Recuérdame
Capítulo V.- Con un beso
Yo jamás pensé que me vería como tonta, siempre las juzgue por actuar de forma inútil y absurda, pero ahora las comprendo y demasiado. Creo que a mis escasos once años, nunca consideré que un hombre se dirigiera a mí de una manera amorosa. Y cabe destacar, que no era cualquiera, sino mi nuevo hermano: Yoh.
-Señorita, Kingsley, excelente trabajo sobre la extinción de los animales; si su desempeño sigue así, posiblemente estudiará en el extranjero.
Palabras vacías de un maestro. Antes mi vida tenía significado cuando reconocían mi esfuerzo y humillaban a las chicas tontas delante de mí. Me jactaba ver sus caras llenas de vergüenza y envidia, pero ahora sólo Yoh ocupaba mi mente. La cortante y dura realidad es que nuestras edades eran demasiado diferentes.
-Gracias- Le dije con bastante pesadez, lo único que quería era llegar y encerrarme en mi alcoba.
-Será una mujer de provecho y tal vez, no necesites de un hombre para sobrevivir los tiempos que se avecinan.
Fue mi sentencia. Y a cada paso que daba parecía que ese sería mi ineludible destino. Me casaría con un hombre millonario y podría vivir, al menos no moriría en lo que quedaba de esta abandonada ciudad. Sin embargo, no podía dejar de estremecerme por la mirada de Yoh. Ya en mi habitación, abrí el cajón de mi cómoda y busqué el retrato en lápiz de él.
No pensé en decirle a nadie que tenía una fascinación extraña por mi hermano mayor, ya que en teoría el lazo era fuerte a raíz de las pocas personas que quedamos en el mundo, entonces era mi hermano aunque en realidad no lo fuera. Por eso me reprimía mentalmente, no quería recordar sus palabras…. Él me amaba.
-Me ama…- Pronuncié incrédula.- ¿De verdad me ama?
Entonces un fuerte ruido me sacó de mi trance y fui a ver qué sucedía. Un hombre gordo y otro amigo de mi padre se peleaban en la sala. Borrachos y con un aliento pestilente, así estaban todos los adultos en aquella reunión nocturna.
Un hombre me miró y lo hizo sin disimulo. Ahora entendía que no debí vestirme con aquel conjunto de tirantes. No tenía miedo, ya me había enfrentado a ese tipo de acoso, pero ahora no pensé en subir a mi habitación. Tomé mi abrigo y salí corriendo de ahí.
No pensé en dirigirme a otro lugar, sólo con él estaría a salvo o eso creí. Porque al llegar encontré otra fiesta llena de borrachos y en la que Men Tao me recibió con los brazos abiertos como nunca antes lo había hecho. Me dijo que no podía interrumpir la labor de Yoh y que me recomendaba subir arriba, al desván.
Seguramente notó mi reacción iracunda y no era para menos, después de todo yo era sólo una niña y había salido de casa para encontrar un ambiente más tranquilo, no para hallar adultos jóvenes bebiendo en exceso y con un evidente desapego a cerrar las puertas de todo el departamento.
-Escucha, Anna, arriba no te molestará nadie. Lo juro.- Me prometió con bastante firmeza.- Puedo conseguir que Yoh se desocupe, sólo dame unos minutos, preciosa.
No lo esperé, tomé la llave y entré al desván. Ciertamente estaba muy bien amueblado y cómo no habría de estarlo si Tao nadaba en dinero. Tal vez Michael lo estaba considerando en las opciones a marido, quién sabe, pero aquello me horrorizaba. Me acomodé en el suelo y me encogí con bastante facilidad. No me importaba ya si subía o no Yoh, sólo quería descansar.
-Anna…- Escuché la voz de Yoh en la oscuridad y claridad de la luna.- ¿Anna?
Justo lo que esperaba, estaba ahí, pero yo no lo quería ver. Era inútil fingir, tal vez se daría cuenta de que no dormía, pero no quería resignarme, esta noche no quería siquiera regresar a mi casa. Y lo más seguro era que Yoh me regresaría allá.
