II. Una verdad tuya…A partir de hoy todo será diferente.

De una sola vez, le metió en la boca un gran pedazo de postre.

-Ni intentes escupirlo- Le puso dos dedos es los labios. Ni que remedio, se lo trago.

-Ishishi…rico ¿no?-

-Aja…jaja…- Se tapo la boca con las manos, en su interior, la demasía de azúcar, le hacía en extremo hiperactivo.

-¿Te sientes bien?- Le pregunto al verlo temblar y taparse la boca.

-Jajaja ¡Sí! – Le SONRIO

-Ok. Ya estás bien rarito- Dijo mientras alejaba el plato de torta del peli verde.

-¡No! ¡Dámelo! ¡Mío, mío!- Grito. Se le abalanzó encima a Bel, lo hizo caerse de la silla y se engullo todo el plato. Se paro y se fue corriendo.

Bien, esto no era bueno, había creado un monstro de azúcar. Ishishi, que divertido, las cosas no buenas eran divertidas.

Siguió a Fran. Lo vio parado frente a la refrigeradora, engullendo todos los dulces que encontraba. De pronto, de verlo comer tanta azúcar, a él también le provoco.

-A un lado, yo también quiero azúcar- Lo empujo un poquito


El ama de llaves, también conocida, por Siel, como la nana María, y por Bel, como la vieja bruja, se despertó, al oír un enorme barullo. Se percato que venía de la cocina. ¡Oh no! Como volviera a atrapar al jardinero, devorando la comida, otra vez, lo mandaría a despedir.

Al llegar encontró algo inesperado. A el menor de los príncipes, junto con el nuevo sirviente, cantando "One more Time", de Daft Punk.

-¡¡¡"One More Time
One more time
Were gonna celebrate
Oh yeah, all right
Don't stop the dancing
One more time
Were gonna celebrate
Oh yeah, all right
Don't stop the dancing"!!!

-¡Príncipe Belphegor!-

Al escuchar el título de Bel. Ambos chicos voltearon y quedaron mirando a la anciana.

-¡La parca!- Grito Bel

-¡Ohh! No, es la vieja gorda jeje- Dijo Fran

-¡Cómo que vieja gorda! Ahora te enteras- Lo toma de la oreja

-¡Au, au!- Se quejo

-¡Uyyyy! ¡La rana se porto mal ishishishi!- Se burlo

-¡Jaja jodete!-

-¡Niño, qué ese vocabulario con el príncipe!- Se escandalizó

-¡Niño!- La remedo. Empezó a revolverse bajo la mano de la mujer y logro zafarse, para ponerse al lado de Bel.

-¡Príncipe, valla a dormir, mañana tiene escuela!-

-El príncipe no irá a la escuela mañana ishishi. –

-Entonces… ¡Tú, vete a dormir!- Señalo a Fran con el dedo

-¡Atrápame! ¡Wiii!- Salió corriendo de la cocina

-¡Ishishi! ¡La rana corre rápido! – Puso su gran sonrisa de gato

-Príncipe por favor, escúcheme y valla a dormir- Rogo

-Mmm…¡Ishishi! ¡Atrápame!- También salió a carreras de la cocina

-¡Príncipe!- La nana salió.

Toda la noche, la pobre mujer se la paso correteando a los dos chicos.


Tui tui tui

Los pájaros cantaban. Por el piar de estos, Bel, empezó a abrir los ojos. Le dolía la cabeza, lo primero que recordó fue cuando le dio de comer a la rana el postre, luego cuando ambos empezaron a atragantarse con los dulces de la cocina y…nada más. ¿Qué rayos había hecho?

Reacciono bien y se dio cuenta de su entorno. Su sala, todo patas arriba, incluyendo a la vieja, que estaba noqueada en el piso. Se percato que estaba tirado en el sofá principal, uno grande y amplio. Se sentó y sacudió un poco la cabeza, luego, la rana, ¿Dónde estaba la rana? Miro a todos lados…

-Bel-sempai- Escucho la voz de Fran arriba de él. Alzo al cabeza, y vio que el peli verde, se encontraba colgando del candelabro de la sala.

-¿Me puede ayudar a bajar?- Dijo sin interés


-¡No toleraré esto! En este mismo instante agarras tus cosas y te largas de aquí- María se estaba muy enojada. Ella pensaba que todo, lo había provocado Fran.

