Hola, hola holaaa!! ¡Por fin tengo vacaciones! Si escribí la nada misma este semestre fue por la brutalidad de mis queridos maestros, que no encontraron nada mejor que atosigarme con miles y miles de trabajos y pruebas. Pero no las molesto más con temas relacionados con los estudios. Ahora que disfruto de mi freedom, lo más probable es que escriba más…. Pero no prometo nada xD
Ya, los dejo con esta nueva entrega! ¡Disfruten!
Capítulo cuatro: Primera cita
Cuando despertó, supo que lo mejor sería cerrar los ojos y volver a dormir. Pero, lamentablemente, ya era tarde...
-¡Coño, que dolor!- soltó sin querer la pobre Relena, apretando fuertemente la palma contra su frente. -" Nota mental: jamás en la vida volver a consumir nada que produzca tremenda caña" (N/A: caña: resaca en palabras más vulgares, por si alguien no entendió xD)
Contra todos sus más profundos deseos, Relena se levantó tambaleante para ir al cuarto de baño a lavarse la cara y poder despejarse un poco. Después de secarse con una toalla suave, se miró en el espejo.
-¡Aaaaaave María Purísima!!- exclamó abriendo los ojos, incapaz de creer que era su imagen la que veía reflejada- "Si la resaca no me convence de dejar el alcohol, de seguro esta apariencia si lo hace..."
-¿Qué pasa, Lena? Es muy temprano para andar gritando...- Hilde abrió la puerta que conectaba el baño con su propia pieza. Ella también tenía cara de sueño y estaba despeinada, pero aparte de eso se veía bastante tiernucha con su piyama de ositos.
-Por Dios, Hilde ¡Mírame! ¡Soy un desastre de persona!
Hilde contempló a su hermana con ojo crítico.
-Mira, si descontamos la palidez de muerta, las ojeras de mapache, los labios resecos, los ojos hinchados y un poco rojos y el cabello descolorido, seco y despeinado, yo diría que no estás tan mal. Quiero decir, has tenido apariencias peores.
-¿Se supone que debería sentirme mejor con eso?- preguntó sarcásticamente mientras volvía a su dormitorio. Con un gruñido desganado, se dejó caer nuevamente en su cama.
Hilde se sentó en la orilla y se abrazó las rodillas mientras contemplaba pensativamente a su hermana.
-¿Y en qué quedaron?
-¿En qué quedaron quiénes?
-¡Pues tú y el tal Heero!
-Ah, sí….
Al ver que Relena volvía a quedarse muda, Hilde perdió la razón
-¿Pero qué te pasa hoy? ¿Es el día de tener la cabeza en la estratósfera?- Hilde chasqueó los dedos frente a los ojos de la rubia- Concéntrate, Relenita, concéntrate. Ahora, piensa cuidadosamente lo que te voy a preguntar: ¿Quedaron tú y Heero en juntarse nuevamente?- preguntó Hilde modulando exageradamente, como si estuviera hablando con un niño de cinco años con alguna deficiencia mental.
-Pues… creo. Me pidió el número.
Hilde dio un saltó de triunfo.
-¡Estupendo! ¿Sabes lo que eso significa?
-Que…. ¿va a llamarme?
-Me refiero al trasfondo de eso- murmuró Hilde elevando los ojos- Significa…. ¡Qué tengo que arreglarte para tu primera cita!
Relena se irguió rápidamente y puso la almohada entre su hermana y ella como si ésta fuera una bomba a punto de estallar.
-¡Aaaahh nooo! No me vengas con cuentos… Como mucho espera a que me llame antes de empezar con tus idioteces.
Como por obra de magia, apenas terminó de decir esas palabras, el teléfono comenzó a sonar. Ambas hermanas lo miraron bobamente, como si no supieran qué hacer. Hilde miró a su hermana con cara de triunfo y, por medio de gestos, la animó a que contestara. Relena dudó un momento, pero se acercó y, temblando levemente, descolgó el aparato, mientras el pulso se le aceleraba exageradamente.
-¿Diga?- murmuró nerviosísima y con el corazón en la boca. A su espalda, Hilde la observaba con ojos brillantes….
-¡Buenos días, dormilona!- se escuchó una alegre voz.
