tierra. Mamá no la recordaba, pues poco la había visto ella, pero me contó que el abuelo Charlie decía que Jake era tan guapo como su madre, a lo que Bella añadía que la sabiduría la había heredado de Billy. El buen corazón era cosecha propia según mamá y la mala educación también según papá.

Una musiquilla comenzó a sonar y supe que era mi teléfono porque vibró en mi pierna. Los chicos hicieron el gesto de tocarse el móvil para ver si era el suyo, pues con la música del coche era imposible reconocer la melodía, pero en cuanto Joe bajó el volumen todos escuchamos la música clásica.

'Nessie…' – Canturreó Kelly.

'¿En serio?' – Se rió Danny.

'¿Estáis seguros de que no es el de Joe?' – Bromeé.

'Yo no llevo eso de tono.'

'Eh, cuidado con lo que dices de mi melodía.'- Le espeté.

Era una composición que papá y yo habíamos hecho juntos y le tenía muchísimo cariño.

Solté las marchas y saqué el móvil del bolsillo de mi pantalón. Tenía la ligera impresión de que era Jake el que llamaba y efectivamente, en la pantalla salía su nombre y una foto de él que había puesto aquella misma mañana. Sonreí ilusionada. Era una pasada la sincronización que había entre él y yo. Pulsé el botón de coger la llamada, me llevé el teléfono al oído y…

'¿¡ESTAS LOCA!?'

'¡CASI NOS LA PEGAMOS!'

'¡PON EL MANOS LIBRES!'

Casi me arrancaron el móvil de la mano. A veces era un engorro no poder hacerles una idea de lo capacitados que estaban mis sentidos. Gruñí, puse el altavoz y le di el móvil a Joe para que lo sostuviera.

'¡Hola Jake!' – Saludé contentísima. – 'Estoy en el coche con mis amigos del instituto.'

Había un aviso en esa simple explicación y Jacob la pilló, porque soltó una exclamación. Al fin y al cabo, él era parte del secreto de los Cullen.

'Hola cariño.' – Me derretí por culpa del tono en que me saludó. – 'Hola chicos.'

'Jake, te presento a Joe, Danny, Luke, Sylvie y Kelly. Chicos, este es Jacob Black, mi novio.'

'¿¡JACOB BLACK!?' – Chillaron Kelly y Sylvie a la vez con los ojos a punto de salírseles de las cuencas.

Creo que me quedé tan perpleja como Joe, Luke o Danny. No recordaba haberles hablado de Jacob, de que estaba enamorada de un chico vale, pero nunca mencioné su nombre y lo recordaba a la perfección. Solo a Danny le había dicho el nombre de Jake en una ocasión. Quizás Danny se lo contó a Sylvie. Las miré con ambas cejas alzadas por el espejo retrovisor. Ellas parecían a punto de sufrir un ataque al corazón.

'¿Me conocéis?'- Preguntó Jake sorprendido.

'¿Le conocéis?' – Aunque preguntamos lo mismo, el tono de Luke y Joe era veinte veces más agresivo que el mío, que solo denotaba sorpresa.

Kelly casi se me tiró encima desde atrás y comenzó a sacudirme, aunque no lo consiguió. Sylvie me dedicó una mirada exasperada para luego gritar como una histérica:

'¿¡Cómo no vamos a conocerle!?'

'¡Tía es el mecánico buenorro del pueblo!' – Kelly estaba loca de la emoción. – '¡En el insti todas se mueren por él!'

Oh, así que le conocían por eso. Pues si que tenía fama Jake entre la población femenina. Bueno, no era de extrañar siendo el chico más guapo y perfecto de todo el mundo.

'¡Anne Golding hizo no se qué en el motor del coche de su padre solo por verle!'

'Y por flirtear con él, pero no lo consiguió.' – Añadió Kelly con desdén.