Fran la ignoro y siguió dándole de comer a las mascotas.

-¡Que no me has oído!-

-Si la oí-

-¿Entonces? Ya vete-

El menor cerró los ojos y suspiro.

-Si no te vas por las buenas, voy a mandar a llamar a los guardianes reales a que te saquen a patas- Amenazo.

-Tú no vas a sacar a nadie de aquí- La vieja ama de llaves volteo a mirar a Bel, que había entrado en la habitación de las mascotas reales.

-Príncipe, le rogaría que no se meta en esto-

-Te acabo de decir, que de aquí nadie se va-

-Este mocoso, ah ocasionado todo este alboroto, lo sé- Señalo a Fran, que ahora jugaba con Tempesta.

-Así sea o no. Yo soy el que decide aquí-

-Sus padres me han dado la potestad en esta área de la servidumbre, así que, por favor…-

-Eso no quiere decir, que puedes pasar de mí-

María, empezó a ponerse roja de ira.

-El que también decide, es el niño, digo, el príncipe Rasiel-

-Rasiel y yo estamos en la misma posición, y este momento, Rasiel, no tiene nada que ver en el asunto, lo que es más, ni siquiera está en la casa –

La vieja arrugo el ceño y con paso apresurado salió, no sin antes susurrar.

-Por eso, yo creo que mi niño Siel, sería un mejor rey que tu…-

-Yo creo que usted ya debería meterse en un cajón y enterrarse, porque ya está bien añeja- Fran saco la cabeza por la puerta y le hablo a la anciana. A lo que esta solo se indigno más.


"Hallar el volumen de un prisma que tiene como base dos polígonos convexos, si su área es la misma que la un cono que tiene como radio 4cm". ¡Estúpidos poliedros de revolución! ¡Maldita vieja que le trajo la tarea! Lo hizo por joderlo. María había llamado al colegio diciendo que los hermanos habían despertado algo enfermos y que por eso no habían ido, pero que ella en ese momento, 7 de la noche iría por los deberes que seguro le habrían asignado a Bel, y los de Rasiel no, porque el mayor aun se encontraba muy mal como para hacer algo. Genial, eran las 9, y aun seguía tratando de descifrar el problema 1 de los 15 ejercicios de matemática.

Soltó un suspiro y cerro su cuaderno. Se levanto de su escritorio y se tiro en su cama a dormir de una vez, estaba cansado. Se puso a pensar en los hechos del día. Esa vieja, si que un fastidio, si fuera por él, hace mucho que ya la habría despedido. Desde pequeño, recordaba, "mi niño Siel esto", "mi niño Siel aquello". Lo que le molesto más aun, fue el hecho de que quiso pasar sobre su autoridad, le dijo que Fran no se iría y ella dale y dale con lo mismo…Ahora se preguntaba ¿La rana tenía su edad, no? Y si era así ¿A qué hora iba a la escuela? ¿Y sobre todo quienes eran sus padres? Aun era menor de edad, como para trabajar, ¿Y si era huérfano? Debería estar un orfanato. Cuando llego por el puesto de mayordomo personal de ellos, estaba bien vestido y le dieron el puesto rápidamente.

Toc toc

-Eh…Bel-sempai ¿Está despierto?- Era Fran

-Pasa-

-Quería preguntarle si se le ofrece algo-

-Si quier…¿Qué es eso de Bel-sempai?- Pregunto extrañado

-Ayer, usted me dijo "Ishishi, dime Bel-sempai"- Bel entrecerró los ojos, aunque Fran, no pudo verlo.

-Cuando imites al príncipe, no pongas esa cara de rana mongolita-

-¿Ah? Pensé que mi imitación era buena…practicare mas-

-¿Entonces, como quiere que lo llame, Principe Belphegor o Bel-sempai?- Pregunto

-Mmm…ambos, ishishi, los dos suenan bien, aunque el ultimo sea con japonés- Chesire, mode on!

Fran rodo los ojos.

-Quería una cosa-

-Usted ordene-

-Respuestas. El príncipe pregunta y tú responde-

-Bueno-

-¿Cuántos años tienes?-

-Amm…- Miro hacia el techo y con los dedos conto

-Quince…creo-

-¿Cómo que crees?...En fin ¿A qué horas vas a la escuela?-

-¿Es necesaria, la encuesta sobre mi vida?-

-Ishishi sí. EL príncipe tiene curiosidad-

-Ok…-

-¿A qué hora vas?-

-Voy los fines de semana-

-¿Tus padres?-

-Por ahí…-

-¿Ah?-

-No sé donde están, cuando tenía ocho los perdí de vista – Dijo sin más.

