N/A: Ufff otro capitulo xD... Bueno creo q ahora si está ganando fama mi fic *-*... espero q siga asi *cruza los dedos esperando q asi sea* Bueno ya.. no me andare con rodeos y habladurias... leaaaaaan!! y dejen reviews por lo q mas quieran!! x3 jajajajajaja...

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Capítulo 4: Amigo Caído.

Cuando Hermione entró a la habitación, se encontró con un Harry muy enojado y con signos de preocupación en su mirada, la castaña lo saludó y él por su parte exclamó:

-¡¡¡¿¿Dónde diablos estabas??!!! ¡¡Me tenías preocupado!!

-¡¡Tranquilo, Harry!! Estaba…

-¡¡¿¿Tranquilo??!! ¡¡¿¿Quieres que me tranquilice??!! ¡¡¿¿Eso quieres??!!
-¡Sí! ¡¡Eso es lo que quiero!!

-¡¡Pues perdón por no cumplir con sus deseos, señorita Granger!!- respondió él en tono sarcástico- Pero usted me dijo que iba a dar una caminata, y eso fue en la mañana; y ¿a que no adivina? ¡¡Son las diez en punto y va llegando!! ¡¡¿Aún quiere que le cumpla su deseo?!!

-Sé que tardé mucho en llegar pero…

-¡¡¡Tardaste demasiado!!! ¡¡Pensé que te había pasado algo!!

-¡¡No!! Es que... luego de caminar me dirigí a la mansión de Viktor. ¡¡Ya tranquilo!!- mintió Hermione y se acercó a él para darle un beso en la mejilla- Te quiero.

-Y yo a ti.- dijo Harry sonriéndole tiernamente a su amiga pero todavía con la respiración entrecortada por la acabada discusión. -Por eso estaba tan preocupado.

-Ok. Mira, hagamos algo, ¿si?

-¿Qué?

-Ya que tenemos el espejo que te dio Sirius, lo usaré para avisarte si llego tarde o no… ¡¡pareces mi padre!!

-¡Que graciosa!- dijo Harry viendo reír a Hermione.

-¡¡No te preocupes tanto por mí, papi!!- dijo ella sin parar de reír- Cuando salga te estaré informando qué estoy haciendo, ¿va?

-¡¡Ya entendí!! Pero te agradecería que no me dijeras algo...

-¿Qué?

-No me informes cuando estés teniendo relaciones con Viktor, por favor.

-Bien, no lo haré, te lo prometo.- dijo ella alzando una mano en señal de que iba a cumplir con su palabra.

-Más te vale.

-Jaja. Me voy a bañar- dijo y entró al baño

Pasaron las semanas y Hermione seguía en contacto con Draco, y cada día que pasaban juntos se llevaban mejor, ya no se insultaban ni peleaban como los primeros días de sus encuentros, en realidad se trataban como amigos del alma, no había mas diferencias entre ellos y pasaban el tiempo riéndose de todo y buscando la manera de salir de todos los problemas que pudiese ocasionar Lucius, a quien no habían visto desde hacia mucho.

Una noche en que se habían reunido, Hermione estaba más preocupada de lo normal y el rubio le preguntó que le sucedía:

-Nada, es que cuando venía en la tarde, creí ver a alguien siguiéndome, no sé, seguro y era Harry. No podría ni imaginarme que sucedería si supiese que vengo a verte sin decirle nada…

-¡¡Granger!! ¿¡¡No te das cuenta de que es peor que eso!!? ¿Qué importa que Potter nos encuentre? Es mi padre de quien nos tenemos que preocupar, no puede encontrarnos ni mucho menos a…

-¿A...?

-¡¡A nadie!! No me prestes atención.

-¡¡Ya te he dicho un millón de veces que sé me cuidar solita!!

-Sí, ya sé que me lo has dicho, pero yo te he dicho que Lucius es más peligroso y astuto de que lo que crees, sabe ingeniárselas bien para acabar con cualquier persona a la que yo le tenga afecto... Como pansy que la mató porque no le dijo donde me encontraba cuando escapaba de Voldemort, o mi madre que la mató solo por se había "aburrido" de ella…

-¡¡Espera, espera, espera!! ¿¿Qué dijiste?? ¿¿Que me tienes afecto??

-Sí, ¿por que?

-¿Tú me tienes afecto?? ¿A mí? ¡¡Wow!! ¿Quién eres y qué hiciste con el verdadero Draco Malfoy?

-Yo…- el rubio no sabía qué contestar, había perdido la capacidad del habla, no sabía por qué pero esos ojos color miel lo estaban volviendo loco.

-¿Me tienes afecto, Draco?

