† Capítulo III †

–Cómo te mira...
–Mentira –contestó sin poder evitar una sonrisa nerviosa.
En un intento por distraer su mente, se puso los auriculares para escuchar música, cualquiera canción que mantuviera sus pensamientos ocupados y alejados de cierto individuo que la hacía soñar despierta día y noche... pero cada canción le recordaba a él de una manera u otra, ya fuera por lo que las letras decían o porque era un grupo que también le gustaba a él.

Las dos clases restantes pasaron con total normalidad y aburrimiento, y ambas volvieron a casa cuando al fin sonó el timbre que indicaba el fin de las clases por hoy. Por el camino, no se dirigieron palabra la una a la otra, probablemente estarían pensando en sus respectivos amores platónicos, los cuales ninguna de ellas quería reconocer. Tras llegar a casa, prepararon pizza y tarta de chocolate con relleno de fresa para el postre. Su madre controlaba mucho lo que ellas dos comían, pero hoy estaba fuera por un asunto de su trabajo; era criminóloga, la meta a la que las dos hermanas aspiraban llegar algún día.

Al terminar de comer y fregar la vajilla, fueron cada una a su respectiva habitación. Diva practicaba violín y canto, ansiaba llegar a ser como Emilie Autumn, su ídolo indiscutible. Saya, tras haber dado de comer a Aiden y a Aaron, se fue a estudiar mientras escuchaba la canción "Draw with me", una y otra vez, trayéndole sin cuidado las lágrimas que ese tema le provocaba. Cansada de estudiar, tomó su querido violonchelo y salió de casa; en la calle se escuchaba a la gente gritar y los coches con sus motores polutos, así que aceleró el paso, no soportaba el ruido aquel, le daba dolor de cabeza y la molestaba. Se colocó sus auriculares para dejar de escuchar todo ese alboroto, y se puso a escuchar "Take me with you", de Secondhand Serenade.

Fue hasta su sitio especial, su sitio secreto: estaba en un parque junto al mar, lleno de cerezos en flor que hacían un círculo de un kilómetro de diámetro; en el centro, tenía un pequeño campo de rosas de todos los colores existentes, y en el centro de ese campo, un banco tras un camino que dirigía al mar, el gran azul, donde una lágrima es una gota de agua sin importancia. Cuando llegó junto a los árboles, miró a ambos lados para cerciorarse de que nadie había descubierto ese lugar al que tanto le gustaba acudir. Entró corriendo y, al llegar al campo, no podía creer haberse encontrado con Haji allí, tocando "The mortician's daughter", de Black Veil Brides, con un violonchelo. Suena demasiado bien... es tan dulce.

Levantó la mirada al sentirse observado y sonrió, esa estúpida sonrisa que me hace sentir tan bien, esa odiosa sonrisa que hace mi corazón latir muy fuerte, esa maravillosa y brillante sonrisa que me hace querer besarlo...
–Sabía que eras tú –dijo, interrumpiendo los pensamientos de la chica.
–¿Qué? –¿Pero qué dice? ¿Sabía que era yo? Eso no tiene sentido.
–Perdona, deja que te explique. Siéntate –añadió, al mismo tiempo que se movía hacia un lado del banco para dejarla sentarse– Hace dos años vine a España con mi familia y vi una chica con un vestido estilo gothic lolita negro y rojo, y con dos coletas, y su imagen nunca desapareció de mi mente. Cuando te vi en clase, tenía la sensación de que eras tú, pero ahora que te veo con ese vestido, supe que efectivamente eras tú. Te parecerá raro, lo siento.
–No, no, para nada. Lo más normal es que fuera yo, nadie más conoce este lugar aparte de mí y, bueno, tú.

–¿Eso es un violonchelo? –preguntó refiriéndose a lo que Saya llevaba a la espalda.
–Sí, me gusta tocar el violonchelo, me relajaba. La canción que estabas tocando...
–"The mortician's daughter", de Black Veil Brides.
–Me encanta esa canción.
–¿Conoces una llamada "Draw with me"?
–Sí.
–¿Y si tocamos esas dos canciones juntos? –dijo con una sonrisa.
–Lo siento, pero no sé tocar la de "Draw with me".
–Toma –abrió la cremallera de la funda de su violonchelo y sacó de ella unas partituras– Te puedo enseñar.
–Sí, por favor, si no te importa.
–Claro que no.

