Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Bienvenidos a esta historia, es una visión alterna de "como hemos cambiado", así que si la leyeron pues continúen y si no bueno, no se preocupen todo comienza desde aquí. ^_^ ¿Cambiara el destino? Disfruten.

¡Todo empezó con un beso!

Capitulo 05 : Adios.

Antecedentes: Arnold se ha marchado de regreso a la jungla dejando a una Helga muy confundida que intenta recuperar su vida, durante el tiempo que Arnold ha estado separado de Helga, ella ha hecho muchas amistades , entre las cuales se encuentra su guapo profesor de Literatura y arte, Andrew Brown un hombre tierno y sincero que ha comenzado a despertar sentimientos profundos en Helga. Pero ahora Arnold ha regresado…

Helga y Arnold han estado hablando durante horas, él la mira con tristeza y ella con algo de temor. Arnold se levanta del sillón, se sienta al lado de ella y la abraza.

– Dime Helga… ¿me amas?

– Claro que si, no te lo estoy diciendo, es que no podrás perdonarme… – le pregunta viéndolo a los ojos.

– No tengo nada que perdonar… al contrario, todo esto paso por mi terquedad y mi estupidez.

– Arnold… – lo rodea con sus brazos sintiendo el suave abrazo en que él la tiene.

– Hace mucho que necesitaba decirte esto Helga… pero la verdad es que no quería decirtelo por teléfono o por carta…

– ¿Que pasa?– pregunta ella un poco preocupada.

El toma sus manos, la mira a los ojos, esos bellos y expresivos ojos azules. Siente un poco de temor, ¿a que? se pregunta, si viéndola, sintiéndola, como la sentía ahora sabia cuanto lo amaba, por primera vez en mucho tiempo deseo tener mas fuerza y mas valor para aceptar que lo que él sentía, si no lo dejaba salir comenzaría a dañarlo.

– ¿Arnold? – insiste ella mas asustada que antes.

El le sonríe tranquilizándola toma su rostro en sus manos y le besa la cara, pequeños besos que la reconfortan, busca sus labios, esos de los que no hubiera deseado separarse jamas, esos que habían sido mancillados por otro hombre por su culpa, y los besa con ansia, como esperando borrar aquellos otros, para que no quedara recuerdo alguno de que hayan sucedido.

– ¡Te amo Helga, se que debí decirtelo antes… pero te amo con locura! – le expresa mirandola profundamente.

Ella sonríe, se siente feliz, es la primera vez que escucha esas palabras de la boca de Arnold, la primera vez que el dice "te amo" en todos los años que tienen de novios.

– Arnold… ¿de verdad?

– Claro que si amor, mi vida, dios, te amo mas que a nada ni nadie en este mundo y eso es peligroso.

– ¡Arnold! – replica Helga abrazándolo por el cuello, y sintiendo su corazón acelerarse con el sentimiento que la arrasa.

– Helga, mi amor, perdóname, de verdad… jamas debí abandonarte, te amo, te amo.

– Oh, Arnold y yo te amo a ti, eres el amor de mi vida, mi ángel adorado, te he extrañado tanto.

Ambos se quedan abrazados por un largo rato, sintiendo el calor del otro, emocionados de estar juntos, él sintiéndose aliviado de saber que llego a tiempo, ella dando gracias al cielo de tenerlo de nuevo junto a ella.

+0+0+0+0+0+

Posiblemente si las miradas mataran, Arnold habría caído muerto al instante de poner un pie en el salón de clases, ya que Andrew podría haber tenido el récord mundial de echarle una mirada fea a alguien. No era de extrañarse que Arnold pudiera entrar así de fácil a la escuela, siendo que él nunca dejo de ser un alumno de la institución, puesto que seguía recibiendo clases a través de la correspondencia. Helga noto a la perfeccion la mirada asesina de Andrew hacia Arnold, pero que podía hacer, no quería que ellos dos tuvieran un enfrentamiento, siendo este el ultimo día de clases, luego comenzaban las vacaciones de invierno y ella podría pasar una feliz navidad al lado de su amado Arnold.

Andrew solo estuvo mirándolos a lo lejos, con un intenso sentimiento de impotencia, Arnold se veía posesivo, acariciando a Helga a cada paso, dandole de besos, tocándola, abrazándola, en un momento dado Arnold lo miro, mostrándole que él y solo él era el dueño de Helga, Andrew entendió en ese momento, Helga ya había hablado con él, Arnold sabia lo que había pasado, ¿seria que ella realmente lo amaba tanto? ¡No! Esos pensamientos lo lastimaban y sentía una agonía terrible en su corazón.

