SORPRESA!... si soy yo, aunque no lo crean y después de más de un año de ausencia. Creo que después demuchisimos reviews y mails y amenazas... les debía algo... y aquí está, espero que les guste y no haber perdido el toque.

Los personajes de Shaman King son propiedad de Takei Hiroyuki y no me pertenecen


Esencia de un sentir

By Xris

Capitulo 15

Todo por una mirada y algo más…

El ambiente era muy ruidoso para su gusto, las pláticas, risas y música se mezclaban haciendo incomprensible cualquier mensaje. La cabeza empezaba a darle vueltas y una pequeña punzada amenazaba con volverse más aguada. Las insoportables risas tontas de las chicas presentes, junto con los comentarios tan huecos como sus cabezas le daban nauseas. Sentía en sus pies las vibraciones que viajaban por el piso causadas de los excedidos volúmenes de la música que no tenían ningún sentido… Definitivamente estaba en el lugar equivocado.

Los chicos de universidad reían sin parar, a causas de comentarios o burlas entre ellos, y sus risas eran maximizadas por el efecto del alcohol. Mientras que los alumnos de la preparatoria miraban extasiados a sus superiores, e intentaban imitarlos… patéticamente.

El lugar era muy grande, era una de las casas fraternidad de la universidad, pero al parecer sus habitantes eran hijos de personas importantes ya que no era cualquier hogar, la suntuosidad y la vigilancia eran exageradas. Para sorpresa de Anna, en ese lugar también vivía Ryan.

-¿No te diviertes verdad? – le dijo casi en un susurro en el oído de la rubia, ya que por el ruido era casi imposible que se escucharan hablando normalmente.

-No es mi ambiente…- dijo la chica antes de tomar otro sorbo a su bebida, la cual se tomaba lentamente ya que no estaba acostumbrada a ingerir alcohol.

-Es cuestión que te acostumbres, prometo que después de mi sorpresa te llevaré sana y salva a tu casa…- le sonrió dulcemente.

La chica desvió rápidamente su mirada… tenía miedo de los incontrolables sonrojos que la delataban en contra de su voluntad, los cuales la habían atacado últimamente.

-Más vale que sea buena y no me hayas hecho perder mi tiempo – el tono de Anna fue muerto, sin ninguna emoción, pero en realidad estaba a la expectativa de la famosa sorpresa de su amigo.

Le cerró coquetamente el ojo… -No te decepcionaré…- pero en ese momento algo llamó la atención del extranjero…. –oye Anna… aquel no es tu "prometido"- esta ultima palabra no la dijo con mucha emoción.

Los ojos de la chica volaron hacia la entrada del lugar…

-Oh… es la chica de la pista de atletismo…- se escuchó algo preocupado Ryan cuando vio entrar a Yoh con Miyoko, y como no iba a estarlo, recordaba perfectamente la actitud de Anna el día que la observaron desde las gradas.

La reacción de todos ante la aparición de la pareja fue la esperada, muchos pares de ojos se clavaron en ellos observando hasta el más mínimo detalle. Los chicos se quedaron sin habla ante el vestuario de Miyoko, que además de ser escaso la hacían ver mucho mayor de edad y sumamente atractiva… nadie podía huir de sus encantos.

En cambio Yoh con su actitud despreocupada hacía pensar a más de una chica que era muy atractivo, con una camisa negra abierta como acostumbraba y sus manos dentro de sus bolsillos… pensaban que era sexy.

Un crujido llamó la atención de Ryan, el vaso de la bebida de Anna estaba totalmente estrujado en su mano, y goteaba copiosamente… en cualquier momento la bebida se derramaría por completo. Sin pensarlo dos me veces tomó el vaso de la mano de Anna, y al sentir el contacto con la mano del chico la rubia reaccionó... fue un acto inconciente.

-Yo… yo no…- entre la vergüenza de su reacción y le roce con la mano de Ryan los colores le subieron a la cara a Anna y las palabras no encontraban salida en forma razonable.

-No hay problema Annita… yo comprendo…- quitó tiernamente el vaso de la mano de la rubia… - comprendo lo que sientes…- la mezcla de la dulce sonrisa y la mirada melancólica del chico hizo sentir a Anna un gran vuelco en su pecho.

