Esencia de un sentir
By Xris
Capitulo 16
En las puertas del Cielo… y del Infierno
El sonido de una gota de agua rompió el silencio. Una impertinente corriente de aire se escurrió entre los biombos y estremeció las llamas de las velas provocando que las sombras danzaran y formaran espeluznantes figuras. El humo del incienso solo nublaba el ambiente… lo hacía denso.
-Observa sin ser observado… absorbiendo… saboreando… desgastando a su victima-
Una nueva gota de agua causo un eco estruendoso… el ritual continuaba.
-Los lazos espirituales han sido resquebrajados… el aura esta diluida… la duda consume a la presa mientras el cazador observa…- La que solía ser una dulce voz se transformaba ante las solemnes palabras.
El humo se arremolinó en las llamas de las velas, y se consumía lentamente… una tercera gota cayó en el pequeño cuenco que casi rebosaba del agua de aquella gotera.
-La noche es muy oscura…así como el alma… y sin brazos que te protejan la luz no regresará… esta noche…-
El fuego de las velas brilló con más fuerza…
-Esta noche…
La última gota llenó el cuenco… el agua se desbordó. Las pupilas del espectador brillaron en tonos dorados antes que las llamas de las velas se apagaran repentinamente ante una fuerte corriente. La oscuridad y el frío los envolvió.
-Esta noche… esta noche él saldrá a cazar…- la voz se había convertido en un profundo sonido.
-Ya veo- dijo Ren Tao sin inmutar su semblante, meditó unos segundos y después se incorporó.
Tamao dejó escapar un suspiro, y lo miró entre las penumbras con ojos vidriosos… -Joven Ren… ¿Qué cree que eso signifique?- La chica seguía arrodillada frente a tu tabla de adivinación e intentaba encender las velas que utilizó para su ritual.
Ren se dirigió a la ventana con las manos en los bolsillos, la luna estaba cubierta por nubes… -Significa que fuimos tan distraídos como para dejar que se acercara… y ahora está sobre nosotros-
-¿Habla usted del shaman misterioso que retó al joven Yoh?- preguntó la chica acercándose al shaman, con una vela en la mano que difícilmente pudo encender.
-No lo se… es muy probable- Ren volteo a mirar a la chica… -Gracias por salirte de la fiesta para hacerme esta adivinación Tamao-
-No tiene nada que agradecer joven- la chica bajo la mirada un poco avergonzada - me honra que alguien como usted aprecie los pobres dotes de adivinación que poseo.-
Ren la mira y le sonrió…- Te equivocas Tamao… te equivocas…- se dio media vuelta y empezó a salir de la habitación diciendo -será mejor que vayas a buscar a tu noviecito Hoto Hoto porque no dudo que esté alcoholizado- y el chino desapareció tras las sombras del pasillo.
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Quería salir corriendo pero no podía, sus pies no tocaban el suelo. Era imposible abrir los ojos o mover su cuerpo… solo flotaba. Su cabeza estaba cubierta por una densa neblina con ecos, música y palabras. Las notas de aquella canción que ya no sonaba, más se repetían en su cabeza como un hechizo, un arrullo que dormía todos sus sentidos. No sabia que era lo que le pasaba, este debería ser un momento especial… pero lo único que estaba segura es que no quería estar en ese lugar.
Podía apostar que esa caricia en sus labios era dulce, que esos labios que con delicadeza la besaba eran calidos y suaves, que ese beso era sutil y a la vez poderoso, con gran pasión contenida. De seguro ese chico estaba entregándole el corazón en esa húmeda caricia… pero… pero solo lo podía apostar… porque no podía sentir. Solo lastima podía sentir en ese momento por el chico… pero no podía contestar ese beso.
Y sin embargo, no era la única en shock…
El oxigeno se quedo prisionero en el pecho de Yoh, no podía respirar ni dejar de ver tal espectáculo. Fue instante que le pareció eterno y no dudaba que esa imagen lo acompañaría y torturaría el resto de sus días. Era imperdonable que Ryan pusiera sus labios sobre los de tan sagrado ser para el… estaba transgrediendo su santuario.
Mil ideas cruzaron su mente turbada por el alcohol… pero una predominaba… él es el que debería de estar en el lugar de Ryan… ser el primero… pero el miedo nunca se lo permitió. Y ahora sentía lo mismo que aquella vez que vio a Anna junto a Ren… sentía como su interior ardía en llamas y estaba a punto de explotar.
