XV
'Alice.' – Dijo Carlisle.
No necesitó ninguna palabra más. Edward pisó a fondo el acelerador y el motor del Mercedes se quejó porque lo pusieran a aquella velocidad límite. El paisaje se volvió un borrón de color blanco y verde oscuro difuminado por la velocidad y para cuando volvieron a definirse las formas, me di cuenta de que ya estábamos en casa. La humareda que salía del capó del coche del abuelo decía que acababan de quemar el motor. Más trabajo para Jake.
Jake. ¿Se habría enterado ya? Lo dudaba, si le hubiera avisado mamá mi móvil ya estaría sonando para decirme que venía para aquí con la manada al completo.
'Debemos reunirnos y deliberar qué hacer.' - Antes de que pudiera ni siquiera reaccionar, papá me sacó del coche en brazos y me pegó a su pecho. – 'Luego deberías llamarle.'
Un segundo más tarde tenía a mamá a nuestro lado, justo delante de nosotros dos, a Rosalie detrás y a Kate y Eleazar a derecha e izquierda, como si fueran unos guardaespaldas. Protesté cuando comenzaron a llevarme en brazos por el caminito que llevaba a la puerta principal, pero no me hicieron caso. El colmo fue cuando vi a Emmett, a Tanya y a Carmen subidos en el tejado de la casa junto al trineo de Santa Claus, escudriñando los alrededores. Por si fuera poco escuché a Garrett diciéndoles a los abuelos que había peinado el bosque en varios kilómetros a la redonda y que no había encontrado nada.
¿Pero que locura es esta?
Durante un segundo me quedé en blanco.
'Estáis como una cabra.'
Y no había más explicación para aquellos pobres vampiros.
Me agarré el puente de la nariz y suspiré largamente de pura exasperación. Sabía perfectamente a qué venía todo aquél teatro. Estaban asustados, acojonados hubiera dicho Jacob, por la visita del vampiro. ¡Dios! ¿¡Cómo había que explicarles que Joham no había querido matarme!?
'Sabes que eso no es algo de lo que podamos estar seguros.' – Dijo papá entre dientes.
'Claro. Y eso os da derecho a montar el numerito aunque fijo que Alice no ha visto aparecer al vampiro por aquí hasta dentro de tres días por lo menos. Pero como os…'
'Alice no ha podido determinar el momento de su llegada.'- Precisó papá, dejándome con la palabra en la boca. – 'Por eso estamos tomando tantas precauciones.'
¿Qué Alice no había podido precisar el momento de la llegada? Vaya. Eso sí que era toda una sorpresa. Por eso estaban tan tensos. Bueno, y si ellos estaban tensos porque Alice estaba ciega a medias, Alice... Sacudí la cabeza. ¡De todas maneras se estaban pasando tres pueblos!
No me extrañó ver a Jasper totalmente concentrado en su compañera cuando entramos en el comedor. Papá me dejó en el suelo porque hundí mi mano en su mejilla y fui de lo más insistente por las dos vías, mente y don. Me fui al sofá y me senté en el reposabrazos, al lado de Esme. Mientras lo hacía, prestaba atención a mi tía.
Alice estaba sentada en mitad del suelo con las piernas cruzadas como un indio, tenía apoyados los codos sobre las rodillas y se tocaba las sienes con ambos dedos como si tratara de dirigir su visión. Alice tenía los ojos dorados fijos en la nada y a pesar de que desfilaron todos mis guardaespaldas por su alrededor, distribuyéndose por el comedor, ella no se movió ni un milímetro. Ni siquiera parecía darse cuenta de que habíamos llegado. Alice no estaba allí.
Durante varios segundos que se me antojaron una eternidad estuve como en un jardín de perfectas y hermosas estatuas. Incluso me llegó a resultar algo bochornoso el sonido de mi corazón y mi respiración porque era el único sonido que rompía la quietud de la casa. Es penoso decirlo, pero sentí una inmensa gratitud hacia la lavadora cuando se puso a centrifugar. Los segundos interminables esperando a que Alice regresara continuaron y yo empecé a aburrirme porque, al contrario que todos los allí presentes, no veía motivos para considerar que un peligro inminente "me" o nos acechaba. Miré a Jasper con expresión de fastidio, esperando que este me mirara y me sonriera o me rodara los ojos para decirme con aquel gesto que los demás se estaban pasando de neuróticos, pues si había alguien que estaba tan tranquilo como yo, ése era él. Pero mi tío estaba completamente concentrado en Alice y seguramente en el resto de personas que había en le comedor. Ni me quería imaginar el cúmulo de desagradables sensaciones que debía estar sintiendo y apaciguando. Jasper estaba trabajando con su don tanto o más que Alice. No había que ser un experto para averiguarlo, solo había que mirar a los demás. ¡Ni que hubiera dicho Alice que venían los Vulturis! En ese caso lo entendería, pero por Joham… Rodé los ojos.
Apenas pasó un minuto, pero yo me estaba aburriendo un montón. Consideré la posibilidad de subir a hacer una visita a los del tejado cuando Carmen bajó por la chimenea, pero estaba segura de que papá me lo negaría. Le miré de reojo y sonreí al no obtener ninguna mirada por su parte. Edward estaba tan concentrado en lo que estaba intentando ver Alice que era incapaz de prestar atención a nada más. ¡Perfecto! Comencé a moverme, pero noté la mirada de mamá desde la otra punta del comedor, clavándose en mí como una flecha. Seguro que me había pillado mirando a la chimenea, por donde pretendía escabullirme.
'Nessie.'
