III. Capricho alimenticio.

Azul. Sí, todo lo que veía era un fondo azul acuoso. ¿Dónde estoy? Se preguntaba algo aturdido. Su cuerpo sentía liviano, se sentía como si estuviese flotando un mar azul…Todo tan quieto y en calma. No, ya no quería seguir ahí, el siempre había detestado la maldita calma. Abrió un poco más sus ojos. Por un momento no vio nada más que el agua que lo rodeaba, pero entonces, a lo lejos, vislumbró una figura que se le acercaba, lentamente. Poco a poco llego a él y aunque lo tenía en frente, no distinguía nada más una pequeña boca con colmillos y unos ojos verdes…


-¡UA!- Se levanto sobresaltado.

La respiración agitada, sudaba frio. A pocos, recobro la calma, y por fin pudo darse cuenta de donde estaba. Una habitación ajena a él. Era la recamara de alguien. La cama donde encontraba al centro. Una cómoda mediana a la izquierda, al frente un clóset con un espejo enorme y a la derecha una ventana con balcón. Las cortinas de la misma danzaban por el viento…

Click

La puerta de la habitación se abrió, dejando ver a un joven peli verde muy conocido por él, Fran.

-Oh, ya te despertaste Bel-sempai ¿Cómo te sientes?- Tomo una silla y se sentó cerca de la cama.

Todos los sucesos ocurridos con anterioridad, se aglomeraron en su cabeza. Y como un balde agua fría, tuvo que aceptar lo que él había pedido…ser ahora un vampiro.

-Froggy, todo lo de ayer…- Dijo casi en un susurro por lo conmocionado que se encontraba.

-Todo lo que recuerdas, del lobo y del hecho que yo y ahora tú, somos vampiros, es verdad- Dijo como si nada.

Ahora que Bel lo notaba, Fran tenía unas cuantas vendas que sobresalían sobre su cuello. El también tenía algunas.

Estaba cansado y como se había sentado en la cama, nuevamente se recostó.

-¿Y cómo fue que venciste al lobo?-

-¿Vencerlo?...Si claro, yo lo vencí, con la poca fuerza que tenía- Dijo burlón

-¿Entonces?-

-Después de que te desmayaste, el sarnoso ese, llego. Corrí contigo, bueno, trote, hasta el otro extremo de la mansión y como no tenía otra opción, ya que ahora te tenía a ti como peso muerto, pues, tuvimos que hacer un salto demencial por el risco -

-Estás diciendo que saltamos por el maldito risco que está a la vuelta de la mansión- Dijo malhumorado.

-Si-

-A ti definitivamente te falta parte del cerebro. ¿Cómo se te ocurre hacer eso con un príncipe? ¿Qué acaso no sabes que me puedo morir? Y además…-

-Tú ya no puedes morir- Corto el reproche de Belphegor –Bueno, si puedes, pero solo a causa de ciertas cosas que son contadas y escasas-

Un silencio incomodo, se apodero del momento. El joven rubio suspiro con pesadez... ¡AH! Por qué mierda se encontraba en ese plan tipo depresivo. No, ese no era el príncipe Belphegor. Además, qué más podía pedir ahora, que sería un rey eterno gracias a los dones de ser un ente de la noche.

Rápidamente, de un salto se levanto. Pasando de la mirada de Fran. Se fue hasta el balcón, donde se apoyo para observar la vista. Estaban en la ciudad.

-¿Froggy, de quien es la habitación? Mejor dicho, a quien tuviste que matar para conseguirla, ishishi- Bromeo

-Es mía. Bueno, antes era de una universitaria que la tuve que enviar a recoger flores, usted me entiende- Dijo tranquilo

A Belphegor se le cayó la sonrisa por un momento. Luego, empezó a sentirse cómodo con la brisa matinal.

-Tengo hambre. Froggy, vamos a comer- Dijo volviendo hacia la habitación.

-Uh, bueno. Yo conozco donde puede com…-

-No, no rana. Iremos a donde yo diga, al final, seré yo el que pague-

El dio unos pasos y luego, al darse cuenta de que solo traía puesto un pantalón blanco de pijama.

-¿Y mi ropa?- Le pregunto al peli verde

-Pues como estaba hecha una porquería, la tuve que desechar – Dijo sin más

-¿Y se supone que ahora le príncipe debe salir desnudo a la calle?- Dijo en forma de reclamo.

-Pues si usted quiere…- Rodo los ojos inocente.

-No te hagas el payaso rana- Dijo alzando un puño

-Calma, calma. Creo que tengo ropa que le puede quedar- Puso su dedo en su barbilla.

-No lo creo, tú eres muy enano, tu ropa no me va a quedar-

-No, no, unos parientes me enviaron mucha ropa de varias tallas, según ellos algún día creceré aunque sea un centímetro más. Voy a sacarla- Se levantó de su asiento y camino hacia el gran closet. Abrió una de las puertezuelas y empezó a rebuscar.

-Oye, donde queda el cuarto del baño, me quiero dar una ducha- Bel se rasco la cabeza.