-Espera un momento, en seguida te traigo otra bebida…- dijo el chico antes de marcharse con el vaso destrozado.

Era tan contradictorio todo, estaba furiosa por ver a Yoh con la engendro y su pecho dolía al ver la mirada sin luz de Ryan… era tan confuso.

No se necesitaba ser un genio para comprender las palabras del chico… el sentía la misma impotencia que ella experimentaba cada vez que vía a la engendro cerca de su prometido…

-acaso me veo como él…- se dijo a si misma al recordar que vio su alma derrotada a través de los ojos del chico.

Sus ojos se fijaron en su rival¿Cómo era posible competir contra alguien así? Para su triste realidad, el mundo se regía por eso, por la vanidad, la imagen, la sensualidad, el egocentrismo… cosas que para Anna eran tan vanas pero para todo su alrededor era parte esencial y común. Y ahí estaba ella, ante tal ruido y alboroto, acorralada por risas huecas, comentarios absurdos, miradas lujuriosas, ante el juicio despiadado de todos. En el mundo espiritual era una gran sacerdotisa, en el mundo normal era una chica imperceptible a lado de Miyoko, sin ropa ni maquillaje de moda, sin accesorios y colores en su cabello. El pasar desapercibida era difícil cuando era tan diferentes a los demás, y tan pequeña a lado de Miyoko.

Por primera vez quiso ser normal… así los ojos de Yoh solo la buscarían a ella…

Yoh recorría con la mirada cada centímetro del lugar…

-¿Dónde esta?- se preguntó pero no tardó mucho encontrar la respuesta… sus ojos se detuvieron en un rincón del lugar, justo en el momento que Ryan sostenía la mano de Anna… sus entrañas empezaron a arder sin control.

Tal como sintió en varias ocasiones anteriores con Ren y con el mismo Ryan, sentía las ganas de correr hasta él y descargar su ira por atreverse a estar tan cerca de Anna. Y estuvo a punto de arremeter contra el chico cuando la palabras de Miyoko minutos antes volvieron a su cabeza…

Flash back

El shaman salía de su habitación después de arreglarse lo más rápido posible, no estaba acostumbrado a tales eventos y el verse bien era lo que menos le importaba.

Abrochaba su camisa negra mientras se dirigía escaleras abajo… sus manos temblaban, eran nervios o coraje… talvez un poco de ambos.

-Te vez enloquecedoramente guapisimo…- le dijo Miyoko saliendo de pronto al pie de la escalera lo cual no se esperaba el chico…-calmate, es una simple fiesta…- se acercó a él y le empezó a desabrochar los primeros botones de la camisa, haciendo que su pecho se viera perfectamente… -así te ves mucho mejor…- le dijo mientras lo miraba coquetamente y mordía su labio inferior.

Esto puso muy nervioso al shaman que la alejo ligeramente…

-Tal vez es mala idea Miyoko…mejor debería quedarme en casa…

-Claro que no!- la chica tomó una actitud algo exigente… -no te vas a dejar rendir tan fácilmente- la chica puso las manos en su cadera con gesto molesto.

-¿rendir?...¿a que te refieres?- la mirada del chico se tornó muy seria.

-Yo se lo que sientes, no te rindas ante Anna… yo se que debes de hacer…- la actitud segura de la chica no hizo dudar al shaman que hablaba en serio.

-Según tu… ¿que debo de hacer?- preguntó el shaman.

-Fácil…- giró en su eje y se alejó unos pasos antes de volver la cara al chico y contestar… -Contra atacar- una sonrisa algo perversa se dibujo en el rostro de la chica, que pasó desapercibida para el heredero Asakura.

-¿Contra atacar?- la voz del chico era dudosa.

-Claro…- la chica con un par de pasos se acerco velozmente a él, quedando peligrosamente cerca del chico … -si ella te mata de celos… tu tienes que hacer lo mismo- el aliento de la chica casi se fundía con el de él

El shaman se quedo pasmado, paso fuertemente saliva y después de meditarlos unos minutos… era una loca idea… pero tal vez daría resultados

Fin del Flashback

Sin pensarlo dos veces, tomó la mano de Miyoko fuertemente y la miró con una gran sonrisa… la cual fue correspondida por la chica… el viento estaba a su favor.