Simplemente lo articuló y fue suficiente para que yo obedeciera quedándome donde estaba, pues mamá era la única a la que me costaba no hacer caso. Bueno, no voy a morirme por esperar un poco más aquí sentada perdiendo el tiempo como una imbécil. A pesar de eso, no pude evitar bufar enfadada. La paciencia no era algo que fuera conmigo. La abuela entrelazó su mano con la mía al oírme bufar. Me aburro. Me quejé usando mi don. Esme apartó la mirada de Alice para mirarme a mí. Me cogió totalmente con la guardia baja su expresión mortificada en su dulce cara, pues vi reflejado en su rostro toda la tensión, la angustia y el miedo que le provocaba la visita del vampiro. ¿Tanto temía por mí? Sin duda, era de las que creía que era peligroso. Me dio pena que la visión de Alice le hubiera chafado el día tan bonito que estaba teniendo y sentí la necesidad de arreglarle el día, que hasta ahora tan perfecto había sido para ella. Le dediqué una ancha sonrisa. Abuela, no te preocupes. No va a pasar nada malo. Me colé en su mente para darle a entender que todo aquello estaba siendo exagerado y que nada iba o iría mal. Ella me sonrió en respuesta.
'Claro que no, corazón.' – Me susurró con voz cálida. – 'No tengas miedo.'
No sé si quiso consolarme también ella a mí, pero en cuanto pronunció aquellas palabras todas las miradas que había en el comedor, a excepción de la de Edward y Alice, se clavaron en mí y el silencioso jardín de estatuas cobró vida. Me avasalló una oleada de calma que me aturdió. No sé lo que pretendía Jasper, pero me hubiera dormido de golpe de no ser porque regresaron el ruido y el movimiento. Me vi siendo acunada por mamá, rodeada mi cintura por los brazos de Rosalie, con una de mis manos entrelazada a la de Esme y otra que ahora volaba a los labios de Carlisle. Y un arrullo ensordecedor de palabras tranquilizadoras que prometían que Joham no me iba a poner ni una mano encima y otras algo más agresivas que juraban darle su merecido. Incluso podía oír a los que montaban guardia arriba tratar de hablarme.
Habían interpretado por las palabras de Esme que estaba a punto de sufrir un ataque de pánico o algo por el estilo por culpa del encuentro con el vampiro. No les culpaba demasiado, pues yo misma era consciente de lo mal que lo habían pasado ellos cuando me dejé caer por casa en aquel estado después de que me atacara Joham o el susto que les había dado a todos al llegar los irlandeses, que por cierto, no sabía donde se habían metido. Pero por un momento me vi tan agobiada que tuve que usar mi don para colarme en sus mentes de manera aplastante y dejarles clara mi opinión respecto a aquel molesto asunto.
No estoy asustada. No le tengo miedo a Joham y ya que no os creéis que él no quiso matarme, lo mejor va a ser que yo misma salga a recibirle cuando llegue. Sí, eso voy a hacer. Así les demostraría a todos que yo llevaba razón. ¡Ja!
Fue justo entonces, cuando ya nadie parecía acordarse de Alice o de Edward, cuando esta dio un respingo y papá rugió de una manera terrible. Ambos me miraron a la vez de manera furibunda. Acostumbrada como estaba a meter la pata cada dos por tres, mi reacción instintiva fue decir:
'¡Pero si no he hecho nada!'
'Acabas de hacerlo todo.' – Replicó Edward con una mueca de disgusto.
Por suerte no era yo la única que se había quedado estupefacta por la reacción de ambos y podía jurar que no era la única que estaba alucinando con Edward, a quien se le escapaba un gruñido amenazador y constante de la garganta.
'Pues claro. Como si pudiera haber sido otra cosa…' – Murmuraba para si Alice con aquella voz cantarina suya. – 'Y si no veo su llegada es por culpa de ellos…Le impiden decidir.'
'Alice, ¿qué has visto?'
Por fin el abuelo se dignaba a poner orden a aquella locura y a frenar a aquel par de chalados. Alice se puso en pie de un salto y se cruzó de brazos. Su fino rostro, siempre alegre y cargado de energía, se apagó al mirarme.
'Joham no viene a hacernos una visita a los Cullen. Viene a ver a Nessie y van a reunirse porque acabo de verlo. Va a pasar.' – Alice acalló a las exclamaciones que comenzaron a levantarse entre mis familiares al continuar. – 'Y si no veo el momento de su llegada es porque aún lo persiguen Félix y Demetri. Se va acercando poco a poco y a la vez sigue escondiéndose de ellos.'
'Lo que quiere decir que no solo vamos a tener a Joham por aquí, sino que a los Vulturis también.' – Anunció Edward.- 'Dudo que se resistan a hacernos una visita estando tan cerca.'
Aún ajena a todo lo que me rodeaba por culpa del miedo, pude escuchar a Emmett soltando un grito de júbilo allá arriba. Inmediatamente los demás comenzaron a hablar y a preguntar sobre la visión, nerviosos. Nadie se quedaba tan tranquilo al saber que los Vulturis iban a hacer acto de presencia.
¡No! ¡No! ¡Los Vulturis no!
Se me cortó la respiración. Se me heló la sangre en las venas. A mi mente acudieron las imágenes de mi mayor y única pesadilla: ése grupo de vampiros de negras capas que venían para llevarse a Alice, Bella y Edward.
Jadeé de puro terror.
¡Jacob había dicho que volverían! ¡Que solo necesitaban una excusa! ¿¡Y si usaban lo de Joham como pretexto para atacar a mi familia!? ¿Y si venían para llevarse a papá, mamá y Alice!? Comencé a temblar. Alice había visto como Emmett y Félix casi se enzarzaban en una pelea cuando se encontraron persiguiendo a Joham y encima ahora nos iban a relacionar a los Cullen con el loco del vampiro que osaba desafiarles al venir este a vernos. ¿Creerían que nosotros queríamos desafiarles también?
En un segundo Edward, el único que había estado escuchandome, acudió a mí.
'Shhh, Nessie, no. Tranquila, hija.' - Me cogió el rostro y me miró a los ojos con cariño. Yo busqué refugio en sus brazos y le abracé con fuerza. No duró mucho mi temor, pues Jasper estaba por la labor. – 'No va a pasar nada de eso. Los Vulturis saben que te atacaron y saben que nosotros íbamos tras Joham con las mismas intenciones que ellos. No temas.'