Las horas pasaron rápidamente y, cuando miró la hora, eran ya las siete; pronto iba a anochecer, y tenía que encaminarse hacia casa.
–Perdona, pero me tengo que ir.
–Claro. Espera, que voy contigo.
Al salir del parque, vieron fuera un coche deportivo negro y con los cristales tintados, que a Saya le recordó al coche que su madre utilizaba en el trabajo cuando salía a perseguir criminales. Haji la miró y dijo:
–Aquel es el coche de Moses, quedé con él para ayudarlo con su grupo de metalcore, The Beauty Of My Despair [MizzMassacre: ¡me encanta ese nombre para un grupo! :D].
–Vale, adiós.
–Adiós –respondió él, dándole un beso en la frente a Saya.

Tras haberse ido, la chica volvió a casa, donde se encontró con que Diva seguía en la habitación. Saya se fue a duchar, se sentía muy bien con ese agua caliente resbalando por su piel, la había relajado por completo. Luego, encendió el ordenador y conectó el messenger; viendo que tan solo estaban conectados su hermana y un par de amigos que había conocido en unas vacaciones que pasaran en Londres, desconectó el ordenador. Se echó en cama, la verdad es que no tenía hambre como para ir a cenar, sólo quería dormir. Cerró los ojos y lentamente se fue quedando dormida, sin dejar de pensar en Haji y en todo lo que él implicaba en su vida.

Guardó el violín en su funda y se dirigió a la cocina para cenar algo; había estado componiendo durante la tarde entera, se sentía inspirada... sí, esos ojos verdes la inspiraban como nadie lo hacía. Con el ceño fruncido por saber que era verdad aquello que había pensado en ese instante, miró por la ventana de la cocina mientras comía unos muffins que ella misma había preparado esa tarde; ya empezaba a oscurecer, veía las hojas de los árboles caer bajo un cielo rojizo. Volvió a su habitación, sintiendo una extraña nostalgia inundando todo su ser. Tras haberse puesto el pijama, se inclinó sobre el escritorio para maximizar el messenger, el cual había dejado minimizado horas atrás. Se fijó en que Moses le había hablado hacía más de media hora; notando su corazón latir más rápido, se sentó en la silla del escritorio justo antes de abrir la conversación.

Missmurder: Lo sientoo, es que estaba con el violín y no me di cuenta de que me estabas hablando D:
Tyrannosaurus: No te preocupes ^^ No sabía que tocaras el violín O:
Missmurder: Sí, aprendí prácticamente sola... Estuve en un conservatorio durante unos meses cuando tenía trece años, pero me echaron "porque no me vestía apropiadamente" ¬¬
Tyrannosaurus: Jaja qué cabrones xD Yo toco la guitarra eléctrica y la batería, jeje.
Missmurder: Molaaa :3
Tyrannosaurus: Oye, por cierto, me gusta tu foto e.e
Missmurder: Graciiaas ^^
Tyrannosaurus: Me dan ganas de abrazarte –/–
Missmurder: Jeje ^/^
Tyrannosaurus: Y, sin dejar de abrazarte, me separaría un poco de ti, aún con las manos en tus caderas…
Missmurder: ¿Y después…? :$
Tyrannosaurus: Después iría acercando mis labios a los tuyos cada vez más, y entonces entreabriría la boca y te besaría hasta quedarme sin respiración...
Missmurder: ¿Y luego…? :$
Tyrannosaurus: Luego te tomaría en brazos y te recostaría delicadamente en mi cama, poniéndome a tus pies, y me quedaría mirándote durante unos minutos...
Missmurder: ¿Y entonces…? :$
Tyrannosaurus: Entonces empezaría quitándote con cuidado las medias y la falda mientras acaricio tus piernas y tu barriga por debajo de la camiseta, que luego te quitaría y volvería a mirarte fijamente, y te besaría de nuevo mientras comienzo a acariciarte...
Missmurder: ¿Y qué más? o/o