Momentos antes

Durante todo el camino a la fiesta Ren había estado muy serio, y por más que pensaba la razón Pillika no encontraba respuesta. Al principio creyó que se había molestado al tener que esperar a Yoh y a Miyoko para irse todos juntos… pero era algo tan simple que su idea fue desechada casi de inmediato.

La peliazul pensó que tal vez disimulaba porque su hermano se encontraba presente… pero poco a poco su mente empezó a divagar… era algo más.

Al llegar a la fiesta y todos bajarse del auto, Miyoko e Yoh se adelantaron hacia la entrada. Atrás venían Pillika junto a Tamao, Horo Horo casi les pisaba los pies y Ren guardó su distancia… pero antes de entrar al lugar el chino tomó del brazo a la chica rosa…

-Necesito hablar contigo…- luego se acercó y susurró al oído -necesito que me hagas un favor…-

Los dos ainus se quedaron inmóviles y después de una reverencia por parte de Tamao se retiró del lugar con Ren... esa era una mala señal.

Un par de horas después

El alcohol ya había empezado a causar efectos en la mayoría de los presentes… unos más que otros. Una larga fila de chicos esperando su turno para entrar al baño, de vez en cuando se escuchaba el sonido de alguna botella rota que se ahogaba por el sonido de muchas risas. Un grupo en vivo formado de los mismos estudiantes de la universidad tocaban fuertemente la música de moda, llenando con ritmo, cantos y bailes el lugar.

A pesar que Yoh se sabía cuidar bien, lamentaba que su amigo Manta no quisiera ir a la fiesta… ya que estaba seguro que él le hubiera aconsejado a no tomar tantas bebidas desconocidas. Por estar enfocado en todos los actos de la rubia e intentar por todos los medios darle celos no se dio cuenta de todas las bebidas que Miyoko le servía… y ahora su vista empezaba a tornarse ligeramente borrosa, todo su alrededor se había vuelto un poco más lento y los sonidos eran acompañados por un pequeño eco.

No era un estado de embriagues para alarmarse, pero para ser la primera vez que sentía los efectos del alcohol, y sentía una ligera inseguridad en si mismo.

Lo peor era que a pesar de saber de su estado no podía de dejar de beber. Y aunque las risas de sus amigos que lo acompañaban, los comentarios que le hacía Miyoko y sus constantes brincoteos frente a él para llamar su atención; no podía apartar su atención hacia donde se encontraba Anna platicando tranquilamente con Ryan que reía sin cesar.

La rabia hacía que hirviera su sangre que corría con mucha velocidad por sus venas… su cuerpo ardía de los celos… porque tal vez de tanto tiempo de luchar por negarlo se había rendido… tenía que aceptar que eran celos… celos por Anna… los cuales consumían su alma cada vez que veía la oportunidad de perderla.

"¿Acaso ella siente lo mismo?", se preguntó el mismo pero no había mucha esperanza en la respuesta que rondó su mente. Fue entonces que el orgullo lo mal aconsejó… necesitaba hacerla sufrir como ella lo hacía con él… tenía que hacer que ella temblara de los celos. Sin pensarlo dos veces tomo con una mano la cintura de Miyoko y la atrajo hacia él.

En otro lado del lugar

Sus ojos estaban muy húmedos y miraban tristemente el vaso rojo en sus manos…

-Se acabó…- dijo Pillika con un semblante lleno de tristeza…luego volteó su vaso y lo sacudió pero ninguna gota de liquidó salió e él.

-El mío ya no está frío – le contestó Horo mientras mostraba seriamente la botella de cerveza en su mano.

El silencio cubrió el lugar mientras ambos hermanos se miraban, de pronto un pequeño brillo salió de la mano de Horo, haciendo que la botella se congelara.

-Ahora ya no…- dijo el ainu antes de estallar con una sonora risa que era acompañada de las incontrolables carcajadas de su hermana menor…

No es difícil de adivinar… eran los estragos del alcohol. Desde que habían llegado se aislaron para compadecerse de si mismos por "el amor perdido"… aunque no dijeron la verdadera razón de cada uno por ponerse en ese estado. El alcohol hizo falta para alegrar a este par de corazones tristes… y ahora estaban más que borrachos… y sus descontroladas carcajadas eran la muestra de ello. Por todo se reían, incluso de cualquier mosca que pasara frente a ellos.