"Ya es suficiente" se dijo así mismo, ya no podía pretender el no saber que lo que hervía en su interior eran celos, ya era suficiente de echarle la culpa al miedo y no tener el valor de aceptar lo que realmente sentía. Anna y él estaban predestinados… no solo por el compromiso, si no porqué sus almas estaban ligadas mas allá de esta vida, de la anterior o de siglos de existencia… ella era solo suya.
En el momento que la sacerdotisa sintió las manos del Ryan sobre su cintura aprisionándola y acercándola más a el, quiso gritar y correr… pero era imposible… necesitaba ayuda…
De pronto un fuerte jalón hizo a Anna escapar de tal prisión, y el trance desaparecía poco a poco. La confusión y los gritos a su alrededor la desubicaron, pero cuando volvió a ser dueña de su conciencia solo vio a Ryan tirado en el piso, con un delgado hilo de sangre resbalando por sus labios. Sin embargo la atención fue robada por Yoh, quien lentamente se interpuso entre los dos.
Los puños del shaman estaban cerrados con ímpetu, y sus nudillos estaban blancos de la fuerza que contenía en sus manos. Respiraba fuertemente, y con voz profunda apuntó hacia Ryan que seguía en el suelo.
- No vuelvas a acercarte a ella…- su voz temblaba por la rabia.
-No tienes el derecho de decir eso, no te haz comportado para ganarte ese derecho- le dijo Ryan aun en el piso mientras con sus ojos miraba a Miyoko quien se había acercado al empezar el alboroto. Yoh sabía a que se refería pero jamás había hecho nada vergonzoso con ella.
La gente se arremolinaba junto a ellos para ver el espectáculo. Anna se sentía indefensa y fuera de lugar, lentamente fue dando pequeños pasos hacía atrás. Sin embargo la actitud de Yoh la intrigaba, su corazón latía velozmente en expectación por las palabras que el shaman diría.
-Si lo tengo…- un silencio sepulcral llenó la habitación después de las palabras del shaman, claramente se escuchaban las fuerte respiración de este –si la tengo…- dijo como un susurro.
-¿en serio?- expresó Ryan retándolo, incitándolo a dar una buena razón.
Miyoko que sentía pánico al ser expuesta y humillada tomó el brazo de Yoh y lo jaló para sacarlo de ahí… pero el shaman estaba firme como una roca.
De pronto el shaman tomo una gran bocanada de aire y con voz imperante dijo en voz alta… - Porque Anna es mi prometida… ella será mi esposa y mas vale que ni tu ni ningún otro imbecil se atreva a acercarse a ella-
El mundo dejo de girar… el mundo de Anna se detuvo…
La mirada de todos los espectadores paseaba entre la rubia y el shaman… todos los miraban asombrados y los murmullos no se dejaron esperar.
La mente de Anna no podía procesar lo que pasaba… por fin escuchó lo que tanto espero pronunciar de esos labios por muchos años y no podía reaccionar… Yoh había logrado detener su corazón.
La canción de Ryan fue hermosa, así como su comportamiento y todos los detalles que había tenido con ella… pero nada se comparaba con las palabras de Yoh, que había pronunciado frente a toda la gente que los rodeaba.
Lentamente Yoh se giro quedando frente a ella… esperando una respuesta, una reacción de la chica y conociéndola era probable que lo abofeteara. Pero ella no reaccionó, lo veía con los ojos muy abiertos, llenos de incredulidad y… miedo… ¿eso que veía era miedo?
El miedo se apoderó de Anna, el quería una respuesta pero ella no podía solo tumbar sus muros de hielo que la protegían aunque lo quisiera… no podía exponerse ante tantas miradas… no podía decirle que lo amaba frente a todos… aun no estaba preparada para eso.
Sin decir una palabra ella dio otro par de pasos hacia atrás, lo miró profundamente antes de girarse y salir corriendo del lugar… demasiadas emociones para su pequeño corazón.
Yoh comprendió, le costó pero comprendió, la había forzado demasiado… ya todo tendría su tiempo y su lugar, así que decidió no seguirla, ella tendría que pensar.
Ryan se incorporó, miró tristemente la partida de Anna, pero prefirió guardar silencio… tal vez había llegado demasiado lejos. Así que sin ninguna palabra se perdió entre la multitud retirándose dignamente.
