Hola gente!! Aqui tienen el primer capitulo de TMBaF (manera muy productiva de abreviarlo) Ahora bien, los personajes no me pertenecen (ya saben que regalarme esta navidad) y esta historia es un exclusivo invento mio creado sin fines de lucro y bla bla bla... Procedamos:
-...- dialogos
-"..."- pensamientos
(...) mis siempre utiles comentarios
Capitulo Uno: Mensajes y encuentros
El gran edificio que constituía la central productora de la famosa revista para adolescentes Only Girls se mostraba comunmente abarrotado de mujeres que iban y venían desde sus puesto de trabajo hasta la oficina central para presentar sus proyectos. Esta revista era ya un éxito total entre las adolescente, lo que se notaba en la gran cantidad de impresiones que había que realizar mensualmente.
Las puertas principales se abrieron con violencia, dejando entrar a Relena, quien ya estaba sufriendo un síncope respiratorio de tanto correr. Pasó rápidamente frente a la recepción para dar cuenta de su llegada al trabajo.
-Vaya, cariño. Creí que no vendrías.- la saludó amablemente la secretaria, una mujer de mediana edad y con un inconfundible aire maternal.
-Lo siento, Allie. Me dormí. Creo que es algo que me está pasando con frecuencia.
-Pidele a la patrona que te dé un respiro. No queremos que te vaya mal después. Aquí todos te quieren mucho.
-Gracias Allie. Bueno, si queiro conservar mi trabajo, será mejor que me vaya.
-Ah sí, antes de que se me olvide.- la mujer abrió uno de sus cajones y sacó un par de archivos.- Ten, querida. La Srta. Noin me los dio para tí. Creo que son para la universidad.
Relena observó los papeles confundida. ¿Qué podría haberle dejado Noin para la univerisdad? Ni siquiera recordaba haberle mencionado qué estudiaba. Le bastó echarles una hojeada para saber de qué se trataban.
-¡Oh, por Dios! ¡Esto es increíble!- gritó entusiasmada, ante la asombrada mirada de Allie. Sin decir nada más, se abalanzó sobre la mujer para darle un efusivo abrazo para luego alejarse del lugar dando saltos de felicidad.
Llena de alegría, se dirigió hacia el despacho de su jefa. Dejó de camino su bolso detrás de su escritorio y encendió el ordenador. Mientras éste se cargaba, caminó dando saltitos hacia la puerta del despacho. Aunque se tenían mucha confianza, circunstancias aparte, Relena decidió que era más sensato llamar a la puerta antes de entrar. Su jefa podía ser muy suceptible en cuanto al tema de la privacidad. Golpeó suavemente con los nudillos.
-Adelante.- se escuchó una voz.
Sin poder esperar, Relena abrió la puerta de golpe y se arrojó sobre la mujer que diseñaba la portada de la revista de ese mes en su computadora. Rodeándole el cuello con los brazos y botando miles de papeles de paso, la chica abrazó fuertemente a su jefa.
-¡Oh Noin! ¿Cómo pudiste? ¡No sé cómo agradecertelo!
-Bien, si aceptas una suegrencia, podrías soltarme.
Relena siguió la petición de Noin, con la felicidad pintada en el rostro.
-¿Cómo te la dieron? ¡Yo he estado luchando por obtener una pero siempre me ponen en la lista de espera!
-Ser la propietaria de la revista más famosa de la juventud femenina influye en algo, mi querida Relena. Apenas se lo mencioné a la mujer que atendía, empezó a soltar un eterno discurso de lo mucho que le ayudaba nuestra revista a su hija mayor y bla bla bla. Con eso, fue fácil sacarle una beca para ti.
-Pero ¡En la Universidad de Tokio! Jamás habría soñado siquiera con poder estudiar allí. ¿Cómo puedo agradecertelo?
-Estudiando duro y pasando el examen sería una buena forma. No quiero saber que escuché el interminable monólogo de aquella amable señora en vano.
