Recuérdame
Capitulo II.- Mi hermanita
Men ya lo esperaba a la salida del apartamento, lo miró de reojo, y podría decirse que no lo veía muy decidido en lo que respecta a su nueva vida. Yoh definitivamente estaba deprimido. El matrimonio de su madre estaba cerca y de alguna manera era lógico, pero ya se estaba excediendo un poco.
-Deja de poner esa cara de idiota, que tu madre se case no es la gran cosa.- Le replicó ya molesto de la situación.
-¿Cuándo he dicho que es por mamá?- Fue la desganada respuesta que tuvo y se sentó junto al Tao en el pórtico del departamento que compartían.
-¿Y, entonces por qué pareces un estúpido zombie?-Le cuestionó con rudeza.
Pero esa simple mención hizo que el castaño sonriera. Tal vez era parte de una venganza de parte de su hermano, o una prueba para superar el dolor que tenía su alma al ver morir tanta gente, pero debía agradecerle tener a Men con él.
En el pasado no tuvo mucho tiempo para conocerlo, pero sabía que era un buen amigo y lo conocía un poco a través de Hana. Sin embargo, sí era distinto, él no recordaba nada de su pasado, ni siquiera tenía la certeza de que fuera el mismo niño que conoció hace tantos y tantos años. Aunque, el linaje y el carácter eran innegables, casi sentía un poco de confort, como si hablara con Ren.
El dato que sí le resultaba curioso, era como Men se quejaba de su milenaria familia, por ello le resultó tan normal que no tuvieran poderes, que casi lo vio como una zanjada al mundo shamanico. Prefería morir como un simple humano, eso lo tenía claro.
-Es increíble como la civilización puede cambiar tanto, ¿no crees?- Preguntó con apacible tranquilidad, que sacaba de quicio a su acompañante por el cambio tan abrupto de tema.
-¡Qué esperabas, después de que nos tomó siglos volver a la normalidad! Es más, creo que no, a ti todavía te dejó secuelas la guerra nuclear.-Contestó molesto, pero acostumbrado a ese tipo de situaciones.- Es por ella, ¿no?
Ella… Sí, para qué mentir, todo era por ella. Anna era como la recordaba. Sus gestos, su manera de andar tan segura y aquella frialdad aparente. Por supuesto que era la rubia lo que ocupaba y atormentaba su alma cada noche que se dormía. Soñaba con ella, la quería a su lado, pero era tan pequeña y frágil.
-Sí…
-Sí, me supongo que tener una hermanita menor de ahora en adelante va a ser molesto para ti.- Se limitó a decir Men con una indiferencia que recaía en el abandono familiar que sufría.
Sin embargo, ese no era el problema. El conflicto era que no podía ver a Anna como una hermana, incluso con sus diez años, le encandilaba la forma en que defendía sus ideas y las maravillas que hacía. Tal vez no era la sacerdotisa importante del pasado, pero tenía una manera magistral de dibujar que le asombraba. Ese era el problema, que estaba maravillado.
-Sí, va a ser molesto un tiempo.- Mintió el castaño con el único fin de alejar esos pensamientos de su mente.- ¿Nos vamos?
-Sigo esperando a que te muevas.-Respondió cortante Tao, mientras tomaba su bicicleta.
Y es que no era tan sencillo de explicar, no sólo cuando iba a casa de su madre y la veía de lejos, sino cuando fue esa tarde y su madre le pidió de favor ir a recoger a Anna de la escuela. El único colegio en pie después de la gran devastación mundial, pero sólo personas realmente inteligentes acudían a él.
Men negó con la cabeza y le dejó ir solo. Una reacción cobarde, considerando que el joven de cabellos violeta le había dicho cuan difícil era tener hermanos menores. Pero Yoh lo lamentaba por el hecho de verla y hablarle.
Tomó valor y se dirigió al recinto. Sin poder evitar mirar el ambiente tan vacío que tenía ese tiempo, sin poder remitirse a su tiempo, cuando vivía en Japón y veía cientos de personas caminar por las calles. Ahora, todo parecía inmenso, sin tantas personas, y con un ambiente mucho más cuidado, pero aún en vías de reponerse, algo que le hubiese encantado ver a Horo Horo.
Recorrió con velocidad la ciudad hasta llegar al extremo oeste, donde se supone que estaría la pequeña Anna. Miró su reloj, estaba a tiempo, incluso mucho antes de lo que tenía previsto. Sin embargo, no tuvo que esperar más de diez minutos, cuando la campana sonó.