-Los hom… los hom…- se detuvo un poco la ainu a tomar aire e intentar hablar claramente abriendo la boca lo más que podía… -los hombrresss… apestan!- esta ultima palabra la dijo en un grito mientras se ponía de pie con el puño al aire, con la mirada perdida en el techo.

-No… no hermanita… hip- Horo Horo se puso de pie tambaleandose –yo tengo algo mejor… -Las mujeres son todas unas brujas!- e imitó la misma pose de la hermana. Los dos se tambaleaban sin cesar.

-Los hombres,… los… los hombres son una basura!- volvió a repetir la peliazul.

-Las mujeres son manipula… ma… ni… pu… la… do… ras!-gritó el chico…

-¡Todos los hombres son unos malditos!- gritó la chica, luego intentó tomar otro trago a su bebida pero como estaba vacía de un manotazo arrebató la del hermano… pero al intentar darle un trago se desparramo la bebida escurriendo por su cara y cuello.

-Las mujeres son roba corazones!- grito Horo poniéndose una mano en el pecho y con gesto de dolor… -y de cervezas!- y le arrebató su hermana la botella.

Minutos después ambos se estaban peleando por la botella de cerveza. De pronto la botella resbaló y se estrelló en el piso vertiendo el frío líquido… Pillika y Horo se miraron tristemente… pero después volvieron a estallar de la risa de una manera más sonora y exagerada.

Y así continuaron un buen rato…

En otro lugar de la fiesta

Los nervios estaban a punto de vencer los ánimos de Anna… el que él estuviera allí con la Miyoko la descontrolaba a tal punto que se sentía incapaz de controlarse. Su fría mascara estaba a punto de caer y dejar ver un poco de la angustia, celos, dolor, coraje, decepción… todos esos sentimientos que le clavaban las uñas a su alma disminuyéndola a harapos… poco a poco.

Tal vez solo tendría que cerrar fuertemente los puños, dirigirse a ellos y romperle la cara a la chica… él le pertenecía… porque aun le pertenecía ¿no?... porque aun quería creerlo y tenía miedo… tenía miedo que el la rechazara… o darse cuenta que tal vez jamás fue suyo.

¿Cómo saber que es justo y que no¿Como saber si era injusto que ella estuviera sola y amando sin hablar, llorando sin llorar, aguantando sin flaquear?… ¿Hasta que punto sería justo luchar por lo que amaba?... ¿Hasta que punto debía aceptar la derrota?... Hasta que punto pisarían su orgullo…

El calor empezó a invadir su cuerpo y su lengua se empezaba a adormecer… era obvio que era efecto del alcohol… era hora de parar, ya no quería tomar porque si no lo hacía las cosas podrían salir de su control.

Le dio su vaso a Ryan pero su vista seguía clavada en el otro lado del lugar… y tal vez por el alcohol es que tenía esa actitud tan pasiva, aunque le hirvieran las entrañas estaba muy pasiva.

EL chico entendió la acción de Anna, tomó el vaso y lo puso en una mesa cercana… Puso el dedo índice en el mentón de la rubia y la hizo girar a verlo… para sorpresa de ella, estaba a escasos milímetros de su rostro.

-Basta… por favor… a mi también me lastimas…- la voz del chico era lenta… como un susurro pero con mucha seguridad.

Anna quedo sorprendida…e intentó formular una palabra pero no pudo porque algo selló sus labios, era el dedo del chico que la miraba dulcemente…

-Tu no tienes la culpa, no intentes excusarte… solo espero que tu me comprendas a mi y no me juzgues por lo que pienso hacer…- se incorporó, le dio a espalda y después de unos cuantos pasos giro a verla…-a veces es necesario sacar lo que te oprime el pecho, y aunque lo grite a los 4 vientos no es suficiente, tampoco es necesario que se entere todo el mundo… solo que lleguen a los oídos y el corazón correctos… de la forma correcta…- al terminar le dio la espalda y se perdió entre la gente.

-eeh?- se dijo Anna… la verdad no había entendido… bueno no por completo pero… ¿cuando había comprendido al chico al 100? Jejeje… creo q nunca.

En otro lado del lugar

Las risas del chico eran exageradamente sonoras, era común de él reir en todo momento, pero esta vez la magnitud era demasiado llamativa… era la mezcla de alcohol y el querer llamar la atención de la rubia. Por primera vez la fama se le subió a la cabeza y la usaría como arma para el "contra ataque" que le había sugerido Miyoko.

