Los personajes no me pertenecen lo único que es mío es esta historia. Se aceptan comentarios, sugerencias y críticas constructivas.
Una cosa más, si ven este fic en otra pagina les pido me avisen, esta historia ha salido de mi cabeza y no quiero ver a falsos autores promoviéndola como propia.
Espero que sea de su agrado. Sin más, les dejo.
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NO MORE SORROW
BY
***MIDORI_CHAN***
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CAPÍTULO 3: "ATAQUE SORPRESIVO"
Alzó su aterrada vista hasta toparse con los ojos miel de Ichigo. Se sintió débil, su visión comenzaba a nublarse.
La vio sentada en el suelo, con la mirada fija en sus temblorosas manos cubiertas de sangre. Su garganta se seco y por un segundo se paralizo, la miraba aterrorizado hasta que ella lo miró con la mirada plagada de lagrimas, preocupado la vio palidecer y caer al suelo.
-¡Rukia! –la llamo con desesperación, corrió hacia ella y trató de reanimarla pero no respondía. A gritos llamo a su padre mientras con prisa y cuidado la levantaba del suelo, su corazón dio un vuelco cuando vio de donde provenía la sangre.
Isshin Kurosaki subió con prisa hacia la habitación al escuchar los gritos de su hijo, su sorpresa fue tal que casi cae sentado del susto al ver a su tercera hija bañada en rojo, pero su profesionalismo y su experiencia como médico lo obligaron a mantenerse sereno.
Detrás suyo, las gemelas entraron a la habitación alarmadas por el escándalo. Ambas ahogaron un grito al ver lo que sucedía.
Sociedad de almas, 2:15 am
Sentados en una pequeña sala estaban con semblante serio todos los tenientes, seguramente era por la inesperada junta que en esos momentos se estaba llevando a cabo con todos los capitanes y a esas horas fuera de lo acostumbrado.
-¿Qué es lo que está pasando…? – preguntó a la nada Matsumoto que miraba hacia la ventana tratando de escapar del silencio incomodo y de la tención que en esos momentos envolvía la sala. Su mano derecha apretaba con fuerza la empuñadura de su zanpakuto, algo muy dentro de ella le decía que algo estaba a punto de suceder.
Karakura, 2:30 am
Los vecinos que curiosos salieron de sus casas estaban amontonados a las afueras de la clínica Kurosaki para ver lo que sucedía. En una camilla y guiada por los paramédicos, Rukia era subida a la ambulancia que la transportaría a un hospital mas equipado. A su lado, Ichigo apresaba entre sus manos la pequeña de ella.
Con lágrimas en los ojos, Yuzu junto a su padre y hermana veían alejarse al vehículo con gran rapidez.
-ichi-nii… Rukia-chan… por favor, que no les pase nada -susurró Karin, un extraño presentimiento inundaba su pecho.
Mientras a bordo de la ambulancia, los paramédicos alrededor de Rukia hacían todo lo posible por detener la hemorragia y estabilizarla. Desde que la había encontrado en el pasillo del baño, ella salía y entraba en la inconsciencia. Sus ojos purpura llenos de lagrimas le decían que ella también rogaba por la vida de su bebé.
Sociedad de almas, 2:35 am.
Las mariposas infernales entraron sin aviso a la junta de los capitanes alertándolos por el urgente mensaje que les llevaban: el Seireitei estaba siendo atacada.
-ya ha comenzado, ya saben lo que tienen que hacer – imponente el capitán Yamamoto dio por finalizada la junta.
A gran velocidad, tanto capitanes como tenientes se dividieron para detener el caos. No solamente los shinigamis eran atacados sino también la población en Rukongai.
Hitsugaya Toshiro miraba preocupado a su teniente mientras presurosos se dirigían a su división, desde hace varios días ella no se comportaba como de costumbre.
-Matsumoto…
-estoy bien taichou- sabiendo lo que le preguntaría se anticipó – no me sucede nada.- su seria mirada lo taladró, confiaba en ella pero también la conocía como a él mismo. Ella estaba mintiendo.
Una gran explosión proveniente de la Duodécima División robo por completo su atención, dando media vuelta y saltando sobre los tejados llegaron hacia aquel lugar, decidieron separarse. Sus pisadas resonaban con eco por el lugar, las llamas comenzaban a consumir todo a su alrededor, ambos tenían que andar con cuidado.
Doblando en una esquina, Matsumoto detuvo abruptamente su andar, la cortina de humo no le permitía ver con claridad al sujeto que estaba parado a unos metros de ella.
- Rangiku-chan…- la llamó. Sus ojos se abrieron al escucharlo. No era necesario verlo, aquella voz cantarina de varón la llevaba grabada con fuego sobre la piel.
- Tú… -susurró antes de ser atacada por la espalda.
Karakura, 2:40 am
La ambulancia iba a toda velocidad pasando altos y semáforos en rojo, la vida de la joven madre y de su hijo que llevaba dentro de ella corrían gran peligro.