Cientos de niños salieron corriendo, como si fuera una liberación inminente. No se explicaba como era que ningún padre estaba con él esperando a sus infantes, pensó que Anna sería la única mimada a la que su padre esperaba, peo recordó que no era su padre quien la recogía, sino su secretaria.
Y estaba tan distraído, que no se dio cuenta cuando ella llegó con él. Se sintió enfermo de la mente al mirar con detenimiento a la niña. Era simplemente hermosa. Tenía 10 años, pero sí que tenía un porte que impactaba. Su cabello rubio iba sujeto a una coleta y llevaba una mochila pequeña, tan pequeña como la falda que llevaba de uniforme.
-Así que ahora vienes a recogerme.-La escuchó decir con desprecio.- No creas que necesito quien me cuide
No dudó y comenzó a caminar, aferrándose a la mochila escolar que llevaba empezó su andar segura. Yoh lo consideró un momento, después de todo estaba hablando con Anna Kyouyama, la gran y orgullosa itako, así que seguramente quería que la siguiera pero a una distancia considerable.
Anna lo miró de reojo. No sabía bien el por qué, pero ese chico no lo quería cerca, ni un centímetro y menos ese día. Las niñas en el colegio ya la molestaban suficiente y también estaba el hecho de que… no, el sólo pensarlo la hacía rabiar. Sin embargo, él iba detrás de ella a una distancia prudente, pero la seguía ese era el problema.
-¡Te he dicho que me dejes en paz!- Le gritó furiosa la pequeña rubia.
Su reacción sólo hizo sonreír al castaño. El joven sí que era apuesto y no había cambiado gran cosa, su aspecto físico era exactamente el mismo que tenía en el pasado, con la excepción de que no traía el pelo tan largo. Sólo eso le hizo recordar a Yoh que ahora Anna pertenecía a otra época, y con una diferencia radical de once años. Y lo cierto es que no quería hacerla enojar.
-Perdón, pero eres mi responsabilidad- Contestó pacíficamente
No obstante, ella no pensaba lo mismo. Desde el día que lo vio no sabía por qué tenía la sensación de conocerlo, y de que él quisiera conocerla a ella. Odiaba ese estúpido sentimiento, especialmente porque no quería ser débil y menos con alguien a quien a penas conocía.
La primera noche que se conocieron se mantuvo a raya. Con mucho trabajo y esfuerzo le contestó un mucho gusto, más forzado por su padre y la señora que la miraba encantada. Oh… ese color de cabello, como lo detestaba. No era nada extraordinario ser rubia, pero ser la única del país era algo grave. Por eso ser dulce y delicada no iba en sus características, porque las personas sólo se acercaban a ella por su aspecto físico. Y tal vez en un futuro…
-Cuidado- Lo oyó decir con suavidad, mientras posaba una mano en su hombro para detenerla en el cruce.
-No me toques.- Espetó Anna con rudeza, en cuanto recuperó la compostura y siguió su andar.
¿No era encantadora? Claro, él lo veía de esa forma porque tenía años extrañando su presencia, pero Hao había guardado celosamente su alma en alguna cavidad de los grandes espíritus. Aunque nunca pensó que la regresaría a la vida como un bicho raro. La razón por la que su padre se empeñaba en guardarla de los demás era que en el futuro podría casarse con un hombre importante y sumamente rico. Había escuchado a su madre decirlo sin ningún problema, pero él sí lo tenía, no quería ver ese momento.
-La casa está muy lejos aún…- Le señaló el camino y la vialidad que todos tomaban, mas no le prestaba la menor atención.
Siguió caminando hasta encontrar el parque. Era precioso el lugar, tanto que le recordó por un instante el cementerio que visitaba… Amidamaru, sus amigos, su hijo. Miró con atención como se sentaba en una de las bancas y sus pies columpiaban en un ir y venir sin intenciones, hasta que alzó la vista y lo vio mirándola embobado.
-¡Qué tanto me miras!-Gritó enojada al notar la penetrante mirada del castaño.
Sus ojos con tonalidades miel irradiaban más de un sentimiento contradictorio. Aunque, de no ser porque se paró sobre la banca, jamás hubiese igualado su tamaño. Así que decidido se acercó a ella, dijera lo que dijera iba a respetar su decisión.
-¿No me soportas porque soy mayor?- Le preguntó con seriedad.- ¿Es eso, Anna?
