Capítulo 9: No es un sueño.

-Harry, Hermione, ¿a qué debo su visita? ¿Pasó algo malo?- añadió Kinsgley mirando a Hermione.

-No creo que sea malo...- dijo la castaña pero fue interrumpida por Harry.

-¡Sí, lo es! Kinsgley, ella ha estado teniendo sueños extraños.

-¿A qué te refieres?- pregunto el hombre de piel oscura ceñudo.

-Yo... he... visto... ¡es muy difícil de explicar! Son como cosas que suceden en ese momento pero en otro lugar…- intentó explicar Hermione ante la mirada expectante de los tres hombres que la acompañaban en la habitación.

-Suena como los sueños que tenía Harry.- dijo Moody arqueando una ceja mientras su ojo mágico dejaba de dar vueltas y se concentraba en Hermione.

-Sí, por eso la traje.- dijo el chico algo estresado con toda la situación.

-Hermione, dinos qué viste en los sueños.- dijo Kinsgley y la chica procedió a contar todo.

-Mmm… Cuando tu sueñas todo eso, ¿qué sientes?- preguntó Moody.

-Que no estoy en donde me encontraba antes de dormirme, cuando toco algo siento su textura, hasta puedo percibir olores, oigo las voces claramente, ¡esos sueños son muy realistas!

-¿Te has golpeado?- preguntó Moody

-Hasta ahora no...- dijo la chica pensativamente tratando de hacer memoria.

-Bueno, cuando te caigas en uno de esos sueños y sientas dolor no tarden en ni un minuto en buscarnos.- respondió Ojoloco -¿De acuerdo?

-Sí- respondieron Harry y Hermione al unísono.

-Bien, vayan a casa y descansen, sobretodo tú, Hermione- dijo Kinsgley.

-Sí- susurró ésta y sintió la tentación de preguntarle al Ministro y a Moody si habían encontrado alguna información sobre Draco, pero Harry ya se estaba despidiendo y no le dio tiempo de nada.

-¡Gracias!- dijo Harry y desparecieron para aparecer de nuevo en la mansión Potter

-Harry…- susurró Hermione

-¿Si?- el chico se volteó a verla mientras se quitaba su capa de viaje.

-¿Te quedas conmigo esta noche?

-Claro, Herms- ambos subieron hacia la habitación principal.

-¿Harry? ¿Estás bien?- preguntó la castaña al ver la expresión de tristeza en el rostro de Harry.

-Yo... No, los extraño…- contestó refiriéndose a su hijo y esposa.

-Oh…- fue lo único que Hermione alcanzó a decir

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Abrió los ojos y se encontró en la misma habitación de la otra vez, con la excepción de que en ese momento había alguien, no estaba sola, se encontraba con la persona con la cual deseaba estar desde hace cinco meses. No podía creerlo, simplemente eso. Palideció de pronto con solo mirar a su acompañante.

-¿Her... Hermione?- susurró una voz -¿Eres tú?

-No... ¡No puede ser!- susurró ella llevándose una mano al pecho y otra a su vientre como tratando de transmitir calma a su bebé.

-¿Eres tú, mi vida?- poco a poco fue acercándose a donde estaba Hermione y la encontró con los ojos llenos de lágrimas a punto de salir.

-S-sí… ¡Oh, Draco!- Hermione lo abrazó y él correspondió; ambos lloraron así abrazados por un rato.

-¿Estás bien?- le preguntó Draco revisándola, viendo si no tenía ninguna herida, si su ausencia no fue una detonante para que alguien se le acercara y le hiciera daño, no a su Hermione.

-Sí, ¿y tú? ¡Oh, Dios! ¿¡Qué te han hecho!- Hermione se había apartado un poco del rubio y pudo ver que en su cara tenía varios cortes y en su frente había una herida que aún estaba sangrando.

-Estaré bien…- dijo el muchacho al ver la expresión de horror en los ojos de Hermione -Lo he estado por dos meses en este lugar...

-Sí, sí, que tonta, ¿no? Tú estás bien…- hubo un silencio en el cual no se miraron.

-Estás… grande.- sonrió Draco rompiendo el silencio y observando el vientre de la castaña.

-¿Qué? Ah, sí, es...- había estado distraída con los cortes de la cara de Draco, estaba muy preocupada por su bienestar, más de lo que había estado todo ese tiempo que no supo de él.

-Nuestro, sí, ya lo sé, Lucius lo mencionó.- un nuevo silencio los rodeó por unos segundos hasta que Hermione habló:

-¿Draco?

-Dime…

-¡Te amo!- sollozó y lo abrazó. Al principio Draco no supo qué hacer, todo aquello que estaba pasando era increíble, Hermione estaba ahí con él, y lo menos que quería era verla llorar.

-Y yo a ti, mi vida.- dijo él tomándola por la barbilla y besándola de forma tierna y apasionada a la vez.

-¿Esto en verdad está pasando? ¿O estoy soñando otra vez?- murmuró Hermione con los ojos cerrados y su frente apoyada en la de Draco

-Para mí está pasando.

-Con eso me basta.- Hermione lo volvió a abrazar para luego separarse de él.

