La verdad es verdad aun cuando jure y perjure que es mentira... lo peor viene una vez que lo aceptas...
-Judith es mi reencarnación. Por eso nos parecemos tanto, por eso somos iguales, porque somos una- no le tomo mucha importancia.
-Pero, si Judith es tu reencarnación, ¿entonces por qué existes? No estoy tratando de insinuar nada, no me lo tomes a mal, pero no entiendo muy bien todo esto- decía Catherine con cierta confusión.
-Judith tiene un alma incompleta- Suspiro, cierro lo ojos. –La marca que esta en la parte posterior de su cuello, el triskel, es el símbolo que afirma todo esto. Le duele, le quema porque su alma esta pidiendo ser completada; no se puede vivir mucho tiempo con una a medias, y tampoco sin una. Yo soy la otra parte. Ella tiene que sufrir para recompensar el dolor que le cause a las personas cuando viví, entonces el alma podrá ser completamente renovada y volveremos a ser solo una... eso creo.
-¿Y cuando habrá pagado todo el daño?- Catherine se esta frustrando.
-Según mi teoría...- aparto la vista. No me gusta pensar en esto, me resulta muy doloroso- cuando muera.
-¡¿Qué?!- KT grita histérica.
-Eso es parte de todo esto. Ella provocó que se derramaran muchas lagrimas, por eso debe llorar; hirió a muchos por puro capricho, por eso debe ser lastimada; mato a demasiadas personas... por eso tiene que morir.
-¡Judith no ha hecho nada malo! Dudo que siquiera fuera capaz de pensar en matar a alguien. Esto no es justo.
-No la conoces lo suficiente como para afirmar algo.
-Pero... ella... esto no puede ser...
-Solo relájate ¿si? Esto es solo una crisis y Judith ya se ha repuesto de otras, aunque nunca se había sumergido en un coma, supongo que porque no tenía forma de hacerlo. Da igual, solo cálmate y vamos a cenar o alguien vendrá y no queremos que eso pase.
-¿Y crees que no notarán lo de tus ojos, hum?- interviene el rubio.
-Adelántense. Yo lo arreglo.
-Esta bien, vamos Deidara- Catherine se va y detrás de ella se va el ojiazul.
Cierro la puerta, voy hacia la mochila y empiezo a buscar desesperadamente algo dentro de esta. Abro cada una de las bolsas y saco lo que contiene; la última bolsita, la abro y encuentro una cajita negra, -¡bien!-. Voy al ropero, tomo una chamarra y meto la caja en una de las bolsas. Salgo de la habitación, y bajo las escaleras, me dirijo al comedor y me siento junto a Hidan, creo que es mejor alejarme del pirómano. Sin decir nada, me sirvo y comienzo a comer el arroz.
-¿Ah?- la voz de Hidan, los demás no parecen ni inmutarse. Volteo hacia él y me mira extrañado y sorprendido. -¿Quién eres tu?- antes esta interrogante tan peculiar me convierto en el centro de atención y todos me miran, Catherine esta muy nerviosa.
-¿De qué hablas?- actúo natural.
-¿Qué le paso a tus ojos?- pregunta Kakuzu.
-¡Ah, eso! Nada- saco la cajita- esperen y les mostrare- me volteo, abro la cajita y me pongo un lente de contacto en el ojo izquierdo y tomo otro entre mis dedos, me giro otra vez hacia ellos –son lentes ¿lo ven?- muestro el que tengo en mis dedos, con mi cara no tengo que hacer nada más, -lentes de contacto que cambian el color de mis ojos. Azul y rojo, el rojo porque esta muy loco y el azul porque no tenían verde.
-Vaya, si que eres extraña- comenta Kisame.
-No es la primera vez que escucho algo así- me volteo y me quito el lente, lo guardo y sigo cenando tranquilamente.
Terminan de cenar, lavo los platos y me subo al cuarto para dormir. Entro y empujo la puerta para que se cierra sola. ¡Fuck! Que no sea él, que no sea él. Giro lentamente, ¡carajo! Es él. -¿Hola?- uso un tono dudoso.