Bel se quedo impresionado, que hasta en hablar sobre ese tema delicado, Fran, no demostrara nada, ni siquiera nostalgia.

-¿Eres bueno en matemática?- Pregunto, creyendo en el cliché de, las personas pobres, son muy inteligentes, porque en el futuro quieren salir adelante y bla bla bla…

-Ammm…-

-Resuelve esto- Le dio su cuaderno con la tarea. Fran lo miro atentamente.

-Malditos poliedros-Maldijo –Dígame, no estará creyendo en el cliché de "las personas sin dinero, son inteligentes", ¿Verdad?...Porque si es así, pierde el tiempo. Yo no voy a la escuela vacacional todos los años por las puras, ahí puedo salvar el maldito curso de matemática – Arrugo un poquito el ceño.

Bel se sintió engañado por los clichés, nunca más confiaría en ellos.

-En fin- Tiro su cuaderno.


-Ah…ah…- Rasiel respiraba con dificultad. Un extraño dolor adormecía todo su cuerpo. Maldita la hora en que había aceptado la apuesta con Belphegor, todo era su culpa…

Flash Back

-Oye, le dices a mi nana María que voy a salir con una…chica- Hablo Rasiel

-Que te diviertas con la rata marina ishishi…y otra cosa, no soy tu mandadero- Bel subió a la limusina.

Rasiel solo se hecho la maleta a la espalda y camino con dirección opuesta del camino de su transporte. Pasadas casi dos cuadras se encontró con una chica, M.M. se llamaba.

-¡Príncipe!- Chillo feliz la peli roja.

-Como sea, camina ya, el futuro rey no se quiere aburrir-

Solo había aceptado salir con ella, por una apuesta que había hecho con Bel. El que sacara la menor noto en el examen semanal de historia, saldría con la demente del clarinete; la llamaban así porque siempre paraba con el instrumento en las manos.

Tuvo que soportar toda la tarde sus incesantes "bla bla agua bla bla soy linda bla bla ropa bla bla soy tu mejor opción de reina bla bla"…Era un tormento para sus oídos. Al final, en la noche fueron al cine a ver una estúpida película romántica. Y como la ultima cerecita de la noche, caminaron por un parque lleno de piletas, como ya eran casi la media noche, no había nadie, fue entonces cuando Rasiel se pregunto, si es chica no tendría padres quienes preocupar por estar tan tarde fuera de casa.

Metido en sus pensamientos, no percato que la loca le había dicho "te amo", y que ahora se empinaba para besarlo. Para cuando se dio cuenta, muy tarde, había logrado robarle un beso. Y como era de esperarse de un digno fututo rey, le grito y le dijo que una plebeya como ella nunca estaría con él y ni en sus mejores sueños, el se metería con ella.

Escupiendo todas estas crueles palabras, se fue. La escucho sollozar un rato. No le intereso, siguió su camino a casa.

Diviso a lo lejos el castillo, pudo haber llamado la limusina, pero tenía ganas de que viento chocase contra su rostro. Para cortar camino, se metió por el mini bosque que tenían como patio.

De pronto escucho que lo seguían, pensó que eran unos ladrones. Decidió encararlos, pero solo era MM, que miraba hacia abajo, no haciendo visible su rostro.

-¡Y ahora qué rayos quieres!-

Ella tan solo se acerco más. Rasiel se dispuso a retomar su marcha, dejándola atrás, pero entonces, ella, lo tomo del brazo, para ser mujer tenía fuerza, demasiada.

-Suéltame- Le ordene- ¡Que me sueltes!-

-Y-yo te dije algo v-verdadero…el amor duele- Empezó a levantar el rostro.

-¿A qué te ref…?-

Rasiel sintió una mordida en su hombro. Se dio cuenta de su situación. MM, le había propinado una mordida salvaje, parecía un perro rabioso. Forrajeó un poco, y se llevo una impresión horrible, el rostro de la chica, ahora era extraño, tornándose muy parecido a un perro. En su afán de que ella ya no se le acerque, salió corriendo, aun herido y desangrándose.