-………….Buenos días, Noin………
El efecto fue inmediato. Hilde reemplazó sus ojos brillantes por unos decepcionados, mientras que Relena no sabía si sentirse aliviada o desilusionada.
-Claro…… sí, muy bien……… el lunes los llevaré a la editorial, no te preocupes…… está bien. Cuídate, Adiós.
Relena colgó con suavidad. Sí, se sentía desilusionada. Pero al parecer no tanto como Hilde.
-¡Aaahh maldición! Estaba segura que sería él.
-Y que lo digas….
¡Riinngg, riinngg!
Otra vez lo mismo. Ahora sí, Hilde estaba un mil porciento segura de que sería el príncipe azul de su hermana y ella también lo creía. Con la misma emoción de antes, descolgó.
-¿Diga?- susurró, tratando de sonar normal y fascinadora.
-¡Buenos días! Hablamos de parte de la compañía "Seguros Relámpago" ¿Le gustaría adquirir uno de nuestros convenientes seguros?
Un gotanic apareció tanto en la cabeza de Relena como en la de Hilde.
-No, gracias, ya tenemos un seguro…… no, tampoco me interesa asegurar mi auto………. ¿¿un perro necesita seguro??... mi computadora está bien tal como está, gracias….. – el gotanic fue reemplazado por una vena furiosa- NOO!! ¡¡no me interesa asegurar mi horno eléctrico!!- y colgó bruscamente.
Nada más colgó, el condenado aparato volvió a sonar.
-¡Qué diablos! ¿Es qué es el día de las llamadas desesperantes?- descolgando furiosamente y con todo desparpajo gritó- ¡¿Qué?!
-Vaya, creo que te he despertado.
-"Mierda, justo ahora es él" No, no me has despertado- susurró haciéndole gestos a Hilde para que se fuera.
-¿Es él?- preguntó Hilde emocionada en voz baja. Cuando su hermana asintió, hizo un gesto de victoria y se acomodó mejor en la cama, dando muestra clara de que no pensaba marcharse.
-¿Cómo estás?- preguntó confundida la pobre Lena.
-En este momento, bastante bien- respondió Heero con una voz en la que se adivinaba su sonrisa- ¿Dormiste bien?
-No… digo, sí, aunque ahora me duele un poco la cabeza.
-Creo que debería sentirme culpable.
-Bueno, la culpa es en parte tuya.
-Es cierto. ¿Me dejarías compensarte por eso?
-¿De… qué forma?- ahora los nervios volvían a ella. A su lado, Hilde le hacía gestos para que recordara que tenía que seguir respirando.
-¿Te parece si paso por ti esta tarde? Entonces me dirás cómo puedo disculparme.
-Ah….- ahora Relena estaba completamente abrumada. Era como si el lenguaje común se le hubiera borrado completamente de su disco duro. Hilde, que conocía muy bien a su hermana, ya estaba preparada para eso y, en un cuaderno sacado milagrosamente del escritorio, tenía escrito un pequeño párrafo.
-Léelo- dijo sólo moviendo los labios.
-Me parece una idea estupenda- leyó Relena como una autómata- ¿A qué hora planeas venir?
-Cuando tú digas.
Hilde vio la hora y volvió a escribir algo en su cuaderno. Se lo mostró a Relena para que lo leyera.
-¿Está bien a las cuatro?
-Perfecto, a esa hora estaré en tu puerta. Nos vemos.
-Hasta luego- Relena mantuvo el oído pegado al auricular hasta que oyó el "click" que aseguraba que Heero había colgado el teléfono.
Anonadada, colgó el suyo también. Con la misma expresión de idiotez, se volteó para mirar a su hermana.
-Oh, por Dios. Tengo una cita.
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-¡¡No estoy lista para eso!!
Relena salió de la ducha envuelta en una bata y con una toalla alrededor de su cabeza. Apoyada en la puerta, Hilde la miraba con una mezcla de diversión y desesperación. ¿Cómo era posible que su hermana, a la edad de 19 años, se pusiera histérica por esas cosas? Dios quiera que ella no se pusiera así en dos año más.
-¡Es que no puede ser! ¿En qué momento decidí meterme en este embrollo? ¿Cómo se me pudo ocurrir que alguien como yo podría salir con alguien como él? ¡Esto es tan humillante! Voy a hacer el ridículo y lo peor es que….