El final de las clases llego, Helga sentía un gran alivio, de que Andrew fuera un caballero y que Arnold fuera tan sensato, como para que no hicieran un escandalo en la escuela.

– ¡Ya vete Arnoldo! – expresa Helga bromista mirando a su novio, en la puerta de su casa.

– Tengo que regresar por ti en unas horas, ¿porque no puedo quedarme? – abrazándola.

– Tengo cosas que hacer, ropa que escoger y seria algo incomodo contigo rondándome.

– Esta bien, que conste que me obligas a alejarme – soltándola y bajando lentamente las escaleras del pórtico.

Ella sonríe. – ¿Pero de que te quejas, vamos a estar juntos todas las vacaciones?

El voltea y la mira con una mirada soñadora y traviesa. – ¡Y estarás totalmente a mi merced!

Helga se sonroja y ríe con ganas. – Ay Arnold, si mi papá te escucha, no me deja quedarme.

– Mejor que no, me voy – replica él saltando hacia la acera y diciéndole adiós con la mano.

– ¡Adiós! – se despide la rubia, entrando a su casa. – ¡Ya vine! – nadie responde. – ¿Mama, Olga? ¿No hay nadie? … Solo silencio, el hogar esta vacío, je, seguro fueron a comprar algo para su viaje… – Helga esta a punto de subir las escaleras cuando escucha el timbre de la puerta. – Este burro, seguro se regreso para quedarse conmigo… Arnoldo te dije que… – se queda en silencio y se borra su sonrisa, al ver quien esta frente a ella.

– ¡No soy Arnoldo! – dice Andrew con una mirada muy triste en la cara.

– Eso ya lo note… ¿que quieres? – dice ella con los brazos cruzados, tratando de evitar que Andrew entre a la casa.

El solo atraviesa rápidamente antes de que ella reaccione y se adelanta a la sala.

– Rayos, ¿quien te dio permiso de entrar? – replica ella sin cerrar la puerta del frente, alcanzando a Andrew.

– Necesito hablar contigo Helga muy seriamente.

– Ya no hay nada de que hablar, Arnold esta aquí, entiéndelo él es mi novio, lo amo.

– ¡Eso no es amor, estas acostumbrada a él, te sientes a salvo, eso es todo, pero se que tú sientes algo por mi! – exclama él tomándola por los hombros.

– ¡Eres mi amigo y si quieres seguir siéndolo me vas a soltar ahora mismo! – grita ella entre sorprendida y asustada.

– ¡No puedo, Helga me estoy muriendo de celos y rabia! – le dice mientras se hunde en el hueco del cuello de ella.

– ¡Andrew suéltame! – replica desesperada al sentir en su cintura una de las manos de Andrew.

– No lo haré Helga, esta vez serás mía, para que así ni él ni nadie me aparte de ti! – indica mientras la abraza fuertemente.

– ¿Que? ¿Estas loco? ¡Déjame ahora mismo… !

Helga es callada cuando un beso urgente ataca sus labios, una de las manos de Andrew toma las dos muñecas de las suyas, mientras la abraza con mas fuerza.

Helga se paraliza, no sabe que hacer, por primera vez en su vida esta muy asustada, siente las caricias atrevidas en su cuerpo, mientras él le cubre la boca con sus labios, hasta que la tumba sobre el sofá, siente el peso de ese hombre adulto sobre ella, esas manos que la tocan y recorren su cuerpo sin recato, no puede moverse, al momento en que Andrew se separa levemente de su boca, un grito ahogado sale de su garganta…

– ¡Nooo, déjame, tú no puedes lastimarme de esta forma! – exclama con lagrimas en los ojos, mientras intenta empujarlo.

Cuando el sonido de la voz de Helga llega a sus oídos, Andrew reacciona, ve el rostro lloroso de Helga y su corazón sabe que acaba de cometer el error mas grande de su vida.

Unas manos fuertes lo separan de ella y lo empujan hacia atrás.

– ¿Que demonios te pasa Andrew? – exclama Arnold mientras le da un fuerte puñetazo en el rostro.

Andrew solo ve todo entre sueños al caer al piso, detrás de Arnold, Olga abraza a Helga y lo ve con decepción. Helga se abraza a su hermana, la mira, su ropa esta rasgada, ¿cuando hizo eso él?