Corrió, pero sus fuerzas el fallaron, cayo se rodillas y pronto la inconsciencia de hizo de él.

End Flash Back

Faltaban unos pasos, para poder llegar. Tenía que llegar para que lo atendieran ya. Se había quedado inconsciente todo el maldito día. ¿Qué acaso nadie se preocupaba por? ¿Hola? EL era un príncipe, futuro rey. Cansado, se recostó contra un árbol. La respiración le era entrecortada, observo la gran luna…llena…

-¡AAAGGH!-


-¡Ah!...mierda- Bel se había quedado dormido.

Después de lanzar su cuaderno se tiro en su cama y al parecer se había quedado dormido y además, Fran, lo había tapado con una manta…

Se despertó drásticamente, porque tuvo una pesadilla extraña, el siendo perseguido por algo, que le era muy familiar.

Miro hacia su gran ventana, diviso la luna… ¿Roja?...Belphegor frunció un poco el seño, se sobo la vista y no…si era la luna roja.

Luego bajo la mirada, y en medio del patio, en los rosales. Estaba Fran, al parecer, intentando atrapar a Tempesta y a Tormenta, que le hacían imposible en atraparlos…

-Oye, Froggy- Llamo su atención desde arriba, el tercer piso.

Fran miro hacia arriba y Bel, era el que lo llamaba.

-Ah…Buenas noches, Bel-sempai-

-¿Qué haces?- Se recostó en su ventana

-Intento atraparlos- Señalo a las mascotas

-¿Y porque este par está afuera de su habitación?-

-Es que les estaba arreglando sus camitas, cuando me descuide y se salieron por la puerta hasta acá- Suspiró con pesadez. Pero luego se le ocurrió algo.

-¿Bel-sempai, podría, por favor, llamar a Tempesta?-

-Mmm- Se rasco al barbilla -No-

Fran se quedo con la boca abierta

-Que malo- Dijo

-Ishishishi, así es como tu príncipe es - Apoyo su rostro en sus manos, y nuevamente miro la luna.

-¡Ven aquí! ¡Waa!- Fran se calló al piso.

-Ishishi- No puso contener una risa pequeña, al verlo caer como un paquetito.

Aunque Belphegor, tenía un poco desarrollado el sentido de ayuda al prójimo, como un milagro divino, se le dio por ayudar a Fran. Se puso su ropa de siempre, no ensuciaría su pijama, bajo al jardín.


-Tormenta, ven, por favor- Los ojos ya le pesaban de sueño. Tanto así que hasta había llegado al punto de gatear.

-Ishishishi- Escucho tras suyo –Son ese uniforme, mañana no vas a trabajar-

El uniforme de mayordomo, de Fran, era un asco, lleno de tierra y hojas.

-Como sea- Dijo cansado

¡FIIIIU!

De un silbido de Bel, Tempesta, corrió y subió a sus hombros. Ahora Tormenta faltaba.

-Van aquí, rata voladora- Ordeno Bel.

-¡Yiii yii!- Chillaba el murciélago.

Lo malo, era que estas mascotas, eran como sus dueños. Eso significaba, que Bel no ejercía ninguna autoridad sobre Tormenta.

Fran, aun en el piso, observo que el murciélago, se poso sobre una rama de un árbol de manzano.

-Tan bonito, pero terco-

-¿Ah, bonito?- Bel se extraño, a la gente medio normal, no le gustaba ese tipo de animales.

-Sí, es bonito-

-Pero es carita de rata- Señalo

-A mí me gusta- A la respuesta, Bel suspiro.

Rana rara, pensó.

-¡GRRRRR! ¡AUUUUUU!- Los alaridos de un animal, resonaron en la noche.

Bel y Fran, se quedaron pasmados, al oír tales aullidos.

-¿…un perro?-

-Un perro grande- Dijo Fran

Ambos silenciaron nuevamente y escucharon que algo grande, muy grande corría y se acercaba.

-Muévete. Vamos, adentro- Le ordeno Bel.

-Pero todavía, no atrapo a Tormenta-

-Esa cosa que se queda allí. Tú pasa, ya-

-Pero…- Bel lo tomo de la mano –Tengo que coger a Tormenta- Se soltó y camino hasta el murciélago.

-¡Has lo que quieras!- Le grito Bel. Camino hasta por la entrada principal y de ahí lo observaba.

Fran intentaba llamar la atención de murciélago.