'¿Qué pasa, cariño?' – Susurró mamá, acariciándome la mejilla. Su semblante de diosa griega se mostraba afligido por mi culpa. – '¿Qué te sucede?'
Dejé a papá para abrazarme a Bella. Hundí mi rostro en el hueco de su cuello y le relaté mis temores. Mamá se mostró tan tranquila como papá y estuvo arrullándome para tranquilizarme. Opinaba exactamente igual que él.
'¿Qué sucede, corazón?' – Preguntó Carmen, tocándome la cabeza.
'Teme la visita de los Vulturis.' – Aclaró papá.
'Algo muy sensato por su parte.' – Dijo Kate, dedicándole al techo una mirada furibunda.
Se podía oír allá arriba a Emmett y a Garrett celebrar entusiasmados la noticia. Me pregunté si era yo la única que quería subir a darles un buen par de collejas.
'Los Vulturis no deben preocuparnos por ahora, pues no estaban en la visión de Alice, ¿cierto?' – Se dirigió a ella Carlisle con voz sosegada.
'Les veré.' – Alice se encogió de hombros. – 'Avisaré, pero dudo que nos vayan a dar problemas.'
'Siguen recuperándose de la metedura de patas de años atrás.' – Convino Eleazar. – 'Tardaran mucho tiempo en volver a intentar algo, pero Alice, querida, nunca dejes de tenerles un ojo encima. Aro debe estar muriéndose de ganas por teneros en sus manos y creo que si llegara a ver a…'
'Eleazar.' – Gruñó papá, cortándole antes de que prosiguiera en voz alta con el hilo de sus pensamientos.
El vampiro se me quedó mirando fijamente con expresión preocupada y luego sacudió la cabeza. Miró a Edward, que le dedicaba una mirada de aviso, como pidiéndole disculpas. No pude oír lo que fuera que le dijo a papá, pero los demás sí y parecieron envararse. Sobretodo mamá, que gruñó.
'Jamás.' – Espetó Rosalie con acritud, mirando con verdadera rabia a Eleazar.
'¿Porqué me dejáis fuera de esto?' – Protesté.
Nadie me contestó y a mí me sentó como una patada en el culo. ¡Era juego sucio! ¡Mis oídos no eran tan finos como los de ellos! No sé si se creían que era tonta o qué, pero si querían que no me enterara de algo se podían esperar a que no estuviera presente. Hubiera sido más considerado por su parte.
'Ya nos preocuparemos de eso en su debido momento.' – Intervino Carlisle, como siempre, tan eternamente tranquilo. – 'Lo primordial ahora mismo es que el vampiro va a verse con Nessie y no pienso dejar que se acerque a nadie de nosotros, y mucho menos a Nessie, después de lo que hizo.' – Miró a Alice. – '¿No hay manera de evitarlo?'
'Está completamente definido.' – Negó Alice con la cabeza. – 'No consigo percibir nada sobre el lugar o el día, pero les veo a ellos dos muy claramente. Sucederá.'
'¿Puedes saber si tiene intenciones de dañar a Nessie?' – Le preguntó Jasper.
'Simplemente les veo hablando.' – Dijo ella encogiéndose de hombros. – 'Pero no quiero que confiemos plenamente en mis visiones. Ya he fallado una vez con el vampirucho y no pienso arriesgarme tratándose de Nessie.'
'Me niego a dejar que venga.' – Masculló Rosalie. – 'Ése desgraciado no se va acercar a Nessie. Antes se las va a tener que ver conmigo. ¡Salgamos a buscarle, Carlisle!'
Rosalie se puso en pie. Parecía lista para salir en pos de Joham en ese mismo momento si Carlisle daba su autorización. Me chocó verla tan dispuesta, pues para mí tía Rose era dulce y cariñosa, no la imaginaba peleando con nadie más que con Jacob. Pero ahora podía ver en sus ojos una rabia que los hacía llamear. Emmett bajó por la chimenea precedido de una burda risa, imitación de Papa Noel. La sonrisa que ocupaba todo lo ancho de su cara no dejaba lugar a dudas. Estaba listo para irse con su mujer, obviamente, él no podía perderse una fiesta como aquella.
'¿Podemos, por favor, Carlisle?' – Gimoteó como un niño pequeño. – 'No querrás que ese malnacido que se atrevió a hacer daño a tu adorada nieta se atreva a merodear por aquí, ¿verdad?'
'Creo que lo más prudente en este caso es mantenerlo alejado de Nessie y de todos.' – Asintió Carlisle. – 'Saldremos…'- A Emmett se le iluminó la cara.-'…sin ninguna intención de dañarle, a no ser que él ataque primero o alguno de nosotros esté en peligro.'
Emmett se puso a celebrarlo y no dudó en plantarle un ferviente beso a Rose en los labios, que parecía tan contenta como él con la resolución de Carlisle. Si Joham no venía con malas intenciones, ya se encargaría Emmett de hacer algo al respecto para provocar la lucha.
'Solo iremos Emmett, Rosalie, Edward y yo.' – Finalizó el abuelo.
'Quisiera acompañarte, Carlisle, si me lo permites.' – Intervino Eleazar. – 'Siento curiosidad por ése vampiro.'
'Eres libre de venir con nosotros.'
Garrett bajó por la chimenea y alzó la mano.
'Yo también me apunto.' – Dijo animado. – 'Antes de que Emmett o los Vulturis le hagan papilla, me gustaría hablar con él sobre lo de alzarse contra la realeza vampira.'