– ¡Eres un patán! ¡Lárgate! – espeta Arnold sacudiéndolo cual si fuera un muñeco, llevándolo a empellones hacia la puerta de la casa.

Andrew se queda parado frente a la entrada, escucha el fuerte portazo que da Arnold al cerrar, una lagrima cae por su mejilla, acaba de perderla para siempre.

Arnold toma a Helga en brazos y la lleva a su recamara. Ella se aferra a su camisa, y llora como nunca lo había hecho, él la abraza con dulzura, sintiéndola temblar. Olga apenas y puede creer lo que vio, y trata de asimilar la situación.

– ¿Olga? – escucha como un murmullo.

–…

– ¡Olga!

– … ¿Que? – Dice volteando a ver a Arnold que la veia preocupado.

– Olga por favor, ¿puedes ayudarme?

– S… si ¿que necesitas? …

– Necesito que hagas la maleta de Helga y que me ayudes a cambiarla…

– E… estoy bien… – se escucha levemente la voz de Helga.

– Helga… esto…

– Estoy bien, no me lastimo… solo el alma… un poco, pero físicamente estoy bien, llegaste justo a tiempo… como siempre – dice levantándose. – Solo deja me doy un baño… arreglo mis cosas y nos vamos… – sonriendole tristemente a su novio.

El no puede evitar clavar la mirada en el desgarre de la blusa de ella, que muestra su pecho, mismo que ella cubre de inmediato.

– Esta bien amor, te espero abajo, voy a ayudar a Olga a meter las cosas que traía… solo aprésurate, tus padres ya no deben tardar – le dice mirandola con ternura y brindándole una sonrisa.

– Si… no quiero que sepan de esto…

Olga entiende, ellos no necesitan muchas palabras para entenderse. – Yo me quedo con ella Arnold.

– Si gracias Olga – expresa él antes de salir.

Helga se deja caer nuevamente en la cama.

– ¿Helga?

– Voy a estar bien… él debe estar muy triste…

– Creo que Arnold solo esta preocupado.

Helga sube levemente el rostro y mira a su hermana. – Me refiero a Andrew, el pobre debe estar muriéndose de tristeza y pena.

– Y aún te preocupas por él, es un idiota, maldito, si no hubiéramos llegado a tiempo… – comenta enojada Olga perdiendo un poco los estribos.

– El no quería hacer esto… fueron los celos, la envidia… se que en sus cinco sentidos él jamas haría algo semejante…

– Pero lo hizo… – poniendo una mano en la cabeza de su hermana.

Helga deja salir dos lagrimas de sus ojos. – Yo no quería lastimarlo… y ahora el dolor será terrible, saque lo peor de él..

– No fue tu culpa, tú no querías que él se enamorara de ti, en realidad nunca dejaste de pensar en Arnold, y ahora Andrew tomo una estúpida, muy estúpida decisión.

Helga mira a su hermana con sorpresa, ve decepción en ella, él era un amigo para ella y también resulto lastimada, pero esta ahí apoyándola, como nunca en su vida.

– Voy a darme un baño… – Helga se levanta y abraza a su hermana. – Gracias…

Olga se sorprende, luego sonríe, mientras ve a su hermana meterse al cuarto de baño.

+0+0+0+0+0+0+

Helga ha estado tranquila estos días, sus padres y hermana viajaron a visitar al hermano de Bob, maravillosamente su padre accedió a dejarla al cuidado de los abuelos, con la tremenda advertencia de Big Bob hacia Arnold de tener cuidado de no propasarse con ella.

Para los dos ha sido una experiencia adorable, y para ella ha sido la mejor cura a sus emociones, aquel ataque no tiene consecuencias gracias al apoyo y amor de Arnold, en su interior lo único que siente es una profunda tristeza por ese hombre al que alguna vez pudo llamar amigo.

Arnold la mira, a veces luce pensativa, pero sabe que es lo que aún la pone así.

– ¿Podemos hablar?– dice al verla recostada en su cama, mirando la nieve acumulada en el techo de vidrio.

– Si… – responde ella imaginando que ha llegado el momento de aclarar algunas cosas.

Arnold se recuesta a su lado y mira al techo, como ella lo hace.

– ¿Que piensas hacer?

– Perdonarlo…

– ¿Estas segura?

– El ya debe estar castigándose lo suficiente como para que yo le diga que lo odio.

