Vampiros en La Push
Cuarto capítulo: ¡Compras EXTREMAS!
Quería disculparme nuevamente por no haber actualizado antes, pero he estado con un bloqueo insoportable, leyendo libros para sacar ideas y adaptarlas al fic.
Buenos ls dejo leer.
Por cierto: para todas las fanaticas de Jacob Black, hice un one shot sobre él y Bella, se llama ¿Qué sientes por mí?
Cuídense... :D
-¡Despierten dormilones!- Gritó Emmett tan fuerte que me llegué a caer del sillón aterrizando de espaldas en el suelo. Jacob logró mantenerse acostado. Jake y Emmett me miraron, luego
entre ellos, y comenzaron a reírse de mí.
-Buen aterrizaje, Bella- Se burló Emmett entre risas.
-Emmett…- Le dije.
-¿Sí?
-¡Me las vas a pagar!
-¿A, sí? ¿Qué vas a hacer? No puedes hacerme nada, eres una simple y débil humana. Solo puedes…- Su voz se fue apagando de a poco. Yo asentí de un modo triunfante mientras sentía
como una sonrisa se comenzaba a dibujar en mi rostro.
-No, Bella, no harás lo que estoy pensando, ¿Cierto?
-Oh, sí que lo haré- Emmett me miraba preocupado, en cierto modo él sabía lo que yo iba a hacer-¡EDWARD!- Grité, al segundo él apareció a mi lado.
-¿Qué sucede?- Preguntó- ¿Por qué estás en el suelo?
-Emmett…- Solo eso bastó. Edward corrió tras Emmett alrededor de toda la casa, luego salieron y lo último que vi fue a Emmett corriendo como una niña con los brazos hacia arriba y a
Edward muy furioso entrando al bosque. Jacob también los observó. Cuando los perdimos de vista, ambos nos miramos y nos matamos de la risa.
-¿Cuál es el chiste?, ¿De qué me perdí?- Preguntó Alice entrando a la sala. Jacob le explicó lo que había pasado, y Alice se unió a nuestras carcajadas.
Unos minutos después escuché a Edward y Emmett en el porche de la casa. Edward le decía:-No vuelvas a tocar a Bella, ¿Me escuchaste?- Y Emmett le respondió:-Pero si yo no la he
tocado.
-Bueno, lo que sea que le hayas hecho.
-Está bien, Edward- Dijo Emmett en un tono que habitualmente usan los niños para decir "Sí papá" cuando los están regañando. Luego, ambos entraron. Edward estaba impecable, como
siempre, pero Emmett tenía la camisa desgarrada, al igual que sus pantalones, y el cabello revuelto.
-Ahora- Dijo Edward -¿Recuerdas lo que te dije que hicieras cuando volviéramos?- Emmett asintió –Pués hazlo ahora.
Emmett suspiró y luego dijo: -Lo siento, Bella- Hubo un pequeño silencio y luego agregó:-¡Porque te hayas enamorado de alguien como mi hermano!- Y luego volvió a salir de la casa tan
velozmente que apenas logré verle la expresión divertida que tenía en el rostro.
-¡Ahora sí que te mato, Emmett!- Gritó Edward y salió en su persecución.
-Chicos…- Susurró Alice- Son unos inmaduros.
Jake la miró de reojo, al parecer estaba un poco ofendido por el comentario de Alice.
-Jake, tu eres muy maduro para tu edad- Le dije para tranquilizarlo. Él me sonrió.
- ¿Recuerdas qué día es hoy, Bella?- Preguntó de repente Alice.
-Sí, viernes, ¿Por qué?
-¿Recuerdas qué haremos después del instituto?
-Pués…- Me esforcé para poder recordar. No podía ser la visita a La Push, porque la fiesta era la próxima semana, además, Alice había dicho que tenía planes para ese día, pero ¿Qué
planes?, me esforcé aún más- Oh, no- Murmuré para mí, pero Alice logró oírme.
-Oh, sí- Dijo ella con una voz triunfante.
-¡Día de compras!- Fingí una voz animada.
- Vamos, Bella, eres la única chica que conozco a la que no le gustan las compras, y, mírale el lado bueno: ¡Puedes comprarte algo lindo para la fiesta!
"Comprar"- pensé- tan solo oír esa palabra me causaba un aburrimiento terrible.
-Por mi parte me encantaría que fueras con algo "lindo"- Dijo Jacob apoyando a Alice. Yo me giré hacia él y le mostré la lengua. Él sonrió y luego rió.
-Está bien, iré- Dije resignada- Como si pudiera negarme.
-¡Bravo!- Celebró Alice- Iré a tu casa a buscar tus cosas para el instituto.
-Edward dijo que iría.