-¿pero qué…?- no pudo terminar de decir el conductor, de la nada un sujeto se había atravesado en medio de la calle hacia el hospital, al la velocidad a la que iban, era seguro que lo arrollarían.
Todo fue demasiado rápido.
El golpe seco sobre la cajuela de la ambulancia los hizo voltearse dando giros sobre el asfalto hasta chocar contra un semáforo. El chofer salió disparado por el parabrisas quedando tendido sobre el asfalto, cubierto de sangre y rasguños por doquier, a su alrededor regado sobre el pavimento se podían apreciar pedazos de metal y vidrios rotos.
Sin rasguños o huesos rotos, aquel sujeto que había causado el accidente caminó a paso lento hacia la parte trasera del vehículo. Retorciendo el fierro derribó a la fuerza las puertas de la ambulancia, dejando ver la sangre regada por las paredes y los cuerpos de los paramédicos en posiciones muy dolorosas que sugerían que, si bien no habían muerto sufrían se serias contusiones y fracturas. Recorrió con la mirada el reducido lugar, ahí no se encontraba su objetivo. Sonrió de medio lado con sorna, ya se lo esperaba.
A unas calles de ahí Inoue corría con todas sus fuerzas a pesar de que su pierna derecha llevaba un corte largo y algo profundo, manchando el suelo por donde pisaba con sangre. Estaba segura que si habían ido a buscarla hasta su casa tenían que haber ido también tras el resto del grupo. Su semblante siempre dulce estaba ahora cubierto por infinita preocupación. Algo andaba mal, muy mal. Hace unos minutos antes del ataque había sentido una baja grave del reiatsu de Rukia. No sabía porque pero el reiatsu tanto de la shinigami como el de Ichigo se encontraba cerca de su casa. Mientras corría se preguntaba si la gravedad de Rukia se debía a un ataque sorpresivo como el que ella había sufrido. Todo era raro y confuso. Lo más extraño era no podía sentir la presencia de ningún reiatsu desconocido, ni siquiera cuando fue atacada.
Al mismo tiempo pero en la sociedad de almas, la espada de Hitsugaya había detenido el ataque a su teniente que seguía de pie hipnotizada por lo que sus ojos veían al frente suyo.
El humo pronto se disipó dejando ver lo que tenía en ese estado a la chica. El joven capitán tuvo la misma reacción que la chica rubia. Delante de ellos se encontraba el traidor Ichimaru Gin.
No supo cuando Hitsugaya se abalanzó contra el ex -capitán de la tercera división. ¿Cuánto tiempo había transcurrido ya? No lo sabía, realmente no sabía nada.
Los vínculos del pasado, que alguna vez intento olvidar ahora la ahogaban en sentimientos que por años había tratado de evadir. Su peso era demasiado grande, demasiado pesado y doloroso, su mente sumergido en confusión mantenía a su cuerpo inmóvil a pesar de que todo a su alrededor se consumía en llamas.
Frente a ella, los dos hombres que habían marcado su vida hace mucho que habían blandido su espada, ahora lo único que se podía escuchar era el sonido del metal al chocar. El sentimiento de rencor y rabia era sumamente palpable tanto en el reiatsu como en el ambiente.
Por instinto sujetó el mango se su espada, un momento ¿Cuándo soltó su espada?
-¡Matsumoto!
Los fuertes brazos de su capitán y el grito al llamarla le salvaron de un ataque de la espada de Gin, quien sin borrar su enigmática sonrisa lo miro satisfecho al ver la profunda herida en su brazo producida por su ataque.
Los ojos azules del muchacho la miraron con rudeza, reclamándole una respuesta, que, sin necesidad de palabras entendió a la perfección.
Matsumoto desvió su mirada hacía el brazo sangrante del su capitán y de nuevo hacia sus ojos. Eso fue suficiente para sacarla de su estupor, tragándose esos sentimientos que le entorpecían en batalla.
-yo…
Gin que con cierto recelo observo su intercambio de miradas dirigió un segundo ataque interrumpiéndolos. Con un ágil salto, cada uno se dirigió a diferentes direcciones. Ya con su mente en la batalla, corrió hasta su olvidada zanpakuto que estaba en el suelo. La tomó con sus manos y sin dejar de correr, en un ataque combinado con su capitán, atacó.
Por otra parte, muy al este de ellos, tanto capitán como teniente del sexto escuadrón cruzaban la puerta que los llevaría hasta Karakura.
Cuando las puertas se cerraron detrás de ellos, fue fácil ubicar el reiatsu que buscaban, que aunque débil, era palpable.
Al llegar, no pudieron evitar sorprenderse. Frente ellos Kurosaki Ichigo peleaba contra un espada, y no cualquier espada:
Grimmjow Jeaguerjaques…
FIN DEL CAPÍTULO 3
Notas: mil disculpas por la tardanza, es que no encontraba la inspiración suficiente para escribir este capítulo, he de admitir que me costó un poco de trabajo y que no me convenció al 100%, espero sus comentarios.
Agradecimientos a: Tsukito Nakuru, yuuki Kuchiki.
¡Gracias por sus reviews!
