Recuérdame
Capítulo IX.- Irremediable
Frío… todo amaneció frío, especialmente cuando Yoh me confesó todo: sus vivencias, su tiempo y el amor que le profesaba a esa niña. Era totalmente ilógico, era su hermana y eso ninguno de los dos lo respetaba, ninguno.
Anna caminaba a mi lado, mordiéndose los labios por no preguntarme por él, y yo sabía por qué era, quería guardar las apariencias y sí que lo hacían, qué estúpido no notó que ese par se traía algo entre manos, después de todo es ilógico que en pocos meses se trataran de forma inseparable. Tonto y más tonto fui.
-¿Mucho trabajo?-Me cuestionó sin emoción alguna, como solía hacerlo todo el tiempo, pero esta vez me llamó la atención la naturalidad con que lo hacía.- ¿O es que tiene a otra de tus amiguitas en casa?
El fantasma sutil de los celos estaba presente. Trataba de negarlo, pero lo veía con tanta claridad ahora que notaba como apretaba sus nudillos y en la forma tan intensa que sus ojos color miel se tenían de un dorado oscuro. Ya… a estas alturas no podía describir mi imbecilidad al no ver esos detalles.
-Te estoy hablando, Men, ¿por qué no ha venido a recogerme al colegio en esta semana?-Escuché su réplica con atención y yo creyendo estúpidamente que era porque Yoh se sentía esclavo de esa pequeña rubia-¿Estás sordo?
Fue lo único que necesité para despertar de mi ensoñación.
-No, sólo no tiene porque venir por ti, ya se cansó de hacerlo-Le contesté cortante y directo- Tiene muchas cosas que hacer, no eres lo único que está en su mente, y tu padre me va a pagar muy bien por ir a recogerte.
Esas eran mis intenciones, lastimarla, herir su orgullo y que se sintiera menospreciada por Yoh, quería quebrar sus ilusiones de niña enamorada, después de todo lo que hacía sólo podría tener un final y ¿qué? ¿Estaría dispuesto su padre a dejarla ir con el hombre que consideraba su hermano teniendo más opciones de matrimonio? ¿Desperdiciaría Anna la oportunidad de sobrevivir por un tonto y banal capricho de niña?
No dijo nada, sólo me miró y me sujetó con fuerza de la cintura. No quería perder tiempo como Yoh, yo tenía la misión de dejarla en su casa lo más pronto posible, por eso llevaba una velocidad increíble en la bicicleta y no me importó si tuviéramos un accidente, me pasé dos grandes calles sin mirar a otro lado. Sabía que morir no le asustada, ni a mí, y que ahora era mucho mejor esa opción.
-¿Por qué quieres mentirme, Men?-Se atrevió a decirme con seriedad- Quieres que me aleje de él.
Y paré de golpe, no por la impresión, sino porque deseaba hacérselo ver de una forma nada usual. Suavicé mi mirada y me atreví a acariciar su blanca mejilla. Su piel era tan suave, pero ella no me permitió tocarla más. Quería robarle un beso, ya que él pregonaba tantas cosas hermosas sobre ella… quería y prefería que se fijara en otra persona, que se diera cuenta que su amor por Yoh era tan insignificante como un regalo de navidad.
-Tú lo convenciste- Me acusa de la manera más tranquila, aunque sus ojos reflejan el horror de que yo lo sepa todo- No tienes ningún derecho a…
-Lo que él hace es pedofilia, entiéndelo de una buena vez, Anna. Si alguien se entera de esta tontería él va a parar a la cárcel.-Le digo con bastante exaltación y no era para menos, con ella ¿quién no sería un pedófilo?, aunque eso verdaderamente era lo de menos.-Oh…. No….
Mi reacción es verdaderamente autentica, jamás lo había pensado, incluso cuando Yoh me contó… nunca llegué pensar en los procesos legales, sólo especulaba en las consecuencias que tenía que ellos se quedaran juntos. Pero, eso era lo que más le extrañaba, porque Yoh había dando en el blanco para alejarse de ella, sólo era cuestión de que alguien más lo supiera.
-Yo jamás lo pondría en evidencia.- Se jactó con alevosía- Y él no se atrevería a dejarme por nada, lo entiendes, por nada.
No pude evitar mi molestia por eso, en verdad, no puedo evitarlo. Yo fracasé en mis tiempos de estudiante y rechacé cada una de las creencias de mi familia, ahora veía una pequeña luz en el camino de Anna y ciertamente no quería que se agotara. Sabía lo que era equivocarse, entonces por qué ninguno de los dos lo comprendía, por qué seguían en la misma línea. Ella podría salir adelante, podría vivir…
-Tú te vas a comprometer, espero que lo tengas en mente.-Le recordé con crueldad al evocar la charla en que su padre negociaba un acuerdo matrimonial entre los dos jovencitos.- Él es más joven.