¡No podía creerlo! Finalmente iban a ir a por Joham y todo por evitar que el vampiro y yo nos encontráramos. ¿Es que no podían dejarle venir a casa y listos? ¿No había dicho Alice que venía a hablar? Por supuesto que no, tenían que hacer lo que a ellos les daba la gana y tenían que salir a buscarle, aún estando los Vulturis de por medio. ¡Y encima se llevaban a Emmett! ¡Él que casi se había peleado con Félix la otra vez! ¿Querían ponerles en bandeja a los Vulturis la excusa que les faltaba para que vinieran a por nosotros? Me puso histérica aquel repentino entusiasmo, que les cegaba ante el verdadero peligro.
'¡El problema no es Joham!' – Grité exasperada, liberándome del abrazo de Bella. – '¡Vienen los Vulturis!'
'Renesmee, no hay razón para temerles. No hemos hecho nada malo y ellos son la justicia. Nosotros no hemos desobedecido ninguna ley.' – Me aclaró Carlisle con una sonrisa bondadosa. – 'Así que no debes preocuparte por ellos.'
'Por supuesto que no.' – Espeté y señalé a Alice. – 'No debo preocuparme porque Aro no la quiere a ella, ¿no? Tampoco a mamá y a papá.' – Ironicé con amargura y con lágrimas en los ojos. – '¡No debo preocuparme, pero si vuestro corazón latiera, el día que Alice vio a Emmett y Félix peleando, os habría dado un infarto a todos!'
Casualmente todos se quedaron callados. A pesar de que Jasper concentró todo su don en mí, comencé a llorar silenciosamente. Yo tenía razón. Los Vulturis eran mil veces más peligrosos que Joham. ¡No les quería cerca de mi familia y ellos iban a buscarles! Sollocé. Mamá me abrazó y al segundo estaba papá abrazándonos a las dos. No les pude ver porque tenía el rostro hundido en el pecho de mamá, pero podía jurar que ellos dos se estaban mirando largamente. Bella movió la mano que tenía en mi espalda y la posó en el rostro de papá.
'Yo también creo que es lo mejor.' – Susurró entonces Edward.
Comprendí que mamá había retirado su escudo y había estado diciéndole algo a papá. Alcé la cabeza y les miré, no me gusto las sonrisas apacibles que me dedicaron.
'No va a ser fácil.' – Murmuró Alice.
'¿El qué?' – Exigí, secándome las lágrimas con la mano.
'Renesmee…' – Comenzó a decir papá con una mueca de dolor en el rostro.
'Déjame a mí, amor.' – Lo cortó mamá, dándole un suave beso en los labios. – 'Cariño mío, no hay nada que te de más miedo que los Vulturis, ¿verdad?' – Susurró Bella.
'Ellos no me dan miedo. Me da miedo que se os lleven a ti, a papá y a Alice.' –Concreté. – 'Y que destrocen nuestra familia por ello.'
'Entiendo, corazón. ¿Ahora puedes ponerte tú en nuestra situación?'
'Sea lo que sea no vas a convencerme.' – Avisé.
'Imagina que Joham nos hubiera hecho daño a nosotros e imagina que además de que él regresara para vernos, tras él vinieran los codiciosos de los Vulturis. ¿No querrías mantenernos al margen?'
'No me voy a quedar al margen de nada.' – Espeté terca. – 'No soy una niña.'
'Nessie, no eres una niña, pero eres nuestra hija.' – Intervino papá en un tono que avisaba que estaba perdiendo la paciencia. Ya éramos dos. – 'Eres lo más importante de nuestras vidas, así que te vas a quedar al margen de todo esto. Te está afectando demasiado por la marcha de Jacob, tus amigos humanos y ahora esto. Vas a acabar enferma y eso es algo que no pienso permitir. Te vas a marchar de aquí hasta que todo esto pase. Nosotros lo solucionaremos todo.'
'¡Y un cuerno!' – Troné.
'¡RENESMEE!' – Bramó papá.
Le desafié con la mirada y el gruñó. Pero no, ni loca me marchaba dejándoles a ellos con todo el problema de la visita de los Vulturis y Joham.
'Edward.' – Le avisó mamá.
'Hijo mío, tranquilízate.' – Intervino Carlisle. – 'No le grites a la niña.'
Edward se pinzó el puente de la nariz y suspiró largamente. Cerró los ojos mientras lo hacía y después clavó su mirada ocre en la mía. Fue una mirada fiera, una mirada que me dijo que iba a imponer su voluntad. Y yo le mostré los dientes en respuesta de la manera más amenazadora que sabía. Creo que conseguí sorprenderles a todos.
'¡Renesmee!' – Chilló mamá.
'¡Nessie!' – Exclamaron Esme y Carmen a la vez, escandalizadas.
No me importó que acabara de pasarme tres pueblos. Estaba por volver a enseñarle a Edward los dientes, de aquella manera que mis familiares se reservarían para cualquiera que quisiera hacernos daño. Los Vulturis o Joham probablemente.
Hasta Edward parecía sorprendido de cuan lejos estaba dispuesta a llegar. Hubiera sido más suave insultarle o soltar una sarta de palabrotas. Quizás debiera haberme llevado un bofetón por tan gran falta de respeto, pero nunca me lo había llevado en toda mi niñez y mucho menos iba a ser ahora.
'Solo acabas de confirmarme que necesitas alejarte de todo esto. Puedes ir haciendo tus maletas.' – Dijo Edward muy tranquilamente. – 'Mañana mismo te marchas.'
'¡VAS A TENER QUE OBLIGARME!'
'No va a haber problema.' – Me aseguró.
Se me llenaron los ojos de lágrimas y miré a mamá, buscando su apoyo. ¡Quería que le plantara cara a papá! ¿¡Cómo iban a alejarme de ellos con todo lo que se les venía encima!?
'¡Mamá!'
Pero Bella me acarició la mejilla y con la voz rota susurró.
'Nessie, es lo mejor.'
Si había otra persona más capaz de plantarles cara a mis padres y ayudarme, esa era Rosalie. Le miré, pero podía jurar que Rose ya me estaba pidiendo perdón con la mirada desde que Bella y Edward lo habían mencionado.
