Capitulo 3 : Sueños y Primer día de Clase

Esa noche casi no pude dormir, no dejaba de pensar en Simon. Cada vez que cerraba los ojos le veía, con esa sonrisa suya y sus ojos clavados en mí. Lo poco que dormí, soñé, y estaba tan obsesionada con el, que en cualquiera de los sueños que tuviese, aparecía, aunque sólo fuese unas milésimas de segundo.

Uno de mis sueños era un partido de quidditch, en el campo del colegio.

En el cielo no había ni una sola nube, por una extraña razón este partido era de noche, gracias a esto se veía una luna llena hermosa.

El partido era entre Gryffindor y Slytherin. Lucy y yo éramos jugadoras del equipo de Gryffindor, ella era la buscadora y yo su sustituta. Un jugador de Slytherin, al ver que Lucy iba a por la snitch, le había lanzado una bludgger. Esta le había dado en la espinilla izquierda. Lucy perdió el equilibrio y cayó de la escoba. Yo, por instinto cogí, mi Saeta de Fuego 5 y volé para cogerla. Uno de los profesores, Lupin,- el profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, que había encontrado una cura para la licantropía, aunque solo funcionaba cuando de verdad no quería ser un lobo - hizo aparecer una camilla en el campo. Elliot, el amigo de Simon, que también jugaba en el equipo de Slytherin, me había ayudado a llevar a Lucy a la camilla. La capitana del equipo, Gini Weasley, me había ordenado subirme a mi escoba y empezar a buscar la snitch cuando se reanudara el juego. Este se reanudó unos minutos después de que Lucy se marchara, yo empecé a buscar la snitch como Gini me había ordenado, pero había un problema; el buscador de Slytherin era Simon. Esto me embobo un poco al principio, pero de repente vi un destello dorado arriba, cerca de la imagen de la luna. Simon también la vio y me siguió. Por un momento se distrajo, y yo aproveché para confundirle. Me dirigí hacia los aros de Slytherin y, cuando iba a atravesar uno de ello, di un giro y me dirigí de nuevo a la luna. Por suerte la snitch seguía allí. Simon casi se estrella con uno de su equipo, así que eso me dio más ventaja. Ya casi había cogido la snitch, pero no sé cómo, Simon me había alcanzado y tenía la mano estirada hacia la snitch.

- ¿Una carrerita? - me dijo riéndose.

- Cuando quieras - le contesté y le adelante.

Nos pasamos un rato adelantándonos por milésimas. Al final cogí la snitch pero antes, él me había adelantado y se había girado para cogerla también, así que nos chocamos. Empezamos a caer. Por una extraña razón nos reíamos. Mientras caíamos, él se acerco a mí y sin que nadie le viera…,¡ME BESÓ! Antes de caer al suelo agarrados de la mano le dije:

- Te quiero.-dije.

- Y yo a ti.- me contestó.

Ahí fue cuando me desperté. Esa noche tambien había luna llena y eso me encantaba, ya que siempre me había gustado la licantropía. Había leído muchos libros sobre ella, y tantas imágenes de hombres loba y la luna, me habían 'hechizado'

Salí de mi cama. Intenté que Lucy no se despertase, y no lo hizo. Me acerqué a la ventana, aparté un poco la cortina y empecé a mirar a la luna.

A la mañana siguiente, sentí como Lucy me zarandeaba.

- Mell, ¿estás bien? Vamos, levántate o llegaremos tarde.-me dijo algo preocupada.

- Sí, estoy bien. Por la noche no pude dormir mucho, así que me levanté, me quede mirando la luna y, finalmente, me dormí.- le expliqué.

- Ay, tu y tu luna – dijo, y las dos nos reímos.

Bajamos las escaleras hacia el comedor. Cuando nos sentamos, una chica de Slytherin se me acercó.

- ¿Quieres algo?- le dije con cara de asco.

- Sí, quiero que sepas que Simon es mío. Así que no te acerques a él niñata, o te las verás conmigo.- me amenazó.

- ¿Se puede saber quién eres?- le preguntó Lucy.

- Soy Anne, la novia de Simon. ¿Algún problema?

- Sí,-le dije enfadada- que Simon y yo sólo somos amigos, ¿vale? Así que le hablaré si me dal gana.

- ¿Estas sorda o qué? ¡Qué le dejes en paz! Además, ¿cómo va a ser él amigo de una niñata como tú, de Gryffindor, y que tiene una amiga sangre sucia?

- ¡No sé quién te has creído que eres pero no eres nadie para gobernar mi vida ni decirme que no ande con alguien y - fui subiendo mi tono - MENOS PARA LLAMAR A LUCY SANGRE SUCIA, YA QUE SEGURAMENTE ELLA SABE MAS MAGIA QUE Tú Y TODA TU FAMILIA 'PERFECTA' DE MAGOS JUNTA!

