Finalmente la puerta automática a la casa de mi tío previa identificación de voz, nos permitió el acceso a su mansión. Igual que siempre. Veía que mi tío tenía problemas con mi prima, recién entrada en la adolescencia, lo digo porque el acceso y la salida estaban más restringidos. Sin ganas de bajarme, finalmente descendí del coche y atrás de mi hermano, preparada para lo peor entre a la sala. Paloma estaba tocando el piano. Y ni siquiera lo dejo cuando notó mi llegada, solo me dirigió una triste sonrisa.

- Tío Luis bajará enseguida. Anunció Paloma dejando de lado el piano para abrazarme, le di una palmada en la espalda. En seguida bajo Tío Luis al que recibí de igual modo.

- Esto no es posible. Sabía que mi tío estaba sumamente enojado. Ni siquiera das abrazos, eso es incompetencia emocional.

Volteada hacia la ventana, saqué de mi abrigo mi conocida cigarrera y encendí enseguida uno para enojo general. Y reí un poco.

- No, Ana, no es gracioso. Dijo mi tío, muy serio. No te daré más el acceso. Definitivamente la puerta se cierra para ti.

Exhalando un poco de humo, me volteé y le contesté:

- ¿Por un abrazo? Vamos tío, no exageres, además no tengo porque contarles esto pero me he hecho del modo de tener siempre acceso. Me senté, lo admito retadoramente en el sillón venerado de mi venerada tía muerta, causando mayor incomodidad ante mi audiencia.

- Sé muy bien lo que tratas de hacer – intervino mi hermana- estás queriendo incomodarnos constantemente para que nos alejemos de ti.

- Vaya, que inteligente deducción Paloma, hasta te pareces a mi. Escuchen esto: antes de que haya más comentarios sobre mi actitud, quiero recalcar que tengo 25 años, no pueden mandar en mi vida. Me valgo por mi misma y muchas gracias de verdad pero no necesito nada de ustedes. Me detuve. Sabía que había llegado muy lejos. Mi hermana empezó a llorar. Mi hermano estaba con las manos en la cabeza y los ojos cerrados, pero yo sabía que estaba enojado por mis irreverentes palabras. Mi tío no dijo nada solo se levantó y dijo.

- Vayamos a cenar, la mesa está puesta.

- ¿Mi prima no viene? Pregunté con cierto sarcasmo en mi voz. Por lo que veía en la casa, a Mia la habían mandado a un internado recientemente y mi tío estaba desolado. No contestó y se limitó a señalar mi asiento. Comimos en silencio.

- ¿Saben que me voy mañana? Les pregunté a mi tío y a Paloma. Ambos asintieron. Vuelvo en… dos semanas más, justo para la primera revisión de la tesis.

- ¿Y después? Preguntó David.

- Me quedo en Londres.

- Y yo contigo – anunció Paloma. Ya lo veía venir, era cuestión de tiempo. Había estudiado música en el conservatorio 3 años, después una especialidad en composición. Canto dos años y medio y 2 años y medio en danza contemporánea. Además de dos trabajos con papeles nada despreciables en Broadway. Sabía que lo que seguía era la academia de actuación y dirección escénica en Londres.

- Está bien, de todos modos yo no estoy mucho en casa. Mi tío pareció complacido con esa decisión.

- Ahora, querida antes de que te vayas Ana, necesito que me la devuelvas. La saque de mi bolsa y se la entregue sin vacilar. Yo tenía una réplica que no había sido nada fácil conseguir y que para angustia de David, él mismo me había ayudado a construir, pero es que él conocía mis razones.

A la mañana siguiente, me dirigí con mi maestro. Me subí en el tren y le pregunté:

-¿A dónde vamos ahora?

- A Suiza

- Vaya, nueva pista, ¿regresamos al mismo lugar?

- Así es. Ambos guardamos silencio. Antes de llegar a Suiza, cambiamos de vagón, yo quedé a tres asientos lejanos a él. Abrí el periódico y empecé a revisarlo. Casi siempre eso hacíamos, viajábamos por separado, pero ahora lo sentí cuando ya estaba sentado frente a mí, pero no me molesté en levantar los ojos del periódico.

- Pensé que viajaría sola.

- Mmmm. – Murmuro y sacó un cigarrillo. ¿Quieres? No dude en aceptarlo y finalmente baje el periódico.

- Veo mucho, veo mucho en esto.

- No ves nada, tú ya sabes las respuestas.

- No todas – respondí algo ofendida.

- ¿Qué deseas Ana? Hace 3 meses te dije que ya habías aprendido todo de mí. Tus capacidades han sido desarrolladas, sólo te falta la experiencia. De la cual, francamente tampoco has tenido poca conmigo. Ah- continuó sin dejarme responder – estas atascada en ese asuntillo del sobrino del buen doctor ¿verdad? Olvídalo o regresa por él. Pero no puedo permitir que sigas de tras mío como una sombra. Si es de peligro mortal para mí…

Fingí muy bien que sus palabras no me dolieron en lo más hondo, cuando quería mi maestro podía ser brutalmente agresivo en su franqueza y sabía muy bien cuál era mi única debilidad.

- Bien, ¿quiere una respuesta señor mío? Si, en efecto, no tengo nada más que aprenderle. Estoy haciendo esto por entrenamiento físico, emocional y para ganar agilidad. Mi mundo es más complicado, mucho más complicado que esto. No estoy atascada con el sobrino del buen doctor; Ya no más. Es uno en la vida ¿no está de acuerdo conmigo?- Sin esperar su respuesta me sumí de nuevo en el periódico, pues había una pequeña sección que me había interesado en noticias internacionales. Había sido robado en Mónaco, un importante estafador y con eso lo habían atrapado, pero ahora se negaba a dar más datos sobre lo que le robaron; entre otras noticias habían sido robadas varias joyas de la corona rusa, lo que era un verdadero escándalo, pero lo que lo era todavía más era un huevo de Faberger con riquísimos detalles de piedras incrustadas regalo para la zarina de su esposo; un atentado en la casa real Húngara, bueno que si había trabajo, había de más. Yo viaje primero a las famosas cascadas del Riechelbach… Me hospede en un hotelito al lado del famoso. Mucho más parco, pero un poco más concurrido por nuevos esposos. Desayuné y comí sola. Pero en la noche viendo que mi maestro no llegaba, decidí salir a dar un paseo por las cascadas.