-Anna…- Llamó con delicadeza.- Despierta, por favor… ya es tarde y no puedes estar fuera de casa.
Era tan tierno, me maldije, lástima que quería regresarme a casa. No obstante, comprendió o pareció hacerlo, porque él mismo había llevado la bebida esta tarde. Acarició mi cabeza y besó mis cabellos. Un cúmulo extraño de sentimientos me embargaron en unos segundos y al siguiente, no pude evitar sonreír de autentica felicidad.
-No hay problema, puedes dormir en mi cama.- Escuché en ese tono alegre y gentil que lo caracterizaba.
Y dos segundos más tarde sentí como me levantaba en sus brazos. Ahora no sabía si abrir o no los ojos, ¿en verdad iba a dormir con él? Pero cuando la suavidad de la cama me atrapó, mis nervios afloraron y no pude evitar abrir los ojos. Mi mirada se desvió al desorden de discos y el tapizado de la pared. No estaba en el desván, sino en su habitación.
-Así que estás despierta.- Murmuró Yoh encantado.
Noté que mis cabellos se encontraban dispersos por toda la almohada y percibí lo maravillado que estaba al verme ataviada con el vestido negro, por eso lo había escogido, quería verme bonita, sin lucir exagerada. Sin embargo, jamás imaginé que Yoh se percatara de cada uno de los detalles, mas por el tipo de mirada que me dirigía, sí que lo hacía.
-¿Por qué me miras así?- Me atrevió a preguntarle con rudeza, aunque claramente no la sentía.
Miré la sutil sonrisa que me dedicaba: totalmente enternecido… ¿enamorado?
-¿Qué mirada?- Me respondió Yoh sumamente confiado.- Siempre te he visto de la misma forma, excepto cuando…
-¿Cuándo qué?- Pregunté curiosa cuando él se calló.- ¿Cuándo te hago enojar?
Y él pareció meditar un poco la pregunta, especialmente cuando mis ojos color miel irradiaron toda la curiosidad que sentía. Quería saberlo, especialmente por las palabras de amor que profesaba.
-No, en realidad, aunque me hicieras enojar no dejaría de verte de otra forma.- Contestó tranquilo y algo apenado.- ¿Cómo puedo explicártelo?
-Con un beso.- Le dijo en un arrebato, no sé por qué me salió decir aquello, no lo sé, de verdad.
Observé su reacción y la sorpresa no cabía en su rostro, mucho menos el sonrojo que se asomaba en sus mejillas, y en las mías. Qué atrevida, me reprimía sin poder evitarlo, qué tonta, agregué, si yo era la persona más segura y más madura de mi edad.
-¿Un beso?-Preguntó inseguro.- Somos hermanos, Anna.
-Sigue mintiéndote hasta que te lo creas.- Le respondí con indiferencia en mi tono de voz.-Sólo… quiero saber que se siente besar a alguien, es curiosidad.
-¿No te parece que eres muy pequeña para eso?- contestó con ternura, mientras se acercaba peligrosamente a mí, contradiciéndose totalmente.
Yo le miré intrigada por su próximo paso. Él estaba frente a mí, mientras su mano ya tocaba con delicadeza mi rostro. Si me estaba tocando ¿por qué negaría un beso?
-Entonces, si soy tan pequeña ¿por qué te gusto tanto?-Interrogue con total firmeza, no dándole pie a una alternativa para mentir.- No niegues lo evidente.
-Sí lo niego.- Afirmó con cierta seriedad.- No quiero que pienses que quiero aprovecharme de ti.
Era un punto interesante, comenzado porque mi padre quería casarme para sacar provecho de la situación. Sin embargo, cuando él lo comentaba, casi auguraba que sería un hombre mucho mayor que ella, ahora sí ella eligiera, lo haría con alguien como él, tal vez como Yoh.
