Esencia de un sentir.
By Xris
Capitulo 17
Y el agua sigue fluyendo…
Después de la lluvia viene la calma, bueno al menos eso suele pasar en otras historias pero en ésta solo creció el río y está a punto de desbordarse.
El sol había salido hace un par de horas, pero el día parecía muy lejano, ya que la oscuridad cubría la ciudad a causa de las gruesas y grises nubes de lluvia. Las pesadas gotas de agua se precipitaban velozmente creando una densa cortina blanca que disolvía las formas de la ciudad. Tinta diluida en un lienzo húmedo, una acuarela sin definir… era el paisaje por donde llevaba recorriendo Yoh por varias horas.
Sus pasos no tomaron dirección exacta, solo caminaron llevándolo a un largo viaje bajo la fría caricia del agua deslizando en la cabeza, por sus cabellos y haciendo ríos bajo la ropa.
Antes mil pensamientos se arremolinaban sin orden y con premura en su cabeza, pero después de tantas horas sin pensar… solo tenía la mente en blanco.
Esporádicamente aparecía imágenes solitarias por su mente. Pero la rubia volvió a ocupar su cabeza y decidió aferrarse a esos pensamiento… ya era hora de encontrar la razón de lo sucedido.
El único acompañante en ese momento era esa punzada que sentía en su pecho, que pesaba tanto, no dudaba que fuera porque el dolor había convertido en piedra su corazón.
Y cada vez que la imagen de Anna desecha en lagrimas en los brazos de Ren cruzaba su mente hacía que el peso fuera una carga que le impedía respirar. Sabía que el dolor que lo agobiaba no era nada comparado con la humillación, desprecio y traición que sintió la sacerdotisa.
Ahora con la cabeza más clara, sin efecto del alcohol ni otra influencia, se dio cuenta que todo tuvo un porque… querían separarlo de Anna. Esa poderosa presencia que se había apoderado de su cabeza era demasiado imponente, aunque si hubiera estado sobrio no hubiera estado tan vulnerable.
Tal vez en su búsqueda de respuestas lo primero que cruzó en su cabeza fue encontrar a los culpables. Porque el perder el control con la bebida no era algo que fuera normal en él, pero alguien lo había empujado a eso… Miyoko. Sin embargo lo que quería ignorar para no sentir culpa fue que se dio cuenta de la influencia de la chica ejercía sobre él. No obstante creyó que su actitud sin refreno llamaría la atención de la rubia… aquella atención que el chico extranjero le había robado.
Miyoko… ella le insistió en seguir ingiriendo alcohol… y después de eso ya no fue dueño de si. Era un pasajero en su propio cuerpo, y vio a la lejanía como la chica lo llevaba junto con alguien más a casa de los Asakura. ¿Alguien más? ¿Quién habrá sido?... No recordaba nada, solo esa voz dentro de su cabeza, la cual sabia que no era la primera vez que escuchaba.
En ese momento se convirtió solo en un títere, un muñeco de fiambre bajo los hilos invisible de una mente sin remordimientos. Podría haber luchado… pero no tenía energías para eso, se sentía flotar… hasta que el titiritero posó sus ojos en los rubios cabellos que descansaban en esa oscura noche extendidos en el futón. En ese momento el tiempo se detuvo para él… era lo más hermoso que había visto en su vida entera.
La piel de Anna era más blanca que la espuma de mar y podría apostar que era más suave que la misma seda. La profundidad de sus ojos al mirarlo asombrada eran tan poderosos e hipnotizante que podría esclavizar al más peligroso ejercito.
Y de pronto algo estaba mal, escuchó escapar su voz pero no eran sus palabras.
Cuando sus ojos se posaron en ella no pudo soportar las ganas de fundirla en sus brazos… pero al parecer el ahora dueño de su cuerpo pensó lo mismo y se abalanzó contra ella. El pánico se apoderó de Yoh, no podría soportar que alguien más la poseyera, aunque fuera el mismo cuerpo del shaman, no era el corazón de él quien la estaba tomando.
Y aunque costara su ultimo aliento, no lo permitiría, y con toda su voluntad luchó, sintiendo como el usurpador se aferraba a él, pero cuando Yoh fue capaz de tomar control de si… no pidió ayuda… se dejo vencer ante la debilidad… y en lugar de luchar contra su agresor…le pidió disculpas a Anna antes de besarla con toda su alma.
Por unos segundos... tocó el cielo.
