- Señor Holmes, la señorita Adler los espera en su camerino. Nos dejamos conducir y entramos en el área de descanso. Enseguida salió ella ataviada elegantemente (como casi siempre a decir verdad).
- No voy a desperdiciar su valioso tiempo. Sin embargo, perdóname Ana pero tengo que hablar a solas con tu maestro.
- Lo que tenga que decirme lo puede decir estando presente Ana. Así que haga el favor de exponer sus puntos. Irene no cedió.
- De nuevo mil disculpas, pero es tan delicado – y bajo la voz – que ni siquiera lo puedo decir aquí. Además Penélope necesita que la escolten al hotel ¿podrías hacer eso por mi Ana? Holmes asintió levemente y accedí a acompañarla. No fue sin muchos desvíos que pudimos lograr llegar al hotel. Viena definitivamente era peligrosa. Pensé si debía irme o quedarme. Al llegar al hotel, Penélope me entrego una carta. Esta vez era de Irene.
Ana:
Te necesitamos mañana a las 10 de la mañana en el parque de las flores. No faltes.
Irene.
¡Vaya!, de lo que deducía de la nota de Irene es que al ver a Holmes esa noche, estaba segura de que lo convencería para algo. Bueno si es capaz de convencerlo o no, eso lo sabré hasta mañana. Jamás me cruzó por la mente pensar que pudiera ser una trampa, porque Holmes no caía en sus artimañas… Bueno una vez, pero casi nunca.
Salí con media hora de anticipación, pues no sabía a dónde me dirigía, finalmente preguntando entre inglés y francés, me di a entender y llegue al lugar de la cita. Estaba abierto el lugar que era una explanada de amplios jardines como si fuera una alameda privada y no dude en entrar enseguida pues el frío anunciaba nevada y no era de las sensaciones más agradables, resguardándome en un pequeño pórtico que se encontraba con el fin de distribuir flores a las vendedoras. No había mucha gente en el lugar que estaba en la semioscuridad, a efectos del crudo invierno y la retrasada salida del sol, me recargue en una pared esperando a que llegara alguien. Primero apareció Penélope que no me vio pero camino aprisa (casi corrió) hacia el fondo y se perdió de vista. Luego llego Irene, envuelta en pieles y finalmente llegó Holmes.
- ¿Lista? Ana ven aquí-me llamó.
- ¿Cómo supo que estaba aquí?
- Tus pisadas.
- Bueno, ¿para qué me necesitan? Hoy regreso, tengo que ir por la revisión de la tesis.
- Esto no te quitará mucho tiempo Ana. Agregó Irene, que se veía algo cansada y hasta desenfadada, sin dejar de verse espectacularmente bonita.
En seguida, llegó Penélope con un caballero que no podía ser otro que Norton, el abogado. Entregó unos papeles a Sherlock y otros tantos a Irene.
- Buenos días, perdonen mi tardanza, sírvanse leerlos con cuidado. Así lo hicieron por separado.
Firmaron Holmes e Irene y Luego Penélope y yo. Norton retiraba tan rápido los papeles que no tuve tiempo de leerlos, además con esa malhadada letra casi ilegible y la tinta que había que proteger por la humedad que reinaba en el ambiente lo hicieron más que imposible, sólo sé que eran de suma importancia y había tres juegos de copias: una la guardo Norton, otra pasó a manos de Irene quien de inmediato se la paso a Penélope y otra a Holmes que la puso en un sobre, la cerró y me pidió que se la enviará a Mycroft.
- Sólo te pido discreción. Él sabía perfectamente que yo podía meterme en la correspondencia ajena sin el menor escrúpulo.
Le aseguré mi diligencia y discreción, aunque ambos sabíamos que iba a terminar leyendo el documento.
- Bueno, ¿partimos?, vamos a desayunar cerca de la estación, antes de dividirnos. Anunció Irene para mi sorpresa, pues hablaba como si fuéramos un equipo. De pronto me sentí nuevamente una niña de 15 años a la que fácilmente podían engañar. Sabía que la clave estaba en el sobre.