Pero la actitud del shaman hacía que nadie dudara de que había algo entre la chica y él, y Miyoko también ayudo a que no quedara duda. Estaba casi adherida al cuerpo del chico y aprovechaba la menor oportunidad de acercar sus labios a los de él… al principio de coqueteo… pero después la chica estaba firme con la tarea que no se iría con las manos vacías.

Yoh a pesar de no tener un control completo de todos sus sentidos, aun se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Y a pesar que nadie se daba cuenta porque era bueno disimulando pero jamás había perdido detalle de las acciones de su prometida.

Mil veces estuvo a punto de saltar para alejarla de aquel tipo quien se acercaba a ella con demasiada confianza, pero Miyoko también estaba al tanto de la situación y se aferraba fuertemente a él para detenerlo.

De pronto vio como Ryan se alejaba de Anna… ese era el momento, tenía que llegar hasta ella, pero primero debía de librarse de Miyoko. Y como si alguien hubiera escuchado su deseo, en ese momento un chico completamente ebrio tropezó con ellos vaciando su bebida en el vestido de Miyoko.

-Mira lo que haz hecho estupido!- grito indignada y furiosa la chica. Algunas risas a su alrededor la alteraron más, y una chica se ofreció amablemente a acompañarla al baño para limpiar la mancha.

Yoh sin pensarlo dos veces fingió que estaba en una platica muy interesante con uno de los chicos que los acompañaban, lo cual dio la confianza a Miyoko que lo podría dejar solo.

-Querido, ahorita regreso- pero no recibió ninguna respuesta del castaño lo cual la molesto, ansiaba su atención y su caprichoso carácter la llevaban a hacer muchos desplantes.

En el momento que Miyoko se fue, Yoh tomó el rumbo donde se encontraba la sacerdotisa. Todo a su alrededor giraba, caminaba con mucha dificultad chocando una y otra vez con personas, tropezando mas de una vez con los vasos y botellas en el piso. Perdió el equilibrio y cayó de rodillas… pero no se iba a rendir.

Una fuerte punzada recorrió rápidamente el pecho de Anna, sin pensar dos veces volteó a su espalda y ahí estaba él…

Yoh sentía como su cuerpo se tambaleaba y lo difícil que era para el enfocar, pero intentaba disimular su mal estado pero a los ojos de Anna no podía esconderlo.

-Hola Annita…- y sonrió tontamente el shaman.

Solo recibió una mirada furioso por parte de ella.

-Yo… este… la fiesta… mmm…- intentó entablar una conversación pero no había nada coherente en su cabeza que pudiera utilizar como dialogo. Ella seguía mirándolo, pero ahora no solo era enojo, Yoh alcanzó a ver un destello de desilusión en sus pupilas, lo cual fue como una daga en su pecho…

Suspiró pesadamente, y se apoyo en la pared cercana… era difícil intentar hablar y sostenerse en ese estado… -a ti no te puedo engañar Anna… el fingir que lo que he bebido no me ha afectado no funciona contigo… me conoces demasiado bien…- ella continuo en silencio.

-No es nada agradable que todo mi alrededor se mueva en círculos…- e intento reír a la fuerza, pero los ánimos del castaño no eran los comunes en él en ese momento.

El Shaman se revolvió la cabeza con desesperación y continuó hablando… -Y sé que tampoco te voy a engañar con esta pose de chico popular o fingir que me divierto… ni mucho menos el hecho de estar tan cerca de Miyoko actuando ser cariñoso con ella…-

Se sostuvo la cabeza con ambas manos…- solo son tonterías… debo aceptarlo, solo he hecho tonterías…-suspiro profundo…-y solo para conseguir que me volvieras a mirar como antes…- entre su aliento se escaparon estas palabras tan delgadas como su espíritu en ese momento

Pero no importaba el ruido que los rodeaba, esas palabras eran dirigidas a ella y nada iba a conseguir que no llegaran y provocaran un revuelco en el pecho de la Sacerdotisa.

Yoh levanto el rostro y la miro profundamente… era como si sus pupilas atravesaran las de Anna y se fundieran en su interior… ese tipo de mirada con la que se desnuda el alma.

