XIV

'Cielo, despierta.'

No me moví ni un centímetro al oír a mamá. Se estaba genial en la cama de Jacob. La escuché caminar casi imperceptiblemente por la habitación de mi lobo. Por el ruido que hizo al abrir la persiana y correr las cortinas, supe que estaba en el balcón. Quizás pudiera hacerme la dormida y así mamá me dejaría un rato más.

'No seas perezosa, Nessie.' – Oí decir a papá divertido.

Tramposo. No había quien pudiera mentir con Edward por allí. El colchón se ahuecó a mi derecha y el efluvio de papá se intensificó. Una mano fría me acarició la mejilla y luego escuché su risa. Al momento sentí el efluvio de Bella con más intensidad. Abrí un ojo.

'Buenos días, corazón.' – Susurró mamá, dándome un beso en la frente.

'Buenos días.' – Repliqué con voz adormilada.

No tenía palabras para explicar cuan abrumadores eran. Si por separado eran increíbles, juntos lo eran mucho más. Bella estaba sentada en el regazo de Edward y este le rodeaba la cintura con un brazo. Si los escultores de la antigua Grecia y Roma, o los pintores del Renacimiento les hubieran conocido, hubieran matado por retratar a aquellas divinidades mitológicas. Pero para mí papá y mamá no eran dioses antiguos, su belleza quizás sí que era divina, pero para mí Edward y Bella siempre serían ése valiente príncipe y esa luchadora princesa sacados de un cuento de hadas que habían peleado por un amor imposible.

Toqué a mamá y entrelacé mi mano con la de ella. Os quiero. Sus sonrisas se acrecentaron aún más y ambos se abalanzaron sobre mí para achucharme, hacerme cosquillas y darme mimitos.

'Nosotros también, princesa.' – Dijo papá, antes de besarme por enésima vez en la frente. – '¿Te apetecería tocar un rato conmigo antes de marcharnos?'

'Me encantaría.'

'Pero antes debes vestirte, Nessie.' – Dijo mamá, acariciándome la nariz con un dedo.- 'Ya sabes que por mí puedes tocar en chandal pe…'

'Oh, Bella, eso no queda nada bien.' – Replicó papá medio horrorizado.

'Disculpe, don clásico, pero nuestra hija está igual de hermosa con un chandal viejo y zarrapastroso que con un vestido de gala.' – Se picó mamá.

'No he dicho que nuestra niña deje de estar hermosa en ningún momento, señora Cullen.' – Papá la besó en los labios y mamá se rió. – 'Pero una señorita fina y bien educada como ella no debe tocar el piano en chandal. El piano es un instrumento elegante y hermoso, que merece igual músico.'

Bella rodó los ojos y papá se rió. Mamá me besó esta vez en la mejilla y luego se levantó seguida de papá. No quería levantarme aún, así que decidí implorar como cuando era una niña, sacando el labio inferior a relucir y poniendo carita de cachorrito.

'Cinco minutos más, porfi, mami…'

'Está bien. Voy por tu vestido.' – Anunció mamá divertida.

'Yo también iré a adecuarme para la ocasión.' – Papá me guiñó un ojo. – 'No todos los días se tiene la oportunidad de tocar con un ángel.'

En cuanto salieron de la habitación de Jake me tapé enterita con la sábana para que hubiera menos luz, y ya estaba lista para echar un sueñecito de cinco minutos. Inspiré profundamente y… me hizo daño el olor del bosque que desprendían las sábanas de Jacob. Me dolía tanto el corazón en su ausencia… Me giré para ponerme bocabajo, metí los brazos por debajo de la almohada y oculté el rostro en ella. Seguía húmeda de las lágrimas vertidas durante la noche. Suspiré desanimada.

La verdad era que me daba pereza levantarme porque echaba de menos a Jacob principalmente, lo que se traducía en que mi estado de ánimo era pésimo. Estoy harta de ser una llorona. En segundo lugar, no tenía ganas de asistir al evento que teníamos una parte de los Cullen aquel día. Más que nada porque cierta persona llamada Danny Wright iba a estar también.

Aquel día me tocaba acompañar -con papá también- a los abuelos a la comida familiar de Navidad que organizaba el hospital donde trabajaba Carlisle, y aunque en un principio la idea me había gustado, ya que Sylvie y Danny también iban a acudir - una por ser hija de la pediatra del hospital y el otro por ser el hijo del jefe del departamento de diagnóstico para la imagen- ahora no quería asistir ni por asomo. Por aquel entonces Danny no se había vuelto un mezquino. La tarde de patinaje sobre hielo del día anterior se nos había fastidiado por completo después de que Jacob llamara, se picara con Danny y luego yo con él. Pique quizás es demasiado suave teniendo en cuenta lo que hice. Estaba claro que mi ex - mejor amigo del instituto no sabía con quién se las estaba viendo cuando decidió retirarme la palabra mientras viajábamos a Salt Lake City. Luke, Sylvie, Kelly y Joe tampoco, obviamente, pues jamás me habían visto en uno de mis arranques de ira. Los pobres se murieron de miedo cuando frené bruscamente en la carretera helada, provocando que la furgoneta diera un par de bandadas hasta detenerse por completo y quedara finalmente quieta en mitad de la carretera, a merced de cualquier otro coche que circulara un poco veloz. Pero Danny me debía una explicación por haber ido buscando pelea con Jake en la conversación telefónica y yo no pensaba mover la furgoneta de la carretera, ni abrir los seguros para que pudiera salir nadie, ni ceder el sitio de piloto, ni devolverle las llaves al hijo del propietario del coche hasta que me diera esa explicación.