-¡Hey, basta ya!- exclamó Hilde aplaudiendo frente a la cara de su hermana- Escucha con atención. NO te alteres. Son las dos de la tarde, Heero pasará por ti en dos horas y tengo que vestirte, maquillarte y enseñarte algunas cosas básicas para que no parezca que el perro te comió la lengua y vuelvas a casa en una pieza. ¿Quedó claro?
Relena asintió mientras tomaba aire profundamente. Aunque fuera por una vez, tendría que entregarse completamente a las manos de su hermana. Porque, aunque le doliera en el alma, la chiquilla tenía mucho mejor gusto para vestirse que ella.
-Mira, estos son los conjuntos escogidos. Como no tenías demasiadas cosas para la ocasión, te presté algo mío. Anda, pruébate el primero.
Relena, aún algo dudosa, cogió el primer conjunto. Soltó la toalla que cubría su cabeza y se secó un poco el húmedo cabello.
-Espero que sepas lo que haces.- murmuró mientras se metía al baño y cerraba la puerta.
-No te preocupes.- contestó Hilde alegremente- esa ropa es muy bonita. Te verás espectacular.
Dicho eso, la morena se dirigió al tocador de su hermana en busca del maquillaje. Frustrada, se dio cuenta de que, al parecer, Relena ni siquiera sabía qué era un delineador. Como venía preparada, sacó su propio maquillaje de un bolso. A su espalda, la puerta se abrió.
-¿Y? ¿Qué tal lo sientes?
La primera tenida era una minifalda poco más debajo de los muslos, unas medias de malla, botas hasta media pantorrilla y un top negro que dejaba a la vista el ombligo.
-……….
-¿No dices nada?
-……………Parezco una prostituta…………….
Hilde se cayó de la silla ruidosamente. Al levantarse, un gotanic adornaba su cabeza.
-¿El siguiente entonces?
Continuaron probando y descartando trajes durante media hora hasta encontrar el adecuado. Unos jeans de esos que son bien apretados al final de las piernas (N/A: aquí se les dice pitillos) una camiseta blanca y encima un tipo de mini kimono negro con motivo de flores que se amarraba de lado y dejaba ver la parte delantera superior. Hilde hubiera preferido algo un poco más atrevido, pero su hermana no se dejó.
-¡Ay que ver lo aburrida que eres! Pero bueno, es tu cita. Probemos ahora el maquillaje.
De nuevo los problemas. Por más que insistía, Relena no dejó que su hermana se sobrepasara con el delineador de ojos, ni con el blush y aún menos con el lápiz labial. El resultado, finalmente, fue un maquillaje más natural y sencillo, pero aún así Relena se veía muy bonita.
-Muy bien, ¿quieres hacerte algo en el pelo o…?- Hilde interpretó inmediatamente la mirada helada de su hermana, por lo que omitió el resto de la frase.- Bueno, entonces supongo que llegó la hora de darte unos tips básicos.
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Relena se hallaba sentada en la cocina mirando con cara de what? a su hermana. Hilde se paseaba delante de ella, vestida de militar y agitando una regla extra larga.
-Primer consejo: hazte la difícil. NUNCA cedas muy fácilmente, pues entonces los hombres pierden la motivación. Si eres un reto, se entusiasman mucho más. Así que, cuando te hable, no respondas inmediatamente, porque pensaras que eres una desesperada. Cuenta hasta tres en tu cabeza antes de responder, pero no muy lentamente o parecerás retardada.
-De acuerdo, hacerme la difícil y contar hasta tres.- repitió Relena memorizándolo en su mente.
-Pero tampoco taaan difícil, pues puede ser que el chico se rinda. Consejo número dos: NO reveles todo inmediatamente, déjalo deseando más. Si te pregunta por tu vida, no le des toda tu biografía, sino algunos datos que lo dejen lo suficientemente curioso por saber más. ¿De acuerdo?
-Sí. No contar todo, dejar algo para después.
-Bien. Último y más importante consejo: sé tú misma, pero no te pongas nerviosa y trata de no demostrar tu timidez, porque si el muchacho no tiene buenas intenciones se aprovechara de eso.
-Está bien. Lo tengo todo bajo control.