Para su sorpresa, vio que se había desconectado, dejándola nerviosa, completamente sonrojada, y con una sonrisa traviesa mientras se mordía el labio inferior. ¿Qué podría haber pasado para que se hubiera ido tan repentinamente? No tenía de qué preocuparse, probablemente se le habría caído Internet o le habrían mandado apagar el ordenador. Diva apagó el suyo desconectando el enchufe, no tenía ganas de esperar todo el tiempo que esa máquina estúpida tardaba en apagarse. Estaba cansada, así que se dirigió a la cama sin perder más tiempo, y vio a Aiden ya durmiendo a los pies de ésta. Lo acarició y él le respondió con un ronroneo, entonces se acostó y, abrazando a su peluche Suffer, cayó dormida nada más apagar la luz.

Eran las tres de la mañana cuando Saya abrió los ojos y se encontró con que estaba sudando, y mucho. Había estado soñando con Haji, un sueño en el que él estaba en su cama y le quitaba la ropa con esa delicadeza que Saya se imaginaba en él, y le tocaba todo el cuerpo, haciéndola sentir flotar en el aire... y era muy hábil con las manos. No era propio de ella soñar aquello, era la primera vez que le pasaba, y se sentía extraña. Sin perder más el tiempo, se fue a duchar, tenía que olvidar aquel sueño; después, volvió a la cama y siguió leyendo un libro que había comenzado hacía unos días. Cuando se dio cuenta, se había dormido y, al despertarse, eran ya las siete de la mañana.

Diva despertó con el sonido del despertador de su móvil; se levantó de la cama casi de un salto, estaba emocionada, feliz ante las ansias de ver a Moses de nuevo, y más aún tras la conversación que habían tenido la noche anterior. Se duchó rápidamente para así tener más tiempo para arreglarse el pelo y delinearse los ojos con calma. Tras haberse vestido el odioso uniforme, combinado esta vez con medias y guantes a rayas blancas y negras, unas botas militares y un enorme lazo negro en el pelo, se dirigió a la cocina para desayunar. Habían sobrado cuatro muffins de ayer, así que repartió mitad para ella y mitad para su hermana, sin olvidarse de dar de comer a Aiden y a Aaron, que la miraban impacientes.

Saya se peinó rápidamente y se colocó una diadema con un lazo rojo y negro, y se puso el uniforme. Mañana ya no tendrían clase, al fin hoy era ya viernes, así que tendría más tiempo para estudiar y tocar el violonchelo. Fue hasta la cocina para desayunar, y se detuvo al ver a su hermana pequeña ya desayunando.
–¿Y tú aquí tan temprano?
–Es que me desperté un poco antes de tiempo y pensé levantarme ya –no iba a admitir que todo esto era a causa de Moses, sería darle la razón a su hermana y dañar su propio orgullo.
–Eso de estar enamorada te afecta, hermanita –la ojos azules puso cara de fastidio y se comió lo que quedaba del muffin de un bocado– ¡Te vas a ahogar!
–Mentira –contestó al conseguir tragar.
–Así llamo a Moses para que te haga el boca a boca –miró de nuevo a su hermana con odio, y ésta se sentó a la mesa y empezó a desayunar.

Llevaban ya diez minutos en clase, y Moses no llegaba. Diva se estaba empezando a poner nerviosa, odiaba su ausencia, como también odiaba eso que sentía por él. Entró a media clase de retraso y, tras el típico comentario del profesor de "qué horas son estas de llegar", se fue hacia su pupitre, inexpresivo y con la mirada baja, sin ni siquiera saludar a Diva, para desilusión de ella. Se sentó al lado de Haji sin dirigirle ni una mirada; le pasaba algo, y Diva ansiaba saber el qué. Saya notó en la cara de su hermana pequeña que ahora estaba deprimida, al ver a Moses así; era muy empática con la gente que quería. Le pasaba algo a Moses, ambas estaban seguras de ello, y Diva intentaba tener el valor de preguntarle mientras Saya pensaba un plan para dejarla a solas con él... aunque eso significara que ella tendría que quedarse con Haji.