-¡Te juro y te recontrajuro que pasaré el examen, pase lo que pase!
-¿Entonces qué haces aquí? Vete a trabajar, señorita, que no pago horas libres.- exclamó Noin, recuperando el aire de jefa, pero añadió con más complicidad- De esa manera, podrás salir más temprano ¿no?
Con un gritito de alegría, Relena abandonó la habitación, dejando a Noin con su diseño de portada. La mujer miró con ternura la delgada figura que desaparecía tras la puerta. Que fácil era hacerla feliz. La verdad no podía dejar de sentir algo de compasión por la chica. Sabía lo de sus padres (quien no) y su querida hermana la había llamado para informarla sobre el arduo trabajo que hacía Relena en casa, entre el trabajo y los estudios constantes, sólo para obtener un puesto en la lista de espera para las becas en la universidad. Además, Noin se había autoasignado como protectora de la chica, por lo que se preocuparía de que alcanzara todo lo que se proponía.
Por su parte, Relena se dirigió a saltos hasta su escritorio, comprobando que el ordenador ya se había cargado y que tenía once mensajes nuevos en su correo electrónico. Los abrió confiando en que la nueva clienta hubiera aceptado la entrevista. Como siempre, no esperaba nada para ella, porque, aparte de su hermana, nunca nadie le escribía. Aunque eso no le molestara.
Cinco de los once mensajes eran promociones y anuncios que la compañía enviaba. Relena los eliminó sin siquiera abrirlos. Otros cinco eran respuestas a peticiones de la revista a otras productoras, entre ellos estaba la tan anhelada respuesta de la actriz Silvia Noventa. Con ella Noin esperaba obtener una entrevista para publicarla en la edición del mes que se aproximaba. El último mensaje sorprendió a la chica, pues era dirigido a ella.
-"Que raro. No es de Hilde. ¿Quien pudo haberlo enviado?"
Leyó el nombre del remitente. El corazón dejó de latirle por un segundo.
Era el nombre del abogado de su familia.
Con dedos temblorosos, abrió el mensaje.
Mi estimada señorita Darlian:
Por medio de este correo he de informarle que el juicio se está llevando a cabo y tenemos todas las de ganar. A los estimados señores Peacecrafts le faltan argumentos suficientes como para apoderarse de la herencia o para intentar encontrar alguna falsificación en las pruebas de ADN, por lo que tenemos todo a nuestro favor. Le pido, por favor, que aún no comente nada, ni usted ni su hermana, por mera seguridad. No queremos que los supuestos asesinos las tengan en la mira hasta que todo quede asegurado y podamos darles la protección necesaria. Una vez que hayan habido progresos le enviaré otro mensaje para informarle. Sin nada más que decir, exceptuando la firme petición de que tengan el máximo cuidado posible, me despido
Dr. T. Barton. Abogado
PD: Su hermano manda saludos
Relena dejó escapar el aire que, sin darse cuenta, había estdado manteniendo. Cerró el mensaje y dirigió el cursor para enviarlo a la papelera.
-"Igual que todos los demás. Destruirlos antes de que alguien pueda verlos. ¿Hasta cuando seguiremos así?"
El estridente timbre del teléfono la desconectó de sus pensamientos. Obligándose a olvidar el pasado y su incierto futuro, Relena descolgó.
-Revista Only Girls, buenas tardes. Ah, hola señorita Hayase. Sí, su entrevista sigue para la misma hora.
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Era ya pasada la una y Relena no había tomado su descanso, obsesionada como estaba por terminar pronto su trabajo. Respondiendo correos, contestando llamadas y firmando miles de papeles, era la viva imagen de una mujer estresada.
-Relena- la voz de Noin la interrumpió de su desesperación- Te prometo que, si no vas a almorzar y tienes tu descanso de tus merecidos sesenta minutos, te voy a despedir.
-¡Pero Noin, no he terminado de...!
-¡Vete!- exclamó cortante señalando la puerta con el dedo.