Resumiendo: les tuve secuestrados durante un par de minutos.

Lógicamente luego les pedí perdón por haberme puesto así, pero aunque Sylvie me dijo que no pasaba nada y que era algo normal, las caras de los demás (y un poco la de ella también) decían todo lo contrario. Si dejaban de llamarme para salir y al volver al instituto en Enero me evitaban, lo entendería. Oh, voy a ser la marginada del instituto. Jasper va a ganarle a Emmett esa apuesta. El asunto se me había ido de las manos por culpa de mi genio, aunque la mayor parte de culpa la tuvo el imbécil de Danny, que solo abrió la boca para empeorar más las cosas en vez de arreglarlas al preguntarme que qué hacía yo: la niña guapa, lista y rica, hija de un excelente doctor, liada con el mecánico del pueblo, que me sacaba casi diez años. Estúpido superficial. Sylvie y Kelly no tardaron ni un segundo en saltar, defendiendo mi relación con Jake y aunque eso en otra situación me hubiera arrancado una sonrisa de cariño, solo pude pedirles que se mantuvieran al margen intentando ahogar el gruñido que luchaba por escapar de mi pecho, haciéndole vibrar.

Se suponía que nada de esto debería haberme afectado, pues Danny no tenía ni idea de nada de mí en realidad, de lo que yo era, de mi familia, de Jake o de mi mundo lleno de vampiros y licántropos. Así que lo más lógico hubiera sido ignorarle y pasar de él. Se suponía también que yo era una chica lista que sabía desde de niña que había ciertas cosas que no se podían hacer delante de un humano si queríamos seguir viviendo entre ellos y guardar el secreto. "Se suponía…" Se me fue la pinza por completo.

Pero es que había ciertas cosas con las que nadie se podía meter delante de Renesmee Carlie Cullen: los Cullen, Jacob Black y mi relación con Jacob Black. Punto.

El peor momento de aquella tarde y el que me había condenado a ser una marginada social en el instituto con casi total seguridad, sin duda fue cuando Danny insinuó que Jake solo me quería por el dinero y para acostarse conmigo. Sigo preguntándome qué me impidió arrancarle la cabeza en aquel momento, porque me sentó como una patada en el culo que se atreviera a insinuar que mi Jake era un aprovechado. En verdad, lo del sexo no llegó a mencionarlo del todo porque enmudeció de puro terror al mostrarle yo toda mi magnífica dentadura de vampiro. ¡Estupidez de Nessie al poder! Ahora me doy cuenta de que el que peor lo pasó fue Joe, que estaba justamente en medio de Danny y yo, y tuvo una perfecta panorámica de mis dientes de vampiro durante un segundo. Tardé poquísimo en volver a situar mis labios en su posición más humana al ver la expresión desencajada de Joe. Mis dientes volvieron a quedar escondiditos y yo decidí irme a la parte de atrás de la furgoneta, ceder el sitio del piloto y quedarme quietecita, tranquilita y con la boca bien cerrada el resto del viaje. No hubo quien arreglara el silencio incómodo que se hizo durante todo el trayecto restante y en la pista de hielo no mejoró la cosa.

Al llegar a casa por la noche ni me preguntaron cómo había ido la tarde, porque mi cara debía explicarlo por sí sola. Estuve hablando con mamá, con papá y el abuelo de mi desliz y yo misma les dije que si creían conveniente marcharnos del pueblo hacía las maletas en aquel mismo momento. Tenía los ánimos por los suelos por lo poco madura que había demostrado ser. ¿¡Qué me importaba a mí lo que pensara de mí un simple humano que no sabía nada!? La maldita respuesta era fácil. Danny había sido el primero en acercarse a mí el primer día de instituto, cuando todo el mundo parecía rechazarme como mi familia me había advertido que seguramente harían. Gracias a Danny había conocido a los demás y a ese mundo humano que tantas experiencias interesantes me había dado. Además de sentirme agradecida, le tenía cariño pues a pesar de lo idiota que podía llegar a ser, era un buen chico. Danny había sido mi primer amigo y ahora ya no lo era y no era culpa mía, eso lo tenía claro, pero había perdido a mi primer amigo humano. Quizás por eso estaba tan rabiosa.

Encima echaba tanto de menos a Jacob que me dolía el corazón. Seguro que si estuviera conmigo no me habría afectado tanto. Le necesitaba tanto. Me sentía perdida sin él.

El abuelo y papá dijeron que no había para tanto, pero pidieron que fuera más cuidadosa y tratara de tener paciencia con los humanos. Cuando hablé por la noche con Jake no pude recriminarle que se hubiera puesto a la altura de Danny después de lo que había hecho yo. De todos modos tampoco hubiera podido enfadarme con él. Le expliqué que había atemorizado a mis dos amigos enseñándoles los dientes y Jake se desternilló de risa, lo que provocó que yo sonriera y me sintiera un pelín mejor. Jacob veía siempre la vida de un modo optimista y eso era contagioso. Pero decidí guardarme el comentario de Danny sobre el dinero y el sexo, porque conocía bien a Jacob y sabía donde estaba su límite. Lo que había dicho Danny lo traspasaba por kilómetros y lo último que me faltaba era tener a Jake en la puerta del instituto esperando a Danny. Tendré que empezar a actuar con sensatez, ¿no?

