Vampiros en La Push.

Octavo capítulo: Ataque de pánico.

He vuelto! después de unos cuantos meses de ausencia... xD quiero que sepan que yo planeaba dejar de escribir, pero después de la insistencia de mis amigas, (Sí hablo de ustedes Eli y Tamara) decidí seguir escribiendo... espero que les guste...


El fin de semana se me había pasado muy rápido. El viernes con el accidente después de las compras con Alice. El sábado llevando a cabo la segunda parte de la venganza de Edward

contra Emmett en "Medianoche".

Era domingo, durante la mañana, Edward y yo fuimos a la imprenta donde hacían el periódico de Forks, donde pedimos que publicaran las fotos de Emmett, para lo cual Edward tuvo que

sobornar al encargado de edición.

Pasamos el resto de la mañana juntos, luego me llevó a mi casa porque yo estaba muy cansada y necesitaba acostarme a dormir un rato. Por más que lo intenté no logré conciliar el

sueño. Tomé el primer libro que encontré y lo comencé a leer sin fijarme en el título. Trataba de una niña huérfana de 10 años que vivía con sus tíos. Al morir su tío, deciden enviarla a un

internado. En él conoce a la que sería su mejor amiga la cual muere de tuberculosis… La reconocí de inmediato, era Jane Eyre, uno de mis libros favoritos, pero aún así no continué

leyéndolo, porque después de leerlo tantas veces ya no resultaba tan interesante como la primera vez. Pero me hacía gracia que la protagonista se enamorara de un tal Edward. Aunque

la historia de Jane y la mía eran absolutamente distintas, ella era huérfana, sus tíos y primos la odiaban, el hombre del que ella estaña enamorada estaba casado (lo cual no supo hasta

que ella estuvo con él en el altar), en fin… nada parecida a la mía. Deje el libro a un lado y tomé otro, pero lo dejé enseguida, ya no tenía ganas de leer nada. Me acerqué a la

computadora pero tampoco quería pasar horas y horas perdiendo el tiempo, quise encender mi radio, pero no prendía. ¿Qué acaso no había nada que hacer ese día domingo? Sonó mi

teléfono. Miré el identificador de llamadas. Era Jacob.

-¿Hola?- Contesté.

-Hola Bella, soy yo, Jacob.

-Hola Jake, ¿Cómo estás?

-Algo aburrido la verdad.

-Pués estamos igual.

-Excelente…

-¿Por qué dices eso?

-Emmm… ¿quieres venir a pasear un rato?

-Claro, enseguida voy.

-Ok. Te espero en mi casa.

-Adiós, nos vemos.

Bueno, por lo menos ahora tenía algo que hacer. Me arreglé para salir lo más rápido posible pero en la puerta me encontré con Charlie.

-¿Vas a salir?- Preguntó preocupado.

-Sí…

-¿A dónde?

-Voy a ver a Jacob.

-Ah, ok. ¡Que te diviertas!- Dijo un poco más relajado. Aún le guardaba un poco de rencor a Edward.

-Gracias…

Corrí a mi camioneta y emprendí el camino a casa de Jacob. Él me esperaba en la puerta de su casa.

-¡Hola Bella!- Me saludó eufórico cuando llegué.

-Hola Jake.

-Está bien. ¿Qué quieres hacer?

-Pués no lo sé, elige tú.

-Mmm… ¿Quieres ir a dar un paseo a la playa?

-Claro.

Dejé mi camioneta estacionada frente a la casa de Jacob y caminamos hasta la playa.

-¿Qué tal tu día?- Me preguntó en el camino.

-Nada interesante… ¿Y el tuyo?

-Mmm… creo que fue… un día normal.

-¿Y cómo anda todo con la manada?

-Excelente. No ha habido ningún problema. Debe ser porque todos están ocupados con la fiesta.

-Hablando de eso, ¿Cómo van con la fiesta?

-Oh, estupendo, va a ser genial.

-¿Ah sí? ¿Por qué lo dices?

-No te lo puedo decir, es una sorpresa.

-Por favor… no le diré a nadie, te lo prometo ¿Sí…?- Le supliqué.

Él me miraba divertido. Negó con la cabeza.

-Vamos Jake, dime.

Me hizo un gesto para que me acercara, inclinó su cabeza a mi oído y susurró:

-Lo sabrás el viernes.

Luego corrió hacia la orilla de la playa riendo.

-¡Jacob!- Reclamé antes de correr tras él. En cuanto lo alcancé lo tomé por la espalda y lo lancé a la arena.

Hicimos lo único que podíamos hacer en ese momento: Reír como locos.

-¡Hola chicos!- Escuché decir a una voz.

Jake y yo giramos la cabeza al mismo tiempo y nos dimos un fuerte golpe en la cabeza el uno al otro.

-Hola Seth.

-¿Cómo están?

-Muy bien ¿y tú?

-¡Estupendo!

-Que bueno…

-¿Y qué hacían?-Preguntó el recién llegado.

-Pués nada especial, solo… pasar el rato- Dijo Jake -¿Y tú, qué haces aquí?

-Pués yo iba de camino a mi casa cuando vi a un par de personas tiradas en la arena… y decidí ir a investigar para ver si todo estaba bien, y cuando vengo me encuentro con ustedes dos

riendo como locos.

Jake y yo nos miramos y reímos de nuevo.

-¿Hagamos algo los tres?- Pregunté.

-Ok, pero no lo que sea que estaban haciendo antes, porque se veía ridículo, en serio…

-No te preocupes, Seth- Dijo Jake mirándome con una gran sonrisa en su rostro- No te haremos pasar vergüenza.

-Entonces no hay problema. ¿Vamos a mi casa?

