Capítulo 10. Manos a la obra.

Los días pasaron y luego lo hicieron las semanas, hasta cumplirse un mes desde que planearon asaltar la mansión en Irlanda. La desesperación de Hermione iba de mal en peor y tuvieron que ingresarla de nuevo a San Mungo para asegurarse de que estuviese bien el embarazo; pasó en el hospital tres días, luego Harry la fue a buscar y se la llevó a su casa.

-¿Herms?

-¿Si?

-Necesito que me prometas una cosa- dijo Harry

-Lo que quieras. ¿Qué sucede?- ella lo miró a los ojos y percibió una nota de preocupación en su mirada.

-Verás, iré con el resto de la Orden del Fénix y varios aurores a rescatar a Luna, a mi hijo y… a Malfoy, y necesito que me prometas que no harás ninguna locura y te quedarás aquí en la mansión, ¿de acuerdo?- Harry seguía con la mirada preocupada fija en los ojos marrones de su amiga.

-Sí- mintió la castaña muriéndose por dentro de la emoción.

-Ginny vendrá a acompañarte mientras estoy fuera.

-Ok. ¿Cuándo te irás?

-Hoy por la noche.

-Ah…- una oleada de alegría recorrió el cuerpo de Hermione y en su cabeza empezó a idear una estrategia para poder escapársele a Ginny e ir hasta Irlanda con su amado rubio.

Ginny llegó a la mansión Potter a eso de las nueve de la noche en compañía de Micheal Corner; Harry había pasado todo el día con Hermione por miedo a que ésta no cumpliera su promesa, últimamente la mínima pronunciación del nombre de Malfoy la alteraba demasiado.

-¿Dormiré sola?- preguntó la castaña deseando que así fuese.

-No,- respondió Harry colocándose su capa de viaje- Ginny dormirá contigo.

-Mmm…- dijo Hermione maldiciendo por dentro.

-¡Cuídense mucho, chicos!- dijo Ginny abrazándolos y dándole un beso a Micheal.

-Lo haremos, Ginny.- dijo Harry mientras Hermione lo abrazaba a él y a Micheal.

-Sí, amor, ¿no ves que después de esto tenemos una boda?- dijo Micheal dándole un beso en la frente a Ginny.

Harry y Micheal salieron hacia el Ministerio de Magia en donde tomarían un traslador que los llevaría a todos hasta Irlanda. Estaban en el Ministerio: Tonks, Bill, Charlie, Fleur, Remus, Moody, Kinsgley, Percy, Fred, George, el señor Weasley y varios aurores más.

-¿Estamos listos?- preguntó Kinsgley y todos asintieron -Bien, todos toquen el libro- dijo el Ministro y todos obedecieron y tocaron el traslador.

La oficina del Ministro de Magia desapareció en un remolino de colores grisáceos y de un momento a otro se encontraron en Irlanda frente a una gran mansión en la cual se veía un letrero, al comienzo de un sendero, y en cual rezaba: "Welcome to the Sweet Temptation".

-Creo que es aquí- dijo Fred señalando el letrero.

-¡Qué listo, hermanito!- dijo George

-¡Ya! ¡Compórtense los dos!- bramó Moody con su voz ronca y tosca.

-¿Cómo entraremos?- preguntó Harry

-Arriba hay una puerta, podremos entrar por ahí- dijo Tonks quien había ido el día anterior a investigar el lugar.

-¿Pog qué no nos apaguesemos?- preguntó Fleur, estaba muy cerca de Bill y miraba a su alrededor con desconfianza.

-La mansión está llena de sortilegios, como Hogwarts.- dijo Kinsgley mientras caminaban hacia la mansión- Todos hagan el encantamiento desilusionador- obedecieron a las órdenes del Ministro- ¿Tonks, por dónde subimos?

-¡Síganme!

Se dirigieron a la parte trasera de la mansión y subieron hasta el techo por una enredadera que estaba en la pared. Llegaron hasta arriba y entraron por una pequeña puerta. Ya dentro, en el pasillo, se separaron para buscar a los secuestrados: Tonks, Bill, Charlie y Remus fueron a buscar a Draco; Harry, Micheal, Kinsgley y el señor Weasley iban por Luna; y Fred, George, Percy, Fleur y Moody fueron por el bebé. Los demás aurores bajaron al salón en busca de los mortífagos.

Mientras, en Londres, Hermione trataba de dormir para ver si así lograba llegar hasta Irlanda, pero obviamente no funcionó esa estrategia y fingió estar dormida hasta que la pelirroja lo hizo y quedó rendida ante Morfeo. Hermione se levantó cuidadosamente de la cama, se colocó otra ropa rápidamente y sin hacer ruido, tomó su varita y con un movimiento hizo que la pelirroja se elevara dormida por los aires, así la llevó hasta el ático y la dejo allí sobre un sillón viejo, cuando salió del ático cerró la puerta con varios hechizos para que la pelirroja no saliera. Hermione sabía que Harry tenía un traslador por algún lado en la habitación y lo encontró en su mesa de noche.

"Draco, ya voy por tí", pensó y toco el traslador sintiendo como un gancho la jalaba por el ombligo y la soltaba sobre una habitación oscura.

Draco estaba sentado en una silla pensando en su castaña, a la cual creía dormida en Londres…. Un ruido lo hizo salir de sus pensamientos…

-¡Oh, Draco!- la muchacha se lanzó a sus brazos.