Para mi desgracia nos oyó todo el comedor. Simon se me quedó mirando al entrar en el comedor, pero me saludó y me hizo una señal de 'bien echo'. Anne se quedó con cara de pasmada al escuchar y entender todo lo que le había dicho.

- Mell, tranquila.- me dijo Lucy e intentó sentarme.

- ¿Cómo me puedes decir que me tranquila después de esto?- le pregunté todavía enfadada.- Y tú,-dije dirigiéndome a Anne- asquerosa 'sangre limpia', aléjate de mi lado y no me vuelvas a molestar, ni a mi ni a mi amiga.

Anne, esa estúpida de Slytherin se marcho corriendo e intento abrazar a Simon, pero este se apartó.

Lucy me echó una mini bronca, pero también me dio las gracias por defenderla.

En lo que quedó de desayuno casi no comí nada, no podía para de pensar en Anne,…¿Cómo podía ser alguien como ella la novia de Simon? No me entraba en la cabeza. Vale que sean de la misma casa, que ella sea más guapa que yo, pero es que la razón por la que no lo entendía era por qué ella era gilipollas.

Las clases pasaron rápidamente. Tuve clase de Transformaciones, de Pociones, de Defensa Contra las Artes Oscuras, Herbología y Hechizos.

Todos los profesores eran buenos, excepto Snape, el profesor de Pociones, era estúpido, reñía y quitaba puntos a todas las casas cuando le daba la gana: claro, excepto a Slytherin, que era su casa. Pero por una extraña razón, Snape se portaba mejor con Lucy y conmigo que con el resto de los alumnos de Gryffindor.

Menos mal que después tuvimos clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. El profesor Lupin era el mejor profesor que había conocido en mi vida. Esta clase me encantó porque trajo un boggart, un ser mágico que no se sabe cual es su forma autentica, ya que adoptaba la forma del mayor miedo de la persona que estuviese con él. Pensé que el resto de la clase, menos Lucy, se iba a reír de mi porque me asustaban las arañas, pero descubrí que no, ya que el resto de la gente le tenía miedo a cosas parecidas. Incluso había una chica, Gwen Fly, a la que también le daban miedo las arañas.

Cuando acabaron las clases fuimos al comedor. Yo me volví a encontrar con Simon, y como a Lucy le caía mal se marchó y me dijo que me esperaba en nuestra mesa, así que Simon y yo nos quedamos solos.

- Hola, Mell, tengo curiosidad… ¿Por qué le estabas gritando así a Anne cuando entré en el comedor?

- Eh...por nada, por nada. - mentí.

- Venga dímelo por favor - me puso una cara a la que era imposible resistirse.

- Vale, porque me había dicho que te dejase en paz, que no te hablase y también llamó a Lucy sangre sucia.

Simon se quedó con la boca abierta.

- No le hagas caso. Estate conmigo siempre que quieras. - se quedó pensativo un momento - Esto que te voy a decir no se lo digas a nadie, ¿vale? - me dijo, yo asentí. Me llevó a una clase vacía y allí se quedo mirándome. - ¿Sabes la razón por la que no quiero ser de Slytherin? Aunque me de igual ser de una casa que de otra… - aclaró.

- No. - dije yo confusa.

- Porque odio que los de mi casa llamen sangre sucia a los demás, aparte de que es un insulto, es un insulto sin sentido,..¿sabías que cada dos generaciones en mi familia, somos de sangre mestiza?

- ¿Sí?

- Sí, la última fueron miDs padres, así que yo soy mestizo, jajaja.

- Bueno, mi familia también tiene sus mezclas por ahí, sabes yo nunca he creído que existiese una verdadera familia de magos, incluso Voldemort era de sangre mestiza.

- Pues la verdad, sabes que comparto tu opinión y sabes eres la única persona que conozco ,exceptuando a Dumbledore y Lupin, que no tiene miedo de decir 'Voldemort'.

Los dos nos reímos y salimos de la habitación. A los dos minutos ya estábamos casi en el comedor y, por una razón que me sorprendió y me alegró el día, Simon me cogió la mano hasta que llegamos a la puerta del comedor y después me soltó.

Todo esto, menos lo de la habitación, ya que le había prometido a Simon que no se lo iba a contar a nadie, se lo conté a Lucy. Ella se enfadó conmigo un poco, porque Simon era de Slytherin y porque le caía mal.

Por la tarde fuimos a casa de Hagrid y nos lo pasamos muy bien hablando de nuestros padres, de nuestro primer día y de Harry Potter un gran mago al que yo conocía.