'Lo siento, cielo. Pero yo también creo que es lo mejor.'
Encajé la mandíbula fuertemente y los dientes me rechinaron de pura rabia. Sin Bella y Rosalie de mi parte poco podía hacer para convencer a Edward. Nadie iba a salir en mi defensa, bien lo sabía, porque como creerían la mayoría, aquella decisión quedaba reducida al núcleo familiar más pequeño: Bella, Edward y yo. A diferencia de todos los demás, yo no era tan libre y nunca lo sería si no dejaban de verme como a una niña.
No tardé en abrir un boquete en la pared con mi puño, justo antes de subir a la habitación de Jacob para encerrarme.
¡No soy una niña!
¿¡Cuando porras iban a dejar de tratarme como tal!? ¿¡Cuando narices se iban a enterar!?' ¿¡Cómo querían que me marchara y les dejara a ellos con los Vulturis!? ¡Que fuera semihumana no quitaba que pudiera plantar cara si había que luchar!
Deambulé por la habitación como un león enjaulado, escuchando impotente como planeaban abajo mi viaje y decidían quiénes me acompañarían. Si no rompí nada más, fue porque era la habitación de Jake, pero ganas no me faltaban de reventar la casa entera.
¡Estaba harta!
No sé cuanto tiempo pasé taladrándole la cabeza a Edward y tampoco me importó el dolor de cabeza que hubiera podido causarle, pues se lo merecía. Ignoro cuantos gruñidos dí o cuantos planes de fuga que nunca llevaría a cabo ideé. Me sentía terriblemente frustrada y la impotencia que sentía me estaba matando.
Y me dolía tanto el corazón… y echaba tanto de menos a Jacob. Era terrible.
Encima me había dejado el móvil por algún lado del comedor, pero ni loca bajaba a buscarlo. Sabía de sobras que la bronca de antes tan solo había sido la primera de las muchas que se avecinaban, porque Edward no tenía ni idea de cuanta guerra podía dar yo. La que te espera, papá. Pero no me apetecía comenzar tan pronto con el segundo asalto. Y… si era sincera conmigo misma, tampoco quería hablar con Jake… No quería explicarle a Jacob lo sucedido, porque en el fondo sabía que Jake les apoyaría si se trataba de alejarme del peligro y no aguantaría que él también me diera la espalda.
Me sentí tan sola porque nadie me entendía…
Tan inútil, porque no podía ni valerme de mi misma para escaparme…
Tan fuera de lugar, porque nadie me comprendía…
Tan desplazada…
¿A dónde pertenecía yo?
¿A un mundo humano en el que ponía a todos en peligro?
¿A un mundo vampiro donde me dominaban y dirigían mi vida?
¿Cuál era mi mundo?
Al final toda la tensión pudo conmigo y acabé llorando a lágrima viva sobre la cama de Jacob. Quizás papá tenía razón en algo. Todo me estaba afectando demasiado e iba a acabar por volverme loca. Acabé durmiéndome, rendida por todas las desagradables emociones de mi corazón y el dolor de mi alma, a la que le faltaba una mitad.
El espléndido sol de la mañana no mejoró mi estado de ánimo. Me reincorporé en la cama y me di cuenta de que me había quedado dormida con el vestido de la comida del día anterior. Me asusté de mi misma al mirarme en el espejo y por primera vez en mi vida, creo que agradecí que no estuviera Jacob por allí. Se me había corrido el maquillaje y parecía un payaso. Además, mi pelo era un nido de pájaros. Menudo desastre. Decidí meterme en la ducha antes de saltar por la ventana para irme a cazar, pues me ardía algo la garganta, y así provocar la segunda ronda de pelea. No me iban a dejar ir sola ni de coña, pero yo no iba a dejar que me acompañara cualquiera.
Dejé tirado el vestido en el suelo de la habitación y el resto de la ropa. Ni me molesté en ir a mi habitación a por ropa para luego, cogería el albornoz de Jake y luego ya iría a por algo. Me pregunté si ya me habrían hecho las maletas, porque desde luego yo no las iba a hacer. Me marcharía sí, pero no sin oponer resistencia. Y nadie se imaginaba lo que era capaz de resistir. Me metí en la ducha y traté de relajarme antes del gran momento. Me dejé embriagar por el olor de flores del champú y del jabón y me evadí en la ducha tarareando una canción. Aún andaba medio grogui.
Capté un olor distinto al salir del baño. Un olor que no había en la casa cuando desperté. La curiosidad creció de repente, deteniendo todos mis maquiavélicos planes para presentar batalla.
Mi corazón golpeteó frenético la fracción de segundo que necesité para descartar el olor del bosque de Jacob. Por supuesto, no era el aroma de Joham. No le habrían dejado llegar conmigo allí y tampoco eran los irlandeses. Pero me era conocido aquel olor. ¿Quién es? Inspiré profundamente para llevar el aire impregnado en aquel aroma a mis pulmones. El sentido del olfato me permitió analizarlo. Era realmente agradable y muy peculiar, pues olía a tierra húmeda, como a lluvia y a vegetación. Era un aroma fresco y salvaje.
Pero no era solo un olor.
Había algo más.
Bu-bum. Bu-bum.
Era un corazón. Un corazón que no estaba congelado. Pero tampoco era el de Jake, pues latía demasiado rápido para ser el de él. Latía tan rápido que sus latidos se solapaban con los de mi corazón. Me llevé la mano al mío y escuché en silencio, asombrada. Vaya… Nuestros corazones estaban en la misma onda.
Me sorprendió tanto que no pude hacer más que levantarme de un salto y salir corriendo de la habitación a pesar de ir vestida solo con el albornoz. Adelanté a Esme y a Carlisle en el pasillo de arriba y a Tanya en las escaleras. Entré precipitadamente en el comedor, queriendo averiguar quién tenía un corazón como el mío.
