Los personajes no me pertenecen lo único que es mío es esta historia. Se aceptan comentarios, sugerencias y críticas constructivas.

Una cosa más, si ven este fic en otra pagina les pido me avisen, esta historia ha salido de mi cabeza y no quiero ver a falsos autores promoviéndola como propia.

Espero que sea de su agrado. Sin más, les dejo.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

NO MORE SORROW

BY

***MIDORI_CHAN***

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

CAPÍTULO 2: "EL COMIENZO DE NUESTRO SUFRIR".

Karakura, unos días después.

Era de noche, las nubes grises anunciaban la tormenta que se aproximaba. En la casa Kurosaki, el joven matrimonio se encontraba acostado sobre la cama, abrazados, durmiendo. Al menos eso era lo que Ichigo trataba de hacer.

-¿crees que llueva?- pregunto mientras jugaba con su cabello.

-sí, es probable. Hay nubes negras. – Adormilado le contestó.- Ya duérmete Rukia.

Dos minutos después.

-¿recuerdas cuando le dimos la noticia a tu papá?- preguntó risueña la chica mientras comenzaba a hacer círculos en el pecho de su marido.

-ya duérmete – cansado se tapó la cara con las sabanas.

-¿lo recuerdas?-insistió, pereciera que no entendía lo que cansadamente Ichigo le repetía.

-Rukia, ya duérmete- la miro fastidiado- por favor…

-¿lo recuerdas?- insistió una vez más moviendo su debo con más rapidez, ignorandolo por completo.

Ichigo la miró mal. Mejor contar hasta diez en vez de gritarle una tontería y que lo manden a dormir al sofá. Luego su padre se burlaría y Rukia… y Rukia, embarazada o no seguía teniendo mal carácter.

-si, como olvidarlo, mi viejo es tan excéntrico- suspiro cansado. Como si no hubiera pasado nada, Rukia continuó.

-me abrazó, me giró y luego corrió hacia el poster de tu mamá para darle la noticia –su dedo índice estaba sobre los labios, a esas alturas ya estaba sentada sobre la cama.

-lo recuerdo-sentándose también la miró- gritó algo como "¡Masaki nuestro hijo ya es un hombre, tendremos un mini-Ichigo o una mini-Rukia con el ceño fruncido!"- lo imitó haciendo la voz cantarina de su padre.

-pero no lo dejaste terminar porque lo pateaste - lo miró divertida.

Ambos rieron a carcajadas limpias. La verdad, era que a todos les emocionaba la llegada del nuevo integrante de la familia.

Suspiró, todavía tenía sueño. Se acomodó una vez más para dormir cuando el chillido de Rukia lo sobresaltó.

-¡Ichigo, mi vientre se está moviendo, es el bebé!- emocionada lo zarandeó.

-no seas tonta Rukia, le falta mucho para que el bebé se mueva dentro tuyo.- mirándole con incertidumbre obvió lo lógico.

-te lo juro, mira, toca aquí –agarrando la mano del chico, lo jala para que toque su vientre. Y en efecto, su vientre se estaba moviendo, asombrado la miró.

-no lo puedo creer, es increib….- pero se calló de inmediato cuando el vientre de la muchacha volvió a moverse seguido de un fuerte ruido que ambos identificaron como un gas. Con los ojos muy abiertos, no dejaba de verla.

-cállate idiota, si dices algo te juro que te golpeo –roja por la vergüenza lo amenazó.

Sin embargo, Ichigo no tardó en reírse en su cara mientras la señalaba y ella, ofendida, le pegó con la almohada directo en la cara.

Veinte minutos después.

Más tranquilos, nuevamente se encontraban acostados en su cama. El silencio hacía suponer que el otro estaba dormido. Ambos, con los ojos cerrados, se dejaban arrastrar por los brazos de Morfeo, quien entre sueños les hacía pensar en su ahora agitada vida.

Desde que se enteró del embarazo de Rukia, Ichigo no podía quitar esa sonrisa tonta que se le formaba en los labios cada vez que lo felicitaban por su cercana paternidad, era cierto que no fue un embarazo planeado, que llegaba a la mitad de su carrera universitaria y que ellos como sus progenitores no eran muy comunes –concebido por un alma pura que era shinigami en un cuerpo falso y un humano convertido en shinigami- pero eso no quitaba el hecho de desear tenerlo entre sus brazos, ya después se las arreglarían juntos, como siempre lo habían hecho.