Sin embargo la que no se rendiría fácilmente era Miyoko, quien la furia la corroía… no perdonaría jamás esa humillación, y Anna la pagaría, la pagaría con la misma moneda. Miró hacia donde estaba las mesas de bebidas y sus ojos se fijaron en unas botellas un cerradas… no perdería esa partida… aun podía manipular a Yoh y el alcohol le ayudaría.
-Sadud pod ros novios!- gritó Horo Horo, mientras Pillika lloraba inconsolable ante tal romántica escena.
- - - - - - - En la posada - - - - - - -
El camino de regreso a casa fue tranquilo, lo que necesitaba para poner en orden sus ideas. Anna llegó a su habitación en bata y con la cara recién lavada,pudo sentír la fresca caricia del viento en ella.
Estaba cansada, no quería pensar más en ese momento lo que había sucedido pero todos los pensamientos la asechaban y las imágenes aparecían en su cabeza. Se llevó los dedos temblorosos a sus labios, pero antes de tocarlos se detuvo y agitó la cabeza… era suficiente, ya no debería de pensar más.
Pero no podía negar que deseaba con todo su corazón que esos labios que se apoderados de ella fueran los de Yoh… absurdo porque el chico jamás tendría ese coraje o pasión para besarla así… no él… pero no se cansaría de desear que así fuera.
Al asomarse por la ventana vio como las nubes oscurecían la noche y la humedad en el ambiente anunciaba que pronto llovería. Espero que Yoh no se mojara de regreso a casa… ya no había preocupación por Miyoko, ya no había desconfianza, el shaman le había recordado quien era él y quien era ella… que al pesar del tiempo jamás las esencias de ambos cambiarían.
Esa noche todo había girado… su vida retomaba el camino antes escrito, el destino no la traicionaba y mañana sería un nuevo comenzar.
Pero la noche aun no había acabado… definitivamente todo cambiaría.
- - - - - - En la fiesta - - - - - - - - -
Las horas habían pasado lentamente, aun faltaba tiempo para que amaneciera, y el viento ya soplaba fuertemente anunciando la llegada de la lluvia. Era desagradable y penoso el escenario de los restos de la fiesta, entre basura, vasos y algunas personas ebrias e inconscientes que dormían en el piso.
Tamao había reunido toda su fuerza de voluntad para no salir corriendo de ese caos, y con mucha dificultad encontró a Horo Horo hablando con un espejo, y Pillika abrazada del retrete del baño.
En ese momento deseaba que Ren Tao apareciera y la ayudara a sacar a ambos de ese lugar, pero de la manera en que desapareció era obvio que tenía algo importante que atender.
Así que con mucho esfuerzo llevó a ambos ainus fuera de la casa, y caminaron zigzagueando hacia la posada… definitivamente eso llevaría mucho tiempo.
Tamao suspiró pesadamente, mientras Horo Horo lloraba reclamándole su abandono entre cantos y balbuceos. La pelirosa deseó que Miyoko hubiera tenido mejor suerte que ella, ya que cuando llegó a la fiesta vio como sacaba a Yoh en condiciones parecidas.
- - - - - - - - -En la posada - - - - - - - - - - - - - - - -
La noche había transcurrido tranquila, y tantos pensamientos recorriendo la cabeza de Anna hicieron que poco a poco cayera en un sueño profundo. El viento que soplaba fuertemente y que se colaba por algunas rendijas, hacia que las paredes murmuraran y la casa crujiera. Pero no era tan fuerte como para interrumpir el placentero sueño de la itako.
Hasta que un fuerte sonido dentro de su habitación la despertó, el repentino despertar la asusto, y los primeros segundos los utilizó para recordar donde estaba. Paseó sus ojos por la oscuridad de la noche que cubría su habitación, las gruesas nubes de lluvia robaban el brillo a la luna y hacía la oscuridad más profunda… el sonido había sido la puerta… y el causante una sombra que estaba frente a ella.
La rubia se intentó incorporar con un brazo mientras que con la otra mano intentaba cerrar su bata ya que con el movimiento se había abierto revelando parte de sus pechos.
Una voz profunda la aterro… -Como alguien puede resistirse a esta hermosa vista…-
-¿Quién eres…- pero no concluyó ya que sin previo aviso la sombra se abalanzó sobre ella, dejando caer su pesado cuerpo en la sacerdotisa y dejándola sin movimiento.