Él me estaba esperando.
Me había oído llegar.
Había escuchado mi corazón.
Me quedé sin palabras al verle.
Iba con unas deportivas que estaban destrozadas, tenía los pantalones tejanos raídos y la camiseta verde oscura sucia y rota. Era alto y de complexión delgada pero fuerte. Su piel era morena y brillante. Sus cabellos largos y negros como la noche, se anudaban despeinados a un lado de su cuello con una cuerda. Su rostro era hermoso y exótico como pocos. Sus labios eran finos y su nariz recta.
Sabía quién era. Le recordaba. Muy vagamente pero le recordaba.
Y se parecía tanto a él que debería haber salido corriendo despavorida…
Pero no.
Su mirada era del color de la tierra de la que provenía y era cálida.
Y su mirada se encontró con la mía. Me sonrió y yo quedé maravillada.
Era fascinante.
Caminé como hechizada hacia él, sin poder apartar la vista de su rostro. Me detuve solamente cuando estuve a escasos centímetros de él. Volví a llevar mi mano sobre mi corazón. Podía escuchar el suyo, latiendo al mismo compás que el mío y aún así no era capaz de creérmelo.
Alcé mi mano lentamente y esperé que no se molestara por lo que iba a hacer, pero necesitaba asegurarme de que mis oídos no me estaban jugando una mala pasada. Lentamente coloqué una mano sobre su pecho, justo donde debería estar su corazón. Su piel era suave y tenía exactamente mi temperatura.
Bu-bum… Bu-bum... Bu-bum…
Ahí estaba. Lo sentí latir bajo mi mano.
Nuestros corazones latían a la misma velocidad.
'E-eres como yo…' – Susurré anonada.
Él rió divertido y su risa melódica me hizo sonreír. Levantó una mano muy despacito, la colocó sobre mi mejilla y me la acarició. Me sonrojé. Le miré asombrada a los ojos y él me sonrió dulcemente.
'Pues claro que soy como tú, Nessie.' – Dijo divertido. – 'Soy Nahuel. ¿Me recuerdas? Eras muy pequeña cuando nos vimos.'
Nahuel.
'Claro que te recuerdo.' – Le respondí, sonriendo fascinada.
De repente me embargó una felicidad que no tenía ningún sentido y mi corazón latió contento.
Nahuel. Alguien como yo. Semivampiro y semihumano. Un corazón como el mío.
Allí, con su mano acariciando mi mejilla, estaba el hijo de Joham.
No era casualidad que Nahuel hubiera venido a vernos. Nos explicó que, como muy bien habían supuesto cuando Joham dejó de estar al alcance del don de Alice, su padre había ido a buscarle para sacarle más información sobre los Cullen en general y sobre mí en particular.
'No me dio buena espina tanto interés por su parte en vuestra familia, Carlisle.' – Admitió Nahuel.
Otra vez nos encontrábamos todos congregados en el salón a excepción de Alice, que se había alejado para poder seguir viendo, ya que Nahuel se lo impedía como hacía Jacob y Jasper, que la acompañaba obviamente.
'No sé a qué ha venido ese repentino interés y me extraña porque ya oyó hablar de vosotros en su momento después de que os librarais de los Vulturis. Pero no le importó nada en absoluto y ahora en cambio… No tiene sentido.' – Nahuel no había querido tomar asiento y se paseaba por el comedor ansioso. – 'Lo que más me preocupa y es por esa razón por la que he venido, es el interés tan grande que tenía en Nessie. Me preguntó muchísimo sobre ti y lo mismo hizo con Huilen, pero a ninguno de los dos nos dio buena espina y no le dijimos nada más salvo que era hija de Bella y Edward Cullen.' – Admitió mirándome a los ojos. Luego suspiró y su rostro se volvió más severo. – 'Cuando Joham se interesa por algo demasiado no hay que fiarse. Es peligroso y está como una cabra.' – Nahuel se giró entonces hacia Carlisle. – 'Sé que tenía intenciones de visitaros personalmente y si no ha llegado ya es porque lleva detrás a esos dos italianos, pero no tardará. Si no os importa, me gustaría quedarme hasta que averigüe qué es lo que quiere de vosotros. Me sentiría responsable de los problemas que pudiera causaros.'
'Nahuel…' –Le contestó Carlisle. – '…tú no puedes sentirte responsable de lo que tu padre haga o deje de hacer.'
'Es que ya les trajo problemas a mis hermanas con los Vulturis…' – Confesó con rabia y luego muy bajito, murmuró. –'Y a una de ellas la asesinaron los Vulturis por su culpa.'
Un respingo consternado recorrió el salón.
'¿¡Cómo!?'
'¿¡Porqué!?'
Airados y terriblemente enfadados, mi familia se puso en pié.
'No lo sé con seguridad…' – Nahuel se mordió el labio inferior. – 'Algo después de que Joham nos dejara a Huilen y a mí, apareció mi otra hermana con su compañero para darme la noticia.'
El rostro crispado de dolor de Nahuel me rompió el corazón. Los Vulturis habían asesinado a una semivampira como yo. Desgraciados. Me levanté y llegué hasta él para cogerle la mano y darle un apretón. Lo lamento. Nahuel sonrió y volvió a acariciarme la mejilla. Le sonreí dulcemente en respuesta, esperando que se sintiera algo mejor.
'Oh Nahuel, cuanto lo lamentamos corazón.' – Esme voló a nuestro lado y le puso una mano en el hombro. – 'Cualquier cosa que necesites en cualquier momento, cualquier problema que tengas, jamás dudes en pedirnos ayuda.' – Le dijo Esme con una mano en el corazón. – 'Sabes que os debemos a ti y a Huilen la vida. Estaremos en deuda con vosotros eternamente.'
'¿No sabes absolutamente nada de lo que le ocurrió a tu hermana?' – Quiso saber Eleazar, cuyas cejas casi se tocaban.