No terminó de hablar cuando sonó el timbre. Las hermanas miraron sorprendidas el reloj. ¿Cómo podía haber pasado tan rápido el tiempo? Relena se levantó sonriente, pero algo pálida y caminó con pasos temblorosos hacia la puerta. Hilde la detuvo y sacó una botellita de su bolsillo. Con energía, roció a su hermana con un perfume suave de olor floral. Luego le pasó su bolso y, con un gesto, le deseó buena suerte antes de irse a su habitación.
Relena inspiró fuertemente y abrió la puerta.
No recordaba que fuera tan guapo. Estaba vestido bastante informal, pero aún así con estilo y tenía tal expresión de relajación y seguridad que Relena temió perder la suya.
Cuando le sonrió, todo se complicó más.
-Me alegra ver que has sobrevivido a la jaqueca.
Ella soltó un bufido.
-A mí también me alegra…. ¿Quieres pasar por algo o…?
-No, gracias. Mejor vámonos. Así podrás decirme que tengo que hacer para disculparme- concluyó con una sonrisa.
Relena sintió que le temblaban las piernas, pero consiguió reponerse antes de asentir con la cabeza.
Heero la tomó de la mano y la llevó hacia la calle donde los esperaba una flamante…
-¿Motocicleta?- murmuró Relena con un nudo en la garganta. Odiaba esas horrorosas máquinas, ruidosas y, por sobre todo, peligrosas.
-Mi auto está en el taller, así que nos la arreglaremos con esto. No te preocupes, tengo un casco extra para ti.- la calmó sin notar la alarma en los ojos de su acompañante. Le alcanzó un casco blanco y le ayudó a ponérselo.- Te queda bien.
-Gracias- respondió Relena, mirando con miedo a su enemiga.
Heero se subió con la soltura que muestra experiencia y la invitó a subirse detrás de él. Con temor, la chica se trepó sobre la moto y se preguntó dónde diablos iba a sujetarse.
-Puedes agarrarte de las manillas que están bajo tu asiento o de mi cintura si te asusta la velocidad.
-Esto…. Creo que si me asusta un poco la velocidad.
-Por mí no hay problema. ¡Sujétate!
Heero encendió la moto con un ruido que a Relena se le antojo su sentencia de muerte. Cerrando los ojos, muerta de miedo, abrazó con tal fuerza a su acompañante que por un momento temió romperle una costilla.
-"Peor para él, que se le ocurre montarme en esto."
Bastante tardó en tranquilizarse y lograr abrir los ojos. A su lado, todo pasaba a gran velocidad y el viento le volaba el cabello. Menos mal que Hilde no se había molestado en hacerle algún peinado sofisticado.
Cuando se detuvieron frente a un semáforo en rojo, Relena se atrevió a preguntarle.
-¿A dónde me llevas?
-Por ahora, solamente a un lugar tranquilo donde podamos hablar. Luego, si eres buena, te daré una sorpresa.
-¿Y cómo se supone que seré buena?
-No te preocupes, yo evaluaré eso.
-Muy bien, ahora estoy más tranquila- delante de ella, Heero se rió.
Se detuvo en un parque de juegos donde había algunos niños jugando, vigilados por sus niñeras. Estacionó la motocicleta y ayudó a Relena a bajarse sin decir ningún comentario sobre lo fuerte que había apretado. Muy caballeresco de su parte.
La llevó a la parte menos concurrida del parque donde pudieron sentarse en unas bancas de madera.
-Ahora que estamos instalados, podemos empezar.- dijo él animadamente.
-¿Empezar qué?- preguntó Relena descolocada.
-A conocernos, obviamente- sonrió-. Después de lo de anoche, creo estar bien al suponer que debemos conocernos mejor uno al otro.
Al escucharlo hacer referencia a la noche anterior por primera vez, Relena bajó la vista y se sonrojó. Luego recordó las lecciones de Hilde y alzó la vista, pero sin que el rubor abandonara sus mejillas.
-¿Qué quieres saber?
-Empecemos por lo fácil. ¿Nombre?
-Eso ya lo sabes. Relena Darlian.
-Quien sabe. Los nombres pueden cambiar- dijo sonriendo misteriosamente.- ¿Cuál es tu edad y aspiraciones profesionales?- continuó con voz solemne. Relena trató de reprimir una sonrisa.