-Está bien, pero déjame hacer algo antes…- Respondió Jacob, luego me levantó, me puso en su hombro y comenzó a caminar hacia el mar.

-¡No, Jake, bájame!- Le grité dando inútiles golpes en su espalda.

Cuando el agua le llegaba hasta su cintura, Jake comenzó a contar.

-Uno. Dos… ¡Tres!- Fue lo último que escuché antes de que mis oídos se inundarán y yo quedara absolutamente sumergida.

Los chicos se reían sin parar y no pasó mucho para que yo me uniera a sus carcajadas. Jake y Seth me ayudaron a salir del agua porque al tener toda mi ropa mojada y pegada al cuerpo

se me hacía difícil moverme.

Luego de estrujarme un poco el pelo y mi blusa, de sacarme las zapatillas y recoger mi celular que milagrosamente se había caído en la arena antes de Jake me diera un chapuzón, nos

fuimos a la casa de Seth. Leah me prestó ropa seca y charlamos durante casi dos horas.

De repente sonó mi celular.

-¿Hola?- Contesté.

-Bella, soy Edward, necesito que vengas a mi casa, es urgente.

-¿Sucede algo malo?- Le pregunté horrorizada.

- Es sobre Emmett, luego te explico ¿Vale?

-Estaré allá lo más rápido posible.

-Gracias Bella. Te amo.

-Yo también te amo. Nos vemos- Dije antes de colgar.

Los demás me miraban preocupados.

-Me tengo que ir. Lo siento mucho- Me disculpé.

-¿Sucedió algo?- Preguntó Leah.

-No lo sé, pero Edward dice que es urgente.

-Jake, ¿Me acompañas?

-Claro.

Luego de despedirnos rápidamente, corrimos a la casa de Jacob. Al llegar a mi camioneta, le arrojé las llaves a mi amigo.

-Tú conduces más rápido- Le expliqué.

Nos subimos, y en quince minutos estábamos frente a la casa de los Cullen.

Alice me esperaba en la puerta. En cuanto me vio se abalanzó para abrazarme, pero se detuvo de repente.

-¡Bella!, esa no es tu ropa, y apestas a perro mojado- Exclamó.

-Luego te explico. ¿Y Edward?

-¡Aquí!- Lo escuché decir desde la sala- ¡Ven!

Corrí hasta donde él estaba.

-¿Qué sucede?

-Es Emmett, ha estado todo el día senado en una esquina de su habitación balanceándose hacia adelante y hacia atrás diciendo "Los payasos son malos" o "Me están observando todo el

tiempo" y también "¡No! No Pennywise, no quiero tu maldito globo" y cosas así.

-¿Quién demonios es Pennywise?- Preguntó Rosalie.

-El payaso de It- Le respondió Jasper.

Miré a Edward con cara de culpa, y me di cuenta de que él se sentía igual, o incluso peor que yo.

Emmett's POV.

Hacia cualquier lugar que mirara estaban ellos, observando todo lo que hacía, y si cerraba los ojos ellos me hablaban… me hablaban de una manera horripilantemente indescriptible.

-Emmett… ¡Emmett, escúchame!- Dijo una voz un poco menos horripilante y más familiar, parecida a la de Edward- ¡Aquí no hay payasos!

Me giré para ver de dónde provenía la voz. Había un grupo de siete personas con cabezas de payaso. El que me hablaba, aparte de tener su voz, adoptaba una postura igual a la de

Edward.

-¡Mientes!, pero no caeré en tu trampa- Le dije y volví a cerrar los ojos y a aferrarme a mi osito de peluche.

-Emmett, somos nosotros, ¿no nos reconoces?

-Solo sé que ustedes son unos payasos asesinos amigos de Pennywise.

-¿Por qué dices eso?

-Mi osito Teddy me lo dijo.

-Muy bien Emmett… lo estás haciendo bien, no vayas a caer en su trampa- Me susurró Teddy.

-Es peor de lo que creí…-Susurró uno de los payasos.

-Emmett, somos nosotros, Carlisle, Rosalie, Jasper, Alice, Edward, Bella y yo, Esme…-Dijo una voz igual a la de ésta última.

-¡¿Qué?- Grité horrorizado poniéndome de pie- ¿Qué les han hecho? ¡Noooo! Malditos payasos llévenme a mí, no a mi familia ¿Por qué ellos?

-Aw, ¿no es tierno? Se hubiera sacrificado por nosotros- Susurró el payaso más pequeño.

-Ok. Yo sé cómo solucionar esto…- Dijo el payaso que se suponía "era Bella" y salió de la habitación. Al cabo de un rato volvió con un vaso lleno de agua. Se acercó a mí y me lanzó el

agua… con vaso y todo.

-¿Sabes quienes somos?

Los payasos se habían ido, y en su reemplazo estaba mi familia.

-¿Cómo no lo iba a saber?

-Porque recién no nos reconocías…- Argumentó Alice.

-¡¿Qué? Eso es imposible, yo a ustedes los reconozco en cualquier sitio.

-Sí, cómo no…- Comentó divertido Jasper.

-¿Todo está bien?- Preguntó Jacob entrando a la habitación.

-Sí, ya todo se ha solucionado…- Respondió Bella.

-¿Qué es lo que se solucionó?-Pregunté confundido- ¿De qué están hablando?

-Olvídalo…- Respondió Rosalie.

-Pero… yo… esperen… ¿A dónde van?- Pregunté mientras todos salían y me dejaban solo.

-Tú no me abandonarás ¿cierto Teddy?- Le dije a mi osito pero él no me respondió. Lo lancé al suelo y me recosté en el sillón para pensar lo que había sucedido ese día.