Gruñí al escuchar a mamá venir hacia la habitación de Jacob con Rosalie, Maggie, Kate y Alice tras ella. Se acabó hacer el perro… Venían charlando alegres sobre hacer no se qué la noche del veinticuatro, la nochebuena. Todos en casa estaban emocionadísimos con nuestra Navidad particular. Incluso Alice volvía a estar de humor, ya que se había visto yendo a comprar con papá a escondidas de los abuelos. Jasper, Emmett y Garrett debían andar fuera, porque no se les oía. Edward estaba abajo con Tanya, Carmen, Eleazar y los irlandeses en el comedor. También podía escuchar a Esme en su habitación, yendo de aquí para allá, parloteando y riéndose con Carlisle, que parecía estar igual de emocionado que ella por la comida del hospital. Sonreí divertida. Siempre trataban de parecer más adultos, pero no lo conseguían cuando algo les ilusionaba. Eran un caso. A los abuelos les encantaba mezclarse de vez en cuando con los humanos, fingiendo ser una familia más de ellos. Para esos eventos normalmente salían conmigo y papá, quizás porque los dos éramos tan complicados como se suponía que tenían que serlo unos adolescentes humanos de verdad y así dábamos más el pego para los demás y para los mismos abuelos.

Mi móvil sonó, indicando que había recibido un mensaje. Di un bote porque sabía que era Jacob. Recordando que lo había dejado cargando la noche anterior en el enchufe de debajo de la cama de Jake, me deslicé a demasiada velocidad hacia el borde de la cama y en mi trayectoria me lié además con las sábanas… ¡Arriba la torpeza! No me hizo daño golpearme contra el suelo o eso creo. Mi atención estaba fija en el mensaje recibido que segurísimo era de Jake. Pero el porrazo que me dí tuvo que sonar fuerte, porque provocó que todas las conversaciones de la casa se detuvieran durante un segundo y aunque yo estaba distraída me enteré.

'¡Estoy bien!' – Dije en voz alta mientras agarraba el móvil. – '¡Solo me he caído de la cama!'

En ese mismo instante picaron en la puerta de la habitación y Rosalie entró la primera con expresión preocupada. Bella sonrió con cariño al verme en el suelo y enrollada de cualquier manera con la sábana, mientras que Kate y Maggie se rieron. Alice rodó los ojos y entró con el vestido violeta que me compré la última vez que salimos de compras.

'Buenos días.' – Dije desde el suelo, distraídamente pero saludando con la mano. – 'Un segundo por favor y estoy con vosotras.'

Lo primero era lo primero y ése era Jacob. El mensaje era de Jake, por supuesto, lo que me hizo sonreír como una boba y patear el suelo emocionada.

'El chucho.' – Explicó la voz de Rosalie a alguien en un tonito débilmente exasperado.

Decidí parar de patear el suelo para leerlo y de paso no abrir un boquete en el suelo de la habitación.

"Buenos días, pequeña. Quedan tres días solamente. Eh, ¿adivinas con quien he soñado esta noche? Era la criatura más hermosa que puedas imaginar, de ojos castaños y rizos de color bronce. ¿La conoces? Porque creo que me he enamorado. Jake. "

Me eché hacia atrás suspirando sonoramente y me llevé un coscorrón en la cabeza.

'¡Nessie!' – Chillaron Rosalie y mamá a la vez.

Ambas se abalanzaron sobre mí y me levantaron del suelo. Noté los dedos de Bella palpándome la cabeza en busca de un chichón. Suspiró con resignación al no encontrar nada. Mi cabeza había salido ilesa, pero en cambio si que había un pequeño bulto en el parqué. Kate y Maggie no paraban de reír.

'¡Vale! ¡Todas a un lado!' – Canturreó Alice, viniendo de puntitas hasta mí. Me liberó de la sábana y se la lanzó a Rose. Luego me cogió de un brazo, me puso la otra mano en la espalda y me empujó hacia el baño. – 'Vamos, Nessie. Todos están listos.'- Urgió con sus habituales prisas provocadas por el entusiasmo.

'¡Vamos allá!' – Grité contenta.

'¡Ei! ¡Ése es el espíritu!' – Exclamó Alice gratamente sorprendida.- '¡Así me gusta, Nessie! ¡Que te pases a mi bando!'

'Agradece a Jake que me haya pasado al lado oscuro.'

Me metí en el baño con Alice detrás, como no, y las demás se quedaron en la habitación de Jake. Mientras me desvestía Alice, porque yo seguía en las nubes de viaje, otra parte de mi mente escuchaba lo que captaban mis finos oídos.

'Todo es culpa del chucho.' – Farfulló tía Rose.

'No sé como tomármelo.'- Oí decir a mamá. – 'Ni siquiera sé decir a estas alturas si es algo bueno o malo. Jasper dice que su estado de ánimo sube y baja como una montaña rusa…'

'¡No tienes que preocuparte de nada, mami!' – Chillé desde dentro, luego de volver a la realidad.- '¡Estoy genial!'

Iría a la comida del hospital con una buena sonrisa, perfectamente vestida y sería la más cortés, simpática y educada de la sala para que Esme y Carlisle disfrutaran presentándonos a papá y a mí como sus hijos.¡Sería la mejor nieta de todo el planeta! Y no importaba que tuviera que ver a Danny. Me guardaría mis problemas humanos para cuando volviera al instituto y pasaría de él en la comida. ¡Nessie Cullen puede con todo!

Ah, y lo más importante y la causa de mi repentina euforia: Jacob volvía en tres días.