Ella fue victima de los nervios… ¿que le pasaba, jamás habría pasado eso antes ya que nada podría atravesar su gran caparazón para hacerla vulnerable, pero el actuar de su prometido tan impredecible la había puesto a caminar en una cuerda floja, haciendo temblar cada paso que intentaba dar.

-Vamos Anna… hazlo… por favor…- dijo el chico con voz quebrada, más por el sentimiento que por el alcohol.

-¿Hacer que?- le dijo la chica al dejar escapar estas primeras palabras para él, mostrando la indiferencia que acostumbraba pero en su interior todo era un caos que no podía explicar.

-Grítame…- le contestó Yoh…- por favor grítame, regáñame como antes… no guardes silencio…- el se puso tambaleándose frente a ella y tomó con ambas manos el rostro de la chica… lo cual el alcohol ayudo a darle el valor de hacerlo.

Anna se quedo sin habla, era extraño lo que pasaba y al sentir la calidez de las manos del shaman su autocontrol se desvaneció.

-Regáñame por haber venido sin permiso, por salir de la casa sin preguntarte… ponme a entrenar… por favor… quiero ver en esos ojos a mi Anna… a la que suele gritarme y tiene un carácter que me hace temblar… quiero a mi Annita, no la que huye a mi mirada, no la que tiene el alma intranquila, no la que guarda silencio y de su mirada se escapa la fuerza que la caracteriza…

-Yoh…- los ojos de Anna estaban abiertos de par en par… por todo lo sucedido era obvio el cambio en ella… pero siempre creyó que su personalidad era la peor arma que la alejaba del hombre que amaba… y ahora ahí estaba… con los ojos húmedos, sinceros y fijos en ella… suplicando que volviera…

-Quiero a mi Anna…aquí… conmigo…- y al decir eso, Yoh tomó la mano de la chica y la puso en su pecho… -justo aquí…-

Un silencio cubrió el espacio… como si una burbuja los envolviera suavemente y el bullicio de la fiesta se evaporara dentro de ella. Anna se perdió en sus ojos y solo escuchaba como su respiración se agitaba… y su corazón latía… latía con fuerza… pero no solo era uno… eran dos latidos que sonaban al unísono… como si fueran dos corazones y un solo latido.

Intento decir algo, pero sus labios se movían pero las palabras no… se rehusaban a salir…

-¿Qué pasa Annita?- dijo el Shaman al ver la indecisión de la sacerdotisa y acercándose peligrosamente a ella…

Al verlo acercarse más la respiración de Anna se queda aprisionada en su pecho… sus piernas empezaron a temblar y miles de calambres recorrieron su cuerpo…

Una chispa cruzó su cerebro haciéndola de nuevo dueña de si misma.

Algo dentro de ella le decía que el shaman tenía la razón.

Reunió sus fuerzas en la mano que tenía en el pecho de Yoh y lo empujó hacia atrás haciendo que el chico cayera al piso.

El equilibrio del castaño falló gracias a la sorpresa… y el alcohol.

Fue tan repentino que tardo un momento en darse cuenta que había pasado, todo alrededor daba vueltas, apretó fuerte sus ojos y los abrió lentamente. Se encontraba completamente tirado en el piso, varios pares de piernas lo rodeaban y muchos ojos lo acechaban. Desconcertado por lo repentino de todo sintió un dolor en su pecho…no había sido el golpe de Anna… si no algo más…

-creo que falle- dijo yoh sonriendo melancólicamente con la mirada en el techo.

De pronto la luz a provenía de algunos de los focos del lugar fue obstruida por una figura. Aun acostado en el piso agudizó su mirada y vio la silueta frente de él…

-YOH ASAKURA¡Que crees que estás haciendo!- la voz de Anna resonó en la cabeza de Yoh. Sin pensarlo dos veces el chico se sentó y fijo su vista en la silueta… era la sacerdotisa que lo veía severamente con ambos brazos en la cadera.

-Saliste de la casa sin permiso, a altas horas de la noche y estas alcoholizado…- dijo Anna severamente.

La voz de la chica hizo que un gran terror se apoderada del shaman… pero había algo extraño… en su interior sentía una extraña exaltación.