-Pues…- se le secó la garganta y empezó a sudar ligeramente.

-¿Sí o no?

-Yo…

-¡Ay! Déjalo así, Draco.- dijo ella sonriéndole

-¿Y tú, Hermione? ¿Me tienes afecto?- sonrió Draco Malfoy como si la hubiese atrapado.

-¿Yo?

-Aja

-No lo sé, Malfoy. Eso no te importa, ¿o sí?

-Pues… no, pero…

-¡¡Te dije que lo dejáramos así!! - dijo Hermione algo acalorada por la repentina conversación de "afecto".- ¿Qué hora es?

-Las diez y media de la noche.

-¡¡Harry debe estar esperándome!! ¡¡Tengo que irme!! ¡Nos vemos, Draco!- se levantó y tomo su bolso.

-¡Espera!

-¿Qué?- se giró para verlo con cara de confusión.

-Te acompaño

-¿Para qué?- enarcó una ceja al ver al rubio levantarse de su asiento.

-¿No dijiste que creías que te venían siguiendo?- respondió Draco como si fuese obvio.

-Sí, pero…

-¡Nada, voy contigo!

-Como quieras.- dijo Hermione; tenía que admitir que la compañía del rubio le agradaba, y mucho.

-¿Vamos?- dijo él abriendo la puerta de la casa de Blaise Zabinni, que era donde se reunían.

-Sí.- respondió ella y salieron a la calle- ¿No es raro que raro Blaise no haya llegado aún?

-No, en realidad; de seguro debe andar por allí con una chica.- sonrió Draco encogiéndose de hombros.

-¡Oh!- fue la respuesta de Hermione y algo dentro de ella le dijo que Blaise y Draco no habían dejado sus experiencias vividas a lo largo de su estadía en Hogwarts.

Caminaron un rato por las calles oscuras y húmedas por causa de la lluvia que había caído esa noche mientras se encontraban en su reunión semanal. Hermione tenía frió y Draco le ofreció su abrigo pero ella lo rechazó sonrojándose y no precisamente por el frió. De pronto…

-¡Detente!- susurró Draco tomándole el brazo a la chica y frunciendo el ceño.

-¿Qué pasa?

-¡Saca tu varita! ¡Ahora!- susurró él mientras sacaba su varita y apuntaba hacia el frente.

-¿Por qué? ¿Qué sucede?

-¡Sácala!

-Draco… ¿qué esta pasando?- le preguntó la chica nerviosa pero obedeciendo las órdenes del rubio sin chistar.

-Vaya, vaya, hijo; ¡nunca pensé que llegaría el día en que te viera en compañía de una sangre sucia! ¿Tan desesperado estas de tener sexo que te conformas con Granger? Bueno, dicen que las hijas de muggles te hacen sentir más placer que cualquier bruja de sangre limpia.- dijo Lucius Malfoy saliendo de la oscuridad y brindándoles una sonrisa maliciosa.

-Tú ni hables, Lucius,- respondió su hijo sin dejar de apuntar a su padre con la varita- bien sé yo como engañabas a mi madre con cualquier mujer que se te pasara por los ojos, ¿o no es así?

-Tengo que admitir que es cierto, pero,- Lucius transformó la sonrisa maliciosa que tenía en el rostro por otra mezclada entre placer y burla- si no lo hacía, ¿cómo iba a conseguir placer?; ¿o crees que Narcisa era perfecta en la cama? Lástima que murió o mejor dicho que la maté; porque la pobre hubiese aprovechado para disfrutar más, al fin y al cabo era joven aún, pudo haber buscado más.

-¡¡No te permito expresarte de esa forma hacia mi madre!!- gritó Draco y le lanzó un Crucio a su padre quien lo esquivó con toda facilidad y se las ingenió para tomar a la castaña y quitarle la varita apuntándole con la suya en la sien.

-¿Cómo quieres que acabe con ella? ¿La torturo y luego la mato? ¿O la mato y ya?
-¡¡Suéltala!!

-¿O sino qué?- rió Lucius mientras Hermione temblaba en sus brazos

-¡¡¡Déjala ir!!!

-¡No lo creo!

-¡¡Deja de tocarla!!- gritó Draco viendo como su padre deslizaba su mano por el cuerpo de la chica.

-¿Celoso, Draco?- dijo el hombre burlonamente pero sin contar con que la castaña le diera una patada en los testículos- ¡¡Perra!!- gritó cayendo al suelo

-¡¡Toma tu varita, Hermione!!- la chica obedeció- ¡¡Ahora corre!!