Resignada, Relena se levantó y se fue. En el fondo, sabía que Noin lo hacía porque se preocupaba por ella y se lo agradecía, pero si no terminaba pronto su trabajo, volvería a irse demasiado tarde para estudiar.
Fue hacia la cafetería de la revista, pero luego se lo pensó mejor. Los continuos emparedados de pan integral, lechuga, jamón y queso la estaban mareando y sentía la necesidad de comer aunque fuera otro tipo de sandwich.
-Voy a dejar registrada mi salida, Allie- le dijo a la secretaria principal mientras escribía algo en un papel- Voy a almorzar en algún lugar cercano. Ya me aburrí de la comida de aquí.
-Como quieras querida. Sólo recuerda volver antes de las dos.
-Por supuesto. ¡Nos vemos!
Al salir del edificio, Relena sospesó sus posibilidades. No habían muchos locales cerca y no había mucho que elegir. Además, la gente que merodeaba por esos lugares no se veía muy agradable.
-"Veamos bien"- pensó mientras sacaba su monedero. Llevaba el dinero justo para coger el autobús, almorzar algo en un buen café y volver, sin tener que recurrir al dinero para volver a casa. Satisfecha, se fue al paradero más cercano y tomó el primer autobús.
Después de pagarle al chofér, recordó que tenía que llevarle un libro a su hermana para el instituto. Quizás podía aprovechar de encontrar alguna librería y consultar el precio. No podía dejarle esas tareas a Hilde, quien ni siquiera revisaba el cambio después de comprar algo. Sonrió al recordar el desastre que ocasionó la única vez que fue la encargada de las compras. Como Relena estaba muy ocupada, su buena hermanita se ofreció para ir al supermercado, y ella no pensó en las consecuencias cuando le dio el dinero y la lista de compras. Veinte minutos más tarde llamaban desde allí para informar que su hermana había hecho un escándalo cuando, después de haber salido ya del supermercado, se dio cuenta de que el cajero la había estafado. Como Hilde tenía muy desarrollado el instinto de justicia, voló de vuelta, dispuesta a romperle los dientes al sujeto, ocasionando un paro en todas las cajas y enfureciendo a los clientes. Relena tuvo que firmar una solicitud en la cual se prometía no permitirle la entrada a su hermana sin acompañante.
-Ya llegamos, señorita.- dijo el chofér, sacandola de sus recuerdos.
-Sí, gracias.
Al bajar, tropezó con un pie de algún desconocido que se cruzó en su camino. Logró llegar de pie a la acera, pero su monedero cayó y las monedas rodaron por todas direcciones.
-¡Maldición!- masculló agachándose y recogiendolas a toda prisa. No podía darse el lujo de perder ni una sola.
Una figura se agachó a su lado. Al levantar la vista, vio a un hombre en cuatro patas al igual que ella, recogiendo el dinero.
-Tome- le dijo con una encantadora sonrisa y extendiendole las monedas- Tenga más cuidado. No querrá que algun aprovechado le deje vacía la cartera.
Relena se quedó prácticamente con la boca abierta. El hombre que estaba a su lado era un desconocido, pero era el desconocido más sexi que había visto en su vida. El abundante cabello castaño oscuro parecía suave y especial para hundir los dedos en el. Se le notaba fuerte, aunque no se podría apreciar cuanto. Pero, sin duda, lo más impactante eran sus ojos. De un azul profundo, semejaban a la noche más oscura y penetrante que hubiera visto.
Definitivamente, un hombre por quien perder el aliento.
-¿Se encuentra bien, señorita?- preguntó con tono amable mientras la ayudaba a levantarse.
-Yo... eeehh...- ¡maldición! ¿Por qué su sentido del habla desaparecía en le momento menos adecuado?- Descuide, me siento bien. Gracias por ayudarme a recoger el dinero.
-No hay de qué. Bueno, tengo que irme. Que tenga un buen día.
-Igualmente.
El joven se alejó tranquilamente con las manos dentro de los bolsillos. Relena lo vio alejarse, sintiendo extraños zumbidos dentro de sí.