Desafortunadamente no tuve tiempo de leerlo en seguida, pues partimos hacía la estación. En el camino Holmes me expuso todo delante de Irene y Penélope quien al parecer también se veía algo contrariada.
- He de encargarte la misión de que vuelvas a Londres y permite que te reconozcan, sé que puedes escapar fácilmente, recuerda tener cuidado con los balcones. Necesito una distracción allá. Si te ven es más fácil que adivinen mi próxima llegada.
- ¿Vas a regresar ya?
- En poco tiempo, sólo tengo que acompañar a Irene a un lugar y asegurarme de que todo esté bien y regreso en poco tiempo. Máximo un par de meses. Esto era muy extraño ¿a dónde necesitaba ir con Irene? ¡Y por dos meses! Todo me pareció tan confuso, definitivamente necesitaba tiempo a solas para pensar.
- Está bien – contesté – Iré a Londres en diez días. Necesito estar presente para el falló a favor de mi tesis y el resultado del concurso. Además de que tengo dos asuntillos pendientes. A Penélope, Irene la mandó a Italia con una tía muy anciana y achacosa, muy a regañadientes y finalmente cedió. Muy extraño me resultaba todo esto, varios giros en los acontecimientos en los que yo no tenía la menor pista.
Llegué de nuevo a mi departamento ya entrada la noche, olía realmente delicioso mi hermana cantando con las bocinas del Ipod a todo volumen, tenía muy buena voz pero cuando sabía que estaba sola no afinaba ni se preocupaba de no saberse toda la letra.
- ¡Estoy en casa! – le grité pero no me escuchó. La asusté cuando súbitamente baje el volumen del reproductor y entonces se percató de mi presencia. – Veo que te ha caído muy bien el cambio de residencia-.
- Así es hermanita, tu departamento es lo mejor de lo mejor. No me puedo quejar. ¿Quieres cenar algo? Ella ya sabía my respuesta.
- Voy a mi estudio a trabajar un rato. A menos que alguien se esté muriendo no estoy para nadie ¿ok? Paloma asintió.
Me encerré en mi estudio el cual era una habitación cuadrada con un baño independiente, tenía un sofá cama y tres paredes con estantes que había llenado de libros de diferentes materias, pero en su mayoría eran sobre medicina forense y criminología. Había disparidad en los estilos chocaban los muebles de estilo antiguo con algunos acabados demasiado modernos, en el escritorio tenía pocos objetos pero muy valiosos para mí. Un colmillo de un elefante, un globo terráqueo, un pisapapeles que era una piedra que brillaba. Recuerdos de muchos casos y de muchas personas. Me encantaba entrar ver por la ventana las calles lluviosas y la niebla. Encendí un cigarrillo me quité los zapatos y me dispuse a abrir el sobre que me aclararía tantos misterios, ya tenía yo una réplica con un escaneo de la letra de Sherlock Holmes para de nuevo rotularlo. Al abrirlo estaban los papeles doblados en dos partes y una carta. Abrí primero los papeles y me puse a descifrar la letra del abogado, obviamente era un formato pre – escrito pues había intercaladas zonas llenadas a mano y otras con letra de imprenta. Agarré una lupa del cajón izquierdo de mi escritorio y empecé a leer lo que parecía un contrato. Cuando terminé de leerlo me encontraba muy exaltada, empecé a dar pasos grandes en la habitación, sentía que necesitaba hacer ejercicio, lo que había leído había sido como una cubeta de agua helada sobre mi cabeza. No sabía si hablar con alguien, salir a correr, quedarme pensando. Me detuve en seco y volvía leer el contrato. No dudé más y fui a buscar a Paloma que se encontraba leyendo y con los audífonos puestos, le arranqué uno de la oreja derecha y se sobresaltó al ver mi expresión aunque se bien que estuvo a punto de reírse.