'Irati se había enterado de que había ocurrido un tiempo después de aquel juicio al que os sometieron a los Cullen. Mi otra hermana fallecida, Alina, había aceptado la propuesta que Joham le hizo de vivir con él y después de lo que dijeron aquí los Vulturis cuando les hablé de él…' – A Nahuel se le acabó la voz y se le llenaron los ojos de lágrimas.
'Fue el aviso que le dieron los Vulturis.' – Completó Edward con acidez. – 'Si Joham no dejaba lo que estaba haciendo, recibiría el mismo castigo que ella, ¿me equivoco?'
'Deberían haberle asesinado a él, no a Alina.' – Gruñó Nahuel.
'Pero los malditos Vulturis siempre van a por el más débil.' – Masculló Tanya. – 'No les importa que sea o no inocente. Son unos hijos de…'
'Shhht, calma Tanya, querida.' – Susurró Carmen llegando a su lado y abrazándola. – 'No te apenes.'
Irina seguía presente en el corazón de los de Denali. Sobretodo en el de sus hermanas, Tanya y Kate. Pasarían años y siglos probablemente y nunca jamás la olvidarían ni superarían su pérdida. No me extrañaba. Yo no concebía la eternidad sin todos mis seres queridos.
Garrett no tardó en saltar diciendo que todos los vampiros del planeta deberán alzarse para derrocar el mandato de los Vulturis y la misma Rosalie le respondió que según Jasper, él más experto en la materia, el mundo vampiro no funcionaría sin los Vulturis. Inmediatamente se organizó un debate y el abuelo acortó la distancia entre nosotros para poder seguir hablando con el semivampiro.
'Deseo quedarme Carlisle, si es posible, hasta que Joham se largue.' – Repitió Nahuel.
'Por supuesto que es posible que te quedes.' – Cantó Esme contenta.
'Te agradecemos todas las molestias que te estás tomando por nuestra familia, Nahuel.' – Le dijo Carlisle con una sonrisa franca, tendiéndole una mano amistosa. – 'Siéntete como en tu casa y quédate todo el tiempo que desees entre nosotros.'
'No quiero que Joham os traiga problemas a vosotros también.' – Se sinceró Nahuel. –'Estoy seguro de que quiere algo de vosotros y me preocupa que se trate de Nessie. Sobretodo porque lleva a los Vulturis detrás.' - Me miró y poniéndose muy serio me dijo. – 'No vayas sola estos días y no te alejes demasiado de tu casa, por favor.'
En el hermoso rostro de Nahuel, el miedo era el primer protagonista. Sus ojos castaños brillaban a causa de las lágrimas contenidas al recordar el asesinato de su hermana. Era doloroso ver a un ser tan fascinante roto de dolor. Fue gracias a Nahuel que comprendí los sentimientos de mis padres. Entendí porqué querían alejarme de casa hasta que todo se solucionara. Morirían si me ocurría algo. Por eso nadie me había defendido la noche anterior. Lo mejor es que me marche. Por ellos. Está bien. Me marcharé.
Tuve a papá a mi lado en apenas una fracción de segundo. Me sonrió y se inclinó sobre mí para besarme la frente. Yo cerré los ojos y suspiré. Lamento lo de anoche.
'Discúlpame tú cariño.' – Replicó él. – 'No tuve la suficiente paciencia para hacerme entender.'
Me encogí de hombros quitándole importancia. Ni él ni yo teníamos mucha paciencia, la verdad. Mamá se colocó a nuestro lado y nos miró sonriente, contenta porque habíamos hecho las paces. Le rodeé la cintura y apoyé la cabeza en su hombro.
'¿Ya no soy una malvada madre dictadora?' – Preguntó alegre.
'Tu nunca lo eres a diferencia de otros.' – Bromeé alzándole las cejas a Edward una y otra vez.
Los dos estallaron en carcajadas y yo sonreí. Suspiré largamente y me crucé de brazos.
'¿A dónde se supone que me marcho?' – Pregunté en un tono cansino.
Bella me tendió su móvil con una sonrisilla alegre. Vi a papá poner los ojos en blanco.
'Sabes que no estoy para nada de acuerdo con esto.' – Le gruñó.
'Es lo que hay te guste o no.' – Bella le sonrió y luego me miró, enseñándome el móvil. – 'Jacob esta preocupado.'
Después dio media vuelta llevándose con ella a Edward. Abandoné el comedor para llamar a Jacob y noté la mirada de Nahuel clavada en mí mientras me marchaba, pero no hice caso. La intimidad era algo que no existía en mi casa, pero igualmente subí a la habitación de Jake y después de tirarme en su cama, le llamé.
'Renesmee Carlie Cullen.' – Ni siquiera sonó el primer pitido, que Jacob ya estaba hablando enfadado. – 'Nunca jamás vuelvas a hacerme esto.'
'¡Jake no me llames así!'
'No tienes ni idea de la noche que he pasado por tu culpa.' – Espetó en tono duro, pasando de mi protesta. – 'No he pegado ojo en toda la noche. ¿¡Por qué no pudiste al menos mandarme un mensaje!? ¡Casi me vuelvo loco! ¡Tu madre me convenció para que no fuera para allá, pero estaba saliendo por la puerta para ir a buscarte cuando llamó!'
'Lo siento…' – Me disculpé encogida en la cama por la bronca que me estaba echando. –'¡Jo! ¡No te pongas así!' – Gimoteé. – 'Supongo que mamá te ha contado la visión de Alice. Por culpa de eso luego tuve una bronca monumental con mi padre y bueno…'
'Ya me he enterado de todo, Nessie.' – Me cortó él un poco más sosegado. – 'Bella me dijo lo del viaje. ¿No estás contenta?'
Jacob se rió al otro lado de la línea y yo no supe que cara poner. ¿A qué venía ese cambio repentino de humor? Me enfurruñé. ¡Seguramente por culpa del maldito viaje tardara un poco más en verle y él se lo tomaba tan bien! Se reía en mi "cara"y se quedaba tan ancho.