-"Guau, el encuentro del día. Esperen a que se lo cuente a Hilde... no, mejor no lo haré. Empezará a regañarme por no haberle pedido su número telefónico."
Imaginando todo lo que su hermana le hubiera pedido al joven, Relena se alejó, camino a la cafetería más cercana.
Era un barrio precioso por el que paseaba. Siempre estaba lleno de personas mirando carteles, anuncios o simplemente sentadas en la terrazas de los cafés. A ella también le encantaba sentarse bajo esas coloridas sombrillas a tomar té junto a sus amigas o con Hilde.
Casualmente, la primera cafetería que encontró era Cofee & Books, lo que le permitiría matar dos pájaros de un tiro. Al entrar, la golpeó agradablemente el aroma a café recién hecho y pastelitos. Decidió comprar el libro primero para poder comer su almuerzo tranquila.
-Disculpe, ¿Podría decirme donde está el libro "Jane Eyre"?- le preguntó a una de las asistentes del lugar.
-Sí, claro. Tercera fila, segundo estante a la derecha.
-Gracias.
Buscó unos momentos y agarró el libro. Recordaba haberlo leído y que le había gustado. Especialmente el final, cuando Jane acepta casarse con el hombre que quería. Por ese tiempo ella estaba algo sentimental, por lo que lloró mucho con el final. Recordó también lo mucho que se burló Hilde de ella.
-"Bueno, espero que también ella llore. Ya veremos con que cara me dirá que me calle cuando me ría de ella"
Ante la malicia de sus propios pensamientos, Relena rió suavemente. Habiendo pagado el libro, decidió por fin volcarse ante las delicias que habían para comer.
Pidió un café y un emparedado vegetariano y fue a sentarse en una mesa algo apartada de las otras. Mientras esperaba que llegara su almuerzo, sacó el libro de Hilde y se dispuso a ojearlo, llendo directamente a las partes que más le gustaban. Tan concentrada estaba que apenas reparó en que un joven camarero le colocaba la taza humenate y un enorme sandwich. Distraída, lo desmigajó lentamente, pegada en las líneas del texto.
Para cuando alzó su taza y la acercó a sus labios, un extraño le pasó a llevar el hombro, haciendo que la mitad del brebaje cayera sin remedio al suelo, manchando de paso su vestido y quemando su mano.
-¡Ay!
-¡Oh, diablos!- exclamó el culpable- Cuanto lo siento, señorita. Yo no quería... demonios, le arruiné el vestido.
-"Y mi café" No se preocupe, estas cosas pasan.- contestó limpiándose como podía la falda con la servilleta. Afortunadamente, el libro estaba a salvo.
-Por favor, permítame ayudarla.- unas manos aparecieron en su campo visual, agarrando el vaso de soda fría (N/A: esos que siempre ponen cuando vas a comer a una cafetería y que yo nunca tomo) y volcando un poco de su contenido en un pañuelo.- Deme su mano.
Le aplicó suavemente el pañuelo húmedo en el dorso de su mano derecha, donde ya comenzaba a formarse una mancha roja. Relena levantó la vista.
-Vaya, es la segunda vez que la veo señorita, pero parece que pase a ser el malo de la película.- comentó el hombre aún muy arrepentido.
Y por supuesto, allí estaba. Su sexi desconocido de la calle. Que se veía aún más sexi con esa cara de perrito triste.
-N-No se preocupe. El vestido ya tenía sus años.- "Relena Baka, la mejor forma de empezar una conversación. Poniendo en relieve tu situacion economica."
El desconocido parpadeó confundido, luego se echó a reír.
-Es usted muy dievrtida, señorita- dijo el joven.- Supongo que me permitirá comprarle otro café.
-No es necesario...
-Claro que lo es. Yo derramé el suyo, por lo tanto, debo pagárselo.- Haciendo una seña con la mano, llamó a una camarera- Otro café para la señorita. Pensándolo mejor, dos.