Anna no entendía que pasaba y el terror la empezaba a agobiar, el desconocido le sonaba familiar y ahora el estaba sobre de ella, abrazándola fuertemente… tan fuerte que no podía mover sus brazos.
La sacerdotiza gritó pero el aire se escapó rápidamente de ella, quedando sus palabras atrapadas en la garganta. Luchaba pero era inútil, y era probable que nadie estuviera aun en la pensión. Solo tenía que esperar el momento justo para poder escapar del hombre que la atacaba.
Sentía el pecho desnudo del hombre, quien estaba sin camisa, tan cerca que parecía que quisiera fundirse con ella.
El hombre la abrazó fuertemente, pero no se movió… solo hundió la cara en el cuello de Anna y aspiro fuertemente. La rubia estaba desconcertada, sentía el pesado cuerpo sobre ella, tan pesado que la había dejado sin aliento. Cuando estaba a punto de gritar y empezar a luchar escucho un breve murmullo en su oído.
-Perdóname – dijo el extraño suavemente y extendiendo la calidez de su aliento por la piel de la chica… y empezó a besarle el cuello tiernamente. Anna sintió como miles de chispas partían del camino húmedo que dejaban los labios del hombre sobre su piel y recorrían su cuerpo. Empezó a intentar mover su cuerpo pero la fuerza de la itako la abandonaba con cada beso.
-Perdóname por no comprender…- cada vez los besos eran mas poderosos… y el aliento entrecortado de la rubia empezó a cruzar la habitación… -y perdón por el miedo…-
El calor en cada beso y la forma de abrazarla cada vez más fuerte la hacían perder la razón…
El extraño se detuvo, se apartó un poco y se apoyo en los codos aun sobre ella… la miró salvajemente… y en un pequeño instante donde las nubes dejaron pasar la luz de la luna su rostro se iluminó.
-Perdóname por lo que hice y pienso hacer…- el aroma a alcohol era demasiado fuerte, y el hombre con ambas manos tomó el rostro de la itako y enterró sus dedos en su cabello, atrayendo fuertemente su boca a la suya y haciendo explotar la pasión en sus labios…
La locura del momento y los golpes de su corazón se apoderaron de ella… no podía pensar… solo un pequeño gemido que escapo desde el fondo de su ser, y pronuncio en los labios de su amante su nombre… - Yoh…- y en ese momento no hubo nada más que besar con toda el amor contenido en su ser a su prometido, al hombre que amaba.
Sus labios quemaban, la encendían y la hacían sentir viva. Cada parte de su cuerpo que el shaman acariciaba se derretía, el hielo se iba derritiendo.
Anna con algo de timidez rodeo con sus brazos a Yoh y lo atrajo más a ella, era lo que siempre había soñado… y no era un sueño en ese momento.
El shaman rompió el beso y fue trazando un camino hacia el cuello y el hombro desnudo de Anna, la cual mordía sus labios para que ningún sonido escapara de su boca.
Algo andaba mal… a pesar de desear con toda su alma lo que estaba pasando… ese no era Yoh… a lo mejor se comportaba así por el alcohol y ahora tenía el valor que necesitaba… o los celos le habían hecho perder la razón. Pensó que podía pasar por alto sus raras sospechas. Pero de pronto sintió como las manos de Yoh abrían su bata exponiendo la desnudes de su cuerpo y sus labios empezaban a bajar a sus pechos.
-Yoh… esto no está bien…- dijo la rubia luchando contra los impulsos de su propio cuerpo que solo pedían más. Pero el continuo su camino.
La respiración entrecortada de la Itako no le permitía hablar… pero tenía que hacerlo.
-Basta Yoh… basta!!- severamente dijo la chica. El shaman se había detenido y subió lentamente hasta que sus ojos estuvieron frente a frente.
Las primeras gotas de lluvia empezaron a caer, pesadas, y hacían un gran estruendo al golpear el suelo… sería una gran llovizna, una cortina de agua estaba apunto de envolver la ciudad. Y los primeros relámpagos amenazaban con caer e iluminar escabrosamente la oscuridad.
El silencio duro pocos segundos antes que la sacerdotisa lo rompiera -Esto no es lo correcto…- pero no terminó de hablar porque el shaman se volvió a apoderar de sus labios. Ahora su beso era hambriento, como si la necesidad de ella lo agobiara. Anna no resistió a tal fuerza, ya no tenía nada que perder… era su Yoh.