-¿Así que es por él?
Sí, ese era uno de los motivos. Yoh tenía miedo de dejarla en compañía de un extraño, pero sabía que ese jovencito tenía el mismo aprecio por Anna, además de que podría ayudarla, le convenía, era lo correcto.
-Yoh quiere lo mejor para ti, ¡¿por qué demonios no lo entiendes?-Le dije exaltado, totalmente fuera de mí y no pude controlar mi limitante en el asunto.
Anna no me miró con rencor, simplemente comenzó a caminar en silencio, como si al hacerlo pensara en cada una de mis palabras. No se veía abatida, sólo pensativa, tal y como yo lo estaba hace unos días.
La lluvia comenzó a caer en una brisa delgada y diminuta. Minúsculas gotas comenzaban a llenar su cabeza de brillos hermosos y eso sólo me hizo perder más la cabeza al notar que ella no era tan pequeña como yo creía, tampoco era menuda y frágil, sólo tenía el cuerpo de niña , pero en realidad…
-Ella es la mujer de la que me enamoré-Recordé sus palabras-Siempre fue muy diferente a las demás, vivió cosas que un niño no desearía vivir y eso la hizo especial. Su carácter, su vivacidad y la forma tan intensa en que hacía girar su entorno.
-Eres sólo una niña-Negué rotundamente la idea que Yoh me había dado de ella y eso pareció llamar su atención.
Me miró con desdén mientras deshacía la coleta que sujetaba su cabello. No me percaté de cuando llegamos al parque central, ni de cómo ella fijó su vista en él.
-Depende de la perspectiva de uno, tal vez tú te ves diminuto a comparación mía-Espetó antes de dirigirse a la banca donde estaba sentado Yoh.
Parecía que lo esperaba, pero no, él simplemente salía y se perdía en su mundo de melancolía un rato para llegar y deslumbrar con su tranquila sonrisa, aquello era más que una coincidencia, era una rutina.
-He crecido más que el año pasado-Le dice serena, sentándose a su lado-¿Lo has notado?
Una sutil sonrisa se dibuja en su rostro. Es algo que no puedo creer, cómo tiene el poder de cambiar su ánimo, su simple tacto y aquella mirada vacía se transforma en algo lleno de calidez.
-Te hará daño quedarte bajo la lluvia- Se escucha el eco de un hermano protector, pero sólo yo sé que ese es el hombre que siente amor por alguien.
Y repentinamente los veo como son, no como hermanos, sino como dos amantes que huyen a escondidas. Sé que él no la ha tocado íntimamente, pero me basta a mí saber que han compartido algo más que un simple roce de manos.
-Me enferma más que te alejes de mí por un tonto prejuicio-Le reta valiente e integra- Ya no pienso rogarte que te quedes a mi lado, sé que de todos modos harás lo que mejor te parezca, pero quiero advertirte algo.
Toma su mano, la aferra a la suya en una posesión tan sagrada. Me desubicó un poco al ver el afecto que puede tener una niña por alguien mucho mayor que ella. No dudo que Anna será hermosa al crecer, pero… ¿por qué siento que no puedo ver algo tan sublime?
-Yo te voy a amar hasta que mi corazón deje de latir-Pronuncia sin miedo a ser escuchada por mí- Y ya no me importa lo que hagas, sólo quería que lo supieras.
Su voz es excelsa y mis piernas tiemblan al ver la devoción de Yoh, sé que su amor es mucho más profundo, es totalmente arraigado, fuera de comprensión. Yo jamás he sentido algo similar y puedo ver como Anna se aleja. No lo mira, simplemente camina lento y yo sé que es en espera de que la detenga.
No lo hace. Sólo me mira a mí en señal de que avance y yo trató, en verdad trato de no mirar a Yoh, porque sé que me pedirá que la cuide y yo no soy capaz de hacerlo tan bien como lo hace él. Sé que soy fuerte, después de todo soy un Tao, pero no puedo aguantar tanto.
Ya han pasado dos meses desde esa distancia y sé cuanto se muere Anna por verlo, lo veo cada que la veo recorrer el Metropolitano con calma. Ha venido cientos de veces y en cada una se para frente al cuadro que tiene ángeles. Ve siete ángeles y una sombra que irradia una luz roja. Yo también lo percibo, es un aura misteriosa.
-Vámonos- Me dice como si nada más importara y era cierto.
Yoh se había ido a trabajar fuera, su padre lo había mandado a lugares inhóspitos y bastante desagradables al sur y a Yoh no le había importado. Yo recibía cada semana una carta, un fragmento era para ella, pero jamás se lo había entregado y él sabía que así sería.
-Anna, he comprado telas muy bonitas para hacerte vestidos y ropa muy elegante- Escuchó con atención como la madre de Yoh sigue indiferente a su hijo y comienzo a pensar en las diferencias y similitudes de nuestro mundo y el de él.