-¡GRRRRRRRRR!-

Por segunda vez oyeron el gruñido, pero en esta ocasión, venia justo detrás del árbol donde se había posado tormenta.

-¿Perrito?- Dijo Fran para sí, retrocedió unos pasos.

Y con la luz de la luna, roja ahora, se puso ver al animal cuando salió. Un enorme y hermoso lobo rubio cenizo, mostraba su afilada dentadura.

Este empezó a acercarse lentamente, asechaba a su presa.

En cuanto a la presa, ósea Fran, abrió de sobremanera los ojos, camino lentamente hacia atrás, hasta que piso en falso y cayo sentado en el piso.

Belphegor vio con horror que el idiota de su sirviente cayó al piso y que el lobo lo acorralo contra el piso, lo empezó a olfatear y como un muerto de hambre, mostro los dientes por los cuales caía saliva.

-¡Che! ¡Oye tu, sarnoso!- Le lanzo varias cuchillos que cayeron sobre el lomo.

El lobo de una sacudida se quito los cuchillos y le gruño a Bel. Se quito de encima de Fran y corrió por donde estaba el rubio.

Esquivo al lobo grácilmente. No es le tuviera miedo, solo que tenía grandes garras y unos colmillos que, wau.

Mientras Bel entretenía al lobo. Fran se levantó del suelo y corrió con dirección a la casa. Toco insistentemente la puerta, pero no contestaba nadie, ¿Qué acaso tremenda mansión de los reyes no tenia seguridad para los príncipes? Por lo visto no, porque estaban haciendo un gran alboroto y nadie acudía al auxilio de los dos.

-¡Mierda!- Fran se desesperó y llego al extremo de patear la puerta.

¡PUM!

Oyó que alguien se había estampado en la puerta junto a él. Vio que Bel, tenía sangre chorreando de la cabeza y varios arañazos, sin contar que su chaqueta negra de siempre, ahora estaba en girones.

-¡Que abran la puerta!- Le grito

-Nadie…contesta- Fran ahora parecía un autista

-¡Mierda!- Con el cuerpo empezó a dar de empujones la puerta, pero, su peso, no podía contra la fina madera de caoba.

-Bel-sempai- Susurro en hilo de voz

-¿Qu…?- Enmudeció al ver unas iris desorbitadas.

-¡AUUUU!- El lobo corrió en direcciona ellos.

-¡Ah!- En el momento menos espero y justo, Fran se quejo, se cogió al cabeza y se empino en el suelo, empezando a negar solo, parecía un desquiciado.

-¡GOARR!-

El despiadado animal, había mordido a Fran en todo el pecho y como a un muñeco de trapo lo lanzo contra una pared cercana.

-¿F-Fran?- Susurro temblando Bel.

En ese instante, todo se mantuvo en un silencio aterrador. El menor contra una pared, desangrándose. El lobo limpiándose el hocico ensangrentado con la lengua. Y Bel, de rodillas en el piso, sin saber ahora qué hacer.

Bel empezó a caer en la negación.

El licántropo retomó carrera en dirección del príncipe. Ante esto, Bel, consciente de su próxima muerte, se resigno, pensó en varias cosas, pero sobre todo en estos últimos y pocos días, en los cuales se había divertido mucho. Cerró fuertemente los ojos, esperando lo peor.

Un sonido hueco, un enorme peso al piso y un aullido de dolor, por parte del lobo. A los pocos segundos abrió los ojos y vio parado en frente suyo a Fran. Pero, ahora, las bellas esmeraldas que una vez tubo por ojos, ahora eran rubíes sangrientos…

El enorme animal, cegado por la ira. Se levanto y emprendió la marcha para atacar a Fran. Todo paso rápido. Con lo que parecía una simple bofetada, mando a volar al enorme ser.

Los ojos de Fran, se clavaron en Bel.

-¿Qué eres?- Belphegor susurro

Al oír estas palabras, algo dentro del peli verde, pareció removerse, un dolor repentino lo atrapo. Cayó de rodillas al suelo y se cogía la cabeza.

-Ah…aah- Se quejaba de dolor

-¡ARR! ¡GRRR!-

El príncipe, tomo por uno de los brazos a Fran y se internaron en el bosque.


Belphegor corría lo más rápido que podía. Como ahora llevaba el peso muerto de Fran, no podía moverse muy ágilmente.