-Tengo diecinueve años, veinte dentro de un mes. Como ya te había dicho, trabajo en la editorial de la revista Only Girls, y estoy estudiando para entrar a la Universidad de Tokio.
Heero lanzó un silbido.
-La Universidad de Tokio… eso es importante. ¿A qué entrarás?
-Psicología.
-¿Te gusta arreglarle la vida a los demás?
Por alguna razón, esa pregunta parecía tener un trasfondo. Relena se pensó muy bien la respuesta antes de hablar.
-No creo que "arreglar" sea la palabra. Pero me gustaría tratar de ayudar a aquellos quienes lo necesitan.
Heero se quedó en silencio unos segundos, mientras observaba a los niños jugar en los toboganes.
-A veces la gente tiene problemas que no pueden solucionarse- terminó diciendo en un susurro.
A Relena esa amarga confesión le pareció bastante personal. Se preguntó que le habría pasado a Heero para que pensara eso.
-Todos los problemas pueden solucionarse. Si no hay solución, entonces no existe problema.
-¿Quién dice eso?
-Yo lo digo. Un problema existe mientras tenga una posible solución. Si no es así- Relena se encogió de hombros- entonces no hay problema.
Heero permaneció en silencio mientras la miraba. Algo brilló en sus ojos por un momento. Pero, fuera lo que fuese, se extinguió rápidamente.
-Tus pensamientos son bastante profundos. Quizás si tengas madera de sicóloga- terminó sonriendo.
Ella sonrió también, aunque algo insegura. Sabía que algo había dicho que le había llegado muy adentro, pero no sabía el qué.
-¿Por qué vives sola con tu hermana?
Odiaba esa pregunta. Siempre se la veía venir y nunca estaba lo suficientemente preparada para responderla. Tenía que tener mucho cuidado de siempre responder la misma mentira, una y otra vez.
-Mis padres murieron en un accidente de auto. Como ya era mayor de edad, me autorizaron a quedarme con Hilde. Vivimos solas desde hace ya seis meses.
-Lo siento.
-No te preocupes. Ya estamos bien- otra mentira.
-Eres muy fuerte. Lograr sacarte a ti a tu hermana adelante es algo que no muchos pueden hacer- diciendo eso le tomó la mano.
Relena tenía la vista baja y cuando la levantó, encontró la cara de Heero muy cerca a la suya. Peligrosamente cerca.
-No se sí es conveniente que hagamos esto- comentó él con sus labios casi rozándose ya- apenas me conoces.
-De hecho, tú me conoces más a mí que yo a ti- contestó Relena si alejarse ni un milímetro de él.- Pero eso tiene fácil arreglo.
-¿Ah sí?- preguntó divertido, mientras quitaba un mechón de pelo de su frente.
-Claro. Como te dije antes, todo problema tiene solución. Lo único que tienes que hacer es hablarme un poco más de ti, tal y como lo he hecho yo. Asunto solucionado.
-Me parece bien. ¿Qué te gustaría saber?
-Tú dime. ¿Qué es lo que debería saber?
Heero se lo pensó un momento mientras delineaba su rostro con sus dedos.
-Ya sabes que me llamo Heero Yuy. Tengo veinte años y estudio derecho. No tengo padres, murieron hace muchos años y era hijo único.
-Siento lo de tus padres.
-Fue hace demasiado tiempo. Así que…- colocó su mano detrás de la nuca de Relena- ya te he contado de mí. ¿Estamos a mano?
-Pronto lo estaremos.
Heero sonrió antes de bajar la cabeza y atrapar sus labios con los propios. Relena ya estaba preparada y esta vez no se quedó congelada. Con determinación, tomó la cara de Heero entre sus manos y lo besó tiernamente. Animado por su rápida respuesta, Heero profundizó su beso, acariciando su espalda y cintura de paso.
Cuando comenzó a faltarle el aire, Relena se separó de él, dejándolo con un leve desconcierto en los ojos.
-No creo que esto sea apropiado, considerando el lugar donde estamos.
Heero se volteó para recordar que no estaban solos. Los pequeños que andaban en los juegos los miraban extrañados y sus niñeras parecían horrorizadas por el espectáculo que estaban dando. Algo molesto por la interrupción, Heero alzó la mano, saludándolas con cortesía, logrando que desviaran la mirada. Relena se rió a su lado.