En ese momento Yoh olvido al enemigo que lo seguía intentando controlar, incluso la razón del chico estaba afectada por el momento, pero cuando esas palabras mágicas escaparon de los labios de la sacerdotisa la realidad lo sacó de ese sueño… ambos estaban en peligro.
Y con un dolor que parecía partir su cabeza en dos, luchó con la fuerza que quedaba por liberarse de su opresor y pidió ayuda a Anna.
Sin embargo algo que no podía entender es que hacía Miyoko con solo su camisa, porque a pesar de que no recordaba muchas cosas, estaba seguro de que en ningún momento la tocó.
Ahí estaba la respuesta… Miyoko debería saber la verdad, tenía que hablar con ella en lo más pronto posible.
-Toma esto, te ayudara a entrar en calor- una taza de chocolate humeante le extendió Ren Tao a Anna, quien con los ojos perdidos la acepto débilmente –aquí hay toallas y ropa de mi hermana para que te seques y cambies.-
Frente a una cálida chimenea Anna miraba el chocolate que sostenía con ambas manos… después de haber llorado tanto, Ren la había llevado a su casa, y al terminar de hablar sobre la adivinación de Tamao y el extraño atacante, el chico estaba expectativo a que la rubia le contara lo sucedido.
-No me mires así – a pesar que el chino estaba a sus espaldas podía sentir su mirada… -no me gusta la lastima-
-No es lastima Anna, pero espero una explicación más amplia de lo poco que me contaste- Dijo el chico mientras extendía un cobertor y lo ponía sobre los hombros de la chica.
-¿Para que? ¿para sentirme más humillada?- el rencor se escuchaba en las palabras de la chica
El chico la rodeo y se arrodilló frente a ella, le acomodó un mechón detrás de la oreja y le dijo suavemente.
-Para que un verdadero amigo te escuche, te desahogues y encontremos la solución al problema-
-¿Por qué crees que hay solución?- se escuchaba molesta Anna,
-Porque todo tiene solución, si no la vida estaría llena de problemas sin resolver y sin lecciones que aprender-
-¿Desde cuando eres tan positivo Ren Tao?- era algo incrédula la actitud de Anna a las ultimas palabras del chico.
-Desde que un idiota con una risa tonta dijo ser mi amigo, y fue tan sincero que me lo creí, y ahora es uno de mis grandes amigos- Ren sonrió al recordar… -Ese chico ingenuo que tiene un gran corazón y que es tan humano como para cometer errores…-
-Esto fue más que un error Ren. Él quería estar con ella, y no le importó mis sentimientos…- Anna bajó la mirada para evitar que el chino viera las lagrimas que se acumulaban en sus oscuros ojos.
-¿Cómo le va a importar algo de lo que no está enterado ?- esto fue un reclamo de parte del chino.
-Claro que lo sabe, hemos estado comprometidos por muchos años- pero Anna no se sentía segura de sus palabras.
-Eso no implica nada claro, además como podría suponer que lo amas cuando frente a él te besas con otro chico… es una actitud algo contradictoria… ¿no crees?- Las palabras de Ren le trajo los recuerdos de la noche anterior a la chica junto con un leve sonrojo.
-¿Cómo supiste eso?- La rubia levanto inmediatamente la vista, le sorprendió que Ren hubiera estado presente cuando Ryan la beso.
-Cuando Tamao me hizo la adivinación fui a buscarte y vi el gran espectáculo, y te seguí para vigilarte, sabía que serías la presa de la persona que anda acechándonos…- Ren se incorporó dándole la espalda y perdiendo sus dorados ojos en el fuego que ardía frente a él.
-¿Cómo supiste que era yo?- Anna tomó el brazo de chico para llamar la atención de él, mientras el cobertor resbalaba lentamente por sus hombros.
El chico rió… -No te va a gustar lo que vas a oír, pero hace tiempo que dejaste de ser Anna, la temible sacerdotisa… -los ojos de la chica se abrieron con incredulidad, el continuó… -Tu fuerte espíritu ya solo es un recuerdo Anna…la mujer que ama, sufre y duda se apoderó de ti… el miedo del rechazo de Yoh se apoderó de ti dejando a una simple chica tan común como cualquier estudiante…-
-Eso no puede ser…- Como si hubiera recibido un insulto, dejó la taza a un lado y se incorporó rápidamente dejando caer completamente el cobertor al suelo.