-Yo creo que Edward está muy ocupado como para hacerlo- Respondió Alice mirando por la ventana para ver si ya se acercaban a la casa, pero no se les veía por ningún sitio- Creo que
primero le diré a Jasper que vaya a buscarlos y a tranquilizar un poco a Edward.
-Está bien.
Alice subió corriendo grácilmente las escaleras en busca de Jasper, luego, éste bajó, nos saludó con un amable "Buenos días" a Jacob y a mí y salió corriendo en busca de sus hermanos.
Alice marchó a mi casa en su Porsche.
Luego de un rato, Esme bajó y nos ofreció desayuno, ambos asentimos. En diez minutos estábamos sentados en la mesa comiendo.
-¿Y Carlisle?- Le pregunté a Esme.
-Se fue temprano al trabajo.
El silencio me incomodaba. Creo que Jake lo notó, porque apenas me miró empezó a hablar.
-Y… Esme, ¿Irás a la fiesta de La Push la próxima semana?
-¡Claro, no me la perdería por nada!
-¡Estupendo!
-¿Y qué tal son las fiestas de La Push?- Preguntó Esme.
-Oh, son excelentes- Respondí- He ido a unas cuantas cono Jake.
-¿A sí? ¿Cuándo?
-Cuando ustedes se fueron de Forks por un tiempo- Dije desanimada por el recuerdo de su marcha.
-Lo siento, Bella- Dijo Esme con un tono maternal.
-No importa.
-Miren quiénes llegaron- Dijo Jacob volteándose a ver la puerta.
Primero entró Edward, igual de impecable como antes. Luego entró Jasper, que estaba igual que como salió. Y por último, entró Emmett, si su camisa estaba desgarrada antes, ahora
parecía que un oso se la hubiera tratado de comer.
-¡Emmett!- Gritó Esme, se me había olvidado que ella no sabía lo que ocurría- ¡¿Qué te pasó?!
-Edward se enojó solo por una broma. Él es un gruñón- Dijo Emmett.
-¡Él se lo buscó!- Se defendió Edward.
Eso ya parecía una pelea entre hermanos y la mamá regañándolos.
-Edward, no tienes derecho de tratar así a tu hermano- Indicó Esme –Por más que me duela hacerte ésto Edward, tendré que castigarte.
-Pero…
-No podrás ir a la fiesta de la reserva Quileute.
-¡¿Qué?!- Gritó Jacob dirigiéndose a Esme - No puede hacer eso, no podrá cumplir su penitencia por lo del baile.
Jacob parecía que disfrutaba haberle ganado a Edward.
-Está bien- Dijo Esme- Pero voy a modificar un poco la penitencia.
Edward- Dijo volteándose a él- Tendrás que hacer todo lo que te digan en la fiesta, no solo Bella, sino cualquiera, los conozcas o no.
Nunca había visto a Esme tan severa con alguno de sus "hijos".
Emmett sonreía, pero trataba de disimularlo, y cuando Esme se fue a lavar los platos del desayuno, Edward le hizo un gesto de desprecio a su hermano. Luego se fue a sentar a mi lado,
pasó un brazo sobre mis hombros y yo pasé uno por su cintura.
-No te preocupes- Le dije- Intentaré no ordenarte casi nada.
-Tú, ¿Pero y el resto?
Edward odiaba que le dijeran lo que tenía que hacer, y el día de la fiesta no sería la excepción.
-¡Hora de ir al instituto!- Gritó Alice mientras entraba a la sala.
-Emmett, será mejor que te vayas a cambiar de ropa para irnos- Dijo Rosalie. No había notado su presencia.
-Claro, Rose- Respondió él, y corrió al segundo piso para cambiarse. Volvió en menos de un minuto.
-Bueno, ¿Nos vamos?- Preguntó Jasper. Todos los que estábamos sentados nos pusimos de pie y comenzamos a marchar hacia la salida. El resto nos siguió.
-Nos vemos, Bella, cuídate- Se despidió Jacob.
-Tú también cuídate, Jake- Le dije mientras lo abrazaba, y luego le di un beso en la mejilla. Después nos subimos a los autos, Edward y yo fuimos en su Volvo, y todos los demás se
fueron en el auto de Emmett. Jacob se marchó corriendo al mismo tiempo que nosotros.
El día en el instituto pasó con normalidad. Alice no paraba de hablar sobre todas las cosas que podíamos comprar para la fiesta.
-Bella, puedes comprarte un hermoso vestido azul que vi en una tienda de Port Ángeles, ya te lo vi puesto, y te encanta- Dijo sonriente- Y creo que a Edward también le encanta- Y luego
comenzó a reír.
-Pués, acabo de verlo en tu mente y… sí, me encanta- Y se unió a las risas de Alice.