-¿Sabías que si me hubieras dicho lo de los lentes te hubiera creído?
-E... ¡si!, la verdad si.
-¿Entonces por qué me contaste todo eso, uhn?
-¿Tenía ganas? No se, quería decírtelo.
-¿Por qué?- porque confió en ti y me encantas.
-Bueno, si te gusta mas la opción de los lentes, quédate con esa y olvídalo demás. No es muy importante.
-No te entiendo, creo Judith era menos complicada, uhn.
Suelto una pequeña risa. –¡Si, claro! Piensa lo que quieras, solo déjame dormir- saco la pijama y la dejo en la cama para cambiarme. Deidara se va. Me cambio y me meto bajo las sabanas. Suspiro, -hacía tanto tiempo que no me sentía tan frustrada- hablo conmigo misma.
De nuevo comienzan a inundarme los recuerdos.
-Saffir- un pequeño susurro en mi oído.
Abro los ojos pesadamente, -¿ah? ¿qué sucede Blood?- digo cansada y frotándome los ojos mientras me siento en la cama.
-No puedo dormir y no me gusta estar sola en la oscuridad- parecía una niña pequeña. Entonces teníamos 15 años.
-Blood, no estas sola, tu cama esta a metro y medio de la mia. Y no me digas así, sabes que no me gusta.
-Pero a mi si, es tu nombre, tu nombre original, y es muy lindo. Además que casi no se ve nada y se parece a una horrenda pesadilla.
-Solo esta oscuro, todo esta igual que de día.
-Pero me da miedo la oscuridad.
-¡Joder, Blood! ¡Eres una vampiro! La oscuridad te hace mas fuerte.
-Pero en la oscuridad no te veo.
-¿Y?
-Siento que te alejas de mi.
-No tienes que preocuparte por eso, siempre estaremos juntas, somos amigas ¡hasta que mi muerte nos separe!
-¿Y por qué hasta que tu muerte nos separe?
-Porque te drogas con mi sangre y me dejas casi muerta.
-Perdón.
-Esta bien- removí la cobija de la cama y me traslade a la otra orilla de esta, -ven aquí- le dije dando unos pequeños golpecitos en el colchón.
-¿En serio?
-Si, claro- le dije sonriendo.
Se abalanzo a la cama, me abrazo y me dio un beso en la mejilla –gracias- se acurruco y cerro los ojos con una gran sonrisa en el rostro.
-Si, buenas noches- cerré mis ojos.
Los abro, miro a mi lado, no se porque lo hice, es obvio que Blood no esta. Todo fue un sueño, pero si eran mis recuerdos. Ahora que lo pienso todo esto es irónico. Nunca trate de ayudarle a Blood a recuperar su memoria porque temía quedarme sola; ahora ella esta tratando desesperadamente de que la recupere para que volvamos a estar juntas, porque no quiere quedarse sola.
Me levanto y visto, tiendo la cama y me arrodillo junto a la cama del rubio, lo miro detenidamente. Se ve lindo. Sonrió de medio lado, quiero golpearme contra la pared.
Si no hubiera vigilado a Judith unas cuantas veces no tendría estos problemas, ¡sus problemas! , recuerdo la primera vez que lo vi; ella estaba viendo Naruto Shippuden y salió él, al principio pensé que era una chica pero luego hablo mientras estaba montado en el ave de arcilla y me dije -¡Wow! ¡Que voz tan genial tiene!- sonreí y lo mire mejor, -ahora que lo veo...pues no esta tan mal- luego me fije en Judith y caí en cuenta que ella ya estaba completa y absolutamente obsesionada con él... al cabo del tiempo también caí yo, ¡Shit!
Subo al techo para mirar el amanecer, me siento al borde del edificio y me sumerjo en mis pensamientos. Siendo un espíritu, alguien que ya ha muerto, es difícil digerir todo esto.