Estaban en la clase de Informática, el profesor estaba obsesionado con ellas dos. Aparte de que decía que Andy Sixx era japonés, que Oliver Sykes cantaba rap, y que Emilie Autumn era un robot, no cesaba de mirar el techo con total interés, como si estuviera comprobando que no había goteras. Ese día tenían que crear una página web, y Saya estaba buscando información sobre Fullmetal Alchemist, uno de sus animes favoritos. Cuando al fin, tras casi cinco clases, terminó la web, llamó al profesor. Un error, y ella lo sabía, se ponía de los nervios con cada palabra que ese indeseable le dirigía.

–Déjame ver –se agachó, acercándose más a ella, que contuvo la respiración para no ahogarse con los dos litros de colonia que aquel hombre se había echado encima... probablemente para disimular que sólo se duchaba cuando llovía– ¿En la Wikipedia también aparecen esas cosas raras que os gustan a vosotras? Podías poner más imágenes... ¿y qué tal si pones más vídeos y más cosas? ¿Eso lo puedes ver gratis? –lo odiaba, quería gritarle y pegarle, deseaba matarlo; siempre ponía pegas a todo. ¿Poner más imágenes? ¡Si tenía una página entera con ellas!

Luego fue a junto de Diva, aún pensando sobre qué hacer la web.
–Es que no sé sobre qué hacerla –dijo al percatarse de la presencia de ese ser, contestando antes de que el mismo preguntara; quizás así se iría de su lado más pronto.
–¿Por qué no la haces sobre Bring Me The Horizon? –le propuso su hermana.
–¿Y por qué no haces algo que no sea sobre un anime? –un goterón apareció en las cabezas de ambas, ahora resulta que Bring Me The Horizon era un anime...
–Bring Me The Horizon es un grupo –dijo Diva, aguantándose la risa.
–Ah –se fue y, cuando ya estaba un poco alejado, ambas empezaron a reír a carcajadas, casi llorando [MizzMassacre y Hinata Maki: basado en hechos reales xD].

Al fin sonó el timbre, podrían perder de vista a ese odioso profesor. Saya, sin perder un segundo, agarró a su hermana del brazo y bajaron las escales hasta el baño casi corriendo. Ya no podían ver al profesor. La hermana mayor estaba de los nervios, si ese idiota le decía algo, lo decapitaría y lo pondría en un poste mirando hacia arriba, así podría morir mirando las goteras, como lo que hacía siempre. Aún tenían una clase más antes del recreo, pero necesitaba un respiro. Al entrar en el baño, abrió uno de los grifos y se mojó la cara para después respirar hondo.
–¿Mejor?
–Sí. Es que lo odio...
–Cómo para no hacerlo... nos tiene manía.
–¿Vamos ya a clase?
–Okidoki.

Subieron juntas a clase, la profesora aún no había llegado. Tenían clase de Inglés, la profesora no había venido desde el comienzo de las clases. Saya se puso sus auriculares y cerró los ojos, necesitaba relajarse y desconectar. De repente, sintió el tacto de una mano acariciando su espalda. Abrió los ojos y vio a Haji, que la miraba sin apartar la vista de ella. Se quitó los auriculares, oyendo de nuevo taladrar sus tímpanos ese gallinero llamado clase.
–¿Qué pasa? –preguntó, mirando a Haji.
–Te vi tan distante que me preocupé.
–No pasa nada, sólo necesitaba descansar y relajarme, pero las gallinas no se callan.
–¿Qué escuchas?
–"Your guardian angel". Escucha –le ofreció un casco, mientras sentía la respiración de él en su cuello.

"I will never let you fall / Nunca te dejaré caer,
I'll stand up with you forever / Me levantaré contigo por siempre.
I'll be there for you through it all / Estaré ahí por ti a pesar de todo,
Even if saving you sends me to heaven / Incluso si salvarte me envía al cielo."


En este capítulo cabe mencionar que la parte en la que Diva y Moses hablan por el messenger, está inspirado una parte del libro "Maya Fox: La elegida" la cual me pareció una buena idea. Algunas situaciones de este fanfic (como, por ejemplo, las frases del profesor de Informática), que están basadas en cosas que nos pasan a las dos autoras, siempre ponemos cosas personales en nuestros fics. Esperamos que este capítulo sea de vuestro agrado y que sigáis leyendo a medida que vayamos subiendo más capítulos. Y, ya sabéis, críticas y sugerencias, en los reviews. Un saludo, MizzMassacre y Hinata Maki.