-¿Algo más señor?- preguntó la chica terminando de anotar el pedido.
-Nada, gracias.- esperó a que la camarera se fuera para continuar- Espero que me deje acompañarla para poder disculparme.
-No debería haber... quiero decir... no era necesario que...-" Callate de una vez, el sujeto quiere quedarse, ¿Por qué echarlo?"- No me haga caso. Claro que puede quedarse.
-Estupendo. Oiga, en verdad lo siento. No era mi intención volcárselo encima.
-Por supuesto que no lo era. Si fuera así, usted necesitaría seria ayuda médica por andar buscando pelea con una mujer indefensa.
El desconocido volvió a reír.
-Supongo que es cierto. Por lo menos, me alegro de no haberle manchado el libro. ¿Me permite?- preguntó tratando de cogerlo.
-Adelante.
Después de darle una minuciosa inspección en busca de algún rastro de café, se fijó en el título.
-¿Jane Eyre? ¿Lo necesita para la escuela o es una fanática del romanticismo?
-Un poco de ambas. Pero no es para mí, sino para mi hermana menor. Va en último año y se lo pidieron para un análisis. Yo también lo leí hace un tiempo y me pareció muy hermoso.
-No lo he leído, pero, por su expresión, diría que sí lo es. ¿Es muy aficionada a la lectura?
-Sí, me encanta. Es más, trabajo en algo relacionado a eso.
-¿Va a decirme que es escritora?
Esta vez fue Relena quien rió. Bebió el café que le habían traído.
-No. Pero trabajo para algunas. Soy secretaria representante de Only Girls.
-Osea que trabaja para una revista femenina.
-Sé lo que piensa. Que escribimos sólo sobre belleza, moda y galanes de cine. Pero no es así. Only Girls trata temas profundos, relacionados exclusivamente con las adolescentes. Por ejemplo, el ejemplar del mes pasado tuvo una exclusiva de una chica de catorce años que fue madre. Habló sobre cómo salió adelante, aún cuando el padre de la criatura se mandó a volar, y de lo asustada y sola que se sentía. Hay muchas chicas que se pueden llegar a sentir identificadas con ella, ya que caen en las mentiras de amor de sus novios y luego deben salir solas del embrollo. Ofrecemos en el artículo los centros que pueden ayudar a una chica en esa situación. Y también...
-De acuerdo, de acuerdo. Me ha convencido. Tiene una capacidad de expresión muy buena, señorita.
Relena se sonrojó. Había hablado quizás demasiado.
-Gracias.- inconcientemente miró su reloj. Tenía diez minutos para regresar al trabajo.
-¡Cielos! Lo lamento mucho, pero tengo que regresar al trabajo. Si llego tarde mi jefa me matará.
-Está bien. Fue un placer haber compartido estos momentos con usted señorita. Creo que incluso compraré su revista con la excusa de tener alguna sobrina. Espero que su nuevo café supiera tan bien como el otro.
-Sí, muchas gracias.- respondió Relena riendo. Se levantó, cogió su libro y se dirigió a la puerta. El joven la siguió.
Una vez en la calle ambos se miraron con simpatía.
-Bueno, usted debe ir a su revista y to debo seguir con mis asuntos. Pero antes de despedirnos, me gustaría saber su nombre.
-Relena, Relena Darlian.- el joven frunció levemente el ceño, pero debio ser su imaginacion, porque cuando miró otra vez estaba allí la deslumbrante sonrisa.- ¿Y usted?
-Mi nombre es Heero Yuy. Nos vemos, Relena.
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Tacháaan!!! sorry por la demora, pero estoy en una epoca algo... desinspirada xD. No he dejado mis otras creaciones pero voy de a poco. Les doy las gracias a todos los que enviaron reviews y espero que se tomen nuevamente la molestia... afuera modales... REVIEWS PLISSSSS!!!!! xD Miren que de verdad me motivan a escribir, asi que, si quieren otro capitulo quiero haaaartos reviews xP.
Adiosshh!!!