-Está saliendo, al lado- Dijo Fran, aun metido en el closet –Y tienes razón, necesitas una ducha con urgencia, ya empiezas a oler a perro muerto-

-¡Qué acabas de decir!- Se ofendió

-Nada, nada- Siguió buscando


A los diez minutos, Bel salió del cuarto de baño. Entro al dormitorio y vio en la cama tendido un pantalón negro pegado, muy parecido al suyo y un polo manga corta negro también. Procedió a ponérsela.


-Rana ya vam…- Cayo al observar que Fran traía la misma ropa que él. Bien, al parecer si era cierto lo de los familiares de Fran.

-Ya vamos, rana- Camino hacia la puerta de salida del departamento.

-Si- Fran lo siguió.


El día estaba con un sol cálido. Caminaban entre los transeúntes.

Bel tenía las manos en los bolsillos y Fran, tan solo se limitaba a caminar tras el más alto. Entonces escucharon unos chillidos algo molestos…

-¡Waa que lindos!-

-¡Seguro y es su hermanito!-

-¡Mira, están igualitos!-

-¡Que monada el pequeño!-

-¡Y el rubio esta mmm!-

-¡Yo me lo quedo!-

-¡No, es mío!-

-¡Ja! Cierren la boca ya, estúpidas plebeyas. Como si el príncipe se fuera a fijar en ustedes- Se paró un momento a decirle eso a las chicas molestas.

Las chillonas callaron y luego susurraron "Guapo pero mal educado". Ambos chicos siguieron caminando.

Fran se puso a su lado e iba a decir algo, pero Bel lo corto con otra cosa.

-¿Cómo pueden decir que somos hermanos?- Dijo un tanto indignado

-¿Ah?-

-Yo soy un príncipe, no me parezco en nada en una rana fea-

Fran se paro.

-Bel-sempai, eso es muy ofensivo-

-Es verdad, mira- Le cogió las mejillas y se las estiro –No hay nada igual en nosotros-

-Shempai, me eshta doliendo- Dijo sin emoción alguna

-¡Vah!- Siguió caminando


Al llegar a restaurante, todos los mozos hicieron un reverencia digna de un príncipe.

Bel pidió una buena cantidad de comida y Fran, por su parte tan solo tomo un jugo de frutas, sin azúcar.

-Bel-sempai, no creo que deba comer tanto, es que…-

-A callar rana, que me muero de hambre- Dijo, mientras seguía comiendo.

-Pero…-

-¡Shhh!-

Fran suspiro. Apoyo su rostro en sus manos.

Una hora después de que Bel había arrasado con todo a su paso. Tomaron rumbo con dirección al departamento.

Belphegor se sentía incomodo y puso mala cara.

-Aun siente hambre, verdad- Dijo de la nada el peli verde.

-Sí, algo- Vacilo en responder.

-Eso es lo que le eh querido explicar desde hace rato. Por ahora ser un vampiro, la comida humana no le satisface el hambre, tiene que consumir sangre –

-¿Y recién hablas?- Malhumorado.

-Yo intente decirle, usted no me escucho-

-¿Y ahora se supone que tengo que matar a alguien para conseguirla?- Se quedo mirando a una chica que justo caminaba por ahí.

-Ni se le ocurra…D-digo, no puede. Es que, los vampiros tenemos a alguien que nos puede suministrar este elixir, pero los precios son muy altos, por eso es que me metí a trabajar en su mansión, para poder costear la sangre-

-Bien, el dinero no es problema. Ahora donde que queda ese lugar donde la podemos comprar-

-Sigame-

De donde estaban, caminaron hasta un parque, que al frente, tenía una pequeña tiendita, vieja y descuidada. Allí se encontraba su dueño, un tal Rokudo Mukuro.

-Oh, pero que tenemos aquí. Ya viniste por tu paquete semanal.- Mukuro le sonrió a Fran

-Hola maestro. Si, vine por él-

Mukuro asintió, y quedo mirando a Belphegor.

-Fran…-

-Tranquilo, él también…es-

-Pero sabes que eso esta…-

-No importa, de ahí yo lo arreglo…Bueno, dame dos-

-Bien- Saco un par de cajas medianas y se las entrego. –Me haces el depósito en la cuenta, tú ya sabes-

-Sí, sí. Nos vemos maestro, hasta la otra semana-

-Bye…- Apoyo su rostro en sus manos –En que problema te has metido niño…- Susurro.


Puso las cajas en la cama, las abrió y de ellas saco unas bolsas herméticas que contenían aproximadamente 2 litros cada una.

-Te la quieres tomar directo de la bolsa o te traigo un vasito- Alzó la bolsa en el aire

Belphegor quedó mirando raro la bolsa. Vampiro o no, para él esto era un tanto asqueroso. Luego se puso a pensar de dónde rayos habrían sacado esa sangre o de quien seria., y si era de un mendigo o de una prostituta. Horror, sus reales labios no probarían eso.