Estaba desgastando sus labios, su vida y su alma en ese momento, en ese sueño… en ese beso… pero sabía que para eso había nacido… para ser parte de el.
Ya no había frontera, ni dolor, ni dudas, ni pesar… solo sabia que lo que sentía era verdad… y tenía que liberarlo, gritarlo tan fuerte que el mundo se estremeciera y su alma descansara.
Se separaron un momento, ambos perdidos en los ojos del otro… sus labios estaba hinchados y húmedos… y a pesar de que estaban separados por escasos centímetros parecía que había universos entre ellos… solo querían estar juntos.
Talvez no era justo que el estuviera actuando por el alcohol, pero no dudaba que Yoh era sincero… jamás cabría un sentimiento negativo en él.
Respiró profundamente y lo vio directo a sus ojos… parecían vacíos… eran diferentes… pero a lo mejor solo era su imaginación. Intento ser dueña de su respiración y haciendo a su corazón quien decidiera en ese momento, de sus labios escaparon una palabras…
-Te amo Yoh- directo… sin dudas.
Los ojos de Yoh se abrieron de par en par, parecía más que sorprendido, de pronto cerró los ojos fuertemente y empezó a temblar, sus manos estaban cerradas. Intentaba decir algo pero parecía que no salían las palabras dentro de él… hacía un gran esfuerzo pero parecía que su voz estuviera retenida por algo.
De pronto abrió los ojos y miró a Anna, ella percibió que sus ojos habían cambiando, eran los de siempre pero parecía que algo lo aterraba… y con esfuerzo susurró mientras su cuerpo seguía temblando…
-Ayudame… ayudame Anna…-
-¿Qué?- pregunto muy confundida Anna… no eran las palabras que esperaba. Pero el seguía temblando…
De pronto otra voz se escuchó dentro del cuarto…
-Con que aquí estas... nunca dejes esperando a una chica sobretodo en esta situación…- la voz sorprendió a Anna quien rápidamente se incorporó cerrando su bata.
La lluvia ya caía fuertemente y un rayo muy cercano ilumino la habitación con sus luces plateadas, revelando una horrible verdad.
Miyoko estaba parada en la puerta… solo con la camisa de Yoh puesta encima, con una sonrisa triunfante y una mirada cargada de odio hacia Anna.
-Yoh… solo ibas al baño y dijiste que regresarías pronto para continuar… lo siento Anna, creo que se confundió de habitación… - la sonrisa se volvió casi demoníaca cuando susurró… -y de chica…-
En ese momento todo pareció acabar para la itako. La situación no fue difícil de entender… realmente no tenia que pensar demasiado. Ella le había dicho el más profundo secreto de su corazón, y él solo… ella solo había sido una equivocación.
Su corazón explotó en ese momento, y el dolor en su pecho era insoportable, ya no podía verlo… no podía volver a verlo… la había traicionado, en su propia casa. Mientras ella dormía el se revolcaba con Miyoko en la habitación.
No soportaba tal humillación, la había confundido, solo por eso la besaba… estaba tan ebrio que se equivoco… ahora sus besos y caricias le daban asco… porque no eran para ella.
Las lágrimas estaban a punto de salir… pero no lo permitiría… no frente a ellos.
Sin pensarlo dos veces salió corriendo de la habitación, sin ver como Yoh parecía retorcerse en el piso mientras se sostenía la cabeza experimentando un insoportable dolor. Las agudas risas de Miyoko resonaron por toda la casa y la cabeza de Anna quien se detuvo en seco al pie de la escalera.
-No… esto no es todo…- dijo por lo bajo la rubia. Y con un rápido movimiento rompió la nariz de Miyoko con un fuerte puñetazo, y antes que la chica cayera, Anna la sostuvo del cabello, la tiro al piso y de una patada la tiró escaleras abajo.
La sacerdotisa transpiraba furia, se aferraba al odio para olvidar el dolor… y funcionó hasta que…
-Anna…- dijo la voz temblorosa de Yoh quien intentaba ponerse de pie con dificultad, todo su cuerpo temblaba mientras el sostenía fuertemente su cabeza con ambas manos.
-¡No te me acerques Y…!- ni siquiera podía mencionar su nombre, el pánico se apoderó de ella.
Sin pensarlo dos veces salió corriendo de la casa, corrió descalza bajo la fuerte lluvia, con la vista deteriorada por la lluvia y las lagrimas que se mezclaban unas con otras. Pero por más rápido que corría el dolor no la dejaba.