- Vamos a caminar – le propuse. Ella pronto acepto el paseo por las mojadas calles londinenses. Hacía frío, como casi siempre y yo hundía más la cara en la bufanda y las enguantadas manos en mi abrigo.
- Está helando Ana, más vale que sea importante. Yo seguí caminando furiosamente. Paloma me detuvo y bajo mi bufanda para que pudiera hablar. - ¿Qué pasa Ana? ¿Qué me vas a decir? Le murmuré cinco rápidas palabras y enseguida mi hermana dio tremendo saltó hacía atrás asustando a dos o tres transeúntes.
- ¡¿QUÉ?! - y como pudo me arrastro al siguiente café que encontramos, necesitábamos bebidas, bebidas calientes y las necesitábamos ahora mismo. Nos sentamos en otra famosa mesa de un concurrido café, las voces, los aromas se mezclaban deliciosamente en un mundo dominado por el chisme y la cafeína.
- Tienes que repetírmelo Ana, en voz alta, aquí lo que me digas no importa para nadie excepto para ti y para mí. Paloma estaba en el éxtasis de la emoción, no era para menos yo aún estaba en shock.
- Primero hay que pedir. – Ordené dos bebidas especiales bien calientes y me disponía a encender un cigarro pero antes de que lograra encenderlo, Paloma lo tiró por la ventana.
- Eso es contaminación Pam. Repliqué pero ya no volví a encender uno nuevo. Hábito desechado… por el momento. – No lo voy a repetir – negué con la cabeza para hacer mi comentario más enfático todavía – No puedo, lo que oíste es lo que hay.
- No, claro que no es todo, faltan los detalles. ¿Cuándo? ¿Es legal? ¿Quién era, un juez o un abogado? ¿Por qué estás tan sorprendida? ¿Por qué estás hablando conmigo otra vez y diciéndome Pam como antes? ¿Dónde están ahora? Pero, ¿es legal lo que hicieron? Y bueno mil y un preguntas más que se me antoja hacer.
No pude menos que reírme ante la cascada de preguntas con las que me acribillaba mi hermana y así darme aunque fueran 5 minutos más para pensar lo que le iba a decir. ¡Dios mío! ¿Cómo decidir en ese tiempo tan corto lo que le iba a contar? Tenía que ser prudente, fue una de las cosas que me recomendó Holmes. Sin embargo, necesitaba desahogarme.
- Estás frenética Ana. Me veía Paloma aún con la expresión de sorpresa en su rostro.
- Es que nunca lo hubiera imaginado, nunca. Básicamente en ese contrato se están jurando lealtad eterna como si fueran miembros de una cofradía. Para más detalles y para poder aclarar mi mente un poco después del tremendo impacto que me causo el contrato, te voy a dar más detalles- Paloma asintió dándole un gran trago a su bebida – Está redactado en Estados Unidos, no sorpresa: en Nueva Jersey, y redactado de tal manera que se hizo un puñado de copias en imprenta con los espacios en blanco correspondientes, la legalidad y validez del documento está avalada por el bufete fundado por el Licenciado Norton- Paloma dio un respingo, pero yo la detuve de hablar alzando mi mano - En este contrato pre – elaborado, que yo creo lo idearon Norton y Adler hace años, pues no creo que sea la primera vez que se utiliza, establece un nexo legal entre los dos firmantes en el que se ceden derechos a tomar decisiones sobre dinero, salud y otros asuntos de bienestar social sobre la otra persona vinculada al contrato.
- Perdón, ¿pero qué significa todo eso?