-¿Segura?... entonces porque dudas lo que Yoh te ha demostrado a su manera, ¿porque tu corazón se acelera cuando ve a Ryan? ¿Por qué tantas dudas?... te sientes inferior ante Miyoko, una simple chica humana con la única habilidad de sacarte de tus casillas. Una chica así no debería hacer dudar a una sacerdotisa tan poderosa como tu… aunque dime…¿Hace cuanto fue la ultima vez que utilizaste tus habilidades de itako?- La furia estaba alimentando el interior de Anna, apretó sus puños, sabía que esa insaciable sed de golpearlo no la llevaría a nada ya que Ren eran tan orgulloso como ella. Aunque no le gustara tenía que escucharlo.
La mente de la chica buscaba respuesta y se sentía frustrada porque no quería reconocer que era la verdad.
-Anna… tu eres la gran Itako, digna esposa del mismo Shaman King, no conozco mujer más fuerte que tu. Pero ya no hay rastros de esa gran guerrera que se enfrentó contra Hao- hizo una breve pausa recordando el gran torneo de shamanes... - hace un par de semanas la baja autoestima la desapareció.- Momentos antes el chico dibujaba una media sonrisa en sus labios, no podía dejar el sarcasmo a un lado pero ahora la preocupación lo estaba desplazando. Estiro su mano y tomo el puño de Anna que apretaba con fuerza.
-No tengo baja autoestima- la chica le dedico una mirada asesina.
-Negación… uno de los síntomas de los problemas. Sólo pienso que si siguieras siendo la gran Itako no hubieras olvidado esto...- y Ren le mostró su rosario, el cual se había quitado antes de ir a la fiesta y había olvidado volverlo a usar. Sin pensarlo dos veces, Anna lo tomó y se lo colocó alrededor del cuello.
Anna bufó enfadada, era cierto que odiaba lo que decía Ren pero la estaba haciendo dudar en cuanto que era y que no era verdad.
-Además no solo es eso… recuerdas la voz en tu cabeza… creo que fue él- Ren sonó más imperioso que antes –por alguna razón quiso debilitarte y no atacó a Yoh o a alguien más débil… si no a la más fuerte de todos… por eso creo que aprovechó la oportunidad para acercarte a ti…-
-¿Acercarse a mi? No entiendo para que… aunque podría ser que quisiera quitarme del camino para llegar a Yoh…- al parecer ya tenían más sentido las palabras de Ren y era preocupante para ella no haberse dado cuenta de esto antes.
-Creo que es la opción mas razonable- el chino medito un momento… -pero su modus operandi, no se me hace coherente… porque atacarte a ti de esa forma…-
-Exacto, si fuera atacarme se hubiera enfrentado directamente a mi en una batalla…
-Al menos que…-hablaba pensativamente el chino, pero fue interrumpido por la rubia que llegaba a la misma conclusión.
-Al menos que no sea shaman, sin embargo… para quien alguien que no es shaman atacaría al Shaman King…- después de sus palabras el silencio los envolvió… ambos pensaban en que tan factible era la nueva hipótesis sobre su enemigo.
Con un gesto de cansancio la rubia froto su frente. Tomó la taza de chocolate, le dio un gran sorbo y hecho su andar alrededor de la habitación, sentía que el cansancio se estaba apoderando de ella pero tenia que estar en con todos sus sentidos para descubrir el peligro que los amenazaba.
-Si tiene el poder de hablar directamente a tu mente… tal vez sus poderes vayan a más… incluso se de personas que pueden controlar las mentes de otros…-
-No entiendo a que te refieres… no le veo coherencia…- Dijo la chica sin dejar de frotar sus sienes.
-Pues podría entrar a la mente de cualquiera… esa sería una buena explicación para la voz que escuchabas - El chico la miró un momento más, en sus ojos se veía como una idea rondaba por su cabeza e intentaba darle razón… - es posible que si no es Shaman y puede controlar mentes, quiera controlar al shaman más fuerte que existe y tener poder en el mundo espiritual…-
La taza de chocolate resbaló por las manos de Anna y se estrelló en el suelo. Sus ojos desorbitados parecían ver más allá mientras su mente recordaba lo que paso... Ayúdame Anna… eso le había suplicado Yoh
Anna sacudió la cabeza, negando esa absurda idea, si hubiera sido controlado tal y como dice Ren explicaría la actitud de Yoh al pedirle ayuda, pero no explicaba la presencia semidesnuda de Miyoko.