El vestido violeta era de cóctel, por lo que me llegaba justamente por encima de las rodillas. Caía suelto y ancho hasta ellas, después de haberse ceñido al pecho. Era de tirantes gordos, pero estaban ocultos bajo una chaquetita corta de media manga del mismo color. Era fino y no tenía demasiado escote, pero tampoco me oprimía el cuello. Era el vestido ideal para aquel evento: sencillo y elegante. Parecía una niña extremadamente buena e inocente gracias a los rizos que me caían por los hombros y la espalda. A Esme le va a encantar.

Efectivamente, así fue. Me sonrojé muchísimo al entrar al salón donde los abuelos, ya listos y todos los demás aguardaban, porque pararon de conversar para mirarme. Las caras de asombro precedieron a las expresiones de admiración y a las sonrisas cariñosas.

'Oh, cariño…' – Exclamó la abuela al verme, mordiéndose el labio inferior. – 'Estás estupenda, mi niña hermosa.'

'Tú lo estás más.'

Esme lucía tremendamente hermosa vestida con aquel vestido rojo ceñido hasta las rodillas, de mangas largas y cuello en forma de barco. Claro que la esplendorosa belleza del abuelo, enfundado en aquel traje de camisa y corbata negro, casi me hicieron achicar los ojos, cuando vino a besarme en la mejilla. Y bueno, papá, que estaba tocando el piano tampoco se quedaba atrás. No vestía de manera tan clásica como Carlisle, a pesar de que llevaba camisa y corbata, porque el chaleco abierto le daba un aire más moderno. No era difícil imaginar cual iba a ser el tema de conversación del pueblo después de la comida. ¿Pero como no íbamos a destacar? Si eran tan bellos que se veía de lejos que no podían ser humanos.

'De verdad que me dais tanta envidia…' – Suspiró Carmen, desde el sofá.

'Nessie, debes acudir con nosotros también a un evento importante.' – Sentenció Eleazar, captando la indirecta de su compañera, a quien acarició la mano. – 'Nosotros también queremos alardear de nuestra niña mimada.'

'Bueno, si Garrett y Kate decidieran casarse, Nessie podría ser la dama de honor, ¿no?' – Inquirió Rosalie dedicándole una mirada elocuente a la susodicha vampira, que estaba sentada en el suelo con la espalda apoyada en el sofá al lado de Carmen y Eleazar.

'Garrett solamente está casado con su libertad y así será siempre.' – Replicó Kate tranquilamente. – 'No soñéis.'

'Apuesto a que si se lo pidieras tú, aceptaría.' – Murmuró papá desde el piano.

Todos le miramos sorprendidos, sobretodo Kate.

'¡Eso significa que tenemos boda a la vista!' – Saltó Alice y se precipitó sobre Kate, que parecía haberse quedado en estado de shock. – '¡Tienes que dejarme prepararlo todo! ¡Por favor!'

'Alice, no la agobies.' – Saltó mamá, como si fuera ella la importunada.

'Kate, no escuches nada de lo que ella te diga.' – Espetó Alice señalando a mamá con una mueca. Luego, como si le hablara a un niño le dijo a Kate: – 'Casarse es bueno. Es divertido.'

'¡Eh! ¡Eh!' – Masculló Kate, recuperada por fin de su shock. – 'Párate, Alice. Nadie va a casarse.' – Aseguró esta con una sonrisa, como si lo que decía Alice fuera una locura.

'Si es la orgullosa de Kate quien tiene que pedirlo vamos listos, familia.' – Suspiró Tanya, apoyada en el gran ventanal del comedor.

'Bueno, yo creo que debería ser Garrett quien lo pidiera.' – Convino Rosalie. – 'Pero tu se lo puedes insinuar, Kate.'

'Y también puede pedírselo ella misma y así vamos más rápido.' – Espetó Alice.

'¿Empezamos ya con las invitaciones, Alice?' – Se mofó papá, dejando de tocar.- 'No te va a dar tiempo de organizarlo todo.'- Bromeó serio.

'¿¡Os importaría dejar el tema!? ¡No voy a casarme con Garrett!' – Tronó Kate. – 'No quiero ponerme violenta, pero esto es algo que no incumbe a nadie salvo a Garrett y a mí. ¡Y no me pongas esa cara Alice! ¡No va a haber ninguna boda!'

Alice se cruzó de brazos y achicó los ojos, concentrándose seguramente para visualizar una futura boda entre Kate y Garrett. Comprendí que no la habría cuando hizo una mueca y le dedicó una mirada airada a Kate.

'Plasta.' – Farfulló Alice, enfurruñándose.

'Cierra el pico.' – Masculló Kate malhumorada y luego se giró hacia mí. Capté una nota suplicante en su voz. – '¿Te importaría tocar, Nessie? Creo que vais a tener que marcharos pronto y a todos nos gustaría escucharte tocar con tu padre.'

Seguramente si Kate hubiera sido como yo ahora mismo estaría coloradísima, pero como no era posible, solo parecía molesta. Me pregunté si esa expresión malhumorada se debía solamente a que la habían incomodado con lo de la boda. Quizás Kate deseaba celebrar una boda con Garrett aunque aparentara lo contrario. Papá volvió a tocar en ese preciso instante, seguro que para no tener que responder a las preguntas que debía escuchar relacionadas con aquello. Su música alegre llenó el salón, captando mi atención al reconocer una de las composiciones que había hecho para mí. Me fui directa al piano para ponerme a tocar con él, contenta. Edward se hizo a un lado en el banco para dejarme un sitio a su derecha con una sonrisa. Como siempre, mamá ya estaba reclinada en la cola del piano para vernos tocar. Aguardé con los ojos cerrados a que papá terminara mi melodía, deleitándome con las notas del piano.