He reencarnado pero por todos mis crímenes y los fatídicos recuerdos de mi vida pasada aun existen, en forma de un alma que soy yo, no soy mas que eso, memorias rotas que mas valdría no recordar. ¿Cuánta tiempo falta para este final? ¿Hasta que se me acabe la energía para dominar este cuerpo y Judith lo deje morir solo? ¿Hasta que ella sucumba ante la tristeza? Siempre he pensado que podría morir de eso, ó quizá los Akatsuki lo descubran y le destrocen. De todas formas no lo se. Nada es seguro.
Dentro de mi armario, en la repisa as alta hay un lugar especial, un pequeño espacio para una cajita donde guardo todos los recuerdos de secundaria.
Sentada en mi cama, con la caja en mis manos respiro hondamente para darme un poco de valor. Retiro la tapa, hay un gran álbum de fotos y algunos objetos cuyo valor sentimental es inmenso. Abro el álbum para mirar cuidadosamente lo que contiene. Hay algunas fotos con Kat y mis otras amigas de los primeros años en secundaria.
¡Esto no es posible! ¡No es posible!
¿Cómo pueden estar en otra dimensión? ¡En la de Naruto! No tiene sentido alguno, y dudo que haya alguien tan cruel como para inventar todo eso que escribió Judith en su diario de la pagina.
Voy a salir un rato, quiero respirar aire fresco. Salgo de mi casa y empiezo a caminar sin rumbo. Apenas camino unas cuantas cuadras y algo empieza a moverse dentro de la bolsa de mi pantalón para después emitir un sonido. Tomo el celular y contesto. -¿Hola?
-¿Nick?
-¿Nicky?
-¿Nichole, dónde estas?
-Cerca de mi casa.
-¿Estas ocupada?
-No, ¿por qué?
-Es que quede con Marie y con Ara de ir a casa de Judith pero a ti no ayer te llame y no me contestaste.
-Perdón es que salí a comprar unas cosas. Pero... ¿a qué van a ir a casa de Judith?
-No se, queremos ver a su madre para ver como esta, hablar con ella y darle el pésame.
-Pero aun no han encontrado el cuerpo.
-Pero ya abandonaron la búsqueda, salió hoy en la mañana en las noticias. Quedamos de vernos en su calle a las 3.
-Allá las veo Nicky- guardo de nuevo el celular y me pongo en camino. No se que pretende Nika, no creo que la madre de Judith este de humor para vernos. Da igual, si tomo un taxi llegaré rápido.
Media hora para llegar a su casa, aunque caminando hubiera sido mas de una hora. 2:40 pm. Ellas ya están aquí. –¿Entramos?- pregunto un poco dudosa.
-Pues ya estamos todas- Nika se acerca a tocar el timbre y se para frente a la puerta.
No pasa mucho tiempo cuando veo con miedo como se abre la puerta dejando ver a una mujer de estatura promedio, cabello castaño y ojos negros. Al vernos trata sonríe un poco, -hola niñas ¿cómo están?
-Bien, señora- respondo.
-¿Podemos pasar?- pregunta amablemente Nicky.
-Claro, habíamos estado en la casa de Judith pero ahora es muy diferente, ahora esta su madre en casa y ella no nos hace reír con alguna bobada ni nos regaña para que trabajemos. Nos dirigimos a la sala y nos detenemos ahí. –Tomen asiento-.
-Gracias- Nika es buena hablando con la gente. –Veníamos a... a darle el pésame.
-Si, lo supuse- su cara expresa tristeza.
-¿Quién es, mamá?- escuchamos una voz femenina, miramos hacia la escalera y vemos a una chica de unos 17 o 18 años.
-Son amigas de Judith.
-Ah- la chica se acerca a nosotras. –Soy Tabita, la hermana de Judith, ¿y ustedes?
-Yo soy Nika.
-Ara.
-Marie.