Por otra lado, Rukia se sentía fatigada todo el día, con nauseas o mareos y con un cansancio terrible que la hacía dormir la mayor parte del día. Era cierto que le habían dicho las complicaciones que llevaría su embarazo pero nunca imagino el sentirse de esa manera. Una cosa es que te digan y otra muy distinta el sentirlo en carne propia.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- Flash back .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿entonces el bebe nacerá en el mundo real?- pregunto Retsu Unohana.

-sí, creemos que será lo más conveniente puesto que Ichigo es nuevamente responsable de proteger Karakura y… -hizo una pausa y volteo a ver ligeramente a Ichigo– me encantaría que mi bebé se maravillara del mundo humano tal y como lo hice yo –concluyo con una sonrisa tomando una de las manos del muchacho y entrelazando sus dedos.

- en ese caso tienen que tener en cuenta lo siguiente: ya que se quedaran en el mundo humano el bebé nacerá siendo uno, en determinado caso decidieran lo contrario y él naciera aquí en el mundo espiritual, nacería siendo un alma pura. Rukia, no podrás moverte de un lugar a otro ya que tu estadía en un solo lugar decidirá la esencia del alma del bebé. Otra cosa, no podrás convertirte en shinigami hasta después del parto.

Después de un corto silencio continuó.

-En este primer período no sentirás demasiados cambios externos, pero si internos. Los primeros cambios hormonales te causarán sensación de fatiga, mucho sueño. Esto es debido a que el bebé absorberá parte de tu poder espiritual para ayudar a su crecimiento. Debido que hay pocos casos documentados como el tuyo y que en el primer trimestre de gestación las probabilidades de un aborto natural son mucho más altas que en las otras etapas del embarazo, te mantendremos bajo supervisión médica.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- Fin flash back .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Sus parpados insistentemente se cerraban anunciándole su cansancio pero de igual manera su vejiga le pedía ir con urgencia al baño. No aguantando las ganas se paró de la cama pero al instante los brazos de Ichigo se lo impidieron. Entre sueños gruño algo parecido a un "¿Dónde vas?" que provoco que Rukia rodara lo ojos. Desde que se entero de su embarazo, Ichigo se había vuelto muy sobreprotector con ella.

- no seas paranoico Ichigo – le contesto. Se inclino sobre la cama y le beso la frente. – necesito ir al baño, no tardo.

Tenían un par de semanas que se habían mudado a Karakura, en la casa donde lo conoció aquella noche donde el bastardo de 15 años, su ahora esposo de 19 la pateó. Después del rescate de Orihime Inoue y una batalla en la sociedad de almas donde casi pierde la vida, se sinceraron iniciando una relación que se extendió a más de un par de citas. Poco después, Ichigo tuvo que patear unos cuantos traseros y pedir unas cuantas disculpas (a regañadientes, claro está) pues fueron descubiertos por el capitán Kuchiki Byakuya y después por todo el clan. Lógicamente fueron obligados a formalizar su compromiso casándose en la sociedad de almas. Bajo un permiso especial se mudaron a Tokio donde ambos ejercían como shinigami mientras Ichigo estudiaba para medico. Estaba a la mitad de su carrera, y, para suerte de ellos, al final del semestre cuando se enteraron de la llegada de su bebe decidiendo así darse de baja temporal y mudarse para una mayor comodidad a la casa del muchacho, en Karakura, donde toda la familia, incluyendo amigos los esperaban.

Se estaba lavando las manos cuando sintió una punzada en su bajo vientre, no era la primera vez pero ella se lo atribuía a que no era un embarazo normal. Apago las luces del baño pero no llego a dar ni tres pasos pues un agudo dolor la hizo caer. De rodillas en el suelo, vio con horror que el piso se llenaba de sangre, su sangre.

-¡Ichigo!- gritó aterrada mientras el llanto le tapaba la boca y las lagrimas la vista.

Desde la cama, Ichigo la escuchó llamarlo a gritos, asustado se levantó de un brinco y corrió al baño. Ahí la encontró sentada de rodillas en el suelo y con las manos temblorosas cubiertas de sangre.

-¡Rukia!

FIN CAPITULO 2.