-Será mejor que controles tus impulsos, por lo menos mientras estemos en público- le regañó ella.
-¿Qué yo controle mis impulsos? Tú también me besaste.
Relena sonrió dulcemente.
-Pero tú empezaste, así que es tu culpa. Basta de esto, demostrémosle a esas señoritas mironas que podemos comportarnos correctamente- exclamó, dando un saltó para levantarse del banco.
-¿Cómo pretendes hacerlo?
-Acompáñame.
Como una niña pequeña, Relena fue dando saltitos hasta llegar a los columpios. Se sentó en uno de ellos y, con un gesto, invitó a Heero a sentarse en el de al lado. Él lo hizo, algo reservado.
-No entiendo la diferencia de sentarnos aquí o en los bancos.
-Pues es obvia. Aquí no sentirás la tentación de besarme- rió ella. Ya no se sentía como una idiota con él. Ahora podía ser ella misma.
Tomando impulso, Relena comenzó a columpiarse y Heero la imitó, aunque con menos entusiasmo que ella. Parecía algo confundido.
El tiempo pasó mientras ellos se columpiaban y charlaban de cosas sin importancia, como el trabajo y los lugares que solían frecuentar. Comenzaba a refrescar cuando las niñeras decidieron que aquellos chicos ya se estaban comportando mejor y podrían irse sin que fuera necesario llamar a la policía por escándalo público, así que tomaron a sus respectivos niños y se marcharon. Relena, al parecer, apenas se dio cuenta. Seguía columpiándose y tenía los ojos cerrados.
-¿En qué piensas?- preguntó Heero.
-En nada, en realidad- respondió ella, abriendo los ojos y sonriéndole- Esto lo hago desde que era pequeña. Cuando me columpio fuerte y cierro los ojos, me parece que estoy volando.
Heero detuvo su columpio y la miró fijo. Relena también lo miró, pero sin dejar de balancearse. Temió haber dicho algo tonto, pues su mirada estaba muy seria y parecía estar arrepintiéndose de algo.
-"Maldición, si después de este comentario me deja botada, lo comprenderé. ¿Por qué no hago caso a las instrucciones de Hilde? ¡¿Por qué?!"- pensó Relena furiosa consigo misma.
Pero Heero no parecía estar pensando en botarla. De haberlo hecho, ya se habría ido. Pero seguía ahí, serio y pensativo.
Relena no pudo aguantar el silencio.
-¿Dije algo malo?
-No- contestó él, luego de pensárselo-. Es solo que… bueno, espero que no te lo tomes a mal, pero… hace mucho que no conocía a alguien como tú.
-Espero que eso sea algo bueno- comentó Relena, todavía nerviosa por lo que fuera a decir.
-No es algo malo. Es que… - Heero parecía tener problemas para expresar lo que sentía y eso no parecía agradarle nada en lo absoluto.- La mayoría de las chicas que he conocido son más o menos lo mismo. Casi siempre estoy seguro de lo que van a decir o lo que les gusta hacer, por lo que sé también que debo hacer con ellas. Pero contigo- Heero meneó la cabeza, tratando de hacerlo en broma, pero ella supo que seguía desconcertado-, eres impredecible, Relena. Por fuera pareces una persona, pero apenas logro saber un poco más de ti, resultas ser alguien muy diferente.
Después de terminar con esa frase, Heero calló. Parecía pensar que había dicho demasiado. Relena mantuvo el silencio, preguntándose si era bueno o malo lo que acababa de oír. El que la encontrara diferente a las otras era bueno, le gustaba ser original. Pero no sabía si "diferente" era algo bueno para él. Además, también le preocupaban las "otras". Había hecho mención a las chicas que había conocido. ¿Cuántas eran? ¿Habrían sido muy interesantes, mucho más que ella? La idea era deprimente.
-Bueno, ¿vas a decir algo?- preguntó Heero, incómodo con el silencio- pareces estar pensándolo mucho.
-Sí, lo estoy pensando. Me gusta que digas que soy diferente a las otras. Creo que es bueno ser original y tener mi propio estilo de vez en cuando. Que todas seamos iguales debe resultar tremendamente aburrido para los hombres. Pero me preocupa un poco. No te conozco mucho y no sé si "diferente" es lo que buscas. Quizás te guste el prototipo de chica común y corriente y, si es así, ya me puedo ir olvidando de seguir adelante con esto, porque yo no soy para nada común y corriente. Ah, y también me preguntaba cuantas chicas habrás conocido. Sonó como si tuvieras mucha experiencia, pero desde luego, no es asunto mío.