No esperaba un Te amo, como hace tanto no escuchaba, y tampoco esperaba la reacción violenta que generó. Lo había abofeteado sin el mayor preámbulo, como si quisiera espetarle lo mucho que lo odiaba. Se hubiera enojado de no ser porque la oyó sollozar.
Sus puños se mantenían cerrados, al igual que sus ojos, pero notaba como las delgadas lágrimas caían libremente. Quiso abrazarla, pero ella le negó el contacto. Sólo no entendía cómo podía ser tan orgullosa, sí, pequeño detalle, así era ella antes de conocerlo.
-¿Por qué lloras, Anna?- Se atrevió a preguntar con una ternura innata en él.- ¿Acaso tan desagradable es que yo te vaya a recoger?
-Ya cállate.- Dejó escuchar fastidiada.- No es por ti, es sólo que no tenía con quien desquitar mi coraje.
-¿Y por eso estás irritable?- Le sonrió con aprensión, pero ella no pensaba lo mismo.
-Tonto, así soy yo.- Contestó más repuesta y se sentó de un golpe en la banca.
No dijo más, simplemente observó el paisaje. En realidad ya no quedaba mucho, los libros le ilustraban una época llena de animales, flores… como la que veía enfrente de ella. Era preciosa, como aquellos colores que ni con un tintero podría conseguir. La tomó en sus manos, era una rosa roja.
Y lo miró con extrañeza, pero él se limitó a sonreírle con una mezcla de melancolía impresa en su rostro.
-Feliz cumpleaños, Anna- Logró decirle el castaño.
No pensaba abrazarla, sabía que estaba de más, pero esas simples palabras lograron hacerla sonreír con sutileza. Sí, eso era lo que la tenía de mal humor, que su padre olvidara su cumpleaños, pero Yoh nunca había podido festejarle un cumpleaños a la rubia por aquello que no conocía la fecha exacta y ahora que tenía la certeza, no iba a dejarlo pasar como algo meramente banal.
-No tienes que quedar bien conmigo- Habló con más calma.- Mi padre y tu madre se van a casar, no necesitas más meritos para conseguir que las cosas salgan bien.
Eso le divirtió, ella pensaba que lo hacía únicamente por quedar bien, sin imaginar que lo único que deseaba era hacerla feliz. Aunque conseguir una rosa como esa le había costado poco más de la mitad de sus ahorros.
-Mis intenciones son sinceras.- Se limitó a responder con alegría.- Quiero verte feliz, y sé que una vida en familia es muy difícil, yo mismo lo sufrí.
Recordaba como Mikihisa lo veía como un miembro más de la familia, pero jamás como un querido hijo y eso lo sabía, dolía aunque no lo demostraran. Por eso, cuando ella entendió sus sentimientos se sintió comprendido, escuchado, como ahora.
-Tienes la intención de ser mi hermano mayor, pero no necesito quien me cuide. Yo lo he hecho bien... no necesito de nadie.
Sonaba enfermo, pero no la podía ver como su hermana. Y aunque estuvieran relacionados, no podría verla de la misma forma. Se levantó de la banca y le ofreció la mano. A partir de hoy, él sería como su ángel guardián, aunque ella no quisiera.
-Vámonos, seguro te organizaran una bonita fiesta en casa.- Dijo casi seguro el castaño.
-No me gustan las bicicletas.- Aclaró la rubia, en cuanto sus manos se tocaron.
-No te preocupes, yo te protejo.- Respondió tranquilo.
Subió a su lado y ella se aferró a su cuerpo. Era algo muy inocente, pero para él aquello era más que un abrazo, era una diferencia muy marcada entre ambos. Él la amaba, no tenía dudas, amaba a la antigua Anna y estaba prendado de la actual. Pero ahora esta niña era sólo…
-Mi hermanita….
Continuará…
N/A: Vaya que sí estamos hablando de capítulos cortos, ¿no es así? Les subo un capítulo más de este fic en lo que termino el capitulo de Quédate a mi Lado. Es curioso, ¿no?, pero no sé tiene algo que me relaja al pensar en este fic. En fin, conteste los reviews que me llegaron del primer capitulo en mi blog, que tiene el link en mi perfil, por si acaso querían ver un poco más de mi comentario respecto a este fic. Y como siempre, nos vemos en la siguiente entrega.
Gracias:LOLISGUEVARA, Katsumi Kurosawa, Keico. Asakura, Erendy Asakura y Paz_ita
Ciao!