-Yo no quiero la sangre de cualquier mugroso-

-¿De qué hablas?-

-¿Sabes de dónde sacan eso?-

-Mmm, bueno no, pero de esto vivo y ahora tú también lo harás, no veo cual es el problema-

-Esa sangre, seguramente ah sido sacada de algún vagabundo asqueroso, de un plebeyo cualquiera- Se quejo

-Bel-sempai, no lo veas así. Mira, véalo como si esto fuera leche de una vaca. Imagina que los humanos son ganado vacuno y que su sangre es la leche ¿sí?-

-Tu explicación lo hace más asqueroso aun-

Fran rodo los ojos. Dejo la bolsa en la cama.

-Bueno, si quiere se lo toma, total, es su dinero-

Se sentó en su cama, dando la espalda. Entre sus manos tenía su bolsa de sangre, a la cual le había clavado los colmillos, y ahora chupaba como si fuese un jugo de bolsita.

Belphegor estaba molesto. Por más que quisiese hacer un "real berrinche", a Fran no le interesaba. Y es que ahora, ya no estaba en su castillo donde todo le era complacido, donde con el solo pestañear de sus ojos se hacia la que él quería…Pero, al diablo, el seguía siendo el príncipe y todos, humanos o no, le tenían que respetar, y sobre todo esa rana que era su… ¿Sirviente?

Meditando sobre eso, se le ocurrió una muy buena manera de alimentarse. Una con otra, él le había dado su sangre a Fran y ahora este tenía que devolverle el favor…

La pequeña rana, ya estaba a punto de terminar su bolsa. Al fin, ya pudo probar "bocado". Se sentía tranquilo y un tanto feliz de haber podido saciar su hambre. Entonces, sintió que alguien lo abrazaba por detrás.

-Oye Froggy…- Susurro cerca de su oído.

-¿Uhm?-

-Dime, tú podrías darle tu sangre a otro vampiro-

-Creo que sí, aunque nunca eh escuchado que un vampiro se alimente de la sangre de otro ¿Por qué?- Pregunto sin imaginarse.

-Pues…- Empezó con la los labios a recorrer el payar de la oreja del menor.

-¿O-oye qué tienes?- Intento separarse del Bel, pero este lo atrajo mas a él.

-YO te di mi sangre, sangre real. Ahora, tú me das al tuya-

-¡Q-qué!- Por primera vez en todos estos días que conocía a Fran, Bel, pudo ver que se le desencajo en rostro.

-Pues sí. Hacemos esto, tú tomas la sangre esa- Señalo la bolsa –Y yo tomo la tuya-

-Pero yo…-

-¿Pero qué?-

-Entonces, debo entender, que tú me compras la sangre de bolsa, yo me la tomo y a cambio tu tomas de la mía- Preguntó.

-Ishishi, si- Puso su sonrisa de gato Chessire.

Fran lo pensó un poco, y pensó que no era tan mala idea.

-¿Pero, por qué?- Hizo una última pregunta.

-Si un príncipe dice que quiere algo, este debe tener lo que quiere. Por eso, no hay mas explicación, ranita. Ishishi-

-Eso no es una buena explicación- Lo miro de refilón.

-Solo, se me ah antojado. Quiero beber tu sangre- Susurro en el cuello de Fran.

El peli verde lo pensó por última vez.

-Está bien-

-Buena ranita-

Con la mano, ladeo la cabeza de Fran y bajo el hombro del polo que le quedaba un poquito grande. Posiciono los labios encima de la carne tibia, hizo como un ademan de besarla. Abrió la boca y clavo los colmillos. A lo que el de ojos verdes, tan solo reacciono con un pequeño gemido de dolor.

-¿Qué, nunca te han mordido?- Pregunto curioso mientras lamia el cuello del otro.

-No- Dijo bajito. El pequeño cuerpo tembló al contacto con la lengua.

-¿Entonces como te convertiste en vampiro?- Seguía en lo suyo.

-Yo soy de sangre pura, nací de dos vampiros, a mi no…me…convirtieron.- Los ojos le pesaban. Quien hubiera dicho que esta nueva experiencia, le traería sueño. Al parecer que le extraigan la sangre le producía somnolencia.

-Ishishishi – Rio en el cuello del oji verde –Con que una ranita de sangre pura-

-¿Uh? ¿Froggy?- Se dio cuenta de que Fran, había caído en la inconsciencia.

-Bien, hora de dormir-

Acomodo al otro, no sin antes, observarlo un poco mientras dormía. Apago las luces y se hecho en la cama junto a Fran. Se quedo por unos minutos quieto, luego rápidamente cambio de posición y atrajo la rana hacia él.

Esta ranita chupa sangre, al parecer, le iba a traer cosas y experiencias nuevas.

Y era cierto, lo que les deparase el destino, de ahora en adelante sería muy incierto…


Nyo! Es cortito, pero espero les haya gustado 3!

En el próximo capítulo:

-¿Cuál es tu nombre?-

-Rasiel…-

-Muy bien, príncipe Rasiel, de ahora en adelante, yo seré tu rey, Byakuran-