– Pero tú no lo odias… – repone él volteando a mirarla.

Ella torna su rostro hacia él y le sonríe.

– No, no lo odio… se porque paso… no quisiera creer que yo provoque, que un buen hombre que solía ser todo un caballero, se convirtiera en un bárbaro, así que prefiero pensar que los celos, fueron los que lo hicieron… por eso no lo culpo, creo que no me entenderías… – expresa un poco triste, regresando la mirada al techo.

El brazo de Arnold la rodea en un abrazo cálido, ella se siente segura cuando él la abraza de esa manera.

– Te entiendo mejor de lo que crees – susurra en su oído.

– Arnold… – expresa perdiéndose en los ojos color esmeralda de su amado. – Lamento que todo esto haya pasado…

El sonríe y le da un tierno beso, ella le corresponde, el amor que se tienen es tan maravilloso, Helga sabe que Arnold y solo Arnold, es el dueño de su alma, de su vida, de su cuerpo, no hay mas que esperar, ella siente la necesidad de pertenecerle, de una vez y para siempre, por eso comienza a abrazarlo con fuerza, le besa en los labios, en el cuello, se deja llevar por un sentimiento que la lleva lentamente a un remolino de sensaciones.

Arnold siente lo mismo, pero en un momento dado la detiene.

– ¡Helga espera! – dice separándose un poco de ella. – ¿No crees que es muy pronto? Hace poco…

Ella lo calla con un beso apasionado en los labios. – Solo tuya, Arnold… de nadie mas – es lo único que contesta con la respiración entrecortada.

– No Helga… no de esta manera – dice abrazándola fuertemente.

– Arnold… ¿porque?

– No quiero que sientas esto como un escudo… yo te amo y te esperare toda la vida si es necesario, pero necesito que dejes de sentirte mal por lo que paso.

– Arnold yo…

– Dime, ¿Que es esto que adorna tu mano?– Tomando la mano izquierda de Helga y mostrándosela.

– El anillo de compromiso que escogió Stella para mi, el que tú me diste.

– ¿Y que significa?

– Nuestro compromiso…

– Yo me quiero casar contigo Helga, te amo y quiero amarte sin temores, sin culpas, y creo que tú aún necesitas limpiar algunas cosas en tu corazón respecto a Andrew.

Helga lo mira con un poco de angustia, luego suelta una risa nerviosa y se relaja.

– Tienes razón Arnold… pero en cuanto regresemos a la escuela, voy a hablar con él.

– Me parece bien, seguro que él debe estar muy mal por lo que paso.

– ¿Tu también lo crees?

– Con todas las veces que me hablaste de él creo que lo conozco casi igual que tú… Y ademas alguna vez lo llegue a apreciar.

Helga sonrie y se abraza a su prometido.

– Gracias Arnold.

– No hay de que amor, estoy contigo para apoyarte.

Como toda respuesta Helga se hunde en su pecho respirando el dulce aroma que emana de su amado. Y un suave sopor los embarga, provocando que abrazados se queden dormidos.

+0+0+0+0+0+0+

Arnold toma fuertemente la mano de su prometida, todos sus amigos están alrededor, es el primer día de clases, Helga toma valor, suelta la mano de su prometido, a quien le brinda una cálida sonrisa antes de acercarse al hombre que tiene la barba crecida, se ve desaliñado y lleva varias cosas en una caja.

– No te acerques a mi… – dice él mirando el piso.

– ¿Que estas haciendo? – le pregunta ella mirando la caja.

– Me voy… no quiero volver a hacerte daño…

Helga siente un dolor en su pecho y extiende su mano frente a él que solo se aleja un poco.

– Andrew… no paso nada… no tienes que irte.

El alza la mirada por primera vez, la ve con esa bella sonrisa en los labios, lo mira sin temor, ¿no lo odia?, ¿será posible, que ella no lo odie?

– ¿Helga… tu no…

– Andrew lamento lo que paso, pero se que no lo hiciste conscientemente.

El no puede creerlo, mira entonces a Arnold, que lo mira sereno, sin rasgo de enojo, no es que lo que hizo fuera bueno, pero no lo odian.

– Andrew, eres un gran hombre… lamento no haberte amado… si alguien fue lastimado en todo esto, fuiste tú, no podría odiarte, ademas… no hiciste nada.

– Solo por que arnold me detuvo – replica angustiado.

– No… lo vi en tu mirada, ibas a detenerte en ese momento, lo vi Andrew.