-No lo creo…-
-¿perdón?...-
-No, olvídalo - cerró los ojos con fuerzas, como si así el cansancio desapareciera... - ahora márchate que me quiero cambiar de ropa, luego iremos a investigar más sobre...- No termino la frase porque el chino la interrumpió.
-No, yo iré a investigar mientras tu descansas...- y ante que ella pudiera objetar el continuó...- sigues siendo la presa más fácil de atrapar, sobretodo porque estas exhausta.
El chino camino hacia la puerta con aire digno como siempre... -y aunque descanses... mientras no regrese Anna la Gran Itako, seguirás siendo un blanco muy fácil.-
Anna lamentó el haber roto la taza en sus manos ya que sería buen objeto para arrojarle al chino, Ren desapareció tras la puerta. Apretó los dientes dejando escapar un gruñido de frustración, miró a su alrededor a un mejor blanco para descargar su furia... y al no encontrar nada su frustración desapareció tras un segundo de lucidez, ya que destrozando su alrededor no haría vencer a tu enemigo... la mejor solución es esta calmada para pensar la solución fríamente.
Suspiró pesadamente... - Ese insolente puede que tenga razón.
Yoh apresuró su paso sin pensarlo dos veces, la solución a su situación estaba más allá de un simple perdón, necesitaba una razón... necesitaba la verdad.
Estaba tan inmerso en sus pensamientos el shaman, que no percibió el olor amargo que presagiaba que la tormenta... apenas iba a comenzar.
Entro a la posada con mucha determinación, gritando el nombre de Miyoko y al estar tan inmerso en su búsqueda, dejó pasar pequeños detalles como el silencio que lo rodeaba. Fue tarde cuando se percato de que algo raro sucedía, ya que encontró un comedor vacío... cuando debería estar lleno con todos sus amigos en la lucha diaria por el desayuno... fue tarde... muy tarde ya que sólo sintió un golpe y como todo su alrededor se desvanecía y se sumergía en la oscuridad.
El crepitar de las llamas la sacaron de nuevo de su concentración, se llevó las manos a la cara intentando ocultar su frustración. Suspiró profundamente... en una tarde, la Gran Itako Anna no regresaría... y menos cuando las imágenes de la noche anterior revoloteaban por su cabeza.
En la boca de su estomago sentía la rabia hirviendo al recordar a Miyoko, su mirada triunfadora y repugnante, su voz sisañosa y corrosiva. La sangre de Anna burbujeaba al recordar cada palabra en su mente... pero de pronto la calma se apoderó de ella... cuando vio los ojos de Yoh rodeados de sombras y la suavidad de sus labios, la pasión que explotó en ellos al sentirlos en su piel...
Sin darse cuenta la sacerdotiza tomó un tono carmín y sus mejillas ardían al recordar el camino de besos que de sus labios se deslizaron sobre su cuello y ...
-Basta...- despertó la chica... no era hora de pensar en eso.
Anna bajo las manos por su cuello, moviendo la cabeza de un lado a otro... estaba agotada, no solo la falta de descanso estaba menguando su cuerpo, también el llorar tanto la había debilitado como jamás creyó... o como no recordaba, ya que además de esa noche... solo una vez años atrás... había derramado tantas lagrimas.
Imágenes de sus padres, velas encendidas, gritos, un sacerdote, miradas de desprecio cruzaron por su cabeza.
Anna sacudió fuertemente la cabeza y se bajo su rostro casi tocando el piso ... -no es buen momento para recordar eso... no ahora...-
Cerró los puños y golpeó el piso, y como una caricia desde su cuello resbalo lentamente su rosario. Era cierto lo que Ren decía, su rosario era la extensión de su alma y maximizaba su poder, era la seguridad de poder protegerse ella misma y proteger a Yoh... y lo había olvidado.
-Tal vez el chinito tenga razón- dijo la rubia mientras sujetaba el rosario... - tal vez no sea la misma Anna... pero están muy lejos de poder derrotarme...- Y como el viento, la Itako salió de la casa de Ren, con paso firme, con la fiera voluntad en su mirada y la seguridad de proteger lo que amaba en las cuentas que sus puños sujetaban fuertemente.
Una campana sonaba al ritmo del viento... frágil... aguda... dulce...
no, no era una campana, era dos o tres... unos tonos eran más profundos que otros.