-Nichole- trago un poco de saliva y me dispongo a hablar. –Sentimos mucho lo que le paso a Judith, aunque...- si les digo que ella esta bien y en otra dimensión seguro que me mandan a un psiquiátrico pero tampoco quiero apoyar la teoría de que esta muerta. –No creo que este muerta... tal vez esta bien...
-No, Nichole. Lo siento pero es imposible que este viva, se cayo del avión y no tenía paracaídas. Es físicamente imposible que sobreviviera a una caída de esa altura- dice Tabita con la mirada baja.
-No podemos engañarnos con falsas esperanzas- Janette cierra los ojos.
-Pero la estaban buscando ¿no?- habla Ara.
-Si, pero seguro solo era por el cuerpo- responde Marie.
-Me siento terrible- la señora se lleva las manos a la cara y se echa para atrás en el sillón.
-No es su culpa- le consuela Marie.
-Si, si lo es.
-No seas tan dura contigo mamá.
-Pero es cierto Tabita, yo la envié con mi hermana en las vacaciones, yo le trate mal, le grité y me desquité con ella por todo lo malo que me pasaba a mí.
-Mamá tienes que calmarte.
-Ay Tabi, te pareces tanto a tu padre... siempre se mantenía tranquilo a pesar de todo- las lagrimas comienzan a asomarse por su rostro.
-Madre...
-Sentimos haber venido, creo que no es un buen momento- dice Nika.
-No, no, quédense... quiero, saber de mi hija, no pude conocerla bien cuando vivía.
-De acuerdo- repongo yo.
-¿Cómo era su actitud fuera de casa?
-Bueno... un poco bipolar- sonríe un poco Ara.
-Tenía muchos cambios de humor, y se esforzaba mucho para entender las cosas- habla Nicky.
-Sobretodo con los números- dice Marie.
-Le gustaba la física, aunque en ocasiones le costaba algo de trabajo- hablo con unas imágenes pasando por mi cabeza.
-¿En serio? Cuando yo le preguntaba de sus materias no me decía nada- Tabita esta algo sorprendida.
-Si, aunque sus calificaciones no siempre fueron buenas, la maestra era bastante estricta.
-Si, mucho, aunque su novio era mas blando, pero no demás.
-¿Su novio les dio clases?- pregunta Janette.
-No, su novio era el maestro de matemáticas.
-Amor matemático- bromea Taba.
-Muchas veces se rendía con facilidad, se sentía bastante intimidad e insegura por otras personas sobresalientes.
-No puedo creer lo dura que fui con ella. ¿Qué hubiera sido de haberla tratado mejor?
-No tiene sentido recordar lo malo, y no esta segura de que la inseguridad de Judith fuera una consecuencia de sus tratos- le digo comprensivamente.
-¿Les dijo que era adoptada?
-¡¿Qué?!- gritamos todas muy sorprendidas.
-El padre de Tabi murió cuando ella tenía cuatro años.
-Papá murió en el mar, era biólogo marino y hacia documentales. Según nos dijeron, estaban filmando algo de los calamares, habían terminado temprano así que decidieron nadar un rato. Una ola vino y se llevo a varios hombres, trataron de nadar hacia la orilla pero la corriente no los dejaba y... hasta el mejor nadador sucumbe a las imponentes aguas.
-Cuanto lo siento- dice Marie.
-Después de la muerte de mi esposo sufrí de una fuerte depresión, pocas cosas me importaban y todo el tiempo me la pasaba como ida. Una vez estaba cruzando la calle, la luz estaba en rojo y podía avanzar, camine lentamente, luego sentí que era empujada hacia delante mientras una voz me preguntaba "¿esta bien?", eso me hizo salir del trance. Miré a mi alrededor y había muchas personas viéndome, otras mas hacia un auto que estaba en medio del cruce, de estese bajo un hombre diciendo muy asustado "perdóneme, le estaban fallando los frenos, perdone, perdone". Ojos azules, cabellos negros, piel blanca y voz suave; era una mujer muy hermosa la que me salvo, la reconocí, era una vieja compañera de preparatoria, según recordaba siempre había sido alegre y optimista. Me ayudo a levantarme y me invito un café para pasar el tiempo mientras se me iba el susto.