Heero, por primera vez, quedó literalmente con la boca abierta. Y digo por primera vez, porque Relena había estado pensando que medía un poco sus reacciones, pero esta no era ni fingida ni controlada. Él estaba realmente sorprendido.
-¿Qué?- indagó ella preguntándose si había babeado o algo mientras hablaba.
-¿Eso es lo que piensas?- preguntó Heero todavía sorprendido y confuso.
-Pues sí… por algo lo dije.
-Es que precisamente por eso es raro. La gente no dice exactamente lo que piensa, sino una versión corregida para asegurarse de quedar bien.
-¿Quién hace eso?- preguntó ella frunciendo el ceño, extrañada.
-¡Pues todo el mundo!
-Bueno- comentó encogiéndose de hombros- evidentemente no lo hace todo el mundo. Yo no lo hago. Me pediste que te dijera lo que pienso y eso dije. ¿Para qué inventarte otro cuento?
Heero la observó detenidamente, con sus ojos llenos de confusión. Parecía estar librando una lucha interna cuando logró serenarse y recobrar la compostura.
-Creo haberte dicho que, si te portabas bien, te daría una sorpresa.
-Y yo creo que tú tienes un trastorno de personalidad múltiple- contestó ella sorprendida por el cambio. Él le sonrió.- Entonces ¿me he portado bien?
-Excelente. Vamos.
La cogió de la mano para que se levantara del columpio. Todavía con cara de sorpresa, ella le siguió de vuelta a la moto. Dejó que la ayudara a ponerse el casco y, con una mueca, se subió en el vehículo, aunque con menos miedo que antes. Heero arrancó sin decir ninguna palabra.
Anduvieron por algunos minutos sin hablar. Relena no tenía ni idea hacía adónde iban, no le eran familiares ninguno de los lugares por los que pasaban, por lo que dejó de preguntárselo y esperó pacientemente a que llegaran.
Heero se detuvo y aparcó la motocicleta en una playa desconocida y bastante deshabitada. Solo pasaban unos pocos vehículos y no se veía ninguna persona cerca.
La ayudó a bajarse y tomó su mano para guiarla. Pronto, Relena se dio cuenta de que un poco más allá de donde estaban había un mirador. Se detuvieron allí y ella soltó un suspiro.
Era hermoso. Heero debió haberlo calculado todo perfectamente, porque en ese preciso instante el sol estaba ocultándose en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos que variaban entre el naranja, rosa y violeta.
-Oh, Heero- susurró Relena- es maravilloso.
-Lo es. Me gusta venir a este lugar cuando necesito pensar. Podría decirse que es uno de mis lugares favoritos. Quería enseñártelo.
Que le dijera eso cuando la conocía desde hace sólo dos días fue muy extraño para Relena. ¿Cómo era posible? Heero era extraordinario, parecía ser todo lo que ella buscaba en un chico. Incluso había planeado la cita perfecta para ella, pero, por Dios, lo había conocido el día anterior.
-"¿Qué importa? Primera vez que ocurre esto, no lo voy a desaprovechar porque sea inhabitual…"
-Gracias- contestó ella mirándolo- significa mucho para mí que me lo muestres.
Heero pareció hundirse en sus ojos azules.
-Eres preciosa- murmuró antes de agacharse para besarla.
-"Oh, por Dios- pensó Relena mientras lo abrazaba-. Si esto sigue así, voy a enamorarme de él."
La idea no pareció desagradarle para nada.
Pero no podía dejar de preguntarse porqué le pareció haber visto una chispa de culpa en los ojos de Heero poco antes de que la besara.
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¿So? ¿Maravilloso? ¿Hermoso? ¿Poco creíble? Espero que no xD Como dije arriba, espero que me salgan más rápido las cosas ahora y NO SE PREOCUPEN que "Cambios, para bien o para mal" va bastante bien y subiré un capitulo nuevo bieeen pronto, espero.
Espero que dejen muchos reviwes que me alegran el día leerlos xD
¡Mata ne!