Los dos observadores estaban más cerca de lo que cualquiera pensaba…
-Señor, su presa ha salido… su plan ha funcionado- una voz cruzaba la noche y los sonidos de la lluvia.
-Lo se, he esperado mucho tiempo por esto… es hora de cazar… corre pequeña liebre, corre asustada que ahora eres mía…- y las sombras desapareció en dirección donde Anna había dirigido su paso.
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Yoh corría con dificultad bajo la lluvia, necesitaba encontrarla, explicarle a Anna lo que pasaba… simplemente no era él. Cuando ella había partido de la fiesta algo pasó, perdió el control con Miyoko, ella estaba tan furiosa y no sabía porque, solo bebía todo lo que ella le daba… no quería discutir… solo pensar en su prometida.
Todo empezó a dar vuelta, de pronto o gradualmente… realmente no tenía sentido del tiempo ni de sus actos.
Hasta que entre tanto ruido incomprensible escuchó una voz, que le hablaba directamente a él. Volteó a todos lados y solo veía rostros borrosos, risas y movimientos extraños… ¿que pasaba?.
Sin embargo no encontró al interlocutor de esa voz… fue tarde cuando se dio cuenta que estaba dentro de su cabeza… porque el había perdido el control, y ahora la extraña voz era dueña de su cuerpo.
Los intentos por luchar fueron en vano… ahora solo era un pasajero de su propio cuerpo.
Pero ahora tenía que encontrar a Anna y decirle que desde horas antes era victima de una manipulación, su mente estaba recluida, su cuerpo y acciones a merced de alguien más.
Tenía que creerle… rogaba porque le creyera, porque aunque estuviera luchando contra los hilos que lo controlaban había escuchado perfectamente cuando el corazón de Anna se había roto en mil pedazos.
No sabia donde la encontraría, la lluvia era tan densa que no veía mas allá de su nariz… pero sabia que los espíritus podrían decirle donde encontrarla.
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Ana solo escapaba… pero el dolor siempre es más rápido que el alma.
Las gotas de agua helada se clavaban como dagas heladas en su cuerpo, pero ya no importaba, solo dentro de ella había dolor y el eco de éste.
La vista le fallaba, todo estaba demasiado borroso, y no le importaba limpiar la lluvia en su rostro… solo quería ser más rápida que el viento para llegar a diluirse en él y que el dolor desapareciera.
No tenia sentido su camino, solo quería huir pero sus pies la llevaron al lugar donde se podía sentir segura, en ese momento parecía una idea imposible. Por la oscuridad del bosque, entre las ráfagas y los movimientos violentos de los árboles llegó al parque.
Las raíces que salían fuera de la tierra la hicieron tropezar varias veces, y resbalando en el lodo difícilmente se lograba poner de pie.
El rubio cabello de la chica estaba opaco, lleno de barro como su rostro que lo ensuciaba cada vez que furiosamente limpiaba sus lágrimas con las manos sucias.
Se podía amar tan fuerte y odiar a muerte… pero no quería odiarlo, solo sentía el dolor ante su propia lastima. Otra vez sola, culpable por bajar las defensas, ilusa y ciega… cayó tan profundo que su orgullo no podría ayudarla esta vez.
Empezó a sentir el sabor amargo en su boca… la derrota tenía sabor a sangre, apretaba tan fuerte su mandíbula que mordió su lengua para que ningún sonido saliera de su boca… no quería oír la agonía en sus labios.
Tropezó una vez más y sus rodillas se arañaron… pero ya no tenía que seguir corriendo, ya estaba en el puente del parque donde siempre se refugiaba… ya no tenía que seguir corriendo… porque no tenía a donde.
Con los puños cerrados golpeo las piedras desgastadas del puente, tan frías como el viento… pero ella ya no sentía, más que el dolor que la desgarraba desde dentro.
-¿Por qué?...- esa pregunta Anna la repitió cientos de veces mientras cubría su cabeza con las manos y dejaba que la lluvia la empapara… esperaba ser purificada y sanada. Pero pasaron segundos, minutos u horas… nada cambiaba en ella. Pero un dolor así deja huellas que ni el tiempo puede borrar.
Sin embargo la sacerdotisa estaba tan ahogada en su dolor que no sintió a la amenazadora presencia que la observaba disfrutando la escena. Después de minutos, el cazador solo la acechaba… la estudiaba antes de atacar… - Eres mía…- y con una malévola sonrisa se dispuso a salir de su escondite.