-Somos hermanos, tú lo has dicho, pero tampoco lo somos.- Pronuncié calmada y serena.- En cuatro o tres años, probablemente tendré que recibir visitas de hombres mucho más grandes que tú. Van a querer besarme y… tocarme.
-Yo no lo voy a permitir.- Me aseguró con firmeza y decisión.- Anna, te juró que…
-Jura que harás lo que te digo, sólo por esta vez, déjame sentir lo que tú sientes cuando me ves.- Repliqué sin dejar de lado mi faceta infantil.- Tú no me gustas, no te preocupes, sólo será un beso y ya.
Él sonrió con melancolía, como si mis palabras las hubiera escuchado mucho antes que esa noche, o al menos eso se notaba. Lentamente acarició mi cabello y cerré los ojos, esperando que él cerrara el espacio entre los dos. Ya lo había visto anteriormente, el problema es que era mi primer beso y no sabía cómo responder.
-Tienes miedo…- Susurró cuando sus manos tomaron con gentileza mi frágil rostro de la niña.
-Yo no conozco el miedo.-Respondí con una respiración agitada.- ¿Lo vas a hacer?
Yoh bajó su mano y recorrió con deleite mi cuello hasta llegar al suéter que llevaba puesto. Noté como fue desabrochando cada botón de la prenda y entonces sí sentí un gran vuelco en el estómago. ¿Qué haría?
-Vas a necesitar un poco de aire.- Dijo besando por primera cuenta mi frente.- La primera es…
Y miré que sonrió de lado, como ocultando un sonrojo evidente en su rostro. Seguramente porque pensó que aquel vestido era mucho más infantil, pero mi padre me compraba cosas más llamativas y bonitas.
-¿Es para la ocasión?- Preguntó divertido, mientras recorría su vista por los pequeños tirantes que sujetaban el vestido negro.
-No pensaba asistir a una fiesta.- Conseguí decir, mas mis palabras no parecían tan sinceras.- ¿Parece tonto?
-En lo absoluto.- Recompensó Yoh tan solemne.- Siempre te ha quedado bien el negro.
¿Siempre? Fue la pregunta que rondaba en mi mente, pero ésta jamás pudo ser pronunciada, ya que él deseaba tomarme desprevenida y lo había logrado. Sentí la tibieza de su boca atrapar la mía, la suavidad de sus labios abrir los míos en una caricia incomparable. Jamás pensé sentir algo tan vibrante y emocionante, hasta que él dejó de besarme.
Pensé que sería todo, pero aquello fue el principio. Yoh sólo me miró unos segundos antes de acomodarse mejor al costado, donde recargaba un brazo para apoyarse y continuar con un nuevo beso. Por un momento imaginé que aquel segundo beso sería igual, pero no, era increíble, él tenía una magia extraña a pesar de que mi torpeza para besarlo era evidente.
Sin embargo, eso no parecía molestarlo, él se encontraba entregado a su labor con una atracción natural a mi boca. Y yo vibraba al sentir los suaves labios Yoh acariciar los míos con devoción, como lo expresaba su mirada. Tenía razón, ahora temía quedarse sin aire para respirar.
Me soltó con lentitud. Su boca se alejó de mí y respiré. El ir y subir de mi pecho me impresionaba tanto o más que la proeza que había tenido para dejarlme ir, porque era obvio que Yoh estaba encandilado conmigo. Sin embargo, cuando sus ojos se reflejaron en los míos no sabía qué decir, ni cómo reaccionar.
-¿Quieres quedarte a dormir?
Continuará....
N/A: Hola! cuanto tiempo, quise actualizar este fic porque era el más corto, en breve reactivaré mi participación aquí y actualizaré más fics. Por lo pronto les dejo un avance de este fic que va casi a la mitad jajajaj bueno va a la mitad.
Ya saben, comentarios, porque sino me muero de la angustia, no no es cierto. Sólo era un aviso de estos, bye!
Agradecimientos especiales a: M. Fragance of Winter, Kei , Katsumi Kurosawa, Paz_ita y a Seyram Asakura