Ambos salieron corriendo de allí y no pararon hasta saber que estaban lejos del alcance de Lucius; cansados se miraron a los ojos y trataron de estabilizar sus respiraciones. Draco se acercó a Hermione y ella lo abrazó, no sabía por qué pero tenía que hacerlo para asegurarse de que ambos estaban bien; al separarse Draco no pudo evitar besarla tiernamente e introduciendo su lengua en la boca de la castaña, explorando cada rincón de ésta.

-¡Harry va a matarme!- dijo Hermione separándose de Draco

-Será mejor que regreses al hotel.

-Sí… ¿Nos vemos…?

-¿El viernes?

-ok! ¡Hasta el viernes entonces!- dijo la chica, le brindó una sonrisa tímida al rubio y empezó a caminar hacia el hotel.

-¿No quieres que te acompañe?

-¡No, no hace falta!- contestó ella sin dejar de caminar y sin mirar a atrás.

Al llegar al hotel no encontró a Harry por ningún lado y se puso muy nerviosa… "¡¿Dónde demonios estás Harry?!" pensó y escuchó un ruido proveniente del baño.

-¿Harry?- dijo ella con voz ronca entrando al baño - ¿Eres tú?- encendió la luz y se encontró de frente con unos ojos verdes y grandes como pelotas de tenis.

-¡Señorita Hermione Granger!

-¡¡Dobby!!- el elfo hizo una reverencia pronunciada- ¡¿Qué haces aquí?!

-Dobby tenía que venir, sí, tenía que venir.- dijo el elfo- ¡Algo horrible sucedió y Dobby tenía que venir a informarles a la señorita Hermione Granger y al señor Harry Potter!

-¡¿Qué paso, Dobby?!

-¡¡Una tragedia, señorita Hermione Granger!! ¡¡Una horrible tragedia!!- chilló el elfo

-¡¿¿Qué es Dobby??!! ¡¡Habla ya!!

-Es el señor Ronald Weasley...

-¡¿Qué pasó con Ron?!- Hermione se estaba desesperando

-Él... él...- volvió a chillar Dobby

-Murió.- dijo una voz a espaldas de Hermione, era Harry.

-¡¿Es eso cierto, Dobby?!- preguntó Hermione con voz entrecortada y el elfo movió la cabeza de arriba abajo- No… No… ¡¡NO!!- la castaña se puso a llorar y Harry la abrazó mientras las lágrimas empezaban a salir de sus ojos también

-¿Cómo fue, Dobby?- preguntó Harry secándose las lagrimas y acariciándole la espalda a Hermione quien estaba apoyada en su pecho sollozando

-Fue en el Ministerio; el señor Ronald Weasley estaba de guardia y mientras revisaba un pasillo se le apareció un mortifago…

-¡Malfoy!- dijo Harry sintiendo cómo le hervía la sangre

-Sí, pero no el señor Draco Malfoy, no, el padre, ¡Lucius Malfoy! ¡Vivo! ¡En persona!

-¡¿Cómo?!- exclamó Harry y Hermione pensó en decirle toda la verdad pero se mordió la lengua.

-¡Sí! Se encontraron, intercambiaron unas palabras y empezaron a luchar, pero los aurores no llegaron a tiempo para detener a Lucius Malfoy, sólo para ver como el señor Weasley caía muerto a causa de la maldición asesina.

-Dobby... gracias por informarnos.- dijo Harry mientras Hermione salía del baño- Dile a la señora Weasley que en una semana estaremos en Londres, ¿ok?

-¡Sí, señor Harry Potter!- dijo el elfo haciendo una reverencia y con un chasquido de sus dedos desapareció.

Harry fue al cuarto y se encontró una Hermione profundamente dormida y con rastros de lágrimas en sus mejillas; se acercó a ella y la cubrió con la sábana, le acarició el pelo, y se fue a servir un trago para brindar por el alma de su mejor amigo, el único que lo comprendía, con quien compartió toda su vida en Hogwarts, con quien derrotó a Voldemort, el que dejaba dos hijos sin padre, el que dejaba también una esposa que había demostrado ser magnífica: Lavender Brown… Ron se fue y no volvería; le dolía pensar en eso, pensar en que no lo volvería a ver; así que para distraerse escribió una carta a Luna; en donde le preguntaba cómo se encontraba ella y el futuro bebé que ya tenía siete meses en el vientre de su prometida; le dijo que la extrañaba; que iría en una semana; y que lo mejor sería, si ella quería, que la boda se pospusiese para el otro mes o se hacía una ceremonia sencilla a causa de los hechos recientes. Luego de escribirla se acordó de que no tenía una lechuza allí, así que se resignó y puso su carta en una mesita; se desvistió y se colocó su pijama; se acostó con un tremendo vació en su corazón y pronto cayó en brazos de Morfeo.