'Ahora que toque el ángel.' –Dijo al acabar.

Papá clavó sus ojos dorados en mí y me invitó con una sonrisa a tocar. A mi espalda todos callaron. Reí al escuchar el clic de una cámara, porque sabía que ésa era Rosalie grabándome, como casi siempre. Edward se levantó para darme toda la atención del salón y se marchó junto a mamá, a quien abrazó por la cintura. Me dieron envidia. Jake solía ponerse justo detrás de mí cuando yo tocaba y sus manos siempre se posaban sobre mis hombros. No era posible, pero sentí frío en los hombros y la espalda. Puse los dedos sobre las teclas del piano y suspiré.

'No esperéis algo alegre.' – Susurré justo antes de comenzar.

No improvisé, pues tenía una canción que siempre tocaba cuando me sentía triste. La había escrito un par de años antes, cuando yo ya tenía capacidad para tocar más o menos bien aquel instrumento y Jake se marchó en uno de sus viajes a La Push. Por supuesto, al principio era bastante desastrosa y no se llegaba a sentir aquel matiz triste y desolado que llevaba impresa mi composición. Ahora que tenía mucha más práctica y habilidad para tocar aquel hermoso instrumento, conseguía transmitir ése sentimiento de pena sin ninguna dificultad.

El mensaje era claro.

Te echo de menos.

Como tantas otras veces me dejé llevar, deslizando los dedos sobre las teclas del piano, creando así un reflejo de los sentimientos de pena de mi alma y del dolor de mi corazón. No tenía necesidad de ver donde iban mis dedos, por lo que cerré los ojos cuando las lágrimas comenzaron a resbalarme por las mejillas a borbotones y así pude ver el rostro de Jacob con mayor claridad.

Llegamos más que puntuales a la comida de Navidad del hospital. Esta iba a realizarse en el único restaurante del pueblo, que había sido reservado exclusivamente para aquellos del personal sanitario del hospital que aquel día tenían la suerte de no estar de servicio. Estaba lista para ser el centro de atención, pero eso no evitó que me sonrojara igualmente al entrar y notar todas las miradas de los presentes clavadas en nosotros cuatro. Automáticamente me cogí de la mano de Edward.

'Tranquila Nessie, la protagonista hoy es Esme, sin lugar a dudas.' – Me confió papá con una sonrisa divertida, al notar mi incomodidad. Miró a la abuela y se rió entre dientes. – 'Es la primera vez que la señora Cullen se muestra en público, por así decirlo. Todos tenían muchísima curiosidad y ahora la están saciando a gusto. Solo sabían de Esme lo poco que las dependientas del supermercado habían dicho de las dos veces que la han visto comprando allí con Carlisle.'

Carlisle comenzó a saludar a sus compañeros de trabajo junto a Esme, por lo que papá y yo quedamos en un segundo plano, a pesar de que muchos continuaban mirándonos de reojo. Dirigí una mirada a las mesas del restaurante y suspiré de puro alivio al no localizar a Danny y sí a su familia. Mejor que se haya quedado en casa.

'Ha hecho algo sensato.' – Aceptó papá al oírme.

Danny no era santo de su devoción y se la tenía guardada desde que trató de besarme. Edward se había enojado por lo que Danny me había dicho, por la causa principal de que no lo hubiera cruzado era el daño que me había causado. Edward no quería verme sufrir más de lo que ya sufría por Jake.

'Si vuelve a hacer algo indecoroso iré personalmente a hablar con él.'

Seguramente no haría falta, ya que nuestra amistad estaba rota definitivamente. Suspiré y traté de cambiar de tema. Lo último que quería era desanimarme como cuando había estado tocando el piano.

'Esme está disfrutando como nunca.' – Comentó papá, ayudándome a distraerme.

Nadie iba a negárselo. Esme, agarrada del brazo de Carlisle, saludaba a los compañeros de trabajo de su marido y a sus respetivas familias como si fuera una más de ellos. Casi ronroneó de placer cuando nos presentó a Edward y a mí como sus hijos frente a la directora del hospital y su marido. La verdad es que aquella farsa fue bastante divertida para todos. Sobretodo cuando Sylvie vino a saludarnos a nuestra mesa y vio a papá. A mi mejor amiga se le caía la baba a chorros. Pero creo que lo mejor fue sin duda la cara de papá cuando nos sirvieron la comida. Su siempre perfecta y controlada expresión se alteró ligeramente delante de las diez personas que comíamos en aquella mesa circular.

'No pienso comer nada.' – Anunció entre dientes, con la nariz arrugada por el asco. Separó el plato y se cruzó de brazos.

'¿Prefieres que te sirvan el menú infantil, hermanito?' – Me burlé.- 'Puedo pedírselo al camarero.'

Edward me dedicó una mirada que fingía ser de reproche, mientras que Esme nos miraba a los dos condescendiente.

'¿No es de tu agrado la comida, Edward?' – Se interesó la directora del hospital, dispuesta a solucionar encantadísima cualquier cosa que no le gustara al retoño de los Cullen. Estaba más pendiente de Edward que de todos aquellos que se acercaban para intentar hacerle la pelota.

'Soy vegetariano.' – Aclaró él.