El la ve, eso es verdad, cuando Arnold lo aparto de ella, su conciencia lo invadió, y se dio cuenta de que había intentado algo deplorable.

– ¡Perdóname Helga, yo no pude controlarme, y no quiero que eso vuelva a pasar por eso me voy, de la escuela, de la ciudad, de tu vida, no quiero que llegues a odiarme, si es que no ya lo haces!

– ¡No te odio Andrew… no podría, yo te quiero… no como tú desearías… pero te quiero y si quieres irte, vete, esta bien, pero no por huir de mi, hazlo, solo si necesitas encontrarte a ti mismo! – le dice con fuerza.

Andrew la mira con tristeza, esas palabras lo animan y al mismo tiempo lo desarman.

– Gracias Helga… debo irme, si te hice algún daño espero que me perdones – dice rodeando a Helga y pasando junto a Arnold y los demás que lo miran con pena.

Andrew se queda parado en la acera, esperando que pase un taxi, de pronto siente un toque en su hombro.

– ¡Helga! ¿Que?

Ella lo besa en la mejilla y le susurra en el oído.

– Espero que seas muy feliz Andrew, que obtengas todo lo que te mereces y mas, yo sé que allá afuera hay una persona ideal para ti, adiós y suerte.

– Adiós…

Andrew la ve correr y tomar la mano de Arnold que lo mira y le da una sonrisa de comprensión. Extrañamente tiene una sensación de bienestar por las ultimas palabras de Helga. Sonríe y le hace parada a un taxi.

+0+0+0+0+0+0+

"¡El vuelo 234 con destino a la ciudad de París, anuncia su salida por la sala numero 23, si ya ha documentado su equipaje favor de abordar, vuelo 234 con…!"

Andrew se sienta en el lugar que le corresponde, cierra los ojos esperando a que el resto de los pasajeros terminen de acomodarse, se ha limpiado la cara, Helga lo hizo reaccionar y ahora tomaba ese viaje, para buscarse a si mismo de nuevo, para no permitir que esa bestia que salió de él alguna vez vuelva a hacerlo. Siempre había deseado ir a un viaje como este, descubrir Europa, y el lugar perfecto para empezar era París.

– ¿Puedo sentarme? – escucha una voz femenina junto a él. Sin abrir los ojos siquiera, recoge sus pies para que la persona pase a su asiento. – ¡Gracias!

– De nada.

La chica lo mira, se siente extrañamente atraída por ese hombre, como si lo conociera de alguna parte.

– ¿Disculpa? – le dice tocándole un hombro.

– ¿Mh? – responde él sin abrir los ojos.

– ¿Nos conocemos de algún lado?

El abre los ojos para mirarla, lo primero que mira son unos bellísimos ojos verdes, que le recuerdan a alguien.

– No lo sé… me pareces conocida, pero… – intenta decir mirando a la joven de ojos esmeraldas y cabello castaño oscuro.

– Mi nombre es Karla y estoy haciendo este viaje, porque rompí con mi novio, hace como un mes y aún no me repongo y a mis padres se les ocurrió que este era un buen método para olvidarlo – le suelta sin mas.

– Vaya eres abierta… yo soy Andrew.

Se dan la mano y ella le indaga con la mirada.

– No voy a decirte porque voy a hacer este viaje.

– ¿No? ¿Es tan malo?– replica ella reclinándose en su asiento.

A él le divierte, que ella este haciéndole platica.

– Tal vez… tal vez un poco, depende del enfoque.

– Plática y vemos – responde ella con una sonrisa.

– Ajústense los cinturones, vamos a despegar– dice una sobrecargo.

– ¡Si, gracias! – responden al unísono, haciéndolos reír.

El avión despega iniciando un viaje, donde el destino hará su trabajo, reunir a un par de almas solitarias, que necesitan compañía.

Helga mira pasar el avión sobre su cabeza en lo alto del firmamento, algo en su interior la hace sonreír, mira luego alrededor, sus amigos, su prometido, tiene todo para ser feliz y siente que Andrew pronto lo tendrá también, ¿quien sabe? Tal vez algún día se vuelvan a ver y cuando hablen sobre todo lo que paso, puedan sonreír recordándolo.

FIN.

Perdón por la tardanza y saludos, un abrazo. Cuídense y nos seguimos leyendo.

Atte. Rei Hikaru Chiba. Love Love Arnold y Helga.