'Mira Jacob, no estoy de humor para bromas, ¿sabes?'
'¿Qué no estás de humor?' – Inquirió él sorprendido. – '¡Yo estoy que me salgo!'
'Pues felicidades.'
'Nessie, en serio, acabas de matarme.' – Murmuró él dolido. – 'Pensaba que te haría ilusión verme.' – Se quejó.
¿Eh?
'¿Verte?'
Sin duda acababa de perderme algo, porque no entendía nada.
'¿No te lo han dicho?'
Ahora parecía Jake perdido.
'¿Qué no me han dicho?'
'¡Pues que te vienes a La Push!' – Exclamó Jacob contentísimo.
Pegué un brinco y me quedé de pié en la cama. Mi corazón se pudo a latir a la misma velocidad que las alas de un colibrí.
'¿Qué me voy a La Push?' – Pregunté acalorada de la emoción.- '¿Cuándo?'
'Hoy.'
'Ja-jake, no juegues conmigo por favor.'
'Cariño, ¿cuándo te he mentido yo?'
Me quedé callada. Podía imaginarle apoyado casual en la mesa de comer de madera que tenía en su casa, sonriente y muy pagado de sí mismo. Con aquella sonrisa intachable de arrogancia que ponía cuando estaba seguro de él mismo en su apuesto rostro.
'Cielo, convencí a tus padres para que en vez de enviarte a no se dónde con tus tíos, te dejaran venirte aquí conmigo.' – Explicó Jacob muy ufano. – 'Así tú estás protegida aquí por la manada y ellos están todos al completo para recibir al desgraciado ése y a los italianos. ¿A qué soy tu salvación?'
Supongo que el chillido que di de pura alegría le sirvió como respuesta y que papá y mamá y los demás se enteraron de lo que los quería con todo mi corazón después de cubrirlos a besos y todo el revuelo que monté.
¡Sola con mi Jacob todas las navidades!
Metí las maletas en mi Mini de cualquier manera y me despedí de todos con demasiadas prisas. Alice y Jasper regresaron cinco minutos antes de que me largara, porque yo iba a toda pastilla organizándolo todo y despidiéndome. Me supo mal por Nahuel, que me miraba con ansiedad o algo por el estilo. Quizás no se fiaba de los lobos para que me protegieran o temía la visita de su padre y los Vuturis.
Me sentí tremendamente mal por dejarles a solas con todo el percal, pero cuando fui a decirles que quería quedarme, casi se tiran encima de mí como leones.
Me hubiera gustado pasar un tiempo con él porque tenía miles de preguntas que hacerle, pero ya tendría ocasión cuando todo se solucionara. Tampoco pude despedirme de los irlandeses que(acababa de enterarme) estaban de caza... Pero…
¡NADA IMPORTA!
Edward, Bella y Rosalie me acompañaron en mi Mini, porque desde luego no iban a dejarme sola hasta que no estuviera entre los brazos de Jacob. Aunque los tres temían bastante eso de dejarme sola en los brazos de mi Jake. Les notaba algo tensos y creo que varias veces hicieron el intento de sacar a la luz el tema de las relaciones sexuales, pero solo salió a la luz cuando ya estábamos entrando en Forks y porque mamá me dijo que había metido protección en mi maleta. Rose y papá casi se la comen, pero ella pasó de ellos y solamente me sonrió y me guiñó un ojo. Tenía una mamá que no me merecía.
Jacob nos esperaba en la frontera. Me esperaba, mejor dicho. Había venido corriendo, pues estaba sin camiseta y vestía solamente unos pantalones cortos.
Era el ser más perfecto existente en la faz de la tierra y era mío. Mi Jake.
El dolor de mi alma desapareció al verle. Mi corazón latió alegre cuando me sonrió. De repente todo estaba bien. Yo estaba completa. Salí del coche y corrí hacia él. Me acogió en su pecho cuando le salté encima y me rodeó con sus brazos enlazándome a él.
Inspiré su olor, el aroma del bosque, a madera y pino. Recuperé el aire en aquella inspiración.
Me había sentido débil, pero ahora su abrazo fuerte me hacía sentir poderosa.
Había sentido frío y ahora me abrasaba su calor.
Mi tristeza se había esfumado como un suspiro.
Jacob.
Cuánto le había añorado.
Mi sol brillaba más radiante que nunca.
'Oh, Jake…' – Se me partió el alma al ver que varias lágrimas caían por sus mejillas oscuras.
Jacob me besó la frente y dejó sus labios allí posados para que no le viera llorar. Me separé y le sequé las lágrimas con una sonrisa dulce.
'Dijiste que no te avergonzaría llorar por mí.' – Le murmuré con cariño.
'Y no lo hago.'
'Te he echado de menos, Jake.' – Musité clavando mi mirada en sus ojos. – 'No sabes cuánto.'
'Sí que lo sé.'
Y sí, porque me lo demostró en aquel intenso beso.
¡¡Holaa!!
¡¡Felices fiestas a todos!!
Bueno, ya sé que hubiera quedado mejor actualizar el día de Navidad, pero Papa Noel no me ha traído tiempo y eso que me he portado perfectamente este año. Ahora solo me queda escribirle la carta a los Reyes Magos pidiéndole un Jacob... Esperemos que tengan sucficientes para todas y Edwards también. Jajajaja. Espero que os vaya todo genial y que estéis pasando unas buenas navidades.
Mis mejores deseos para todos vosotros para el próximo año. ;)
Millones de gracias por vuestros reviews que hacen tanta ilusión como cuando de peque te levantabas y encontrabas el árbol de navidad con montones de regalos bajo el.
Y gracias a Cassandra, KariniS, Zafriinesmee, 777, renesmeeblack, Dashian y kiikii.
¡FELIZ AÑO NUEVO!
Eneida.