-Desde mañana harás doble tu entrenamiento y te encargarás de la comida…- los ojos de la rubia se iluminaron y una pequeña sonrisa se dibujo en su boca…- ¿eso es lo que querías no?...uno de mis castigos…-

Una gran sonrisa se dibujo en el rostro del shaman…- si Annita…-

No es que no necesitaban palabras para comunicarse, si no que con tanto tiempo juntos habían desarrollado su propio lenguaje, solo para ellos dos… y con esto supieron que las cosas iban a estar bien… como antes.

De pronto un sonido ensordecedor cruzó el lugar e hizo que todos guardaran silencio…

-Lo siento…- una voz hizo que todos giraran a ver al escenario…

El sonido había sido de una guitarra electroacústica que habían conectado a un amplificador en el escenario y Ryan era quien portaba el instrumento. Con un movimiento de su mano la música se detuvo, tomó aire profundamente y se acercó al micrófono…

-Estas son unas humildes notas que acompañan mis sentimientos…-dijo tímidamente… -para ti Anna…-

Las cuerdas de la guitarra vibraron y tejían sonidos en el aire con el movimiento de los dedos del chico… las notas giraron alrededor de la rubia… de pronto sintió que era absorbida con una fuerte fuerza… no podía moverse y en su interior un grito desgarrador llamó a Yoh… Un grito que Yoh escucho dentro de él pero extrañamente algo lo mantenía inmóvil en el piso.

Ahora Anna se sentía flotando… ya no había nada a su alrededor solo las notas de la música que era más intensa en cada momento… era como si le cantaran a su propia alma y esta tocara las suaves notas.

La voz de Ryan se escucho tan lejos a sus oídos y tan cerca en su interior… comprendía cada palabra sin escucharla…

La importancia de verte morderte los labios de preocupación…

Es hoy tan necesaria como verte siempre

como andar siguiéndote con la cabeza en la imaginación…

Ahora se sentia flotar con la música… lo único que aparecía frente a ella era la mirada dulce que Ryan le dedicaba… era una letra hermosa… solo para ella…

Y estos puños que tiemblan de rabia, cuando estás contenta

Que tiemblan de muerte, si alguien se te acercara a ti

La rabia de Yoh crecía con cada palabra de Ryan… esas palabras que Anna necesitaba escuchar pero no por el extranjero… si no por el shaman. Pareciera como si estuviera describiendo todo lo que sentía Yoh en esa canción.

Hoy procura que aquella ventana que mira a la calle en tu cuarto se tenga cerrada

Porque no vaya ser yo el viento de la noche, y te mida y recorra la piel con mi aliento

Y hasta te acaricie y te deje dormir, y me meta en tu pecho y me vuelva a salir

Y respires de mí…

Con todas sus fuerzas el shaman intentó incorporarse pero su cuerpo era pesado…¿sería el efecto del alcohol? Se reprochaba el no haber tenido el valor de decirle a Anna todo lo que sentía, todo aquello que decía la canción, todas esas palabras eran sus sentimientos… pero salían del corazón de alguien más.

Para Anna todo desapareció… no podía moverse pero eso ya no le importaba, se sentía ligera ante la música, estaba hipnotizada ante las palabras y se estremecía ante la melodía… -es para mi- pensaba dentro de ella y en ese momento no le importo quien fuera quien entonaba esas palabras… simplemente estaba extasiada ante las palabras que nadie antes le había dicho.

Porque no vaya a ser que cansado de verte

Me meta en tus brazos para poseerte

Y te arranque las ropas y te bese los pies, y te llame mi diosa y no pueda mirarte

De frente y te diga llorando después, por favor tenme miedo

Tiembla mucho de miedo mujer, porque no puede ser…

Las ultimos sonidos de la guitarra danzaron para acabar armoniosamente con la canción. Anna por fin pudo liberar el aire en su pecho que sin darse cuenta habia retenido, la música ya no se escuchaba pero podía sentir aun la melodía recorriendo su piel y erizándola. No se podía mover y sus ojos seguían absortos en cada movimiento de Ryan. El cual sin pensarlo dos veces dejó la guitarra en su lugar y avanzó decidido, si no es que desesperado hacia donde estaba Anna.

Y de pronto todas las sensaciones previas de la Anna desaparecieron, ya que solo sentía los labios de Ryan sobre ella que sin previo aviso capturaron los labios de ella.

Continuará

Cuidense

Bye bye

Xris