-Alice, ¿No puedes estar un momento sin pensar en comprar?- Le dijo Emmett.
-Claro que podría, pero si no estuviera todo el tiempo pensando en la última moda, tú no te vestirías así, querido hermanito, porque la verdad, tu gusto es horrendo.
Esa vez fue mi turno de reír, Edward acompañó mis carcajadas, y luego todos los demás se me unieron.
Ya era hora de la salida. Alice esta aún más emocionada que antes en las compras. Le pidió el Volvo a Edward para ir a Port Ángeles. Edward le entregó las llaves con una advertencia de:
"Si tiene un rasguño, te juro que me las vas a pagar, hermanita".
Nos fuimos directamente a la tienda que me había mencionado Alice antes de salir del instituto, y ahí estaba: Un vestido azul, que me llegaba hasta la mitad del muslo, con un escote de
más o menos ocho centímetros, y sin espalda.
-Alice, ¡Cómo crees que me voy a poner eso!
-Lo harás, ya te vi con él en la fiesta.
-Puedo cambiar de decisión en cualquier momento.
-Pués no lo harás, porque yo estoy aquí para convencerte.
-Pero Alice, yo…-Insistí, pero ella me interrumpió.
-Por favor, Bella, hazlo por mí ¿Sí?- Suplicó con una cara de perrito abandonado- Por lo menos pruébatelo, ¿Está bien?
Suspiré, y luego asentí con un toque de resignación. Ella celebró su victoria. De repente una voz masculina me sacó de mis pensamientos.
-¡Señorita Cullen, qué gusto de verla!
-Stefan, me da gusto también. Ella es Bella, es la novia de Edward- Dijo Alice señalándome.
-Un gusto de conocerla señorita Bella-Dijo el vendedor.
-Igualmente.
-Alice me ha hablado mucho de usted. Bueno, ¿que las trae por estos lugares?
-Bella necesita un vestido para una fiesta, y creo que hemos encontrado uno que fue hecho para ella.
-"¿Hecho para mí?"- Pensé- "Si claro".
-¿Y cuál es?
-Ese azul que tienen en vitrina.
-Oh, lamento decepcionarla señorita Cullen, pero el último que nos quedaba, lo apartó una jovencita hace poco.
-¡¿Qué?!- Gritó Alice- ¿Quién?
-Ella- Dijo Stefan señalando a una muchacha que me parecía bastante familiar.
-¿Esa no es Jessica?- Pregunté a Alice. Ella volteó a mirarla. Efectivamente era Jessica. Comenzó a dibujarse una sonrisa malévola en el rostro de Alice. Esa era la expresión de que tenía
una idea, pero que a mí no me gustaría.
-Alice, ¿Por qué no primero vas a hablarle y luego vez si en realidad necesitas hacer lo que sea que estás pensando?
Ella no pareció escucharme, solo dijo: -Espérame en el auto con el motor encendido, yo iré enseguida. Yo me limité a obedecerla.
Luego corrió a velocidad vampírica tomó el vestido que estaba en los brazos de Jessica, dejó un fajo de billetes en la caja y volvió al Volvo en un tiempo récord. Logré ver a una Jessica
desconcertada Que agitaba su puño en alto corriendo a su auto para seguirnos.
-¡Acelera Alice, acelera!- Grité desesperadamente cuando noté que el auto de Jessica estaba a unos pocos metros del Volvo. Alice pisó el pedal a fondo, pasándose una señal de alto y
unos cuantos semáforos en rojo. Alice, estaba conduciendo por el carril contrarió. No lo notó hasta que escuchamos la bocina de un camión que venía frente a nosotras. Ambas gritamos,
aunque ella sabía que no le haría daño el choque, pero a mí sí. Incluso podría haber muerto si Alice no lo hubiera esquivado justo en el último momento. El camión hizo pedazos el espejo
retrovisor izquierdo del auto.
-Edward me va a matar por eso- Dijo Alice señalando los restos que quedaban. Y ambas comenzamos a reír. Cuando llegamos a la casa, Alice comenzó a cantar una canción que yo no
conocía. Supuse que era para que Edward no le leyera la mente y se enterara de lo ocurrido con su Volvo.
-No le vayas a mencionar nada a Edward, ¿Entendido?- Murmuró rápidamente y continuó cantando.
-Llegaron- Dijo Jasper.
-¡Hola!- Saludó ella y se lanzó a su cuello.
-Creímos que tardarían más- Interrumpió Rosalie.
-Emmm… tuvimos un pequeño percance- Informó Alice. Nos miramos una a la otra y comenzamos a reír.
-¿Cuás es el chiste?- Preguntó Edward. Y nos reímos con aún más ganas, observando la cara de intriga de Edward.
-No creo que quieras saberlo...
Bueno intentaré actualizar pronto...