-Ren decía que había tenido la mala suerte de nacer en una familia tan separada y tan egoísta…-claro, eso lo evocaba perfectamente y ahora le dolía.
Sin embargo, Anna la evitó y subió a su habitación. Odiaba cuando me inmiscuía en su casa, pero no podía evitarlo, ella era lo único que había dejado Yoh con vida, que le reflejaba aún en la distancia. Subí a su habitación y pude ver cómo comenzaba una nueva pintura.
-¿Qué quieres, Men?-Pronuncia con indiferencia, como si en verdad quisiera que no le interrumpiera su momento de soledad.
-Él va a volver pronto, me lo dijo en una carta- Reavivo su esperanza, aunque ella ya no me cree.
-Sé que va a volver y eso… me alegra.-Comenta sin sentimientos de alegría, sin nada más que la fuerza de hablar-No deseo verlo en ese lugar, yo…
-Él está bien-Agrego decidido- Te extraña mucho.
Y puedo ver su extrañeza al mencionarle esas palabras. Me odio a mi mismo por encender fuego en donde la lluvia ya lo ha apagado. Pero no puedo vivir sabiendo que ella está vacía.
-Tú le dijiste que lo que hacía era lo correcto, ¿por qué has cambiado de parecer?
-Te lleva once años, eres una niña y creo que puedes hacer grandes cosas de la vida si te casas con ese tipo- Aludo al que posiblemente será su prometido- Pero imagínate que estás viendo todo el día la misma película dramática, imagina por un momento que estás viendo como la flor más bella del jardín se marchita aunque le pongan agua, sólo… sólo figúrate eso.
No sé si me ha escuchado o si mis palabras han causado un impacto en ella, supongo que no, y francamente no me importa. Sólo que ahora viéndola con detenimiento he podido observar como una sutil sonrisa se dibuja en su rostro.
-Yo confío en él, se que regresara y que volverá a mí aunque tú se lo impidas y aunque Michael se diera cuenta- Me dice con franqueza- Lo que siento es inimaginablemente grande, especial y duradero. Es lo que me da vida, a pesar de la distancia. Y te sugiero, no te atrevas a juzgarme.
Después de eso su mirada se pierde en los colores del lienzo y yo me marchó para dejarla en su mundo de grisáceos tonos. Detesto la forma tan inhumana en que el mundo se consume, pero tarde o temprano eso nos va a cobrar factura. Viéndolo desde cualquier ángulo, vivir la vida y disfrutar nuestro poco tiempo sería mejor que vivirla totalmente vacío.
Por eso no vaciló en abrazarlo y en pegarle en el primer momento en que lo veo llegar sucio y cansado a nuestro departamento. Por dios, que jamás me he sentido tan lleno de vida como para golpearlo hasta agonizar. Tres meses sin él han sido un calvario para mí, no sólo por ver cómo Anna se entretenía en banalidades, sino por ver la forma tan genuina en que su madurez contrastaba con su apariencia de niña.
-Eres un maldito, Yoh Asakura.- Le reclamó sin ningún miedo.
Sólo ríe y agradezco oír el desesperante sonido de su risa. En verdad, no me molestaría escucharlo todos los días. Sé que preguntara primero y para eso me he adelantado. La he traído y está arriba. Su voz tiembla, en verdad no sabe qué elegir, y yo sé, vamos a tirar todo por el desagüe, pero en verdad ya no importa, no soportaría una segunda ronda de ese agudo dolor. Ha sido todo un martirio para mí.
-Ve con ella y asegúrate de tratarla con respeto o me encargaré de que te vayas en el próximo tren de regreso a lo remoto-Le dije sin más remedio y él me agradeció.
Golpee lo primero que vi a mi alcance y Anna bajó las escaleras. Tanto ruido, tanto sentimiento mezclado en el aire. Sabía que no debía de estar ahí, pero qué importa, sólo quiero ver algo grato después de tantos días insoportables.
-Hola… Anna-Le saluda como un tonto mientras sus manos se tocan y se rozan como un puñado de miel.
Qué repugnante, sin embargo, es lo que yo quería.
-Si la vas a abrazar, hazlo ya, me desespera que seas tan lento en esto.
Continuará…
N/a: Hola, saludos, sé que debo una actualización larga, en realidad serán dos, bastante buenas y medio largas, no eternas, pero bueno previo a eso y antes de que se me vaya el tren actualizo este fic, estamos cerca del cierre, el próximo capítulo será el penúltimo y será decisivo, espérenlo pronto. Y bueno este capítulo sí que fue complicado, viendo la visión de ustedes, la de Men, finalmente me rendí y los deje sufriendo un poco, sólo a Men.
Ciao!