Comencé a reírme. Nunca me había parecido tan bueno nuestro chiste privado. Al final papá no pudo librarse de comer un poco de ensalada para mantener las apariencias. Me escaqueé del aburrido discurso de la directora del hospital al final del postre, gracias a Jake, que me llamó en el preciso instante. Me salí afuera y me senté en las escaleras de la entrada del restaurante mientras hablaba con él. Me di cuenta de que estaba nevando y pensé que no era muy prudente que alguien me viera tan solo con un vestidito allí afuera con la temperatura que hacía, así que me escondí un poco entre las plantas del jardín.

'Me ha encantado tu mensaje de buenos días, Jake.'

'Puedo intentar ser algo original de vez en cuando.' – Se rió él. – 'Intentaré serlo los dos malditos días que faltan para que estemos juntos de nuevo.'

'Dos días son una eternidad…' – Me quejé suspirando. – '…pero bueno, espero poder sobrevivir.'

'Claro que sí pequeña.' – Dijo Jake dulcemente. – 'Hasta ahora lo has hecho muy bien.'

'¿Bien?' – Inquirí. – 'Jake, no lo he hecho bien. Simplemente no puedo hacerlo. Se me hace imposible vivir sin ti.' – Controlé el temblor de mi voz y las lágrimas antes de que salieran, porque no quería llorar más. – '¡No he podido tocar el piano sin echarme a llorar porque te echo de menos! Estoy hastiada de estar triste. He intentado poner de mi parte para sobrellevarlo lo mejor posible, pero soy un desastre y no lo he conseguido. Me repatea ver a todos tan pendientes de mí y tan preocupados por como me siento. No lo soporto…'

Hubo una pausa, durante la cual oí a Jake suspirar profundamente.

'Siento todo el dolor que te estoy causando, Nessie.'

'Oh, no me hagas caso, Jake.' – Murmuré, sintiéndome culpable por la nota de dolor que noté en su voz. Acababa de preocuparle con todo lo que le había dicho. Estupendo, Nessie. En vez de dejar que se lo pase bien con la manada, le haces sentir culpable. Era una egoísta. – 'Jake, perdóname por sonar tan patética. No te preocupes por mí. Tú tienes todo el derecho del mundo de ir a ver a tu familia y se supone que yo no debería ponerme así. Supongo que es porque soy una caprichosa y una malcriada que siempre ha tenido todo y cuando le quitan algo por un tiempo, solo saber berrear y quejarse.'

'Eso no es verdad, Nessie.' – Negó Jake molesto. – 'No digas eso de ti. No eres una malcriada ni una caprichosa. No tiene nada que ver con eso.' – Me sorprendió la gravedad que su tono, que se iba acrecentando cada vez más.- 'Yo soy el causante de que tú sientas ese dolor en el corazón, cariño. Odio hacerte sufrir.' – Iba a replicarle, pero Jacob volvió a hablar antes de que yo pudiera hacerlo y lo hizo con mucha seguridad.- 'Nessie, a mi vuelta voy a contarte aquello que no quise explicarte en la montaña cuando me preguntaste porqué no había estado con nadie después de que Bella eligiera a tu padre.'

En sus palabras había una promesa. Parpadeé atónita, pues me había cogido totalmente desprevenida. Incluso me sentí algo confusa al repetir sus palabras en mi mente, porque no supe a qué venían en aquel momento. Tan solo nos estábamos diciendo que nos echábamos de menos, ¿no? ¿Es que había algo más?

'Jake, ¿a que viene esto ahora?' – Quise saber, porque no entendía nada.

'Te dije que tú yo éramos como una sola persona antes de irme. Por eso te duele el corazón. Yo tengo la culpa de que ambos estemos sufriendo tanto, Nessie.'

'No.' –Negué. – 'Llevamos toda la vida juntos, Jacob, es normal que nos añoremos al estar separados. Es tan solo una consecuencia de la separación. Nadie tiene la culpa.'

'Te equivocas, Nessie.' – Replicó Jacob con voz monocorde. – 'Yo tengo la culpa.'

¿Por qué decía Jacob aquello? Durante los segundos en que traté de responder a aquella pregunta, me mantuve callada, concentrándome en recopilar cualquier cosa que me hubiera pasado, que hubiera visto u oído, para tratar de darle una respuesta. Fue entonces cuando recordé lo que había dicho tía Rosalie esta mañana: Todo es culpa del chucho. Enseguida establecí una relación entre todas aquellas disculpas por mi pena y mi dolor que había formulado Jacob desde que estábamos separados, las culpas que Rosalie le había echado a él antes de marcharse y durante su ausencia y aquello que tanto aterraba a Jake explicarme.

Me sentí insegura. Quizás no debería saber eso que había exigido a Jake explicarme.

¿Qué le pasaba a Jacob? O mejor dicho, ¿qué era lo que pasaba entre nosotros dos?

'¿Qué está pasando?' – Pregunté con voz trémula.- '¿Qué me quieres decir, Jake?'

'Que tienes derecho a saber la causa de tu dolor cuando yo me marcho y por lo tanto, también tienes derecho a intentar evitar ése dolor evitándome a mí, ya que no es algo que hayas elegido tú por propia voluntad.'