- Significa que… bueno te voy a dar un ejemplo: Si a Irene la tuvieran que operar urgentemente y alguien tuviera que tomar una decisión con respecto a esto, a esa persona que se le consultaría sería a Holmes y viceversa, ahora si además tuviera que cubrir una fianza, un gasto médico o lo que sea, uno respondería por el otro, esto incluye un sinfín de actos legales en varios países. Además si uno muere, o desaparece el otro automáticamente lo heredaría y tendría que manejar bienes, propiedades y documentos. Y no tiene caducidad, quiere decir que el documento los pone en esta situación de por vida. El documento es intransferible y lo avalan 10 países a la fecha. Solo puede ser anulado ante un jurado formado por 6 jueces representantes de dichos países y que cuatro estén de acuerdo en la disolución del contrato, además de que los dos firmantes y sus testigos estén de acuerdo también. O claro, si uno de los dos muere por causas naturales y no sospechosas de asesinato.
- Bueno, Ana esto es sorprendente, además es muy extraño que ambos hayan firmado un contrato así.
- Por favor Paloma, ¡más que sorprendente! Es un contrato legal de por vida. Después de esto no tengo idea de dónde estén, pero tengo que regresar a Londres en 10 días.
- Yo si sé donde pueden estar, dos opciones: Noruega o el Tíbet. Arriba o más abajo.
Hablando con mi hermana me di cuenta de que el nexo que habían hecho legalmente los unía básicamente en situaciones de muerte ¿quién se encontraba más necesitado de un trato así? Es cierto que a Holmes no sólo lo perseguía la cuadrilla del difunto Moriarty, sino otros personajes de no poca importancia, pero había sido Irene Adler la que lo había buscado primero. Además, para cualquier asunto legal tenía a su hermano, así que quien se ponía en sus manos era Irene, pero tan desconfiada era que había hecho ese trato en igualdad de condiciones, como para asegurarse de que Holmes no la fuera a matar. Reí en mis adentros un momento, ¿cómo Holmes iba a matar a Irene? No, definitivamente eso no, ella es "la mujer", a pesar de mí, yo también califico a algo parecido, pero no, sólo ella es "la mujer" y nadie la puede superar. Pensar que el buen doctor Watson nunca lo vio, a pesar de miles de detalles, desde el archivo que guardaba sobre ella, el retrato, la canción de la tía Clara… la carta y ahora el contrato. Bueno yo sabía que su cerebro era de una capacidad y agilidad fenomenales, pero también sé que es todo un caballero, que es bueno y justo y que aunque no lo demuestra, se preocupa por todos los que lo rodeamos desde el perro y la señora Hudson al doctor, a mí, a su hermano y a ella. El cedió ante todo lo que ella le argumento acerca de su seguridad. Seguramente está tratando de dejar los asuntos de Moran y Moriarty pero eso no se puede hacer más que firmando una sentencia de muerte, lo cual hizo cuando rescató a Penélope y pudimos escapar, Moran seguramente había pensado que ella diría algo para hundirme o delatar la ubicación de Holmes, lo cual no sucedió y está dispuesto a hacerla desaparecer pues implica una Mattahari suelta por ahí, una doble agente. Sólo que para que Holmes le haya creído y se haya ido con ella básicamente al fin del mundo tuvo que haber demostrado su firme y sincero arrepentimiento y una decisión valerosa de cambiar de bando. Ahora bien, lo que tiene que hacer es dejarla bien escondida y segura por un tiempo, regresar atrapar a los principales de la banda de Moriarty e Irene podrá rehacer su vida donde ella quiera. Y si se casa de verdad algún día (aunque no creo que haya para ella nadie más que él) Holmes tendrá más poder sobre ella que su propio esposo. Es perfecto en muchos sentidos. Sin embargo, conociendo a mi querido maestro al cual siempre he apreciado por todo lo que me ha enseñado, coincido con su mejor amigo el doctor Watson cuando dice que como amante simplemente no sabría qué hacer. Holmes está dominado por la razón e Irene por el corazón, ambos van a sufrir mucho, él lo callará siempre y ella lo sufrirá en voz alta sin duda alguna. Bueno por el bien de ambos espero que esos meses pasen rápido.