Pero en un instante fue interrumpido por unos pasos sobre los charcos en el piso… y una voz tranquila y burlona a la vez… - Lo siento por arruinar tus planes pero está noche no permitiré que la lastimes…- de entre las sobras de los árboles salió Ren Tao.
-¡Muéstrate!!, no seas cobarde y enfrenta al gran Ren Tao…- pero solo se escucho un movimiento brusco en las sombras… -Descubrí tu plan y te he estado esperando, así que sal de tu escondite porque ¡aún siento tu presencia bastardo!!!- el silencio fue su respuesta.
Con una sonrisa burlona solo susurró el chino…-Lo se… arruiné tus planes-
Miró a su alrededor y no vio nada… había desaparecido la presencia…- ¡Cobarde! …- dijo mientras agitaba su lanza afilada y la hacía desaparecer. Después de la adivinación con Tamao, vigiló a los Asakura… y vio la lamentable escena cuando Anna salía desconsolada de su casa.
Pudo haber corrido tras el sospechoso, tenía sed de venganza y descuartizarlo con su lanza calmaría sus ansias. Pero en ese momento había alguien más que lo necesitaba. Caminó hacia el puente y se hincó frente a la rubia… cuando Anna levantó la vista al verlo… solo se acercó al chino y apoyo la cabeza en el pecho del chico… y lloró… lloró más lágrimas que la misma lluvia que entristecía la noche.
De pronto tambaleándose y todo empapado llego Yoh al pie del puente… y vio a Anna con Ren, sintió una punzada en su pecho, pero ya no eran celos… podía sentir el dolor que le había causado a la sacerdotisa… no sería fácil reparar esa herida.
Intentó acercarse pero Ren lo miró fijamente… y solo movió su cabeza negativamente… e Yoh lo comprendió, no era el momento para aproximase. Sus rodillas fallaron y cayó al piso mirando la escena, si se acercaba la lastimaría más. Solo podía observar hasta que su presencia no la lastimara… pero un terror lo invadió al pensar que podría pasar mucho tiempo en que ella sanara.
Las lágrimas empezaron a resbalar del rostro del shaman, comprendió que el peor dolor era el ver el dolor de ella.
Pero a pesar de todo tenía fe… las lagrimas, ni la lluvia, ni el tiempo borrarían ese dolor… solo lo haría la verdad.
Se puso de pie, miró solemnemente hacia donde se encontraba Anna, limpió su lágrimas y con paso firme se perdió en la noche… limpiaría su nombre ante ella, le traería la verdad, borraría el dolor, recuperaría la sonrisa de su dorado ángel y daría la vida en eso… solo por volverla a besar.
Notas de Xris
Hola!!!!
El tan esperado capítulo está aquí, tal y como lo había imaginado desde un principio. Yo se que muchos me van odiar por haber hecho que Anna e Yoh estuvieran tan cerca del cielo y los bajara al infierno… pero… así soy yo jejeje me gustan las sorpresas y espero que les gusté esté capítulo.
Les voy a confesar algo, había una escena que no tenía prevista… pero me acorde de ustedes y dije… va dedicada a todos mis lectores… la escena donde Anna le rompe la nariz a Miyoko y la tira por las escaleras jejejeje si que disfrute escribiendo esa parte jejeje.
Es increíble como sigo recibiendo reviews y se los agradezco con toda mi alma. Intento mejorar en cada capitulo y espero haber cumplido sus expectativas.
Les agradezco los reviews a:
Mydory-asakura, lariana, Hikaru-Hoshi, Shiraze Asakura Tao, Vamiana, Ir-chan, DarkAngus (Hola Tatis felicidades por tu nueva chamba), caprica, itako ana tenshi, adri!!!, Iskra revoir, -¡RmiUX-, PipOchI, a Isa y todos sus reviews (Ta bien, te perdono pero no recuerdo porque me enoje jajjaja), Adherel, celenita, pame, litiitha, tusolmary, $kIsHin$, Liitah, oOo-Lady Scorpio-oOo, clau17
Y a todos los que me mandaron mails, mil gracias por leerme.
Espero que a pesar del tiempo aun sigan mi fic, y ya saben que el mejor incentivo que tengo son su amistad y reviews jejeje, es agradable su opinión, es importante e incomparable.
Gracias por todo, nos leeremos pronto.
Cuídense
Xris