Lo miró un rato, a pesar de las heridas que tenía seguía viéndose tan sexy como siempre, al menos para ella era así. Con su vista recorrió todo el rostro del rubio, su ropa maltrecha y sucia, su pelo rubio platinado revuelto... Por un momento deseó que se detuviera el tiempo y nadie los separara nuevamente, pero a pesar de lo que Draco le decía, ella sentía que en algún momento abriría los ojos y no estaría con él, que despertaría en casa de Harry con su amigo todo entristecido... ¡Harry! Ahí fue cuando se acordó de Luna y Ronald, su bebé.

-¿Cómo está Luna? ¿La has visto? ¿Y el bebé, está bien?

-Ronald está bien, creo que la mortífaga que lo cuida es la única con un poco de corazón aquí.- respondió Draco y la expresión en su rostro cambió de cálida a sombría y triste.

-¿Y Luna?- se impacientó la castaña

-Ella... verás, Lucius la…- no sabía cómo decirle, no podía, Lovegood era su amiga y la esposa de su mejor amigo, no podía simplemente decirle lo que Lucius Malfoy le había hecho.

-Violó. Sí, ya sabía.- Hermione terminó la frase por él dejándolo algo desconcertado.

-¿Qué? ¿Cómo?

-Pues, es algo difícil de explicar.- Hermione se encontraba de pie frente a la puerta y Draco estaba apoyado en el alfeizar de la ventana -Te lo contaré…- Hermione le explicó cada sueño que tuvo y lo que Moody le dijo en el Ministerio.

-Es extraño…- susurró Draco y se quedó pensando.

-Oye…- dijo Hermione al cabo de un minuto.

-¿Mmm?- Draco seguía pensando en los sueños que le había contado Hermione, no podía ser verdad, es decir, ella no estaba soñando en ese momento, era real, ¿no?

-¿Dónde estamos? ¿Qué es este lugar?- quería saberlo todo, aun si luego despertara y no le hiciera mucho caso a lo que soñó pues todo sería simplemente eso, un sueño más para la colección.

-Estamos en una mansión al norte de Irlanda.

-¿¡Irlanda!

-Sí, por eso te digo que es extraño que estés aquí...

-¿Cómo se llama?

-¿El que?

-¡La mansión!- ahora sí se había vuelto loca, ¿acaso había escuchado bien? ¿Irlanda?

-¡Ah! Sweet Temptation, solía ser una casa nudista. Pero, ¿qué relevancia tiene eso?

-¡Wow! Sólo…

-¡Cuidado!- gritó Draco pero no tuvo tiempo de hacer nada porque un hechizo lo dejó tirado en el suelo adolorido mientras Hermione recibía un fuerte golpe en la cabeza dejándola adolorida también por un instante y luego inconsciente.

-Creo que el trabajo se nos hizo más fácil, Bella.- dijo Lucius Malfoy mirando a Hermione.

-¿Dónde la pondremos?- preguntó Bellatrix paseándose alrededor del cuerpo de Hermione.

-Lejos de Draco, claro está.- respondió Lucius pero de repente Hermione empezó a desvanecerse- Pero, ¡¿qué demonios significa esto?

-¡No lo se!- chilló Bellatrix y Hermione terminó de desvanecerse

-¡HERMIONE!- exclamó Harry despertando a la castaña -¿Estás bien? ¿A dónde fuiste?

-Me duele la cabeza, Harry- dijo la castaña llevándose una mano a donde le dolía

-¿En donde estabas?- volvió a preguntar Harry

-En la mansión donde tienen a Luna, Draco y a tu hijo… en Irlanda… Me duele mucho... Auch...

-Hermione, vamos con Moody, este no ha sido un sueño como los míos, tú te... ¡te has teletransportado mientras dormías!

-Harry… me duele mucho la cabeza.- repitió Hermione por tercera vez y retiró la mano de donde la tenía y se dio cuenta de que estaba sangrando.

-Vamos a San Mungo, de allí localizaré a Moody y a Kinsgley.

Al llegar al hospital, a Hermione le practicaron varios exámenes para asegurarse de que al bebé no le hubiese pasado nada y le curaron la herida de la cabeza. Mientras, Harry había hablado con Kinsgley y Moody y la Sra. Weasley había ido con Tonks a visitar a Hermione. La castaña les contó a todos el supuesto sueño que tuvo y en donde se encontraban Luna, Draco y el bebé de Harry.

-Luego le lanzaron un hechizo a Draco y a mí me golpearon en la cabeza y me desmayé luego de sentir un terrible dolor; al rato Harry me llamó por mi nombre y desperté en su casa...

-¿Dijiste que estaban en Irlanda?- preguntó Moody

-Sí, al norte de Irlanda- respondió la castaña la cual se encontraba sentada en la cama del hospital.

-¿En qué piensas, Kinsgley?- preguntó Tonks mirando al Ministro.

-Iremos a buscarlos.- respondió en forma definitiva el hombre.

-¿De verdad?- se emocionó Hermione, un rayo de esperanza se había filtrado iluminando el cuarto oscuro en el que se encontraba su corazón desde hacía tiempo.

-Sí, mañana haremos un plan para ir hasta Irlanda.- concluyó el Ministro.