'¡Eh! ¡Espera, Jake!' – Exclamé, asustada por sus últimas palabras. – '¿Qué es eso de que puedo intentar evitarte a ti? ¿De qué me hablas? ¿Cómo que no es algo que yo he elegido?' – No me había gustado nada el tono de su voz ni sus palabras. Esto no parecía tener nada que ver con lo que él no deseaba explicarme. ¿Se cree que no le amo? ¿Por qué? ¿Qué he dicho para que él crea que quiero dejarlo? Me apoyé contra el tronco de un árbol, mareada. Traté de recordar si le había dicho a Jacob algo que no debería haberle dicho o que le hubiera podido sentar mal, pero no se me ocurrió nada. – '¡Yo te elegí a ti! ¡Yo me he enamorado de ti!' – Le grité, histérica.- '¿Es que te has enfadado conmigo por algo? ¿Qué he hecho mal?'

'Shhht, calma Nessie. ¿Por qué iba a estar enfadado contigo? No te líes, no has hecho nada.' – Trató de tranquilizarme Jake. – 'No debes preocuparte ahora.'

'¿¡Qué no me preocupe!?' – Chillé con lágrimas en los ojos. – '¡Yo te amo a ti, Jacob! ¿Es que no lo sabes? ¡No me digas que eso es algo que yo no he elegido!'

No me contestó. Su silencio fue como si me lo negara y me quedé helada. Tiesa en mitad de la nevada. ¿Pero que porras es lo que pasa entre nosotros dos? Ni siquiera tuve el impulso de estampar el móvil contra el suelo por el enfado, algo que hubiera sido más propio de mí. Me sorprendí a mi misma temblando y no sabía si a causa de los nervios, del miedo o incluso de frío... Me pincé el puente de la nariz con la mano libre y recapitulé en mi mente toda la conversación y luego lo poco que había hablado con él y con mamá sobre aquel tema del que Jake no quería decir nada. Llegué a comprender que había algo que había impedido a Jake enamorarse de otra persona, pero que en cambio le había permitido enamorarse de mí. Porqué él estaba enamorado de mí, ¿no? Sí, me lo había dicho y él nunca me mentía. Pero estaba claro que algo pasaba.

'Jake, dímelo ahora. ¿Es que tú y yo no nos hemos enamorado como dos personas normales?'

Necesitaba ponerle un poco de lógica a todo aquello desesperadamente, ya que no había para mí nada más importante en aquel mundo que Jacob. Si algo afectaba al centro de mi universo, ¿cómo iba a seguir yo viviendo tranquila? ¿Qué me sujetaba a la tierra si no era él?

'Nessie, no te calientes la cabeza.' – Pidió y luego para si mismo susurró enfadado. – 'Debería haber cerrado la boca…Soy un inútil. Se supone que no es tan difícil.'

'¿Porqué me has dicho todo esto?' – Pregunté llorando. – '¿Qué pasa? ¿Es que no voy a seguir queriéndote igual que ahora cuando me cuentes eso?' – Me daba miedo la respuesta, por lo que no le dejé hablar. – 'Mamá me dijo que no era nada malo. ¡Que no debía preocuparme!'

'Y no debes hacerlo, Nessie. En serio, estás yéndote por las ramas. Es todo más fácil de lo que crees y no es nada malo, es simplemente algo que nos ocurre a ti y a mí. No te calientes la olla, por favor. Soy yo que no sé como explicártelo y la estoy liando demasiado.' – Soltó Jake nervioso perdido también. – 'Relájate, ¿vale cariño? Nada va a cambiar cuando te lo cuente a menos que tu lo desees.'

'¡Como si fuera tan fácil relajarse ahora!'

'Míralo de este modo, ¿vale? A Emily y a Sam también les pesa lo mismo que a ti y a mí.'

Emily y Sam. Llevaban juntos casi ocho años, se habían casado hacía dos y estaban en proceso de tener su primer hijo. Vivían juntos en su casita de La Push casi desde que habían comenzado a salir y allí eran una pareja conocida por todo el cariño y amor que destilaban. Nunca jamás había visto a dos personas enamoradas como ellos dos. Bueno, quizás sí: papá y mamá. Todo alrededor de Emily y Sam era amor y felicidad. Si les pasaba lo mismo que a Jacob y a mí, aquello no podía ser malo. Todo lo contrario.

'¿¡Quieres no darme esos sustos, idiota!?' – Troné y esta vez sí que fui a estampar el móvil contra el suelo, pero una mano fría me detuvo antes de que lo hiciera.

'¿Problemas con Jake?' – Preguntó papá con voz siniestra.

Secó mis lágrimas con sus dedos fríos y aguardó mi respuesta con una expresión que daba miedo. Estaba claro que no iba a permitir que nada más me hiciera ser desdichada. Ni humanos amigos del instituto ni novios licántropos.

'Es que Jacob a veces es un imbécil.' – Resoplé llevándome el móvil al oído otra vez. – 'Hablamos esta noche cuando se me pase el cabreo.'

Jake se rió y eso solo sirvió para sacarme aún más de mis casillas. Estúpido licántropo.

'Te amo con todo mi corazón, Nessie.' – Me dijo con tanta dulzura que casi logró borrar mi enfado.- 'No lo olvides.'

'Yo también te amo, lobo idiota. Que te quede claro.' – Se lo dije con tanta dureza que casi sonó a amenaza.

Colgué y guardé el móvil en el bolsillo de la chaqueta. Papá me rodeó los hombros con un brazo y mientras íbamos hacia el aparcamiento, donde nos esperaban ya Carlisle y Esme para regresar a casa. Tuve el impulso de pedirle a papá que me explicara qué narices era lo que Jake se estaba guardando, ya que él tenía que saberlo por su don. Decidí cuando entrábamos en el coche que debía darle una oportunidad a Jake y que tenía que confiar en él como siempre había hecho. ¡Pero era un poco difícil si Jacob me ponía tan nerviosa con esas chorradas de la culpa! Estaba histérica y seguramente tardaría un buen rato en recuperarme.