'¡Ja! Si es que seguro que él ya se había fijado en Nessie.'- Comentó Sylvie poniendo los ojos en blanco.- '¿Dónde va esa compitiendo con Nessie?'

Jake se estaba riendo, seguramente muy contento por los halagos de mis amigas, pero yo me había mosqueado bastante. ¿Cuántas chicas habría en el pueblo dispuestas a intentar robármelo? ¿Cuántas le habrían tirado la caña sin que yo me entrase? Es mi Jake. Mi cara de fastidio se sumó a la de los chicos, que no parecían muy complacidos del interés que mostraban ellas por Jake.

'En tal caso, encantadas de conocerte Jacob.' – Dijo finalmente Sylvie. – 'Esperamos poder hacer unas presentaciones cara a cara decentes.'

'Habla por ti.' – Masculló Danny por lo bajini.

'Ahora mismo no estoy en el pueblo, pero cuando queráis, ¿verdad Nessie?'

'De aquí a cinco días.' – Concreté con una sonrisa.

Tres para que volviera y uno para mí sola. Al día siguiente les presentaría.

'¿Cuántos años tienes, Jacob?' – Preguntó Danny en un tonito que no me dio buena espina.

Tragué saliva, alarmada, pero era imposible que Danny supiera que chanchullos de papeles nos traíamos entre manos los Cullen.

'Veinticinco.' – Mintió Jake muy naturalmente, aunque tenía tres menos.

'Y Nessie dieciséis, ¿no?'

En realidad siete. Reprimí una sonrisa. Debería estar en primaria jugando al picapared y aprendiendo a leer y a sumar y restar, no en el instituto y a un año de entrar en la preparatoria para la universidad.

'¿Algún problema con nuestra edad?' – Se envaró Jacob.

'Eso deberías preguntárselo a sus padres.'

'Eso es algo que a ti, niñato, no te importa.'

No sabía si enfadarme primero con Danny y luego decirle a Jake que se callara y no se picara con él o hacerlo al revés.

'Deberías buscarte alguien de tu edad. Pero es solo un consejo.'

'Danny, no te permito que p…'

Jacob me interrumpió y su voz tronó desde el móvil.

'Y así tú te quedarías con Nessie, ¿no? Pues vas fino, chaval.' – Masculló enfadado. – '¿Sabes crío? ¡Como vuelvas a tirarle la caña a mi novia te vas a enterar de quién soy yo!'

'¡Jacob!'

'¡Le tiraré la caña si me da a gana, imbécil!'

'¡Danny!'

'¡Hazlo y te partiré la cara!'

'¡Me gustaría verlo!'

'¿¡Querési parar ya!?' – Le quité el móvil a Joe de un manotazo. – 'Luego hablamos Jake. Un beso. Adiós.'- Colgué y miré a Danny realmente enfadada. - '¿¡De que vas!?' - Le espeté.

Danny no me contestó. Miraba la carretera como si solo existiera aquello.

'La carretera...' - Me susurró Joe cauteloso porque estaba completamente girada hacia Danny.

Apreté el volante, rabiosa.

'Danny, ya me puedes estar dando una explicación de a qué ha venido eso.' - Exigí.

Pasó de mí olímpicamente.

'La carretera...' - Repitió Joe.

'Joe cállate.' - Le ordenó Luke, que se estaba haciendo una idea de cuan profundo se estaba haciendo mi enfado. Kelly y Sylvie s haían quedado mudas allí detrás.

'¿Ésas tenemos?' - Inquirí indignada. - 'Muy bien Danny. Allá tú.'

¡¡Hola a todos!!

Estoy sin internet en casa y después de patearme toda la ciudad buscando wifi, lo he encontrado, pero mi batería está en las últimas. ¡Muchas gracias por todos vuestros reviews! Espero que os haya gustado. Me alargo más en el comentario del siguiente capítulo, pues supongo que estará arreglado para entonces.

¡Besos!

Eneida.