-¡Hermione! ¿Qué haces aquí?- el chico estaba sorprendido de verla ahí.

-¡Vine a buscarte! Hay aurores y miembros de la Orden del Fénix en toda la mansión...

-¿Por qué viniste tú? ¡No debiste hacerlo!- le reprochó ante la mirada de sorpresa de la chica.

-¡No pude evitarlo!

-Bueno, mejor salimos de acá, ¡vamos!- el rubio tomó la mano de Hermione y salieron de la habitación luego de realizar un encantamiento desilusionador y otro para abrir la cerradura de la puerta.

Al llegar a la enorme sala se encontraron con una lucha entre mortífagos y aurores.

-¡Quédate escondida aquí!- le dijo Draco a Hermione, la cual asintió y se escondió detrás de un gran mueble.

En la planta superior…

-¡Fleur, Percy, llévense al bebé!- dijo Moody –¡Fred, George, síganme!- los tres bajaron las escaleras mientras Percy y Fleur desaparecían con el bebé tras tocar un traslador.

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-¡Harry!- Luna bajaba las escaleras corriendo hacia su esposo.

-¿Luna? ¡Vete a casa!- dijo Harry entre preocupado y contento de ver a su mujer.

-¡No! ¡Yo me quedo contigo!- dijo rotundamente la rubia.

-¡No seas terca, mi vida!

-¡No me iré!

Theodore Nott aprovechó la distracción de Harry y Luna para atacarlos, pero Micheal Corner se interpuso y el rayo de luz verde le dio de lleno en el pecho.

-¡MICHAEL!- Ginny había llegado al sitio y se lanzó a la lucha matando a Nott.

-¡Crucio!- Bellatrix apuntó su varita hacia Luna quien cayó al suelo retorciéndose de dolor y gritando.

-¡Lu! ¡Expelliarmus!- gritó Harry y la varita de la bruja salió volando por los aires -¡Fred, George, llévense a Luna!

-¡En seguida, Harry!- dijeron ambos y se fueron con la rubia desapareciendo con sus varitas ya que los mortífagos habían deshecho los sortilegios para poder escapar.

-¡Morirás, Potter!- gritó Lucius apuntándolo con la varita.

-¡Expelliarmus!- Draco hizo que la varita de su padre saliera disparada de su mano –¡Ya basta, Lucius!

-Vaya, vaya, miren quien se unió a la batalla.

Bellatrix había recuperado su varita y estaba a punto de asesinar a Draco y a Harry cuando Hermione salió de su escondite y asesinó a la mortífaga enviándole un rayo de luz verde directo al pecho….

-¡No te queda nadie, Lucius, ríndete!- dijo la castaña apuntándolo con su varita.

Él sonrió y con un simple chasquido de dedos desapareció.

-¡Maldición!- dijo Kinsgley

-Mejor nos vamos- dijo Tonks ayudando a Hermione a mantenerse en pie –Hermione necesita descansar.


CUATRO MESES DESPUÉS

-¡Qué hermosa es!- dijo Ginny

-¡Es igualita a Draco!- dijo Tonks

-¡Qué tierna! Mira como sonríe.- dijo Luna

-¿Cómo se llamarán?- preguntó Lavender

-No sé…- respondió Hermione sonriendo.

-Oh, vamos, Hegmione. ¡Piensa!- dijo Fleur

-Arlette- dijo Hermione mirando a la niña que tenía en sus brazos, la cual era de piel blanca, ojos color café, mejillas rosadas y rubia.

-¿Y ésta?- preguntó Tonks quien tenía a otra niña en los brazos, la cual era igual a la otra pero con los ojos grises.

-Nerea- respondió Hermione.

-¡Buenas tardes!- Harry acababa de llegar con Draco y el resto de los Weasley, todos con regalos para las bebés.

-¡Hola!- dijo Hermione sonriendo y arrullando a la nena que tenía en sus brazos.

-Son…- Draco no sabía qué decir, estaba pasmado ante la imagen de sus dos hijas.

-¡Hermosas!- completó Hermione.

-Esta es Nerea- dijo Tonks colocando a la bebé en los brazos de Draco –, y la que tiene Hermione es Arlette.

-Son igualitas a tí, cielo- dijo Hermione.

-¿A mí?

-Sí, a excepción de Arlette que tiene los ojos de Herms- dijo Harry que se había acercado a ver a la bebé que su amiga tenía en brazos.

-¡Buenas tardes!- Kinsgley entró a la habitación –Les traigo buenas noticias.

-¿Cuáles?- preguntó el señor Weasley.

-Encontramos a Lucius Malfoy en Leytonstone,- respondió el Ministro –muerto.

-¡¿Qué?- exclamó Hermione asustada.

-¿Qué sucede, amor?- preguntó Draco

-Pues tu me dijiste que tu vida y la de Lucius estaban conectadas y… ¡y que si él moría tu también lo harías!- dijo Hermione mirándole a los ojos con preocupación, él sonrió. -¿Por qué sonríes? Draco, no ves que...

-Herm, cuando estaba en la mansión, Lucius decidió que era hora de romper el hechizo. Mi padre era el único que sabía como deshacerse de él.- la interrumpió -Como sea, se merecía morir.- dijo Draco encogiéndose de hombros y sonriéndole a sus hijas.