Estando aun en la oscuridad podía sentir el viento que movía esas pequeñas campanas... y también ese hipnotizante sonido que no había reconocido hasta que le prestó atención... el sin cesar correr del riachuelo. Las miles gotas de agua parecían hablar, un idioma distinto cada una pero formaban un mismo coro, un sonido que hacia elevar sus sentidos.
El eco del canto de un ave surcó el ambiente, se escuchaba tan lejos que podía sentir la profundidad del cielo y la gran altura de los árboles y bambús que los rodeaba.
Ese olor a humedad, el sabor de la tierra mojada y del verde de las rocas. La frialdad en su piel tan suave, tan fresca.
Una nueva campana sonó, con un sonido profundo y solemne, pero esta no era movida por el viento... era la mano de su abuelo... era su entrenamiento en el bosque de los espíritus.
Siempre se preguntó si la muerte era así, su alma sería libre en esa blanca tranquilidad.
Un golpe en la cabeza lo sacó de su propio cuerpo, y se vio a el mismo, en el cuerpo de un niño de 12 años que era regañado por su abuelo.
- Piensas muchas cosas a la vez, y al mismo tiempo no piensas en nada...- hubo un gran silencio...- deja que el agua fluya y ve el entorno completo Yoh, no dejes que los detalles te cieguen...ve mas allá de ti mismo... más allá de lo obvio y la ilusión... abre los ojos...
-... abre los ojos...-
- Abre los ojos- una voz rabiosa lo exigía que lo hiciera... seguido por un golpe de agua helada. Yoh abrió rápidamente los ojos, respiraba fuertemente por el abrupto despertar.
Intento ver a su alrededor pero su vista estaba turbia, apretó los ojos e intentó de nuevo aguzando la mirada... ahora lo recordaba, sintió un golpe al entrar a su casa y ahora estaba... estaba... estaba amarrado en el patio trasero, y no era el único.
-Bienvenido a la hora de tu muerte Yoh Asakura...- el chico pelirrojo llamó su atención...- ¿me recuerdas? soy Damien, y he venido a jugar...
Notas de Xris
No estoy muerta… y si… es un milagro. No he olvidado esta historia, incluso es un compromiso moral que tengo con todos ustedes que me han esperado por mucho tiempo. La verdad había olvidado lo mucho que amo escribir… y me lo recordó ese capitulo y todos sus reviews. Sinceramente espero no haber perdido el toque jeje. Tuve que recortar el capitulo ya que no quería narrarles algo demasiado rápido, queria hacerlo con su tiempo adecuado.
Ahorita me doy cuenta que hace más de tres años que no actualizo este fic, mis más sinceras disculpas. Quiero comprometerme con ustedes a actualizar más seguido, mi trabajo y vida cotidiana me toman mucho tiempo…. Y también la pereza jajajajajaja. Asi que necesito que me jalen las orejas, que les parece si dejo mi twitter Xris_rs y si me siguen tienen el permiso de regañarme y ponerme a escribir jajajajajaja.
Me gustaría contestarles como suelo hacer a cada una sus reviews, pero el último capitulo recibí más de 60 y si los contesto me llevará más tiempo que escribir el siguiente capitulo jejeje. A todos ustedes les agradezco de la manera más humilde y con todo mi corazón que me hayan leido y dedicado unas palabras, les aseguro que han sido alimento para mi alma y todos han sido importantes para mi.
Sólo quiero aclarar algo, alquien me comentó que si esta historia era una adaptación de un libro. Este comentario me sacó de onda, la verdad me puse a investigar el libro y la autora de este, no la conocía hasta el momento que recibí el review. Busque libros de ella aquí en México pero al parecer es más famosa en España, hasta hace poco encontré unos libros aquí en la sección de niños. No dudo que esta autora sea maravillosa, pero mi fic es completamente original (incluso revisé la fecha de publicación y yo publique antes e incluso tengo el final desde antes de la publicación de este libro).
Yo creo esto… desde Romeo y Julieta, todas las demas historias de amor son copias jejeje no literal, hay tantas historias en el mundo…. Yo creo que uno puede contar una historia y lo que la hace diferente es el sentimiento y la manera en que la relata. Mi historia no es del otro mundo pero les aseguro que es completamente mía.
Y para finalizar… Kei Asakura… Gracias por volverte a enamorar de "Esencia de un sentir", gracias a eso hoy tenemos el capitulo 17.
Un beso gigante a todos.
Cuidense
Xris