Se sentía impotente. Esa maldita cosa era mucho más fuerte que el. Y para rematarla, Froggy, también había resultado un tanto especial.

¡Maldición! Definitivamente, este no era su día.

El rubio se canso, además de que el también estaba herido y se sentía un poco mareado por la sangre que había perdido por la cabeza. Apoyo a Fran contra un árbol, sentado. Y como no tenían mucho tiempo, intento hacerlo reaccionar.

-¡Froggy! ¡Fran!- Lo zarandeó por los hombros.

Fran abrió los ojos lentamente, aun rojos.

-Bel-sempai…- Hablaba en susurros -¿Y…el lobo?-

-Lo perdimos, pero debemos volver a correr, esa cosa no tardara en encontrarnos-

-Pero, no puedo. Tengo mucha sed- Se quiso reincorporar, pero se fue para atrás.

-No es momento para que te de…sed-

"…estos seres, cuando se alimentaban de la sangre humana, estos recuperaban su fuerza y hasta se podían regenerarse solos, en caso de haber perdido algún miembro de su cuerpo,…Los vampiros, por el contrario de los humanos, son inmortales…"

Bel recordó, lo que había leído en su libro. Aquel que anteriormente le había llamado la atención, sobre criaturas de la noche.

-Froggy…-

Fran tosió un poco y boto sangre por la boca.

-Tú no tienes sed de agua ¿Verdad?-

Fran tenía los ojos cansados, pero aun así, vio fijamente al rubio. Con la cabeza negó, era cierto, el no tenia sed de agua…

-Tú quieres…-

-Sangre…- Completo Fran

Al oír esto Bel retrocedió unos pasos.

-Tranquilo, no muerdo- Trato de sonreír

-No puedo creer que tú seas…-

-Como sea…- Miro hacia el cielo –Que manera más humillante de morir. Muerto por un perro sarnazo-

Una brisa paso y levanto las hebras verdes.

-"Lo siento…no pude seguir"- Fran pensó en la promesa que hace mucho había hecho. Sin querer soltó una lagrima traicionera.

-¡AUUUUU!- Se escucho a lo lejos.

-Deberías irte, príncipe- Le dijo

-¿Te vas quedar, acaso te quieres morir?-

-No importa ya, además solo soy un estorbo ahora, ni fuerza tengo, al menos, la puedo hacer de anzuelo- Dijo suspirando

- Estas demente-

-Si no te vas, te matara el lobo o yo…-

-¿Qué?-

-Que si no te largas, te mato…Mira te lo pongo, así. Así como hay razas de perros, las hay de humanos. En este caso, tú, eres de una muy especial. Tienes una sangre dulce y extraña de conseguir. Y un vampiro no todos los días se encuentra un humano de esa estirpe. ¿Sabes si quiera lo que me eh tenido que contener para no matarte a ti o a tu hermano?...-

Que brusco era con las palabras el vampiro.

-¿Qué más quieres? Te doy la oportunidad de que te largues y no quieres, eres…raro-

Bel suspiro… De pronto la idea de morir, le estremeció más. Después de todo, tarde o temprano, moriría. Ahora más bien, "la inmortalidad" de los vampiros le interesaba…Si eso era así, eternamente, sería un príncipe, o mejor aún, sería un rey eterno…

-Oye, si yo te diera mi sangre…tú me volverías un vampiro-

Fran alzo una ceja.

-Tu si estás bien loco, humanos locos… ¿Estás seguro de eso?- Lo miro fijamente

-Ishishi, como nunca antes-

-Bien…- Intento reincorporarse, pero estaba muy débil para ello.

Belphegor, lo ayudo a posicionarse. El mismo se arrodillo y se acerco a peli verde. Con la mano, recostó la cabeza del más pequeño, en su hombro, muy cerca de su cuello…

-¿Estás seguro?- Susurro contra su cuello.

-Si…-

-Ya nada será igual para ti- Acerco los labios al cuello blanco.

-Lo sé…Ah- Se quejo al sentir el dolor, que los colmillos rompían la carne.

A partir de hoy…

El príncipe…renació…


Aquí la segunda entrega 8D!

En el próximo capítulo:

-…tengo sed-

-Bel-sempai, conozco un lugar, donde puedes…-

-Yo no quiero la sangre de cualquier mugroso-

-¿Ah?-

-Quiero beber tu sangre- Susurro en el cuello de Fran