Le conté lo triste que me sentía tras el trágico incidente, ella solo escuchaba. "Siento que mi vida ya no vale nada" le dije por último mientras ocultaba mi cara con mis manos, puso su mano sobre mi brazo y me dijo "¿No lo ves? Siempre hay mucho porque vivir, solo que a veces es difícil de apreciar con los ojos", me sonrío y siguió hablando, "entiendo que te sientas triste. Yo también perdí a alguien, aunque no de la misma forma que tu. A mi me dejo mi marido", cuando escuche eso me dio pena pero ella seguía sonriendo y con cara tranquila, "me puse triste, no sabía que debía hacer, mi vida giraba en torno a él desde que me casé, nunca ejercí mi carrera por dedicarme a mi vida matrimonial. Un día me sentí harta de estar triste, me mire en el espejo y no me gusto lo que vi. Me había convertido en una mujer sin motivaciones, pase de la tristeza al enojo y me dije "¡¿Qué pasa contigo?! ¡tu no eres así! ¡Ve y busca un trabajo!" al fin podía hacer lo que mas me gustaba, la carrera que estudie era arquitectura, se me da bastante bien y gano lo suficiente para vivir cómodamente. Hace una semana me sentí muy mal, me desmaye en mi oficina, me llevaron al hospital para hacerme unos estudios y cuando descubrí los resultados no lo podía creer", en ese instante me preocupe, sentía que toda esa vista optimista se estaba derrumbando, se llevo una mano al vientre y dijo "es una chica muy juguetona".
Volvimos a ser amigas, no pasaba un día en el que no nos viéramos. Después del nacimiento de su hija iba a verla junto con Tabita. Volver a verla, sin duda alguna, fue de las mejores cosas que me pudieron pasar.
Cuando Tabita tenía 5, íbamos a dejar a las niñas en una guardería para después ir al trabajo, se armo un alboroto, escuchamos disparos, toda la gente se agacho, las niñas comenzaron a llorar, escuchamos un disparo cerca de nosotras y después de eso vi a mi lado el cuerpo inerte de mi amiga mientras un charco de sangre se formaba bajo su cabeza. Murió al instante.
-Dios mío- suelto en un susurro.
-Meredith me dejo todo lo que tenía a mi, su casa, su auto, su dinero y su hija. El último renglón del testamento, las palabras exactas eran "y aun mas importante, te dejo a Judith, un trocito de mi vida".
-¿Judith lo sabía?- pregunta Nika.
-Lo descubrió a los diez. Abrió el baúl donde se guardaba todo eso, tomo una foto y pregunto quien era la mujer y el bebé que salían en ella. Tuvimos que contarle toda la historia- responde Taba.
-¿Y como reacciono?- pregunto.
-Lo único que dijo fue "Eso explica todo. Ya no tengo dudas sobre esos recuerdos", lo guardo todo y subió a su cuarto como si nada- dice la castaña menor.
-Fui una persona horrible con ella, debí cuidarla mejor. Algunas veces me dieron ataques de rabia y le golpee sin excusa, fue horrible.
-No es tu culpa madre, necesitabas tus medicinas. Debes descansar- le ayuda a levantarse del sillón y la encamina a una puerta, supongo que es su cuarto. Voltea hacia nosotras –chicas le importaría...
-No hay problema nos tenemos que ir- interrumpo sabiendo lo que pediría.
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Son casi las 10 de la noche, estoy frente al monitor revisando mi correo. 98 mensajes nuevos en el buzón, odio que me manden cadenas. ¡Un momento! ¡Ahí! Entre todos esos mensajes hay uno especial, ¿el remitente? Judith Porter. Abro el mensaje.
"Te extraño
atte.: Judith
P.D.: Supongo que Catherine también siente lo mismo"