Edward y yo nos pusimos delante, porque Esme y Carlisle habían salido del restaurantes en plan parejita enamorada feliz. Condujo papá ya que aunque yo también podría haberlo hecho, estaba demasiado alterada aún y no quería romper el volante o pasarme de la raya con la velocidad, pues había varios controles policiales cada pocos kilómetros debido a la nieve. Claro que si me cargara el volante, quizás Jake regresara antes, ¿no? Así acabamos de una maldita vez con aquello. Era una estupidez, porque Jake no iba a volver antes para arreglar el volante del Mercedes de Carlisle. Además, tampoco iba a darle un disgusto al abuelo, que tan feliz iba sentado detrás junto con Esme. Suspiré profundamente. Necesitas relajarte, Nessie. Papá puso música clásica en el coche para mí. Nos sonreímos y funcionó, pude relajarme. Al final, incluso iba charlando alegremente con él y los abuelos de la cena.

'¡Ha sido tan increíble!' - Decía Esme, emocionada como una niña pequeña acabada de salir de un parque de atracciones. – 'Y vosotros dos, corazones, os habéis portado realmente bien. Estoy orgullosa de ambos.'

'Ya vemos.' – Replicó papá con una sonrisa divertida.

'¿Entonces os apetece repetir en la cena de verano?' – Quiso saber Carlisle con una sonrisa amable, dispuesto a complacer a su esposa en todo lo posible.

'¡Sí por favor!' – Exclamó Esme picando de manos. – 'Sí, cariño. Oh, me haría tanta ilusión…'

'¡Entonces volvemos!' – Aseguré yo, convencida. – '¿A que sí papá?'

La única respuesta que obtuve fue el acelerar del motor del Mercedes. Por un momento creí que eso era una afirmación. Solo por un momento. Edward se había envarado y su expresión se había vuelto sumamente seria. Reconocí el paisaje y supe que estábamos muy cerca de casa, lo que quería decir que Edward seguramente ya podía escuchar a nuestra familia. Oh, oh… Algo va mal en casa. De lo contrario, hubiéramos seguido de cháchara.

'¿Edward?' – Preguntó Carlisle con voz grave, alertado también por su expresión. – '¿Ha ocurrido algo?'

'Alice.' – Se limitó a responder él.

'¿Ha tenido una visión?' – Susurró Esme.

'Eso parece.'

'¿Qué ha visto?' – Pregunté, inquieta.

Conocía a papá lo suficiente como para saber cuando estaba solamente un poquito alterado o muy alterado. La comisura de sus labios se curvaba ligeramente hacia abajo y su ceño fruncido poblaba su frente de arrugas. Pero había algo más por la manera en que aferraba el volante. Está enfadado.

'¿Qué ha visto?' – Exigí, sabiendo por su expresión corporal que pasaba algo grave.

'¿Están bien todos?' – Preguntó Esme con voz aguda por la preocupación.

'Por ahora sí.' – Edward masculló una sarta de blasfemias y sacó su móvil. Se lo llevó al oído antes de que sonara. – 'Estamos llegando, Bella. Lo sé todo. Oigo a Alice y a los demás.'

'¿¡Qué pasa!?' – Chillé histérica.

'Nessie, tranquila.' – Pidió Carlisle.

'¡No!' – Grité. – '¡Papá dime que ha visto Alice y no me mientas!'

Estaba harta de que se me ocultara todo por ser la niña de la familia. ¡Casi era tan adulta de mente como ellos! No era la niña, era un más. Edward me miró fijamente y tras sospesarlo unos segundos y después de que mamá le dijera que me dijera qué ocurría, suspiró.

'No debes asustarte, ¿de acuerdo?' – Aclaró y liberó una mano del volante para coger la mía y apretármela suavemente. Sus ojos dorados se clavaron en los míos, ardientes. – 'Alice vuelve a ver a Joham.'

Di un respingo, sobrecogida por la noticia.

'Ha visto como Joham venía hasta nuestra casa.' – Finalizó disgustado.

Joham. Impresionante. ¿Pero qué loco se atrevía a pisar el territorio de un aquelarre de vampiros después de haber atacado a uno de sus miembros? Era absurdo sorprenderse, pues era el mismo vampiro que se atrevía a desafiar a la realeza vampira, el mismo que quería desvelar el secreto, el mismo que quería sembrar el mundo de semihumanos y semivampiros como yo para formar una raza.

Impresionante. Yo no estaba asustada.

'Pues que venga.' – Respondí, sonando más valiente de lo que en realidad yo era.

Quería decirle cuatro palabras al maldito desgraciado que había dejado morir a tantas como mi luchadora Bella.

No tenía miedo. ¿Qué podía pasarme con toda mi familia protegiéndome?

Nada.

¡¡Holaa!!

No, no he abandonado. Ni loca. Es que como todos, estoy bastante liada. Espero que hayáis pasado un buen rato leyendólo y para las enamoradas de Jake, ¿os creéis que va a tardar mucho en aparecer por ahí estando Joham de camino? ;)

Muchísimas gracias por vuetros reviews: nata, JaviXCullen, Slaya, Anna Russo, paula, kiikii, neti range.

¡besotes a todos!